Derecho

La pensión de alimentos

1.- Introducción.

El objeto de este trabajo es el estudio pormenorizado sobre si es necesario pagar la pensión de alimentos cuando el hijo al que paga la misma no quiere estudiar, es mayor de edad y tampoco quiere trabajar.

En primer lugar, se estudiarán los caracteres de la pensión de alimentos. Se ha de destacar que, para poder ser demandante de alimentos, se ha de estar en situación de vulnerabilidad y sin posibilidad de obtener ingresos o alimentos por propia cuenta.

En segundo lugar, se estudiará cuándo se ha de solicitar la pensión de alimentos mediante demanda ante el órgano jurisdiccional competente.

En tercer lugar, se estudiará cuándo se puede otorgar o denegar la pensión de alimentos.

En cuarto lugar, se estudiará aquellos casos en que se denegarán por vía judicial aquellas pensiones de alimentos cuando, aun siendo necesario pagar la pensión alimenticia, se dieran los supuestos de denegación.

En quinto lugar, se estudiarán aquellos casos que permitan mantener la pensión de alimentos incluso cuando el hijo trabaje y haya completado su formación y educación.

En sexto y último lugar, se realizarán una serie de conclusiones sobre el trabajo.

2.- Caracteres de la concesión de la pensión de alimentos.

En primer lugar, hay que hacer referencia al hecho de que “los “alimentos” podemos definirlos como todos aquellos medios que son necesarios para la subsistencia de una persona; no solamente se trata de la alimentación propiamente dicha, sino también todo lo referido a la vida en general, como la educación, por ejemplo.

El artículo 142 del Código Civil señala, en cuanto al derecho de alimentos entre parientes que “Los alimentos comprenden también la educación e instrucción del alimentista mientras sea menor de edad y aún después cuando no haya terminado su formación por causa que no le sea imputable”.

Si nos centramos en los procesos matrimoniales y de ruptura de uniones de hecho, el artículo 93 del CC señala que será el juez, en caso de discordia, el que determine “la contribución de cada progenitor para satisfacer los alimentos, adoptando las medidas convenientes para asegurar la efectividad y acomodación de las prestaciones a las circunstancias económicas y necesidades de los hijos en cada momento”.

Una vez fijada la pensión de alimentos a los menores de edad, ya sea en convenio, ya sea establecida la cuantía en sentencia, surge en muchas ocasiones la duda de cuándo se extingue dicha pensión, si debe solicitarse la extinción expresamente, y si caduca una vez llegada la mayoría de edad.

Negar los alimentos para no generar pasividad en los jóvenes. El caso más reciente que ha estudiado y resuelto el Tribunal Supremo es el de un joven de 23 años que convive con su madre, pésimo estudiante, que terminó la ESO con 20, y después estuvo sin hacer nada hasta que su padre interpuso demanda de modificación de medidas, que motivó que se matriculara el ciclo formativo de grado medio de FP, rama automoción, aunque no conste su aprovechamiento.

El padre solicitaba retirar la pensión de alimentos de su hijo (600 euros) así como los gastos de arrendamiento (625 euros) y consumos de la vivienda donde este reside, y subsidiariamente, la fijación de una pensión alimenticia de 150 euros hasta los 23 años, momento en que se extinguiría. Alega la aplicación de los criterios jurisprudenciales al respecto a la pensión de alimentos para hijos mayores de edad, su condicionalidad y extinción por generar la necesidad alimenticia el alimentista debido a su propia conducta.

La Audiencia entiende que existen ejemplos diversos entre las Audiencias Provinciales, del establecimiento de limitaciones temporales de las pensiones alimenticias de los hijos mayores de edad -limitaciones que suelen operar sobre la base de una previsión cierta de terminación de la fase de formación académica, con posibilidades de incorporación inmediata al mercado de trabajo, o ante conductas de escaso aprovechamiento escolar, estableciéndose un acicate, o seria advertencia al alimentista para modificar su actitud-, pero que el Tribunal Supremo, sin diferenciar entre hijos mayores y menores de edad, ha proclamado que la limitación temporal «no tiene cabida en los alimentos a los hijos, al proscribirlo el art. 152 del C. Civil » Por esta razón, la Audiencia concluye que no es posible extinguir o, al menos, limitar temporalmente, la contribución alimenticia establecida a favor del joven.

El Tribunal Supremo (STS 395/2017, de 22 de junio de 2017, ponente el magistrado Francisco Javier Arroyo Fiestas) declara la extinción de la pensión alimenticia de un `ni-ni’, incluida la contribución al alquiler, estimando los motivos alegados por el padre.

Apoya su decisión en el apartado 5 del art. 152 del CC, que establece la cesación de la obligación de prestar alimentos: «Cuando el alimentista sea descendiente del obligado a dar alimentos, y la necesidad de aquél provenga de mala conducta o de falta de aplicación al trabajo, mientras subsista esta causa».

«Cuando el alimentista sea descendiente del obligado a dar alimentos, y la necesidad de aquél provenga de mala conducta o de falta de aplicación al trabajo, mientras subsista esta causa» Considera que «la no culminación de estudios por parte del joven es por causa imputable a su propia actitud, dado el escaso aprovechamiento manifestado de forma continuada, pues no se trata de una crisis académica coyuntural derivada del divorcio de los padres. De lo actuado se deduce que el hijo mayor de edad reunía capacidades suficientes para haber completado su formación académica, debiéndose las interrupciones y la prolongación en el tiempo a su escasa disposición para el estudio. Tampoco consta intento de inserción laboral.»

