Derecho, Economía, Política

Brexit duro vs Brexit blando

Desde que dio comienzo el proceso para que Reino Unido saliera de la Unión Europea, la política de la Unión Europea y las relaciones entre ésta y em Reino Unido han dado lugar a un pulso que parece que va a producir una futura relación con conflictos y chispas.

Se ha hablado mucho durante estos dos años largos so re la posibilidad de que se diera un Brexit blando, intentando una aproximación de opiniones para unas futuras buenas relaciones mercantiles o de comercio, adi como la posibilidad de mayor protección de los ciudadanos europeos de otros países europeos en Reino Unido .

Los bandazos que ha dado el Brexit durante estos dos años se ha cargado a dos Primeros Ministros.

En cuanto a las dos formas de que se diera el Brexit, la forma del Brexit blando implica “del plan aprobado por el Gobierno de Theresa May. También se conoce como Brexit suave o, como le llaman sus detractores, BINO (Brexit In Name Only, Brexit sólo de nombre).

En definitiva podría definirse como un Brexit sin Brexit. Contempla una zona de libre comercio entre el Reino Unido y la Unión Europea e incluso establece que los
ciudadanos del resto de países de la UE pueden continuar viajando libremente al territorio para estudiar o trabajar.

May pretende evitar la frontera irlandesa y poner a salvo a la industria británica
haciendo que Reino Unido se mantenga dentro de la unión aduanera europea. También dentro del mercado único de productos y bienes agrícolas. Así, Londres
se encontraría con la kafkiana situación de que deberá seguir acatando las reglas de la Unión Europea en este sentido, pero ahora sin tener ningún poder de decisión ni poder director en Bruselas.

La estrategia aprobada el pasado viernes plantea una especie de área de libre comercio de mercancías que, entre otras cosas, obligaría a Reino Unido a respetar la normativa europea, sin participar en su creación. Esto traspasa claramente las
líneas rojas marcadas por el sector euroescéptico del partido.

El Brexit blando se entendería por la búsqueda por parte de Londres de un vínculo con la UE similar al que tiene Noruega, que no es miembro de la Unión pero que tiene pleno acceso al mercado
único europeo. A cambio, debería contribuir al presupuesto comunitario, permitir a los ciudadanos de la UE vivir y trabajar en el país y asumir una gran parte de la legislación europea”.

En cuanto al Brexit duro, lo que hay que decir “es que abanderan los ministros disidentes y los que todavía quedan dentro del grupo tory, los conocidos como ‘brexiteers’. Apuestan por una ruptura total con Bruselas. Se trataría de sacar al país no sólo de la UE, sino también del mercado común europeo y de la unión aduanera.

La relación entre Reino Unido y los 27 Estados miembros restantes sería comparable a la actual de la UE con Canadá.
Los ciudadanos europeos deberían solicitar permiso de trabajo para poder vivir y trabajar en el país, con lo que Reino Unido recuperaría el control de las fronteras y controlar la inmigración.

En su carta de renuncia, Boris Johnson afirma que con el plan de May el “sueño” del Brexit “se está muriendo, ahogado por unas dudas innecesarias”. Considera que se trata de un “Brexit a medias” que convertiría a Reino Unido en una “colonia” de la UE”.

Por otro lado, hay que destacar que “la continua presión euroescéptica para hacer una “ruptura limpia” con Bruselas ha ido moviendo los postes en ese debate. Un Brexit duro ha pasado a ser una salida radical, sin acuerdo de ningún tipo. Y se
llama Brexit blando a cualquier pacto, como el de Boris Johnson, aunque según muchos analistas va a crear serias barreras al comercio entre Reino Unido y la UE, una vez concluya el periodo transitorio.

Tomando como referencia lo señalado en la declaración política que acompaña al tratado de salida pactado esta semana por Johnson con la UE, y que todavía debe ser aprobado por el Parlamento británico, “Reino Unido y la UE van hacia un acuerdo de libre comercio menos ambicioso incluso que el de Canadá“, señala un informe del centro de estudios UK in a Changing Europe.

“Asumimos que habrá intercambios de mercancías sin tarifas o cuotas. Sin
embargo, surgirán nuevas barreras no tarifarias que elevarán los costes de los intercambios, tanto de bienes como de servicios”.

Por ejemplo, las potenciales diferencias en los estándares de calidad de los productos británicos y europeos generarán problemas para las exportaciones e inspecciones en la frontera. Y en servicios, principal motor de la economía británica, todo quedará a expensas de acuerdos sectoriales para el reconocimiento recíproco de regulaciones y licencias en industrias como la financiera.

El impacto en la economía británica será significativo, concluye ese estudio, ya que la pérdida de negocio con Europa no podrá ser compensada en otros mercados. El PIB británico per capita será entre un 5,8% y un 7% inferior (casi tres mil libras anuales menos) que en caso de seguir en la UE. El
pacto negociado por May hubiera supuesto un descenso más moderado, del 5,5%, mientras que el efecto de una ruptura brusca sería del 8,7%.

Además de las restricciones al comercio, esa estimación incorpora una caída de la inmigración y un descenso de la productividad al haber menos inversiones.

