Introducción al sistema de financiación de seguridad social

1.- Introducción.

El objeto principal de este trabajo es hacer una aproximación al lector al sistema de financiación del sistema de la Seguridad Social que tenemos actualmente en España.

En primer lugar, se hará una breve referencia a las fuentes de ingreso de la Seguridad social. En este punto se hará, de forma amena para el lector, una referencia a las fuentes para la financiación de la Seguridad Social.

En segundo lugar, se hará referencia a la forma de monetizar los ingresos de la Seguridad Social para garantizar una mejor asistencia a las personas a las que se pretende llegar.

En tercer lugar, se hará referencia a la forma de gestionar esos ingresos.

En cuarto y último lugar, se harán unas conclusiones sobre esta primera aproximación al sistema de seguridad social.

Hay que tener en cuenta que el sistema de seguridad social español es un sistema protector, y, por tanto, extiende la protección incluso a las personas que, aun no habiendo contribuido, estén necesitadas de protección.

En este punto introductorio, hay que destacar que “el artículo 41 de la Constitución establece que los poderes públicos mantendrán un régimen público de seguridad social para todos los ciudadanos que garantice la asistencia y prestaciones sociales suficientes ante situaciones de necesidad, especialmente en caso de desempleo, indicando que la asistencia y prestaciones complementarias serán libres.

La primera gran reforma se produce con la publicación del Real Decreto Ley 36/1978, de 16 de noviembre, que, en función de lo acordado en los Pactos de la Moncloa crea un sistema de participación institucional de los agentes sociales favoreciendo la transparencia y racionalización de la Seguridad Social, así como el establecimiento de un nuevo sistema de gestión realizado por los siguientes Organismos:

  • El Instituto Nacional de la Seguridad Social, para la gestión de las prestaciones económicas del sistema.
  • El Instituto Nacional de Salud, para las prestaciones sanitarias (Organismo que posteriormente pasará a denominarse Instituto Nacional de Gestión Sanitaria).
  • Instituto Nacional de Servicios Sociales, para la gestión de los servicios sociales (Organismo que posteriormente pasará a denominarse Instituto de Mayores y Servicios Sociales).
  • El Instituto Social de la Marina, para la gestión de los trabajadores del mar.
  • La Tesorería General de la Seguridad Social, como caja única del sistema actuando bajo el principio de solidaridad financiera.

En la década de los ochenta se llevaron a cabo una serie de medidas encaminadas a mejorar y perfeccionar la acción protectora al extender las prestaciones de los colectivos no cubiertos y dar una mayor estabilidad económica al sistema de la Seguridad Social. Entre estas medidas, cabe citar el proceso de equiparación paulatina de las bases de cotización con los salarios reales, la revalorización de las pensiones en función de la variación del índice de precios al consumo, la ampliación de los períodos necesarios para acceder a las prestaciones y para el cálculo de las pensiones, la simplificación de la estructura de la Seguridad Social, el inicio de la separación de las funciones de financiación, de forma que, las prestaciones de carácter contributivo se fuesen financiando a cargo de las cotizaciones sociales, mientras que las de naturaleza no contributiva encontrasen su cobertura financiera en la ampliación general. Este proceso va a permitir la progresiva generalización de la asistencia sanitaria”[1].

2.- Fuentes de ingreso de la Seguridad Social.

Tomando como inicio un poco de historia, hay que decir que, como introducción al tema, se tenga que decir que “como reconoce unánimemente la doctrina, La Ley de Bases de la Seguridad Social de 1963 marca el tránsito desde los seguros sociales al sistema de Seguridad Social.

El objetivo principal de esta Ley era, en efecto, la implantación de un modelo unitario e íntegro de protección social, con una base financiera de reparto, gestión pública, sin ánimo de lucro y con participación del Estado en la financiación. Por lo tanto, el modelo se estructuraba en un sistema PAYGO y ya se preveía la aportación pública, del Estado, en su financiación, por lo cual las cotizaciones de los potenciales beneficiarios nunca se entendieron como la única forma de financiar el sistema.

