Derecho, Derecho de familia, Derecho penal, Protección de menores

El acoso escolar.

El acoso escolar es uno de los mayores problemas actuales de la sociedad y que afectan no sólo a los más pequeños, sino también a los adolescentes.

En primer lugar, hay que realizar una definición de acoso escolar, y en este sentido se debe de señalar que “el bullying es el maltrato físico y/o psicológico deliberado y continuado que recibe un niño por parte de otro u otros, que se comportan con él cruelmente con el objetivo de someterlo y asustarlo, con vistas a obtener algún resultado favorable para los acosadores o
simplemente a satisfacer la necesidad de agredir y destruir que éstos suelen presentar.

El bullying implica una repetición continuada de las burlas o las agresiones y puede provocar la exclusión social de la víctima.

Características del Bullying

– Suele incluir conductas de diversa naturaleza (burlas, amenazas, agresiones físicas, aislamiento sistemático, etc.).

– Tiende a originar problemas que se repiten y prolongan durante cierto tiempo.

– Suele estar provocado por un alumno, apoyado por un grupo, contra una víctima que se encuentra indefensa.

– Se mantiene debido a la ignorancia o pasividad de las personas que rodean a los agresores y a las víctimas sin intervenir directamente.

– La víctima desarrolla miedo y rechazo al contexto en el que sufre la violencia; pérdida de confianza en sí mismo y en los demás y disminución del rendimiento escolar.

– Disminuye la capacidad de comprensión moral y de empatía del agresor, mientras que se produce un refuerzo de un estilo violento de interacción.

– En las personas que observan la violencia sin hacer nada para evitarla, se produce falta de sensibilidad, apatía e insolidaridad.

– Se reduce la calidad de vida del entorno en el que se produce: dificultad para lograr objetivos y aumento de los problemas y tensiones”.

En segundo lugar, hay que señalar que “el acoso escolar no siempre es fácil de identificar, por ello es importante que los padres sepamos: qué señales indican que nuestro hijo es víctima de bullying o incluso es el causante del acoso, cómo actuar
para ayudar al niño y, sobre todo, cómo prevenir los casos de acoso que se dan en colegios y escuelas.

El acoso escolar se produce cuando uno o
varios niños agreden, insultan, humillan o ignoran a otro. La víctima suele padecer el sufrimiento en silencio por lo que es importante que los padres estemos atentos a las señales o signos de un posible caso de
bullying. En Guiainfantil.com hemos seleccionado los mejores consejos de
los expertos para que podamos ayudar a detectar y actuar contra el bullying”.

En cuanto a las causas de acoso escolar, hay que indicar que “la mitad de los que se reconocía como víctima cree que su timidez fue el desencadenante.

Pero no era el único: el considerar a la víctima débil o cobarde, la apariencia física, el modo de hablar, el creer que su familia era “demasiado rica” o “demasiado pobre” o el considerarla homosexual fueron mencionadas también con frecuencia.

Los que han participado en el acoso (un 8% recordaba haber sido en esa etapa agresor) actuaron así sobre todo porque otros también lo hacían, o por mera diversión. En el caso de las chicas era a menudo para demostrar poder o por venganza:

¿Cómo reaccionaron los que fueron víctimas? Más de la mitad trataban de ignorarlo o intentaban evitar la situación, por ejemplo, alejándose de los acosadores. Los chicos también son bastante dados a enfrentarse a los acosadores”.

En cuanto a la forma de actuar por parte de todas las partes implicadas, hay que destacar lo siguiente:

