Derecho, Literatura jurídica

¿Cómo enfocar un TFG jurídico? Parte I

Cabe señalar en primer lugar que “un trabajo de investigación es, esencialmente, el intento de responder a una pregunta.
En el caso de los trabajos de investigación jurídicos o de filosofía jurídico-política las preguntas y las respuestas pertenecen, obviamente, a esos ámbitos, es decir tratan de aportar una solución a un problema
irresuelto (o no satisfactoriamente resuelto) en el marco de esas disciplinas. Las preguntas pueden tener carácter muy general – ¿existe la obligación moral de obedecer al derecho? – o muy concreto – ¿es
adecuada la interpretación dada por la jurisprudencia a lo establecido en el artículo 632 del Código penal?- y en ese continuo podemos encontrar preguntas más o menos generales – ¿es el despido laboral una sanción? ¿Es el matrimonio puramente convencional o una realidad natural? En
nuestro caso – un trabajo de investigación de fin de grado- nos limitaremos a abordar una pregunta concreta y a defender una única respuesta o tesis.

Esa respuesta debe ser apoyada con argumentos, para lo cual es imprescindible considerar las objeciones –ya planteadas antes o posibles- y replicarlas, es decir, tener buenas razones para contra-argumentar. Un ejemplo de cómo no hacerlo es el siguiente:

“No debemos olvidar el predominio en
nuestra época del concepto de autonomía sin exigencia moral, es decir, de una degeneración de la autonomía kantiana que con acierto se ha denominado autonomía sádica. Pero como ha indicado el propio Cotta los actos que parecen referirse al spinoziano “tantum iuris quantum potentiae” del sujeto absoluto, se revelan por el contrario la
inconsciente expresión de su sumisión al poder fascinador del nihilismo” (José Miguel Serrano, “Testamentos vitales”, Persona y Derecho, nº57, 2007, pp. 269-289, p. 270).

En definitiva, en un trabajo de investigación se trata de dar razones en favor de la tesis-respuesta defendida a un problema previa y claramente acotado. El valor del trabajo de investigación radica en cómo se ha defendido la tesis o respuesta dada, pero también en la oportunidad-pertinencia de
la pregunta. No hay opiniones personales si por tal cosa entendemos juicios sin razones.

En el caso de los trabajos de investigación en Derecho, los argumentos deben tener respaldo jurídico, es decir, el razonamiento no se hace en el vacío (no es un razonamiento puramente moral o un análisis puramente empírico) y no se puede apoyar sólo en consideraciones importadas de otras ciencias sociales (la sociología, la
ciencia política, la psicología, la economía o la antropología) aunque aquellas tienen ciertamente valor a la hora de auxiliar a nuestros argumentos. A tal efecto, los materiales de los que se vale el
investigador en Derecho son fundamentalmente:

a) Textos normativos (leyes y decisiones judiciales)

b) Estudios (monografías, artículos, comentarios) elaborados por juristas y/o investigadores/académicos de otras disciplinas.

En el caso de los trabajos filosófico-jurídicos, solo en ocasiones puede ser necesario o meramente útil acudir a textos normativos, pero siempre es imprescindible leer y tener en cuenta estudios de filósofos o de juristas que argumenten en términos filosófico-jurídicos o filosófico-políticos.

Un trabajo de investigación no es un mero resumen o comentario de tesis ajenas, o de legislación o de jurisprudencia. Puesto que lo que se pretende es hacer unacontribución original – aunque sea modesta – hay
que intentar conocer si la pregunta que nosotros nos planteamos ha sido
ya previamente respondida – será lo más frecuente – y, en esa medida, conocer el grado de originalidad de lo que nosotros queremos defender.

Nuestro trabajo de investigación puede consistir por tanto en una crítica a la respuesta dada a nuestra pregunta y para ello, de nuevo, tendremos que dar razones que respalden la crítica, pero en ningún caso se puede limitar a dar cuenta de dicha respuesta ya dada. Aprender cómo desarrollar y presentar argumentos plausibles y convincentes es una capacidad que requiere práctica. Nadie va a
pretender que en un primer trabajo de investigación el investigador novel logre los resultados de un veterano, pero sí que muestre que lo ha intentado.

