Derecho, Economía, Moral y ética

¿Qué pasó de las cestas de navidad? ¿Deberían las empresas volver a dar cestas de navidad?

Las famosas cestas de navidad desaparecieron hacen unos años con la gran crisis que ha arrasado nuestro país.

Cabe preguntarse si cabe esta quita de las cestas de navidad. Hay que destacar que “la Justicia dicta que cuando existen permanencia en el tiempo y voluntad expresa por parte de la empresa de agasajar a su plantilla este detalle navideño se convierte en un derecho adquirido para la plantilla.

Dicen que es la mayor cesta navideña
de 2019. Y la más cara si se suman todos los presentes que incluye, desde un BMW hasta lingotes de oro, joyas y varios viajes. El afortunado de este suculento botín valorado en medio millón de euros, gentileza de
un bar de Calamocha (Teruel), se desvelará el próximo 22 de diciembre durante el sorteo del Gordo de Navidad.

No será la cesta navideña que reciban en las próximas fechas los empleados de las empresas que todavía conservan esta costumbre, compuesta seguramente de turrones, dulces y vinos. Los más privilegiados encontrarán caros champanes y jamones ibéricos. Pero este presente sí
supone, en muchos casos, un derecho adquirido para la plantilla. La Justicia ha resuelto, en los últimos años, varios pleitos asociados con cestas navideñas, aclarando los motivos que obligan a las compañías a
continuar obsequiando a los trabajadores con este detalle.

¿Cuáles son los argumentos que aportan los jueces?

  1. Condición más beneficiosa: Es el concepto clave al que miran los jueces. Se trata de un término que en el derecho laboral está asociado a la costumbre. Es decir, condición más beneficiosa tiene que ver con la práctica constante en el tiempo de recibir la cesta navideña, además de referirse a que la empresa manifestó en su momento su voluntad de agasajar con ella a la plantilla cada año. Esto lo convierte en costumbre y, por tanto, los empleados esperan el obsequio cada año.
  2. La costumbre genera derechos. Incorporar cada año esta práctica la convierte en un derecho para el trabajador. Así ha ocurrido en uno de los últimos pleitos aclarados por el Tribunal Supremo que se ha fijado en los 17 años que una compañía de telecomunicaciones gallega venía regalando lotes con dulces a empleados, personal jubilado, e incluso pensionistas de viudedad. El dictamen aprecia “regularidad en la concesión durante un amplio lapso de tiempo”. El alto tribunal, además, se centró en otro punto: la empresa no negó el beneficio. Cuando la representación de los trabajadores, durante la negociación del convenio colectivo, preguntó qué ocurriría con la cesta, la empresa respondió que “lo que no se hiciese constar quedaría de la misma forma”. Es decir, nada cambiaría sobre este asunto, por lo que el Supremo obliga a la compañía a continuar con el regalo, que en las Navidades de 2017 dejó de entregar.
  3. Supresión repentina. La empresa no puede tomar la decisión de quitar, sin más, este regalo. Debe haber una comunicación. Según los expertos, si una empresa no tiene intención de que la cesta se consolide como un derecho, debe entregar un comunicado escrito indicando que es un obsequio que obedece a una liberalidad de la compañía.
  4. Otros regalos. Los expertos recuerdan que la cesta no puede ser cambiada. El coste del lote o los problemas de solvencia económica han sido las excusas, en muchas ocasiones, para sustituirlo por otro presente de menor cuantía o por días de vacaciones. Esta opción no es admisible ya que, en ningún caso, las vacaciones del trabajador sustituyen a la cesta”.

En el Blog de 20 Minutos se destaca lo siguientes:

“¿Eres más de cesta con jamón y vino del bueno, o de conformarse con alguna lata de melocotón en almíbar y alcohol de dudosa calidad? En cualquier caso, los lotes navideños son una tradición laboral suficientemente arraigada en España como para que la imagen del trabajador volviendo estos días a casa con una pesada caja -el contenido es lo de menos, la cuestión es que abulte- sea ya parte de las estampas navideñas.

A medio camino entre la tradición, la limosna empresarial -hay quienes dan a sus trabajadores una lata de piña como si su alimentación dependiera de eso- y los derechos laborales, la crisis desató hace unos años más de un conflicto cuando algunas empresas decidieron aplicar los recortes también a la cesta de Navidad.

Y, como todo el mundo sabe a estas alturas, los recortes que siempre se venden como puntuales y hasta que pase el chaparrón, raramente son así en realidad. De ahí que muchas cestas se hayan quedado en el camino, y haya empresas que cada año sean más reacias a seguir la tradición.

¿Pero realmente tienen obligación de entregar esta especie de regalo navideño a sus trabajadores, o está en su mano decidir si se hace o no? Una pregunta recurrente cuando se va acercando el día 24 y nadie parece ver ninguna caja por el almacén ni saber nada del tema. ¿Qué dice la ley al respecto?

“Hasta el año pasado la cesta de Navidad se consideraba como un acto de liberalidad por parte de la empresa, es decir, una suerte de donación o premio al trabajador que no implicaba ningún tipo de obligación”, explica Alberto G. Moyano, abogado especializado en temas empresariales y laborales. De hecho, si el empresario decidía dársela a unos trabajadores y a otros no, en principio, y con la ley y la jurisprudencia en la mano, no había nada que hacer.

