Derecho, Economía, Moral y ética

Inmigración ilegal en el mar Mediterráneo. Parte I.

La crisis migratoria que en los últimos años está azotando el mar Mediterráneo se ha cobrado miles de vidas inocentes que creían, en algunas ocasiones, que iban a tener una vida mejor que en sus países de origen, y en otras sólo venían para cobrar ayudas en los países del sur de Europa.

En cuanto a las medidas adoptadas por la Unión Europea al respecto, cabe destacar que “desde el auge de la crisis migratoria en 2015, la UE viene aplicando medidas para controlar mejor las fronteras exteriores y los flujos migratorios. Gracias a esas medidas, las llegadas irregulares a la UE se
han reducido en más del 90 %.

La UE y sus Estados miembros están reforzando su empeño por establecer una política europea de migración eficaz, humanitaria y segura. El Consejo Europeo desempeña una importante función en esta labor estableciendo las prioridades estratégicas.

A partir de estas prioridades, el Consejo de la UE determina las líneas de actuación y los mandatos para las negociaciones con países terceros. También adopta legislación y define programas específicos.

Durante los últimos años, el Consejo y el Consejo Europeo han forjado una respuesta enérgica a la presión migratoria”.

El mayor problema que se plantea es que, al venir los inmigrantes en grandes grupos, y tener siempre que acogerlos y darles las primeras ayudas los países del sur de Europa, no se da abasto para atender sus primeras necesidades, y eso cuando todo termina bien.

Una vez llegados a este punto, cabe señalar que “la tragedia humana a la que se asiste
en el Mediterráneo, calificado como “el cementerio de inmigrantes” (Muscat, 2013), así como la crisis económica que comenzó en 2007 en países de la Unión Europea (UE), constituyen dos fenómenos que han dado
un fuerte impulso a las ideas racistas, xenófobas e intolerantes, enarboladas por los partidos de la ultraderecha europea, presentes
también en importantes sectores de la población.

Es evidente el resurgir de partidos de extrema derecha en el Viejo Continente. En la lista figuran, entre otros: Amanecer Dorado en Grecia, Alternativa para Alemania (AfD), el Partido por la Libertad (PVV) en Holanda, el Partido por la Independencia de Gran Bretaña (UKIP), el FPÖ en Austria, el Partido Popular en Dinamarca, los populistas de Cinco Estrellas y la Liga del Norte en Italia, el Frente Interés Flamenco (ex Vlaams Blok) en Bélgica y Verdaderos Finlandeses en Finlandia.

A los antes mencionados se suma la presencia en Polonia del partido de derecha populista y conservador Derecho y Justicia, así como la
existencia de un frente antinmigración integrado por países como Hungría, Eslovaquia, Eslovenia y Lituania.

En el contexto político antes señalado, lógicamente ha cobrado fuerza la difusión de un discurso ultraconservador que responsabiliza a los inmigrantes de prácticamente todos los males que padecen las naciones europeas, en tanto desde posiciones antieuropeístas cobra fuerza la
oposición a cualquier propuesta comunitaria para intentar solucionar la crisis migratoria que les afecta.

Vale mencionar que las agrupaciones de extrema derecha asumen un discurso que no solo cuestiona y agrede la inmigración, sino también la integración, el euro, la UE, al tiempo que promueven un fuerte sentimiento nacionalista, aceptado por esas sociedades en un contexto de crisis económica.

Por su parte, la UE ha pretendido solucionar la crisis gestionando la migración irregular mediante la externalización de las fronteras
comunitarias, así como la lucha contra las organizaciones criminales que promueven el tráfico y la trata de personas, ignorando su
responsabilidad histórica e implementando respuestas emergentes en las que predomina su tratamiento discriminatorio.

Lo anterior ha estado acompañado por el establecimiento de medidas que dificultan el acceso legal al territorio europeo de los emigrantes y refugiados, así como el endurecimiento de las condiciones para la
admisión a los que consiguen llegar a los países comunitarios, aun en condición de refugiados.

El levantamiento de grandes muros y barreras para impedir la entrada de los que llegan desde Siria, Irak o Afganistán, o el uso de gases
lacrimógenos para contener a las personas que han tenido que huir de los campamentos de refugiados de Turquía, Jordania y Líbano, han sido algunas de las medidas tomadas por países miembros de la entidad comunitaria”.

El problema es que no se tienen los efectivos necesarios para hacer frente a estas nuevas necesidades que traen los inmigrantes, que en algunas ocasiones vienen engañados por mafias que les prometen muchas cosas y luego les abandonan a su suerte en el mar.

En el caso de crisis humanitarias en los países de origen de estos si que cabe la idea humanitaria de ayuda por la situación en que vienen de desnutrición y necesidad de curas y otras medidas de protección. pero no son todos los casos.

Cabe reseñar que “en los últimos tres años los numerosos naufragios de inmigrantes provenientes de los llamados países del Mediterráneo sur en sus intentos por llegar a Europa, han provocado la alarma de organismos internacionales y de la comunidad internacional.

