Crítica al régimen de los becarios y a su precariedad laboral

El tema tan actual de la precariedad laboral que sufren los becarios, que son todos los recién licenciados (actualmente graduados o graduadas en Medicina, Derecho, Ciencia Política, etc.) es tan actual sobre todo por el hecho de lo mal pagados que están y las malas condiciones laborales que tienen.

En primer lugar, se ha de definir al becario, según establece el blog práctica jurídica y empresarial (), como  a aquel estudiante que, a punto de terminar su formación, es “contratado” por una empresa o institución pública para realizar su primera incursión en el mundo laboral. Los becarios, son estudiantes ya cualificados, que buscan su primera experiencia laboral para revestir su currículum y adquirir profesionalidad.

La actividad de los becarios puede ser o no remunerada. Si lo es, la empresa o institución establece el pago mensual, las horas de trabajo y las tareas a desempeñar. En ningún caso, el contrato es un contrato laboral. Sobre el “sueldo”, si lo hubiere, llamado “indemnización”, se aplica sólo una retención en concepto de IRPF.

En la mayoría de las ocasiones el becario está sustituyendo total o parcialmente al trabajador.

Aunque la diferencia entre una beca y un contrato de trabajo ha sido clarificada hace bastante tiempo por nuestra jurisprudencia (ver, entre las más recientes, la Sentencia del Tribunal Supremo de 29-03-2007) el afán de reducir costos laborales sin mejorar los métodos de gestión, unida a una más que evidente levedad de control, está impulsando a algunos empresarios, cuyas limitaciones saltan a la vista, así como a ciertas entidades e instituciones públicas, a recurrir a este tipo de prácticas, que unen a la explotación laboral más descarada de los jóvenes el fraude a las expectativas que, tanto ellos como la sociedad, han puesto en su formación.

No obstante, de un tiempo para esta parte se han ido mezclando conceptos en las relaciones laborales como es el de las becas y los contratos en prácticas, que en su definición conceptual tienen un mercado laboral distinto.

Conceptualmente, en su origen las becas son contratos no laborales cerrados en su duración para alumnos que no hayan acabado sus estudios. Tiene un clausulado de requisitos y posen una duración determinada. La relación acaba al acabar el tiempo de la beca.

En contrapartida, los contratos en prácticas están enfocados a aquellos perfiles que acaban de terminar sus estudios formativos y quieren incorporarse al mercado laboral.

Lo que ocurre en la realidad actual es que ambos se mezclan en sus fines y perfiles de búsqueda de candidatos y también coinciden en que son formas dos formas de precariedad laboral del mercado laboral actual.

Aparte de demostrar este tipo de actuaciones una gran precariedad, no deberían de recibir el nombre de “prácticas en empresas” sino el de becas, lo que ocurre es que la beca lleva asociado una contraprestación económica, y no se podría anunciar una “beca no remunerada” (es conceptualmente imposible) por eso aparece lo de “prácticas no remuneradas” y para justificar lo de la no remuneración solicitan perfiles de alumnos sin acabar sus estudios que en realidad deberían de ser becarios.

En cualquier caso, ambas fórmulas son positivas ya que permite al becario o al trabajador en prácticas adquirir una experiencia laboral de la que se carecía.

El Consejo de Ministros ha aprobado un real decreto por el que se incluye en la Seguridad Social a los becarios con formación universitaria que realicen prácticas en empresas y entidades y que reciban cualquier tipo de contraprestación económica.

Desde el primero de este mes, las empresas y administraciones que los contraten tendrán la obligación de cotizar por ellos. Los cálculos del Gobierno indican que hay unas 30.000 personas que se beneficiarán de esta medida, que aportarán 18 millones de euros al año a la Seguridad Social.

Esta nueva legislación también contempla que los que hayan sido becarios antes del 1 de noviembre puedan reclamar su periodo de cotización y suscribir un Convenio con la Seguridad Social. En estas circunstancias se encuentran entre 100.000 y 200.000 personas, y serán ellos lo que corran con el pago de las cotizaciones.

El máximo computable será de dos años, si bien las cotizaciones podrán abonarlas en el doble del periodo de tiempo que soliciten para su reconocimiento. Esta actualización, que sólo podrá realizarse hasta el 31 de diciembre de 2012, interesa a quienes habiendo trabajado hace años necesiten periodos cotizados para alcanzar los 37 años que la nueva reforma de la Seguridad Social establece como periodo mínimo para obtener el 100% de la pensión en el momento de la jubilación.

Con esta medida, a mi entender, se intenta mejorar la protección social de un colectivo vulnerable y hasta la fecha totalmente desprotegido. Pero, además, la medida comporta incrementar los ingresos de la Administración a corto plazo mediante las cotizaciones empresariales y los Convenios especiales que los ex-becarios formalicen. En definitiva, con esta normativa “salen a la luz” aquellos becarios que venían percibiendo una compensación de su beca bajo mano.