Recuerda que «Esta Sala, acudiendo a las circunstancias mencionadas del caso concreto, ha decidido, bien por negar los alimentos para no favorecer una situación de pasividad de dos hermanos de 26 y 29 años, bien por concederlos ( STS 700/2014, de 21 noviembre ) a una hija de 27 años por entender que no es previsible su próxima entrada en el mercado laboral, cuando la realidad social ( artículo 3.1 CC ) evidencia la situación de desempleo generalizado de los jóvenes, incluso con mayor formación que la hija de la que se trata»”[1].

Llegados a este punto, y teniendo en cuenta lo expuesto hasta aquí, se puede afirmar que la pensión de alimentos puede extenderse hasta más allá de la mayoría de edad, siempre que el demandante de alimentos no haya podido adquirir la independencia económica necesaria para mantenerse por causas ajenas, entre otras, por poseer una discapacidad o incapacidad que le impide regirse por sí mismo y adquirir las habilidades para ejercer cualquier trabajo, por ejemplo.

Para desarrollar este último comentario, hay que decir que “Una sentencia del Tribunal Supremo, de 17 de junio de 2015 consideró procedente extinguir la pensión establecida a la hija mayor de edad. en este caso se señaló que estaba capacitada para acceder al mercado laboral por su edad y excelente formación académica, indicando el el tribunal puede basarse en la “potencialidad” de la hija.

La pensión de alimentos solicitada por la madre en beneficio del hijo mayor de edad que convivía con ella, fue denegada en esta sentencia del TS, de 21 de septiembre de 2016, pues constaba que la madre tenía a su alcance facilitar empleo al hijo.

En un caso del que conoció la AP de Santa Cruz de Tenerife, en sentencia de 3 de junio de 2014, se consideró que no se cumplían los requisitos para el mantenimiento de la pensión alimenticia a favor de la hija mayor de edad. No residía ya con la madre, había terminado sus estudios universitarios (tenía 26 años) y percibía unos ingresos por las prácticas que desempeñaba”[2].

Para afirmar más esto, se puede decir que “Esta es, probablemente, una de las preguntas más frecuentes que el cliente formula cuando acude al despacho, junto con la relativa a la cantidad que va a tener que abonar. Resulta más sencillo contestar a esta última y comentarle que existen unas tablas de pensiones alimenticias , elaboradas por el Magistrado A. JAVIER PÉREZ MARTÍN, que permiten calcular de modo orientativo la cuantía que se debe pagar.

Llama la atención que el 80 % de los procesos tramitados por vía contenciosa tenga como único y principal motivo de desacuerdo entre las partes la pensión alimenticia a favor de los hijos. Así lo pone de relieve el Magistrado de Familia de Málaga JOSÉ LUIS UTRERA GUTIÉRREZ en su artículo “Baremación de las pensiones alimenticias de los hijos en los Procesos de Familia: hacia unas tablas de aplicación general”, . La amplia discrecionalidad del Juez a la hora de con­cretar la cuantía se traduce en una serie de consecuencias, entre las que cabe destacar: la imprevisi­bilidad de la respuesta judicial, la posibilidad de obtener respuestas judiciales distintas en supuestos similares y el incremento de la litigiosidad contenciosa. Precisamente por ello, la existencia de un sistema de tablas facilita enormemente la posibilidad de lograr acuerdos y al tiempo incrementa los niveles de previsibilidad de la respuesta judicial en materia de pensiones. Esto se traduce en un aumento de los procesos de mutuo acuerdo, bien tramitados desde su inicio o bien transformados con posterioridad.

Actualmente, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) está trabajando en la elaboración de unas nuevas tablas oficiales, en colaboración con el Instituto Nacional de Estadística (INE), a partir de los presupuestos familiares de que dispone este último organismo, en función de la provincia en la que nos encontremos.

Sin embargo, cuando la pregunta que se debe resolver es hasta cuándo se debe pagar la pensión alimenticia, la respuesta ya no es tan sencilla. La mayoría de edad de los hijos no es causa de extinción de la pensión alimenticia (art. 152 CC), de modo que, mientras convivan en el domicilio familiar y carezcan de ingresos propios (art. 93, párrafo 2, CC), deberá mantenerse esta pensión, así como cuando no hayan finalizado instrucción y formación por causa que no les sea imputable (art. 142, párrafo 2, CC).

En este momento hay dos factores determinantes: en primer lugar, la actual situación económica impide la incorporación al mercado laboral de los jóvenes. Por otra parte, casi un 25 % de los jóvenes españoles menores de 30 años ni estudia ni trabaja. Estamos hablando de la generación “ni-ni”, en la que, según señalan los sociólogos, se detecta un modelo de actitud adolescente y juvenil caracterizada por el simultáneo rechazo a estudiar y a trabajar.

Muy ilustrativo es el caso resuelto por la Audiencia Provincial de Málaga, Sección 6.ª, en Sentencia de 19 de julio de 2012, donde se estableció que la desidia del hijo de 26 años en la dedicación a los estudios que le permitirían acceder al mercado laboral determina el cese de la obligación de sus padres de prestarle alimentos, manteniéndole en su casa.

