Derecho, despachos de abogados, Nuevas tecnologías

La tecnología Legaltech como impulso de los despachos de abogados. Parte I

1.- Introducción.

El objeto principal de este artículo es dar a conocer la tecnología legaltech como mecanismo de mejora del funcionamiento de los despachos de abogados en el ejercicio de las funciones que la normativa procesal otorga a estos profesionales.

En primer lugar, se dará una definición de legaltech, y se determinarán, asimismo, las características y funciones de esta nueva tecnología.

En segundo lugar, se realizará un estudio de cómo aplicar este tipo de tecnología a los retos a los que se han de enfrentar los despachos de abogados como consecuencia de las nuevas o futuras funciones que se les encomienden por los bruscos cambios que sufre la sociedad actual.

En tercer lugar, se determinarán las aplicaciones prácticas de esta tecnología en los juzgados y tribunales como destino final de los escritos de despachos de abogados.

En cuarto lugar, se estudiarán los fundamentos de esta tecnología.

En quinto lugar, se realizarán unas conclusiones.

2.- Concepto de Legaltech. Características principales.

En este apartado, hay que decir en primer lugar que “Legaltech es el término utilizado para definir la incorporación de la tecnología en el entorno legal, o lo que es lo mismo, el uso de tecnología en el ejercicio del Derecho. Ahora bien, en España no hay aún un consenso entre la doctrina sobre cómo debe definirse el concepto, si bien es aceptado por todos que hace referencia al uso de la tecnología y de softwares para ofrecer servicios jurídicos.

De este modo, podemos hablar de Legaltech como aquel conjunto de empresas y proyectos que persiguen el objetivo común de transformar los servicios legales aprovechando las posibilidades, medios y herramientas tecnológicas y digitales que ofrece la Sociedad de la Información, o que son implícitas a ella”[1].

También cabría reseñar en este apartado lo siguiente: ““Hay que entender el concepto ‘legaltech’ como la tecnología aplicada a los servicios jurídicos”, aclaraba Jorge Morell, fundador de Legaltechies. Morell situó en 2008 el momento en que el término comenzó a ganar popularidad, especialmente a raíz de la crisis financiera que obligó a los despachos a buscar nuevas fórmulas “para hacer el mismo trabajo pero por un menor valor”.

¿Qué trabajo es ese que puede hacerse gracias al empleo de la tecnología en los despachos de abogados? “Por un lado, cubrir las necesidades de los clientes para que cumplan con las normativas vigentes; por otro, el impacto en el trabajo que permita hacerlo más eficiente y una mayor eficacia”, resaltaba Joaquín Muñoz, socio de IT de Ontier. Muñoz señalaba ejemplos que demuestran las bondades del uso de la tecnología para el ejercicio de la abogacía: “Se pueden llevar a cabo revisiones de documentos en una ‘due diligence’ en un tiempo mucho menor del que tardaría una persona o grupo de personas”.

Implantar la tecnología, en palabras de Cristina Retana, directora de contenidos e innovación de Wolters Kluwer, debería servir para aportar un sello de seguridad para que el abogado sepa, por ejemplo, que aquello que está consultando está actualizado. “Existen herramientas de analítica jurisdiccional predictiva que aportan criterios de probabilidad a la hora de juzgar el resultado de un caso. Apoyarse en la inteligencia artificial te ofrece indicadores y parámetros que te permiten prever mejor un resultado en función del contexto en que se da”.

Tanto Cristina Retana como Jorge Morell hicieron mención expresa a las reticencias que encuentran en el ámbito laboral a la hora de incorporar herramientas tecnológicas que les ayuden en el día a día. “Hay un desconocimiento, temor y mitificación de ciertas tecnologías respecto a otros sectores. La realidad es que si conoces sus límites y posibilidades, las entenderás mejor”, aseguraba Retana.

Morell fue más lejos al poner casos concretos que ilustraban los motivos de esta “seria” resistencia. El fundador de Legaltechies opina que “el índice de escepticismo más alto lo tienen los abogados” y puso el ejemplo de un ‘software’ utilizado para encontrar errores en acuerdos de confidencialidad que no logró hacerse con el favor de los abogados que lo utilizaban. ¿El motivo? “Había encontrado el 94% de los fallos y les parecía mal que hubiera un margen de error y que no detectara el 100%. Estamos muy verdes en este campo, con abogados que llevan muchos años y un conocimiento muy justito de todo lo que tienen a su mano”, lamentaba”[2].

