Derecho, Nuevas tecnologías

Derecho de las nuevas tecnologías. Parte II

En un artículo anterior hemos visto los fundamentos de este Derecho, así como la influencia de las nuevas tecnologías en la concepción actual del mundo. En este artículo se va a tratar de ahondar un poco más en la necesidad de regulación de las nuevas tecnologías, así como de los beneficios que pueden aportar a determinados colectivos y de otras implicaciones de la tecnología en el mundo actual.

En primer lugar, hay que destacar lo siguiene:

“¿Cómo debemos regular entonces las nuevas tecnologías? O mejor aún, ¿debemos regular las nuevas tecnologías? En los países de derecho continental, la respuesta mayoritaria sería afirmativa, porque tenemos mucha dependencia de normas que ordenen y sistematicen la realidad.
Pongamos como ejemplo los deportes electrónicos o ‘eSports’. Se trata de una nueva actividad que está creciendo muy rápidamente y que, según los expertos, debería tener unas reglas ‘ad hoc’ que
determinaran su naturaleza jurídica a efectos laborales y fiscales, entre otros.

En los países regidos por el ‘common law’, en especial en Estados Unidos, tienen un planteamiento más práctico que se podría resumir en “lo que no está expresamente prohibido, está permitido”, lo que en muchos casos les permite lanzar productos o servicios novedosos sin esperar a que se aprueben normas específicas. No me cabe duda de que esta es una de las razones sobre las que se sustenta su actual liderazgo en el mundo tecnológico.

Un aspecto en el que los países anglosajones nos llevan una indudable ventaja es en
el debate público que se genera antes de aprobar determinadas iniciativas legislativas, como es el caso de las relacionadas con robótica e inteligencia artificial. El Parlamento británico ha lanzado recientemente una consulta pública, en la que se preguntaba entre otras cuestiones por las implicaciones de la robótica y la inteligencia artificial en el mercado de trabajo; la medida en que las oportunidades sociales y económicas que ofrecen estas nuevas tecnologías están siendo explotadas para ofrecer beneficios
al país; los problemas sociales, legales y éticos vinculados a la evolución de la robótica y las tecnologías de inteligencia artificial y la forma en que deben ser tratados, y las medidas que debería tomar el
Gobierno para ayudar en la financiación, la investigación y la innovación en estas materias. La página web del Parlamento no se limita a publicar la encuesta, sino que ofrece además informes del Gobierno y
vídeos que recogen las opiniones que los expertos han expresado durante
el debate convocado por el comité encargado de esta cuestión.

La Oficina de Políticas sobre Ciencia y Tecnología (OSTP, por sus siglas en inglés) de la Casa Blanca ha publicado una iniciativa similar. Consciente de la importancia de la inteligencia artificial (IA), quiere conocer el punto de vista de los consumidores, investigadores académicos, empresas privadas y ONG. La OSTP está particularmente interesada en las respuestas relacionadas con los siguientes temas: las implicaciones legales y de gobierno de la IA; su uso para el bien
público; las cuestiones de seguridad y de control de la IA, así como sus implicaciones sociales y económicas; las lagunas de investigación más importantes de la IA que deben ser abordados para avanzar en este campo; la formación científica y técnica que se necesita para aprovechar el potencial de la AI, o los pasos específicos que puedan ser implementados por el Gobierno, los institutos de investigación y las universidades para fomentar una investigación multidisciplinar en IA.

En la misma línea, la OSTP anunció en marzo de este año la organización de una serie de seminarios públicos sobre temas de inteligencia artificial para estimular el diálogo e identificar los desafíos y oportunidades relacionados con esta tecnología emergente. Dichos seminarios ya se han celebrado en distintas universidades del país y han tratado de temas tan
sugerentes como la seguridad y control de la AI o sus implicaciones sociales y económicas a corto plazo. Lo que más me llama la atención es que gran parte de los materiales (vídeos con las intervenciones de los
expertos y presentaciones que utilizan) se publican en la web de la universidad que ha alojado el evento y se puede acceder a ellos gratis y sin limitaciones de ningún tipo.