Esta es la situación: mayor de edad de 26 años, sin desempeño de trabajo alguno, que vive en el domicilio de sus padres, quienes continúan sufragando todos sus gastos. Es más, le han comprado un vehículo por el que pagan 235 euros al mes. Continúa en primero de Derecho y tiene únicamente aprobadas tres asignaturas. Sin embargo, posee conocimientos suficientes sobre bolsa para hacer pequeñas operaciones. A ello hay que añadir que se trata de un núcleo familiar donde las relaciones entre los padres y el hijo se encuentran profundamente deterioradas, como consecuencia de su mala conducta, siendo inexistente cualquier afecto entre ellos y desarrollándose la convivencia en un clima de tensión y de conflictividad.

Todo ello determina que, ante la insostenible convivencia, sea preciso poner fin al mantenimiento de este hijo en casa de sus padres, pero se acuerda que se le abone una pensión temporal de 200 euros por un período de dos años.

Como estableció la Sentencia del Juzgado de Primera Instancia n.º 5, de Familia, de Málaga de 15 de marzo de 2010, en este caso concurren varios de los supuestos previstos en el art. 152 CC para que tenga lugar el cese de la obligación alimenticia:

1. El hijo puede ejercer un oficio o profesión (art. 152.3.º CC), teniendo capacidad para ello, como lo demuestran los conocimientos y habilidades en un sector tan especializado como es el de la inversión en bolsa.

2. Ha maltratado de obra o injuriado a sus padres (art. 853.2.º CC).

3. La necesidad del alimentista procede de su mala conducta. El Juzgado estimó inconsistentes las excusas para justificar su retraso académico, sobre todo teniendo en cuenta el nivel socioeconómico de sus padres, ambos trabajadores sin cualificación. De forma que no haber completado sus estudios solo a él es imputable.

Establece la sentencia que “la facultad conferida por el artículo 149 del Código Civil de satisfacer los alimentos manteniendo al hijo en la propia vivienda o pagando una pensión es de libre elección del alimentante y por tanto si como en el caso de autos viene haciéndolo así, es libre de poner fin a esa modalidad, más aún cuando ello está justificado por la mala conducta del hijo, quien olvidando el deber de respeto hacia los padres que impone el artículo 155-1.º del Código Civil a todos los hijos (no solo a los menores de edad) con sus padres, ha generado una convivencia insostenible que los demandados no están obligados a soportar.

Procede en consecuencia estimar esa petición parcial de la demanda reconvencional, si bien y con la finalidad de no generar en el hijo una situación repentina de inasistencia y estimando la petición subsidiaria formulada en la demanda reconvencional, el cese de la obligación de alimentos en el propio domicilio debe ir acompañada del abono temporal de una pensión en la cuantía de 200 euros al mes y por un plazo de dos años…”

Muy distinta sería la situación de aquellos hijos, también mayores de edad, que, pese a haber finalizado sus estudios y encontrarse plenamente capacitados para acceder al mercado laboral, no pueden hacerlo. En este sentido, la Encuesta de Población Activa, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, determinó que “La mitad de las personas entre 16 y 34 años tardó más de un año en encontrar empleo tras finalizar sus estudios”. Es lógico entender que más de dos años después, este tiempo con seguridad, se habrá alargado considerablemente, obligando a prorrogar la pensión alimenticia de los hijos mayores de edad

Se trata del caso resuelto por la Audiencia Provincial de Murcia, que establece la obligación del padre de pagar una pensión de alimentos a sus hijos, aunque estos tengan ya 27 y 22 años de edad, porque “dada la situación de crisis económica, no es fácil encontrar trabajo”. El afectado pidió que se anulara la obligación fijada en primera instancia porque ambos hijos “tienen capacidad y disponibilidad para acceder al mercado laboral”, además de poner de manifiesto “la falta de aprovechamiento en sus estudios”. Sin embargo, la Audiencia considera que el padre no ha demostrado “la pretendida independencia económica de ambos hijos, que, en todo caso, dada la situación de crisis económica, el acceso a un puesto de trabajo no depende solo, como afirma, de la edad y conocimiento de sus hijos””[3].

3.- ¿Cuándo se puede solicitar la pensión de alimentos?

En este punto, hay que destacar en primer lugar que “Un transcurso excesivo de tiempo a la hora de reclamar judicialmente nuestras legítimas pretensiones, puede ser considerado como un abuso e impedir que puedan hacerse efectivos derechos que nos habían sido legítimamente reconocidos, bien por sentencia, bien por acuerdo privado entre las partes. Así lo ha considerado el Tribunal Supremo en su reciente y novedosa Sentencia de 12 de diciembre de 2018.

En este caso concreto, se trataba de una mujer que, veinte años después de divorciarse, solicitó a un Juzgado de Primera Instancia el cobro de las pensiones de alimentos que la sentencia de divorcio le había reconocido a su favor y a favor de una hija. El único inconveniente: era la primera vez en esos veinte años, que la señora en cuestión reclamaba sus derechos.

