Alquiler de pisos, Arrendamientos Urbanos, Derecho

El gran problema de los alquileres.

Es quizá uno de los mayores problemas y preocupaciones que existen en España por los altos precios que alcanza en todos los municipios en general y en algunos en especial, y causado en la mayoría de los casos por la no disposición de los poderes públicos de crear vías de promoción de nuevas viviendas.

Una vez dicho esto, cabe señalar que “la vivienda en España, además de un derecho reconocido por la Constitución de 1978, constituye una necesidad y un objeto de deseo para gran parte de la población, entre ellos los jóvenes, los colectivos más
desfavorecidos y, especialmente, los denominados de primer acceso, ya sea en compra o en alquiler.

Y ello, pese a que nuestro país es uno de los que más, si no el que más, proporción tiene de viviendas sobre hogares, 25,6 millones de
viviendas, de las que 19,1 millones tienen la consideración de habituales, cifra que supera al número de hogares existentes, 18,2 millones, para una población total de 46,5 millones de habitantes, con un ratio de 2,5 personas por hogar, con una clara tendencia a la baja en los próximos años.

Según los últimos datos disponibles, el porcentaje de la población que vive en régimen de alquiler se sitúa ya en el 22,9%, después de varios años de crecimiento continuado, tras la pasada crisis de 2008, y se espera que ese porcentaje siga creciendo en los próximos años, debido en buena medida al incremento de los precios de la vivienda, que ha hecho que los indicadores de accesibilidad vuelvan a niveles cercanos a la etapa pre crisis: 7,7 años de salario íntegro es el índice de esfuerzo que, según datos de Sociedad de Tasación, necesita un ciudadano medio para adquirir una vivienda de tipo medio en España.

Como en todos los estudios que se llevan a cabo, las medias distorsionan la realidad. Así, por CCAA, en Madrid se necesitan 8,0 años, en Cataluña 8,5 y en Baleares 16,5, mientras que por la parte baja se encuentran La Rioja con 4,0 años, Murcia con 4,9 y Aragón con 5,1. En total diez CCAA se sitúan por debajo de 7,0 años y tres más en 7,3 años. Casi podríamos decir que el “problema” de adquirir una vivienda en propiedad se concentra en tres CCAA, que es tanto como decir en tres ciudades: Madrid, Barcelona y Palma.

España siempre se ha considerado un “país de propietarios”, y ha sido tan solo después de la última crisis cuando todos los incentivos, estatales, autonómicos y municipales, se han orientado hacia la vivienda en alquiler, después de haberse constatado el fracaso de los programas
destinados a la vivienda en propiedad con algún tipo de protección pública, cuyo volumen se ha mantenido más o menos estable en torno al 10% del total de unidades vendidas, tanto nuevas como usadas.

Así, todos los esfuerzos dedicados en los dos últimos Planes Estatales de Vivienda 2013-2016 (prorrogado en 2017) y 2018-2021, a la vivienda en alquiler, apenas se han visto recompensados. Es cierto que el porcentaje de vivienda en alquiler ha subido hasta el 22,9%, pero no es menos cierto que ha tenido como efecto adverso un incremento de los precios de los alquileres, especialmente en los últimos cuatro años, de
un 22,6% como promedio, según datos de Fotocasa, superándose los precios máximos registrados en 2007 y 2008 en varias zonas del país, como es el caso de Madrid, Cataluña, Canarias y Baleares, aunque aseguran estar notando que ya se están normalizando los precios.

Al igual que ocurre con la adquisición de vivienda, también en cuestiones de alquiler el problema se concentra en las mismas tres
ciudades, convirtiendo para la mayor parte de la población la vivienda en alquiler en inaccesible”.

Por otro lado, cabe señalar que “en la última década, el mercado de alquiler ha tenido un gran expansión en España. Durante la reciente y larga crisis, el incremento de la tasa de paro, la caída de los salarios y la falta de crédito impidieron a numerosas familias adquirir una vivienda. La alternativa, deseada o resignada, consistió en su arrendamiento.

