Derecho, Moral y ética

La trata de seres humanos. Características, comisión y estudio desde el punto de vista penal, constitucional y humano.

1.- Introducción.

El propósito y fin principal de este trabajo es el estudio y mejor comprensión de los delitos de la trata de blancas. Hay que tener en cuenta no sólo el hecho de que se trata de un delito ante el que nos encontramos todos los días, y ante el que no actuamos, sino que apartamos la mirada, permitiendo que miles de personas sufran los abusos y malos tratos de las mafias que trafican con personas, vendiéndolas y abusando de su capacidad para productos a bajos precios, sin pagarles un salario digno, o vendiendo a esas personas como esclavos.

En primer lugar, se hará referencia a la definición y características que ha reunir el hecho para poder ser considerado el mismo como tipo de un delito de trata de blancas.

En segundo lugar, se hará referencia a las características que posee el tipo actual en el Código penal español, la pena que impone y su consideración por parte de la doctrina y la jurisprudencia en España.

En tercer lugar, se hará referencia cómo se ha de actuar ante el delito de trata de blancas para acabar con el mismo, así como la forma de actuar de los tribunales y de las fuerzas y cuerpos de seguridad ante un delito de trata de blancas.

En cuarto lugar, se hará referencia a cómo se ha colaborar a nivel internacional para erradicar el problema en los países de origen de las personas que sufren la trata de blancas y cómo evitar que las mafias actúen en estos países para cometer estos delitos posteriormente en países del conocido primer mundo.

En quinto y último lugar, se harán las conclusiones oportunas en relación con el estudio pormenorizado que se ha desarrollado a lo largo de este artículo.

2.- Definición y características de la trata de blancas.

Se puede definir la de seres humanos como “la esclavitud del siglo XXI y es uno de los delitos más comunes y que mueve mayor cantidad de dinero en todo el mundo, tras el del tráfico de drogas y de armas. Cada vez que se comete este delito, se violan todos los derechos humanos en una misma persona, corrompiendo no sólo su libertad y dignidad sino también su integridad física y emocional.

Las víctimas de este crimen suele ser personas vulnerables, sobre todo mujeres, niños y hombres en condiciones físicas o económicas delicadas, acostumbrados a la discriminación y que no oponen una gran resistencia.

Entendemos por Trata “la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. La explotación incluye como mínimo, la derivada de la prostitución y de otras formas de explotación sexual incluida la pornografía, trabajos o servicios forzados, la esclavitud o prácticas similares a la esclavitud, la servidumbre o la mendicidad, las actividades delictivas y la extracción de órganos corporales”.

La Trata de Seres Humanos constituye una violación grave de la dignidad, la libertad de la persona, y una forma de delincuencia grave”[1].

La trata de seres humanos es un problema internacional muy grave, sobre todo el hecho de que en muchas ocasiones están involucrados menores, y quienes llevan a cabo la trata de blancas no les importa la edad de las personas a las que cogen para la trata de blancas.

Hay que destacar que “la trata de personas, tal como se define en el Artículo 3 (a) del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, es un delito que tiene lugar en todas las regiones del mundo.

Las personas necesitadas de protección internacional que se mueven de manera irregular o que se encuentran en situaciones prolongadas son particularmente vulnerables a ser víctimas de trata y pueden no ser capaces de buscar ayuda de las autoridades estatales para escapar de una situación de explotación.

Los esfuerzos para abordar la trata de personas exigen un enfoque de múltiples organismos, que implica una estrecha coordinación entre los organismos gubernamentales pertinentes y las organizaciones internacionales y nacionales en un amplio espectro de actividades que abarcan la justicia penal, el compromiso judicial, los derechos humanos y el desarrollo.

