Brexit, Derecho general, Nacionalidad, Salida de la Unión Europea, Unión Europea

Gibraltar: ¿deberíamos los españoles luchar por recuperar esa parte de nuestro territorio? Parte I

Este 1 de febrero de 2020 se ha producido por fin el Brexit. Tras varios años de duras negociaciones y rifirrafes se ha producido la salida del Reino Unido de la Unión Europea mediante la aplicación del artículo 50 del Tratado de la Unión Europea.

Hay que destacar que “el 23 de junio de 2016 los ciudadanos del Reino Unido decidieron por referéndum salir de la UE, decisión oficialmente comunicada por el Gobierno británico al Consejo Europeo el 29 de marzo de 2017 en cumplimiento del art. 50 del Tratado de la Unión Europea (TUE).

Inmediatamente después de celebrarse el referéndum, el Gobierno gibraltareño manifestó su deseo e intención de permanecer pese a todo en la UE, aun después de que el Reino Unido la abandonase. Tal pretensión era y es evidentemente imposible, pese a lo cual los gibraltareños efectuaron gestiones insistentes ante las instituciones comunitarias para encontrar una solución.

Tal solución no existe, de forma que el propio Gobierno británico advirtió que la salida de la UE afectaría a todo el Reino Unido, incluido Gibraltar.

En estas circunstancias, desde España se sugirió a los gibraltareños una posibilidad, la única, para permanecer en la UE, que era establecer un régimen de cosoberanía hispano-británica, tal y como estuvo muy cerca de aprobarse en su día por los gobiernos de Aznar y Blair. De esta forma, seguiría existiendo un Estado miembro, ahora España, que asumiera las relaciones exteriores de Gibraltar, lo que permitiría que el art. 355.3 TFUE se le continuase aplicando. El Gobierno gibraltareño rechazó airado esta solución. En consecuencia, ha quedado claro que cuando el Reino Unido abandone la UE, no siéndole ya de aplicación tal artículo, Gibraltar la abandonará también.

Tal cosa sucederá, salvo prórroga, el 29 de marzo de 2019, momento en que se cumple el plazo de dos años contados a partir de la fecha en que el Gobierno británico anunció su intención de abandonar la UE (plazo que establece el art. 50 TUE).

Según el párrafo 2 del art. 50 TUE, “El Estado miembro que decida retirarse notificará su intención al Consejo Europeo. A la luz de las orientaciones del Consejo Europeo, la Unión negociará y celebrará con ese Estado un acuerdo que establecerá la forma de su retirada teniendo en cuenta el marco de sus relaciones futuras con la Unión”.

En aplicación de tal artículo, el 29 de abril de 2017 el Consejo Europeo adoptó las orientaciones para la negociación del acuerdo de retirada, en uno de cuyos puntos se decía que “después de que el Reino Unido abandone la Unión, ningún acuerdo entre la UE y el Reino Unido se podrá aplicar al territorio de Gibraltar sin acuerdo entre el Reino de España y el Reino Unido”.

Tal texto se debe interpretar en el siguiente sentido:

  • El acuerdo de retirada se negocia entre la UE y el Reino Unido, y en tal acuerdo España no tiene ninguna voz especial.
  • El acuerdo que regule las relaciones futuras de la UE con el Reino Unido (en adelante ARF) se negocia, asimismo, entre las partes citadas, y en ello España tampoco tiene una voz distinta de la de cualquiera de los otros 27 Estados miembros.
  • Este acuerdo sobre las relaciones futuras sólo se puede aplicar a Gibraltar si se logra un acuerdo en tal sentido entre España y el Reino Unido. Es decir, que si tal acuerdo bilateral no se consigue, el acuerdo UE-Reino Unido será válido, pero sólo se aplicará al Reino Unido, no a Gibraltar.

El 14 de noviembre de 2018, tras una larga y ardua negociación, la UE y el Reino Unido lograron pactar un Acuerdo de Retirada. Dicho Acuerdo tenía como anejo una “Declaración política” que establecía el marco de la relación futura del Reino Unido con la UE.

Era un acuerdo un tanto atípico, por cuanto establecía un período transitorio hasta el 31 de diciembre de 2020, no previsto expresamente en el art. 50 TUE (pero tampoco prohibido), antes de negociar y firmar el Acuerdo de Relaciones Futuras.1

En este Acuerdo de Retirada se incluía un artículo que podía afectar al Acuerdo de Relaciones Futuras UE-Reino Unido que posteriormente se fuese a negociar en lo que respecta a su aplicación a Gibraltar.

En efecto, el art. 184 del texto (introducido sin que antes España hubiera tenido conocimiento de él) establecía que “la Unión y el Reino Unido harán los mayores esfuerzos, de buena fe con pleno respeto a sus respectivos ordenamientos legales, para dar los pasos necesarios para negociarlos acuerdos que regulen su relación futura a la que se refiere la declaración política…”.