Nuestro más alto Tribunal entiende en la citada sentencia, que “No cabe considerar que cumple con los requisitos de ejercicio del derecho conforme a las reglas de la buena fe la reclamación que se hace con tanto retraso respecto del momento en que presumiblemente era necesario percibir la pensión alimenticia, cuando se acumulan cantidades que difícilmente pueden ser asumidas por el obligado al pago.”

Se produce por parte de los Tribunales una protección del deudor, de tal manera que se considera que quién incurre en abuso de derecho no es la persona que no paga, sino la persona que ha esperado veinte años para reclamar ese pago, creando así una apariencia de conformidad y vulnerando tanto el principio general de seguridad jurídica tan importante en nuestro ordenamiento, como la deseable supresión de la existencia de conflictos permanentes.

Por otro lado, se entiende que quién no ha reclamado en tanto tiempo, ha tenido suficientes ingresos y medios de vida para subvenir a sus propias necesidades. Y ello, porque tal y como recoge el artículo 146 de nuestro Código Civil, la pensión de alimentos comprende todo lo indispensable para el “sustento, habitación, vestido, asistencia médica y educación e instrucción del alimentista.” Por eso, quién no la reclama, está tácitamente reconociendo que puede valerse por sus propios medios.

Para entender el alcance de este abuso de derecho y la trascendencia de la Sentencia, es necesario mencionar el artículo 1966 del Código Civil, que establece un plazo de cinco años de prescripción para exigir el cumplimiento de la obligación de pago de las pensiones de alimentos, a contar desde el día siguiente al que pudiera ejercitarse. De tal manera, que quién interpone una demanda de ejecución, por ejemplo, el día 1 de enero de 2019, solo podrá solicitar en la misma los alimentos adeudados desde el día 1 de enero de 2014, perdiendo las cantidades devengadas con anterioridad a esa fecha.

La importancia de esta nueva sentencia, es que a pesar de que la mujer había ya perdido el derecho a exigir los quince primeros años de pensiones cuando interpuso la demanda de ejecución, lo que el Tribunal restringe aquí es también la propia posibilidad de solicitar las cantidades adeudadas durante los últimos cinco años, a quien ha esperado veinte sin hacer valer sus derechos. Y todo ello, aun estando dentro del plazo conferido en el Código Civil.

Este plazo de prescripción es importante, aunque no debemos perder de vista que lo habitual es esperar varios meses, e incluso varios años, para acumular una cantidad impagada suficientemente significativa y reclamar entonces la ejecución de la pensión. De hecho, desde ABA Abogadas así lo recomendamos siempre, con el objeto de hacer incurrir al cliente en los menores costes y trámites posibles y para que nunca “cueste más el collar que el perro”.

En cualquier caso y dentro de ese plazo de cinco años, no cabe duda de que podremos hacer efectiva la reclamación y de que la correspondiente demanda de ejecución va a prosperar, siempre que no haya transcurrido un periodo de tiempo desproporcionado desde que se dictó la resolución que queremos ejecutar.

El problema principal que deriva de esta Sentencia reside precisamente en la no concreción de la expresión “tanto retraso respecto del momento en que presumiblemente era necesario percibir la pensión alimenticia”, ya que al no establecer el Tribunal un plazo máximo de años para formalizar la reclamación, habrá de estarse a las reglas de la sana crítica, al sentido común y al adecuado asesoramiento letrado.

Otra solución frente al impago de pensiones de alimentos podría ser utilizar la vía penal, que ofrece la posibilidad de denunciar al deudor de los alimentos por un delito de abandono de familia, en el caso de que haya dejado de pagar durante dos meses consecutivos o cuatro no consecutivos cualquier tipo de prestación económica a favor de su cónyuge o hijos, establecida en una resolución judicial.

Constituye uno de los delitos más frecuentes de los derivados de las relaciones familiares, si bien para ser perseguido y conllevar pena de cárcel, se necesita una verdadera voluntad de incumplir y no la mera imposibilidad económica de pagar. Aunque existe esta posibilidad que puede cumplir las expectativas, no siempre deseables, de meter al otro entre rejas, la vía civil no deja de ser la vía más idónea, rápida y segura de garantizar lo que verdaderamente se quiere, que no es otra cosa que cobrar el dinero”[4].

4.- ¿Cuándo se concede o se deniega la pensión de alimentos?

Hay que decir en primer lugar que la pensión de alimentos no se puede otorgar o denegar en todos los casos. Hay que destacar que “contra lo que cree (erróneamente) mucha gente, la pensión alimenticia no se extingue con la mayoría de edad del hijo. De modo que tendrás que instar su extinción cuando creas que ya no tienes la obligación de pagarla. Mientras tanto, lo más recomendable es que sigas ingresando la pensión de alimentos en la cuenta de tu ex pareja, especialmente si así lo determina el convenio o sentencia de separación.

Hay que tener en cuenta que la pensión de alimentos a favor de los hijos, si bien no se extingue automáticamente cuando éstos cumplen la mayoría de edad, tampoco puede durar para siempre, relacionándose su desaparición con el momento en que se alcanza la independencia económica.

Las circunstancias que permiten la extinción de la pensión alimenticia son:

  • Muerte del alimentista o del alimentante.
  • Que tu hijo incurra en causa de desheredación, incremente su patrimonio, acceda a un empleo o no lo haga por mala conducta o falta de aplicación.
  • O que tu patrimonio se reduzca tanto que no puedas satisfacer los alimentos sin desatender tus propias necesidades. Ten en cuenta que en este caso puedes optar por la suspensión de la obligación, pero difícilmente por su extinción”[5].

