Estrategias para evitar la deserción universitaria

No hay mayor fracaso para la universidad y el sistema educativo superior que ver cómo los estudiantes abandonan sus estudios y no terminan sus carreras universitarias, sin poder intervenir en la toma de decisión, comprender los motivos del alumno y ayudarle a encontrar soluciones.

Son muchas las razones que pueden llevar a un estudiante a plantearse su deserción, y responden a motivos de diversa índole, ya sean factores psicoeducativos, familiares, económicos o sociales. También suele tener mucho peso la errónea orientación vocacional o la incapacidad del estudiante y de su entorno para asesorarle y mostrarle las opciones formativas a su alcance.

Estas situaciones frecuentes en la universidad deben ser una señal de alerta para intervenir a tiempo, detectar problemas y ofrecer la ayuda necesaria.

En ocasiones, la lenta capacidad de respuesta de la universidad o los métodos que usa para intervenir no consiguen conectar con el estudiante, personalizar la situación y ofrecer el asesoramiento o recursos necesarios.

Por todo esto, la universidad debe ser la promotora de estrategias que permitan analizar la situación de cada estudiante, de manera que con su intervención ayuden a disminuir la deserción y la frustración estudiantil.

1. Alianzas con las instituciones de educación media: mejorando los servicios de asesoramiento vocacional y la información a la que acceden los preuniversitarios.

2. Creación de modelos educativos flexibles: apostando por la educación modular, omnicanal y donde el estudiante tenga mayor capacidad de decisión.

3. Crear perfiles de los estudiantes: a través de los datos de cada estudiante y su progreso en las evaluaciones, detectar patrones que sirvan para identificar situaciones de riesgo de deserción.

4. Facilitar soluciones financieras: ya no solo con becas, sino aplazamientos o subsidios que permitan continuar estudiando a los alumnos que no puedan hacer frente a los gastos de la universidad.

5. Realizar pro de tutorización y apoyo específicos: ya sea de la mano de otros estudiantes, de egresados o docentes que configuren una comunidad de apoyo y asesoramiento, tanto a nivel de aprendizaje, de desarrollo de habilidades y de adaptación social.

Los MOOCs y la formación online, una de las opciones formativas que mayores tasas de abandono presentan, han obligado a instituciones y docentes a usar nuevos métodos para analizar el progreso de cada estudiante, realizar predicciones a través de datos y buscar la forma de detectar riesgos.

Afortunadamente, la cantidad de datos que genera esta modalidad formativa y las facilidades de las nuevas tecnologías para procesarlos y analizarlos aumenta el conocimiento de la universidad sobre sus alumnos y las formas de abordar sus problemas.

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