PELEA MILLONARIA EN EL MUNDO DE CAVA

SUPUESTO DE HECHO DEL CASO:

SEPARACIÓN | BIENES GANANCIALES

Pelea millonaria en el reino del cava
LA VIDA da muchas vueltas. Cuando Mariona Raventós, hija del dueño de Codorníu, se casó con el polaco Olgierd, él era un humilde taxista y tuvo que firmar separación de bienes. Con los años se hizo rico y hoy su ex mujer le pide 1,5 millones de euros

JUAN PABLO CARDENAL

Mariona Raventós, de 41 años, y Olgierd Swida, de 42, viajaron en helicóptero por el Estado norteamericano de Nevada en los días en que su matrimonio funcionaba. En octubre de 1999 se divorciaron, después de 13 años casados y de haber tenido dos hijos.

Cuando en agosto de 1980 Olgierd Swida salió de su Polonia natal para pasar unas vacaciones en Alemania, sabía que no volvería.Eran los días en los que estallaba la huelga en los astilleros de Gdansk bajo el liderazgo de Lech Walesa, en plena dictadura comunista. Olgierd tenía 19 años. Recaló en Colonia, donde dos años después conoció a Mariona Raventós, haciendo uso de esa táctica, casi siempre infalible, que es pedir un cigarrillo.

En la entrada de la catedral de la ciudad germana arrancó una historia de amor con todos los ingredientes del romanticismo de libro: él, un emigrante polaco e idealista que estudiaba Empresariales a la vez que ganaba el equivalente a 125 euros a la semana con su Volvo diésel y su licencia de taxi número 1082; ella, una joven barcelonesa de apellido Raventós, criada en la zona alta de Barcelona, en el seno de una de las familias de referencia de Cataluña, propietaria, entre otras empresas, de las bodegas Codorníu.

Se casaron, tuvieron dos hijos… Durante más de 10 años todo parecía de cuento. Pero era un cuento llamado a terminar sin perdices. Donde había ardido la llama del amor hoy sólo quedan las brasas de la discordia. Y a aquel precioso cuento no le queda por escribirse más que un costoso epílogo (1,5 millones de euros en disputa) en forma de batalla legal en un juzgado de Florida, donde la pareja residió en los últimos años de matrimonio. Paradójicamente, en otro pliegue de esta historia de vueltas y contravueltas de tuerca, no es el taxista el que espera cobrar una fortuna de la princesa del cava, sino a la inversa.

COMIDAS EN SARRIÁ
Nadie lo habría previsto durante los cuatro años de noviazgo, con escapadas fugaces de los amantes a París desde Colonia y Barcelona para poder verse. Ni cuando, en 1984, Olgierd obtuvo una beca para estudiar en la Escuela Superior de Administración y Dirección de Empresas (ESADE) en Barcelona. Alquiló un estudio de 25 metros cuadrados en la calle Bonaplata, a menos de 200 metros de la mansión de la familia Raventós en Sarriá, -«adonde iba a comer siempre que podía», recuerda Olgierd- y fue entonces cuando él y Mariona empezaron a fraguar los planes de boda.

El gran día fue el 6 de septiembre de 1986. Tras una breve convivencia en Alemania y más viajes a París, la pareja se acabó casando en la iglesia de Raimat, en la provincia de Lleida. Pero unos días antes, con Olgierd sin trabajo y la carrera de Empresariales por terminar, hubo de completarse un pequeño trámite previo al enlace.

El 14 de agosto de aquel 1986, en la notaría de Jesús Luis Jiménez Pérez, en Lleida, se firmaron unos capítulos matrimoniales para garantizar un régimen económico matrimonial de «separación absoluta de bienes», según reza en el acuerdo.

En todo caso, el contrato garantizaba, en el probable caso de que la pareja residiera fuera de Cataluña, que el régimen económico se rigiese por la ley catalana, blindando así cualquier asalto patrimonial. Cocinado, según Olgierd, por la familia Raventós para protegerse de un hipotético braguetazo, aquel acuerdo puede volverse ahora a su favor. Vueltas que da la vida.