 ACNUR tiene un papel particular que desempeñar en relación con:

  • Evitar que los solicitantes de asilo, los refugiados, otras personas necesitadas de protección internacional, los desplazados internos y los apátridas se conviertan en víctimas de la trata, y atender las necesidades de protección y asistencia de las víctimas;
  • garantizar que las posibles necesidades internacionales de protección de las víctimas de la trata de personas se identifiquen adecuadamente y que se les otorguen los derechos correspondientes; y
  • ayudar a los Estados a garantizar que las víctimas de la trata que no tienen documentos de identidad puedan establecer su estatus de nacionalidad para evitar que sean apátridas.

ACNUR trabaja en estrecha colaboración con varias organizaciones, entre ellas UNODC, UNICEF, ACNUDH, FNUAP, OIT y OIM, para lograr estos objetivos, así como para desarrollar iniciativas globales conjuntas para abordar la trata de personas en general”[2].

Por último, dentro de este apartado, hay que destacar que “la trata de personas es en sí misma una gravísima violación de los derechos humanos y, al mismo tiempo, suele implicar la violación de otros derechos humanos como:

  • Derecho a no sufrir esclavitud o servidumbre forzada.
  • Derecho a no sufrir prácticas de tortura u otras formas de trato inhumano o degradante.
  • Derecho a la salud.
  • Derecho a una vivienda digna en condiciones de seguridad.
  • Derecho a no ser discriminado por razón de género.
  • Derecho a un trabajo justo y con condiciones favorables.
  • Derecho a la vida.

El hecho de que la trata sea definida en los numerosos mecanismos internacionales como una grave violación de los derechos humanos significa que la víctima de trata lo es por haber sufrido una grave violación de sus derechos, sin que su reconocimiento como víctima pueda, en ningún caso, estar condicionado a la cooperación con las autoridades.

Según la definición del protocolo de Palermo, la trata de personas es “(…) la captación, el transporte, el traslado, la acogida o la recepción de personas, recurriendo a la amenaza o al uso de la fuerza u otras formas de coacción, al rapto, al fraude, al engaño, al abuso de poder o de una situación de vulnerabilidad o a la concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre otra, con fines de explotación. La explotación incluye como mínimo, la derivada de la prostitución y de otras formas de explotación sexual, trabajos o servicios forzados, esclavitud o prácticas similares, servidumbre y extracción de órganos””[3].

3.- Características del tipo penal de trata de blancas.

En este punto hay que destacar en primer lugar que “este delito se regula en el artículo 177 bis del Código Penal y consiste en la captación, transporte, recepción de personas nacionales o extranjeros, acogimiento, en territorio español, desde España o en tránsito a ella, mediante el empleo de la violencia, engaño o intimidación, abusando de situación de superioridad, necesidad o vulnerabilidad de la víctima, o mediante la entrega o recepción de pagos para obtener el consentimiento de la persona que tuviese control sobre la víctima. Se incluye en este concepto el intercambio de control sobre esas personas con diversos fines que se explicarán a continuación en los siguientes apartados.

El bien jurídico que se pretende proteger mediante la tipificación de este delito es la dignidad de la persona, constitucionalmente protegida mediante el artículo 10.1 CE y libertad de la persona en un sentido más general.

Tipo objetivo

Para explicar la conducta típica penalmente castigada se utilizarán varias sentencias a modo ilustrativo. Para empezar, en la sentencia 108/2018, Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, Sección 1, Rec 10279/2017 de 06 de Marzo de 2018 denuncia el recurrente la aplicación indebida del artículo 177 bis CP, ya que niega la concurrencia de engaño, violencia, intimidación, abuso de situación de superioridad o de necesidad o de vulnerabilidad de la víctima.