Por otra parte, el art. 3 del mismo acuerdo especificaba que “a menos que se establezca otra cosa, en este acuerdo o en la legislación de la Unión aplicable al mismo, cualquier referencia en este acuerdo al Reino Unido o su territorio, se entenderá que se refiere a a) el Reino Unido, b) Gibraltar, en la medida en que las normas de la Unión le fueran aplicables antes de la fecha de entrada en vigor del acuerdo, c) etc. etc…” (artículo lógico, pues de no existir se habría podido entender que el Acuerdo de Retirada del Reino Unido no era extensible a Gibraltar y, por tanto, este último permanecería dentro de la UE).

El problema se suscitaba porque la existencia de ambos artículos dentro del mismo texto podría interpretarse en sentido de que cualquier Acuerdo sobre Relaciones Futuras que la UE firmase con el Reino Unido se aplicaría automáticamente a Gibraltar, y ello pese a lo establecido por las Orientaciones del Consejo Europeo de abril de 2017. España se vería así privada del derecho de veto que las citadas Orientaciones le concedían. Al tener el Acuerdo de Retirada un valor jurídico vinculante, por tratarse de un tratado internacional firmado por la UE con el Reino Unido, no sería posible alegar posteriormente la existencia de un compromiso previo asumido por el Consejo Europeo.

Tanto Juncker como Tusk reaccionaron afirmando que, según los servicios jurídicos de la Comisión y del Consejo, no era esta la interpretación correcta, y que las citadas Orientaciones mantenían su vigencia. Pero el caso es que, de firmarse un Acuerdo de Relaciones Futuras, que tendría la consideración de tratado internacional, la única interpretación válida sería la del Tribunal de Justicia de Luxemburgo, y no había seguridad alguna de que su interpretación fuera a ser coincidente con la de los servicios jurídicos de Bruselas. En consecuencia, España amenazó con vetar el acuerdo si tal problema no se resolvía.

En este punto sería conveniente hacer dos comentarios incidentales. Primero, en realidad España no tenía capacidad para vetar el Acuerdo de Retirada, que como tal sólo requería aprobación por mayoría cualificada, bien que aprobarlo con el voto en contra de uno de los principales países de la UE hubiera sido políticamente difícil (aparte de que tal vez la diplomacia española hubiera podido sumar otros países a su causa). Pero, en cambio, España sí podía vetar la “Declaración política” aneja al Acuerdo de Retirada, puesto que las decisiones políticas del Consejo Europeo se acuerdan por consenso. Y sin la Declaración política el Acuerdo de Retirada no habría sido aceptable”.

Después de esto, hay que destacar que “Gibraltar lleva siendo noticia y punto fricción entre España y el Reino Unido desde que, al finalizar la Guerra de Sucesión española, en 1713, se firmara el polémico Tratado de Utrecht por el que el Rey Felipe V cedía el peñón a los ingleses «para siempre». El último enfrentamiento
entre ambos países lo desveló en exclusiva ABC, después de que el presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, asegurara hace un año que había llegado a un acuerdo con la primera ministra británica, Theresa May, por el que esta se comprometía a abordar la soberanía de la pequeña colonia.

Sánchez, incluso, prometió que si se produce la retirada del Reino Unido de la Unión Europea con el famoso Brexit, «la relación política, jurídica e incluso geográfica de Gibraltar pasarán por España». Este periódico, sin embargo, tuvo acceso a una carta del Gobierno de May en
la que desmentía tales afirmaciones. «El gobierno español lo pidió en repetidas ocasiones, pero no lo ha conseguido», explicaba después la primera ministra en relación a la modificación del artículo 184 del Tratado, añadiendo un mensaje a los ciudadanos del peñón: «Siempre
estaremos a vuestro lado, estamos orgullosos de que Gibraltar sea británica. Nuestra posición en torno a su soberanía no ha cambiado y no cambiará».

Tratado de Utrecht, de 1713
Tratado de Utrecht, de 1713 – ABC

Ya son ya más de 300 años de polémicas tras la firma del Tratado de Utrecht, en los que España ha intentado recuperar este enclave
estratégico de 6,8 kilómetros cuadrados y 31.000 habitantes, sin importar si nos encontrábamos en una república, dictadura, monarquía o bajo un gobierno del PSOE o del PP. En 1720 el Rey Jorge I de Gran
Bretaña envió una primera carta a España en la que prometía devolverle el peñón «con rapidez». Siete años después, incluso hubo una guerra por Gibraltar en la que Inglaterra venció. Durante el siglo XVIII, Gibraltar fue sometido a terribles asedios por diferentes regímenes para hacerse
con su dominio. En el más importante, entre 1779 y 1783, murieron más de 5.000 españoles, por 1.900 soldados británicos. Más recientemente, el entonces ministro de Exteriores socialista, Miguel Ángel Moratinos, aseguraba en 2009 que la reclamación de la soberanía de dicho territorio era «irrenunciable». Y en 2013, su sucesor, José Manuel García Margallo, respondía que «se ha acabado el recreo de la época de Moratinos en los referente a Gibraltar».