O también se puede afirmar que “La pensión de alimentos supone una garantía a las necesidades básicas de una persona, no solo alimentos, obviamente, sino un techo, ropa, educación, sanidad, agua, luz, calefacción etc. Eso es lo que comprende dicha pensión que de forma frecuente se establece legalmente tras un divorcio o una ruptura sentimental con hijos de por medio.

Es muy importante no confundir la pensión alimenticia en un divorcio con la pensión compensatoria. Esta segunda es una pensión (compatible con la de alimentos si el juez así lo apreciase) que se establece cuando uno de los cónyuges (por desgracia frecuentemente la mujer) dedica su tiempo y esfuerzo a mantener a los hijos y cuidar la casa. Ello deja a este cónyuge en una situación de desventaja económica en caso de divorcio por haber atendido el hogar y los hijos comunes. Por ello a veces, junto con la pensión de alimentos o sin ella, se impone la pensión compensatoria”[6].

5.- Denegación del derecho de alimentos a quienes tengan derecho reconocido legalmente.

Cabe destacar en primer lugar que cabe la denegación de la pensión de alimentos, según la reciente jurisprudencia del Tribunal Supremo, y se puede decir que “la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo (STS 104/2019 de 19 de febrero, rec. 1434/2018) abre la puerta a que las pensiones que se pagan a hijos mayores de edad se extingan si se demuestra que no hay relación afectiva ni personal y que esta situación es imputable a los jóvenes.

La sentencia de instancia estimó la demanda de modificación de medidas definitivas y declaró extinguida la pensión de alimentos a favor de los hijos mayores de edad, de 25 y 20 años. La nula relación personal con el padre desde hace años y su total rechazo hacia él, se consideró una alteración sustancial de las circunstancias existentes cuando se dictó la sentencia de divorcio. En trámite de apelación, la Audiencia Provincial sigue la misma argumentación, desestima el recurso y confirma el fallo.

El Tribunal Supremo admite el recurso de casación por infracción de la doctrina sobre la cesación de la obligación de prestar alimentos a los hijos mayores de edad y encuentra justificada la necesidad de establecer jurisprudencia sobre un problema jurídico que plantea la realidad social. Las modernas estructuras familiares -sucesivos matrimonios y sucesivos núcleos de convivencia con hijos de uno y otro vínculo- propician situaciones en las que los progenitores han perdido contacto con todos o alguno de sus hijos, o mantienen una relación muy deteriorada.

Se centra el núcleo del debate en saber si la conducta que tenga un hijo mayor de edad hacia su progenitor puede amparar que se extinga la pensión alimenticia que recibe de él. Si la causa es una de las previstas para la desheredación no cabe la menor duda de que así sea, pero la duda a efectos de cese de la obligación alimenticia, es si también se podría acudir a una interpretación flexible de las causas de desheredación conforme a la realidad social.

El Código Civil de Cataluña prevé que la obligación de prestar alimentos se extingue por el hecho de que el alimentado incurra en alguna causa de desheredación. Y entre las causas de desheredación contempla expresamente “la ausencia manifiesta y continuada de relación familiar entre el causante y el legitimario, si es por una causa exclusivamente imputable al legitimario”. Causa ésta que el Código Civil no recoge, por lo que sería razonable acudir al principio de solidaridad familiar e intergeneracional, al signo cultural y a los valores del momento, en tanto en cuanto el legislador nacional no la prevea expresamente.
Admitida esta causa por vía de interpretación flexible de las causas de desheredación, a efectos de extinción de la pensión alimenticia, entraría en juego su concurrencia y prueba: la falta de relación manifiesta y que esa falta sea imputable, de forma principal y relevante al hijo. Las AAPP catalanas -que tienen un precepto expreso que prevé esa causa de extinción de la pensión de alimentos- han desestimado la extinción en una interpretación restrictiva cuando, constatada la falta de relación manifiesta, no aparecía probado que tal circunstancia se atribuyese única y exclusivamente al hijo alimentista.
Si se aplica esta doctrina, lo relevante para apreciar la causa de extinción de la pensión será que la falta de relación manifiesta entre padre e hijos sea, de modo principal y relevante, imputable a éstos. Y si la interpretación ha de ser restrictiva y la prueba rigurosa, no puede apreciase que concurra en el caso, pues la propia sentencia de instancia recoge que “puede ser imputable a los alimentistas, sin que ello reste responsabilidades al padre”[7].

Otro supuesto para la denegación de la pensión de alimentos es la falta de relación entre el padre y el hijo o hijos respectivos con derecho a alimentos. Hay que decir que “uno de los problemas más graves que nos encontramos en el ámbito del derecho de familia es cuando un hijo, ya mayor de edad, se niega a relacionarse con su padre, pero éste tiene que seguir pagando la pensión de alimentos”[8].

En relación con lo que se acaba de exponer, y siguiendo la misma fuente, hay que hablar de la “«Extinción de la pensión de alimentos por falta de relación entre padre e hijo», respecto de la Sentencia n.º 192/2012, de fecha 15 de marzo, dictada por la Sección 18 de la Ilma. Audiencia Provincial de Barcelona”[9].

