Derecho general

¿Cómo escribir un artículo jurídico?

1.- Introducción.

El objeto principal de este trabajo es ayudar a todos aquellos que se han iniciado en el mundo jurídico, al decidir estudiar la carrera de Derecho o similar, para que sepan cómo elaborar sus escritos jurídicos, no sólo durante la carrera, sino también una vez hayan accedido al mundo laboral en el ámbito jurídico.

En primer lugar, se hará referencia a los elementos básicos que ha de contener todo escrito jurídico, ya sea su finalidad académica, o profesional.

En segundo lugar, se hará referencia a la búsqueda de información relacionada con el trabajo de investigación que se vaya a llevar a cabo.

En tercer lugar, se tendrá en cuenta la necesidad de estructurar el trabajo, no sólo ya con la idea u objeto del trabajo, sino también por el carácter académico o profesional del mismo. No es lo mismo escribir un trabajo para clase que un trabajo o investigación en el puesto de trabajo que desempeñes una vez estés trabajando.

En cuarto lugar, se hará referencia a los principios que han de regir la escritura de estos textos de carácter jurídico.

En quinto lugar, se harán una serie de conclusiones.

2.- Elementos de todo escrito o trabajo jurídico.

Como introducción, se ha de destacar que, “en lo que respecta a los elementos preliminares deben reflejarse los siguientes: 1. Portada del trabajo de grado, 2. Dedicatoria, Agradecimientos y reconocimientos, 3. Carta de aprobación del tutor(a); 4.Resumen; 5.Índice general; 6.Índice de figuras y de cuadros; 7. Índice de símbolos; y, por último, 8.Principales aportaciones que se considera que se realizan con el trabajo. El cuerpo del trabajo presenta y describe los pasos que rigen el método científico, haciendo alusión al menos a los siguientes enfoques:

  1. Marco Teórico Referencial
  2. El Problema
  3. Metodología
  4. Análisis e Interpretación de los Resultados;
  5. Conclusiones y Recomendaciones –así como propuestas cuando el estudio se orienta en la formulación y ejecución de un proyecto factible. Finalmente, se describen los aspectos que deben tomarse en cuenta en el momento de presentar las referencias bibliográficas y los anexos”[1].

Una vez llegados a este punto, hay que destacar que, para continuar en este sistema, hay que destacar que “el punto de partida de la investigación ha de ser, a nuestro parecer, la detección de un problema jurídico al que se intentará dar una solución. El problema y la búsqueda de su resolución han de ser el hilo conductor que guíe la confección de la tesis doctoral en todas sus fases.

A este respecto, se ha señalado que, en el campo del Derecho, las contradicciones que plantean problemas se pueden encontrar en diversos casos.

3.- Búsqueda de información para un artículo jurídico.

El objetivo principal de este artículo es dar a conocer qué tipo de información o fuentes se han de utilizar para realizar un artículo, trabajo o investigación. En el caso de cualquiera de los escritos mencionados que tengan carácter jurídico, se ha de prestar especial importancia en la búsqueda de información de este tipo.

En primer lugar, se ha de destacar que, “a la hora de buscar información jurídica en internet disponemos de tres opciones: utilizar buscadores como Google para localizar documentación que se encuentra libremente en la red; buscar en páginas de libre acceso o gratuitas, como Noticias Jurídicas o Derecho.com y, finalmente, acudir a bases de datos comerciales de pago (La ley Digital, Westlaw, El Derecho, Tirant).

Estas tres alternativas se diferencias principalmente por la calidad de los contenidos que se pueden obtener y por la tecnología ofrecida para localizarlos.

Cada uno de esos tres tipos de fuentes ofrece sus propias características, pero todas comparten un elemento común: buscar de forma precisa información legal no es una tarea sencilla.

En general, para la búsqueda libre en Internet, Google ha establecido un paradigma de simplicidad y eficacia, basado en unos algoritmos de cálculo altamente sofisticados. Por eso la búsqueda a través de Google parece la más fácil y potente para muchos usuarios, pese a que también requiere conocer algunos trucos, de los que hablaremos en otro momento.

Algunas páginas comerciales basadas en la publicidad, como Noticias Jurídicas, han incorporado también el buscador de Google como soporte de búsqueda de sus contenidos, con buenos resultados. Otras páginas sobreviven con sistemas generalmente antiguos y no muy eficientes.