En el período 2007-2016, el porcentaje de familias que vivían de alquiler pasó del 13,6% al 16,3%. En términos absolutos, de 2.216.800 a 3.000.008. Un espectacular crecimiento (35,1%) que superó con creces el registrado por el parque de viviendas (6,45%). Aunque la diferencia entre ambos incrementos es el origen de los problemas actuales, éstos aparecieron hace relativamente poco. En concreto, a partir de 2015, cuando la economía se recuperó vigorosamente, la capacidad de pago de
los inquilinos aumentó y procedió a destinarse a la venta una parte sustancial de la oferta de alquiler.

En la actualidad, los problemas son principalmente dos: una escasa oferta disponible en casi cualquier ciudad española de más de 10.000 habitantes y una gran subida en los últimos tres años del precio del alquiler en Barcelona y Madrid y en algunas de las urbes más turísticas (Las Palmas, Palma, Málaga, Ibiza, etc.).

Las soluciones son tres: el aumento de la oferta, la disminución de la demanda y el establecimiento de una legislación que
contribuya decisivamente a evitar rápidas alzas de su importe. Si la primera aumenta, la segunda disminuye y la tercera alarga los actuales contratos de tres años, en la próxima década será muy difícil que el
precio del alquiler supere con holgura la tasa de inflación del período”.

En tercer lugar, también cabe señalar que hasta 2016 “en España se ha construido más que nunca, (las viviendas iniciadas superaban anualmente las 200.000 durante los primeros años de la década de los 90, para incrementarse hasta las 300.000 en los años 95-97 y pasar a las 400.000 en 1998, a las 500.000 en el periodo 1999-2003, y a las más de 650.000 del periodo 2004-2007),
pero no ha respondido a las necesidades y a las demandas de alojamiento de la población; y el desarrollo urbano, al socaire de la necesidad de vivienda, ha sido el principal motor del desarrollo nacional
en las dos últimas décadas. La crisis ha puesto en cuestión este modelo. El aumento de la precariedad y del riesgo de pobreza de los hogares, han hecho desplomarse a la demanda, muchos hogares han sido
desahuciados, y los jóvenes y los trabajadores precarios no pueden acceder al mercado por falta de solvencia. Y, además, la crisis económica ha inducido una crisis demográfica alarmante, que contrae aún más la demanda, y cuyas consecuencias a largo plazo son preocupantes.

Ahora, tras la crisis, se caracteriza por un exceso de oferta que no se adecua a las necesidades de la demanda –ya sea por la disminución de la capacidad de compra, el endurecimiento del crédito o la disminución en la formación de nuevos hogares–. Por otra parte, el estancamiento de los precios
ha expulsado a la demanda especulativa del mercado. En estas circunstancias, el mercado tenderá al ajuste entre una oferta sobre abundante y una demanda débil.

A este respecto Julio Rodríguez dice: “El stock de viviendas de nueva construcción no vendidas todavía superaba a fines de
2015 las 500.000 viviendas, según Fomento. Buena parte de esas viviendas están en los balances bancarios o en el activo de Sareb. En el pasado ajuste sufrido por el mercado de vivienda entre 2008 y 2013 no solo se
han perdido empleos, sino que, entre otras cosas, han desaparecido las cajas de ahorros, en gran parte por la excesiva concentración de riesgo inmobiliario. Asimismo, la factura a pagar desde las arcas públicas por el ajuste bancario ha sido importante (el 5% del PIB según comentario
del ministro Guindos en La Vanguardia de 23.10.2016). Todavía se siguen sufriendo las consecuencias de la brutal recesión sufrida por un mercado inmobiliario en el que la oferta de nuevas viviendas se infló en exceso”.

Ante esta emergencia es interesante conocer el número de viviendas vacías –nuevas y de segunda mano– que forman parte de la oferta de vivienda para tratar después contrastarla con la demanda.

Si en 2011 había 3.443.365 viviendas vacías; y el ministerio de Fomento estima que había entonces 700.000 en construcción, al menos habrá ahora la suma; pero, además, el análisis de los cambios de usos del suelo que ha realizado el Observatorio de Sostenibilidad aporta que en ese año había más de 120.000 hectáreas en obras de promoción lo que supone al menos 2 millones de nuevas viviendas en distinto grado de ejecución pero que ya han iniciado la urbanización y están en camino de salir al mercado.

