Las actuales exigencias del mundo laboral para los jóvenes talentos

Actualmente, son muchas las exigencias que el mercado laboral exige a los jóvenes para acceder al mercado laboral. No basta ya con haber estudiado durante muchos años adquiriendo unos conocimientos concretos sobre una materia concreta, sino que, además, las empresas requieren que esos conocimientos adquiridos sean más prácticos, lo que no se consigue actualmente en las universidades y en los centros de estudio.

También se exige en este mundo laboral tan globalizado a día de hoy que los jóvenes, además de tener que saber cómo aplicar los conocimientos adquiridos durante sus años de estudio, sean capaces de hablar varios idiomas, trabajar en grupo y tengan la capacidad de moverse geográficamente, no sólo por el país de nacimiento, sino también a nivel global.

Como destaca la Fundación Universia, “el mercado laboral global está cambiando, se profesionaliza más cada día y las competencias que las empresas demandan de sus trabajadores aumentan. Para comprender mejor la situación, la comunidad laboral Universia-Trabajando.com ha llevado a cabo un estudio en donde revela datos muy interesantes”.

También destaca esta Fundación que “actualmente conviven 3 generaciones en el mercado de trabajo, cada uno con sus características personales y sus diferentes cualificaciones y competencias. Hablamos de los baby boomers, la Generación X y la Generación Y.

Los baby boomers llegaron al mercado laboral y cambiaron las nociones tradicionales de empleo. Nacidos entre los años 40′ y 60′, estos trabajadores, son muy positivos, competitivos, aceptan las jerarquías, no valoran el balance con la vida personal, son idealistas y ambiciosos, y el poder proviene de la experiencia y la jerarquía, sin demasiado lugar para las mujeres.

La Generación X, los nacidos entre principios de 1960 y hasta principios de los 80′, también supusieron un cambio, puesto que prefieren no tener interferencias en su trabajo, son escépticos, informales e individualistas, pasan más tiempo con sus familias, la autoridad proviene del estatus y mérito, se criaron en el marco de la tecnología de medios masivos y estandarización, y trabajan menos cantidad de horas”[1].

La Generación Y, la última en ingresar al mercado hasta ahora, se conforma por los jóvenes nacidos entre 1980 y 1993, mejor conocidos como Millennials, han cambiado el modelo de organización: son expertos digitales, muy pragmáticos e irreverentes, prefieren trabajar con sentido, requieren feedback, buscan autonomía y un equilibrio personal y profesional. Valoran más que nada las habilidades y el conocimiento, de allí proviene el poder para esta generación.

Asimismo, la próxima generación de trabajadores se acerca, la llamada Generación Z, integrada por los nacidos entre 1994 y 2010, los nativos digitales, que prefieren los empleos virtuales, tienen poca valorización de la especialización formal y de interacción en persona, conciben al trabajo como un medio para alcanzar otras cosas, restan importancia a la respuesta del otro y buscan inmediatez. Son curiosos y muy ansiosos, y su poder proviene de la práctica y la colaboración”.

Por otro lado, en cuanto a los egresados, la Fundación Universia destaca, en cuanto a cómo la sociedad ve a los egresados, que “la pregunta principal que intentaron responder los panelistas del conversatorio realizado en el marco del encuentro.

Al respecto, el decano Yobenj Aucardo Chicangana manifestó que es importante estrechar los lazos con los egresados, pues cuando se inician procesos de acreditación y se evalúan los programas de pregrado y posgrado, el principal llamado de atención es sobre el desconocimiento del papel social que ellos están cumpliendo. Por ejemplo, dónde están trabajando, qué impactos sociales están logrando y qué liderazgo están ejerciendo.

Por su parte, Rosalba Montoya expresó que los egresados de la Facultad se destacan por ser metódicos, ordenados y por presentar una tendencia muy clara a seguir formándose profesionalmente”.

En el mismo artículo se destaca que “frente a las exigencias actuales del mercado laboral y social, el profesor Óscar Almario García explicó que lo primero es seguir formando profesionales sólidos en sus disciplinas, con capacidad de intervenir en el mundo de hoy, con imaginación, propuestas e interpretaciones significativas.

Entretanto, Clara Inés Restrepo Mesa, directora del Jardín Botánico de Medellín y egresada, aseguró que la U.N. y la FCHE han hecho de ella una profesional particular e integral. “La combinación que se logra hacer entre las ciencias humanas, las matemáticas y otras ciencias es lo que permite que tengamos una sensibilidad especial frente a la problemática social, que uno de pronto no encuentra en otras universidades”.

En cuanto a los retos, resaltó que lo más importante es estar en un proceso permanente de actualización e innovación. Los profesores tienen que cambiar todos los días, transformarse junto con sus discursos; de modo que vamos acorde a los tiempos. Creo que la U.N. y la Facultad tienen que empujar fuertemente hacia lo nuevo, sin perder su esencia humanista y social”[2].