En cuanto a los buscadores de las bases de datos jurídicas, incluyen las herramientas más potentes para obtener información. Sin embargo, pese a que las editoriales que las publican se esfuerzan por combinar facilidad de uso con potencia de búsqueda, el problema básico sigue siendo el mismo: para la mayoría de abogados, juristas, documentalistas y estudiantes, encontrar una información que se necesita resulta algo parecido a un juego de adivinanzas en el que el usuario debe formular las adecuadas palabras mágicas, algo que puede llegar a convertir la búsqueda en un auténtico rompecabezas”[2].

Por otro lado, se puede afirmar que “la experiencia de usuario en el proceso de búsqueda de información en una base de datos jurídicos puede resultar fallida por muchas y diversas razones.

Sin perjuicio de solaparse, unas vienen justificadas por el escaso volumen de información que la herramienta alberga. Otras, en cambio, traen su causa en el parvo grado de usabilidad y el exiguo nivel de intuitividad que acompaña al diseño organizativo de la información, a sus operadores de búsqueda y de exposición de resultados, que no logran empatizar con las expectativas del usuario.

Pero también, en muchas más ocasiones, ese desencuentro cabe explicarse en el desacertado manejo y la incorrecta forma de ejecutar las búsquedas por el usuario. Y son en estos errores usuales en los que nos vamos a detener.

Como bien dice Andrés Botero Bernal, abogado y profesor especializado en contextualización, en su obra La metodología documental en la investigación jurídica: alcances y perspectivas, la reflexión del método se convierte en crucial.

Botero explica y fundamenta el método documental o bibliográfico en la captación por parte del investigador de datos aparentemente desconectados, con el fin de que a través del análisis crítico se construyan procesos coherentes de aprehensión del fenómeno y de abstracción discursiva del mismo, para así valorar o apreciar nuevas circunstancias.

Las actuales bases de datos jurídicos son herramientas cada día más completas en contenidos, exhaustivas en cuanto a sistemas y opciones de exploración, y sofisticadas a la hora de aportar y exponer los resultados de la búsqueda. De esta forma, se presentan como auténticas soluciones economizadoras de esfuerzos, tiempos y recursos en los despachos.

En efecto, son realmente herramientas tecnológicas de investigación jurídica que resultan imprescindibles para el profesional e interesado en el Derecho, donde las técnicas de visibilidad y encontrabilidad documental de la información, que los departamentos de Redacción y Tecnología de las editoriales aplican, vienen desempeñando un papel determinante.

Todo ello conduce a que la cuestión de errores en la búsqueda de información en una base de datos jurídicos, en gran medida, no radica tanto en la calidad técnica de arquitectura y diseño del software de la misma, como del método de búsqueda seguido por el usuario.

¿Y cuáles son esos errores? ¿En qué consisten, a qué obedecen? ¿Son subsanables? ¿Cómo?

La búsqueda de información es un proceso. Como tal no se trata de un simple listado de tareas o iter de pasos a seguir, realizar o tachar a modo checklist, sino que llega a constituirse como una auténtica técnica de investigación sistemática que se ocupa previamente de reflexionar, estudiar, analizar, interpretar, ordenar, organizar, valorar y decidir, a través de un riguroso y metódico trabajo, lo que se va a buscar, con qué objeto y finalidad.  De esta forma reflexiva y hermenéutica, la búsqueda va mucho más allá de una mera acción de consulta documental, es una técnica viva en la investigación documental que se postula -como también diría Botero- en un ejercicio disciplinado destinado a encontrar información en los documentos, y a descubrir y generar conocimiento, añado.

Sin ánimo de ser exhaustivo, los siete errores capitales que suele cometer el usuario y que vician el proceso de búsqueda de información en una base de datos jurídicos son:

  1. Buscar sin saber utilizar el producto y sin saber lo que se busca.
  2. Buscar sin saber utilizar el producto, pero sabiendo lo que se busca.
  3. Buscar sabiendo utilizar el producto, pero no sabiendo lo que se busca.
  4. Encontrar lo que se busca, pero no saber gestionar el resultado.
  5. Saber gestionar el resultado, pero no transformarlo en conocimiento jurídico.
  6. Haber generado conocimiento, pero no saber administrarlo.
  7. No compartir la experiencia y éxito de la búsqueda, no colaborar ni sugerir. No implicarse, en definitiva, en la mejora continua del producto.

