Derecho, Oposiciones Justicia

Diferencias entre juez y magistrado.

Para la gente no técnica en Derecho, puede resultar indiferente la condición de juez y magistrado, pero hay que decir que no tienen las mismas características ni el mismo rango legal.

La principal diferencia viene por las funciones de cada uno, y que son las siguientes:

“FUNCIONES DE JUEZ.

El juez o la jueza es uno de los perfiles

con mayor reconocimiento dentro de los sistemas de impartición de justicia. Su función principal es la de administrar justicia, en base a las pruebas que se le presentan y que correspondan a casos en
los que se haya infringido la ley. Para ello procede juzgando y haciendo ejecutar lo juzgado.

La figura de juez dictamina el rumbo, castigo o pena de una controversia o persona acusada.

Para ello, ha de valorar las pruebas y evidencias que se presentan tanto a favor de las personas acusadas como las que se disponen en contra de las personas investigadas, durante la celebración de los

juicios.

Otra de las funciones de este gremio es controlar que se cumplan las garantías constitucionales y las leyes. Asimimo, los jueces sentencian conductas imputadas en juicio oral y público, además de aprobar otro tipo de soluciones alternativas a los
juicios, siempre que sean acordadas por las distintas partes que intervienen.

Una duda que a veces se plantea es la diferencia entre juez y jurista.

Al respecto, señalar que el/la jurista es la figura que investiga y estudia la jurisprudencia (teoría de la ley), como puede ser el caso de los profesores de Derecho, filósofos o escritores legales, entre
otros perfiles. El/la juez/a, en cambio, se distingue por las funciones anteriormente detalladas.

Funciones de un Magistrado

La función principal de un magistrado o magistrada es ofrecer una revisión imparcial e independiente sobre un reclamo que se haya presentado por un/a Oficial de la Policía u otra persona.

A diferencia del perfil de juez/a, el papel de a magistrado o magistrada puede corresponderse con jueces o personal del funcionariado público, cuyo puesto supone mayor rango jerárquico.

Los años de antigüedad influyen en que jueces y magistrados tengan esta diferencia establecida, pues a un juez o jueza que tenga
experiencia en el desempeño de su cargo, demostrando una excelente trayectoria, se le puede ofrecer un puesto de magistrado.

También se da importancia al concepto de Magistrado del Tribunal Supremo, puesto que estos profesionales desarrollan una labor conjunta en tribunales o tribunales supremos.

Los perfiles magistrados suelen formar parte de las Cortes Supremas de un país. En el caso de los jueces, no pueden ocupar este puesto hasta que no se hayan cumplido tres años de antigüedad desempeñando sus
funciones, en lo que respecta a España, y además, no se les considera como una persona en sí, ya que el juez es una entidad jurídica; un órgano judicial.

También cabe destacar que, mientras que los jueces realizan su labor normalmente dentro de un juzgado, como órgano unipersonal, los magistrados trabajan en un tribunal, como órgano multipersonal, además de poder ejercer dentro de un juzgado, de igual forma.

Aunque un magistrado tenga la función de mantener la paz, no forma parte de los servicios policiales. Este perfil, además, ha de entregarle al público información general sobre procedimientos en materias civiles o criminales.

Una de las responsabilidades más reconocidas de un magistrado es la firma de órdenes de protección de emergencia,
siempre que pueda determinar que haya pruebas contrastadas sobre asaltos con violencia física, violencia familiar y peligro de repetirse este tipo de actuaciones.

Los magistrados también determinan tipos y cantidad de fianzas asignadas a las personas detenidas que han de comparecer ante el juez. También firman órdenes de protección, autorizando a los cuerpos policiales posibles traslados para asistencia médica u hospitales psiquiátricos.

“La carrera judicial en España abarca las categorías de: Juez/a, Magistrado/a y Magistrado/a del Tribunal Supremo

Las diferencias de vestimenta entre jueces y
magistrados son notorias, pues los segundos llevan puñetas en las mangas de sus togas mientras los primeros no. Los magistrados, además, presentan una insignia dorada, mientras que la de los jueces es plateada.

En cuanto a tratamiento, a un/a
magistrado/a se le llama: ilustrísima señoría o señoría ilustrísima, mientras que a un/a juez/a se le llama: señoría”.

Quizá la gente no los diferencia porque los magistrados, además de ejercer las funciones que le atribuyen la Constitución y las leyes en un órgano colegiado, también puede ejercerla en un órgano unipersonal, pero tiene mayor categoría y remuneración que los jueces por el mero hecho de su mayor experiencia.