“Maestros y administradores escolares

  • Estar informados y alertas: Los maestros y administradores deben estar conscientes de que si bien el acoso ocurre generalmente en sitios como los baños, el patio de juegos, los pasillos
    llenos de personas y los autobuses escolares, además sucede con
    teléfonos celulares y computadoras (donde existe poca o ninguna
    supervisión); debe ser tomado muy en serio. Los maestros y administradores deben enfatizar que informar no es delatar. Si un maestro observa un caso de intimidación en el aula, debe intervenir inmediatamente para impedirlo, reportar el incidente e informar a los administradores escolares correspondientes para que sea investigado. No es recomendable realizar una reunión conjunta con el acosador y el acosado, pues sería vergonzoso e intimidaría enormemente al estudiante
    que ha sido objeto del abuso.
  • Participación de estudiantes y padres: Es necesario que los estudiantes, así como los padres, formen parte de la solución, y participen en equipos de seguridad y grupos especiales contra la
    intimidación escolar. Los estudiantes pueden informarles a los adultos
    acerca de lo que está ocurriendo realmente, y también mostrarles las
    nuevas tecnologías que se utilizan para la intimidación. Los padres, maestros y administradores escolares pueden contribuir a que los alumnos adopten un comportamiento positivo, y enseñarles cómo intervenir en un caso de abuso. Los estudiantes de más edad pueden ser mentores e informarles a los más jóvenes con respecto a prácticas seguras de
    navegación por la Internet.
  • Crear expectativas positivas con respecto al comportamiento de estudiantes y adultos: Las escuelas y aulas deben ofrecerles a los estudiantes un entorno seguro de aprendizaje. Los maestros y entrenadores deben recordarles explícitamente a los alumnos que el acoso escolar es inaceptable, y que
    ese tipo de comportamiento tendrá las consecuencias correspondientes.
    Los maestros y administradores deben crear un documento en contra del
    acoso, y pedirle a cada alumno, así como a sus padres/tutores, que lo firmen y entreguen en la oficina, para que comprendan la gravedad que implica un caso de intimidación. Además, a los estudiantes que confrontan dificultades para adaptarse o tener amigos, se les pueden facilitar amistades o darles “trabajo” a la hora del almuerzo y el
    receso, para que no se sientan aislados ni corran peligro de convertirse
    en víctimas de acoso.

Padres

Padres de niños acosados

  • Observe la actitud de su hijo para detectar señales de acoso:
    No siempre los niños son propensos a decir que los están intimidando.
    Entre las señales de que un niño está siendo acosado figuran: ropa desgarrada, temor a ir a la escuela, disminución del apetito, pesadillas, llanto o depresión y ansiedad general. Si descubre que su hijo es objeto de acoso, no recurra a frases como “no le hagas caso” ni “aguanta sin quejarte”. Por el contrario, sostenga conversaciones abiertas en las que pueda enterarse de lo que ocurre en la escuela con el fin de tomar medidas apropiadas para rectificar esa situación. Pero esto es lo más importante: hágale saber a su hijo o hija que está dispuesto a ayudarle y que no intente contraatacar al acosador.
  • Enséñele a su hijo a hacerle frente al acoso: Mientras no se pueda tomar alguna medida a nivel administrativo,
    enséñele a su hijo a hacerle frente a la intimidación sin exponerse a ser maltratado físicamente ni derrotado en una pelea. Practique en casa para que su hijo aprenda a ignorar al acosador y/o crear estrategias enérgicas a fin de manejar la situación. Ayude a su hijo en la identificación de maestros y amigos que pudieran ayudarlo en caso de ser víctima de intimidación.
  • Establezca los límites con respecto a la tecnología: Manténganse informados, tanto usted como sus hijos, acerca del acoso cibernético, e incúlqueles a sus hijos que no deben responder mensajes
    amenazadores, ni tampoco reenviarlos. Hágase “amigo” de su hijo o hija en Facebook o Myspace, y active los filtros adecuados en su computadora. Además, trate de que la computadora familiar sea la única que usen sus hijos, y colóquela en un sitio de la casa donde esté visible y pueda ser supervisada. Si decide darle a su hijo un teléfono celular, analice con cuidado antes de permitirle que use la opción de cámara. Además, comuníquele que va a supervisar sus mensajes de texto. Como padre, usted puede insistir en que los teléfonos se guarden en un área donde todos tengan acceso (como la cocina) a determinada hora de la noche, para impedir el acoso nocturno y los mensajes inadecuados. Los padres deben reportar el caso de intimidación en la escuela, y darle seguimiento por medio de una carta con copia al Superintendente Escolar si su pesquisa inicial no recibe respuesta.

Los padres deben reportar a la policía los mensajes amenazadores y guardar las evidencias pertinentes de los mensajes de texto, de correo electrónico, o los comentarios colocados en los sitios web.