El cuento de nunca acabar. Pero si nos atenemos a lo establecido en el Tratado de Utrecht, más allá de las diferentes controversias y enfrentamientos bélicos entre ambos países a causa del peñón, se puede establecer que Gran Bretaña lleva 300 años vulnerando descaradamente
algunos de los puntos que se establecieron en 1713. ¿Qué dicen estos exactamente? ¿Qué establecen y por qué no se están respetando desde Londres?

Jurisdicción territorial

El famoso artículo X dice: «El Rey Católico [Felipe V], por sí y por sus herederos y sucesores, cede por este Tratado a la Corona de la Gran Bretaña la plena y entera
propiedad de la ciudad y castillos de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen, dando la dicha propiedad absolutamente para que la tenga y goce con entero derecho y para siempre, sin excepción ni impedimento alguno». Sin embargo, hoy en
día la definición del territorio cedido es objeto de disputa en lo que se refiere a la tierra, el espacio aéreo y el mar, precisamente porque el tratado establecía que la propiedad se cedía «sin jurisdicción
territorial y sin comunicación abierta con el país circunvecino por parte de tierra».

Esto quiere decir que, aunque el Reino Unido tiene un título válido de soberanía, habría que resolver el problema de su alcance territorial, pues en el mencionado artículo X no se establecía una línea fronteriza, ni posteriormente se realizó una demarcación. Decía que eran inglesas
la ciudad, el castillo y las edificaciones agregadas en 1704, pero ¿qué ocurre con las ampliaciones del terreno que se llevaron a cabo en años posteriores? España ya mostró su oposición a la presencia británica en la lengua de tierra y objetó la construcción
del aeropuerto en 1938, pues se encontraban fuera de la demarcación
establecida en Utrecht aquel año de 1713″.

Por otra parte, también hay que hacer un poco de historia y señalar que “Hace ahora 300 años, con la firma del tratado de Utrecht entre Gran Bretaña y España en 1713, la Corona española cedió a la Corona británica el territorio de Gibraltar, una pequeña península localizada en la angostura del estrecho de Gibraltar estratégicamente posicionada y con control de acceso al mar Mediterráneo, “con entero derecho y para siempre”, según el documento. Y desde aquel mismo momento la recuperación de Gibraltar ha sido un objetivo permanente de la política exterior española. Con este propósito, durante el siglo XVIII, se utilizaron indistintamente instrumentos diplomáticos y bélicos. En dos ocasiones, España intento por la vía de las armas recuperar la plaza, sin ningún éxito.

No obstante, hay que tener en cuenta que en
el artículo X del Tratado de Utrecht se especificaba que solo se cedían
la ciudad y el castillo de Gibraltar junto con su puerto defensas y fortalezas. Eso implica que España no cedió el istmo, las
aguas territoriales o el espacio aéreo suprayacente. Además, en el documento figuraba que España tiene un derecho preferente para recuperar este territorio en el caso en que la Corona británica decida darlo, venderlo o enajenarlo de cualquier modo.

Desde 1963 Gibraltar está incluido en la lista de territorios sometidos a descolonización,
dentro del ámbito de actuación del Comité Especial encargado de examinar la situación con respecto a la aplicación de la Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos
coloniales. Y en la Declaración de Lisboa de 1980 entre España y el Reino Unido
ambos Gobiernos se comprometían a resolver el problema de Gibraltar en
un espíritu de amistad y de acuerdo con las resoluciones pertinentes de Naciones Unidas sobre la necesidad de descolonizar Gibraltar. La Declaración de Lisboa fue desarrollada posteriormente por la Declaración de Bruselas, de 1984, en la que España y el Reino Unido sentaron las
bases de un nuevo proceso negociador, que quedó interrumpido por el Reino Unido y no ha sido retomado hasta la fecha”.

Por tanto, se trata de una lucha por parte de nuestro territorio del que nos hemos olvidado cuando legítimamente nos pertenece y debería volver a manos españolas.

FUENTES:

  1. BBC MUNDO: https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-5130313
  2. El brexit arranca con acuerdos que engrasan las relaciones de España y Gibraltar: https://www.heraldo.es/noticias/internacional/2020/01/29/brexit-arranca-acuerdos-engrasan-relaciones-espana-gibraltar-1355960.html
  3. Muy historia: https://www.muyhistoria.es/curiosidades/preguntas-respuestas/desde-cuando-gibraltar-no-es-territorio-espanol-281375949338#
  4. Los puntos olvidados del Tratado de Utrecht por los que Gibraltar ya tendría que ser español. Diario ABC: https://www.abc.es/historia/abci-puntos-vulnerados-tratado-utrecht-gibraltar-tendria-haber-vuelto-espana-201812100135_noticia.html