Siete errores que a buen seguro traen su causa en la pereza y soberbia del usuario a la hora de no molestarse en formarse debidamente en el manejo de la base de datos, o de recurrir al apoyo que puede brindarle el Servicio de Atención al Cliente cuando le resulte preciso.

Pero, sobre todo, obedecen a la ausencia de método. Esa obligada disciplina que se ha de seguir para hacer de la experiencia de usuario, una virtuosa razón de éxito”[3].

Llegados a este punto, también es de destacar que, “como se sabe, toda investigación parte de ideas que deberán ser afinadas hasta convertirlas en problemas. Durante este camino es muy importante preguntarse ¿hasta qué punto seremos capaces de realizar lo que nos proponemos? Es decir, debemos medir nuestras fuerzas tomando en cuenta las fuentes que serán de consulta obligatoria, por eso debemos buscar su disponibilidad y ubicación, de modo tal que nos sea posible elaborar nuestro presupuesto y cronograma.

En la actualidad, la localización de las fuentes se ha facilitado mucho gracias a Internet. Tanto que incluso puede ser posible que muchas de ellas las encontremos disponibles en alguna página web. De no estarlo, Internet sigue siendo una herramienta valiosa, pues muchas de las grandes bibliotecas poseen catálogos en línea, lo cual nos permitirá seleccionar aquellas a las que tendremos que visitar para realizar las consultas respectivas.

Un primer mito que debemos romper es que las revistas científicas y las tesis son fuentes primarias. Esto no es cierto porque, que una fuente sea primaria o no, va a depender de lo que se proponga realizar el investigador. En efecto, del hecho de que un documento pueda ser clasificado como revista científica o tesis, no se sigue que es una fuente primaria.

Antes de seguir debemos aclarar a lo que nos referimos cuando hablamos de fuentes, pues es importante esclarecer el concepto que se utilizará en este artículo. Por ello es pertinente compararlo con la función que cumple una bandeja. Si recordamos, una bandeja es un recipiente que se utiliza frecuentemente para trasladar platos u otros objetos sobre ella. Esta idea es útil, pues las fuentes son documentos que tienen la información buscada por el investigador”[4].

Por último, hay que señalar que, “según Mateo Maciá, la documentación jurídica es “la generada en la creación, aplicación, difusión e investigación del derecho. Abarca, por tanto, todas las fuentes del conocimiento del derecho, esto es, la legislación, la jurisprudencia y la doctrina científica en cualquiera de sus soportes: papel o informática”.

Una base de datos es una representación de una parte de la realidad, elaborada por una persona u organización con el fin de proporcionar un servicio a un grupo de usuarios. En el caso que nos ocupa, las bases de datos jurídicas se componen principalmente de leyes y resoluciones judiciales, realizadas por organismos oficiales o entidades privadas (editoriales, universidades, asociaciones, etc.) que los interesados consultan cuando necesitan información de tipo jurídico. En todas las bases de datos que vamos a exponer, los datos están relacionados entre sí y estructurados.

Por ejemplo, la legislación por ámbitos territoriales (en España, normas estatales, autonómicas, locales, etc.) o por ramas del derecho: legislación civil, penal, administrativa, mercantil… O la jurisprudencia, que se puede encontrar clasificada por órganos judiciales (Tribunal Supremo, Tribunal Superior de Justicia, Audiencias Provinciales, etc.) o, como en el caso de la legislación, dividida en los distintos ámbitos del derecho (jurisdicción penal, civil, etc.).

Las fuentes de información utilizadas por los juristas (abogados, jueces, estudiantes de derecho, profesores, fiscales, etc.) son principalmente de tres tipos:

  1. Legislativas: que incluyen la legislación tanto vigente como derogada. Abarca la ley en sentido amplio, es decir, leyes ordinarias, leyes orgánicas, reglamentos, disposiciones, etc., emanadas del Parlamento o del Gobierno, incluso la misma Constitución Española. Esto en lo que se refiere al ordenamiento jurídico español, ya que también existen bases de datos de legislación extranjera, para estudiar el derecho comparado, especialmente el de la Unión Europea.
  2. Jurisprudenciales: aunque la jurisprudencia no es en sentido estricto una fuente del derecho, sí que el Código Civil Español (art. 1.6) establece que complementará el ordenamiento jurídico. La jurisprudencia española propiamente dicha está formada por sentencias del Tribunal Supremo, cuando al menos dos de estas resoluciones hayan interpretado una norma en un mismo sentido. Las sentencias dictadas por otros tribunales (Tribunales Superiores de Justicia de la Comunidades Autónomas, Audiencias Provinciales, Juzgados, etc.) se consideran jurisprudencia menor, es decir, no sientan precedente en el mismo sentido que lo hacen las resoluciones del Supremo, pero sí se utilizan para consultar los fallos de las sentencias y los argumentos contenidos en ellas a la hora de realizar alegaciones o para investigaciones de tipo académico. Caso aparte es el del Tribunal Constitucional, ya que está fuera de esa estructura que forman los órganos judiciales, puesto que sus resoluciones son exclusivamente en materia de defensa de la Constitución.
  3. Doctrinales: constituida por otro tipo de fuentes jurídicas de investigación, como tesis doctorales, artículos de revistas, libros, etc. Siguiendo la clasificación descrita, pasamos a detallar algunas de las más empleadas por los profesionales del derecho, dividiéndolo además en las fuentes españolas y las fuentes extranjeras”[5].

4.- Necesidad de estructurar el trabajo para obtener unos resultados excelentes.

Esta necesidad de estructurar el trabajo o artículo jurídico tiene su base en el hecho de que la finalidad del mismo es llegar al mayor público posible, y, para ello, se necesita utilizar un lenguaje claro y estructurar el trabajo de manera que pueda seguirse el hilo del trabajo.

En este punto, se puede señalar como primera estructura del trabajo la siguiente:

  1. Usa títulos y subtítulos: Una de los objetivos más importantes a la hora de escribir un post es que resulte atrayente. Está demostrado que los usuarios de internet tienden a ser muy selectivos. Una persona no va a leer un artículo si no le atrae desde un primer momento, especialmente si es de un tema complejo como puede ser en el caso de los abogados. Es por ello que se recomienda el uso de títulos y subtítulos. Estos van a ayudar a que los usuarios encuentren la parte del contenido que están buscando. Además de agilizar la lectura para el público. También el uso de letra en negrita es muy favorable, ya que ayuda a retener la información que es más valiosa. Además, es importante mencionar el uso de listas. No son solo más atractivas para el lector sino también para el escritor. Le van a ayudar a estructurar sus ideas y hacerlas más concretas y claras. ¡Y no olvides numerarlas!
  2. Usa imágenes: Normalmente, ¿qué es lo primero que te llama la atención de cualquier web? La imagen, si es que la tiene. Pocas páginas pueden permitirse el lujo de no hacerlo, y es que una foto es sinónimo de visibilidad, de atracción. Son, por tanto, totalmente necesarias. Eso sí, no es válida cualquiera. Imagina que entras en un blog que trata sobre el tema del uso del ascensor como elemento público de una comunidad. Esperas encontrar una fotografía que represente una situación sobre esa temática. Por ejemplo, un ascensor. ¿Y si la imagen que acompañara al artículo fuera un parque? Esta fotografía puede ser preciosa, de una buenísima calidad y muy agradable a la vista. Sin embargo, cualquier persona podría tender a pensar que se ha equivocado de artículo y de esa forma salir de tu blog y buscar otro con un artículo sobre el tema. Evidentemente hay que evitar esto a toda costa. También es importante que las imágenes no sean desagradables, que estén mal enfocadas o que no tengan un tamaño adecuado. Es por ello que no todas valen y que es importante usar un buen banco de imágenes. Como consejo final, coloca la imagen al principio del texto. Como he mencionado, la imagen es un foco de atracción para el lector. Se trata de que este la vea sin ninguna dificultad. Es por ello que colocarla al final puede restarle eficacia.
  3. Crea párrafos adecuados: Existe un error común entre los abogados a la hora de escribir. Tienden a crear párrafos muy escuetos e, incluso, de una frase. Esto es un error garrafal que no ayuda a leer con agilidad en absoluto. Para empezar, hay que aclarar que una frase no es nunca un párrafo. Habrás de incluir alguna más para crearlo. Es mejor escribir sobre un tema en profundidad que sobre varios sin conexión en un artículo. Amplía tu información o reestructura tus ideas para no cometer este error. Esto no quiere decir que haya que construir párrafos muy largos. Estos pueden llegar a resultar tediosos y se puede incurrir en los mismos problemas que con el caso inverso. Lo ideal es escribir párrafos de entre 4-7 líneas como mucho. De esta forma el lector podrá avanzar en su lectura sin ningún problema.
  4. Usa frases cortas: Uno de los problemas más importantes a los que se enfrenta un abogado es la incomprensión. Para cualquier persona que no esté familiarizado con sus términos puede resultar difícil leer un artículo de estas temáticas. Uno de los motivos más evidentes para que esto ocurra es el uso de frases excesivamente largas. Es cierto que hay ocasiones en que expresar ideas y conectarlas puede ser complicado. Es ahí cuando tendemos a alargar nuestras frases y complicarlas en demasía. Nosotros queremos que nuestros lectores no solo se sientan atraídos en un principio a leer si no que acaben de hacerlo y obtengan una información. De este modo, les habremos creado un valor y un interés. Para ello, usa frases cortas, todas las que necesites y ayúdales en su tarea.
  5. Ten cuidado con los tecnicismos: Cuando los abogados escriben un artículo en su blog jurídico deben escribir para sus potenciales clientes, no para otros abogados. Puedes tener multitud de objetivos, resumidos principalmente en aportar información valiosa a tu posible público objetivo. Si eres, por ejemplo, un abogado de familia especializado en separaciones, tú público será personas casadas y proximas al divorcio. Éstas no van a tener por qué entender los tecnicismos que uses. Es por ello que este tema es muy importante para que lo tenga en cuenta un abogado. El profesional jurídico no ha de evitar por completo el vocabulario técnico que le da rigor. Tiene que lograr un equilibrio entre la claridad de su escrito y el que este sea lo más correcto posible. Es posible que este punto sea el más difícil de todos. Mi recomendación es simple, cuando hayan terminado de escribir su post, si es posible, acudan a alguna persona ajena al ámbito legal que te aclare si ha encontrado fácil la lectura y su comprensión”[6].