No obstante, una sentencia del Tribunal Supremo en 2016 cambió las cosas. “La
Sala de lo Social dictó que se trata de una obligación por parte de la empresa incluso si atraviesa momentos de penuria económica. Es decir, se trata de un derecho adquirido por parte del trabajador y por tanto tiene que seguir aplicándose”, apunta Moyano.

Dicho de otro modo, si tu empresa lleva unos años dándote cesta de Navidad, tiene la obligación legal de seguir haciéndolo sin que excusas como la crisis sirvan para justificar un cambio en esta norma. ¿Cuántos años son suficientes para que se puede hablar de derecho consolidado? No hay una cifra exacta, pero se entiende que en cuanto queda claro que el lote navideño no es un premio puntual por un motivo concreto, sino que se hace como parte de la remuneración anual del trabajador.

¿Afecta esta jurisprudencia también a la cuantía y valor de la cesta? Es decir, si el jamón que se recibía habitualmente se ha sustituido por unas latas de sardinas y un turrón con cacahuetes, ¿sería motivo de
demanda?

“Efectivamente se puede interpretar así aunque, la verdad, no se ven
este tipo de casos, y hay que tener ganas para meterse en un caso así para reclamar la diferencia entre un jamón y una lata de piña”, reflexiona nuestro abogado de cabecera. En todo caso -apunta- podría tener sentido en casos colectivos en los que ya se puede hablar de una diferencia importante si se comprueba que el importe de los lotes de un año a otro ha variado sustancialmente.

Así que sí, si la cesta de Navidad con sus turrones, sus cavas y sus polvorones es, en la mayoría de los casos, un derecho de los trabajadores y una obligación de la empresa. Merece la pena tenerlo en cuenta por si se va acercando el día 24 y hay que empezar con las indirectas por el trabajo”.

Por otro lado, ABC destaca que “la Sala Social del Tribunal Supremo ha establecido que las cestas de Navidad son un derecho adquirido del trabajador y, como tal, se debe mantener en el tiempo. En una sentencia fechada el pasado 21 de abril que no se ha hecho pública hasta este viernes, el Alto Tribunal estima el recurso de casación interpuesto por Comisiones Obreras frente a la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias que anuló tal beneficio al considerar que la fusión de la empresa de la que formaban parte los trabajadores obsequiados cada Navidad modificó las circunstancias de las que estos venían disfrutando hasta el momento. A diferencia de los técnicos y administrativos de Esmena S.L. (la empresa que les gratificaba antes de su fusión con Mecalux S.A.), el personal de taller sí siguió disfrutando de este regalo.

Para el Supremo, «es patente la voluntad inequívoca» de la empresa de la que provienen esos trabajadores (Esmena) de gratificar
a los técnicos y administrativos para equipararles con el personal de
taller, «hasta el punto de que todos los años el departamento de
recursos humanos elaboraba listas de beneficiarios y la remitía al
departamento comercial, que adquiría el producto y lo enviaba al almacén
de la empresa (…)». «El citado beneficio venía siendo disfrutado desde tiempo inmemorial, de forma persistente y en las mismas condiciones», recuerdan los magistrados en la resolución, a la que ha tenido acceso ABC.

Por este motivo, el Supremo entiende que el hecho de que Esmena se fusionara con Mecalux no altera la naturaleza del beneficio, es decir, «su carácter de condición más beneficiosa»,
ni permite que pueda ser suprimido de forma unilateral por Mecalux. «En
efecto, dicha empresa se subrogó en las relaciones laborales de Esmena
S.L, por lo que ha de respetar las condiciones de las que disfrutaban
los trabajadores provenientes de esta última hasta que no se proceda a
la suscripción de un pacto colectivo que sea más favorable o se produzca
una modificación sustancial de condiciones de trabajo».

Convenio colectivo

La sentencia del Juzgado de lo Social número 3 de Gijón , que, como
el Supremo, dio la razón a los trabajadores, había considerado probado
que dos meses antes de que Mecalux pasara a ser titular de las
relaciones labores de los empleados de Esmena, comunicó al comité de
empresa que la fusión estaba en curso y que una vez se cerrara,
las relaciones laborales de los trabajadores afectados se regirían por
el convenio colectivo de aplicación al tiempo de la transmisión.

La cuestión es que a raíz de la fusión empresarial coexistieron dos colectivos de trabajadores: el integrado por el personal de taller, incluido en el ámbito de
aplicación del convenio colectivo de empresa, y por otro, el perteneciente al sector de técnicos y administrativos, sometidos al convenio colectivo del metal. Esta circunstancia fue determinante para
el TSJ de Asturias cuando anuló aquella sentencia dando la razón a la empresa, que a su vez había alegado ante los trabajadores que ante la «difícil situación» de la compañía se veía obligada a suprimir la cesta”.

Por tanto, sí que podría considerarse la cesta de Navidad como una obligación de la parte contratante para sus trabajadores.

FUENTES

  1. ABC (https://www.abc.es/economia/abci-supremo-considera-cestas-navidad-derecho-adquirido-trabajador-201612100112_noticia.html).
  2. 20 MINUTOS (https://blogs.20minutos.es/la-gulateca/2017/12/15/es-obligatorio-dar-cesta-de-navidad/)
  3. NOTICIAS JURIDICAS (http://noticias.juridicas.com/actualidad/noticias/12554-la-cesta-de-navidadhellip;-iquest;concesion-o-derecho/)

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