¿Qué supone opositar?

1.- Introducción.

El objeto del presente trabajo va a ser el estudio de las aportaciones que genera la posibilidad de opositar para la persona que elige esta vía para acceder al mercado laboral y el bagaje o madurez emocional que lleva implícita esta forma de acceso.

En primer lugar, se estudiarán las puertas a la oposición, es decir, los requisitos que exige cada oposición para poder preparar esa concreta oposición, así como las condiciones que exige para la persona cada una de las oposiciones. Con requisitos se hace referencia aquí a los niveles de educación que se han tenido que superar con anterioridad a la entrada en la oposición.

A continuación, se estudiarán las clases de oposiciones existentes, así como las características de cada una de ellas. Es decir, se va a hacer un estudio pormenorizado de cada uno de los tipos de oposición, pues hay múltiples clases, y el sujeto tendrá que tener muy claro cuál de ellos puede elegir, según su nivel de estudios.

Tras este estudio pormenorizado, se van a estudiar qué grupos o escalas de funcionarios existen, así como a qué clase de oposiciones corresponde cada uno, además del sistema de ascenso de cada grupo, y si se puede cambiar de escala.

El siguiente punto va a consistir en el estudio de la promoción interna, es decir, cómo ir ascendiendo una vez se ha superado ya el acceso a la función pública, así como los requisitos necesarios para la promoción interna, como los de antigüedad, trámites, exámenes, etcétera.

A continuación, se estudiará el bagaje de la oposición, es decir, todo lo que te aporta la oposición, pues hay que tener en cuenta que la vida en la oposición conlleva varios años estudiando, y, por tanto, apartado del mercado laboral.

Otrosí, también se hará un apartado relativo a todo lo que aporta la oposición al sujeto, pues hay que tener en cuenta que la oposición no es cosa de unos pocos meses, sino de varios años, en los cuales hay que tragar mucha información (en el sentido de analizar, comprender y elegir aquella información que te permita avanzar en la oposición).

Por otro lado, también se va a analizar la vida durante la oposición, pues en esta etapa de la vida, al igual que en toda actividad que conlleve tanto esfuerzo intelectual, además de físico, pues, al ser una carrera de fondo, también implica llevar a cabo una serie de pausas a lo largo de cada día, además de un descanso semanal de un día, y unos pocos días en verano.

Otro punto a considerar es la vida tras la oposición, es decir, ¿qué pasa tras la superación de la oposición? Aquí hay que tener en cuenta que, como en todas las profesiones, la vida del opositor no se acaba una vez ha superado todas las pruebas y ha conseguido el puesto deseado, pues, como en todos los trabajos, hay cambios, sobre todo normativos, pero también de otra índole, como las necesidades de adaptarse, como en cualquier otro trabajo, a los cambios tecnológicos, científicos y técnicos, y hay que seguir estudiando y aprendiendo de nuevo.

Aquí también hay que tener en cuenta el hecho de que, para aprobar la oposición, no basta con superar todos los exámenes que componen la oposición, sino que también suele haber una serie de cursos a realizar después de haber superado todos los exámenes en las escuelas de referencia de cada oposición antes de acceder al puesto al que se opta con la oposición.

El siguiente punto a considerar es el hecho de qué se puede hacer cuando, tras años de estudio, se abandona la oposición por el hecho de llevar mucho tiempo ocupado con la oposición y no estar consiguiendo resultados. Es común este hecho, pues hay muchas oposiciones durísimas, y a veces, aunque se metan muchas horas diarias dedicado a la oposición, y sin hacer prácticamente vida social, no se consigue el fin deseado.

En este punto, se da la situación de que la gente que se encuentra en este punto, y que, al ver que no consigue su objetivo, abandona la oposición, no sabe por dónde salir. Hay mucho que se puede hacer, pues todos los años que se han dedicado a la oposición te dan un bagaje que puede ayudarte a conseguir puestos de trabajo antes que otros candidatos por todos tus conocimientos.

Otro de los puntos es la posibilidad de conciliación entre la actividad pública y actividad privada. Se puede compaginar, dependiendo del cargo, y de la función que se ocupe en la oposición, ambas funciones. Para ello, habrá que estar a lo dispuesto en la Ley 53/1984, de 26 de diciembre, de Incompatibilidades del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas.

Después se hará un análisis de la compatibilidad entre la oposición y la vida personal y familiar, así como la compatibilidad entre el ejercicio de las funciones propias del puesto en la Administraciones y la misma vida personal y familiar.

Por último, se harán unas conclusiones sobre el estudio realizado en este artículo, así como una breve referencia a la bibliografía y fuentes utilizadas.

2.- Las puertas a la oposición.

Para poder acceder a las oposiciones, hay que tener en cuenta los requisitos que se piden para cada una de las diferentes plazas convocadas en las Ofertas de Empleo Público, y que pueden hacer referencia al nivel de estudios mínimos exigidos, así como a los conocimientos que se han de tener para desempeñar el puesto a ocupar.

En este punto, la Oferta de Empleo Público se oferta cada año al comienzo del propio año, esto cuando se han aprobado los presupuestos del propio año normalmente, aunque hay casos de determinadas oposiciones que se convocan todos los años, independientemente de si se han aprobado los presupuestos de ese año, o se han prorrogado los del año anterior.

Como nos indica el Ministerio de Justicia en su página web, “la oferta de empleo público será aprobada, en su caso, por el Gobierno a propuesta del Ministro para las Administraciones Públicas, y cuando existan necesidades urgentes de incorporaciones de personal, el Gobierno podrá aprobar ofertas de empleo público para ámbitos administrativos específicos (CCLL). La Oferta de Empleo Público, será aprobada en el primer trimestre de cada año. El objeto de dicha Oferta es solventar las necesidades de recursos humanos o personal que no puedan ser cubiertas con los efectivos de personal existente.

Cada una de las administraciones actúa en cumplimiento de sus fines, con personalidad jurídica única. Por ello, y en función de sus necesidades, tienen competencias para planificar sus recursos humanos, ofertando las plazas necesarias y estableciendo los mecanismos de selección que consideren más idóneos para elegir a los candidatos, respetando siempre la normativa legal.

Las Administraciones Públicas seleccionan su personal de acuerdo con su oferta de empleo público, mediante convocatoria pública y a través del sistema de concurso, oposición o concurso-oposición, en los que se garantizan los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad”.

El problema surge cuando, por circunstancias diversas, no se aprueba la Oferta de Empleo Público en el año anterior al que debe de aprobarse porque no se han aprobado los presupuestos para ese mismo año, y debido a que se prorrogan por esta causa los del año anterior. Esta es la principal causa por la que se retrasa la aprobación de la Oferta de Empleo Público. Esto es lo que ha pasado este año 2017.