Padres de niños acosadores

  • Detener el acoso antes de que comience: Hable con sus hijos acerca del acoso escolar. Es posible que su hijo esté
    confrontando problemas para comprender los signos sociales, e ignore el daño que está haciendo. Recuérdele a su hijo que intimidar a otros puede
    acarrear consecuencias de índole jurídica.
  • Una casa “libre de acosadores”: Los niños imitan las formas de comportamiento que adoptan sus padres. Estar expuesto a un
    comportamiento agresivo o a un entorno demasiado estricto en casa hace
    que el niño tenga más propensión al acoso escolar. Los padres/tutores
    deben dar ejemplos positivos en su forma de relacionarse con otras
    personas y con sus hijos.
  • Detectar problemas de autoestima: A menudo, los niños con problemas de autoestima acosan a otros para sentirse bien consigo mismos. Incluso los niños que gozan de cierta popularidad y
    aceptación pueden tener tendencias crueles. Los padres deben evitar y
    castigar el comportamiento cruel de sus hijos.

Estudiantes

  • Reportar los casos de acoso personal y cibernético: Es importante que los estudiantes informen a un padre o a un adulto de confianza sobre cualquier caso de intimidación. Con frecuencia, los
    niños no reportan casos de acoso cibernético porque temen que sus padres
    les impidan usar el teléfono o la computadora. Los padres deben respaldar a sus hijos si éstos les informan de un caso de intimidación, y no impedirles que usen el teléfono como consecuencia de esa situación. Los niños deben recordar que el acoso escolar es incorrecto, y que debe ser resuelto por un adulto.
  • No responder al acoso con violencia: Aunque puede ser difícil quedarse cruzado de brazos ante el acoso, como dice el refrán: “Dos males no hacen un bien”. Trate de no demostrar enojo ni
    llorar. Hay que decirle con calma al acosador que deje de intimidarlo,
    o, simplemente, alejarse para evitar problemas.
  • Estar siempre acompañado: Siempre que sea posible, evite que ocurran situaciones en sitios donde no haya otros estudiantes o maestros. Trate de ir al baño con un amigo o almorzar en grupo. Cuando monte en el autobús escolar, siéntese cerca de la parte delantera. Si conoce a algún estudiante que acostumbra a acosar a otros en un área de la escuela donde usted suele caminar, almorzar o ir a clases, trate de usar pasillos alternativos para llegar a su destino”.

Pero el mayor problema aquí es que “los aspectos más preocupantes del acoso escolar es que nadie quiere reconocer que existe:

a) Los colegios no quieren reconocer que en sus aulas hay bullying, ¡Menudo escándalo! Si se trata de un colegio privado ya ni les cuento, se resiente la facturación.

En el caso de algunos colegios privados, no solamente no protegen a la víctima sino que además si se les ocurre irse del colegio les reclaman los gastos del curso completo aunque se hayan ido a principio de curso –ya son varios los casos en los que me encuentro esta situación-.

b) Los padres de los pequeños maltratadores no quieren reconocer que su hijo es un pequeño «delincuente.»

c) Los padres de las víctimas en muchas ocasiones prefieren pasar página, cambian a sus hijos de colegio y no denuncian, lo cual como padre comprendo perfectamente y, por supuesto, respeto.

Consecuencia de todo ello, la mayoría miran hacía otro lado como si el problema no existiera, pero existe.

Desde mi punto de vista, lo que conocemos es la punta del iceberg, hace unos años venían a mi despacho con este problema padres de adolescentes y preadolescentes, en este momento acuden a mi padres con
hijos en infantil, es decir, padres de niños/as de tan solo 5 y 6 años.

Pero no nos sorprendamos, si tenemos en cuenta que los niños cada día «consumen» más violencia –en la televisión, en los videojuegos, en la calle, en casa, etc…
a nadie debe extrañar que los niños cada día sean más violentos. Y así nos va, en este momento en España algunos estudios sobre bullying estiman que uno de cada cinco alumnos está implicado en este tipo de procesos”.

Por otro lado, cabe señalar que “para algunos niños y niñas ir al colegio puede convertirse en una auténtica pesadilla. Hoy 2 de mayo, Día Mundial contra el Acoso Escolar o Bullying es una buena ocasión para concienciar a la población sobre los riesgos de esta práctica abusiva.

La iniciativa de tener un día destinado a hablar sobre el Bullying nació en el año 2013 con la presentación de la ONG “Bullying sin fronteras”, la cual consideraba muy necesario darle visibilidad a este problema y apoyar a los menores que lo sufren para que sepan que no están solos ante el mismo.