Por último, dentro de este apartado, cabe señalar que “Por otro lado, la legaltech nadie sabe muy bien qué es, si un cambio de mentalidad en los abogados, si startups que crean herramientas para el sector legal (por cierto, aún no he visto ninguna que funcione bien) o si se trata de una nueva área de especialización. El caso es que se organizan eventos de legaltech, se presentan startups legaltech, los despachos crean sus propios hubs de legaltech, pero los despachos siguen usando el proveedor de correo electrónico tradicional, la documentación del cliente está guardada en una carpeta más o menos bien estructurada (compartida o no), se consultan las bases de datos de toda la vida, todo se redacta en Word, se firman los documentos a mano, se escanean y se devuelven por email y el gestor documental (los que lo tengan) no es más que una simple base de datos de plantillas- en Word – genéricas.

Las herramientas RPA se están empezando a desarrollar para su aplicación en la mayoría de grandes sectores económicos e industriales (banca y finanzas, retail, transporte de mercancías, viajes, tecnologías de la información) ya que la relación “coste inicial-ahorro a medio-largo plazo” es enorme. Con las cantidades de recursos que manejan estas empresas y la competencia existente entre las mismas, la inversión en herramientas que hagan más eficiente a la empresa es una obligación. O lo que es lo mismo, la empresa quedaría obsoleta y fuera del mercado si no implanta estas tecnologías de automatización de procesos. Por otro lado, las grandes multinacionales de desarrollo de ERP y RPA (SAP, SalesForce, Microsoft Dynamics, Oracle EBS…), como es lógico, se han centrado en desarrollar productos o servicios que puedan implantarse en grandes empresas, que sean además similares o con las mismas reglas de juego y que sean altamente escalables. No parece que el sector legal se asemeje a este target.

No es por otro motivo sino por éste por el cual aún los RPA no se han implantado de verdad en el sector jurídico. Un despacho de abogados puede ser pequeño o grande, especializado en asesoramiento legal o en defensa ante los tribunales, en derecho fiscal o en derecho laboral, en pequeñas reclamaciones o en grandes operaciones. Además, la abogacía se caracteriza- o se caracterizaba- por ser una profesión de tradiciones (basta leerse el Código Deontológico o el Estatuto General de la Abogacía Española), personalista (el clásico despacho cuyo nombre está conformado por los apellidos de los socios fundadores), de trabajo supuestamente artesanal y con una barrera de entrada notablemente cerrada (sólo podrán asesorar jurídicamente los abogados colegiados). Dicho de otro modo: las multinacionales de RPA no van a centrarse en el sector legal mientras éste mantenga las características antes expuestas.

Es cierto que los despachos más grandes, tanto nacionales como internacionales, ya emplean softwares de gestión para una gran variedad tareas, como el control de las horas facturadas, la contabilidad, la comunicación con los clientes a través de espacios virtuales o la utilización de un gestor documental con más funcionalidades que el resto, pero no son software diseñados específicamente para el sector legal; no son softwares que aplique un abogado para la práctica jurídica.

En las áreas jurídicas, con carácter general, simplemente se están testeando algunas herramientas. Cada semana leemos en los medios que tal despacho está a la vanguardia de la innovación legal porque ha usado tal software de IA del que nadie ha oído hablar, porque ha usado Blockchain para ofrecer más seguridad a la documentación firmada por sus clientes, porque los martes hacen un workshop de design thinking y open space for innovation, porque ha emitido un token, porque se ha aliado con esta empresa de software para crear soluciones tecnológico-legales o bien porque han metido en plantilla a un informático o han creado un nuevo departamento con un nombre futurista. Casi se me olvida, también hay despachos que ofrecen smart contracts a medida.

