La violencia de género

En los últimos años vemos cómo la violencia de género ocupa casi todos los días del año las portadas de los principales periódicos y de los espacios de noticias en Televisión. Un aspecto en el que deberían implicarse más no sólo los poderes del Estado (fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, así como las de las Comunidades Autónomas en que exista esta competencia, los miembros de las asambleas legislativas, etc.), sino también más los ciudadanos para evitar toda esa serie de catástrofes, propias de sociedades poco desarrolladas, pero que vemos que en sociedades como la europea o la norteamericana, incluyendo en la primera la española no terminan de reducirse estos casos.

El problema principal lo tenemos en la base de la sociedad, que es la educación, y en el que actualmente no se dan los valores necesarios para que los más jóvenes el día de mañana eviten toda esta serie de catástrofes. Pero el problema no queda sólo en esto, sino en el hecho de que todavía todas las mujeres víctimas de violencia de género no están del todo concienciadas en que hay salida para este problema, y que si no se movilizan no sirve de nada la aprobación de nuevas normas que dan más garantías a su problema.

Ya se sabe que el miedo es capaz de atrofiar las ganas de afrontar las ganas de salir del problema que nos causa ese medio. También está claro que, a pesar de todas las medidas ya tomadas, no basta con hacer publicidad de todo este tipo de anuncios en los medios de comunicación, son insuficientes, pues en todos los hogares donde se produce violencia de género la tele se pone en el momento en que el violador diga, y, aunque sea en el momento de las noticias en que salen los datos, porque el violador (voy a hablar en el 99% del texto en masculino, porque son quienes más llevan a cabo este tipo de violencia, es decir, quienes más llevan a cabo la intimidación en este tema) va a impedir que, aunque se ponga el número para la violencia de género, va a impedir que la víctima se acerque al teléfono para llamar, y, encima, si lo intenta, va a ser golpeada, e incluso atada al lugar donde el violador está sentado.

Lo que se quiere decir con este artículo es que se deben tomar más medidas para que no sólo la víctima sea consciente de que tiene salida de esa situación, sino que se ha de permitir a los familiares más próximos a la víctima poder actuar más, denunciando, y permitiendo a los cuerpos de seguridad acceder a la vivienda, con permiso del juez de violencia de género para acceder a la vivienda, para detener al presunto culpable, porque en estos casos, aunque se vaya a preguntar después de la denuncia, se sabe que la víctima ha sido coaccionada antes de que aparezcan los cuerpos y fuerzas de seguridad junto con el personal del juzgado a que no diga nada y a que se maquille para que parezca otra cosa.

Así que, señores, hay que hacer más, se pueden tomar más medidas en este aspecto. Y el hecho está en que, aunque hayan aumentado las denuncias, al final se acaban también quitando porque los violadores saben cómo engañar a las víctimas para que vuelvan con ellas, y acabar así con su vida.

http://www.elespanol.com/espana/sociedad/20170531/220228141_0.html

http://www.elmundo.es/sociedad/2017/05/31/592ea902468aeba27e8b45a0.html

http://www.violenciagenero.msssi.gob.es/

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