Además, si miramos a los hogares se ha de considerar que al menos un 2% de ellos desaparecen cada año, de lo que resulta que se quedan sin ocupantes al menos 300.000 viviendas cada año.

En esta situación se genera una tendencia a que las diferencias del valor de cambio de los inmuebles refleje principalmente las ventajas de localización y a que el valor en venta se sitúe entre el precio de
reposición, (valor de la construcción más el de urbanización del suelo), y la capitalización al interés medio del mercado de alquiler. Es decir, ahora el mercado de vivienda desincentiva la construcción de nuevas viviendas y trata de poner en uso el patrimonio construido, principalmente en manos de los bancos que tratan de que no bajen precios en venta y los alquileres. Por ello nuestra propuesta se basa en no
construir nuevas viviendas, sino favorecer que las viviendas vacías salgan al mercado de alquiler y corregir también la tendencia
especulativa del mercado en los lugares centrales. Para conseguir ambos objetivos es determinante establecer una nueva política fiscal para viviendas y locales comerciales coherente con la nueva coyuntura.
¿Cual es el escenario futuro?

Las proyecciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) estiman que en los próximos 15 años, hasta 2031, se crearán en España apenas 902.633 hogares. O lo que
es lo mismo, 60.175 hogares cada año. Para hacerse una idea de lo que significa esa cifra, hay que tener en cuenta que entre 2001 y 2011, según el Censo de Población y Vivienda, se crearon, cada año, 389.652 hogares. Es decir, seis veces más que en el futuro inmediato, lo que refleja el intenso cambio demográfico que se ha producido en España. Si bien con fuertes diferencias territoriales. Un reciente estudio del Banco de España estimaba que en el escenario base (si no se produce un fuerte aumento de inmigrantes), el número de hogares decrecerá en la tercera parte de las provincias españolas en la próxima década.

Los datos son espectaculares y ponen de relieve cómo la crisis demográfica que se ha producido tras la crisis económica tendrá
consecuencias negativas sobre el sistema productivo, en particular, sobre la construcción de viviendas y su industria auxiliar”.

Pero ya no solo es un problema para quienes lleven años trabajando, que les cuesta también acceder, ya no sólo por los precios, sino por la escasez, entonces si a estos sujetos les cuesta, a los jóvenes les cuesta todavía más, sobre todo por los trabajos precarios que adquieren en su acceso al mercado laboral.

En este punto, hay que destacar que “la imposibilidad que tienen los jóvenes para acceder a una vivienda es el principal problema que amenaza el desarrollo del sector inmobiliario en España, según un estudio de Sociedad de Tasación (ST), presentado por su consejero delegado, Juan Fernández-Aceytuno. La tasadora destaca que la mayoría de los indicadores clave recomiendan prudencia y han empeorado las perspectivas del sector para el 2020, año en el que prevén que el precio de la vivienda suba un 3,2%.

Según ST, “el acceso a la vivienda en España es el principal desafío del sector hoy”, ya que deja al mercado en manos de las compras por inversores y de vivienda de reposición, con un bajo porcentaje de compradores que acceden por primera vez a una vivienda. ST atribuye la situación a los bajos salarios de los jóvenes, y advierte que se verá agravada por la desaceleración que hay en la creación de empleo y por la nueva ley de Crédito Inmobiliario, que a su juicio no va a promover la financiación hipotecaria.

Según el balance general que elabora el Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud, la tasa de emancipación en
España de jóvenes de entre 30 y 34 años se ha reducido y aún hay un 29,2% que no están emancipados y viven aún en casa de sus padres.

La dificultad de comprar se ve agravada por los altos precios de los alquileres, que impiden a los adultos jóvenes ahorrar
para poder pagar la entrada y los gastos del piso que no cubren la hipotecas. Así, el estudio del Consejo de la Juventud señala que una persona joven que quisiera acceder a una vivienda en alquiler en solitario, de media debería destinar más del 90% de su salario a la renta. Así, paradójicamente, emanciparse sitúa a los jóvenes en una
situación económica más precaria y con mayor riesgo de estar en situación de pobreza.

