Derecho, Política

¿Pueden votar los presos desde la cárcel?

La verdad es que puede parecer una cuestión controvertida, pero no es tan difícil de determinar una respuesta positiva a favor de los presos, sobre todo teniendo en cuenta la existencia del voto por correo.

En primer lugar, hay que destacar que, “tal y como contempla el artículo 23.1 de la Constitución Española, ‘los  ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal’ y recogido mediante la ‘Ley Orgánica del Régimen Electoral General’ aprobada en 1985, en el que se especifica algunos supuestos en los que un ciudadano puede carecer de derecho al sufragio como estar declarado incapacitado por un tribunal médico, encontrarse internado en un hospital psiquiátrico por orden judicial o aquellos condenados que estén en prisión y en cuya sentencia el juez haya dictaminado que el recluso estaría privado del derecho a sufragio durante el tiempo que dure la condena.

Por tal motivo la respuesta a la consulta es un sí con matices, debido a que, en nuestro país, la mayoría de presos pueden hacer uso legítimo de su derecho a ejercer el sufragio desde la prisión (si es que no se ha visto afectado por una decisión judicial).

Eso si, los reclusos que no están en régimen abierto y no pueden acudir a votar a un colegio electoral deben hacerlo mediante el voto por correo. La abstención entre la población reclusa suele superar el 90 %.

Cabe puntualizar que en otros lugares del planeta, por el hecho de estar cumpliendo una condena se pierde el derecho al sufragio (durante el periodo que dure la misma) e incluso hay casos específicos en el que, dependiendo del delito y motivo por el que se le juzgó, una persona puede perder su derecho total a ejercer el voto ya no solo durante el tiempo en el que esté preso sino de por vida”.

A continuación, cabe señalar que “en caso de que no tengan prohibido su derecho al voto, los presos que quieran ejercitarlo no pueden acudir a los colegios electorales, sino que han de hacerlo por correo.

Y para ello han de seguir el procedimiento que la normativa fija al efecto y que está recogida tanto en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General como en diversos acuerdos de la Junta Electoral Central.

En todos los centros penitenciarios se exponen ante la población interna las normas electorales que regulan el voto por correo y se organizan sesiones informativas de explicación y aclaración sobre el procedimiento de votación.

En consonancia con ello, el director de cada prisión -o la persona en quien delegue- solicita a la Sociedad Estatal Correos y Telégrafos que un funcionario de este servicio se desplace en una fecha determinada al centro en cuestión.

Esta persona acude a la prisión provista de los impresos de solicitud de inscripción en el censo que pudieran ser necesarios para que, allí mismo, sean cumplimentados por los internos que quieran ejercer su derecho al voto.

Si alguno de los reclusos careciera de DNI, basta con el Documento de Identidad Interior que tienen todos los internos siempre y cuando en él aparezca la fotografía del titular.

Con posterioridad, la Oficina del Censo Electoral debe remitir al centro penitenciario en que se encuentre el recluso, sobres y papeletas suficientes que le serán entregadas personalmente por el funcionario de Correos.

El preso elegirá la papeleta correspondiente, la introducirá en el sobre, y éste, en otro que irá dirigido a la mesa electoral que corresponda.

Es el funcionario de Correos el encargado de hacer llegar estos sobres a las correspondientes mesas electorales el día de la votación”.

En cuanto al procedimiento para que los presos ejerzan este derecho, cabe destacar lo siguiente:

¿Salen a votar al colegio que por prisión corresponda? ¿Forman mesas electorales dentro de la prisión? No, nada de eso. Los internos votan, los pocos que lo hacen, por Correo. Pero, ¿tienen oficina de Correos dentro del centro penitenciario? Tampoco. Los presos tienen que solicitar al Centro Penitenciario que quieren votar por correo y es el establecimiento penitenciario el que debe solicitar en su nombre la documentación necesaria a Correos. ¿Cómo se hace esto? Como todo lo que se solicita dentro de una prisión: con una instancia.