Hay que destacar la necesidad de estos consejos a la hora de redactar un artículo, un TFG, un documento jurídico, etc., si queremos conseguir nuestras pretensiones ante un tribunal, o que el artículo que hemos escrito para una revista, un periódico, o nuestro propio blog, llegue al mayor número de lectores posible y que sea comprensible para los mismos, resolviendo sus dudas sobre el tema de que trate el artículo o documento. Y para ello hay que cautivar al lector desde el principio del artículo, documento, trabajo, etc.

En este punto, hay que destacar que “la introducción de un artículo jurídico es la parte más importante del texto. La introducción es una de las partes más importantes de cualquier artículo, seguida del título.

Claves para atrapar al lector de un artículo jurídico desde la introducción:

  1. Haz que el lector se sienta como en casa. Cada parte de un artículo tiene su función y, la de la introducción, es conseguir que el usuario se sienta como en casa. Este es el momento del texto para centrar el entorno del mensaje que quieres transmitir. Es como cuando tienes invitados con los que no tienes excesiva confianza, intentas que se sientan cómodos ¿verdad? Normalmente intentas no mostrarte invasivo y que sean ellos quienes encuentren su lugar para que poco a poco se sientan confiados y más relajados. Volviendo a la escritura: Si consigues captar la atención del lector desde el principio tendrás más posibilidades de que continúe leyendo y no abandone tu blog. Ya sé lo que estás pensando. ¿Y cómo «engancho» a un potencial cliente a leer un artículo sobre derecho? No nos vamos a engañar, un tema jurídico no suele ser fácil de digerir. Sin embargo, hay formas para llamar la atención de un lego en derecho y hacer que la lectura sea más amena. En primer lugar, no se trata de publicar en tu blog una información magistral sobre derecho. Sino que se trata de…
    1. entretener contando una historia de éxito de la que el lector podría ser el siguiente protagonista.
    1. educar al lector sobre cómo actuar ante una situación cotidiana que pueda traer consecuencias legales.
    1. informar sobre cómo afecta en la práctica una reciente sentencia al consumidor.
  2. Consigue que el lector se sienta identificado en ese contexto. Una vez has creado el entorno del mensaje haciendo que el lector se sienta cómodo, consigue que el lector se sienta identificado con tus palabras. Para ello, tu objetivo es que el lector responda SÍ a cada frase escrita por ti. Es decir, que el mensaje resuene en su interior. Una forma de hacer que tu lector diga: “sí, eso es justo lo que a mí me pasa” es hacerle preguntas retóricas sobre su problema. Las preguntas que más me gustan son aquellas que despiertan las inquietudes del lector. Aquéllas que van directas a su punto de dolor (problema, reto o deseo). Además, las preguntas hacen que el texto parezca una conversación entre 2 personas y lo hace más personal.
  3. Dale una buena razón para seguir leyendo. Muéstrate convincente. Una buena razón que puedes darle a tu lector para convenderle que siga leyendo es hacerle ver cómo seguirá siendo su situación si no pone una solución de forma inminente. Se trata de agitar el problema (pero no te pases de sensacionalista…).
  4. Genera curiosidad. Las personas somos curiosas por naturaleza. Es un instinto natural básico que todos tenemos. Procura que el lector se pregunte nada más empezar el texto: ¿qué más hay aquí para mí?