También se tiene en cuenta el haber hecho una beca erasmus o una beca séneca en cuanto a que demuestra independencia por parte del alumno que haga constar esta experiencia, pero hay que recordar la parte mala del erasmus o del séneca, pues lo que denota esto también es que el alumno se vaya a sitios donde sea más fácil sacar las asignaturas, y, además, en cuanto a la beca erasmus, que se estudia la materia de un país distinto al propio, lo cual, sobre todo en la carrera de Derecho, no se dan los conocimientos que se te van a exigir después como abogado, procurador o cualquier otra profesión relacionada con el Derecho, lo que denota una falta de conocimiento en estas materias.

Pero éste no es el único problema, pues, como destaca el IESE INSIGHT Business School, “casi cuarenta expertos y directivos han participado en las sesiones de trabajo que han servido de base para elaborar el documento. La conclusión es clara: el actual sistema educativo, basado en un aprendizaje estructurado donde lo que importan son los resultados y no el proceso, no es el adecuado para los nuevos tiempos.

Esta educación conductista provoca una elevada tasa de abandono escolar, lo cual es una lacra para la economía. Además, genera cada año miles de alumnos con carencias importantes en sus competencias y emociones: son incapaces de asumir el fracaso y muestran escasa iniciativa y actitud emprendedora.

Sin embargo, las empresas del siglo XXI buscan talento emprendedor, trabajadores con iniciativa que sepan defender sus argumentos. Quieren personas flexibles, con conocimientos, idiomas, ganas de aprender e integrarse en nuevos entornos inestables, que sepan automotivarse, dispuestas a residir en el extranjero y capaces de afrontar los cambios y encajar posibles tropiezos.

En definitiva, las compañías buscan cada vez más personal equilibrado y maduro, ya que estas personas mejoran el compromiso, la productividad y la competitividad.

¿Hacia la educación dual?

Ante estos nuevos modelos de relación empresa-trabajador, es indispensable un cambio que afecte a toda la etapa formativa, desde los primeros años de escolarización hasta la universidad.

Para empezar, la escuela debe abandonar su modelo pizarra-silla basado en un aprendizaje teórico (a menudo obsoleto), en el que es alarmante el escaso conocimiento de las necesidades reales de la empresa.

El nuevo modelo educativo tiene que fomentar actitudes y aptitudes, sin descuidar la inteligencia emocional de los estudiantes ni las singularidades que los diferencian del resto.

En este nuevo paradigma es vital la colaboración de la empresa, como ya ocurre con la FP o con el sistema de formación dual que existe en países como Alemania.

Otras recomendaciones del documento son revalorizar la FP, fomentar la actitud emprendedora de los estudiantes y proporcionar una orientación adecuada para que puedan y sepan tomar decisiones respecto a su futuro laboral.

Universitarios fuera de juego

Los sectores vinculados con la tecnología, la sanidad y la ecología crearán miles de empleos a medio y largo plazo. Pero ¿ofrecen las universidades españolas la preparación adecuada a los 220.000 estudiantes que se licencian cada año?

Los expertos coinciden en lo desorientados que llegan los jóvenes a las prácticas y a los puestos de trabajo. Muchos ni siquiera saben qué quieren hacer.

También son críticas las lagunas en el desarrollo de aspectos como la comunicación, la competitividad o los idiomas, que suponen una seria desventaja a la hora de competir con universitarios procedentes de otros países.

El informe señala que el elevado nivel de desempleo que golpea a los licenciados españoles se debe a la falta de colaboración entre empresas y universidad. Por eso, resolver este problema es una cuestión de Estado.

Esto solo se logrará, sostiene el estudio, mediante una transformación urgente y profunda del sistema universitario, que debe reorientar el foco de los contenidos a la persona.

Para ello es necesario reducir la burocracia, reorganizar la oferta formativa e impulsar el desarrollo de ciertas habilidades en los alumnos.

El informe señala la ausencia de una estrategia nacional que defina objetivos y políticas eficaces para potenciar la competitividad. En ella, tendrían que implicarse activamente Administración, empresas, familias, instituciones y personas, que deberían asumir su responsabilidad y adoptar una nueva mentalidad”.

Y la verdad es que es así, ya que lo que implica esta enseñanza puramente teórica es la adquisición de conocimientos poco prácticos que luego no se saben poner en marcha. De ahí que se haya de exigir a las autoridades educativas una mejora en la educación que ayude a comprender mejor por parte de los alumnos los conocimientos mediante una enseñanza que les permita aplicarlos una vez que accedan al mercado laboral.

Y no sólo eso, sino que también ha de enseñarse a trabajar en grupo, pues los puestos de trabajo actuales, con la gran globalización que existe, obligan a relacionarse no sólo con los compañeros de trabajo en el lugar en el que te contratan, sino también en los sitios en los que, por necesidades laborales, se te obligue a moverte internacional o nacionalmente a otros puestos de trabajo situados fuera de tu zona de comfort. De hecho, si algún trabajador se niega a trabajar en grupo, esta es una de las causas de despido más actuales.

[1] http://noticias.universia.es/portada/noticia/2015/10/02/1131866/mercado-laboral-hoy-tendencias-futuro.html

[2] http://noticias.universia.net.co/en-portada/noticia/2014/03/28/1092103/cuales-son-exigencias-mercado-laboral.html

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