Por tanto, cuentan con unos plazos más estrictos que los que estamos en libertad, toda vez que no sólo han de contar con el plazo estipulado por el servicio de Correos sino además, con el tiempo que tarda en gestionarlo el Centro Penitenciario. Lo cierto es que si no lo solicitan, la prisión no lo pone a su disposición ¿Debería cambiar esto? Y si cambiara, ¿aumentaría la participación? 

Las estadísticas muestran que tan sólo un 5% de la población reclusa ejerce su derecho a voto. En este punto es normal pensar que si en el mundo exterior hay un número elevadísimo de gente que no va a votar, del  mismo modo puede suceder en una prisión… Pero es que muchos reclusos achacan este bajo porcentaje a la falta de información que les ofrecen en el centro penitenciario limitándose, la Administración Penitenciaria, a colgar documentación informativa en los tablones de anuncios, pasando bastante desapercibido. Asociaciones Pro Derechos Humanos denuncian falta de interés en que los presos ejerzan su derecho a voto y, sin embargo, Instituciones Penitenciarias manifiesta que el mecanismo para votar es el mismo para cualquier persona privada, o no, de su libertad”.

Por último, en relación al ejercicio de este derecho constitucional, cabe señalar que “

Todos los internos tienen derecho a votar –la abstención suele ser históricamente elevada– salvo aquellos a quienes el sufragio les haya sido retirado en sentencia judicial. También reciben información electoral a través de los medios de comunicación. La Junta Electoral Central ha ampliado hasta las 14.00 horas del próximo viernes el plazo para que los ciudadanos puedan ir a Correos a ejercer el derecho al voto.

En la cárcel de Soto del Real están ingresados los siete políticos catalanes varones juzgados en el Supremo por el ‘procés’ independentista y también otros internos con relevancia pública por sus anteriores responsabilidades políticas como Luis Bárcenas y Rodrigo Rato.

Fuentes conocedoras del trámite del voto por correo confirman que han participado todos ellos, así como otros condenados por el ‘aso Gürtel como Guillermo Ortega, exalcalde de Majadahonda, y Alberto López Viejo, exconsejero de la Comunidad de Madrid. También ha cumplido con este trámite el exsecretario de Estado de Hacienda con el PP Estanislao Rodríguez-Ponga, condenado por las tarjetas black de Caja Madrid, entre otros.

Desde la cárcel de Brieva, en Ávila, quien ha ejercicio su derecho al voto es Iñaki Urdangarin. El marido de la Infanta Cristina se encuentra en un módulo aislado de esta prisión de mujeres, que eligió en junio de 2018 para cumplir su condena de 5 años y 10 meses por el caso Nóos.

José Manuel Villarejo, en prisión provisional desde noviembre de 2017 por liderar una organización criminal que salpicó a otros mandos de la Policía Nacional, no ha tramitado el voto por correo desde el módulo para policías de la madrileña cárcel de Estremera.

Los presos del ‘procés’


Además del derecho al voto, Instituciones Penitenciarias ha velado durante esta campaña electoral por cumplir con el mandato de la Junta Electoral Central en lo referente a los derechos como candidatos de seis de los nueve presos independentistas, cinco de ellos en las listas de la cita del domingo.

La cárcel de Soto del Real ha celebrado una docena de actos políticos protagonizados por estos presos independentistas juzgados en el Tribunal Supremo. El director general de Prisiones, Ángel Luis Ortiz, se desplazó el sábado de Semana Santa al centro penitenciario para supervisar y reorganizar el orden de las intervenciones.

Jordi Sànchez, expresidente de la Asamblea Nacional Catalana, y los exconsejeros Jordi Turull y Josep Rull concurren como cabezas de lista de JxCAT de Barcelona, Tarragona y Lleida, respectivamente. Oriol Junqueras es cabeza de lista de ERC al Congreso y Raül Romeva candidato al Senado por este mismo partido.

El sexto candidato es el exconsejero de Interior Joaquim Forn, que será el cabeza de lista de JxCAT a la alcaldía de Barcelona en las elecciones municipales del 26 de mayo. A ellos hay que sumar Carme Forcadell y Dolors Bassa, que están en la prisión de mujeres de Alcalá-Meco y que, como los políticos varones, han tramitado su voto por correo”.

FUENTES:

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