Por último, algunos consejos para escribir una introducción atractiva:

  1. Utiliza 2 o 3 párrafos cortos antes de entrar en el cuerpo del texto.
  2. Intenta escribir frases muy cortas.
  3. Utiliza listados o viñetas para exponer ideas de forma más visual. 

Esto ayudará a que la introducción se lea más rápido y el usuario se haga una idea de lo que encontrará en el resto del artículo”[7].

5.- Principios que han de regir la escritura de un trabajo de investigación jurídico.

Hay que destacar aquí lo dispuesto en las líneas siguientes:

En todo caso, siguiendo lo dicho hasta aquí, y sobre todo si escribes tu artículo jurídico (o no jurídico, pues también es aplicable a los artículos no jurídicos) para tu blog, se puede decir que esta forma de realizar el artículo, sea para un blog personal o un periódico, “es una forma de apoyar el desarrollo y posicionamiento del despacho, pero también un medio para revalorizar la propia marca personal. Sin embargo, la dificultad es que resulte atractivo, sin perder por ello rigor ni profesionalidad. Aquí van diez trucos que pueden ayudarte.

  1. Ten un objetivo claro: define qué es lo que se pretende con este artículo: si captar nuevos clientes, posicionar al despacho de abogados, o bien, crear la imagen de experto en una determinada materia. Tener claro el para qué es el primer paso hacia el éxito.
  2. Enfoca el tema y céntrate en una idea: es mejor tener una única idea desarrollada que no muchas dispersas e incompletas que, al final, terminen desviando la atención de los lectores. Por ello, antes de ponernos a escribir lo mejor es reflexionar y saber qué es exactamente lo que queremos contar. Este paso puede parecer sencillo, pero es fundamental, porque a menudo durante el proceso de escritura hilamos unas ideas con otras y se termina perdiendo el mensaje que queríamos transmitir. Céntrate.
  3. Piensa en el público al que se dirige el artículo: es fundamental para determinar la forma en que debemos dirigirnos. La determinación del público nos permitirá conocer también si debemos o no incluir en el artículo aclaraciones, referencias, precedentes o si simplemente podemos pasar a una valoración personal sobre el tema porque el asunto va a ser conocido por los lectores.
  4. Adapta el lenguaje: ésta es quizás una de las claves más importantes, pero también posiblemente de las más difíciles. El lenguaje es fundamental, y estará condicionada por el público al que nos dirigimos. Si nuestro destinatario es un público especializado o del mismo ámbito profesional que el nuestro podemos permitirnos que el lenguaje sea más técnico, pero si no, evita tecnicismo y “latinajos” tan típicos del lenguaje jurídico. Con esto no estamos queriendo decir que los textos no tengan que ser rigurosos o técnicos, pero los abogados debemos entender una máxima: el rigor no está reñida con la sencillez.
  5. Ordena las ideas: de lo más importante a lo menos. La idea que quieres que el público retenga debe estar en el titular: algo impactante y directo, que invite a seguir leyendo el artículo. De hecho, se suele calcular que, si el título no es llamativo, se pierden hasta un 50% de los lectores potenciales.
  6. Escribe de una forma clara y sencilla: Es la misma regla que se aplica a los negocios: lo más fácil es a menudo también la mejor solución. Por ello, aquello que puedas decir en dos palabras no hace falta que lo escribas en diez, aunque creas que queda más bonito.
  7. Estructura el texto: haz lo que en términos periodísticos se conoce como “dar aire”: frases cortas, párrafos cortos y espacios que permitan romper la sensación de bloque de un texto e invite, visualmente, a seguir leyendo.
  8. Revisa la ortografía y gramática: las nuevas tecnologías permiten la corrección de los errores prácticamente de forma automática, pero no la falta de coherencia de los verbos, la repetición de ideas o la falta de puntuación. Por ello es mejor hacer una pausa tras finalizar el texto y dejarlo “descansar” un par de horas, para luego releerlo con la mente abierta y crítica.
  9. Cuida tu estilo personal y homogeneiza el mensaje: no puedes lanzar ideas contradictorias en el texto ni con la filosofía de tu despacho. Cada pieza de comunicación refuerza el posicionamiento estratégico de la organización. O genera ruido comunicacional y confunde.
  10. Prueba, háztelo ver, ajusta. Elige a alguien de confianza que represente el perfil de la audiencia a la que te diriges y pídele que lo lea y lo critique. ¿Lo entiende? su percepción te ayudará a mejorarlo”[8].