Todos estos principios tuvieron su plasmación legal en la Ley de Seguridad Social de 1966, que no pudo alcanzar la eficacia perseguida, al reconocer prestaciones de cuantía insuficiente, cuyo poder adquisitivo fue deteriorándose rápidamente, por el lado de las prestaciones y, por la vertiente de los ingresos, no tener las cotizaciones sociales, que se fueron configurando en la partida fundamental para la financiación del esquema de la Seguridad Social, una relación directa en muchos casos con los salarios reales de los trabajadores, estar ausentes de revalorizaciones periódicas y, por último, a pesar de la pretendida llamada a la unidad del sistema, siguieron perviviendo muchas instituciones al margen del mismo, empezando por las propias Mutualidades y por la existencia de múltiples Regímenes Especiales de la Seguridad Social .Muy pronto se plantearon modificaciones de importancia a la Ley de 1966. Así, la Ley de Financiación y Perfeccionamiento de la acción protectora del Régimen General de la Seguridad Social de 1972 y el Texto Refundido de la Ley General de la Seguridad Social de 1974 intentaron corregir los problemas financieros existentes bajo el anterior régimen legal, en particular, a través de la aproximación de las bases de cotización a los salarios reales. Sin embargo, esta reforma tuvo el efecto de introducir mayores tensiones de gasto en el ámbito de la protección, pues incrementó la acción protectora de la Seguridad Social, sin establecer los correspondientes recursos financieros que atendieran a tales prestaciones revalorizadas. Ya entonces se constató un hecho reiterado en la historia de nuestra Seguridad Social: fuertes demandas en el lado del gasto, solicitud de mayores y nuevas prestaciones e insuficiencia de los ingresos vía cotizaciones para atenderlas, lo que, al final, suponía la acción pública, a través de los Presupuestos Generales del Estado (en adelante PGE), para colmar los déficits.

Además, hay que tener presente que la Ley de 1974 refundió las Leyes de 1966 y 1972 y ha estado vigente hasta la aprobación de la Ley General de la Seguridad Social de 1994, por lo cual, su arcaísmo jurídico y su carácter refundidor conllevaron importantes problemas de interpretación y aplicación práctica, así como dificultades gestoras. Por cierto, esta última ley no derogó totalmente la Ley de 1974 y mantuvo la vigencia de varios de sus preceptos, lo cual genera todavía problemas de seguridad jurídica.

En todo caso, la vigencia del Texto Refundido de la Ley General de Seguridad Social, aprobado por Real Decreto Legislativo 1/1994 (en adelante, TRLGSS) es, por un lado, una manifestación de la consolidación del sistema español de Seguridad Social, aunque las sucesivas reformas del mismo han dañado fuertemente su sentido unitario y su propia sistemática.

En el artículo 2 del citado TRLGSS se trata de delimitar el campo de la Seguridad Social española, señalando, bajo la rúbrica: “principios y fines de la Seguridad Social”:“1.El sistema de Seguridad Social, configurado por la acción protectora en sus modalidades contributiva y no contributiva, se fundamenta en los principios de universalidad, unidad, solidaridad e igualdad.2.El Estado, por medio de la Seguridad Social, garantiza a las personas comprendidas en el campo de aplicación de ésta, por cumplir los requisitos exigidos en sus modalidades contributiva y no contributiva, así como a familiares o asimilados que tuvieran a su cargo, la protección adecuada frente a las contingencias y en las situaciones que se contemplan en esta Ley”.

Estos derechos son irrenunciables, artículo 3 TRLGSS, y sus funciones competen al Estado, artículo 4 TRLSS. En cuanto a los sujetos afectados, artículo 7, tenemos: “Estarán comprendidos en el Sistema de la Seguridad Social, a efectos de las prestaciones de modalidad contributiva, cualquiera que sea su sexo, estado civil y profesión, los españoles que residan en España y los extranjeros que residan o se encuentren legalmente en España, siempre que, en ambos supuestos, ejerzan su actividad en territorio nacional y estén incluidos en alguno de los apartados siguientes:

a) Trabajadores por cuenta ajena que presten sus servicios en las condiciones establecidas por el artículo 1.1 del Estatuto de los Trabajadores en las distintas ramas de la actividad económica o asimilados a ellos, bien sean eventuales, de temporada o fijos, aun de trabajo discontinuo, e incluidos los trabajadores a distancia, y con independencia, en todos los casos, del grupo profesional del trabajador, de la forma y cuantía de la remuneración que perciba y de la naturaleza común o especial de su relación laboral.

