Abogacía, Derecho, despachos de abogados

El régimen de exclusividad de los despachos de abogados

En primer lugar, cabe señalar que “la relación laboral de carácter especial de los abogados que prestan servicios en despachos de abogados, individuales o colectivos se regula en el Real Decreto 1331/2006, de 17 de noviembre y en el art. 10 se dice que dichos abogados prestarán sus servicios a los despachos en régimen de dedicación exclusiva, salvo que el contrato de trabajo concertado lo sea a tiempo parcial o establezca lo contrario.

Además, cuando los abogados presten sus servicios profesionales para un único despacho en régimen de exclusividad no podrán ejercer la profesión de abogado por cuenta propia ni podrán celebrar otros contratos de trabajo con otros despachos o con otras entidades, públicas o privadas, para ejercer la profesión de abogado y, si así se hubiera pactado, para ejercer cualquier otra actividad profesional. De igual manera, los abogados tendrán derecho a percibir una compensación económica adecuada por la exclusividad, según convenio colectivo o contrato de laboral.

En todo caso será compatible con el régimen de exclusividad (bajo las condiciones determinas en negociación colectiva o contrato de trabajo):

  • La prestación de asistencia letrada y defensa jurídica derivada del turno de oficio.
  • La prestación de asistencia letrada y defensa jurídica que afecte a sus familiares (poder asesorar y defender al cónyuge y demás familiares por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive, y en su caso por adopción).
  • Otras obligaciones que por imperativo legal debieran realizar los abogados.
  • La realización de actividades compatibles con la abogacía y complementarias de ésta tales como las docentes, las representativas u otras de similar naturaleza.

Los abogados que prestan servicios profesionales en los despachos podrán asesorar o defender a sus propios clientes y cobrar los honorarios directamente de los mismos cuando así se hubiera pactado expresamente en el contrato de trabajo, en el que se establecerán las condiciones en que se compatibilizarán las actividades por cuenta ajena y por cuenta propia.

En todo caso, la compatibilidad de las indicadas actividades no puede dar lugar a conflictos de intereses o interferir el cumplimiento de las obligaciones asumidas con el despacho”.

Dicho de otro modo, “cuando los abogados presten sus servicios profesionales para un único despacho en régimen de exclusividad no podrán ejercer la profesión de abogado por cuenta propia ni podrán celebrar otros contratos de trabajo con otros despachos o con otras entidades, públicas o privadas, para ejercer la profesión de abogado y, si así se hubiera pactado, para ejercer cualquier otra actividad profesional. Del mismo modo, los abogados tendrán derecho a percibir una compensación económica adecuada por la exclusividad (según convenio colectivo o contrato de laboral).

En todo caso, será compatible con el régimen de exclusividad (bajo las condiciones determinas en negociación colectiva o contrato de trabajo):

  1. La prestación de asistencia letrada y defensa jurídica derivada del turno de oficio.
  2. La prestación de asistencia letrada y defensa jurídica que afecte a sus familiares (poder asesorar y defender al cónyuge y demás familiares por consanguinidad o afinidad hasta el segundo grado inclusive, y en su caso por adopción).
  3. Otras obligaciones que por imperativo legal debieran realizar los abogados.
  4. La realización de actividades compatibles con la abogacía y complementarias de ésta tales como las docentes, las representativas u otras de similar naturaleza.

Los abogados que prestan servicios profesionales en los despachos podrán asesorar o defender a sus propios clientes y cobrar los honorarios directamente de los mismos cuando así se hubiera pactado expresamente en el contrato de trabajo, en el que se establecerán las condiciones en que se compatibilizarán las actividades por cuenta ajena y por cuenta propia.

En todo caso, la compatibilidad de las indicadas actividades no puede dar lugar a conflictos de intereses o interferir el cumplimiento de las obligaciones asumidas con el despacho.

Pacto de permanencia en la empresa en la relación laboral de carácter especial de los abogados que prestan servicios en despachos de abogados, individuales o colectivos.

El apdo. 4, Art. 21 del Estatuto de los Trabajadores establece ciertas características para el pacto de permanencia en la empresa, las partes de ésta relación laboral especial podrán pactar que los abogados deban permanecer en los despachos durante un cierto tiempo, cuando aquéllos hubieran recibido, con cargo a los mismos, una formación o especialización profesional durante un cierto tiempo y un determinado coste, en los términos que se establezcan en la negociación colectiva o en el contrato de trabajo”.

En cuanto a la regulación del pacto de permanencia en la empresa, se ha de indicar que “deberá cumplir ciertos requisitos:

  1. No podrá exceder los dos años de duración.
  2. Habrá de formalizarse por escrito.
  3. Sólo será válido cuando concurran los requisitos que se establezcan en el convenio colectivo o contrato de trabajo.
  4. La indemnización a la que tendrá derecho el despacho, en el supuesto de que el abogado abandone antes de terminar el plazo de permanencia, será pactada en convenio colectivo o contrato de trabajo, pero, de ningún modo, podrá exceder los gastos que hubiera soportado el despacho como consecuencia de la formación o especialización del trabajador.

Regulación y contenido del pacto de no competencia postcontractual

El apdo. 2, Art. 21 del Estatuto de los Trabajadores establece las características generales que ha contener el pacto de no competencia postcontractual. En este pacto se podrán establecer restricciones o limitaciones respecto a futuras actuaciones de los abogados en relación con los clientes del despacho, o con asuntos en que hubieran intervenido durante su relación contractual; se exceptuarán de dichas limitaciones los clientes que el abogado hubiese aportado al despacho al inicio de la relación laboral, salvo pacto expreso en contrario.

