¿Cuáles son las ventajas de tomar un año sabático tras acabar la carrera?

Aunque en España no se estila mucho lo de tomarse un año sabático, y algunos lo consideran como un año para estar de vacaciones, es una actividad muy enriquecedora y que cada vez se extiende más.

En Estados Unidos u otros países, es normal tomarse un año libre para viajar o realizar algunos proyectos que sirvan para encontrar motivación y vivir una experiencia diferente.

La mayoría de estudiantes suelen decantarse para tomarse ese año sabático antes de comenzar la universidad o nada más obtener el título y antes de comenzar una especialidad con la que profundizar en su preparación profesional. Pero, ¿qué puedes hacer en un año sabático?

– Viajar: es la opción por la que más personas deciden tomarse un tiempo libre, por las inquietudes que tienen de conocer nuevos países, culturas y visitar lugares que siempre les ha llamado la atención. Viajar es una de las experiencias más enriquecedoras y que podrás usarla para tu evolución personal y profesional. También te servirá para aprender a defenderte en otros idiomas y comprender mejor el porqué de ciertas tradiciones y formas de vivir completamente diferentes a la tuya.

– Hacer voluntariado: puedes buscar proyectos en otros países o, simplemente, involucrarte en iniciativas cercanas a tu ciudad y en las que creas que puedes colaborar. Si te llama la atención esta alternativa, indaga sobre las ONGs y fundaciones con las que te gustaría colaborar o que realizan proyectos que pueden ser enriquecedores para tu perfil profesional.

Tomarse un año sabático, básicamente se basa en tomarse un tiempo para el autodescubrimiento, para uno mismo, pero no por ello no se puede invertir ese tiempo en realizar actividades que generen algún cambio. Estos son algunos de los beneficios que se obtienen de tomarse un año sabático:

– Autodescubrimiento: tener tiempo para reflexionar, dedicarte a ti y a tus inquietudes te ayudará a conocerte mejor y saber qué quieres lograr en la vida o que te hace feliz.

– Descanso de la rutina: salir de tu entorno y de tu rutina de clases o trabajo puede ayudarte a recuperar la ilusión o motivarte a hacer cosas diferentes que habías dejado aparcadas por falta de tiempo o por cansancio.

– Conocer tus prioridades: a veces, sin salir de tu zona de confort y sin experimentar nuevas vivencias o conocer gente y lugares nuevos, es complicado saber si nuestros propósitos son los correctos o, sin embargo, si hay algo más que aún no hemos descubierto y a lo que podemos dedicarnos.

– Ser consciente de lo que ocurre a tu alrededor: viajando, colaborando como voluntario o dedicando tiempo a otros proyectos puedes conocer otras realidades. La mejor manera de darse cuenta de cómo funciona el mundo o qué pasa en él, es hacerlo en primera persona.

La verdad es que la tranquilidad que da tener una rutina determinada o el hecho de quedarse en casa o realizar siempre el mismo tipo de actividades nos da tanta confianza que provoca que, cuando cambian, aunque sea mínimamente las circunstancias que nos rodean, puede llevarnos a un estado de ansiedad y crearnos problemas en nuestro día a día. Por eso es mejor que seamos nosotros mismos los que cambiemos determinados actos propios para que nos vayamos haciendo a distintas influencias externas.

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