La boda se celebró según los ritos católico y protestante. Todo iba marchando bien hasta que en el momento culminante de la ceremonia ocurrió algo que Olgierd estima hoy revelador: «Cuando iba a colocarle el anillo a Mariona, se cayó al suelo y pudo oírse en la iglesia el clin clin clin según rodaba por el pasillo».

No fue el único presagio para agoreros. Los 200 invitados -sólo 20 del novio- festejaron el enlace con una comida, en una finca cercana de la familia, a base de sorbete de limón, maíz con hierbas, roastbeef, jamón al horno, faisán relleno con frutos, cabrito y una larga lista de postres, pero la jornada, que había amanecido con un sol de impresión, finalizó con una inquietante tormenta.

Tras dos semanas de luna de miel por el Algarve y una breve estancia en Barcelona, la pareja fijó su residencia en un pequeño apartamento de 49 metros cuadrados en Colonia, donde Olgierd continuó compaginando el taxi con sus estudios de Empresariales.

Aún tardó un par de años en licenciarse, pero cuando lo consiguió, en 1989, su vida dio un giro definitivo. Tuvo su primer empleo en Microsoft y no tardó en revelarse como un avezado directivo capaz de organizar con éxito la distribución de los programas de Bill Gates en los países ex comunistas y América Latina. Entre 1989 y 1999, siempre a remolque de la imparable escalada laboral del ex taxista, los Swida Raventós residieron sucesivamente en Múnich, Redmond (Washington) y Fort Lauderdale (Florida).

Cuando Olgierd dejó su trabajo en Microsoft, en 1999, ganaba un sueldo de 114.000 euros al año. Además, vendió las stock options incluidas en su contrato y acumuladas a lo largo de una década. «Me tocó la lotería porque vendí en el momento de máxima euforia de los valores tecnológicos», explica el ex yerno de Manuel Raventós. Ganó 5,7 millones de euros después de impuestos.

Al mismo tiempo que Olgierd erigía su fortuna, el matrimonio empezaba a hacer aguas. El naufragio definitivo en forma de divorcio llegó en octubre de 1999. Y con él, el pulso legal. Porque los mismos que en 1986 habían exigido las capitulaciones con el sometimiento al Derecho Civil catalán y, en consecuencia, la separación de bienes, alegan ahora que la ley aplicable es la de Florida, cuyo régimen matrimonial tiene efectos de gananciales puro. De prosperar su pretensión, Mariona Raventós podría embolsarse la mitad del patrimonio de Olgierd, algo esquilmado después de una aventura bursátil frustrada. En total, la octava de los 10 hijos de Raventós se llevaría alrededor de 1,5 millones de euros. «Mi familia política me hizo pasar por el tubo cuando no era nadie; ahora dicen que aquel acuerdo no sirve y, pese a ser multimillonarios, me reclaman la mitad de lo ganado», comenta Olgierd.

Primero fue el proceso por la custodia de los niños, cuyo fallo reciente adjudica la tutela a la madre, aunque Olgierd lo ha apelado. Desde que se inició ese primer juicio el empresario polaco asegura haber pagado medio millón de dólares entre la pensión mensual (3.000 euros), los abogados de las dos partes, informes jurídicos y psicológicos y gastos diversos. Mariona Raventós no asumió esos gastos porque alegó ganar en torno a 23.000 euros anuales, una situación de insolvencia relativa en la que también se apoya para reclamar la mitad del dinero ganado por Olgierd durante el matrimonio.

IMPERIO FAMILIAR

En realidad, Mariona Raventós dispone de un patrimonio personal bastante menos modesto. Según una auditoría encargada por el juez americano para rastrear los recursos de Mariona Raventós, en 1998 -último año fiscal antes del divorcio- contaba con un piso en Barcelona, una casa antigua en Torroella de Montgrí (Girona), una finca rústica en Huesca y participaciones en 11 compañías. En total, 1,16 millones de euros según la declaración patrimonial de 1998, aunque el valor real excedería casi con toda seguridad, los 12 millones de euros. Sin contar las participaciones indirectas en unas 50 sociedades del imperio familiar.