Lo anterior demuestra dos cosas; la primera es que, en efecto, hay un interés en el sector legal y en sus agentes por innovar, por la modernización a través de la tecnología y por conocer las tecnologías más punteras hoy en día. La segunda es que aún no ha empezado el pistoletazo de la digitalización del sector legal, al menos en España, ya que la mayoría de medidas innovadoras que se han mencionado han sido sugeridas en su mayoría por el departamento de marketing y no por los departamentos jurídicos. La cultura de la innovación aun no ha calado y los abogados siguen siendo reacios a los cambios. 

Dicho esto, no cabe duda de que en algún momento esto va a cambiar, y ese pistoletazo llegará cuando un gigante tecnológico entre con fuerza en el sector y cambie las reglas del juego. Los expertos en RPA indican que “todo se puede hacer”, es decir, llegará el día en que las demandas se redacten solas, los contratos se redacten por las partes sin presencia de un abogado humano, haya cláusulas que se autoejecutaráen, procesos de due diligence que empiecen y acaben el mismo día o softwares cuyas reglas cambien solas conforme entre en vigor una nueva ley que sea capaz de leer e interpretar.

De los abogados y de los despachos depende que no sea un agente externo, un gigante tecnológico, un intruso el que empiece a revolucionar el sector legal a través de distintas herramientas RPA que aprendan solas gracias a tecnologías complementarias como la visión artificial, la automatización cognitiva o el aprendizaje automático. Los despachos deben perder el miedo a usar herramientas que aún son imperfectas o mejorables. Deben crearse alianzas entre despachos y startups tecnológicas para fomentar el uso de herramientas que de verdad vayan a ser aplicadas. Es importante este compromiso de los despachos, entre ellos y con las empresas desarrolladoras, para asegurar que las herramientas- aunque sean pruebas de concepto- vayan a ser implantadas, porque sólo así se podrán testear y mejorar.

Evidentemente no es tarea fácil y se plantean multitud de incógnitas: ¿qué forma jurídica adoptaría esa alianza?: ¿una asociación que fomente y desarrolle estas herramientas para su implantación entre sus socios? ¿una Sociedad Limitada que desarrolle y comercialice el producto entre sus socios? ¿o también a los competidores? ¿y si acaba adquiriendo más peso esta sociedad que los propios despachos? Estas joint-ventures o alianzas no son fáciles de manejar, ya que hay muchas horas de trabajo que no van a ser remuneradas, no es fácil medir el trabajo de los equipos y menos aún equipos multidisciplinares (abogados, tecnólogos, marketing), pero se trata de una medida necesaria si queremos que la revolución digital del sector legal la lideremos los propios operadores jurídicos”[3].

3.- ¿Cómo se ha de aplicar esta nueva tecnología a los nuevos retos a los que se han de enfrentar los despachos de abogados?

En primer lugar, hay que destacar, en primer lugar, que, “según el Censo de Colegiados del Consejo General de la Abogacía, España contaba a 31 de diciembre de 2017 con un total de 256.644 abogados colegiados. De ellos, el 58,18% ejercen la profesión. El sector de la abogacía es considerado socialmente como un sector tradicional, en el que impera el servicio profesional personalizado al cliente y en el que prima la calidad y la confianza del letrado, más que las herramientas tecnológicas que utiliza. Ahora bien, al igual que en otros sectores de la economía, la tecnología está llamando a la puerta con insistencia desde hace unos años. No obstante, apenas se han observado cambios en los despachos de abogados y, según Rodolfo Tesone, presidente de ENATIC, menos del 5% de los abogados colegiados pueden ser considerados como “abogados digitales”.

La era tecnológica ha traído consigo nuevas herramientas, nuevos negocios y provocará el desarrollo de nuevos servicios por parte de los despachos.

Por una parte, han surgido herramientas para facilitar la actuación de los despachos. Desde aplicaciones que permiten estimar la probabilidad de ganar un pleito o la duración aproximada del mismo gracias al big data, pasando por programas de gestión de los archivos que han permitido digitalizar el archivo físico y los expedientes hasta llegar a herramientas que empiezan a aplicar la inteligencia artificial para la revisión de contratos o para llevar a cabo una traducción automatizada. No hay que olvidar los programas de sumarización creados para elaborar completos resúmenes de documentos mucho más extensos y que permiten tomar decisiones teniendo en cuenta ideas clave. Y, es más, están por llegar plataformas que serán capaces de mantener la unidad de acto en la firma de una escritura a pesar de que los firmantes se encuentren en notarías ubicadas a kilómetros de distancia.