b) Trabajadores por cuenta propia o autónomos, sean o no titulares de empresas individuales o familiares, mayores de dieciocho años, que reúnan los requisitos que de modo expreso se determinen reglamentariamente.

c) Socios trabajadores de Cooperativas de Trabajo Asociado.

d) Estudiantes.

e) Funcionarios públicos, civiles y militares. A efectos de lo dispuesto en el apartado anterior no tendrán la consideración de trabajadores por cuenta ajena, salvo prueba en contrario: el cónyuge, los descendientes, ascendientes y demás parientes del empresario, por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive y, en su caso, por adopción, ocupados en su centro o centros de trabajo, cuando convivan en su hogar y estén a su cargo.Asimismo, estarán comprendidos en el campo de aplicación del sistema de la Seguridad Social, a efectos de las prestaciones de modalidad no contributiva, todos los españoles residentes en territorio nacional.4. El Gobierno, en el marco de los sistemas de protección social pública, podrá establecer medidas de protección social en favor de los españoles no residentes en España, de acuerdo con las características de los países de residencia. Los hispanoamericanos, portugueses, brasileños, andorranos y filipinos que residan en territorio español se equiparan a los españoles a efectos de lo dispuesto en el número 3 de este artículo. Con respecto a los nacionales de otros países se estará a lo que se disponga en los Tratados, Convenios, Acuerdos o instrumentos ratificados, suscritos o aprobados al efecto, o cuanto les fuera aplicable en virtud de reciprocidad tácita o expresamente reconocida.No obstante lo dispuesto en los apartados anteriores del presente artículo, el Gobierno, a propuesta del Ministerio de Empleo y Seguridad Social y oídos los Sindicatos más representativos o el Colegio Oficial competente, podrá, a instancia de los interesados, excluir del campo de aplicación del Régimen de la Seguridad Social correspondiente, a las personas cuyo trabajo por cuenta ajena, en atención a su jornada o a su retribución, pueda considerarse marginal y no constitutivo de medio fundamental de vida. ”Como se observa, la distinción “nivel contributivo/no contributivo”, característica de la Seguridad Social española, opera desde la perspectiva de las prestaciones (la visión del ingreso resulta accesoria, como sucede en la mayoría de los modelos de Seguridad Social de nuestro entorno, ver más arriba), pero se trata de un régimen abierto y mutable en su extensión, alcance subjetivo (sujetos beneficiados, artículo 7 TRLGSS) y objetivo (acción protectora, artículo 34 TRLSS).El alcance de la Seguridad Social se delimita como sigue:

Hacia un nuevo modelo de financiación de la Seguridad Social españolaPágina164“La acción protectora del sistema de la Seguridad Social comprenderá:

a) La asistencia sanitaria en los casos de maternidad, de enfermedad común o profesional y de accidentes, sean o no de trabajo.

b) La recuperación profesional, cuya procedencia se aprecie en cualquiera de los casos que se mencionan en el apartado anterior.

c) Prestaciones económicas en las situaciones de incapacidad temporal; maternidad; paternidad; riesgo durante el embarazo; riesgo durante la lactancia natural; cuidado de menores afectados por cáncer u otra enfermedad grave; invalidez, en sus modalidades contributiva y no contributiva; jubilación, en sus modalidades contributiva y no contributiva; desempleo, en sus niveles contributivo y asistencial; muerte y supervivencia; así como las que se otorguen en las contingencias y situaciones especiales que reglamentariamente se determinen por Real Decreto, a propuesta del Ministro de Empleo y Seguridad Social. Las prestaciones económicas por invalidez y jubilación, en sus modalidades no contributivas, se otorgarán de acuerdo con la regulación que de las mismas se contiene en el Título II de la presente Ley. Las prestaciones por desempleo, en sus niveles contributivo y asistencial, se otorgarán de acuerdo con la regulación que de las mismas se contiene en el título III de esta Ley.

d) Prestaciones familiares de la Seguridad Social, en sus modalidades contributiva y no contributiva. Las prestaciones familiares, en su modalidad no contributiva, se otorgarán de acuerdo con la regulación que de las mismas se contiene en el Título II de la presente Ley.