Es muy importante tener en cuenta, según establece la página del Punto de Acceso General de información del Gobierno de España, que “una Oferta de Empleo Público es el documento en el que una Administración Pública expone sus necesidades de recursos humanos que no pueden ser cubiertas con los efectivos de personal existente.

Las Ofertas de Empleo Público, que se aprueban anualmente por los órganos de Gobierno de las Administraciones Públicas, deben ser publicadas en el Diario Oficial correspondiente. La Administración General del Estado debe publicar sus ofertas en el Boletín Oficial del Estado. La publicación comporta la obligación de convocar los correspondientes procesos selectivos para las plazas comprometidas”.

En la Oferta de Empleo Público se establecen los requisitos y el número de plazas que se ofertan para cada Administración del Estado, y también se publican las Ofertas de Empleo Público de la Unión Europea. Pero si se quiere estar más atento, la mejor manera de consultarlas es acudir al Boletín Oficial del Estado (BOE), o, si no, acudir a la respectiva Administración a la cual se quiere acceder. Sin embargo, hay que tener en cuenta que todos los trámites actualmente se han realizar por internet.

3.- Clases de oposiciones.

En España podemos hacer una primera división de las oposiciones dependiendo de la Administración que las convoque. En primer lugar, hay que distinguir entre las oposiciones publicadas por la Administración General del Estado, así como las publicadas por las Comunidades Autónomas, y las publicadas por las Entidades Locales.

En segundo lugar, en cada oferta de empleo público se van diferenciando los distintos sectores. Por ejemplo, en la oferta de empleo público del Estado para 2017 en España han salido las plazas para personal docente universitario y no universitario, cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y Cuerpos de policía dependientes de las Comunidades Autónomas.

Luego también hay que tener en cuenta que la Unión Europea también suele publicar cada año nuevas ofertas de empleo público. En la página de información sobre empleo público de la Unión Europea nos pone los requisitos, y hay que decir que “el perfil requerido es el de candidatos capacitados, motivados y muy cualificados con las siguientes competencias generales: análisis y resolución de problemas, comunicación, calidad y resultados, aprendizaje y desarrollo, determinación de prioridades y organización, resiliencia, trabajo en equipo y liderazgo.

Las pruebas para seleccionar a los candidatos más idóneos se basan en ejercicios con preguntas de tipo test y pruebas en un centro de evaluación. La mayoría de las pruebas se realizan en una de las tres lenguas siguientes: inglés, francés o alemán, para las que se requiere un nivel de conocimientos superior al equivalente a B2”.

Hay que tener muy en cuenta esto, pues los idiomas también dan puntos a la hora de opositar, sobre todo si el certificado de idiomas tiene relevancia a nivel internacional. En cada una de las pruebas que puedan componer la oposición a la que se aspire tiene un peso determinado para el acceso a esa oposición. Por ejemplo, en el ámbito de la Policía Nacional en España, tiene mucha importancia la prueba de Psicotécnicos. Esto no quiere decir que el resto de pruebas tenga menos importancia o que no valga casi, pero hay unas pruebas que tienen más peso que otros.

Por tanto, hay que tener en cuenta que, cuando se trata de opositar, y, por tanto, se trata de llegar a conseguir el puesto deseado, no se está hablando de una broma, no somos los únicos a los que les van a hacer el examen, sino que van a concurrir al mismo muchísimas personas y van a acabar eligiendo a los mejores. Y también hay que tener en cuenta que no es lo mismo acceder a un grupo A que a un grupo C, ya que los niveles de exigencia en cada uno de ellos son diferentes, y además no se requiere el mismo nivel de estudios. Por tanto, requieren de diferente manera de preparación y de estudio.

En una noticia de El País de 25 de mayo de 2017, como una de las medidas a adoptar para la oposición, dice que “empieza la cuenta atrás. Sin prisa, pero sin pausa, porque las convocatorias de la macro-oferta de oposiciones que ha anunciado el Gobierno para este año comenzarán a abrirse dentro de poco. Según el Ministerio de Hacienda y Función Pública, el tiempo comenzará a correr a partir de septiembre, una vez se aprueben los Presupuestos de 2017, pues el procedimiento tiene unos tiempos muy establecidos y es frecuente que la burocracia vaya con cierta demora.

Para no perderse en la ingente tarea de preparar estos exámenes que tendrán una acogida probablemente sin precedentes (las solicitudes de información a las academias ya han aumentado un 25% sin que las convocatorias se hayan abierto, según la confederación que las agrupa, CECAP), los expertos lanzan una serie de consejos para que los aspirantes superen las pruebas”.

Es decir, una de las primeras conclusiones a las que se llega tras leer esto es que las oposiciones no son como un examen del colegio, o, incluso, de la universidad, van todavía más allá. Necesitan más tiempo de preparación, muchísimas más horas de estudio, y estudiar muchísima más materia.

4.- Clases, grupos y escalas de empleados públicos.

Una primera clasificación del grupo funcionarial es la que distingue entre funcionarios de carrera, funcionarios interinos, personal laboral y personal eventual. Es la clasificación más importante dentro del conjunto de empleados de la Administración.

En cuanto a los funcionarios de carrera, se les define como “aquellos empleados públicos que han superado el proceso selectivo, han sido nombrados para ocupar el puesto que han de desempeñar, así como el hecho de que trabajan para la Administración realizando funciones mediante participación directa o indirecta en el ejercicio de las potestades públicas o en la salvaguardia de los intereses generales de cualquiera de las Administraciones Públicas”[1].

Por otro lado, a los funcionarios interinos se les define como “aquellas personas que prestan servicios de carácter transitorio. Se rigen por el derecho administrativo y ocupan plazas que se hallan reservadas a los funcionarios de carrera. Los interinos ocupan transitoriamente plazas que han de ser ocupadas definitivamente por funcionarios de carrera o sustituyen a funcionarios que gocen del derecho de reserva de plaza y destino. También pueden ser aquellos que se dedican a programas estrictamente temporales o para situaciones urgentes”[2].

Cabe destacar aquí que esta clase de funcionarios se insertan en las siguientes categorías, según la titulación que hayan adquirido con anterioridad al acceso al empleo público, y que son, según nos indica el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas en su página web, las siguientes:

  1. Grupo A, dividido en dos Subgrupos A1 y A2: Para el acceso a los cuerpos o escalas de este Grupo se exigirá estar en posesión del título universitario de Grado. En aquellos supuestos en los que la Ley exija otro título universitario será éste el que se tenga en cuenta.
  2. Grupo B: Para el acceso a los cuerpos o escalas del Grupo B se exigirá estar en posesión del título de Técnico Superior.
  3. Grupo C: Dividido en dos Subgrupos, C1 y C2, según la titulación exigida para el ingreso, siendo C1 para el título de bachiller o técnico y C2 para el título de graduado en Educación Secundaria Obligatoria.