Creo que podemos aprender mucho de las iniciativas mencionadas y que un debate público liderado por el Gobierno, en el que participaran los ciudadanos así como expertos de distintas disciplinas, ayudaría mucho a regular correctamente las tecnologías disruptivas que están apareciendo y que tendrán un gran impacto en los próximos años”.

Y es que “los cambios en el mundo del trabajo asociados a la tecnología y la innovación son una constante, al menos desde la primera Revolución Industrial, cuando la ciencia y la tecnología comienzan a profesionalizarse y vincularse cada vez más a la producción. En diversas
coyunturas, el «futuro del trabajo» ha estado en el centro de las preocupaciones públicas. Ahora el tema vuelve al debate público, unido al avance de tecnologías como la digitalización, la robótica o la inteligencia artificial. No es mucho lo que podemos decir en términos concretos sobre cómo será ese trabajo del futuro sin caer en ciencia
ficción. La dinámica tecnológica es muy fuerte pero, además, la forma concreta en que esta se transforma en nuevos procesos productivos o nuevos productos depende en gran medida de la interacción con la
sociedad en que se aplica; con la forma en que esta la acepta o la resiste, la regula, adapta, aprende y difunde. Al final, una buena porción del partido se juega ahí, en la cancha grande de la sociedad, los sistemas de regulación pública, las empresas, los sindicatos y la población en general, más que en el estrecho ámbito de los laboratorios”.

Puede decirse, por otro lado, que “la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) ha publicado un Estudio sobre el impacto en la competencia de las nuevas tecnologías en el sector financiero o Fintech.

La CNMC analiza este fenómeno desde el punto de la vista de la competencia y de la regulación económica eficiente en defensa de los consumidores. El sector financiero tiene un enorme impacto en cualquier economía. Es fundamental para posibilitar las transacciones económicas, para canalizar el ahorro y la financiación a las empresas, a los proyectos innovadores y a los ciudadanos, y para asegurar la protección ante los riesgos. Se trata de un sector caracterizado por fallos de mercado, que justifican que exista una intervención pública, y, de hecho, es uno de los sectores más regulados en cualquier país desarrollado. Por todo ello, la regulación del sector financiero tiene una incidencia muy destacada sobre la estabilidad y la eficiencia de las economías y, en definitiva, sobre el bienestar de los ciudadanos, lo que hace esencial asegurar que la regulación sea la mejor posible. Necesidad de un nuevo enfoque regulatorio.
En su estudio, la CNMC concluye que la innovación tecnológica y la aparición de nuevos operadores, servicios y modelos de negocio propiciadas por el fenómeno Fintech exigen nuevos enfoques regulatorios. El estudio analiza, desde la perspectiva de la autoridad de competencia, oportunidades y desafíos del fenómeno Fintech. En concreto, el estudio aborda las problemáticas específicas en una serie de aplicaciones del sector financiero, como son:

  • Los sistemas y servicios de pago;
  • Las tecnologías de registro distribuido, como el blockchain;
  • El asesoramiento y gestión de activos;
  • La financiación participativa (crowdfunding);
  • Insurtech o la aplicación del Fintech al sector asegurador.
  • Fintech supone una disrupción en el sector financiero tradicional gracias a la utilización más eficiente de la información, elemento clave de toda actividad financiera en contextos de incertidumbre y asimetríasinformativas. Ello puede dar lugar a nuevos modelos de negocio y tiene un enorme potencial para fomentar la competencia en el sector financiero, lo cual puede beneficiar enormemente a ciudadanos y empresas. Pero, al mismo tiempo, las innovaciones de Fintech no están exentas de riesgos.

Ello puede dar lugar a nuevos modelos de negocio y tiene un enorme potencial para fomentar la competencia en el sector financiero, lo cual puede beneficiar enormemente a ciudadanos y empresas. Pero, al mismo tiempo, las innovaciones de Fintech no están exentas de riesgos.
Además, Fintech puede contribuir a corregir o mitigar los fallos de mercado que en
muchas ocasiones justifican la intervención pública en el sector financiero, como, por ejemplo, las asimetrías informativas.