Llegados a este punto, se ha de decir que, “«en este caso, la Sección 18 de la Ilma. Audiencia Provincial de Barcelona aplicó por analogía las causas de desheredación previstas en el artículo 451.17.e) del Código Civil de Cataluña en el que se establece como causa de desheredación “e) La ausencia manifiesta y continuada de relación familiar entre el causante y el legitimario, si es por una causa exclusivamente imputable al legitimario. Todo lo cual, tanto desde el punto de vista legal como moral, me parece un acierto, ya que no es de recibo que se rechace al padre y a la vez se pretenda vivir a costa suya.»

Y finalmente concluía que «Esta Sentencia, en mi opinión, crea un precedente muy importante a tener en cuenta, es una buena noticia para muchos padres que por la causa que sea –en muchos casos consecuencia del Síndrome de Alienación Parental– no tienen relación con sus hijos, a la par que es una mala noticia para aquellas personas que se dedican a fomentar el «desapego» entre padres e hijos

Pues bien, este mes de febrero de 2019 ha sido el Tribunal Supremo el que se ha pronunciado sobre tan delicada cuestión.

El caso es el siguiente: en el año 2016 un padre de dos hijos mayores de edad –nacidos en el año 1991 y 1996– con los que no tenía relación –con uno desde hacía 10 años y con otro desde hacía 8 años–, presentó demanda pidiendo la extinción de la pensión de alimentos a cuyo pago venía obligado en virtud de Sentencia de fecha 29 de mayo de 2007 dictada por el Juzgado de 1.ª Instancia n.º 23 de Madrid en el procedimiento Divorcio Contencioso n.º 97/2007”[10].

O incluso, también en relación con el hecho de extinguir la pensión de alimentos, hay que destacar como causa de esta extinción el hecho de que “Los hijos ninis o los conocidos como estudiantes eternos van a tener una razón más para encontrar trabajo tras una histórica sentencia del Supremo. El Alto Tribunal ha abierto la puerta a que las pensiones alimenticias de los hijos mayores de edad puedan dejar de ser obligatorias si resulta que los beneficiarios tienen una mala relación con el progenitor que les está costeando la ayuda.

Así lo estableció el pasado 19 de febrero la Sala de lo Civil del Tribunal Supremo en su Sentencia 104/2019. Esta decisión judicial pondría fin a casos tan insólitos de padres divorciados que tienen que seguir pagando mes a mes importantes cantidades de dinero a hijos que rozan la treintena y que ni siquiera les dirigen la palabra.

“Me parece una sentencia bastante justa y coherente”, explica a Libre Mercado la abogada de Legálitas, Asunción Santos. “Si se tiene el derecho a la pensión alimentaria cuando se es mayor de edad es por la relación familiar que existe, por lo que el hijo tiene que cuidar esa relación familiar. Si rechazas tener ese vínculo, si no quieres saber nada de la persona que te está pagando la pensión, no deberías cobrarla“, explica.

En este caso, la Justicia ha considerado que la negativa de dos hijos mayores de edad (de 20 y 25 años) a relacionarse con el padre durante años “era una decisión libre de estos que debía calificarse como una alteración de las circunstancias de verdadera trascendencia por sus repercusiones en el ámbito personal de los implicados”.

Santos asegura que en estos casos “la mayoría de afectados son padres porque hasta ahora no era habitual la custodia compartida. Afortunadamente, la relación de los hijos con los padres está cambiando; ven más a sus hijos y están más implicados en todo”.

Deberá probarse la ausencia de relación.

La experta está convencida de que esta sentencia sentará jurisprudencia y resolverá esta llamativa deficiencia que se produce tras algunos procesos de divorcio. “Es de tal importancia que va a marcar la tendencia a seguir en el futuro“, asegura.

Eso sí, para determinar la extinción de la pensión, deberá probarse la ausencia de relación familiar. “Puede hacerse con parientes que sean testigos de la situación. También, sería conveniente que el padre mande un burofax al hijo advirtiéndole de que, si no retoman la relación, tomará medidas judiciales oportunas”, recomienda. Gracias a las nuevas tecnologías, muchos podrían pensar que para probar el rechazo del vástago serían suficiente prueba los whatsapp no contestados o las llamadas no descolgadas, pero Santos lo descarta. “Aunque cada vez van entrando más en los juicios, muchos jueces rechazan las pruebas vía Whatsapp, ya que no está claro quién es el verdadero autor del mensaje o que la otra persona los haya recibido en su teléfono”, explica. “Tampoco puede aplicarse porque el hijo deje de hablar un mes a su padre, el rechazo debe ser sistemático y reiterado”, añade.

Para la abogada, esta falta de atención y desapego por un padre “ya se está considerando como maltrato psicológico en las causas de desheredación y empezará a aplicarse en las pensiones alimenticias” siempre que vayan a la cuenta de beneficiarios mayores de edad”[11].

6.- Supuestos en que se permite mantener la pensión de alimentos aunque se trabaje.

Cabe solicitar varias prestaciones compatibles con la pensión de alimentos. Hay que destacar que “A la hora de reclamar una pensión al cónyuge tras una separación o divorcio, en Cataluña existen tres opciones diferentes: prestación compensatoria, compensación económica por razón de trabajo y pensión de alimentos. Si tienes dudas o ignoras las diferencias entre unas y otras, no dudes en acudir a un despacho de abogados especializado, para que experimentados profesionales del derecho lleven tu caso y te asesoren. No obstante, a continuación te damos unas pinceladas en torno a los tres conceptos y a las particularidades de cada uno de ellos.