El artículo 177 bis, en la redacción vigente al tiempo de los hechos, castigaba con una pena comprendida entre cinco y ocho años de prisión al que, sea en territorio español, sea desde España, en tránsito o con destino a ella, empleando violencia, intimidación o engaño, o abusando de una situación de superioridad o de necesidad o de vulnerabilidad de la víctima nacional o extranjera, la captare, transportare, trasladare, acogiere, recibiere o la alojare, con cualquiera de varias finalidades, entre las que se encuentra la explotación sexual, incluida la pornografía. Como se desprende sin dificultad de la descripción típica, el delito puede cometerse en varios momentos, desde la captación hasta el alojamiento, pudiendo concurrir cualquiera de los elementos exigidos, es decir, la violencia, la intimidación, el engaño o el abuso de cualquiera de las situaciones mencionadas, en cualquiera de los citados momentos temporales, siempre que conste la finalidad típica.

Sujeto pasivo

El problema planteado en la sentencia 538/2016, Tribunal Supremo, Sala de lo Penal, Sección 1, Rec 10003/2016 de 17 de Junio de 2016 atañe a la interpretación del artículo 177 bis CP en cuanto a la concurrencia de más de una víctima (dos en el caso enjuiciado), en concreto sobre si los hechos deben ser subsumidos en más de un delito en concurso real, es decir, si hay tantos delitos como víctimas o bien el delito comprende un sujeto pasivo plural.

Este problema fue planteado en el Pleno no jurisdiccional para la unificación de criterios, celebrado el 31 de mayo de 2016, en donde se llegó al siguiente Acuerdo: “El delito de trata de seres humanos definido en el artículo 177 bis del Código Penal, reformado por la LO 1/2015, de 30 de marzo, obliga a sancionar tantos delitos como víctimas, con arreglo a las normas que regulan el concurso real”. Hasta el momento esta relación concursal no había sido estudiada en profundidad ni doctrinalmente, ni por la Circular FGE 5/2011, ni por los instrumentos legales procedentes de la UE.

Sin embargo, la LO 1/2015, de 30 de marzo, que reforma el artículo 177 bis, se refiere al término “víctima”, excepto en un caso relativo a los subtipos agravados, en el que dice “las personas”.

Esta conducta se relaciona con un delito realizado normalmente por organizaciones criminales, incluyendo inmigración ilegal, menoscabo de la integridad moral, lesiones, extracción de órganos, forzar a la prostitución…

Con respecto al tema tratado en la mencionada sentencia, la Sala consideró que, dado el bien jurídico que se protege en este tipo penal, la cuestión debía ser resuelta hacia la consideración de un sujeto pasivo individual, y no difuso o plural. Este bien jurídico es la dignidad de la persona, caracterizada por ser de una cualidad que adorna y protege a la persona de manera individual, sin que sea un concepto global. Además, cuando el precepto excluye todo tipo de consentimiento de la víctima en estos comportamientos delictivos, que proyectan su protección por encima de cualquier otra consideración, es evidente que la ley penal contempla a la víctima como un sujeto pasivo individual.

El reconocimiento de la dignidad individual como derecho fundamental de la persona cristaliza en el artículo 10 CE, como concepto básico del ser humano, y como tal se ha venido interpretando hasta ahora como rigurosamente personal. No puede mantenerse que se esté penando una especie de delito de peligro respecto a otras conductas que no están propiamente incluidas en el vigente Código Penal, como el delito de esclavitud.

Es necesario, por otro lado, contemplar las finalidades descritas en el tipo, que se encuentran de un modo u otro todas ellas incorporadas a algún precepto penal, por lo que el riesgo citado de tal penalización de peligro sin delito como tal, no puede darse.

La consideración exclusivamente personal de la dignidad como bien jurídico protegido por la norma, no toleraría fácilmente sancionar como un solo delito conductas tan reprochables como, por ejemplo, un transporte de un alto número de menores con finalidad de ser dedicadas a la trata de seres humanos. De esta manera la Sala se decanta por que el delito de trata de seres humanos tiene un sujeto pasivo individual, y no plural.