Puede haber un buen número de razones o argumentos en defensa de la solución ofrecida, pero el trabajo no es mejor por la cantidad de argumentos presentados. Si esos argumentos no son cuidadosamente desarrollados, el trabajo será superficial. Es mucho mejor centrarse en los que uno considera son los mejores o más plausibles, y, a partir de ahí, desarrollarlos, lo cual incluye, como he señalado
antes, responder a las objeciones. En este ámbito es donde casi siempre reside buena parte del valor del trabajo: no sólo en lo bien que se haya podido replicar a las objeciones, sino en haber anticipado buenas objeciones (un buen ejercicio mental es, para ello, tratar de imaginar lo más
debilitante que para nuestros argumentos alguien pueda apuntar, y, de nuevo, conviene más la calidad que la cantidad de objeciones presentadas y respondidas). Una actitud semejante demuestra honestidad intelectual y esfuerzo por alcanzar “la verdad”.

A continuación cabe señalar que “a la hora de redactar tu TFG-TFM ten en cuenta que la estructura del trabajo debe tener al menos estos elementos:

  • PORTADA: aparece el título del trabajo, que será descriptivo y concreto, el
    nombre del autor y tutor, el grado o máster en el que se presenta y
    fecha de convocatoria.
  • INDICE: contiene todos apartados del trabajo y suele ir paginado. Todos los
    títulos, apartados y sub apartados del índice deben ser literalmente
    idénticos a los que aparecen a lo largo del texto
  • RESUMEN Y PALABRAS CLAVE (español e inglés). Pued
  • INTRODUCCION: debe especificar el objeto y contenido del trabajo (tema que se va a trabajar y que es lo que se pretende) y justificar el interés e importancia del mismo. Dependiendo del tipo de trabajo se incluye también la descripción de los capítulos o apartados y la metodología empleada
  • DESARROLLO DEL TEMA: es la parte central del trabajo y debe estar organizado en capítulos o apartados que faciliten la comprensión y la lectura del mismo
  • CONCLUSIONES: se pueden resaltar resultados positivos, negativos, cuestiones pendientes, opinión personal, etc.
  • ANEXOS: contienen información que no es relevante para el desarrollo del
    trabajo, pero lo complementa. Por ejemplo: tablas, fotos, legislación,
    etc.
  • BIBLIOGRAFÍA: siempre se deben poner todas las fuentes que se han consultado, esto dará fe de tu honradez, además de reforzar los argumentos expuestos.
    “Los plagios se producen cuando el autor hace pasar ideas, palabras o información de otra fuente como si fueran propias omitiendo expresamente la referencia a su autoría verdadera”

    .

A continuación, se debe señalar que “Puede haber un buen número de razones o argumentos en defensa de la solución ofrecida, pero el trabajo no es mejor por la cantidad de argumentos presentados. Si esos argumentos no son cuidadosamente desarrollados, el trabajo será superficial. Es mucho mejor centrarse en los que uno considera son los mejores o más plausibles, y, a partir de ahí, desarrollarlos, lo cual incluye, como he señalado antes, responder a las objeciones. En este ámbito es donde casi siempre reside buena parte del valor del trabajo: no sólo en lo bien que se haya podido replicar a las objeciones, sino en haber anticipado buenas objeciones (un buen ejercicio mental es, para ello, tratar de imaginar lo más
debilitante que para nuestros argumentos alguien pueda apuntar, y, de nuevo, conviene más la calidad que la cantidad de objeciones presentadas y respondidas). Una actitud semejante demuestra honestidad intelectual y esfuerzo por alcanzar “la verdad””.

A continuación, se debe de reseñar que “el trabajo debe redactarse en lenguaje claro y sencillo, asequible para un lector medianamente informado. La oscuridad no es profundidad (ello no quiere decir, por supuesto, que no se hayan de emplear tecnicismos ni la terminología jurídica que corresponda, pero ocasionalmente habrá que explicarla si no es de común conocimiento). Se debe evitar la retórica hueca. Un (mal) ejemplo:

“El dinamismo de la actualidad jurídica tiene como uno de sus nutrientes más energéticos la información que con regularidad y prontitud nos ofrecen los múltiples procesos,
tanto de índole comunitaria como de grado interno, sobre el paulatino desenvolvimiento de la armonización legislativa europea. Procurarnos diligente aviso, atender al mensaje y gestionar su comunicación incumbe al quehacer más cotidiano del jurista contemporáneo. No persistir ajenos
o permanecer distraídos a las novedades que a cada día se suceden es una necesidad improrrogable. Al contrario, no comprender que ello es sin duda característica dominante en la sociedad jurídica presente y el
moderno Derecho nos arrojaría a la intemperie.