Para explicarlo mejor, cabe destacar que “juez es quien accede a la Carrera Judicial tras obtener la licenciatura o grado en Derecho, aprobar la oposición y recibir la
Formación inicial, por lo que son los miembros del Poder Judicial de menor escalafón ­–dicho de forma más comprensible, los más modernos­–. Pasados los primeros años de ejercicio profesional (antes debían transcurrir tres años en esa categoría, ahora, con la congelación
de la Carrera Judicial, son entre cuatro y siete años), todos los jueces ascienden a magistrado. El magistrado no es más poderoso ni más juez que el juez, sino que estamos hablando exclusivamente de categorías profesionales por antigüedad, ya que ambos tienen plenitud de jurisdicción y sus sentencias son igual de importantes. A modo de anécdota, para diferenciar a un juez de un magistrado, hay que fijarse
en su toga: si lleva escudo plateado y no lleva puñetas, es un juez. Si, por el contrario, lleva escudo dorado y puñetas, es un magistrado. Y sí, se puede llamar juez a un magistrado, pero al revés no es correcto.

Dentro de los magistrados, los hay de turno libre y de cuarto turno. Los primeros son los que acceden a la Carrera Judicial tras superar la oposición y pasan necesariamente por la categoría de juez. Los segundos, acceden a la Carrera Judicial directamente por categoría de magistrado y
son juristas de reconocida competencia con al menos diez años de experiencia profesional (abogados, profesores de universidad, Letrados de la Administración de Justicia, etc), que, tras un concurso de
méritos, pasan un examen de oposición.

Una vez los jueces y magistrados entran en la Carrera Judicial, acceden a su destino por concurso de antigüedad. Esto quiere decir que cada miembro de la Carrera elige su destino, al que accede si no hay nadie con más antigüedad. Nadie les pone en uno u otro sitio.

En algunos destinos, además de la antigüedad, cuenta preferentemente el
conocimiento del idioma regional y/o del derecho foral de la zona o la especialización en una u otra materia. Sin embargo, no todos los destinos judiciales son accesibles por concurso de antigüedad. Hay
muchos destinos que son cargos de elección discrecional por el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), como las presidencias de los órganos colegiados o secciones, los magistrados del Tribunal Supremo y los
servicios especiales y comisiones de servicio. Este órgano elige a los designados por criterios nada claros puesto que, unas veces, dicen primar méritos objetivos y otras, esos mismos méritos no ser tenidos en
cuenta.

Es importante destacar que los jueces y magistrados no tienen jefes. El juez solo se debe únicamente al Imperio de la Ley. Nadie puede decirle a un juez qué tiene que hacer o decir, hasta el punto de que, tratar de influir en un juez puede ser constitutivo de delito. A veces la gente confunde órgano superior con jefe o director. El sistema de recursos español prevé la posibilidad de que las resoluciones judiciales sean revisadas por órganos superiores formados por más miembros, pero eso no significa que exista entre el juez cuya resolución se recurre y el órgano ante el que se interpone el recurso
una relación de subordinación. Por la misma razón, que un órgano colegiado superior le revoque a un juez una resolución, no significa necesariamente que sea peor o mejor juez, ya que, en muchas ocasiones, los jueces de primera instancia son los que ven por primera vez determinadas cuestiones novedosas y, sin su audacia, no habría Jurisprudencia capaz de definir las cuestiones de manera más clara o más acorde a la realidad del momento.

En otro orden de cosas, igual que a los jueces no les ponen, tampoco se les puede quitar por ser molestos o díscolos. La
constitución garantiza la inamovilidad de los jueces españoles, si bien estoy segura de que a más de un político le encantaría cambiar el juez que no les gusta o elegir a aquel que considere que le puede ser más
favorable. La única manera en la que un juez puede ser removido de su cargo es bien por su concurso voluntario, bien por su jubilación, bien por una declaración de incapacidad laboral o bien por un
expediente disciplinario”.

Por tanto la diferencia es la siguiente:

“Para ser juez, es preciso ser licenciado en derecho y superar una oposición durísima de 350 temas memorizados. Tras esto, los
elegidos tienen que pasar por la Escuela Judicial, ubicada en Barcelona, por un periodo aproximado de dos años.

De juez a magistrado se asciende en el transcurso dela vida profesional, bien porque se superen unas pruebas selectivas

exclusivas para jueces, que otorgan esta condición, o por antigüedad, es
decir, por tiempo en servicio activo”.

FUENES:

  1. CONFILEGAL: https://confilegal.com/20180808-la-diferencia-juez-magistrado-espana/
  2. Blog Hay Derecho. Expansión: https://hayderecho.expansion.com/2019/12/09/cual-es-la-diferencia-entre-un-juez-y-un-magistrado/
  3. Euroinnova: https://www.euroinnova.edu.es/blog/juez-magistrado

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s