Sin embargo, debe tenerse en cuenta que este fenómeno no es de corta data; se calcula que desde el año 2000 más de 20 mil personas han muerto intentando llegar al Viejo Continente, en tanto el 75% de los migrantes muertos en el mundo en 2014 perdieron la vida en esa ruta marítima (Febbro, 2015).

Según datos aportados por Agencia Europea para la Gestión de la Cooperación Operativa en las Fronteras Exteriores (Frontex, 2015), entre enero y junio de 2013, más de 4 000 inmigrantes irregulares atravesaron la ruta del Mediterráneo occidental desde el Norte de África hacia España; más de 31 000 por el Mediterráneo central hacia las islas italianas de Sicilia y Lampedusa, en tanto aproximadamente 15 000 personas pasaron por el Mediterráneo Oriental, desde Turquía a Grecia y Bulgaria, e igual número por la ruta del oeste de los Balcanes (Charte y Antonio, 2013).

Posteriormente, en octubre de 2014, más de 300 inmigrantes fallecieron en dos incidentes cerca de la isla italiana de Lampedusa y de la costa de Malta. Por su parte, Frontex informó que cerca de 57 300 personas atravesaron de manera irregular las fronteras europeas en el primer trimestre de 2015, frente a los 22 500 inmigrantes irregulares del primer trimestre de 2014, año en el que ya se había superado los récords alcanzados tras la Primavera Árabe (Frontex, 2015).

En los dos primeros meses del año de 2015 (en comparación con el mismo período de 2014), las entradas aumentaron en más del 40% en el Mediterráneo central, en más de un 160% a través de la frontera terrestre entre Turquía y Bulgaria, y en la alarmante cifra de un astronómico 990% en los Balcanes Occidentales (Bertozzi, 2015).

En junio de 2015, la Guardia Costera italiana y la organización Estación de Ayuda a Migrantes en el Mar (MOAS, por sus siglas en inglés), rescataron a 3 480 inmigrantes que se encontraban a unas 45 millas de la costa de Libia. Según datos de Naciones Unidas, en los cinco primeros meses del año fueron rescatados 46 500 inmigrantes, trasladados a costas italianas, un 12% más que en el mismo periodo del año anterior (El País, 2015).

En los últimos años las rutas utilizadas por los migrantes, a través del Mediterráneo, han cambiado en dependencia de la situación socioeconómica y política del país, en particular los afectados por guerras y conflictos armados. Libia se convirtió en unos de los principales puntos de salida hacia Europa, aprovechando el vacío de poder que existe en esa nación desde la muerte de Muamar Khadafi y debido a la relativa corta distancia a la isla italiana de Lampedusa.

Por su origen se identifican personas de hasta 53 nacionalidades. Entre enero y septiembre de 2015, el 83% de los migrantes que arribaron a Europa provenían de Siria (54%), Afganistán (13%), Eritrea (13%) y de Paquistán y Nigeria (ambos con un 3%) (Borón, 2015).

Entre las causas que provocan la inmigración irregular a través del mar Mediterráneo se deben destacar dos: de una parte, los graves problemas socioeconómicos y demográficos de los países del Sur, principales emisores de las grandes avalanchas de inmigrantes indocumentados como consecuencia de siglos de explotación y saqueo por parte de las grandes potencias y, de la otra, las guerras y conflictos militares en el Medio Oriente alentadas y financiadas por Occidente con la consecuente inestabilidad política y social, cuyo origen coincide con el estallido de las primaveras árabes en 2011 y la guerra en Siria.

Pese a la responsabilidad histórica de Occidente en tragedias humanas de esta naturaleza, la UE enfoca el fenómeno desde la óptica de su seguridad y orden público, dada la posibilidad real de la entrada en su territorio de elementos extremistas, así como de la ocurrencia de hechos delictivos relacionados con el tráfico y la trata de personas.

Refiriéndose a la amenaza a la seguridad que representan los migrantes y refugiados
para los países miembros de la UE, el periodista Ian Tuttle señalaba:
“Dada la magnitud de la migración, es una certeza virtual que las organizaciones terroristas se están aprovechando de la crisis para insinuarse en Europa” (Goldenziel, 2015, p. 3)”.

También hay que destacar que labingente cantidad de inmigrantes que está viniendo hacia Europa está haciendo muy difícil su control.

La critica que se puede hacer para toda esta inmigración ilegal que está viniendo hacia Europa por causas no relacionadas con crisis humanitaria se debería haber intentado poner freno mediante intervención en los países de origen de estos inmigrantes.

Pero cabe destacar que “ante la creciente presión migratoria, la Comisión Europea, con el apoyo de los ministros de Relaciones Exteriores y del Interior de los países del bloque, celebró el 23 de abril de 2015 en Luxemburgo una cumbre extraordinaria en la que se acordó triplicar el presupuesto de la

operación “Tritón”, que contaba con 2,9 millones de euros mensuales, así como poner a su disposición más aviones, buques y expertos con el propósito, según los líderes europeos, de evitar nuevas tragedias.

Vale destacar que la principal misión de esa operación es la de patrullar las fronteras marítimas con el fin de destruir las embarcaciones empleadas por los traficantes de personas, para impedir que salgan de
las costas de África y obviando el rescate de embarcaciones en peligro.

