Derecho general

Diferencia entre denuncia y querella

Cuando se estudia el proceso penal, o cuando eres el perjudicado por un delito, al acudir a los tribunales se duda, incluso con la asistencia de los profesionales adecuados, sobre qué documento se ha de presentar en primer lugar.

El objeto principal de este artículo es dar a conocer qué es una denuncia, qué es una querella y los requisitos que tiene cada una, así como sus funciones dentro del proceso.

Para comenzar, se puede decir que “ambas son dos formas de iniciar el proceso judicial para la investigación de hechos delictivos a fin de proceder, en su caso, a la depuración de responsabilidades penales. He aquí las diferencias.

La denuncia es el acto por el que un ciudadano pone en conocimiento a la autoridad judicial, al fiscal o a la policía la comisión de un hecho que presenta caracteres de infracción penal. Según el artículo 259 LECrim, la denuncia es un deber de todo ciudadano, con la consecuencia de sanción en caso de incumplimiento. De esa obligación están exentos los menores de catorce años y los que no usen del pleno uso de su razón. Tampoco tienen esa obligación el cónyuge del delincuente y los ascendientes y descendientes que se encuentren en determinados supuestos previstos en la LECrim.

La ley prevé una obligación específica de denunciar a aquellos que por razón de su cargo, profesión u oficio tuvieran noticia de algún delito público, excepto que se trate de los abogados y procuradores, y los eclesiásticos o ministros de culto (respecto de la información revelada en el ejercicio de sus funciones).

Una vez presentada la denuncia se procederá a la comprobación del hecho, salvo que no revistiese carácter de delito o fuese manifiestamente falso.

Por su parte, en la querella, a diferencia de la denuncia, quien pone en conocimiento del juzgado un hecho delictivo (como en la denuncia), manifiesta su voluntad de “ser parte”, indicando al juez cuáles son las diligencias que le solicita se practiquen para la correcta averiguación de los culpables.  Al ser un acto procesal, la querella ha de interponerse necesariamente ante el Juzgado de Instrucción competente y una vez admitida (si fuera procedente), el Juzgado ordenará la práctica de las diligencias propuestas, salvo que fueran innecesarias, contrarias a derecho o perjudiciales”.

Es decir, la principal diferencia entre ambas, quitando el hecho de que con las dos se pone en conocimiento del órgano jurisdiccional competente un determinado hecho que reviste los caracteres de delito, es que con la denuncia sólo se pone de manifiesto al órgano jurisdiccional de la existencia de un hecho delictivo, mientras con la querella, además de dar a conocer el hecho delictivo al ógano jurisdiccional, también se pone de manifiesto el hecho de querer ser parte en el proceso que corresponda.

En otras palabras:

La denuncia es un deber del ciudadano: la Ley establece que todo aquel que tenga conocimiento de que se ha cometido un hecho delictivo, tiene el deber de comunicarlo. Si se incumple este deber, puede conllevar consecuencias penales, como la posibilidad de valorarlo como un encubrimiento. Pero hay excepciones en las que determinadas personas están eximidas de este deber, derivado de ciertas relaciones especiales: el secreto profesional jurídico (de los abogados o procuradores) o de confesión (de los eclesiásticos y ministros de culto), o la relación de matrimonio o parentesco.

La querella es un acto de ejercicio de la acción penal, por el que el querellante adquiere la condición de parte acusadora. El querellante es la persona que interpone la querella, y el querellado es la persona contra la cual se dirige la querella”.

Ahora toca dar a conocer los caracteres de cada una de ellas. Respecto a la denuncia, hay que decir que, “para que una denuncia sea admitida, es necesario que cumpla dos requisitos. Por un lado, que en ella se produzca la transmisión de unos hechos presuntamente delictivos y, por otro lado, la identificación y ratificación del denunciante (no caben las denuncias anónimas, serán solo “avisos”). No es necesario indicar en la denuncia quién es el autor del delito denunciado, ni aportar elementos que prueben la realidad de los hechos denunciados.

La denuncia no tiene una forma concreta; puede ser escrita, telefónica, verbal… Debe ser interpuesta ante uno de estos tres órganos:

– El Juzgado de Instrucción o de Paz

– El Ministerio Fiscal

– Los funcionarios de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad”.

