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La falta de empleo juvenil

Es uno de los temas de actualidad más candente en España. Muchos de los jóvenes con formación y que quieren trabajar, no encuentran trabajo, o si lo encuentran, tiene unas condiciones de precariedad que impide a los jóvenes independizarse.

Hay que destacar que “los jóvenes siguen siendo los más afectados por la falta de empleo, a pesar de los buenos resultados registrados en los últimos cuatro años. El paro de España y de Aragón ha descendido significativamente desde 2015: un 25,58% en el conjunto nacional y un 34,15% en la Comunidad. Sin embargo, los jóvenes siguen siendo los más vulnerables de la sociedad. De hecho, el 33,14% de los españoles menores de 25 años se encuentran sin trabajo, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del último trimestre, y a eso se suma la cuestionable calidad de los mismos. En Aragón, el 29,30% de los parados son jóvenes de entre 16 y 35 años. Por provincias, en Zaragoza se han registrado 17.712 parados, en Huesca
2.462 y en Teruel 1.554, a cierre del segundo trimestre de 2019, según los datos facilitados por la DGA.

Y es que España se sitúa a la cabeza de la Unión Europea en cuanto al desempleo juvenil. Las principales razones, según la directora de Adecco en Zaragoza de la oficina de ‘retail’,
distribución y hostelería, María del Carmen Díaz, son «el abandono escolar prematuro (incluso superior al 20%), el bajo nivel formativo y la burbuja de la construcción junto con su posterior pinchazo».

Los motivos por los que las empresas no suelen contratar a jóvenes son varios. Sin embargo, la mayor queja de los estudiantes es la famosa «experiencia mínima en el sector» que exigen las compañías. «Los recién graduados no tenemos ningún tipo de

posibilidad, piden una experiencia mínima de 3 o 5 años. Las sociedades quieren gente formada, pero cómo vamos a estar formados si nadie nos contrata», denuncia Irene Márquez, graduada en Marketing por la Universidad de Zaragoza”.

Por otro lado, hay que destacar que “la tasa de paro juvenil en España es del 57 %, lo que significa que más de un millón de jóvenes no consiguen encontrar empleo en nuestro país. Estamos ante una situación dramática sobre la que la consultora McKinsey ha realizado un estudio del que se ha hecho eco el diario Expansión y que creo que merece la pena compartir con vosotros.

Según este informe, son seis los principales puntos débiles del sistema educativo español que se traducen en una tasa de paro juvenil tan desorbitada como la actual:

1. La Universidad no es accesible económicamente para todo los estudiantes. Además de que las matrículas son caras, el coste de la vida del universitario lo es aún más, lo que se traduce en que un 29 % de los jóvenes se declaren incapaces de asumir este coste.

  1. La Formación Profesional juega en una división inferior en España,
    lo que lleva a muchos estudiantes a estudiar una carrera en lugar de
    optar por esta rama más desprestigiada pero no menos útil.
  • Los conocimientos y habilidades impartidos en los centros educativos no son los adecuados debido a que las instituciones académicas españolas no han sabido adaptarse a lo que las empresas realmente necesitan.
  • Las pymes los prefieren con experiencia. Debido a la elevada tasa de paro del país, las pequeñas y medianas empresas suelen optar por contratar a trabajadores con cierta experiencia en lugar de a recién graduados con experiencia laboral nula.
  • Falta de apoyos: los estudiantes finalizan sus estudios sin recibir apoyos sobre cómo elaborar un currículum vitae y sin información sobre las perspectivas de empleo y salarios.
  • Exceso de teoría y falta de prácticas: no todos los estudiantes españoles, tanto universitarios como de formación
    profesional, realizan prácticas durante su etapa de formación, por lo
    que acceden al mercado laboral careciendo de experiencia”.

Hay que destacar que la falta de empleo juvenil no sólo se debe la exigencia de requisitos mínimos como un mínimo de experiencia, sino también “la formación académica está directamente relacionada con la facilidad de entrar al mundo laboral. De los parados menores de 35 años registrados en Aragón, el 48% (8.579 personas) posee únicamente la primera etapa de educación secundaria. Sin embargo, a pesar de que la educación universitaria es una formación más cualificada que la enseñanza de formación profesional superior, esta segunda tiene datos más positivos. El 13% de los aragoneses menores de 35 años, o lo que es lo mismo 2.283 personas, con título universitario se encuentran en las filas del paro mientras que solo el 7% corresponde a los que tienen formación superior profesional. María del Carmen Díaz explica el por qué de esta demanda: «el grado superior es un título de alta empleabilidad, ya que el 42% de las empresas demanda personas con este tipo de cualificación mientras que la tasa desciende al 38% para las compañías que requieren titulados en un grado universitario».

No solo la falta de cualificación es una lacra sino que también, y a pesar de que Díaz comente que «no hay una razón clara», el desempleo es más acentuado para las mujeres (34,9%) que para los hombres ( 31,62%), según los datos de la EPA”.

Pero principalmente la falta de empleo se ceba con los jóvenes universitarios. Hay que señalar que, “respecto a la relación entre nivel formativo y desempleo, las cifras son contundentes: la cantidad de jóvenes parados de larga duración en los niveles inferiores de cualificación alcanza un 73, 09%, mientras que no es tan acusado el porcentaje de parados en los jóvenes con titulaciones de formación profesional o estudios universitarios.

La última EPA revela también que «en España hay 489.000 jóvenes (16 a 29 años) inactivos, que no estudian ni cursan ningún tipo de formación». Esto significa que un importante número de jóvenes se han quedado fuera del mercado de trabajo y del sistema educativo: los famosos NINI. El documento detalla que las razones fundamentales para no buscar empleo son el cuidado de niños u otros familiares (30,5%), o la enfermedad o incapacidad propia (21,5%). Pero también hay «remolones»: el 41,5% del total de los inactivos no busca un puesto de trabajo. Alrededor de 200,000 –que no trabaja ni estudia– no busca empleo por motivos desconocidos.

Otro indicio que describe la pauperización de la situación del colectivo es el indicador de riesgo de pobreza y exclusión social AROPE para jóvenes, que asciende ininterrumpidamente desde 2008, cuando un 22,8% de las personas de 16 a 29 años se encontraba en riesgo de pobreza o exclusión social. En el año 2015 este marcador alcanzó un máximo del 38,2%, siendo 2016 el primer año de recuperación hasta situarse en el 37,6%. Sin embargo, al otro extremo tampoco le va mucho mejor. La juventud sobrecualificada no encuentra un puesto de trabajo acorde con su formación. La falta de posibilidades para desarrollar sus capacidades es el caso de numerosos españoles que han emigrado a causa de la crisis.«La emigración obligatoria ha supuesto una fuga masiva de cerebros y talentos que, pese a haber recibido la formación en España, se han visto obligados a desarrollar sus destrezas y conocimientos fuera de nuestras fronteras. Esta situación conlleva una precarización mayor del mercado laboral español y el seguir en la cola de Europa en I+D+i», concluye el estudio de USO”.

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