¿Cómo medir las habilidades blandas de los estudiantes?

¿Cómo pueden las universidades y empresas cuantificar las habilidades blandas de los estudiantes y profesionales? ¿Qué valor tienen estas destrezas sociales en el nuevo enfoque del mercado laboral?

Las nuevas metodologías de trabajo y formas organizacionales están demostrando que un buen profesional no es solo el mejor preparado y el que cuenta con más experiencia, sino que también es el tipo de persona que posee unas buenas capacidades de liderazgo, sabe trabajar en equipo y valora la creatividad como forma de dar con nuevas soluciones e innovar.

Dada la importancia de las habilidades blandas como un aspecto profesional, centros como la Universidad de Davenport, en Michigan, están introduciendo innovadores sistemas de evaluación. Se trata de “The Excellence System”, un sistema de calificación y cuantificación de habilidades sociales que permite integrar rúbricas estandarizadas en los planes de estudios y en los expedientes de los universitarios. De esta manera, los estudiantes pueden obtener certificados que avalen sus habilidades, además de sus conocimientos específicos.

Este sistema permite registrar académicamente diferentes aspectos creativos y sociales que los estudiantes pueden trabajar en clase y que los profesores pueden evaluar, por ejemplo:

– Comunicación oral y escrita.
– Capacidad de razonamiento y acción ética.
– Pensamiento creativo.
– Liderazgo y trabajo en equipo.
– Capacidad resolutiva y análisis de problemas.
– Conocimiento y manejo de información y tecnologías.

Este sistema ha sido elaborado por los profesores de la Universidad, con la colaboración de profesionales y expertos en el mercado laboral, que han podido concretar el tipo de habilidades profesionales y sociales que necesitan en sus organizaciones, además del tipo de talento que quieren captar y desarrollar.

Este método de evaluación no interfiere con el sistema tradicional basado en la superación de pruebas y adquisición de competencias, de manera que, tal y como indican los profesores de la Universidad, están midiendo los resultados de dos tipos de aprendizaje diferentes, y lo que pretenden es poder certificar ambos y mejorar la empleabilidad de los futuros egresados.

Iniciativas como la de Davenport dan un paso más allá en la renovación de la educación universitaria y en el valor e integración que se puede hacer del aprendizaje, de manera que sea una herramienta más que facilite la inserción laboral y el éxito profesional de los estudiantes.

Está claro que ya no basta, como se dice al principio del artículo con ser el mejor, sino con obtener las habilidades que exigen actualmente los nuevos puestos de trabajo. Y lo que es más, el hecho de manejarse con los idiomas y las nuevas tecnologías son aspectos fundamentales de los nuevos puestos de trabajo.

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