Por otra parte, la tecnología ha hecho surgir nuevos negocios que no pueden obviarse. Por ejemplo, es destacable cómo han proliferado los delitos informáticos, muchos de ellos, a escala nacional e internacional. O, cómo ha ido ganando importancia la protección de datos que ha llevado incluso a que existan despachos especializados en estos aspectos y que el legislador haya optado por regular más estrictamente la materia.

No solo eso, esta nueva etapa también ha conllevado la transformación de los negocios básicos de los despachos de abogados en su forma de hacer las cosas dado que las nuevas herramientas han permitido realizar mejor las tareas que ya se venían desempeñando. Solo hay que ver cómo la presentación de un sencillo escrito de alegaciones a la Agencia Tributaria ya puede hacerse rápidamente por vía telemática y, en algunos supuestos, su presentación electrónica ya ha devenido obligatoria. Podría decirse lo mismo de la preparación de escrituras, contratos o la presentación de demandas que en gran número de partidos judiciales ya es electrónica.

Dar una visión de “despacho digital” puede ser esencial de ahora en adelante para continuar en el mercado, mostrando a los clientes actuales y los potenciales que se está dispuesto a llevar a cabo un proceso de adaptación.

¿Qué cliente no prefiere poder entregar un documento vía correo electrónico en lugar de tener que ir en persona a su despacho de confianza? ¿Qué cliente no prefiere actuar telemáticamente en lugar de tener que presentarse en los Juzgados? ¿No es acaso más rápido y eficiente ofrecer la posibilidad de solucionar conflictos vía online? Teniendo los medios al alcance de la mano, ¿por qué no aprender a utilizarlos?

En el fondo, no hay que perder de vista que la nueva generación de clientes de los despachos va a ser de clientes nacidos en la era digital, operadores jurídicos inmersos en las nuevas tecnologías y que saben utilizarlas y que, por ello, es importante adaptarse a la nueva era, haciendo propias las nuevas herramientas y aprovechando las posibilidades”[4].

También cabe destacar que “De acuerdo con Julio C. Zerecero Marín, director jurídico de Banca Digital y vicepresidente senior de Citibanamex, el uso de la tecnología en el campo del derecho sirve para hacer la vida más fácil a todos sus participantes, lo que se traduce en volverlos más eficientes para que presten un servicio de forma más óptima.

Esta misma idea expresó Hugo López Coll, shareholder del despacho Greenberg Traurig, para quien, en el pasado, los servicios legales básicamente incluían a un abogado revisando grandes cantidades de documentos.

“Lo que la tecnología ha hecho es que ahora la abogacía se trata de ofrecer un producto que sirve para resolver problemas muy específicos, lo que hace que el tiempo se convierta en un factor fundamental de esta evolución”, dijo López Coll. 

En resumen, la aplicación de la tecnología al mundo del derecho es importante porque hace posible que se transforme profundamente la prestación de servicios jurídicos, según las palabras de Lluís Faus, fundador y director de vLex, quien añadió que si los abogados no implementan las tecnologías corren el riesgo de convertirse en fósiles del sistema.

Escenario desalentador en América Latina  

La situación del uso de tecnología en los despachos y departamentos jurídicos en América Latina no es muy alentadora. De acuerdo con un estudio de campo realizado por Daniel S. Acevedo, gerente de proyectos estratégicos del despacho Galicia Abogados S.C., entre los abogados de empresas y entidades públicas de la región, 52.3% no utiliza otra herramienta tecnológica en sus actividades más que la suite de Office. 

“Esto evidencia un retraso en una sociedad que ha venido cambiando y que lo va a seguir haciendo”, dijo.

Para Fabián Urriago, coordinador de Gestión Documental del despacho Gómez-Pinzón, la tecnología avanza más rápido de cómo se discute sobre ella y esto es algo que se refleja en cómo se está implementando en el sector legal. No obstante, el especialista no cree que las organizaciones de América Latina no estén preparadas para esta adopción, sino que se trata de un problema cultural en el que las firmas de abogados tardan mucho tiempo en adoptar las tecnologías y además lo hacen de forma desordenada. “Internamente no tenemos claros conceptos como big data e inteligencia artificial, pero al mismo tiempo estamos adoptando blockchain”, dijo.