Exención de la pena

En el art. 177 bis. apartado 11 del CP se establece una recomendación efectuada por el artículo 26 de la Convención de Varsovia, que dice lo siguiente: “las Partes deberán prever, con arreglo a los principios fundamentales de su sistema jurídico, la posibilidad de no imponer sanciones a las víctimas por haber tomado parte en actividades ilícitas cuando hayan sido obligadas a ello”. Esta recomendación se recoge también en el art. 8 de la Directiva 36/2011/CE: “los Estados miembros adoptarán, de conformidad con los principios básicos de sus respectivos ordenamientos jurídicos, las medidas necesarias para garantizar que las autoridades nacionales competentes puedan optar por no enjuiciar ni imponer penas a las víctimas de la trata de seres humanos por su participación en actividades ilícitas que se hayan visto obligadas a cometer como consecuencia directa de haber sido objeto de cualquiera de los actos contemplados en el artículo 2””[4].

4.- ¿Cómo se ha de actuar ante la comisión del delito de trata de blancas?

La verdad es que no es fácil actuar para hacer frente a las redes de tratas de blancas. Hay que destacar en primer lugar que “la trata de personas es un delito de carácter global que se presenta al interior de Colombia y en numerosos países del mundo. Sus finalidades abarcan la explotación sexual, la servidumbre o el matrimonio servil, la mendicidad ajena, el trabajo forzoso y el tráfico de órganos. Sin embargo, las más comunes son el abuso sexual y laboral, situaciones lamentables que reúnen aproximadamente 21 millones de víctimas, según cifras mundiales de la Organización Internacional del Trabajo en 2018.

Acabar con esta realidad es una tarea que requiere arduo trabajo, cooperación internacional, investigación de las entidades nacionales y, por supuesto, el apoyo de la población. Quizá, en algún momento de tu día mientras conocías una noticia sobre la trata de niñas, niños, adolescentes, mujeres y hombres en la televisión, la radio, Internet o los periódicos, te preguntaste: ¿Cómo se puede evitar la trata de personas? La respuesta no es sencilla, ya que las redes dedicadas a esta actividad ilegal son demasiadas, se desplazan constantemente y cambian sus métodos de captación. Sin embargo, existen algunas prácticas que pueden ayudar a prevenir que más personas sean captadas, vulneradas y explotadas. Hoy te contamos qué puedes hacer tú para luchar contra la trata de personas”[5].

En este punto, también hay que destacar que “en una concepción criminológica, debe catalogarse a la trata como un delito de difícil combate y prevención, por el carácter extraterritorial de la actividad, las reticencias de las víctimas a denunciar, la fortaleza de las redes criminales, su “camuflaje” con actividades legales, y quizá lo más grave, la frecuente pasividad e incluso corrupción de las autoridades de los países de origen.

A nivel legislativo, el endurecimiento de las políticas de migración no resulta efectivo para luchar contra el trafficking, pues cuanto más se endurecen los requisitos de entrada en un país, más suelen recurrir las víctimas a las mafias para conseguir emigrar. Tal medida puede provocar además el bien conocido efecto desplazamiento de la actividad delictiva de las redes a otras naciones vecinas. Así pues, parece más conveniente flexibilizar las políticas de entrada para facilitar la inmigración legal de personas y evitar que lo hagan a través de organizaciones criminales.

Judicial y policialmente, el principal problema para combatir el delito radica en las pocas denuncias que las víctimas interponen, sobre todo por miedo a represalias, necesidad económica, o desconfianza con las autoridades locales. Es por tanto el fomento de la denuncia por parte de las víctimas la clave para combatir la trata, pues el simple recurso al derecho penal no resulta ser un arma efectiva -por sí sola- para detener la evolución del delito. En este sentido, debe ser fundamental el papel de las autoridades, trabajadores sociales o agentes de policía, que ayuden a las víctimas y las convenzan para denunciar, ofreciéndoles siempre garantías de protección.