La pensión compensatoria se ha introducido en España en el año 1981 con el objetivo de tutelar aquellas personas (sobre todo mujeres) que, habiendo dedicado los años del matrimonio al cuidado de la pareja y de los hijos, tras el divorcio no tenían perspectivas laborales.

Desde entonces las relaciones de pareja han sufrido cambios radicales, debidos sobretodo a la evolución del rol de la mujer en la sociedad. De hecho, en las parejas actuales es muy frecuente que ambos cónyuges trabajen y no haya mucha disparidad entre los ingresos del marido y de la mujer. Pero, si por causa del divorcio la situación económica de uno de los cónyuges empeora, se verifica uno de los presupuestos básicos necesarios para establecer una pensión compensatoria: la situación de desventaja de uno de los cónyuges por un desequilibrio económico.

Para “cuantificar” este desequilibrio es necesario tener en cuenta el tiempo que el cónyuge desfavorecido ha dedicado a la familia y a la colaboración en las actividades del otro cónyuge, así como el régimen de bienes establecido al momento del matrimonio.

Su objeto es compensar al cónyuge que ha sufrido mayor perjuicio económico como consecuencia de la ruptura de la convivencia. Tiene, por tanto, una finalidad reequilibradora entre las dos partes. La pensión compensatoria se encuentra regulada en el precepto 233-14 y siguientes del Código Civil Catalán.

Dicho artículo señala, respecto del beneficiario, que “tiene derecho a solicitar en el primer proceso matrimonial una prestación compensatoria que no exceda del nivel de vida que gozaba durante el matrimonio ni del que pueda mantener el cónyuge obligado al pago, teniendo en cuenta el derecho de alimentos de los hijos, que es prioritario. En caso de nulidad del matrimonio, tiene derecho a la prestación compensatoria el cónyuge de buena fe, en las mismas circunstancias”.

No siempre la separación o el divorcio con llevan la concesión de una pensión compensatoria: será el juez quién determine si existen los presupuestos para fijarla y, si es el caso, el importe de dicha pensión. En el derecho de familia la pensión compensatoria es uno de los temas más difíciles, debido también al hecho que en España la legislación no prevé ningún baremo al que ajustarse, por lo tanto el juez suele fijar el importe a su criterio.

La parte solicitante ha de acreditar el deterioro de su situación económica en relación con la que venía gozando durante la convivencia y respecto al estatus que disfruta el otro miembro de la pareja. Los dos ex cónyuges, de mutuo acuerdo, pueden establecer la cuantía, duración y forma de pago de la prestación. En caso contrario decide el juez, observando los siguientes aspectos:

  • Posición y perspectiva económica de ambas partes, teniendo en cuenta, si procede, la compensación por razón de trabajo o las atribuciones derivadas de la liquidación del régimen económico matrimonial.
  • Tareas familiares durante la convivencia.
  • Estado de salud y edad de ambos.
  • Duración de la convivencia.
  • Forma de atribución de la guarda de los hijos.
  • Nuevos gastos familiares del deudor.

Esta prestación puede atribuirse en forma de capital (bienes o dinero) o pensión.

Compensación económica por razón de trabajo

Puedes encontrarla en el artículo 232-5 y siguientes del Código Civil de Cataluña. Se trata de una compensación que realiza el miembro de la pareja que ha conseguido incrementar su patrimonio durante el matrimonio, en favor de la parte que no lo ha logrado por haber estado trabajando en la casa, o para el otro cónyuge, con retribución insuficiente durante el período de convivencia.

Es importante saber que sólo puede sustanciarse cuando las partes contrajeron matrimonio en régimen de separación de bienes (el que rige por defecto en Cataluña).

Para optar a esta prestación-compensación han de compararse los patrimonios anteriores a las nupcias y los existentes en el momento de la ruptura. La cuantía máxima que se concede equivale a una cuarta parte (25%) de la diferencia entre los incrementos producidos en los patrimonios de ambos miembros de la pareja. No obstante, si el cónyuge acreedor demuestra que su contribución ha sido notablemente superior a la del otro, el juez puede aumentar dicha cuantía.

A diferencia de lo que ocurre con las prestaciones compensatoria y de alimentos, la compensación económica por razón de trabajo se fija en atención a criterios fundamentalmente patrimoniales y no tanto personales. Para determinarla se tienen en cuenta aspectos como la duración e intensidad de la dedicación, los años de convivencia conjunta, la crianza de hijos etc.

El pago debe realizarse en dinero, a no ser que las partes acuerden otra cosa. Además, lo usual es que se efectúe un pago único, salvo que los cónyuges soliciten el aplazamiento o el fraccionamiento, con el devengo del interés legal del dinero y un vencimiento máximo de tres años.

La prestación compensatoria y la económica por razón de trabajo son compatibles entre sí, pues persiguen finalidades diferentes. Ahora bien, al establecer el importe de una debe tenerse en cuenta el fijado para la otra.