Y es que los Raventós poseen empresas desde Moscú hasta Napa, en California. Elaboración y distribución de vino; intermediación en el mercado de vinos y cavas; transporte de mercancías, reparto, recogida y distribución de correspondencia; compraventa y tenencia de valores mobiliarios; promoción inmobiliaria; almacenaje y distribución de productos alimenticios; explotación y cultivo de fincas rústicas; explotación de campos de golf; jardinería; alquiler de cámaras frigoríficas… El ramaje empresarial de la dinastía catalana es insospechadamente frondoso y su patrimonio está valorado en 956 millones de euros. Sólo Codorníu, el estandarte de la familia, facturó en 2000 más de 183 millones de euros.

Ahora el contencioso económico entre Olgierd Swida y Mariona Raventós está pendiente de que un experto en Derecho catalán nombrado por el juez americano determine si las capitulaciones firmadas en 1986 son de aplicación o, por el contrario, rige la ley del Estado de Florida y la reclamación de Raventós es procedente.

«Si el tema de la custodia de los niños se ventiló bajo la ley de Florida, lo lógico es pensar que ésta también sea la ley aplicable para el asunto financiero», aseguró Mariona Raventós en una escueta conversación telefónica con CRÓNICA. Para lograrlo dispone de todo el arsenal jurídico que ya se exhibió en el proceso de la custodia. Entonces la plana mayor de la familia se desplazó a Florida y se presentaron árboles genealógicos, relaciones de propiedades y hasta fotografías con el Rey para probar su reputada solvencia. Demasiado para un taxista que hizo fortuna en Bolsa.

RESOLUCIÓN DEL CASO PRÁCTICO:

El presente trabajo tiene su base en la voluntad entre dos cónyuges residentes en Florida, pero de nacionalidad española y alemana, de querer disolver su matrimonio, contraído en Cataluña, donde, tanto en el momento en que se contrajo el matrimonio como en el actual impera el régimen económico de separación de bienes, pero la disolución se quiere llevar a cabo en el territorio del Estado de Florida.

Hay que tener en cuenta que Florida es un estado sin culpa, lo que significa que se puede divorciar sin el consentimiento de su cónyuge y por cualquier motivo, siempre y cuando usted o su cónyuge han residido en la Florida por lo menos seis meses. Se impugnan los casos de divorcio donde hay un cónyuge que no quiere divorciarse y con cursos todas o algunas de las cuestiones involucradas en el divorcio, como la división de bienes, custodia de los hijos y el apoyo, y la pensión alimenticia. También hay casos de divorcio de mutuo que los cónyuges han acordado el divorcio, pero aún pueden tener problemas de desacuerdo en relación con esos mismos temas.

Independientemente de si usted decide solicitar la disolución del matrimonio o de resolver sus diferencias en un enfoque más colaborativo, considere las cuestiones que serán pertinentes a medida que avance en este camino:

  • Cobertura de Seguro Médico y Dental
  • Pensión alimenticia
  • Consecuencias fiscales de la División de Propiedad y pagos de pensión alimenticia
  • Custodia de los Hijos
  • Planes de Crianza
  • Visitación y Tiempo para compartir
  • Responsabilidad Parental Compartida
  • Sustento de Menores
  • Reubicación padre después del divorcio
  • Seguro de vida y jubilación

Teniendo en cuenta todo esto, y atendiendo a lo que dispone nuestro código civil respecto a la terminación de la sociedad de gananciales, conforme a lo establecido en los artículos 1392 y siguientes de nuestro Código civil, se puede apreciar que las causas más comunes para la disolución son las siguientes:

La sociedad de gananciales concluirá de pleno derecho:

1.º Cuando se disuelva el matrimonio.