A nivel policial, la vía de actuación más efectiva es el aumento de las redadas en locales de alterne, clubes y pisos francos. Igualmente, las Fuerzas de Seguridad deben actuar como instrumento de recogida de información, dado que las víctimas son las personas que mejores datos poseen sobre las rutas de acceso, sus localizaciones frecuentes, o los modos más habituales de camuflar la actividad como legal. Además, tales labores pueden incentivar a las mismas víctimas a denunciar su situación. En este marco de actuación, lo ideal sería la coordinación policial internacional con otros cuerpos extranjeros; y si ciertamente ya se han realizado esfuerzos conjuntos en este sentido, es necesario fomentar y aumentar su práctica, sobre todo a través de agencias especializadas[6].

5.- Colaboración a nivel internacional contra la trata de blancas.

Hay que destacar aquí que hay un Plan Integral de Lucha contra la Trata de Seres Humanos con fines de explotación sexual.

Respecto a este instrumento, hay que destacar que “es el primer instrumento de planificación de carácter integral, en la Lucha contra la Trata de Seres Humanos con fines de Explotación Sexual en España y a la vez un documento político

Por otro lado, también hay que destacar que “el fenómeno de la trata permaneció invisible hasta el Protocolo de Palermo. La dificultad para analizar lo fenómenos migratorios desde una óptica transnacional hacía difícil pensar que en el siglo XXI se traficara con personas. Las democracias occidentales, quizá en un exceso de etnocentrismo, ponían más énfasis en denunciar las violaciones de Derechos Humanos en otros territorios que en el propio. Como si la corrupción sistémica, la vulneración de derechos o la explotación no sucediera en los países desarrollados. La trata no es sólo un delito que afecta a personas singulares y concretas, sino que afecta a toda la ciudadanía. Una sociedad que silencia o ignora la cosificación y deshumanización que viven las víctimas, consiente el delito y forma parte del aparato de vulneración.

Otro mecanismo de invisibilización de la trata consiste en poner duda el testimonio de las mujeres. En algunos casos, hay mujeres que desconocían que trabajarían en la prostitución, sin embargo, en otros casos lo sabían de antemano, pero no las condiciones de explotación que encontraron al llegar a España. Por mucho tiempo, la doble moral de la sociedad ha contribuido a invisibilizarlas como víctimas porque era “consentido”, es decir, “ya sabían a lo que venían”. Parecía entonces que había víctimas de primera, que habían sido engañadas en el tipo de trabajo y, víctimas de segunda, que conocían su destino laboral pero a las que no se les reconocían sus derechos. En la trata el engaño puede darse tanto en la naturaleza del trabajo que van a realizar (prostitución, trabajo agrícola, servicio doméstico y otros) como en las condiciones de ese trabajo (vigilancia y coacción, número ilimitado de horas de trabajo y de servicios, trabajo sin remuneración, aumento de la deuda, etc.).

Diferenciar entre tráfico ilícito, trata y prostitución puede contribuir a comprender más el fenómeno y corregir posibles errores en la intervención social. El tráfico ilícito de inmigrantes  implica el traslado entre fronteras de una persona a otro país a cambio del establecimiento de una deuda. Pero una vez en el país de destino, la estructura que facilitó la entrada no continúa con la explotación de la persona migrante.

El tráfico es un grave delito, que, en demasiadas ocasiones, constituye la única posibilidad de entrada a los países del primer mundo ante las restrictivas políticas migratorias. En la trata, la red que facilita la entrada, sigue lucrándose del trabajo de la víctima en condiciones de explotación. La diferencia entre ambos radica en la explotación continuada en el territorio de destino por parte de la red mafiosa.