También hay que tener en cuenta en este punto que el acceso al mercado laboral mediante este sistema aporta seguridad, en cuanto a que ya se va a tener un puesto fijo de por vida. Es cierto que hay posibilidad de sanciones y de infracciones, pero ello no implica necesariamente la pérdida del puesto de trabajo.

La regulación legal de los grupos y escalas de funcionarios vienen establecidos en los artículos 75 y 76 del Real Decreto-Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se regula el Texto Refundido del Estatuto Básico del Empleado Público, los cuales establecen lo siguiente:

  1. “Artículo 75 Cuerpos y escalas:
    1. Los funcionarios se agrupan en cuerpos, escalas, especialidades u otros sistemas que incorporen competencias, capacidades y conocimientos comunes acreditados a través de un proceso selectivo.
    2. Los cuerpos y escalas de funcionarios se crean, modifican y suprimen por ley de las Cortes Generales o de las asambleas legislativas de las comunidades autónomas.
    3. Cuando en esta ley se hace referencia a cuerpos y escalas se entenderá comprendida igualmente cualquier otra agrupación de funcionarios.
  2. Artículo 76 Grupos de clasificación profesional del personal funcionario de carrera: Los cuerpos y escalas se clasifican, de acuerdo con la titulación exigida para el acceso a los mismos, en los siguientes grupos:
    1. Grupo A: Dividido en dos Subgrupos, A1 y A2. Para el acceso a los cuerpos o escalas de este Grupo se exigirá estar en posesión del título universitario de Grado. En aquellos supuestos en los que la ley exija otro título universitario será éste el que se tenga en cuenta. La clasificación de los cuerpos y escalas en cada Subgrupo estará en función del nivel de responsabilidad de las funciones a desempeñar y de las características de las pruebas de acceso.
    2. Grupo B. Para el acceso a los cuerpos o escalas del Grupo B se exigirá estar en posesión del título de Técnico Superior.
    3. Grupo C. Dividido en dos Subgrupos, C1 y C2, según la titulación exigida para el ingreso.
      1. C1: Título de Bachiller o Técnico.
      2. C2: Título de Graduado en Educación Secundaria Obligatoria[3]”.

Como vemos, el acceso a cada uno de los grupos y categorías exige un nivel de estudios distinto, así como unos conocimientos técnicos distinto, por lo que, según las capacidades y estudios habrá que optar por un camino o por otro.

También hay que establecer aquí que no existe ningún problema en promocionar entre escalas. Así se establecía ya en la disposición transitoria tercera de la Ley 7/2007, de 12 de abril, del Estatuto Básico del Empleado Público, la cual establecía en su apartado 2.º que “transitoriamente, los Grupos de clasificación existentes a la entrada en vigor del presente Estatuto se integrarán en los Grupos de clasificación profesional de funcionarios previstos en el artículo 76, de acuerdo con las siguientes equivalencias:

  • Grupo A: Subgrupo A1
  • Grupo B: Subgrupo A2
  • Grupo C: Subgrupo C1
  • Grupo D: Subgrupo C2
  • Grupo E: Agrupaciones Profesionales a que hace referencia la disposición adicional séptima.

Es decir, quienes pertenecían al Grupo de clasificación «C» del art. 25 de la Ley 30/1984, de 2 de agosto, de medidas para la Reforma de la Función Pública (LMRFP), se han de integrar, transitoriamente, en el «Subgrupo C1» previsto en el art. 76 de la nueva norma”.

5.- Los sistemas de selección de los funcionarios.

Encontramos un sistema muy complejo de selección de los funcionarios. Hay que tener en cuenta que, en muchas oposiciones, no basta con que se superen todas las pruebas, sino que, además, una vez superada ya todas las pruebas, hay que superar un curso en los centros académicos centrales o principales de las mismas. Esto es lo que pasa, por ejemplo, en el caso de jueces, fiscales, y policía nacional.

Pero antes de llegar a todo esto, hay que superar los diversos sistemas de examen. Según nos informa la página empleopublico.net, estos sistemas son los siguientes:

  1. “Oposición: En este proceso el opositor ha de pasar las pruebas que establezca la convocatoria orientadas a determinar la idoneidad de los aspirantes. Los programas de las pruebas de selección y, si es necesario, de los cursos de formación, han de corresponderse lo mejor posible con las materias que sean más adecuadas para el desarrollo posterior de las tareas a realizar. A veces, las pruebas escritas se leen delante de los órganos seleccionadores, que están facultados para hacer preguntas a los aspirantes sobre las cuestiones que son objeto de la prueba. También se pueden establecer entrevistas con los candidatos para evaluar la idoneidad del mismo respecto a las funciones genéricas que tendrá que realizar.
  2. Concurso (tiene carácter excepcional): La selección por concurso consiste en la valoración de los méritos, de acuerdo con los baremos incluidos en la convocatoria correspondiente, que ha de ser en todos los casos pública y libre. El sistema de concurso sólo se puede utilizar para adquirir la condición de funcionario con carácter excepcional y sólo si se trata de proveer plazas especiales de los grupos A y B que, por razón de sus funciones y características y de la tecnificación requerida para su desarrollo, han de ser proveídas con personas de méritos relevantes y condiciones excepcionales.
  3. Concurso-oposición: La selección por concurso-oposición consiste en la superación de las pruebas correspondientes y, si es necesario, del curso selectivo de formación, y también en la posesión previa, debidamente valorada, de determinadas condiciones de formación, de méritos o de niveles de experiencia. En algunas convocatorias se piden cursos de formación o fase de prueba, que pueden tener carácter selectivo”.

El primero de ellos hace referencia a que los aspirantes acceden por primera vez a las distintas Administraciones, es decir, no han tenido ninguna relación previa con la Administración hasta que han solicitado acceder a la función pública, una vez que han adquirido los requisitos que se exigen en cada convocatoria de empleo público.

En el segundo de los supuestos, se hace referencia al hecho de los aspirantes ya están trabajando para la propia Administración convocante de las plazas mediante otro tipo de contratos, y, en función de las bases y de la antigüedad y de los conocimientos que tenga, pueden acceder más rápidamente.

[1] Sección de Empleo Público del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas (http://www.sefp.minhafp.gob.es/web/servicios/empleo_publico/tipos.html

[2] Sección de Empleo Público del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas.

[3] Real Decreto-Legislativo 5/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el Texto Refundido del Estatuto Básico del Empleado Público. BOE núm. 261, de 31 de octubre de 2015.