e) Las prestaciones de servicios sociales que puedan establecerse en materia de reeducación y rehabilitación de inválidos y de asistencia a la tercera edad, así como en aquellas otras materias en que se considere conveniente.2. Igualmente, y como complemento de las prestaciones comprendidas en el apartado anterior, podrán otorgarse los beneficios de la asistencia social.3. La acción protectora comprendida en los números anteriores establece y limita el ámbito de extensión posible del Régimen General y de los Especiales de la Seguridad Social, así como de la modalidad no contributiva de las prestaciones.4. Cualquier prestación de carácter público que tenga como finalidad complementar, ampliar o modificar las prestaciones de la Seguridad Social, en su modalidad contributiva, forma parte del sistema de la Seguridad Social y está sujeta a los principios regulados en el artículo 2 de esta Ley. Lo previsto en el párrafo anterior se entiende sin perjuicio de las ayudas de otra naturaleza que, en el ejercicio de sus competencias, puedan establecer las Comunidades Autónomas en beneficio de los pensionistas residentes en ella”[2].

En cuanto a las fuentes de la Seguridad Social, hay que destacar, para ir entrando en la materia de este apartado, que “los recursos para la financiación de la Seguridad Social española estarán constituidos por:

  • Las aportaciones progresivas del Estado, que se consignarán con carácter permanente en sus Presupuestos Generales, y las que se acuerden para atenciones especiales o resulten precisas por exigencia de la coyuntura.
  • Las cuotas de las personas obligadas.
  • Las cantidades recaudadas en concepto de recargos, sanciones u otras de naturaleza análoga.
  • Los frutos, rentas o intereses y cualquier otro producto de sus recursos patrimoniales.
  • Cualesquiera otros ingresos, sin perjuicio de lo previsto en la disposición adicional vigésima segunda de esta Ley.

Sobre el contenido y características de cada una de las diversas fuentes de recursos, se pueden efectuar las siguientes precisiones:

El recurso económico más importante son las cotizaciones o cuotas a la Seguridad Social, que consisten en una aportación económica de los empresarios y de los trabajadores, aportación que se define sobre un porcentaje de las retribuciones de los trabajadores.

Tras las cotizaciones de empresarios y trabajadores, siguen en importancia las aportaciones del Estado para el sostenimiento de la Seguridad Social.

Estas aportaciones del Estado suponen poner a disposición de la Seguridad Social parte del esfuerzo tributario de los ciudadanos, de forma que se reproducen en este sector, los efectos que el sistema fiscal esté produciendo con carácter general. Así, si los tributos consiguen realmente, en cada caso y momento, la redistribución de las rentas de los contribuyentes, la Seguridad Social, recibiendo estas prestaciones y satisfaciendo las correspondientes prestaciones, también intervendría en esta función redistribuidora.

La segunda característica de estas aportaciones del Estado es su carácter finalista, de manera que no se dedican al pago del conjunto de las obligaciones de la Seguridad Social, sino sólo a la financiación de alguna de ellas; la asistencia sanitaria, los complementos para mínimos de las pensiones y el presupuesto del Instituto de Mayores y Servicios Sociales, fundamentalmente.

El volumen de recursos que canaliza la Seguridad Social, la convierten por si misma en un importante factor económico con influencia en la competitividad, productividad, consumo e inflación.

En relación con los recargos, sanciones u otras de naturaleza análoga, se refiere esta fuente de ingresos a aquellos que se producen en concepto de los recargos previstos de intereses de demora, por retraso desde el cumplimiento del plazo reglamentario del ingreso de la deuda y se hacen exigibles transcurridos 15 días desde la notificación de la providencia de apremio, si no se efectúa el ingreso de lo adeudado), así como las que se obtengan por aplicación de sanciones.

Respecto a los frutos, rentas o intereses y cualquier otro producto de sus recursos patrimoniales constituyen los conceptos indicados una fuente de financiación que puede ser calificada de marginal”[3].

3.- Monetización del sistema de Seguridad Social.

En este punto, se va a hacer referencia a todas las formas de ingreso de la Seguridad Social para hacer frente a todos los gastos y formas de financiación.