Por último, hay que afirmar que todo trabajo, jurídico o no, debe tener los siguientes puntos:

  1. Título: “El título tiene que ser correctamente formulado en función del contenido del artículo, particularmente de la hipótesis y de las conclusiones. Esto supone claridad en el levantamiento de la hipótesis y consistencia en los argumentos y pruebas que sirven para confirmarla o contrastarla”, dice Alvear.
  2. Hipótesis: “Tiene que estar lista antes de empezar a escribir y tener una respuesta, así a lo largo de la investigación se puede confirmar o refutar la tesis. Ojalá sea un tema controvertido, en que haya dos posturas, para que enriquezca el debate y el análisis en el propio paper”, dice Macarena Villalobos, abogada y docente de la Universidad de las Américas. Uno de los errores más comunes que se comenten en este aspecto es “la ausencia o perversión del espíritu crítico. Silenciar o no formular de manera correcta las tesis, argumentos o datos opuestos a los resultados que se pretenden obtener”, comenta Alvear.
  3. Desarrollo: “Más allá de la postura que hayamos tenido inicialmente, si ésta cambia después de haber investigado, es excelente, podemos dejarlo plasmado en nuestro artículo. Ahora bien, si el escritor se aventura con un tema completamente nuevo, es un tremendo desafío, puesto que estará sentando un precedente, una postura respecto de un tema nunca tratado antes. A contrario sensu, si existe demasiada literatura respecto al tema sobre el cual hemos decidido escribir, también es algo positivo, tendremos la posibilidad de adoptar un apoyar una postura o solución con muchos más fundamentos, o bien, un desafío mayor, al crear una salida nunca antes barajada”, establece Villalobos.
  4. Conclusión: “Otro error común es que haya dispersión o una generalización apresurada en el uso y prueba de la hipótesis central o en la conclusión”, advierte Alvear.
  5. Bibliografía: “Un soporte bibliográfico y documental. Se debe exponer la bibliográfica completa para lograr un avance científico, pues siempre se parte de lo que otros ya han logrado. Nunca se da saltos desde el vacío. A veces es imposible cuantitativamente revisar toda la bibliografía sobre una materia determinada. Entonces, se va en busca de las obras de relevancia, las significativas, para lo cual se ha de contar con criterios que justifiquen la selección”, cuenta Alvear. E indica que incluso hay que agregar la de referencia, ya que, en ocasiones, los escritos se aproximan más a un ensayo que a un artículo científico.
  6. Revisión: Bajo su propia experiencia la abogada Villalobos cree que es “óptimo contar con el ojo crítico de algún otro abogado que tenga conocimientos más acabados y profundos sobre el tema. Alguien con esas características podría entregarnos una opinión relevante en cuanto al fondo del escrito. Luego, y antes de que el artículo sea publicado, es recomendable que el texto sea leído por otras personas que no están ligadas al mundo jurídico. Muchas veces en la vorágine de la escritura de un paper, se cometen faltas de redacción bastante absurdas (por ejemplo repetir la misma palabra muchas veces en una misma frase) y que pueden llegar a perjudicar la calidad del trabajo”[9].

6.- Conclusiones.

En primer lugar, y teniendo en cuenta todo lo expuesto, se puede sacar la conclusión de que, para hacer un buen artículo o trabajo jurídico-científico hay que tener muy claro el tema sobre el que va a tratar el artículo o trabajo.