Por otro lado, respecto a la querella, hay que señalar que “es necesario realizar un relato de los hechos, circunstanciado en tiempo y lugar. Así se introduce lo que se llama el “objeto” del proceso penal, aunque en la querella aún no estará totalmente determinado porque es un momento inicial.

Es necesario también determinar al querellante y al querellado. Ambos tienen que estar perfectamente identificados, y para ello hay que aportar todos los datos posibles. Una querella que no identifique al querellado es en realidad una denuncia.

Se solicitarán al juez “diligencias de investigación”. Estas diligencias son actuaciones encaminada a comprobar el hecho y la autoría del mismo (por ejemplo: tomar declaraciones a testigos, analizar el ADN de la escena del crimen, etc.).

También se solicita ser parte en el procedimiento; es decir, que si se admite la querella, el querellante pasa a ser parte acusadora o activa del proceso penal.

Existen algunos requisitos específicos de ciertas querellas:

Para que una querella privada sea admitida, es necesario que antes se haya intentado un paso llamado “conciliación previa”, que consiste básicamente en intentar llegar a un acuerdo entre las partes”.

Por tanto, las principales diferencias consisten en que en la denuncia hay que especificar el hecho delictivo y la persona que demanda, al contrario que en la querella, así como el hecho delictivo, también hay que identificar a ambas partes y antes de llegar al proceso se require una conciliación previa.

En cuanto a los requisitos de cada una, se pueden señalar los siguientes:

Respecto a la denuncia:

  • “La denuncia está configurada como un deber general constitucional que tenemos todos de colaborar con la Administración de Justicia.
  • En determinados casos este deber tiene más importancia y el que presencie un hecho delictivo o pueda evitarlo con la denuncia está obligado a denunciar, pues si no lo hace puede ser objeto de sanción”.

Respecto a la querella: “si es una querella popular, entonces para que pueda ser admitida se exige, además de los requisitos normales, la prestación de una fianza. La finalidad es frenar las querellas calumniosas. La fianza tiene que ser proporcional a los ingresos de cada uno; si no se aporta esa fianza, entonces es como si se hubiera abandonado la querella”.

Para ir finalizando, hay que señalar que ” La querella es un acto absolutamente formal, es un acto escrito, que requiere de abogado y procurador, con poder especial este último, y es un acto en el que se debe identificar íntegramente el querellante y se debe identificar lo más precisamente posible al querellado. La querella está regulada en los artículos 270 a 281 LECrim. La querella identifica en lo posible los hechos que el querellante considera delictivos y además puede incluir la petición de diligencias de investigación y medidas cautelares.

Otra diferencia entre denuncia y querella es que el tratamiento de la querella es también completamente distinto a la denuncia. La querella estrictamente se admite o inadmite.  La querella dice la ley puede ser inadmitida por 3 causas:

  1. Carecer de jurisdicción o competencia el Tribunal en el que se ha interpuesto la querella.
  2. No cumplirse otros presupuestos procesales sobre el querellante.
  3. Los hechos directamente no son constitutivos de delitos.

Estas tres causas tienen naturalezas distintas: Las dos primeras son causas procesales, mientras que la tercera es una causa material.

Cuando nos vemos en las dos primeras situaciones pasan dos cosas: La querella no constituye tal querella, no constituye al querellante como parte del proceso, pero se tomará como una denuncia (en vez de como querella). La querella defectuosa por motivos procesales es considerada como denuncia y no impide la incoación del proceso penal. Si se inadmite la querella por motivos procesales podrá volverse a formular.

Sin embargo, con la querella inadmitida porque el juez considere que no concurren en el hecho caracteres delictivos, estaremos ante una querella que:

  • No permite la incoación de un proceso penal.
  • No puede volver a ser formulada.

Una de las pocas resoluciones judiciales que tienen valor de cosa juzgada, en el proceso penal, es el auto de inadmisión de una querella, y el querellado quedaría absuelto, por tanto los mismos hechos respecto del mismo sujeto no pueden volverse a plantear jamás.

Cualquier cuestión que pueda tener con la diferencia entre denuncia y querella antes de iniciarse un proceso penal no dude en contactar con nosotros estaremos encantados de poder ayudarle en su caso particular. Somos abogados especialistas en Derecho Penal”.

FUENTES:

CALDERÓN CORREDERA (https://calderoncorredera.com/diferencia-entre-denuncia-y-querella/)

CHAVANEIX (https://chabaneixabogadospenalistas.es/diferencia-entre-denuncia-y-querella/)

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