En este punto, hay que destacar en primer lugar que “la Seguridad Social es un término que se refiere al bienestar de los ciudadanos, de los integrantes de una comunidad. La definición armonizada más reciente y aceptada por todas las economías es aquella que definió la Organización Internacional de Trabajo en 1991 como sigue:

La protección que la sociedad proporciona a sus miembros, mediante una serie de medidas públicas, contra las privaciones económicas y sociales que, de no ser así, ocasionarían la desaparición o una fuerte reducción de los ingresos por causa de enfermedad, maternidad, accidente de trabajo, o enfermedad laboral, desempleo, invalidez, vejez y muerte; y también la protección en forma de asistencia médica y de ayuda a las familias con hijos.

Como vemos, la acción protectora tiene diversas vertientes, desde las medidas económicas a las medidas de protección sanitaria. Esta definición aceptada por todas las economías, se adapta a cada territorio en función de su propia evolución económica y social, siendo el caso español de la Seguridad Social uno de los sistemas más completos comparando con el resto de economías avanzadas”[4].

En este punto, también hay que hacer referencia al sistema de financiación de la seguridad social. Aquí hay que destacar lo siguiente:

“A) Capitalización: Las técnicas de capitalización implican la formación de un capital integrado por las cuotas o primas más los intereses acumulativos, destinado a satisfacer las prestaciones futuras. Así concebido, el método capitalizador ha sido el principal vehículo financiero de los sistemas de previsión social, especialmente mientras éstos se han mantenido apegados a las técnicas actuariales y a los esquemas jurídicos del seguro privado. No en balde la técnica capitalizadora tiene en el seguro privado sus raíces.

Se ha explicado esta técnica como cuenta particular abierta a cada asegurado, en la que ingresan las cotizaciones y sus intereses. Sin embargo, son numerosos los inconvenientes que se desprenden de tal sistema (depreciación monetaria, largo periodo de tiempo, compleja administración gestora…).

B) Reparto: Las técnicas financieras de reparto suponen la distribución inmediata o a corto plazo de las cotizaciones e ingresos generales de la Seguridad Social que, sin tiempo para ser capitalizados, se convierten en prestaciones a percibir por los sujetos beneficiarios. Las técnicas de reparto son las que mejor se adecuan a un sistema de seguridad social, y permiten plasmar el principio de solidaridad financiera.

En la medida en que consigue corregir las deficiencias del sistema de capitalización, tales correcciones aparecen como ventajas del sistema de reparto.

El actual sistema de financiación de la Seguridad Social, si se piensa bien, se apoya en la idea de la solidaridad, solidaridad que, a su vez, opera en tres ejes diferentes:

  • solidaridad entre generaciones.
  • solidaridad de los activos respecto de los pasivos.
  • solidaridad entre los distintos territorios de la Nación.

El artículo 87 de la Ley General de la Seguridad Social señala que el sistema financiero de la Seguridad Social es el de reparto, es decir, que impone sacrificios a los jóvenes respecto de los viejos; a los sanos respecto de los enfermos; a los ocupados respecto de los que se hallan en situación de desempleo; a los vivos respecto de las familias de los fallecidos; a los que tienen cargas familiares respecto de los que no las tienen; a los de actividades económicas en auge y prosperidad, en fin, respecto de los sectores deprimidos.

A estos vínculos de solidaridad entre los cotizantes actuales y los receptores, en tiempo presente, de las prestaciones, se unen los no menos importantes lazos de solidaridad que se producen entre los distintos territorios de la Nación.

Un determinado territorio podría ser deficitario, si sólo se consideraran aisladamente los cotizantes y pensionistas que viven allí en un determinado momento. En esta ocasión, son las cotizaciones procedentes de los residentes en otros territorios los que salvan la situación, conformando lo que el Tribunal Constitucional ha venido en denominar solidaridad interterritorial.

También desde el punto de vista de la financiación hay que indicar que el artículo 41 de la Constitución prevé “un régimen público de Seguridad Social”, lo que en interpretación del Tribunal Constitucional supone “un régimen único y unitario de Seguridad Social para todos los ciudadanos que garantice al tiempo la igualdad de todos los españoles en el ejercicio de los derechos y deberes en materia de Seguridad Social”.