Jóvenes consultan sus teléfonos en una plaza de Barcelona

Los tasadores destacan como segundo mayor desafío del sector este año el descenso de la confianza de todos los actores
económicos: de los promotores, pero también de los consumidores y de la propia banca, y señala como ejemplos el descenso del volumen de tarjetas, préstamos al consumo y matriculaciones de vehículos y el aumento de su morosidad, unas variables que “son tradicionalmente indicadores adelantados de la evolución del precio de la vivienda””.

A continuación, cabe señalar que, siguiendo una noticia del periódico Faro de Vigo, “el Banco de España cree que controlar los precios de los alquileres puede tener “efectos adversos potencialmente significativos”, sobre todo si la medida es prolongada, entre ellos la reducción del
número de viviendas en el mercado y el recorte de los gastos de mantenimiento por parte de los propietarios.

Estas son algunas de las conclusiones del informe “La intervención pública en el mercado del alquiler de vivienda: una
revisión de la experiencia internacional”, publicado hoy por el Banco de España.

Según el informe, la “notable” subida de los precios del alquiler en las áreas metropolitanas ha dificultado el acceso a la
vivienda de los ciudadanos, lo que ha puesto sobre la mesa la necesidad de reforzar las políticas públicas en ese ámbito.

El estudio identifica tres tipos de intervenciones para intentar resolver este problema: los controles sobre los precios de los alquileres, la provisión de vivienda pública en alquiler a precios asequibles y medidas para incidir de
forma indirecta tanto en la oferta como en los precios.

En el caso del control de los alquileres, el informe admite que tiene “el atractivo de dirigirse de forma inmediata y directa a los
problemas de accesibilidad”.

No obstante, señala que “la evidencia muestra la posible aparición de efectos adversos potencialmente significativos, especialmente cuando este tipo de medidas se mantienen durante periodos prolongados”.

Según el estudio, “la oferta de alquiler suele reaccionar al control de los precios reduciendo las viviendas disponibles en el mercado” y “disminuyendo los gastos de mantenimiento de los inmuebles”.

Además, añade, esta política “puede crear segmentación en el mercado de la
vivienda al concentrarse las medidas de control de rentas en determinados colectivos o zonas de una ciudad”.

Este tipo de dualidad, subraya el informe, “puede ocasionar una segmentación de la población según sus condiciones socioeconómicas” y reducir la movilidad de los trabajadores.

Según los autores, estos problemas “explican el retroceso a lo largo del tiempo” de los controles de precios, aunque esta opción ha reaparecido en los últimos años en algunas grandes ciudades europeas.

En cuanto a la promoción de vivienda pública en alquiler, el informe dice que esta opción tiene la ventaja de “centrarse en la causa que subyace tras el incremento del precio del alquiler de la vivienda: la
insuficiencia de inmuebles disponibles”.

No obstante, el estudio señala que esa política “se enfrenta a importantes
retos presupuestarios y requiere un diseño eficiente en su implementación” que evite los riesgos de segmentación social.

El Banco de España analiza también otras medidas, como la modificación de la normativa que regula el alquiler para dar mayor seguridad jurídica a los propietarios”.

Por lo dicho hasta ahora, cabe señalar que ha habido cierto cambio de tendencia desde la explosión de la crisis económica, pero está claro que no ha sido suficiente para cambiar la situación. Por lo tanto, siguen necesarias medidas por parte de los poderes públicos para permitir un cambio de tendencia.

Para ir finalizando el presente artículo, hay que destacar que “la precarización del mercado laboral hace que amplios sectores de la población no puedan acceder a adquirir una vivienda ya que los precios
son muy elevados, hay un alto desemple, los salarios son bajos y abundan los contratos temporales.

Esto explica, en parte, el incremento de la demanda de viviendas de alquiler en estos últimos años. Observamos, por tanto, factores que hacen que la oferta de alquiler se reduzca y que la demanda se incremente, lo que provoca una tensión al alza de los precios, sobre todo en esos núcleos o polos económicos donde se concentra la actividad
económica y el turismo.