Finalmente, el tercer tipo de supuesto hace referencia al hecho de que el interesado en ascender haya superado una serie de cursos que, por razón de su puesto, haya tenido que realizar para poder ascender y mejorar sus condiciones laborales.

6.- La promoción interna.

Es un mecanismo de ascensión entre escalas y categorías de funcionarios. Sí que está permitido cambiar de escala, aunque en principio parezca imposible. Según una noticia del periódico Expansión de 20 de septiembre de 2016, “una sentencia admite la posibilidad de promoción interna directa de un funcionario de un ayuntamiento desde el subgrupo C1 al subgrupo A1.

Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC)* reconoce a un funcionario a recibir las diferencias salariales por realizar funciones de superior categoría. El auto difundido por la Federación de Empleados de Servicios Públicos del sindicato UGT (FESP-UGT) admite la posibilidad de promoción interna directa desde el subgrupo C1 al subgrupo A1.

El fallo hace referencia al Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat, que convocó un procedimiento de promoción interna al subgrupo A1, cuyas bases contemplaban la participación de los funcionarios de carrera del subgrupo C1, y que fueron impugnadas por un sindicato que argumentaba que sólo podían participar en este proceso los funcionarios de carrera del subgrupo A2.

La sentencia se basa en la controversia jurídica siguiente, según explica UGT:

  1. El artículo 18 del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP) regula los requisitos de la promoción interna estableciendo que “los funcionarios deberán poseer los requisitos exigidos para el ingreso, tener una antigüedad de, al menos, dos años de servicio activo en el inferior subgrupo, o grupo de clasificación profesional, en el supuesto de que éste no tenga subgrupo y superar las correspondientes pruebas selectivas”, explica UGT. No obstante, este precepto no se encuentra en vigor, según la disposición final (DF) 4ª, apartado 2º EBEP).
  2. Por otra parte, el apartado 3º de la citada DF 4ª EBEP determina que “hasta que se dicten las leyes de función pública y las normas reglamentarias de desarrollo se mantendrán en vigor en cada Administración pública las normas vigentes sobre ordenación, planificación y gestión de recursos humanos en tanto no se opongan a lo establecido en este Estatuto.
  3. El apartado 3º de la Disposición Transitoria tercera (DT 3ª EBEP) dispone que “los funcionarios del subgrupo C1 que reúnan la titulación exigida podrán promocionar al grupo A sin necesidad de pasar por el nuevo grupo B, de acuerdo con lo establecido en el artículo 18 de este Estatuto”.

Pero hay que tener en cuenta que la gestión de personal en las Administraciones Públicas resulta compleja y no siempre se encuentra una solución en las normas existentes sobre la materia.

En primer lugar, habría que tener en cuenta el artículo 103.3 de la Constitución española, según el cual, se necesita estar a los principios de mérito y capacidad, y esto hay que ponerlo en conexión con el artículo 23.2 del mismo texto constitucional, y que reconoce el derecho de los ciudadanos a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos.

En relación con esta igualdad, la normativa principal en vigor sobre función pública, el Texto Refundido del Estatuto Básico del Empleado Público, reconoce en el mismo sentido que “todos los ciudadanos tienen derecho al acceso al empleo público de acuerdo con los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad, y de acuerdo con lo previsto en el presente Estatuto y en el resto del ordenamiento jurídico”[1].

Todo esto está previsto así en los dos artículos de la Constitución, y, en la misma línea, el artículo 55 recoge otros principios rectores como el de publicidad de las convocatorias y sus bases. La publicidad es uno de los requisitos necesarios para que no haya vulneración del principio de igualdad de acceso a la Función Pública. Pero también se ha de demostrar por parte de los candidatos al acceso a la función pública el hecho de que dominan la materia objeto de las diversas pruebas del examen. Y esto incluye también a los aspirantes con discapacidad, pues éstos sólo se benefician del aumento de tiempo respecto del resto de aspirantes, pero tienen el mismo nivel de exigencia en cuanto a conocimientos y materia.

 

 

 

 

 

7.- El bagaje de la oposición.

Es muy importante destacar aquí que la oposición es una carrera de fondo, y que conlleva muchos meses y años de estudios para poder sacar la plaza. Puede surgir la duda para los que se plantean opositar que quizá durante todo ese tiempo que dedican a la oposición se están perdiendo una parte importante de su vida, pero también este hecho de opositar tiene muchos beneficios.

En primer lugar, la perspectiva que te aporta la oposición, ya que, aunque, por diversas circunstancias, muchos aspirantes no lleguen a superar la oposición a la que han dedicado años de su vida, eso no implica que se hayan quedado obsoletos, sino que todos esos conocimientos que han adquirido durante la preparación de la oposición les ha aportado son conocimientos potenciales para aplicar en la vida práctica diaria.

En segundo lugar, debido a que, gracias a la perspectiva que les ha dado la oposición, saben desenvolverse en ese ámbito de la vida mejor que otros posibles aspirantes a un puesto de trabajo cuando concurren a una entrevista de trabajo. Todo lo que hayas adquirido de conocimientos durante la oposición te posiciona en primeras filas en los puestos de empleo.

En tercer lugar, todo el bagaje que se haya adquirido durante la oposición también te permite desarrollar, ya sea el trabajo que hayas de desarrollar una vez superada la oposición, o bien, si no es el caso de que se haya superado la oposición, también te permite desarrollar otro tipo de trabajos relacionados con la materia de la oposición de manera más rápida y eficaz, ya que la oposición implica el conocimiento inmejorable de toda la legislación relativa a esa actividad mejor, pues implica el hecho de que quienes han opositado y no han superado la oposición de artículos de memoria.

 

 

 

 

 

 

 

8.- La vida durante la oposición.

La vida durante la oposición no es fácil. Todas las oposiciones conllevan, como ya se ha dicho, muchísimas horas de estudio, y dejar de lado a familiares, y, sobre todo, a los amigos. Y esto ya con las más fáciles, con que ya para qué decir las más duras.

Ante la situación económica actual en España, la preparación de oposiciones es una de las mejores salidas al mercado laboral para muchos jóvenes. Hay que cambiar el chip que muchos alumnos han tenido para preparar sus exámenes en el colegio, o, incluso, en la universidad.

En el caso de las oposiciones, no basta con estudiar unos días antes del examen para superarlo. La oposición es una carrera de fondo, y se necesitan, como ya se ha dicho, muchos meses, incluso años, de preparación para ese o esos exámenes.