Para que esta igualdad de los españoles ante la Seguridad Social sea real y efectiva es necesario asegurar, al menos, lo siguiente:

  • Que las cotizaciones realizadas a lo largo del tiempo, en cualquier parte del territorio nacional, sean, llegado el momento, trascendentes para satisfacer las correspondientes prestaciones, cualquiera que sea el lugar donde las mismas sean solicitadas.
  • Que los requisitos exigidos para la inscripción de las empresas, afiliación, altas bajas, variaciones y el régimen de las correspondientes prestaciones sean uniformes en todo el territorio nacional.
  • Que las cotizaciones tengan el mismo importe y que sean exigidas de igual manera en cualquier parte.
  • Que llegado el momento los beneficiarios puedan disfrutar de sus prestaciones en cualquier parte del territorio nacional”[5].

4.- Forma de gestión de los ingresos de la Seguridad Social.

La gestión de la financiación y de los ingresos de la Seguridad Social se hace a través de las entidades bancarias que han obtenido la gestión de los ingresos de la Seguridad Social.

En este punto, hay que destacar que “El punto 1 del artículo 27 del Real Decreto 696/2018, de 29 de junio, por el que se aprueba el Reglamento General de la Gestión Financiera de la Seguridad Social determina que las entidades financieras y sus agrupaciones o asociaciones, debidamente registradas en el Banco de España, podrán colaborar en la gestión recaudatoria de los recursos de derecho público de la Seguridad Social y en el cobro de sus recursos de derecho privado, así como en el pago de las obligaciones del sistema de la Seguridad Social, una vez que sean autorizadas para ello por el Secretario de Estado de la Seguridad Social conforme a lo establecido en este artículo y en los artículos 3 y 4 del Reglamento general de recaudación de la Seguridad Social, así como en sus respectivas normas de desarrollo.

Asimismo, el artículo 29 establece que por la Tesorería General de la Seguridad Social se llevará un Registro de Colaboradores en la gestión de ingresos y pagos del sistema de la Seguridad Social, dicho registro será público y cualquier persona interesada tendrá acceso al mismo”[6].

Por otro lado, también hay que decir que “

La gestión recaudatoria en el ámbito de la Seguridad Social consiste en el ejercicio de la actividad administrativa conducente a la realización de los créditos y derechos de la Seguridad Social cuyo objeto esté constituido por los siguientes recursos:

                        Gestión recaudatoria Acción de recaudar los siguientes conceptos: Recaudación de cuotas de la Seguridad Social de la Seguridad Social.
Aportaciones que deban efectuarse a favor de la Seguridad Social en virtud de norma o concierto que tenga por objeto la dispensación de atenciones o servicios que constituyan prestaciones de la Seguridad Social.
Aportaciones para el sostenimiento de los servicios comunes y sociales de la Seguridad Social y de contribución a los demás gastos generales y a la satisfacción de las exigencias de la solidaridad nacional, a efectuar por las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social y por las empresas que colaboren en la gestión de la Seguridad Social.
Capitales coste de pensiones o de renta cierta temporal y otras prestaciones que deban ingresar las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social y las empresas declaradas responsables de su pago por resolución administrativa.
Aportaciones por reaseguro obligatorio y facultativo que efectuarán las mutuas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales de la Seguridad Social.
Importe de sanciones por infracciones en materia de Seguridad Social. 
Importe de recargos sobre prestaciones por falta de medidas de seguridad e higiene en el trabajo, declarados procedentes por resolución administrativa.
Reintegros de los préstamos que tengan el carácter de inversión social.
Premios de cobranza o de gestión que se deriven de la recaudación de cuotas u otros conceptos para organismos y entidades ajenos al sistema de la Seguridad Social.
El importe de las contraprestaciones e indemnizaciones que procedan en los contratos administrativos celebrados por las entidades gestoras y la Tesorería General de la Seguridad Social.
Aportaciones por ayudas equivalentes a jubilaciones anticipadas o por ayudas previas a las jubilaciones ordinarias.
Aportaciones por integración de entidades de previsión social sustitutorias.
Prestaciones de la Seguridad Social indebidamente percibidas.
Reintegro de prestaciones indebidamente compensadas y de deducciones indebidamente practicadas en los documentos de cotización.
Costas procesales impuestas a quienes hayan litigado contra las entidades gestoras y la Tesorería General de la Seguridad Social.
Cualesquiera otros ingresos de la Seguridad Social distintos de los especificados en los apartados anteriores, que tengan el carácter de ingresos de derecho público y cuyo objeto no sean frutos, rentas o cualquier otro producto de sus bienes muebles o inmuebles, a los que se aplican las reglas del derecho privado. 
Importe de Recargo por ingresos de las cotizaciones fuera de plazo que procedan sobre los conceptos enumerados.  