2.º Cuando sea declarado nulo.

3.º Cuando se acuerde la separación legal de los cónyuges.

4.º Cuando los cónyuges convengan un régimen económico distinto en la forma prevenida en este Código.

Esto en cuanto a lo previsto en el artículo 1392. Por otro lado, el artículo 1393 también establece que “también concluirá por decisión judicial la sociedad de gananciales, a petición de uno de los cónyuges, en alguno de los casos siguientes:

1.º Haber sido el otro cónyuge judicialmente incapacitado, declarado pródigo, ausente o en quiebra o concurso de acreedores, o condenado por abandono de familia. Para que el Juez acuerde la disolución bastará que el cónyuge que la pidiere presente la correspondiente resolución judicial.

2.º Venir el otro cónyuge realizando por sí solo actos dispositivos o de gestión patrimonial que entrañen fraude, daño o peligro para los derechos del otro en la sociedad.

3.º Llevar separado de hecho más de un año por acuerdo mutuo o por abandono del hogar.

4.º Incumplir grave y reiteradamente el deber de informar sobre la marcha y rendimientos de sus actividades económicas.

En cuanto a la disolución de la sociedad por el embargo de la parte de uno de los cónyuges por deudas propias, se estará a lo especialmente dispuesto en este Código.

Después de comprobar todas estas causas para que se produzca la disolución, hay proceder a realizar un inventario de la sociedad de los bienes de gananciales.

“Disuelta la sociedad se procederá a su liquidación a comenzar por un inventario del activo y pasivo de la sociedad”. El activo y el pasivo, están referidos única y exclusivamente a la sociedad de gananciales y no a los bienes privativos de los cónyuges, salvo la existencia de reembolso o reintegro entre la masa ganancial y los patrimonios privativos de cada uno de los cónyuges.

“Habrán de comprenderse en el activo:

  1. Los bienes gananciales existentes en el momento de la disolución.
  2. El importe actualizado del valor que tenían los bienes al ser enajenados por negocio ilegal fraudulento si no hubieran sido recuperados.
  3. El importe actualizado de las cantidades pagadas por la sociedad que fueran de cargo solo de un cónyuge y en generadas que constituyen créditos de la sociedad contra este”.

“El pasivo de la sociedad estará integrado por las siguientes partidas:

  1. Las deudas pendientes a cargo de la sociedad.
  2. El importe actualizado del valor de los bienes privativos cuando su restitución deba hacerse en metálico por haber sido gastados en interés de la sociedad. Igual regla se aplicara a los deterioros producidos en dichos bienes por su uso en beneficio de la sociedad.
  3. El importe actualizado de las cantidades que, habiendo sido pagadas por uno solo de los cónyuges, fueran de cargo de la sociedad y en general las que constituyan créditos de los cónyuges contra la sociedad”.

Ambos preceptos se refieren a bienes existentes y deudas pendientes. El avaluó deberá referirse a la fecha de liquidación.

La liquidación: el pago de deudas

El Código parte de la base de que primero habrán de ser satisfechas las deudas a cargo de la sociedad de gananciales, y después los reembolsos o reintegros a que tengan derecho cada uno de los cónyuges frente a la masa ganancial o común.

Las denominadas deudas alimenticias

Terminado el inventario se pagará en primer lugar las deudas alimenticias que, en cualquier caso, tendrán preferencia. “De la masa común de bienes se darán alimentos a los cónyuges o, en su caso, al sobreviviente y a los hijos mientras se hagan la liquidación del caudal inventariado y hasta que se les entregue su haber…” Se les rebajaran de éste (su haber) en la parte que (los denominados alimentos) excedan de los que les hubiese correspondido en razón de frutos y rentas de los bienes gananciales que definitivamente le correspondan.