Como explica la página web cosas de educación, “para no desmoralizarse, pues no siempre se consigue lo que se persigue en un primer intento, te recomendamos que te propongas objetivos inmediatos, para que vayas viendo los resultados. Si lo consideras necesario, debes de apuntarte a una academia que te apoye o buscar nuevos amigos entre los compañeros de oposición, pues te entenderán mejor tus miedos y tus inquietudes ya que tenéis en común la oposición”.

Lo de apuntarse a una academia para poder llevar mejor el hábito de estudio es una de las mejores decisiones que puede hacer el opositor, ya que se te impone un hábito de estudio que te permite alcanzar mejor los objetivos y poder conseguir más rápido superar la oposición.

Esta página que se acaba de mencionar también recomienda que “la actitud ante los exámenes debe de ser la misma que ha convivido contigo en tus horas de estudios: serenidad y concentración. Las palabras que no pueden abandonar tu mente son: conocimientos, constancia y confianza. Debes de abandonar todo ese tipo de pensamientos destructivos que no te benefician como “voy a suspender”, “los demás se lo saben mejor”, “se presenta mucha gente”, etcétera”. A continuación, también dice que es mejor expulsar estos pensamientos de la mente y pensar que uno vale, así como en la dedicación.

Por otro lado, también es aconsejable tomarse un tiempo para decidir qué oposición elegir. Como indica la página web finanzas.com[2], “ante la situación laboral existente en España, prepararse para estudiar una oposición sigue siendo una opción preferente para muchas personas. Las condiciones ofrecidas y la estabilidad en el empleo son algunas de las razones que llevan a muchas personas a someterse a una oposición a la que tiene que dedicar un gran esfuerzo y sacrificio antes de enfrentarse al tribunal. Todo ello, con la difícil incertidumbre que sufren los opositores por el temor a nadar para ahogarse en la orilla, es decir, estudiar de manera estajanovista, pero no conseguir el ansiado puesto de trabajo en la administración”.

Unos párrafos más abajo, en este mismo artículo, la misma página también establecía (pues es una noticia de 2014) que “aunque las Administraciones Públicas han reducido considerablemente el número de plazas que ofertan y convocan, las oposiciones siguen siendo una eficaz alternativa a la empresa privada señalan desde la academia Adams y añaden que “se trata de trabajar a favor del interés público y ofrecer un servicio a la sociedad y al ciudadano. Supone además una estabilidad laboral, en régimen de igualdad de oportunidades, con medidas de conciliación para la vida personal y laboral además de planes de carrera y promoción profesional”.

Aunque hay que tener en cuenta que muchas oposiciones no sacan convocatoria todos los años, bien por la escasa necesidad del ámbito de la Administración, bien por la escasez de trabajo, o porque apenas hay trabajo y no tienen capacidad para acoger a mucha gente.

Por eso hay que tratar de ser el mejor, por la enorme cantidad de gente que se suele presentar a las oposiciones, así como el hecho de que muchos ya llevarán años preparando la oposición, así como por el hecho de la escasez de plazas que hay en cada una de las ofertas de empleo público, sobre todo en años de crisis.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

9.- La vida después de la oposición.

La vida después de la oposición, en el caso de que se haya aprobado, tiene una serie de pasos antes de pasos antes de tomar el cargo. Hay algunas oposiciones, como judicaturas o fiscalía, además de policía nacional y local, que, una vez que se han superado todos los exámenes, conllevan la necesidad de realizar un curso de unos meses donde tienen el centro de preparación principal. En estos casos, este curso es el que te permite tomar posesión del cargo, además de necesitar jurar la Constitución.

Según la web Tu Oposición[3], “la vida del opositor se califica de “dura”: el poco tiempo libre del que dispones lo tienes que dedicar a estudiar. Y no a estudiar algo que te guste, sino un temario de lo más tedioso que a la práctica no sirve para nada”.

Por otro lado, en esta misma web también se nos dice que “en la vida se toman decisiones, muchas de ellas equivocadas. Has dedicado unos meses a preparar un temario, te has gastado dinero (sí, para trabajar en la Administración pública tienes que pagar: tasas para hacer el examen que rondan de los 0 a los 27 €, libros, fotocopias, y en los casos más duros, academias.), has dejado de hacer cosas para estudiar, y por fin llega el día del examen.

Puede ser que sea la primera vez que te presentas o bien ya llevas unas cuantas convocatorias a tus espaldas, con el aguante psicológico que ello supone. Y zas, suspendes. Si alguien ha pasado por esta experiencia, sabrá reconocer el batacazo. Batacazo también a la autoestima.

Pues bien, la vida sigue. Suspender un examen no te hace ser más ni menos listo. Querer trabajar en la Administración es una opción más, pero no la única. Si decides dejar de intentarlo, no te sientas mal por ello. Hay mucha gente como tú, y simplemente hay que darle otro rumbo a tu vida. ¿Que hasta ahora tu único objetivo/ motivación era aprobar? Pues búscate otro que te ilusione más”.

Es decir, no hay que venirse abajo por el simple hecho de haber suspendido el examen de la oposición tras haber dedicado varios meses o años de tu vida, sobre todo cuando ha sido la primera vez que te presentas.

El aprobar una oposición lleva años. No es cuestión de unos pocos meses, así que no hay que desanimarse. Hay que mirar para adelante, pues la vida no es sólo eso. Puede que se haya suspendido porque, en realidad, no era para lo que realmente estábamos hechos, sino que nos da la posibilidad de seguir adelante, y la vida nos abre otra puerta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

10.- Conciliación entre actividad privada y actividad pública, y entre actividad pública y familia.

Es posible en nuestro sistema español compatibilizar en ciertos puestos la actividad pública con la privada. Para ello hay que estar a lo previsto en la Ley 53/1984, de 26 de diciembre, de Incompatibilidades del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas.

Para poder llevar a cabo la compatibilidad, según esta ley, habrá que solicitar tal compatibilidad. Según informa el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, podrán solicitarlo:

  1. “El personal civil y militar al servicio de la Administración del Estado y de sus Organismos Públicos (Letra modificada por Ley 7/2007, de 12 de abril. BOE 13.04.2007).
  2. El personal al servicio de las Administraciones de las Comunidades Autónomas y de los Organismos de ellas dependientes, así como de sus Asambleas Legislativas y órganos institucionales.
  3. El personal al servicio de las Corporaciones Locales y de los Organismos de ellas dependientes.
  4. El personal al servicio de Entes y Organismos públicos exceptuados de la aplicación de la Ley de Entidades Estatales Autónomas.
  5. El personal que desempeñe funciones públicas y perciba sus retribuciones mediante arancel.
  6. El personal al servicio de la Seguridad Social, de sus Entidades Gestoras y de cualquier otra Entidad u Organismo de la misma.
  7. El personal al servicio de entidades, corporaciones de derecho público, fundaciones y consorcios cuyos presupuestos se doten ordinariamente en más de un 50 por 100 con subvenciones u otros ingresos procedentes de las Administraciones Públicas (Letra modificada por Ley 7/2007, de 12 de abril. BOE 13.04.2007).
  8. El personal que preste servicios en Empresas en que la participación del capital, directa o indirectamente, de las Administraciones Públicas sea superior al 50 por 100.
  9. El personal al servicio del Banco de España y de las instituciones financieras públicas.
  10. El restante personal al que resulte de aplicación el régimen estatutario de los funcionarios públicos”.