La gestión de la recaudación de los recursos del sistema de la Seguridad Social es de competencia exclusiva de la Tesorería General de la Seguridad Social, que ejercerá tales funciones bajo la dirección, vigilancia y tutela de Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, con sujeción a las normas contenidas en el texto refundido de la Ley General de la Seguridad Social, en el Real Decreto 1415/2004, de 11 de junio, por el que se aprueba el Reglamento General de Recaudación de la Seguridad Social, y en sus disposiciones complementarias”[7].

5.- Conclusiones.

La primera conclusión que se puede sacar de este trabajo es la gran labor que se ha de hacer para conseguir un sistema equilibrado de financiación de la seguridad social, debido a la gran cantidad de dinero que se ha de mover por los ingresos y gastos que ha de mover la Seguridad Social.

En segundo lugar, también se ha de destacar los enormes fallos que se han producido como consecuencia de esta financiación, sobre todo en materia de gestión de pensiones públicas.

En tercer lugar, se puede destacar también que la falta de medios que provoca la falta de moralidad en la gestión por los políticos, sobre todo por la falta de conocimientos en materia de Seguridad Social y la falta de moralidad en sus actividades.

En cuarto y último lugar, se ha de destacar que ha de otorgarse a personas bien formadas en la materia y exigirles un alto nivel de exigencia en la materia para poder llegar a un gran sistema de seguridad social.

6.-Referencias

Aula de Seguridad Social. (s.f.). Aula de Seguridad Social. Obtenido de financiación de la seguridad social: http://www.seg-social.es/wps/portal/wss/internet/PortalEducativo/Profesores/Unidad5/PESS501/PESS502

Aula de Seguridad Social. (s.f.). Financiación de la Seguridad Social. Obtenido de Aula de Seguridad Social: http://www.seg-social.es/wps/portal/wss/internet/PortalEducativo/Profesores/Unidad5/PESS501/PESS503

El blog salmón. (27 de enero de 2010). ¿Qué es la Seguridad Social y cómo funciona? . Obtenido de El Blog Salmón: https://www.elblogsalmon.com/conceptos-de-economia/que-es-la-seguridad-social-y-como-funciona

Iberley. (29 de Julio de 2015). Regulación de la gestión recaudatoria de la Tesorería General de la Seguridad Social . Obtenido de https://www.iberley.es/temas/regulacion-gestion-recaudatoria-tesoreria-general-seguridad-social-5181

Ruesga Benito, S. M. (s.f.). HACIA UN NUEVO MODELO DE FINANCIACIÓN DE LA SEGURIDAD SOCIAL EN ESPAÑA. Obtenido de Ministerio de empleo y seguridad social. Secretaría de Estado y de Seguridad Social.

Seguridad social. (s.f.). Seguridad social. Obtenido de gestión ingresos de la SEguridad Social: http://www.seg-social.es/wps/portal/wss/internet/Conocenos/DocumentacionGeneral/3643


[1] Historia de la seguridad social: http://www.seg-social.es/wps/portal/wss/internet/Conocenos/HistoriaSeguridadSocial?changeLanguage=gl

[2] Hacia un nuevo modelo de financiación de Seguridad Social.

[3] Aula de Seguridad Social: http://www.seg-social.es/wps/portal/wss/internet/PortalEducativo/Profesores/Unidad5/PESS501/PESS502

[4] El blog salmón: https://www.elblogsalmon.com/conceptos-de-economia/que-es-la-seguridad-social-y-como-funciona

[5] Sistema de financiación de la Seguridad Social: http://www.seg-social.es/wps/portal/wss/internet/PortalEducativo/Profesores/Unidad5/PESS501/PESS503

[6] Seguridad Social: http://www.seg-social.es/wps/portal/wss/internet/Conocenos/DocumentacionGeneral/3643

[7] Iberley: https://www.iberley.es/temas/regulacion-gestion-recaudatoria-tesoreria-general-seguridad-social-5181

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