A veces, no obstante, cuando aplicamos con demasiada puntualidad una lente de aumento sucede que el efecto zoom produce un ciego de contexto. Es lo que nos viene ocurriendo
con relación a otras propuestas de conjunción legislativa y diferentes esfuerzos jurídicos-sistémicos nacionales o regionales que tienen lugar en planos espaciales extraeuropeos, de donde su agenda queda a menudo desenfocada.

Este es el caso de diversos e importantes dispositivos de recodificación ideados y puestos en práctica en algunas repúblicas de América Latina durante estos últimos años y
que ahora comienzan a dar el fruto”.

En el desarrollo del trabajo, no se deben “dar pistas” al lector, ni “sugerir” lo que se piensa, sino que hay que ser claro en lo que se quiere transmitir y lo más transparente posible. Mejor ser redundante que inquietante. Una buena manera de llegar a ser claros cuando se escribe es imaginarnos en una suerte de diálogo con nuestro lector. Escribe en primera persona. Muchas veces la sugerencia o apunte enmascara una trivialidad. Para muestra de lo que no se debe hacer, el siguiente botón:

“Los juristas son grandes técnicos
del ritmo, de las actividades regulares. El derecho aporta sus ritmos peculiares a la vida social. Pensemos en un conflicto, en un
enfrentamiento cara a cara, con su inmediatez, su desorden y su carga
pasional. El derecho introduce distancia y lo “instrumenta” en secuencias con un lenguaje que lo atempera, lo enfría y lo dignifica. Ya
no se presenta de modo visceral sino conceptual. La posición de cada parte se convierte en pretensión, se hace presentable y se armoniza con normas. El problema se difiere, se extrae de su contexto de origen y se
hace resonar en el tempo maestoso de las leyes, rallentando, que obliga a ir paso a paso, a seguir un procedimiento. El caso, transformado en supuesto de hecho, está ya escrito en papel pautado. Ahora se puede
interpretar. Quizá se llegue a una “composición” de intereses. Se ha
conseguido order from noise” (Jesús Ignacio Martínez García, “El derecho como ritmo de la vida social”, Derechos y libertades, Vol. VII, 2002, pp. 501-534, p. 504).

Es fundamental explicitar el sentido que se da a los conceptos si éstos – como suele ser el caso – tienen más de uno.

Por último, hay que destacar que ”

La metodología más habitual de un TFG de Derecho o un TFM de Abogacía suele ser la Revisión Normativa.

En primer lugar se hace una revisión de todas las normas
superiores del ordenamiento jurídico (tratados internacionales,
menciones del tema en la Constitución Española y leyes orgánicas), para
pasar posteriormente a la ley o el decreto que se encargue de ese tema
en particular, luego las leyes autonómicas, los reglamentos, etc. Es
decir: de mayor a menor.

Una vez que se tengan desgranadas todas estas normas, el siguiente paso es acudir a la jurisprudencia sentada
(Tribunal Supremo y Tribunal Constitucional), ya que nos ayudará a
interpretar aquellos casos en los que pudiera aparecer cierta
ambigüedad. El estudio de casos y sentencias puede abarcar litigios de
ámbito comunitario (Europa) e incluso internacional, porque también
existe jurisprudencia sentada en el ámbito internacional, a través de
otros tribunales superiores (TJUE, Tribunal Permanente de Arbitraje,
Tribunal Permanente de Justicia Internacional, Corte Internacional de
Justicia, Corte Penal Internacional, etc.).

Por último se contrasta todo este material para comprobar si existe algún conflicto de incompatibilidades entre normas, y emitir las conclusiones que se llega tras este análisis pormenorizado.

Como se podrá imaginar, todo este trabajo le puede llevar al alumno 300/400 horas; tiempo del que mucha gente no dispone. No se trata solo de hacer una suma algebraica de todo lo que se vaya encontrando: hay que buscar leyes, acudir a bases de datos especializadas (la mayoría de pago) para buscar casos relacionados, y tras leerlo todo, quedarse solo con el material de calidad, que esté acorde al tema de estudio”.

FUENTES:

  1. https://www.trabajosfindegrado.es/encargar-tfg/derecho/
  2. https://almacendederecho.org/como-escribir-un-trabajo-de-investigacion-tfg-en-derecho/
  3. https://tramullas.com/manuales-para-la-elaboracion-de-trabajos-de-final-de-grado-tfg/

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