La solicitud habrá de tenerse en cuenta, según sigue informando este mismo Ministerio, lo siguiente:

    1. “Si se trata de solicitudes para compatibilizar una segunda actividad pública, la autorización debe solicitarse, según los casos a:
      • Al ministro de Hacienda y Administraciones Públicas (Oficina de Conflictos de Intereses), cuando la actividad pública principal está adscrita a la Administración del Estado.
      • Al órgano competente de la Comunidad Autónoma, cuando la actividad principal esté adscrita a una Administración Autonómica.
      • Al Pleno de la Corporación Local, cuando la actividad principal esté adscrita a una Corporación Local.
    2. Si se trata de compatibilizar el ejercicio de actividades privadas, deberá solicitarse el reconocimiento de compatibilidad al órgano competente de la Administración a la que esté adscrita la actividad pública, según lo señalado en el párrafo precedente.
  • Forma de presentación de la solicitud de compatibilidad. Las solicitudes se pueden presentar:
        1. En los registros de cualquier órgano administrativo que pertenezca a la Administración General del Estado o a cualquier Administración de las Comunidades Autónomas, así como en los registros de aquellas entidades de la Administración Local que tengan suscrito el convenio a que se refiere el artículo 38.4.b) de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre.
        2. En las representaciones diplomáticas u oficinas consulares de España en el extranjero.
        3. En las oficinas de Correos.
        4. En Funciona, el Portal de los empleados de la Administración General del Estado, a través del Autoservicio del Empleado.
        5. En la forma prevista en la Ley 11/2007, de 22 de junio, de Acceso Electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos, a través de “ACCEDA”

 

Aquí hay que el plazo de resolución de las solicitudes depende del tipo de solicitud de la compatibilidad, distinguiéndose entre:

  1. Solicitudes de autorización de compatibilidad para una segunda actividad en el sector público: CUATRO MESES
  2. Solicitudes de reconocimiento de compatibilidad para actividades privadas: TRES MESES

También hay que tener en cuenta que “el incumplimiento de las normas sobre incompatibilidades se considera falta muy grave, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo 95.2.n) de la Ley 7/2007, de 12 de abril. Si se trata simplemente de incumplimiento de los plazos u otras disposiciones de procedimiento en materia de incompatibilidades la falta se considerará grave, siempre que no suponga mantenimiento de una situación de incompatibilidad, según lo establecido en el artículo 7.1 k) del Reglamento de Régimen Disciplinario de los funcionarios de la Administración del Estado, aprobado por Real Decreto 33/1986, de 10 de enero”.



 

Finalmente, el tercer tipo de supuesto hace referencia al hecho de que el interesado en ascender haya superado una serie de cursos que, por razón de su puesto, haya tenido que realizar para poder ascender y mejorar sus condiciones laborales.

6.- La promoción interna.

Es un mecanismo de ascensión entre escalas y categorías de funcionarios. Sí que está permitido cambiar de escala, aunque en principio parezca imposible. Según una noticia del periódico Expansión de 20 de septiembre de 2016, “una sentencia admite la posibilidad de promoción interna directa de un funcionario de un ayuntamiento desde el subgrupo C1 al subgrupo A1.

Una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC)* reconoce a un funcionario a recibir las diferencias salariales por realizar funciones de superior categoría. El auto difundido por la Federación de Empleados de Servicios Públicos del sindicato UGT (FESP-UGT) admite la posibilidad de promoción interna directa desde el subgrupo C1 al subgrupo A1.

El fallo hace referencia al Ayuntamiento de L’Hospitalet de Llobregat, que convocó un procedimiento de promoción interna al subgrupo A1, cuyas bases contemplaban la participación de los funcionarios de carrera del subgrupo C1, y que fueron impugnadas por un sindicato que argumentaba que sólo podían participar en este proceso los funcionarios de carrera del subgrupo A2.

La sentencia se basa en la controversia jurídica siguiente, según explica UGT:

  1. El artículo 18 del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP) regula los requisitos de la promoción interna estableciendo que “los funcionarios deberán poseer los requisitos exigidos para el ingreso, tener una antigüedad de, al menos, dos años de servicio activo en el inferior subgrupo, o grupo de clasificación profesional, en el supuesto de que éste no tenga subgrupo y superar las correspondientes pruebas selectivas”, explica UGT. No obstante, este precepto no se encuentra en vigor, según la disposición final (DF) 4ª, apartado 2º EBEP).
  2. Por otra parte, el apartado 3º de la citada DF 4ª EBEP determina que “hasta que se dicten las leyes de función pública y las normas reglamentarias de desarrollo se mantendrán en vigor en cada Administración pública las normas vigentes sobre ordenación, planificación y gestión de recursos humanos en tanto no se opongan a lo establecido en este Estatuto.
  3. El apartado 3º de la Disposición Transitoria tercera (DT 3ª EBEP) dispone que “los funcionarios del subgrupo C1 que reúnan la titulación exigida podrán promocionar al grupo A sin necesidad de pasar por el nuevo grupo B, de acuerdo con lo establecido en el artículo 18 de este Estatuto”.

Pero hay que tener en cuenta que la gestión de personal en las Administraciones Públicas resulta compleja y no siempre se encuentra una solución en las normas existentes sobre la materia.

En primer lugar, habría que tener en cuenta el artículo 103.3 de la Constitución española, según el cual, se necesita estar a los principios de mérito y capacidad, y esto hay que ponerlo en conexión con el artículo 23.2 del mismo texto constitucional, y que reconoce el derecho de los ciudadanos a acceder en condiciones de igualdad a las funciones y cargos públicos.

En relación con esta igualdad, la normativa principal en vigor sobre función pública, el Texto Refundido del Estatuto Básico del Empleado Público, reconoce en el mismo sentido que “todos los ciudadanos tienen derecho al acceso al empleo público de acuerdo con los principios constitucionales de igualdad, mérito y capacidad, y de acuerdo con lo previsto en el presente Estatuto y en el resto del ordenamiento jurídico”[1].