Por todo ello, para permitir que se materialicen los beneficios de Fintech y se minimicen sus posibles riesgos y lograr que Fintech conduzca a un mayor bienestar para los ciudadanos, es preciso asegurar que la regulación es adecuada.
La CNMC realiza las siguientes recomendaciones:

  1. La regulación debe evitar frenar las innovaciones Fintech, a no ser que existan motivos de necesidad y proporcionalidad.
  2. Debe reevaluarse la necesidad y proporcionalidad de los distintos requisitos regulatorios de entrada y ejercicio a las actividades financieras, bajo de la idea de que Fintech puede corregir o mitigar fallos de mercado.
  3. La regulación debe enfocarse a actividades -no entidades- y evitar en lo posible reservas de actividad. El ecosistema Fintech debe contar con el máximo margen de actuación posible para poder aprovechar eficiencias. Los fallos de mercado están generalmente ligados a una actividad determinada y no a una forma de organización de la misma.
  4. La regulación debe aprovechar las nuevas tecnologías para el cumplimiento normativo (Regtech), para reducir las cargas que implica la actividad de regulación y supervisión.
  5. Es recomendable adoptar un banco de pruebas regulatorio (sandbox), para que los modelos más innovadores puedan desarrollarse y se puede valorar cuál es su impacto en el mercado, en lugar de adoptar de antemano y de manera definitiva una respuesta regulatoria restrictiva.
  6. Es conveniente apostar por iniciativas de Open-banking & insurance
    para asegurar la aplicación de principios de neutralidad tecnológica y no discriminación donde el acceso a ciertos factores pueda efectuarse en
    términos razonables”.

Para ir acabando, hay que señalar que “la revolución tecnológica de nuestros días tiene características propias y diferenciadas de todas las anteriores. Pero en eso también se parece a sus predecesoras, que a su vez mostraron continuidades respecto a las anteriores y también profundas rupturas. En primer lugar, parecería haber dos áreas impulsoras fundamentales de las innovaciones tecnológicas, que presentan diferentes niveles de desarrollo. Por un
lado, y ya en fase de despliegue, todo lo que abarca la «economía digital», primero con las telecomunicaciones y la informática, luego internet y la conectividad generalizada a medida que convergían las
tecnologías de la comunicación con las de la información , y ahora con la mecatrónica, la inteligencia artificial y la robótica. Por otro lado, y en una fase mucho más primaria, lo que se conoce como «bioeconomía» y que refiere al enorme impulso que están teniendo las biociencias y las biotecnologías, que prometen revolucionar la producción de recursos renovables o biomasa (de origen vegetal, animal o bacteriano) y su conversión en alimentos y fibras (usos tradicionales), pero cada vez más en
combustibles, productos farmacéuticos, bioplásticos, bioquímicos, etc. Asistimos a una tendencia global a la sustitución de los productos de la petroquímica, no renovables, no biodegradables e intensivos en combustibles fósiles y emisión de gases de efecto invernadero, por productos renovables de origen biológico. Los impactos próximos de estas transformaciones son aún inconmensurables, pero sin duda
transformarán, como ya lo están haciendo, las economías, las sociedades y los Estados, con enormes impactos sobre la propia subjetividad de los individuos. En esto, esta se parece a las anteriores revoluciones
tecnológicas, pero quizá una diferencia importante es la velocidad de los cambios. El ciclo que va desde el descubrimiento científico, pasando por la aplicación tecnológica y el desarrollo de innovaciones
productivas, hasta la transformación de industrias completas es cada vez más rápido, con el resultado de que el lapso que transcurre desde el surgimiento de nuevos sectores productivos hasta su obsolescencia
definitiva es cada vez más corto. Así, la necesidad de reciclaje y readaptación de los trabajadores a lo largo de su vida laboral es cada vez más necesario y cotidiano”.

Para más información, consultar las fuentes del ártico anterior y la legislación sobre la materia.

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