En segundo lugar, hay que tener en cuenta las fuentes consultadas, debiendo tener presente aquí si esas fuentes están actualizadas, pues el Derecho es una de las ramas de saber que más cambian, pues la base del Derecho son las inquietudes de la sociedad, y, por tanto, al ser la sociedad cambiante, sobre todo por la aparición de nuevos medios que facilitan la vida de las personas, o de nuevas formas de relacionarse, o incluso de nuevos tipos de familia, entre otros ejemplos, el Derecho ha de estar en constante movimiento, y de ahí que se deban tener en cuenta fuentes actuales a la fecha de realizar el estudio.

En tercer lugar, y también respecto a las fuentes, hay que tener en cuenta que estas sean fiables y que tengan reputación, como obras de autores con reconocimiento, o sitios web que traten los temas siguiendo la legislación aplicable al caso existente en el país del que se toma el tema.

En cuarto y último lugar, la forma de redacción del artículo ha de mantener la rigurosidad jurídica necesaria, sin perder la sencillez para, como se ha dicho más arriba, pueda llegar a más público y que sea accesible al mismo.

7.- Bibliografía.

Escudero, J. R. (s.f.). Bases de datos jurídicas y los 7 errores más comunes en su gestión. Obtenido de El Derecho: https://elderecho.com/bases-de-datos-juridicas-y-los-7-errores-mas-comunes-en-su-gestion

Gayo, M. H. (23 de enero de 2014). Diez consejos para escribir artículos jurídicos… y persuadir. Obtenido de MIrada 360 grados: https://mirada360.es/diez-consejos-para-escribir-articulos-juridicos-persuadir/

Gutiérrez, A. G. (2015). Fuentes de información jurídica. Derecho y Cambio Social, 26.

Hernández, C. F., & Boulat, P. (s.f.). La búsqueda en bases de datos jurídicas: técnicas y consejos. Obtenido de Noticias Jurídicas: http://noticias.juridicas.com/conocimiento/articulos-doctrinales/4855-la-busqueda-en-bases-de-datos-juridicas:-tecnicas-y-consejos/

Idealex.press. (s.f.). Claves para escribir un paper jurídico. Obtenido de https://idealex.press/universidades/las-claves-para-escribir-un-paper-juridico/

Jiménez, L. (19 de Diciembre de 2018). Cómo escribir la introducción de un artículo jurídico que cautive al lector. Obtenido de Copy jurídico: https://copyjuridico.com/escribir-introduccion-articulo-juridico/

Másteres UGR. (s.f.). Trabajo de investigación. Obtenido de Másteres UGR: https://masteres.ugr.es/mara/pages/investigacion/2015trabajosdeinvestigacion/!

Saravia, T. (11 de Julio de 2017). 5 consejos para escribir artículos para tu blog jurídico y que se entiendan. Obtenido de Marketing jurídico digital: https://marketingjuridicodigital.com/consejos-escribir-articulos-blog-juridico/

Zorrilla, M. S. (2014). Las fuentes en la investigación jurídica. Derecho y Cambio Social, 18.


[1] Másteres UGR: https://masteres.ugr.es/mara/pages/investigacion/2015trabajosdeinvestigacion/!

[2] La búsqueda en bases de datos jurídicas: técnicas y consejos. Carlos Fernández Hernández y Pierre Boulat. Noticias jurídicas: http://noticias.juridicas.com/conocimiento/articulos-doctrinales/4855-la-busqueda-en-bases-de-datos-juridicas:-tecnicas-y-consejos/

[3] Bases de datos jurídicas y los 7 errores más comunes en su gestión. José Ramón Morallata Escudero. Elderecho.com: https://elderecho.com/bases-de-datos-juridicas-y-los-7-errores-mas-comunes-en-su-gestion

[4] Las Fuentes en la investigación jurídica. Manuel Sánchez Zorrilla. Derecho y Cambio Social.

[5] Fuentes de Información Jurídica. Angélica Gutiérrez. Derecho y Cambio Social. Enero 2015.

[6] 5 consejos para escribir artículos para tu blog jurídico y que se entiendan. Marketing jurídico digital.

[7] Cómo escribir la introducción de un artículo jurídico que cautive al lector. Copyright jurídico: https://copyjuridico.com/escribir-introduccion-articulo-juridico/

[8] Diez consejos para escribir artículos jurídicos… y persuadir. Mirada 360 grados: https://mirada360.es/diez-consejos-para-escribir-articulos-juridicos-persuadir/

[9] Las claves para escribir un paper jurídico. Idealex.press: https://idealex.press/universidades/las-claves-para-escribir-un-paper-juridico/

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