Cabe decir que no se trata de un problema menor, ya que, según datos del Ministerio de Interior más de 1.000 menores sufren acoso escolar en España al año. Pero tan sólo 1 de cada 3 niños afectados se atreve a denunciar esta situación.

Además, en sólo cinco años el número de víctimas ha aumentado un 20% y en el caso del ciberbullying, la cifra asciende nada más y nada menos que al 90%. Por lo tanto, tanto los padres como el personal educativo debe estar alerta para prevenir este tipo de abusos.

¿Cómo puede llegar a afectar el acoso escolar a nuestros hijos?

A grandes rasgos, los primeros síntomas de estar sufriendo bullying son ansiedad, problemas de socialización o un bajo rendimiento escolar. Concretamente, los menores pueden llegar a padecer:

  • Problemas psicológicos. Ansiedad, estrés, depresión o falta de sueño, son algunas de las consecuencias de sufrir acoco escolar. Trastornos que en algunos casos se han alargado hasta 40 años después.
  • Dificultad para mantener relaciones sociales. El acoso constante repercute en la autoestima y su confianza de su entorno. Por eso, es clave estar alerta si el menor deja de hablar con sus amigos de siempre o sale menos de casa.
  • No quieren ir al colegio. La mayoría de estas situaciones ocurren en las clases, por lo que es común que pierdan interés por todo lo relacionado con el colegio, incluso, no ir a clase o pedir un cambio de escuela.
  • Incremento del fracaso escolar. Estar sometidos a vejaciones de forma repetitiva suele afectar al expediente académico de los alumnos, es decir, sacan peores notas. Ante esta situación, los padres deben hablar con sus hijos, especialmente si se trataba de un
    alumno que solía sacar buenas calificaciones”.

Por otro lado, se puede añadir que “acudiendo directamente a la Dirección Provincial de Educación o haciendo fotos de las lesiones de los menores acosados, no se soluciona el problema, y con ello se puede agravar el daño psicológico en el menor. Es por ello por lo que la forma en la que se gestiona el acoso cobra un papel determinante en la solución del problema.

Criminalizar o judicializar los problemas escolares, este debe ser el ultimo recurso y solo debemos denunciar cuando todos los pasos dados han resultado infructuosos.

Si todos los pasos dados han resultado infructuosos, mi consejo es cambiar al menor de colegio, otra opción supone agravar su sufrimiento.

Una vez cambiado el menor de colegio, tenemos dos opciones: pasar página, opción que como padre comprendo perfectamente, o ejercer acciones legales, opción que como abogado es la que recomiendo, y lo recomiendo por el bien de todos, porque en los casos más graves los hechos no deben quedar impunes, quizás no se pueda reparar el daño ya causado pero se puede evitar que se siga causando a otros menores.

Si deciden ejercer acciones legales, hay 3 vías, la penal, la civil y la administrativa.

VÍA PENAL

El acoso escolar puede llegar a ser
delito, en tanto que las conductas se encuentren tipificadas en el Código Penal. Un mismo acto de acoso puede llegar a ser constitutivo de varios delitos, entre otros, por citar a modo de ejemplo no limitativo,
los siguientes:

a) Lesiones –artículo 147 y siguientes del Código Penal

b) Amenazas –artículo 169 a 171 del Código Penal

c) Coacciones –artículo 172 del Código Penal

d) Calumnias –artículo 205 y 207 del Código Penal

e) Injurias –artículo 208 y 210 del Código Penal

Código penal

Cuando los hechos tengan la entidad suficiente, la conducta de acoso podrá calificarse conforme al tipo penal previsto y penado en el artículo 173.1 del Código Penal, que castiga al que infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral, así como actos hostiles o
humillantes reiterados que, sin llegar a constituir trato degradante,
supongan grave acoso contra la víctima.