De igual modo, es necesario diferenciar entre prostitución y trata de personas con fines de explotación sexual. No todas las personas que ejercen la prostitución están en una situación de trata ni todos los casos de trata tienen como finalidad la explotación sexual. La prostitución implica el intercambio de dinero por servicios sexuales entre personas adultas que libremente así lo acuerdan. Un sector en el que participan diferentes agentes: las personas que la ejercen, los clientes y otros intermediarios. En nuestro país la prostitución es ejercida por mujeres, hombres y transexuales, siendo el colectivo femenino el más numeroso. Sin embargo, las mujeres que la ejercen presentan multitud de vivencias y experiencias: algunas mujeres defienden el trabajo sexual y exigen su regulación para un mayor acceso a derechos, otras la utilizan como estrategia económica, como actividad refugio ante la falta de oportunidades,[7] etc.. El feminismo contemporáneo se ha dividido frente a la prostitución, bien considerándola como una violencia de género, bien como trabajo sujeto a derechos.

Sin embargo, no conviene situar la trata en medio de esta controversia. La trata no es en ningún caso un ejercicio libre de la prostitución, sino una situación de explotación y lucro por parte de un tercero, que por medio de la violencia o la coacción psicológica, emocional o física controla la vida cotidiana de la mujer. Y esas condiciones son muchas veces desconocidas por los propios clientes”[7].

Un instrumento de la Organización de Naciones Unidas para prevenir esta forma de vulnerar los derechos humanos es el Plan de Acción Mundial de las Naciones Unidas para combatir la trata de personas. En este punto hay que destacar que “La Asamblea General, guiada por los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y reafirmando la función que se le encomienda en la Carta, que incluye las cuestiones relativas al desarrollo, la paz y la seguridad, y los derechos humanos.

Reiterando enérgica condena de la trata de personas, especialmente de mujeres y niños, que constituye una seria amenaza para la dignidad humana, los derechos humanos y el desarrollo.

Reconociendo que la pobreza, el desempleo, la falta de oportunidades socioeconómicas, la violencia basada en el género, la discriminación y la marginación son algunos de los factores que contribuyen a hacer a las personas vulnerables a la trata.

Recordando la Declaración del Milenio, aprobada el 8 de septiembre de 20001, en que los Estados Miembros decidieron intensificar la lucha contra la delincuencia transnacional en todas sus dimensiones, incluida la trata de seres humanos,Recordando también el Documento Final de la Cumbre Mundial 2005, aprobado por la Asamblea General el 16 de septiembre de 20052, en que se señala que la trata de personas sigue constituyendo un grave problema para la humanidad y requiere una respuesta internacional concertada, y se insta a todos los Estados a que elaboren y apliquen medidas eficaces para combatir y eliminar todas las formas de trata de personas y refuercen las existentes, a fin de acabar con la demanda de víctimas de la trata y protegerlas.

Reafirmando su resolución 55/25, de 15de noviembre de 2000, en que aprobó la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional3y el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complementa la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, y recordando otras convenciones e instrumentos conexos, como el Convenio sobre el trabajo forzoso, 1930 (Núm. 29) y el Convenio sobre las peores formas de trabajo infantil, 1999 (Núm.182) de la Organización Internacional del Trabajo, la Convención suplementaria sobre la abolición de la esclavitud, la trata de esclavos y las instituciones y prácticas análogas a la esclavitud5, la Convención sobre los Derechos del Niño6 y sus Protocolos facultativos relativos a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía7, y a la participación de niños en los conflictos armados8, y la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer9,Reconociendo la importancia crucial que reviste el Protocolo para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que entró en vigor el 25 de diciembre de 2003 y en el cual se daba por primera vez una definición convenida a nivel internacional del delito de trata de personas, con el fin de prevenir la trata de personas, proteger a sus víctimas y procesar a sus autores.

Recordando todas sus resoluciones relativas a medidas para eliminar la trata de personas, incluidas las resoluciones 61/180, de 20de diciembre de 2006, 63/194, de 18 de diciembre de 2008, y 64/178, de 18 de diciembre de 2009, relativas a las medidas para mejorar la coordinación de la lucha contra la trata de personas, la resolución 61/144, de 19 de diciembre de 2006, relativa a la trata de mujeres y niñas, y la resolución 58/137, de 22 de diciembre de 2003, relativa al fortalecimiento de la cooperación internacional para prevenir y combatir la trata de personas y proteger a sus víctimas.