Es decir, las cantidades periódicas o pensiones que cónyuges e hijos puedan autoatribuirse durante el período comprendido entre la disolución de la sociedad de gananciales y la adjudicación efectiva de los bienes que a cada quien correspondan para atender a sus propias necesidades no representan adjudicación alguna, sino una mera imputación contable con carácter de anticipo.

La protección de los acreedores de la sociedad de gananciales

“Mientras no se hayan pagado por entero las deudas de la sociedad, los acreedores conservaran sus créditos contra el cónyuge deudor. El cónyuge no deudor responderá con los bienes que le hayan sido adjudicados, si se hubiere formulado debidamente inventario judicial o extra judicial”.

“… Si el caudal inventariado no alcanzase para ello, se observará lo dispuesto para la concurrencia y prelación de créditos”.

“Cuando no hubiera metálico suficiente para el pago de las deudas podrán ofrecerse con tal fin adjudicaciones de bienes gananciales, pero si cualquier participe o acreedor lo pide se procederá a enajenarlos y pagar con su importe”.

Cuanto venimos afirmando se entiende referido única y exclusivamente a los acreedores de la sociedad de gananciales, pues, desde luego, los terceros que sean acreedores de uno de los cónyuges no son objeto de contemplación de la sociedad de gananciales.

Los reintegros a favor de los cónyuges

“Pagadas las deudas y cargas de la sociedad se abonaran las indemnizaciones y reintegros debidos a cada cónyuge hasta donde alcanzarse él caudal inventariado, haciendo las compensaciones qua correspondan cuando el cónyuge sea deudor de la sociedad”.

“Si uno de los cónyuges resultare en el momento de la liquidación acreedor personal del otro, podrá exigir que se le satisfaga su crédito adjudicándole bienes comunes, salvo al deudor que pague voluntariamente”.

La división y adjudicación de los gananciales

La última de las operaciones liquidatorias consiste en la división de los gananciales remanentes y en la adjudicación de los correspondientes lotes, por partes iguales, a cada uno de los cónyuges o herederos.

“Cada cónyuge tendrá derecho a que se le incluyan con preferencia en su haber, hasta donde esté alcance:

  1. Los bienes de uso personal no incluidos en el nº 7 del Art. 1.346.
  2. La explotación económica que gestione efectivamente.
  3. El local donde hubiese venido ejerciendo su profesión.
  4. En caso de muerte del otro cónyuge, la vivienda donde tuviese la residencia habitual”.

La liquidación de los gananciales puede hacerse en el convenio regulador, pero ello no quiere decir que deba hacerse necesariamente en el mismo, pues el art. 90 CC no la impone con carácter obligatorio. En consecuencia, en el supuesto de que no se haga en el convenio, el documento adecuado para practicarla es la escritura pública de liquidación.

Los artículos 1396 y siguientes del Código civil establecen la necesidad, una vez disuelta la sociedad de gananciales, de proceder a hacer el inventario de los bienes gananciales.

Artículo 1396

Disuelta la sociedad se procederá a su liquidación, que comenzará por un inventario del activo y pasivo de la sociedad.

Véanse los artículos 90, 91 y 95 de este Código.

Artículo 1397

Habrán de comprenderse en el activo:

1.º Los bienes gananciales existentes en el momento de la disolución.

2.º El importe actualizado del valor que tenían los bienes al ser enajenados por negocio ilegal o fraudulento si no hubieran sido recuperados.

3.º El importe actualizado de las cantidades pagadas por la sociedad que fueran de cargo sólo de un cónyuge y en general las que constituyen créditos de la sociedad contra éste.

Artículo 1398

El pasivo de la sociedad estará integrado por las siguientes partidas:

1.ª Las deudas pendientes a cargo de la sociedad.

2.ª El importe actualizado del valor de los bienes privativos cuando su restitución deba hacerse en metálico por haber sido gastados en interés de la sociedad. Igual regla se aplicará a los deterioros producidos en dichos bienes por su uso en beneficio de la sociedad.