Siguiendo a la página web de la revista Inese, “uno de esos derechos es el referente a la cotización. Lejos de simplificarse su régimen se ha ido complicando con el tiempo y más con las últimas modificaciones.

En octubre de 2011 se publicó el Real Decreto 1493/2011, donde se regulaba los términos y las condiciones de inclusión en el Régimen General de la Seguridad Social de las personas que participasen en programas de formación, es decir de aquellos trabajadores que conocemos como becarios.

Ahora bien, un mes y medio después se publicó otro Real Decreto, el 1707/2011 de 18 de noviembre por el que se regulan las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios, el cual en su Disposición Adicional Primera excluía la posibilidad de que los estudiantes universitarios en prácticas cotizasen.

Pues bien, tras todo este complicado esquema de aplicaciones e inaplicaciones, el Tribunal Supremo se pronuncia el 21 de mayo de este año, declarando nulo el Real Decreto 1707/2011 por lo que hemos de acudir a la regulación anterior que dejó de ser aplicable por la publicación del decreto 1707/2011, es decir hemos de acudir de nuevo al Real Decreto 1493/2011″.

Una primera conclusión que se puede sacar de estas líneas es que desde los gobiernos centrales de la nación se pretende favorecer la contratación de estos becarios para que las empresas se ahorren un buen dineral, exploten a estos recién salidos de la educación española, y sin tener que pagar casi nada por ellos. De hecho, no suelen, ni siquiera de lejos, derecho a vacaciones.

De hecho, siguiendo la misma página a la que se ha hecho referencia, “de esta manera los empresarios que cuenten con becarios en sus plantillas de trabajadores se ven en la obligación de tramitar el alta de estos trabajadores en el Régimen General de la Seguridad Social. La cotización prevista para el año 2013 en este caso sería de 34,12€ para las empresas y de 6.09 para los becarios.

Pero, la duda surge respecto de la retroactividad de las cotizaciones, ya que sería oportuno desde el punto de vista del trabajador que las cotizaciones tuviesen efectos retroactivos, pero desde el punto de vista de las empresas no, ya que estas habrían de ingresar cotizaciones de más de un año y medio. El Gobierno aún no se ha pronunciado al respecto así como tampoco la Tesorería General d l Seguridad Social, por lo que hemos de estar atentos a su decisión final.

Mientras tanto se recomiendan a las empresas tramiten las altas de los becarios con los que cuentan actualmente en sus plantillas así como mantenerse muy atentos a los nuevos pronunciamientos del ejecutivo a este respecto. Apuntar además que las empresas habrán de cotizar por los becarios que tuviesen desde el pasado 28 junio. El plazo para acogerse a este proceso estará vigente hasta el 30 de septiembre, y tendrán hasta el 31 de octubre para ponerse al día respecto de las cotizaciones de los meses de verano”.

De hecho, una de los pocos avances que se ha hecho en este ámbito, por lo que se desprende de las líneas anteriores, es su cotización a la seguridad social. También lo establece así la página web de inaecu (http://www.inaecu.com/la-inclusion-de-los-becarios-en-el-regimen-general-de-la-seguridad-social-algunas-reflexiones-desde-la-universidad-publica-parte-ii-el-real-decreto-17072011-de-18-de-noviembre/), la cual establece en sus líneas lo siguiente:

“Sinceramente no pensé que tendría más motivos normativos para escribir un segundo comentario sobre el asunto de la inclusión de los “becarios” en el Régimen General de la Seguridad Social, pero la publicación en el BOE del pasado día 10 de diciembre de 2011 del Real Decreto 1707/2011, por el que se regulan las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios, me ha dado ocasión para ello.

De principio, es correcto actualizar el régimen jurídico de aplicación a los antiguos programas de cooperación educativa, creados en el año 1981 y más aún tras la incorporación a nuestro ordenamiento jurídico de la nueva ordenación del as enseñanzas oficiales universitarias  y los nuevos planes de estudios de grado.

La modificación del concepto de prácticas externas.

 Así, se definían los programas de cooperación educativa del año 1981 como acciones de colaboración entrela Universidady la empresa para facilitar preparación especializada y práctica a los alumnos de universidad en la empresa, y ello con una aportación por la empresa en concepto de bolsa o ayuda al estudio, negando de manera expresa el carácter laboral a tal relación entre la empresa y el alumno.

El nuevo Real Decreto 1707/2011, tras derogar los Reales Decretos reguladores de los programas de cooperación educativa (Real Decreto 1497/1981 y Real Decreto 1845/1994) dispone una nueva regulación de las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios que va más allá de la anterior cooperación educativa y que estaba circunscrita al ámbito colaboración universidad-empresa.