En ningún caso, la no competencia postcontractual que se establezca puede actuar como limitación general del ejercicio de la profesión de abogado ni como limitación para actuar en los campos o especialidades del derecho a que se dedique el despacho.

En todo caso, el pacto de no competencia después de extinguido el contrato de trabajo no podrá exceder de un periodo máximo de dos años desde la finalización del contrato y sólo será válido si se pacta una indemnización adecuada para compensar económicamente las restricciones o limitaciones que se le impondrán a los abogados en el ejercicio de su profesión, incluidas las que se puedan establecer en relación con los clientes aportados al despacho al inicio de la relación laboral”.

Se puede afirmar que “

El Colegio de Abogados de Madrid recalca el carácter especial de larelación laboral entre un abogado y un despacho. Esta peculiaridad,reconocida en elReal Decreto 1331/2006, invalidaría la aplicación de convenios generales como el de oficinas ydespachos. Este mismo colegio profesional indica cuál es el régimen deSeguridad Social aplicable a los contratos que regulen esta relaciónlaboral de carácter especial. Remite a la Resolución yResolución del Ministerio de Trabajo de 30 de diciembre de 2005.

Algunos expertos han manifestado que, precisamente, la inclusión en laSeguridad Social es el único aspecto por el que, en puridad, la relaciónentre el despacho y el abogado puede ser considerada laboral; puesto que,en la práctica, el marco jurídico sería el del Derecho Civil.

Este es otro aspecto no exento de controversia, ya que podría resultarcomplejo establecer si la relación entre el abogado y el despacho respondea un régimen mercantil o laboral. En primera instancia, elReal Decreto 1331/2006debería servir para delimitar claramente cuándo se puede calificar comolaboral una relación especial laboral entre abogado y el bufete.

Sin embargo, con fecha posterior al antedicho Real Decreto existensentencias del Tribunal Supremo en las que no se considera contrato denaturaleza laboral el hecho de cobrar una iguala por hacerse cargo de todoslos pleitos, como puede comprobarse en lasentencia dictada el 19 de noviembre de 2007.

Todo sería mucho más sencillo si, como establece el Real Decreto, existiera un convenio colectivo específico y de aplicación exclusiva a los despachosde abogados. El Colegio de Abogados de Madrid afirma que el Real Decreto:«necesitará de un desarrollo futuro a través de los “convenios colectivos específicos y de aplicación exclusiva a losdespachos de abogados”, pudiendo ser mejoradas las condiciones laborales por acuerdo entre laspartes contratantes».

¿Tiene sentido laboralizar el carácter individual de las profesionesliberales?

En esencia, la práctica de la abogacía se ha caracterizado,tradicionalmente, por su ejercicio individual. El propio Estatuto loexpresa en su artículo 1.1: «la abogacía es una profesión libre e independiente que presta un servicio a la sociedad en interés público…»

Sin embargo, en nuestros días, el ejercicio individual de la profesión sehace cada vez más difícil. Muchas son las causas que han propiciado estasituación. Entre ellas, los alambicados derroteros de la actividad económica, las nuevas tecnologías y un enfoque más empresarial delejercicio de la abogacía. Por todo ello, la relación de colaboración entre abogados ha venido siendo sustituida por otra concepción del ejercicio dela abogacía, en la que tiene cabida su desempeño dentro de la organizacióny dirección de otra persona, el empleador o empresario.

En este estado de cosas, queda claro que es el Derecho del Trabajo el quedebe regir la naturaleza de esta relación, ahora sí, laboral, aunque de carácter especial. Tanto es así que el propio Tribunal Constitucional se pronunció al respecto del ejercicio de la abogacía en una relación laboraly la calificó como:

«Un interés digno de tutela que conlleva un importante cúmulo deconsecuencias jurídicas, como es la aplicación de las normas del Derecho del Trabajo y Seguridad Social» (sentencia del Tribunal Constitucional 71/1991, de 8 de abril).

De manera que, cuando la relación entre abogados no sea la de colaboración, sino que sea la de laboralidad, sí se hace necesario establecer un marco jurídico de protección y tutela. El Real Decreto 1331/2006hace mención a convenios colectivos específicos. Por esa razón, no tendríalugar la aplicación de otro tipo de convenios, como el de oficinas y despachos”.

Por tanto, se trata de un sistema de ejercicio sobre el que no existe más legislación que el real decreto citado y que obliga al abogado de un despacho colectivo a trabajar solo para ese despacho en exclusiva durante la duración del contrato que tenga y durante un tiempo después de la extinción de la relación de trabajo.

FUENTES:

  1. Convenio de oficinas y despachos. ¿Aplicables a despachos de abogados?: https://m.cerem.es/blog/convenio-de-oficinas-y-despachos-aplicable-a-abogados
  2. Régimen de exclusividad y clientela en los contratos de trabajo con abogados, ya sea en despachos individuales o colectivos: https://www.iberley.es/temas/regimen-exclusividad-clientela-relacion-laboral-caracter-especial-abogados-15971
  3. Régimen de exclusividad en la relación laboral de carácter especial de los abogados: https://www.lawandtrends.com/noticias/despachos/regimen-de-exclusividad-en-la-relacion-laboral-de.html

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