Además, asistimos al fenómeno de la gentrificación, es decir, los habitantes tradicionales de algunos barrios céntricos y populares de las grandes ciudades son desplazados por personas con un poder adquisitivo más elevado, ya que los alquileres y los precios de las viviendas son
muy altos debido a la gran demanda existente para vivir en estos lugares.

El alquiler vacacional

Por otra parte, la proliferación de alquileres vacacionales a corto plazo hace que estas zonas se vean continuamente frecuentadas por turistas. Esto lo podemos observar fácilmente paseando por el centro de
ciudades como Madrid o Barcelona. Además, en estas zonas, se multiplican
las tiendas y cadenas más globalizadas (Zara, Starbucks, McDonald’s, etc.), que sí tienen capacidad para pagar altos precios por el alquiler de sus locales comerciales.

Estas circunstancias no sólo se producen en España, sino que se trata de un fenómeno a nivel mundial. Lo que sí es específico de nuestro país es la poca cultura del alquiler y la tradicional tendencia a comprar
viviendas. Pero esta tendencia está cambiando en los últimos años debido
a la precarización laboral y la imposibilidad de acceder a financiación hipotecaria por parte de cada vez más sectores de la población española.

Es interesante señalar que, aunque la tecnología permite cada vez más trabajar de manera remota, no ha podido contrarrestar el fenómeno de la alta concentración de la población en los polos económicos y la
despoblación de amplias zonas de territorio.

Otra variable que afecta a los precios de los alquileres es el momento del ciclo económico en el que se encuentra la economía. En épocas de crecimiento, la demanda de alquiler aumenta y los precios se incrementan, pasando lo contrario en épocas de recesión económica. No
olvidemos que actualmente asistimos a una ralentización en las principales economías europeas. Si la actividad económica sigue a este ritmo y aumenta el desempleo, asistiremos a presiones a la baja en el
mercado del alquiler en España.

Medidas para incentivar

En orden a reducir el precio del alquiler y de la compra de viviendas en estos polos económicos y solventar el problema de “la España vacía”, el Gobierno puede adoptar ciertas medidas como, por ejemplo:

  • incentivar la deslocalización de empresas fuera de los grandes polos económicos,
  • fomentar el turismo en zonas con población decreciente,
  • mejorar las comunicaciones o promocionar el trabajo remoto.

En concreto, es importante que estas zonas fuera de los grandes polos económicos encuentren y exploten sus respectivas ventajas competitivas y sean capaces de atraer a empresas, trabajadores e inversiones.

Esto por la parte de la demanda. Por la parte de la oferta se puede incentivar el alquiler a largo plazo frente a la compra o al alquiler a
corto plazo con diversas medidas regulatorias y fiscales. Todo ello sin
olvidar, por supuesto, el problema de la precarización laboral y salarios bajos de amplias capas de la población.

Por otra parte, las altas densidades de población e industria conllevan diversos problemas de habitabilidad, contaminación, congestión y elevación de precios en estas zonas.

Una mejor distribución de la población y la actividad económica en España sería muy beneficioso para el conjunto de la sociedad.

Además, sería importante pensar en reducir la degradación medioambiental, uno de los grandes retos al que se enfrenta el
desarrollo económico en la actualidad.

El alquiler implica a dos sectores muy importantes de la economía española: la vivienda y el turismo. Debemos, por tanto, planificar, racionalizar e inventar soluciones que lleven a mejorar y a innovar en estos sectores, lo que redundará sin duda en una mejor calidad de vida para la población española”.

Como señalaba Expansión en una noticia de febrero de 2019, “el problema del alquiler en nuestro país es una mera cuestión de
oferta y no de precios, porque “esta es una guerra entre inquilinos, y no entre propietarios e inquilinos como nos quieren hacer creer. Todos entendemos que no podamos tener el coche o el móvil que nos gustaría, sino aquellos que podamos pagar. Y la mayor parte de las veces no coincide. En cambio, en el mercado del alquiler asumimos que tenemos derecho a vivir donde queramos, aunque no podamos permitírnoslo”, afirma Encinar, portavoz y jefe de estudios del portal inmobiliario líder en España, presente en Portugal e Italia.