Según Robert Wood, economista de Bank of America, “el crecimiento de Reino Unido puede rebotar un poco a corto plazo si se ratifica el acuerdo, al reducirse la incertidumbre para la inversión y ante el
posible lanzamiento de un programa de estímulos fiscales por el Gobierno. Pero el rebote será limitado porque el país va hacia un destino final con un gran coste económico, como es un Brexit duro.
Una salida de la unión aduanera y el mercado común significa mayores barreras para el comercio con el principal socio de Reino Unido. Más barreras suponen menos comercio. Menos comercio supone menos prosperidad“. Según sus estimaciones, el impacto a largo plazo del Brexit diseñado por Johnson puede reducir entre un 5% y un 7,5% el PIB británico, frente al tamaño que tendría la economía en caso de permanecer en la UE.

Los propios organismos reguladores británicos admiten el impacto negativo de pasar a una relación mucho menos estrecha con la UE. En los escenarios pergeñados por el Banco de Inglaterra en 2018, una relación económica “acordada pero poco cercana” con la UE puede dejar en 2023 la economía británica un 3,75% más pequeña que en caso de seguir dentro de la UE.

El Ministerio británico del Tesoro, por su parte, señala que el impacto negativo medio si Reino Unido pasa a tener un tratado de libre comercio con la UE será equivalente al 4,9% del PIB. Mejor que el 7,6% de un Brexit sin acuerdo, pero significativo en cualquier caso”.

En cuanto a la posibles consecuencia de uno u otro Brexit, cabe señalar que “la no aprobación de la propuesta de Theresa May para el Brexit puede generar una crisis constitucional sin precedentes en Reino Unido, y de paso dejarlo al borde de una salida sin pacto alguno, lo cual ya genera
una enorme incertidumbre.

Según el gobierno británico, una salida
sin acuerdo afectaría las importaciones y exportaciones, provocando controles de aduanas, nuevos aranceles e impuestos. Igualmente, la libra esterlina podría debilitarse, cayendo por debajo del euro y del dólar.

No obstante, para quienes apoyan una ruptura total con la Unión Europea o
una salida sin acuerdo, como el diputado euroescéptico del partido conservador Peter Bone, las advertencias del gobierno no tienen fundamento: “Sobre el tema de nuevos aranceles, realmente Reino Unido no
necesita imponer nuevos aranceles a las importaciones que vengan de la UE, por consiguiente, no hay necesidad de que ésta imponga aranceles a nuestros productos. Creo que el intercambio comercial continuará de la misma manera cómo hasta ahora”.

“En lo que tiene que ver con controles aduaneros”, prosigue Bone, “en realidad las inspecciones a productos europeos o de otros países son mínimas. Yo solía importar y exportar a todo el mundo y mis productos siempre llegaron a tiempo. Lo de los retrasos es un mito”. En cuanto a la economía, el exministro considera que “claro que el Brexit va a tener un gran impacto, pero será positivo porque nuestra libra esterlina se devaluará lo cual rebajará
el costo de nuestras exportaciones y aumentará el de las importaciones, y
esto es bueno para la economía británica.

Un impacto negativo para la economía británica

Para Iain Begg, profesor de Estudios Europeos de la London School of Economics, quienes defienden un Brexit sin pacto apuestan a una devaluación de la libra esterlina, algo que puede tener efectos
negativos a largo plazo: “Todas las investigaciones académicas y gubernamentales concluyen que entre más grandes sean las barreras entreReino Unido y la UE después del Brexit, mayor será el costo para la economía británica. Hay unos que creen que esto no será un problema porque sencillamente piensan que esto se soluciona devaluando la libra esterlina para ser más competitivos. Pero la devaluación es un falso amigo porque puede generar inflación”.

“Toda la evidencia que he visto, llega a la conclusión de que la inversión extranjera directa en Reino Unido se verá afectada a la baja, tanto la existente cómo la futura inversión, ya que Reino Unido será un país menos atractivo para los inversionistas si se ponen obstáculos para la relación comercial con la UE. Incluso si los aranceles son bajos, terminarán teniendo un costo para los consumidores británicos y para los negocios británicos que importan. La idea de que sólo importamos productos que ya han sido
fabricados es equivocada porque también importamos partes para la elaboración de nuestros productos”, explica el académico.

En el distrito financiero de Londres, el más importante de Europa, consultoras como Ernst & Young advierten que ante la incertidumbre del Brexit, bancos y otras firmas financieras han trasladado ya más de mil millones de dólares desde Londres a otras capitales europeas en los últimos dos
años y medio. Esto significa que el nivel de inversiones de empresas extranjeras cuya sede principal en Europa está en Reino Unido se verá reducido, además de la fuga de capitales y de talento.

Diferentes estudios estiman que un Brexit sin acuerdo previo contraería el Producto
Interno Bruto en al menos un 9,3% en 15 años, y Theresa May asegura que su propuesta limitaría el impacto a un 3,9%. Lo cierto es que prácticamente todos los estudios hablan de un impacto negativo para la economía británica, algo muy diferente a lo que aseguran los euroescépticos”.

La verdad es que se trata de una cuestión muy controvertida y que todavía está dando juego por el mero heho de que todavía no hay nada cerrado en cuanto a esta salida de Reino Unido de la Unión Europea y de las posibles consecuencias económicas, jurídicas y políticas de este hecho.

FUENTES

  1. BBC MUNDO: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-49087265
  2. VOZ LIBRE: https://vozlibre.com/ue/diferencias-brexit-blando-brexit-duro-17458/
  3. BLOG EXPANSIÓN: https://www.expansion.com/blogs/solo-brexit/2019/10/20/el-brexit-de-boris-mas-duro-de-lo-que.html
  4. OK DIARIO: https://m.eldiario.es/internacional/Brexit-pasando-Chequers-acabando-callejon_0_816818731.html

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