Como se evidencia en las acciones antes mencionadas, el empleo de la fuerza militar ha estado dirigido básicamente a atenuar los efectos, no las causas, del incremento del flujo ilegal.

Adicionalmente, con el fin de aliviar la presión de la crisis migratoria en países como Grecia e Italia, los países miembros de la UE se comprometieron a reasentar a un total de 22.500 refugiados desde Turquía, Jordania y Líbano, haciéndose efectivas solo 5.657 reubicaciones. Países como Croacia,
Eslovaquia, Rumania, Bulgaria, Letonia, Eslovenia y Hungría, que apenas aceptaron recibir entre 20 y 100 refugiados, entre julio de 2015 y hasta abril de 2016, no habían recibido a ninguna persona (Comisión Europea,
2016b).

Asimismo, el Consejo Europeo solicitó a los países miembros reubicar desde Grecia a un total de 63 000 personas, lográndose únicamente un compromiso de 2 943 para un total de 530 reubicaciones efectivas; en
tanto provenientes de Italia el Consejo solicitó la reubicación de 34.953 refugiados, obtuvo el compromiso de 1.573, pero se reubicaron apenas 615 personas (Comisión Europea, 2016a).

En septiembre de 2015 la UE acordó como segundo mecanismo de emergencia el
reparto de 120.000 refugiados (en un plazo de dos años), llegados a Italia, Grecia y Hungría. Pese la petición del presidente de la Comisión
Europea, Jean-Claude Juncker, a los países miembros de la necesidad de asumir las cuotas, así como de la importancia de dar asilo, cuatro países votaron en contra del acuerdo: Hungría, República Checa, Eslovaquia y Rumania, con la abstención de Finlandia.

La Comisión Europea, en su 4º Informe Anual sobre Inmigración y Asilo (2012), reconocía que las consecuencias migratorias del conflicto de
Siria constituían un reto importante para los sistemas de asilo de algunos Estados miembros, y señalaba que la mayoría de los casi 600 000 sirios que huyeron de su país en 2012 se dirigieron a Jordania, Turquía,
El Líbano e Iraq, de los cuales unos 23 770 solicitaron asilo en la UE, fundamentalmente en Alemania y Suecia, países que asimilaron el 40% de las solicitudes. (Reuters, 2015).

La ausencia de una política común de asilo se evidencia en la negativa de algunos estados miembros de la entidad comunitaria a aceptar la entrada de migrantes y refugiados en sus territorios, en tanto estas personas sufren carencias en el acceso al asilo y la acogida, así como malas condiciones de detención, incluso para los niños no acompañados.

Ejemplo de lo anterior son las palabras del primer ministro eslovaco, Robert Fico, cuando expresaba “Nos oponemos firmemente a cualquier tipo de cuotas. Si se adopta un mecanismo de redistribución automática de
migrantes, nos despertaremos un día con 100.000 personas del mundo árabe. Es un problema que no me gustaría que Eslovaquia tuviera”. En su oposición a las cuotas lo apoyan Polonia, República Checa y Hungría (BBC Mundo, 2015, p. 2).

Por último, se debe mencionar que el 18 de marzo de 2016 la UE firmó un acuerdo por el que Turquía se compromete a aceptar la devolución sistemática de prácticamente todos los migrantes irregulares que lleguen a Grecia desde su costa, incluyendo a los refugiados. A cambio, Turquía logra la promesa de recibir la ayuda de 3000 millones de euros aprobada
en noviembre de 2015 y que cuando ese dinero se agote, se aportarán otros 3000 millones más, así como la apertura del capítulo 33 de las negociaciones para su futura adhesión a la UE.

Ese pacto UE-Turquía ha sido duramente criticado por diferentes instituciones internacionales y ONG por las consecuencias que este pueda tener sobre las condiciones de los refugiados. La Agencia de la ONU para los Refugiados, ACNUR, la Cruz Roja, Médicos del Mundo y Médicos Sin Fronteras manifestaron su intención de tomar medidas de presión
sobre las instituciones comunitarias”.

Como vemos, sí que ha habido acogida de inmigrantes. Pero el problema es que es tal la cantidad de inmigrantes y tal las solicitudes de asilo que resulta imposible dar soluciones a tales demandas. Y también hay que destacar que las solicitudes de asilo necesitan de una serie de requisitos para ser aceptadas.

Se hará un segundo artículo para seguir analizando la situación.

FUENTES:

  1. SCIELO: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1817-40782017000200001
  2. Consejo Europeo. Consejo de la Unión Europea: https://www.consilium.europa.eu/es/policies/migratory-pressures/#
  3. Real Instituto Elcano: http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/demografia+y+poblacion/ari8-2014-martinezalmeida-control-inmigracion-ilegal-frontera-exterior-mediterraneo-central
  4. La Razón: https://www.larazon.es/internacional/el-mediterraneo-la-mayor-tumba-de-inmigrantes-ilegales-AC18831032/
  5. Público: https://m.publico.es/internacional/2051618/lo-que-ocurre-en-el-mediterraneo-central-no-es-capricho-de-salvini

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s