Así, se definen  en el artículo 2 las prácticas académicas externas como una actividad de naturaleza formativa realizada por los estudiantes universitarios y supervisada por las Universidades, cuyo objetivo es permitir a los mismos aplicar y complementar los conocimientos adquiridos en su formación académica, favoreciendo la adquisición de competencias que les preparen para el ejercicio de actividades profesionales, faciliten su empleabilidad y fomenten su capacidad de emprendimiento. Estas prácticas podrán realizarse en la propia universidad o en entidades colaboradoras, tales como, empresas, instituciones y entidades públicas y privadas en el ámbito nacional e internacional.

Asimismo, dado el carácter formativo de las prácticas académicas externas, de su  realización no se derivarán, en ningún caso, obligaciones propias de una relación laboral, ni su contenido podrá dar lugar a la sustitución de la prestación laboral propia de puestos de trabajo.

Además, estas prácticas podrán ser, de conformidad con lo señalado en el artículo 4 del Real Decreto 1707/2011: Curriculares –si se integran en el plan de estudios- o Extracurriculares –si no forman parte del correspondiente plan de estudios pero, no obstante lo anterior, serán contempladas en el suplemento europeo al título-

Finalmente, en el artículo 9.1 d) del Real Decreto1707/2011 se reconoce el derecho a percibir, en los casos que así se estipule, la aportación económica de la entidad colaboradora, en concepto de bolsa o ayuda al estudio. Aquí deberíamos entender como entidad colaboradora tanto la entidad colaboradora como la propia Universidad cuando las prácticas se desarrollen en la propia Universidad, ya que, de otro modo, los derechos reconocidos en los apartados  9.1 c), d), f), y g).

Situación de asimilación a trabajadores por cuenta ajena a efectos de su inclusión en la Seguridad Social. (Un antes y un después) Alcance y ámbito de la inclusión y posterior exclusión en el régimen general de la Seguridad Social

Quiero en este punto traer lo dicho en mi anterior comentario en este blog con ocasión de la publicación del Real Decreto 1493/2011:

En el apartado “3º. El alcance de la norma” decía que, teniendo en cuenta el ámbito descrito en cuanto a la asimilación a trabajadores por cuenta ajena a efectos de inclusión enla Seguridad social, contenido en el artículo 1 del Real Decreto 1493/2011, la primera reflexión a realizar se centraba en la casi innumerable tipología de situaciones asimiladas que realmente existen.

Y centrándome en el ámbito de las Universidades españolas, con exclusión del colectivo sujeto al Estatuto del Personal Investigador en Formación (Real Decreto 63/2006, de 27 de enero.) entendía que todo tipo de becas y ayudas convocadas por las Universidades relativas a: i) actividades de colaboración en actividades complementarias dela Universidadcomo puedan ser servicios administrativos, ii) actividades investigadoras en Departamentos e institutos, iii) ayudas para la realización de estudios universitarios de grado y postgrado (títulos oficiales y títulos propios) con el desarrollo de algún tipo de colaboración docente, iv) programas de formación en el ámbito de convenios o contratos de investigación, v) o incluso y según los supuestos, los antiguos programas de cooperación educativa aprobados por  Real Decreto 1497/1981 del 19 de junio, modificado por el Real Decreto 1845/1994 de 9 de septiembre,  etc, etc, etc…… todas ellas se verían, de principio, incluidas en el ámbito de aplicación del Real Decreto 1493/2011.

Pues bien, con la nueva y muy amplia regulación del ámbito y concepto de las prácticas académicas externas de estudiantes universitarios, resulta que, por haber sido el colectivo regulado por el nuevo Real Decreto 1707/2011 excluido del ámbito de aplicación de la seguridad social -como se verá seguidamente-, resulta, para las Universidades, que sus variadas tipologías de programas de formación inicialmente incluidos en el ámbito dela Seguridad Social parece que ahora son excluidos, y no sólo el colectivo de los antiguos programas de cooperación educativa”.

Por tanto, como podemos comprender mejor tras estas líneas, aunque se haya avanzado en la protección social o de Seguridad Social de los becarios, siguen teniendo una situación precaria por los bajos sueldos que perciben (normalmente por debajo del salario mínimo interprofesional), además de tener que realizar largas jornadas de trabajo, sin tener vacaciones o periodos de descanso similares a los prescritos en la Ley. Y esto tanto para los becarios salidos de estudios universitarios como para los salidos de formación profesional. Para seguir leyendo más sobre las distinciones de ambas clases de becarios, se recomienda consultar el siguiente link:

https://www.asesoriaperena.com/noticias/becarios/

Se dejan varios links más sobre este tema:

http://www.inaecu.com/la-inclusion-de-los-becarios-en-el-regimen-general-de-la-seguridad-social-algunas-reflexiones-desde-la-universidad-publica-parte-ii-el-real-decreto-17072011-de-18-de-noviembre/

 

 

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