Pero ahora que la Constitución está casi a diario en boca de unos y de otros, le recuerdo que el artículo 47 dice que “todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna”, un mandato que comparte pero que
quiere matizar: “La Constitución no dice que tenga que ser una casa en venta o en alquiler, ni tampoco que deba estar en el centro de las ciudades. Los padres de la Constitución redactaron ese artículo en 1978
y, por eso, hay que contextualizarlo a esa época. En aquel momento había cientos de miles de viviendas que no tenían agua corriente ni conexión con el alcantarillado. Pero el concepto de vivienda digna ha
evolucionado”.

En un país de compradores de viviendas como es España, Encinar reconoce en el minuto uno de la entrevista que es un ferviente partidario del alquiler, aunque al final haya sucumbido a nuestro
auténtico deporte nacional, además del fútbol: “Viví 22 años de alquiler, pero en 2011 acabé comprándome una casa y me equivoqué, porque financieramente los números no me salen”, reconoce alguien para quien “comprar una casa depende más del ciclo vital de la persona que de una
mera cuestión financiera”. Al cofundador de Idealista le pasó lo mismo que a muchos otros españoles. “Sufrí unos años en los que no había oferta de alquiler y, cuando esto pasa, acabas secuestrado por tu casero
y es cuando decides comprar”.

Aunque la situación se ha equilibrado en parte por la crisis, España sigue siendo un país de propietarios frente a lo que ocurre en el resto de Europa, donde el alquiler está mucho más extendido. Es una cuestión
cultural, una forma de ahorrar que tenemos, que seguramente está equivocada, pero que no siempre fue así. “En los años 50, más del 70% de los españoles que vivía en las grandes ciudades lo hacía de alquiler.
Pero en 1964 se aprobó una ley de arrendamientos urbanos que trajo
consigo lo que luego llamaríamos casas de renta antigua, que básicamente
son alquileres vitalicios por los que los inquilinos podían quedarse
las viviendas todo el tiempo que considerasen oportuno y los
propietarios no podían subir el precio. Esta medida provocó que, en los
años 70 y principios de los 80, quedase totalmente destruido, con menos
de un 10% de personas viviendo de alquiler”, explica Encinar, que
critica que ahora haya gente que quiera volver a ese modelo. “El control
de precios y los plazos largos de alquiler que algunos proponen ya lo
hemos vivido: se llamó renta antigua y se llevó por delante el mercado
de alquiler en España. La cuestión es que hoy en día para destruir una
ciudad no tienes que lanzar una bomba atómica, basta con poner en marcha
una ley de control de precios sobre el alquiler”.

“El alquiler es una guerra entre inquilinos, no entre propietarios e inquilinos”

El precio de la vivienda en alquiler ha suavizado el ritmo de crecimiento en España durante 2018 y ha acabado el año con un incremento del 9,3% que ha dejado el metro cuadrado en 10,6 euros al mes frente al 18,4% que creció en 2017. El último trimestre del año ha frenado el ritmo de crecimiento, con una reducción de precios del 0,6%.

En Barcelona los precios han caído por segundo año consecutivo, con una reducción acumulada de casi el 7%, mientras que en Madrid la subida
se relaja, y aunque el precio del alquiler ha subido un 4% el año pasado, durante el último trimestre cayó casi un 1,5%. Barcelona sigue siendo la capital española más cara, por delante de Madrid, y, sin
embargo, los papeles se cambian si analizamos los precios por autonomías, con la Comunidad de Madrid por delante de Cataluña. Burgos (12,7%) y Guadalajara (10,4%) son las capitales de provincia en las que más subieron los precios.

Para Encinar estas cifras demuestran que empieza a producirse una normalización de los precios de alquiler. “Los números evidencian lo que venimos diciendo desde Idealista hace tiempo: no hay burbuja en el
mercado del alquiler. Lo creo firmemente, con los datos que hoy tengo en la mano pero, cuando lo he dicho, me han dado capones por todas partes. Sí existiría burbuja si los pequeños inversores, las socimis o los fondos inmobiliarios comprasen las viviendas y luego las retuvieran esperando a que suba el precio, pero eso no está ocurriendo. Los
inversores quieren alquilarlas hoy lo antes posible y ajustar el precio al mercado. Madrid y Barcelona son las ciudades que más han bajado el precio de los anuncios de alquileres que tenemos en Idealista, porque el propietario reacciona de manera inmediata”.