Todo esto está previsto así en los dos artículos de la Constitución, y, en la misma línea, el artículo 55 recoge otros principios rectores como el de publicidad de las convocatorias y sus bases. La publicidad es uno de los requisitos necesarios para que no haya vulneración del principio de igualdad de acceso a la Función Pública. Pero también se ha de demostrar por parte de los candidatos al acceso a la función pública el hecho de que dominan la materia objeto de las diversas pruebas del examen. Y esto incluye también a los aspirantes con discapacidad, pues éstos sólo se benefician del aumento de tiempo respecto del resto de aspirantes, pero tienen el mismo nivel de exigencia en cuanto a conocimientos y materia.

7.- El bagaje de la oposición.

Es muy importante destacar aquí que la oposición es una carrera de fondo, y que conlleva muchos meses y años de estudios para poder sacar la plaza. Puede surgir la duda para los que se plantean opositar que quizá durante todo ese tiempo que dedican a la oposición se están perdiendo una parte importante de su vida, pero también este hecho de opositar tiene muchos beneficios.

En primer lugar, la perspectiva que te aporta la oposición, ya que, aunque, por diversas circunstancias, muchos aspirantes no lleguen a superar la oposición a la que han dedicado años de su vida, eso no implica que se hayan quedado obsoletos, sino que todos esos conocimientos que han adquirido durante la preparación de la oposición les ha aportado son conocimientos potenciales para aplicar en la vida práctica diaria.

En segundo lugar, debido a que, gracias a la perspectiva que les ha dado la oposición, saben desenvolverse en ese ámbito de la vida mejor que otros posibles aspirantes a un puesto de trabajo cuando concurren a una entrevista de trabajo. Todo lo que hayas adquirido de conocimientos durante la oposición te posiciona en primeras filas en los puestos de empleo.

En tercer lugar, todo el bagaje que se haya adquirido durante la oposición también te permite desarrollar, ya sea el trabajo que hayas de desarrollar una vez superada la oposición, o bien, si no es el caso de que se haya superado la oposición, también te permite desarrollar otro tipo de trabajos relacionados con la materia de la oposición de manera más rápida y eficaz, ya que la oposición implica el conocimiento inmejorable de toda la legislación relativa a esa actividad mejor, pues implica el hecho de que quienes han opositado y no han superado la oposición de artículos de memoria.

8.- La vida durante la oposición.

La vida durante la oposición no es fácil. Todas las oposiciones conllevan, como ya se ha dicho, muchísimas horas de estudio, y dejar de lado a familiares, y, sobre todo, a los amigos. Y esto ya con las más fáciles, con que ya para qué decir las más duras.

Ante la situación económica actual en España, la preparación de oposiciones es una de las mejores salidas al mercado laboral para muchos jóvenes. Hay que cambiar el chip que muchos alumnos han tenido para preparar sus exámenes en el colegio, o, incluso, en la universidad.

En el caso de las oposiciones, no basta con estudiar unos días antes del examen para superarlo. La oposición es una carrera de fondo, y se necesitan, como ya se ha dicho, muchos meses, incluso años, de preparación para ese o esos exámenes.

Como explica la página web cosas de educación, “para no desmoralizarse, pues no siempre se consigue lo que se persigue en un primer intento, te recomendamos que te propongas objetivos inmediatos, para que vayas viendo los resultados. Si lo consideras necesario, debes de apuntarte a una academia que te apoye o buscar nuevos amigos entre los compañeros de oposición, pues te entenderán mejor tus miedos y tus inquietudes ya que tenéis en común la oposición”.

Lo de apuntarse a una academia para poder llevar mejor el hábito de estudio es una de las mejores decisiones que puede hacer el opositor, ya que se te impone un hábito de estudio que te permite alcanzar mejor los objetivos y poder conseguir más rápido superar la oposición.

Esta página que se acaba de mencionar también recomienda que “la actitud ante los exámenes debe de ser la misma que ha convivido contigo en tus horas de estudios: serenidad y concentración. Las palabras que no pueden abandonar tu mente son: conocimientos, constancia y confianza. Debes de abandonar todo ese tipo de pensamientos destructivos que no te benefician como “voy a suspender”, “los demás se lo saben mejor”, “se presenta mucha gente”, etcétera”. A continuación, también dice que es mejor expulsar estos pensamientos de la mente y pensar que uno vale, así como en la dedicación.

Por otro lado, también es aconsejable tomarse un tiempo para decidir qué oposición elegir. Como indica la página web finanzas.com[2], “ante la situación laboral existente en España, prepararse para estudiar una oposición sigue siendo una opción preferente para muchas personas. Las condiciones ofrecidas y la estabilidad en el empleo son algunas de las razones que llevan a muchas personas a someterse a una oposición a la que tiene que dedicar un gran esfuerzo y sacrificio antes de enfrentarse al tribunal. Todo ello, con la difícil incertidumbre que sufren los opositores por el temor a nadar para ahogarse en la orilla, es decir, estudiar de manera estajanovista, pero no conseguir el ansiado puesto de trabajo en la administración”.

Unos párrafos más abajo, en este mismo artículo, la misma página también establecía (pues es una noticia de 2014) que “aunque las Administraciones Públicas han reducido considerablemente el número de plazas que ofertan y convocan, las oposiciones siguen siendo una eficaz alternativa a la empresa privada señalan desde la academia Adams y añaden que “se trata de trabajar a favor del interés público y ofrecer un servicio a la sociedad y al ciudadano. Supone además una estabilidad laboral, en régimen de igualdad de oportunidades, con medidas de conciliación para la vida personal y laboral además de planes de carrera y promoción profesional”.

Aunque hay que tener en cuenta que muchas oposiciones no sacan convocatoria todos los años, bien por la escasa necesidad del ámbito de la Administración, bien por la escasez de trabajo, o porque apenas hay trabajo y no tienen capacidad para acoger a mucha gente.

Por eso hay que tratar de ser el mejor, por la enorme cantidad de gente que se suele presentar a las oposiciones, así como el hecho de que muchos ya llevarán años preparando la oposición, así como por el hecho de la escasez de plazas que hay en cada una de las ofertas de empleo público, sobre todo en años de crisis.

9.- La vida después de la oposición.

La vida después de la oposición, en el caso de que se haya aprobado, tiene una serie de pasos antes de pasos antes de tomar el cargo. Hay algunas oposiciones, como judicaturas o fiscalía, además de policía nacional y local, que, una vez que se han superado todos los exámenes, conllevan la necesidad de realizar un curso de unos meses donde tienen el centro de preparación principal. En estos casos, este curso es el que te permite tomar posesión del cargo, además de necesitar jurar la Constitución.