3.ª El importe actualizado de las cantidades que, habiendo sido pagadas por uno solo de los cónyuges, fueran de cargo de la sociedad y, en general, las que constituyan créditos de los cónyuges contra la sociedad.

Artículo 1399

Terminado el inventario se pagarán en primer lugar las deudas de la sociedad, comenzando por las alimenticias que, en cualquier caso, tendrán preferencia.

Respecto de las demás, si el caudal inventariado no alcanzase para ello, se observará lo dispuesto para la concurrencia y prelación de créditos.

Artículo 1400

Cuando no hubiera metálico suficiente para el pago de las deudas podrán ofrecerse con tal fin adjudicaciones de bienes gananciales, pero si cualquier partícipe o acreedor lo pide se procederá a enajenarlos y pagar con su importe.

Artículo 1401

Mientras no se hayan pagado por entero las deudas de la sociedad, los acreedores conservarán sus créditos contra el cónyuge deudor. El cónyuge no deudor responderá con los bienes que le hayan sido adjudicados, si se hubiere formulado debidamente inventario judicial o extrajudicial.

Si como consecuencia de ello resultare haber pagado uno de los cónyuges mayor cantidad de la que le fuere imputable, podrá repetir contra el otro.

Artículo 1402

Los acreedores de la sociedad de gananciales tendrán en su liquidación los mismos derechos que le reconocen las Leyes en la partición y liquidación de las herencias.

Artículo 1403

Pagadas las deudas y cargas de la sociedad se abonarán las indemnizaciones y reintegros debidos a cada cónyuge hasta donde alcance el caudal inventariado, haciendo las compensaciones que correspondan cuando el cónyuge sea deudor de la sociedad.

Artículo 1404

Hechas las deducciones en el caudal inventariado que prefijan los artículos anteriores, el remanente constituirá el haber de la sociedad de gananciales, que se dividirá por mitad entre los cónyuges o sus respectivos herederos.

Artículo 1405

Si uno de los cónyuges resultare en el momento de la liquidación acreedor personal del otro, podrá exigir que se le satisfaga su crédito adjudicándole bienes comunes, salvo que el deudor pague voluntariamente.

Artículo 1406

Cada cónyuge tendrá derecho a que se incluyan con preferencia en su haber, hasta donde éste alcance:

1.º Los bienes de uso personal no incluidos en el número 7 del artículo 1.346.

2.º La explotación económica que gestione efectivamente.  

3.º El local donde hubiese venido ejerciendo su profesión.

4.º En caso de muerte del otro cónyuge, la vivienda donde tuviese la residencia habitual.

Artículo 1407

En los casos de los números 3 y 4 del artículo anterior podrá el cónyuge pedir, a su elección, que se le atribuyan los bienes en propiedad o que se constituya sobre ellos a su favor un derecho de uso o habitación. Si el valor de los bienes o el derecho superara al de haber del cónyuge adjudicatario, deberá éste abonar la diferencia en dinero.

Artículo 1408

De la masa común de bienes se darán alimentos a los cónyuges o, en su caso, al sobreviviente y a los hijos mientras se haga la liquidación del caudal inventariado y hasta que se les entregue su haber; pero se les rebajarán de éste en la parte que excedan de los que les hubiese correspondido en razón de frutos y rentas.

Artículo 1409

Siempre que haya de ejecutarse simultáneamente la liquidación de gananciales de dos o más matrimonios contraídos por una misma persona para determinar el capital de cada sociedad se admitirá toda clase de pruebas en defecto de inventarios. En caso de duda se atribuirán los gananciales a las diferentes sociedades proporcionalmente, atendiendo al tiempo de su duración y a los bienes e ingresos de los respectivos cónyuges.

Artículo 1410

En todo lo no previsto en este capítulo sobre formación de inventario, reglas sobre tasación y ventas de los bienes, división del caudal, adjudicaciones a los partícipes y demás que no se halle expresamente determinado, se observará lo establecido para la partición y liquidación de la herencia.

ALBERTO INFANTE CABALLERO

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