Pensión de alimentos

Tal y como señalan el artículo 237-1 y siguientes del CC Catalán, pueden reclamar la pensión de alimentos: el cónyuge, los ascendientes, los descendientes y los hermanos entre sí. Se entiende por “alimentos” todo lo indispensable para el mantenimiento, vivienda, vestido y asistencia médica del beneficiario.

Por tanto, todos esos parientes, incluidos los cónyuges, tienen la obligación legal de “alimentarse” entre sí. Si el acreedor es menor de edad también se engloba la formación del mismo. La cuantía de los alimentos se fija en función de las necesidades del alimentado y de las posibilidades económicas de la persona obligada a prestarlos.

Es importante tener claro que, cuando media divorcio, no existe el derecho a exigir alimentos al ex cónyuge (no ocurre lo mismo en caso de separación). Como la obligación para con los hijos se da en ambos casos, es usual que se luche por la custodia de éstos, no tanto por ella en sí, sino por la correspondiente prestación de alimentos para los vástagos.

La obligación de alimentos ha de satisfacerse en dinero y por mensualidades avanzadas”[12].

No he encontrado más posibilidades en nuestro ordenamiento jurídico respecto a la posibilidad de tener otras contribuciones que sean compatibles con esta pensión sino en el ordenamiento jurídico-civil catalán.

7.- Conclusiones.

Como primera conclusión, se puede decir, respecto a lo dicho hasta ahora en el trabajo, que, para ganarse la pensión de alimentos, se necesita acreditar no sólo una buena relación con el progenitor que ha de pagar la pensión de alimentos, sino también mostrar interés por lo que ese progenitor hace, y obedecer, pues, como establece el propio Código civil, mientras los hijos sigan dependiendo de los padres, aún siendo mayores de edad, les deben respeto y obediencia.

Como segunda conclusión, también se ha de destacar que el hecho de no tener ingresos, o de no haber encontrado trabajo, ha de ser fortuito, es decir, no debe de haber sido buscado por el hijo, sino por el hecho de que, aún habiéndose esforzado el hijo en obtener estudios y en buscar trabajo, no haya encontrado trabajo por causas externas a su voluntad

Como tercera conclusión, siempre se debe acreditar que con la pensión de alimentos no se busca un enriquecimiento injusto, pues se ha de destacar que “en un procedimiento de modificación de medidas instada por el padre para la extinción de la pensión del hijo mayor de edad, la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 12 de abril de 2016, no solo declaró la extinción de la pensión que venía abonando a su hijo mayor de edad, sino que la declara extinguida “retroactivamente”, no desde la fecha de la sentencia, sino desde la fecha de interposición de la demanda. Con esta medida se trataba de evitar un enriquecimiento injusto del hijo, que estaba trabajando desde un momento anterior a la interposición de la demanda, percibiendo ingresos suficientes y superiores a la cuantía establecida en concepto de alimento”[13].


[1] Noticias Jurídicas. La pensión de alimentos: http://noticias.juridicas.com/actualidad/noticias/12144-pension-de-alimentos-a-mayores-de-edad-iquest;hasta-cuando/

[2] PENSIÓN DE ALIMENTOS A MAYORES DE EDAD: http://noticias.juridicas.com/actualidad/noticias/12144-pension-de-alimentos-a-mayores-de-edad-iquest;hasta-cuando/

[3] Blog Sepin: https://blog.sepin.es/2012/12/hasta-cuando-se-debe-pagar-la-pension-alimenticia-de-los-hijos/

[4] Pensión de alimentos. Elderecho.com: https://elderecho.com/puedo-pedir-la-pension-alimentos-tras-20-anos-separado-sin-haberla-reclamado-nunca-2

[5] Conceptos jurídicos: https://www.conceptosjuridicos.com/pension-alimenticia/

[6] Pedir ayudas: https://www.pedirayudas.com/recursos/como-reclamar-una-pension-de-alimentos/

[7] El Supremo acepta como causa de extinción de la pensión de alimentos la falta de relación manifiesta con el progenitor si es exclusivamente imputable al hijo mayor de edad: http://noticias.juridicas.com/actualidad/jurisprudencia/13774-el-supremo-acepta-como-causa-de-extincion-de-la-pension-de-alimentos-la-falta-de-relacion-manifiesta-con-el-progenitor-si-es-exclusivamente-imputable-al-hijo-mayor-de-edad/

[8] Mateo Bueno Abogado: https://www.mateobuenoabogado.com/tribunal-supremo-extincion-alimentos/

[9] Misma base anterior.

[10] Tribunal Supremo, supresión de la pensión de alimentos: https://www.mateobuenoabogado.com/tribunal-supremo-extincion-alimentos/

[11] El Supremo corta el grifo de las pensiones a los hijos mayores de edad que no quieren a sus padres. Libre Mercado: https://www.libremercado.com/2019-03-26/el-supremo-corta-el-grifo-de-las-pensiones-de-los-hijos-mayores-de-edad-que-no-quieren-a-s6.- us-padres-1276635412/

[12] Garanley Abogados. https://garanley.com/familia/pensiones-entre-conyuges/

[13] Noticias Jurídicas: Pensión de alimentos a mayores de edad ¿hasta cuándo?: http://noticias.juridicas.com/actualidad/noticias/12144-pension-de-alimentos-a-mayores-de-edad-iquest;hasta-cuando/

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