Según la web Tu Oposición[3], “la vida del opositor se califica de “dura”: el poco tiempo libre del que dispones lo tienes que dedicar a estudiar. Y no a estudiar algo que te guste, sino un temario de lo más tedioso que a la práctica no sirve para nada”.

Por otro lado, en esta misma web también se nos dice que “en la vida se toman decisiones, muchas de ellas equivocadas. Has dedicado unos meses a preparar un temario, te has gastado dinero (sí, para trabajar en la Administración pública tienes que pagar: tasas para hacer el examen que rondan de los 0 a los 27 €, libros, fotocopias, y en los casos más duros, academias.), has dejado de hacer cosas para estudiar, y por fin llega el día del examen.

Puede ser que sea la primera vez que te presentas o bien ya llevas unas cuantas convocatorias a tus espaldas, con el aguante psicológico que ello supone. Y zas, suspendes. Si alguien ha pasado por esta experiencia, sabrá reconocer el batacazo. Batacazo también a la autoestima.

Pues bien, la vida sigue. Suspender un examen no te hace ser más ni menos listo. Querer trabajar en la Administración es una opción más, pero no la única. Si decides dejar de intentarlo, no te sientas mal por ello. Hay mucha gente como tú, y simplemente hay que darle otro rumbo a tu vida. ¿Que hasta ahora tu único objetivo/ motivación era aprobar? Pues búscate otro que te ilusione más”.

Es decir, no hay que venirse abajo por el simple hecho de haber suspendido el examen de la oposición tras haber dedicado varios meses o años de tu vida, sobre todo cuando ha sido la primera vez que te presentas.

El aprobar una oposición lleva años. No es cuestión de unos pocos meses, así que no hay que desanimarse. Hay que mirar para adelante, pues la vida no es sólo eso. Puede que se haya suspendido porque, en realidad, no era para lo que realmente estábamos hechos, sino que nos da la posibilidad de seguir adelante, y la vida nos abre otra puerta.

10.- Conciliación entre actividad privada y actividad pública, y entre actividad pública y familia.

Es posible en nuestro sistema español compatibilizar en ciertos puestos la actividad pública con la privada. Para ello hay que estar a lo previsto en la Ley 53/1984, de 26 de diciembre, de Incompatibilidades del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas.

Para poder llevar a cabo la compatibilidad, según esta ley, habrá que solicitar tal compatibilidad. Según informa el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas, podrán solicitarlo:

  1. “El personal civil y militar al servicio de la Administración del Estado y de sus Organismos Públicos (Letra modificada por Ley 7/2007, de 12 de abril. BOE 13.04.2007).
  2. El personal al servicio de las Administraciones de las Comunidades Autónomas y de los Organismos de ellas dependientes, así como de sus Asambleas Legislativas y órganos institucionales.
  3. El personal al servicio de las Corporaciones Locales y de los Organismos de ellas dependientes.
  4. El personal al servicio de Entes y Organismos públicos exceptuados de la aplicación de la Ley de Entidades Estatales Autónomas.
  5. El personal que desempeñe funciones públicas y perciba sus retribuciones mediante arancel.
  6. El personal al servicio de la Seguridad Social, de sus Entidades Gestoras y de cualquier otra Entidad u Organismo de la misma.
  7. El personal al servicio de entidades, corporaciones de derecho público, fundaciones y consorcios cuyos presupuestos se doten ordinariamente en más de un 50 por 100 con subvenciones u otros ingresos procedentes de las Administraciones Públicas (Letra modificada por Ley 7/2007, de 12 de abril. BOE 13.04.2007).
  8. El personal que preste servicios en Empresas en que la participación del capital, directa o indirectamente, de las Administraciones Públicas sea superior al 50 por 100.
  9. El personal al servicio del Banco de España y de las instituciones financieras públicas.
  10. El restante personal al que resulte de aplicación el régimen estatutario de los funcionarios públicos”.

La solicitud habrá de tenerse en cuenta, según sigue informando este mismo Ministerio, lo siguiente:

    1. “Si se trata de solicitudes para compatibilizar una segunda actividad pública, la autorización debe solicitarse, según los casos a:
      • Al ministro de Hacienda y Administraciones Públicas (Oficina de Conflictos de Intereses), cuando la actividad pública principal está adscrita a la Administración del Estado.
      • Al órgano competente de la Comunidad Autónoma, cuando la actividad principal esté adscrita a una Administración Autonómica.
      • Al Pleno de la Corporación Local, cuando la actividad principal esté adscrita a una Corporación Local.
    2. Si se trata de compatibilizar el ejercicio de actividades privadas, deberá solicitarse el reconocimiento de compatibilidad al órgano competente de la Administración a la que esté adscrita la actividad pública, según lo señalado en el párrafo precedente.
  • Forma de presentación de la solicitud de compatibilidad. Las solicitudes se pueden presentar:
        1. En los registros de cualquier órgano administrativo que pertenezca a la Administración General del Estado o a cualquier Administración de las Comunidades Autónomas, así como en los registros de aquellas entidades de la Administración Local que tengan suscrito el convenio a que se refiere el artículo 38.4.b) de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre.
        2. En las representaciones diplomáticas u oficinas consulares de España en el extranjero.
        3. En las oficinas de Correos.
        4. En Funciona, el Portal de los empleados de la Administración General del Estado, a través del Autoservicio del Empleado.
        5. En la forma prevista en la Ley 11/2007, de 22 de junio, de Acceso Electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos, a través de “ACCEDA”

Aquí hay que el plazo de resolución de las solicitudes depende del tipo de solicitud de la compatibilidad, distinguiéndose entre:

  1. Solicitudes de autorización de compatibilidad para una segunda actividad en el sector público: CUATRO MESES
  2. Solicitudes de reconocimiento de compatibilidad para actividades privadas: TRES MESES

También hay que tener en cuenta que “el incumplimiento de las normas sobre incompatibilidades se considera falta muy grave, de acuerdo con lo dispuesto en el Texto Refundido del Estatuto Básico del Empleado Público. Si se trata simplemente de incumplimiento de los plazos u otras disposiciones de procedimiento en materia de incompatibilidades la falta se considerará grave, siempre que no suponga mantenimiento de una situación de incompatibilidad, según lo establecido en el artículo 7.1 k) del Reglamento de Régimen Disciplinario de los funcionarios de la Administración del Estado, aprobado por Real Decreto 33/1986, de 10 de enero”.

[1] Tu blog de la Administración Pública: https://morey-abogados.blogspot.com.es/2016/05/de-la-promocion-interna-oposiciones.html

[2] http://www.finanzas.com/noticias/empleo/20140515/deberias-saber-antes-estudiar-2670725.html

[3] https://tuoposicion.wordpress.com/2011/02/10/13-hay-vida-despues-de-opositar/

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