¿Cómo mejorar la educación en 2018?

La educación, en su constante evolución, siempre busca formas de mejorar. Este 2018 no será la excepción.

A nivel mundial, la creciente competitividad del mercado laboral que obliga a los estudiantes y trabajadores a formarse constantemente con el fin de destacar de sus colegas y las insistentes demandas de las empresas por contar con estudiantes mejor capacitados para el mercado laboral ponen a la educación en tela de juicio.

¿Los centros educativos de hoy están formando a los profesionales del futuro? ¿Se encuentra la educación adaptada a las demandas del mercado laboral? ¿Qué pueden mejorar las instituciones educativas para incrementar la empleabilidad de sus estudiantes?

Para el año que acaba de comenzar, instituciones pioneras de todo el mundo empizan a plantear estrategias para mejorar la educación en 2018. Dejar que la tecnología ingrese a las aulas, incrementar la capacitación docente y medir el progreso de los estudiantes son algunas de las propuestas.

Tecnología en las aulas

En mayor o menor medida, todos los docentes e instituciones educativas han incorporado la tecnología. Sin embargo, la velocidad de esta incorporación es menor a la velocidad con la que se crean nuevas tecnologías y usos para tecnologías ya existentes. Es decir, existen cientos de miles de ventajas que los centros educativos podrían obtener del uso de la tecnología, pero solo incorporan unas pocas.

Las iniciativas que unen Tecnología y Educación, denominadas como iniciativas ed-tech, son cada vez más frecuentes en los centros educativos más innovadores. Estas iniciativas se proponen facilitar los procesos educativos empleando recursos tecnológicos, siempre con el objetivo de mejorar el rendimiento del estudiante y atender a las diversas necesidades de aprendizaje que pueden encontrarse en un aula.

Docentes más capacitados

Desde algunos sectores se postula que debería ocurrir con los docentes lo mismo que con sus egresados al terminar sus estudios, es decir, que ambos deberían tomar a la formación continua como bandera.

La educación cambia constantemente, pero para que estos cambios realmente sean positivos para los profesionales que día a día se forman en las aulas, los docentes deben estar preparados para esos cambios. Por lo tanto, colegios y universidades deberían exigir a su plantel docente una actualización permanente de sus conocimientos, e incluso ofrecer estas instancias de forma institucional.

Medir el progreso de los estudiantes

Por extraño que parezca, el progreso de un estudiante se puede medir y seguir con el objetivo de ofrecer una educación adaptada a las necesidades y habilidades de cada estudiante. Para lograrlo, las universidades punteras están comenzando a utilizar los beneficios que ofrece el Big Data aplicado en la educación.

Gracias a la tecnología del Big Data, los docentes pueden evaluar fácilmente el rendimiento de sus alumnos a lo largo del tiempo, y obtener cientos de datos de utilidad sobre cada estudiante en particular. Esta información será especialmente valiosa para planificar las clases con anticipación de forma tal de atender a las necesidades de aprendizaje de los estudiantes. Pero además, los propios alumnos pueden monitorear y analizar su propio progreso.

La verdad es que son muy buenas ideas para mejorar la educación para formar nuevos profesionales, pero lo malo es que no hay muchos profesionales de la educación que quieran enseñar mediante estas vías y hacer que los alumnos sean los mejores.

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