Sin embargo, no siempre se pueden exigir responsabilidades penales a los acosadores, todo dependerá de la edad del acosador, así, podemos distinguir 3 supuestos:

a) Si el acosador es un menor de 18 años pero mayor de 14 años, en este caso se podrá exigir responsabilidad penal y civil conforme al Código Penal, por el proceso penal de menores, regulado en la Ley Orgánica 5/2000, de responsabilidad penal de los menores que en su artículo 1.1 establece que:

«1. Esta Ley se aplicará para exigir
la responsabilidad de las personas mayores de catorce años y menores de dieciocho por la comisión de hechos tipificados como delitos o faltas en el Código Penal o las leyes penales especiales

b) Si el acosador es menor de 14 años,
y llega denuncia al Ministerio Fiscal, procederá a remitir testimonio de lo actuado a la dirección del centro donde se están produciendo los abusos para que dentro de sus atribuciones adopte las medidas procedentes para poner fin a los abusos denunciados y proteger al menor
que los está sufriendo.

c) Si el acosador es mayor de 18 años se
podrá exigir responsabilidad penal y civil conforme al Código Penal, por el proceso penal ordinario regulado en la Ley de Enjuiciamiento Criminal.

VÍA CIVIL

Con la acción civil lo que podemos conseguir es la reparación del daño y la indemnización de los perjuicios causados. La responsabilidad civil puede exigirse por las siguientes causas:

a) Por culpa o negligencia basada en la existencia de una culpa «in vigilando», culpa que puede ser:

a.1) Del profesor o responsables del centro docente: La reclamación en este caso se fundamenta, principalmente, en la
existencia de una culpa in vigilando por parte de los responsables del centro docente, al no adoptar las medidas tendentes a evitar, paliar y erradicar esa situación de acoso escolar, todo ello al amparo de lo
dispuesto en el artículo 1.903 del Código Civil que establece que:

Codigo Civil

«La obligación que impone el artículo anterior es exigible no sólo por los actos u omisiones propios, sino por los de aquellas personas de quienes se debe responder.

Los padres son responsables de los daños causados por los hijos que se encuentren bajo su guarda.

Los tutores lo son de los perjuicios causados por los menores o incapacitados que están bajo su autoridad y habitan en su compañía.

Lo son igualmente los dueños o
directores de un establecimiento o empresa respecto de los perjuicios
causados por sus dependientes en el servicio de los ramos en que los
tuvieran empleados, o con ocasión de sus funciones.

Las personas o entidades que sean
titulares de un Centro docente de enseñanza no superior responderán por
los daños y perjuicios que causen sus alumnos menores de edad durante
los períodos de tiempo en que los mismos se hallen bajo el control o
vigilancia del profesorado del Centro, desarrollando actividades
escolares o extraescolares y complementarias.

La responsabilidad de que trata este
artículo cesará cuando las personas en él mencionadas prueben que
emplearon toda la diligencia de un buen padre de familia para prevenir
el daño

a.2) De los padres del menor o menores acosadores: reclamando daños y perjuicios a los padres por los actos ilícitos de sus hijos, también de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1.903 del Código Civil.

La responsabilidad civil también puede exigirse como responsabilidad civil subsidiaria en
el caso de que vayamos por la vía penal ya que la acción civil derivada
de un ilícito criminal puede ejercitarse conjuntamente con la penal, o
bien separadamente ante la jurisdicción civil.

VÍA ADMINISTRATIVA

¿Por qué la vía administrativa?
porque la Administración es la titular de los centros educativos
públicos, en consecuencia puede ser también responsable de los daños
causados como consecuencia del acoso. Dado que en este caso la
Administración está prestando un servicio público, se le puede exigir
responsabilidades por este resultado dañoso.

¿QUÉ VÍA ES LA MEJOR?

Llegados a este punto más de uno se preguntara ¿Qué vía es la mejor? en mi opinión la vía penal, pero es una opinión personal, si consultan a un experto en derecho administrativo –yo no lo soy– es probable que les aconseje la administrativa cuando el acoso se produce en un centro público.

En la vía penal, como he expuesto
anteriormente, además de depurar las responsabilidades penales, se
pueden exigir responsabilidades civiles de forma subsidiaria y sin
correr el riesgo de ser condenados en costas.

La vía que menos les aconsejo es la civil ¿Por qué?
porque en la civil solo se puede conseguir una reparación económica y además se corre el riesgo de acabar condenado en costas, es decir, si desestiman la demanda, encima de que el menor ha sufrido acoso los
padres tendrán que acabar pagando las costas del proceso a la otra parte.

Por lo tanto, mi consejo es acudir a la vía penal, pero teniendo presentes las limitaciones que vienen impuestas por la edad del acosador y que he expuesto anteriormente”.