“Como sociedad ha llegado el momento de tener tolerancia cero con los okupas”

Según Encinar, una subida considerable del precio de los alquileres no siempre tiene por qué ser una burbuja. Una vivienda que se alquilaba en 500 euros en 2011, en plena crisis, puede salir ahora al mercado entre 800 y 900 euros como consecuencia de la recuperación económica que se ha producido en los últimos cuatro años. Con la vuelta al crecimiento, la creación de empleo y un aumento de la movilidad interna, el alquiler se ha recuperado en las grandes ciudades. “Realmente esa vivienda no ha tenido variación de precio hasta que se ha cumplido el contrato, y el cambio se debe a la distinta situación del país entre un
momento y otro. En cambio, las casas que salgan este año y que se alquilaron en 2015 ó 2016, seguramente saldrán al mismo precio o incluso estarán algo por debajo que entonces porque ya habían subido hace tres
años. Estamos viendo que se empieza a producir una normalización de los precios del alquiler”.

El último informe de Idealista sobre el mercado del alquiler en España confirma que no hay datos estadísticos que justifiquen la urgencia con la que se quería regular el control de los precios, que ha
frenado el Congreso, y que, de hecho, ya se están ajustando en los grandes mercados. El estudio apunta que en los próximos meses veremos cómo los precios del alquiler se estabilizan y entran en una fase de
mesetización o incluso de más caídas. “En algunos barrios puede haber aún tensión en los precios pero estará basada en una alta demanda que choca con una escasa oferta en esas calles. Pero en general esperamos
una moderación de los precios. Únicamente podrían romper esa tendencia a la estabilidad unas políticas de vivienda que estrangulen y provoquen una reducción dramática de la oferta”.

“La inseguridad jurídica es lo peor que hay. No podemos lanzar un mensaje equivocado al inversor internacional”

Si como sociedad queremos que haya un buen mercado de alquiler, otra de las principales recetas del cofundador de Idealista es acabar ya con la okupación: “Ha llegado el momento de tener tolerancia cero con los okupas. Me tiene fascinado que no veamos el daño que están haciendo al
mercado del alquiler”.

FUENTES:

  1. El problema de la vivienda en España: casas sin gente y gente sin casas: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/insostenible/2018/06/30/el_problema_vivienda_espana_casas_sin_gente_gente_sin_casas_84353_2007.html
  2. El problema de la vivienda de alquiler: algunas soluciones: https://cronicaglobal.elespanol.com/pensamiento/alquiler_130211_102.html
  3. La Problemática de la vivienda en alquiler en España: https://www.responsabilidadconsejerosydirectivos.com/la-problematica-de-la-vivienda-en-alquiler-en-espana/
  4. Problemática De La Vivienda En Alquiler En España (Parte I): https://www.aguirrebaeza.com/blog-aguirrebaeza/problematica-de-la-vivienda-en-alquiler-en-espana-parte-i/
  5. El Banco de España alerta contra los topes al alquiler: https://www.lavanguardia.com/economia/20200124/473095553094/precio-alquiler-espana-limites-banco-espana-psoe-podemos.html
  6. El Banco de España cree que el control de alquileres puede tener “efectos adversos”: https://www.farodevigo.es/economia/2020/01/23/banco-espana-cree-control-alquileres/2235597.html
  7. El acceso de los jóvenes, el mayor problema del sector inmobiliario en España: https://www.lavanguardia.com/economia/20200108/472782243180/sector-inmobiliario-jovenes-pisos-acceso-mercado.html
  8. Poca oferta, mucha demanda y precios altos: así es el mercado del alquiler en España: https://www.nuevatribuna.es/articulo/actualidad/finde-poca-oferta-mucha-demanda-precios-altos-asi-es-mercado-alquiler-espana/20190920200111166355.html

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