Derecho, Moral y ética

Ética de los profesionales de la justicia

La ética en cualquier profesión es un principio fundamental, pero se hace vital en profesiones como médicos o en el ámbito de la justicia.

Este artículo se va a centrar en la ética de los profesionales de la justicia. Hay que destacar aquí que “Un análisis no superficial del asunto de la Ética profesional y la legalidad en el ejercicio de la abogacía, debe considerar varios puntos de referencia, desde la Ética en amplio sentido, es decir los principios morales “generalmente aceptados” -como dirían los contadores-, o de los códigos o principios de Ética profesional que guían al abogado y hasta su ética y/o moral religiosa personales.

Otro aspecto es la legalidad en el ejercicio de esta profesión, y una tercera referencia, es la interpretación casuística de “legitimidad” en el trabajo del abogado. Esta concepción algo etérea de legitimidad, lleva a un juicio colocado más en una interpretación crítica que en una confrontación con la Ética o con la ley a la letra de ambas, más que a su espíritu. El asunto sería si hay conflicto de intereses real, pragmático, aunque no caiga dentro del texto de las leyes o la ética definida por la profesión.

Llevando la legitimidad al principio, nos planteamos si el abogado tiene como fin profesional la búsqueda de la justicia de ley por los tribunales, o si su objetivo es obtener para su cliente una decisión jurídica favorable. Si el abogado buscara la aplicación justa de la ley, entonces ninguno podría quizá defender a un indiciado culpable ante sus ojos de jurista, en especial aquel que le confiesa su culpabilidad”.

Sobre todo hay que destacar el hecho de que para llegar a ser un buen profesional, cualquiera que sea el ámbito en el que se trabaje, hay que tener en cuenta que la sinceridad, la humildad y el trabajo duro, además de sinceridad, es lo que lleva al profesional que lo predica al éxito. Lo importante no es el dinero rápido a cista de perjudicar al cliente, si o que éste quede satisfecho.

En este punto hay que destacar como decálogo del buen abogado el siguiente:

  • Estudia. El derecho se transforma constantemente. Si no sigues sus pasos, serás cada día un poco menos abogado.
  • Piensa. El derecho se aprende estudiando, pero se ejerce pensando.
  • Lucha. Tu deber es luchar por el Derecho, pero el día que encuentres en conflicto el derecho con la justicia, lucha siempre por la justicia.
  • Sé leal. Leal con tu cliente, al que no debes abandonar hasta que comprendas que es indigno de ti. Leal para con el adversario, aun cuando él sea desleal contigo. Leal para con el juez, que ignora los hechos y debe confiar en lo que tú le dices; y que, en cuanto al derecho, alguna que otra vez, debe confiar en el que tú le invocas. Intenta ser leal con todo el mundo y todo el mundo intentará ser leal contigo.
  • Tolera. Tolera la verdad ajena en la misma medida en que quieres que sea tolerada la tuya.
  • Ten paciencia. El tiempo se venga de las cosas que se hacen sin su colaboración.
  • Ten fe. Ten fe en el Derecho, como el mejor instrumento para la convivencia humana; en la Justicia, como destino normal del Derecho; en la Paz, como sustituto bondadoso de la Justicia; y sobre todo, ten fe en el Derecho, sin la cual no hay Libertad, Justicia, ni Paz.
  • Olvida. La abogacía es una lucha de pasiones. Si en cada batalla fueras cargando tu alma de rencor, llegará un día en que la vida será imposible para ti. Concluido el combate, olvida tan pronto tu victoria como tu derrota.
  • Ama a tu profesión. Trata de considerar la abogacía de tal manera que el día en que tu hijo te pida consejo sobre su destino, consideres un honor para ti proponerle que se haga abogado.

Asimismo, hay que decir que “un análisis no superficial del asunto de la Ética profesional y la legalidad en el ejercicio de la abogacía, debe considerar varios puntos de referencia, desde la Ética en amplio sentido, es decir los principios morales “generalmente aceptados” -como dirían los contadores-, o de los códigos o principios de Ética profesional que guían al abogado y hasta su ética y/o moral religiosa personales.

Otro aspecto es la legalidad en el ejercicio de esta profesión, y una tercera referencia, es la interpretación casuística de “legitimidad” en el trabajo del abogado. Esta concepción algo etérea de legitimidad, lleva a un juicio colocado más en una interpretación crítica que en una confrontación con la Ética o con la ley a la letra de ambas, más que a su espíritu. El asunto sería si hay conflicto de intereses real, pragmático, aunque no caiga dentro del texto de las leyes o la ética definida por la profesión.

Llevando la legitimidad al principio, nos planteamos si el abogado tiene como fin profesional la búsqueda de la justicia de ley por los tribunales, o si su objetivo es obtener para su cliente una decisión jurídica favorable. Si el abogado buscara la aplicación justa de la ley, entonces ninguno podría quizá defender a un indiciado culpable ante sus ojos de jurista, en especial aquel que le confiesa su culpabilidad.

Es importante señalar, sin embargo, que un juicio personal (profesional) sobre la culpabilidad o no de un presunto cliente, puede ser errónea. Las apariencias pueden engañar, y bajo un análisis concienzudo, un aparente culpable puede resultar inocente, aunque evidencias digamos circunstanciales parezcan indicar lo contrario. En ocasiones no es fácil que un abogado defensor pueda, a priori, saber si quien le solicita sus servicios profesionales es o no culpable.

Sin embargo, en la práctica, hay abogados cuyo eventual objetivo es alegar de tal forma en defensa de un cliente que ha violado la ley, que logre precisamente librarlo de la aplicación de la justicia. Su cliente debe ser exonerado si se puede, y si no al menos lograr la menor penalidad o condena posible de parte del juzgador. El caso extremo de un homicida, es que su abogado busque a toda costa, legal o extralegalmente, que se libre de la cárcel, es decir que la justicia no se aplique”.

FUENTES:

Los principios generales de la ética profesional del abogado de José Campillo Sáinz

Chatolic.net

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