Reafirmando la decisión 2004/110 de la Comisión de Derechos Humanos, de 19 de abril de 200410, en la cual la Comisión nombró a un Relator Especial sobre la trata de personas, especialmente mujeres y niños, con el fin de resaltar la importancia de que se aplicara un enfoque centrado en las víctimas, basado en los derechos para luchar contra la trata de personas, especialmente de mujeres y niños, la resolución 6/14 del Consejo de Derechos Humanos, de 28 de septiembre de 200711, en la cual el Consejo nombró al Relator Especial sobre las formas contemporáneas de la esclavitud, incluidas sus causas y consecuencias, la resolución 1990/68 de la Comisión de Derechos Humanos, de 7de marzo de 199012, en la cual la Comisión nombró al Relator Especial sobre la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía, y la resolución 62/141 de la Asamblea General, de 18 de diciembre de 2007, en que la Asamblea solicitó al Secretario General que nombrara a un Representante Especial del Secretario General  sobre la violencia contra los niños, y observando que se ha nombrado a la Representante Especial del Secretario General sobre la violencia sexual en los conflictos.

Recordando que, atendiendo a la solicitud formulada por el Consejo Económico y Social en su resolución 2006/27, de 27 de julio de 2006, relativa al fortalecimiento de la cooperación internacional para prevenir y combatir la trata de personas y proteger a sus víctimas, que se reforzó mediante la resolución 61/180 de la Asamblea General, relativa a las medidas para mejorar la coordinación de la lucha contra la trata de personas, se estableció el Grupo Interinstitucional de coordinación contra la trata de personas con el fin de promover la coordinación y la cooperación entre los organismos competentes de las Naciones Unidas y demás organizaciones internacionales que participan en la lucha contra la trata de seres humanos”[8]

También hay que destacar aquí que “Poner en práctica herramientas más eficaces para combatir la trata de personas y el tráfico ilícito de migrantes. Este es el objetivo de la II Cumbre Iberoamericana de Ministerios Públicos contra la Trata de Personas, que reúne hasta el viernes 23 a abogados y expertos en la trata de personas y a representantes de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito – UNODC, de Colombia, México y para Brasil y el Cono Sur, en Santiago de Chile.

En esta segunda edición de la Cumbre se establecerán estrategias para combatir la trata de personas y tráfico ilícito de migrantes, mediante el fortalecimiento de la cooperación internacional y la aplicación de medidas más eficaces de persecución penal internacional, además de la protección a las víctimas de la trata con fines de explotación laboral, sexual o para la extracción de órganos y del tráfico ilícito de migrantes.

Debido a la complejidad de esos delitos, que mezclan un mercado ilícito con escenarios lícitos, es muy difícil cuantificar su magnitud. Actualmente, se estima que al menos 2,5 millones de personas en todo el mundo sean víctimas de la trata de personas. Sin embargo, se calcula que, por cada víctima de la trata de personas identificada, existen al menos otras 20 sin identificar.

Según el representante regional de la UNODC para Brasil y el Cono Sur, Bo Mathiasen, es necesario que los países respeten y cumplan las recomendaciones de la Convención contra la Delincuencia Organizada Transnacional, más conocida como la Convención de Palermo, y sus protocolos contra la trata de personas y contra el tráfico ilícito de migrantes. “La Convención establece tres palabras clave para combatir la delincuencia organizada transnacional. Son ellas: prevención, protección y persecución penal. Sin embargo, para que estas palabras salgan del papel es esencial que los países trabajen en la adecuación y aplicación de sus leyes, garantizando eficacia en la protección de las víctimas y el debido enjuiciamiento de los delincuentes”, alertó Bo Mathiasen.

En la apertura de la Cumbre, el procurador general de Chile, Sabas Chahuán, reafirmó el compromiso de la Fiscalía en combatir la trata de personas. La trata constituye una forma moderna de esclavitud, que no puede ser tolerada por ninguna sociedad. El Ministerio Público de Chile desplegará todos los esfuerzos a nivel nacional e internacional para combatir frontalmente este delito”, sostuvo Chahuán.

Durante la reunión, los fiscales deben coordinar esfuerzos para la persecución penal de la trata de personas. Se espera que al final de la Cumbre salga un documento con protocolos de actuación y cooperación en casos de trata de personas en la región[9].

6.- Conclusiones.

En primer lugar, hay que destacar que la trata de blancas es un problema a tratar desde la raíz, y no sólo unos pocos días al año, sino los 365 días del año, las 24 horas del día, por lo que hay que tener siempre dispuestos los mecanismos para prevenirlos.

En segundo lugar, hay que destacar que no basta con desarticular las redes que llevan a cabo este tipo de actuaciones, sino que se necesita más actuaciones para prevenir que surjan nuevas redes de trata de blanca en aquellos países donde es más frecuente este tipo de acciones desde el inicio para moverlo luego a nivel internacional.

En tercer lugar, hay que destacar que se necesitaría que los países más desarrollados ayudaran a los países en desarrollo (donde normalmente tienen la base las organizaciones de la trata de blancas) para crear sistemas de educación con valores que impidieran o hicieren más difícil estos mecanismos de vulneración de los derechos humanos.

En cuarto y último lugar, destacar que no bastaría con lo previsto en la conclusión anterior, sino que también se necesitaría un tiempo de observancia por los países desarrollados para comprobar que los mecanismos instalados para prevenir estos hechos de trata de blancas funcionan y no desaparecen y surgiera otra vez los delitos de explotación de trata de blancas.

7.-Referencias.

ACCEM. (s.f.). Accem. Obtenido de Trata de Seres Humanos: https://www.accem.es/vulnerables/trata-de-seres-humanos/

ACNUR. (s.f.). ACNUR. Obtenido de Trata de personas: https://www.acnur.org/trata-y-trafico-de-personas.html

Esto es un cuento. (s.f.). CóMO EVITAR LA TRATA DE PERSONAS: REDES DE APOYO Y PREVENCIóN. Obtenido de Esto es un cuento: https://www.esoescuento.com/noticias/acciones-para-evitar-ser-victima-de-trata

Iberley. (23 de octubre de 2019). El delito de trata de seres humanos . Obtenido de https://www.iberley.es/temas/delito-seres-humanos-47791

Iberley. (s.f.). El delito de trata de seres humanos .

Noticias jurídicas. (s.f.). Noticias Jurídicas. Obtenido de La trata ilegal de personas.: http://noticias.juridicas.com/conocimiento/articulos-doctrinales/4739-la-trata-ilegal-de-personas-/

Policía Nacional. (26 de Noviembre de 2019). Trata de seres humanos. Obtenido de https://www.policia.es/trata/


[1] Policía Nacional: https://www.policia.es/trata/

[2] ACNUR: https://www.acnur.org/trata-y-trafico-de-personas.html

[3] Accem: https://www.accem.es/vulnerables/trata-de-seres-humanos/

[4] Iberley. Trata de Seres Humanos: https://www.iberley.es/temas/delito-seres-humanos-47791

[5] Esto es Cuento: https://www.esoescuento.com/noticias/acciones-para-evitar-ser-victima-de-trata

[6]La trata ilegal de personas: http://noticias.juridicas.com/conocimiento/articulos-doctrinales/4739-la-trata-ilegal-de-personas-/

[7] Trata de personas y Derechos Humanos: retos y oportunidades desde la Educación Social: http://www.eduso.net/res/20/articulo/trata-de-personas-y-derechos-humanos-retos-y-oportunidades-desde-la-educacion-social

[8] Plan de Acción Mundial de las Naciones Unidas para combatir la trata de personas

[9] Fortalecer la cooperación internacional para combatir la Trata de Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s