La tecnología también está haciendo que los despachos volteen a verse a sí mismos como bancos de información y que como tal se observen como sujetos expuestos a incidentes de seguridad, como el ocurrido en el caso que suscitó los llamados Panamá Papers, en los que millones de documentos del despacho Mossack Fonseca fueron filtrados y ocasionaron que muchos de los socios de este despacho fueran encarcelados por haber realizado actos ilícitos.  

“No quiere decir que todos los despachos estén haciendo algo mal, sólo que es necesario considerar que un despacho es un banco de información y que una filtración puede violar el principio de confidencialidad entre abogados y clientes, por eso hay que preguntarnos ¿qué estamos haciendo para prevenir un ciberataque”, dijo Hugo López Coll.

Del sofá al gimnasio

América Latina está en un momento en el que los abogados se asemejan a las personas que quieren hacer ejercicio, pero aún no pueden pasar del sofá al gimnasio cuando hablan de tecnología. Esta metáfora de Daniel S. Acevedo dio pie a la discusión sobre los retos que tiene la tecnología en la práctica jurídica y el valor que puede aportar en los procesos de este sector.  

Para Fabián Urriago Guzmán, coordinador de Gestión Documental del despacho Gómez-Pinzón, no sólo se trata de implementar procesos tecnológicos porque sí. Es necesario adaptar la tecnología con calidad y entregar productos que no necesariamente sean más costosos pero que reduzcan tiempo y dinero en los procesos de los despachos. 

“Hay que generar una estrategia e identificar los procesos más importantes y ahí aplicar la tecnología, porque no se trata de comprar por comprar. La tecnología es un medio para alcanzar un objetivo y no un fin en sí mismo”, dijo.

Para poder medir el valor que tienen tecnologías como el cómputo en la nube, la firma electrónica digital y hasta las redes sociales en el mundo del derecho, es necesario monetizar el valor de la innovación, aseguró Daniel S. Acevedo, quien añadió que un despacho o un departamento jurídico se encuentra en un rango superior respecto del Legaltech, cuando la tecnología brinda resultados que son tangibles y que además son positivos.

Lluís Faus habló en este mismo sentido y sugirió que aquellos procesos de transformación digital exitosos suponen proyectos estratégicos que permiten reducir costos o generar negocios, al mismo tiempo que ayudan a transformar la organización.

“Estamos en un proceso de industrialización en el terreno del derecho. Esta automatización y la tecnología requieren de procesos definidos y de indicadores claros, por lo que la adaptación es y va a ser muy dura para todas las generaciones, porque los abogados no hemos sido formados para seguir procesos establecidos”, dijo.

Casos de éxito y riesgos

Entre las aplicaciones de la tecnología en el ámbito jurídico de las que hablaron los panelistas del foro están aquellas que incluyen a los departamentos de grandes bancos en los que de acuerdo con Julio C. Zerecero, existen procesos muy establecidos cuyas modificaciones tienen impactos muy grandes. 

No obstante, encontrar actualizaciones en el campo legal de las instituciones financieras supone ahorros millonarios, al disminuir costos y al mismo tiempo atraer clientes, a través de la generación de perfiles sofisticados de los clientes y la compartición de información entre las diferentes áreas y niveles del negocio. 

Pero no todo es miel sobre hojuelas en la implementación de tecnología en el mundo del derecho. De acuerdo con los panelistas del foro, muchos abogados se mantienen en la incertidumbre sobre si el marco legal en el que se utiliza la firma electrónica en México es aún lo suficientemente robusto como para generar utilidad en contratos de alto valor monetario. Mientras que en contratos de poco valor, la firma electrónica no genera mayor problema, en contratos que valen millones de pesos, muchos juristas no se atreven a utilizar esta herramienta tecnológica. 

Otro de los riesgos es aquel que lleva a creer que todas las actividades de los abogados pueden ser automatizadas. Si bien, de acuerdo con Fabián Urriago ya existe una firma de abogados que no cuenta con ningún jurista, esto no es lo más conveniente, pues en su opinión sólo 40% de la práctica jurídica es automatizable y el otro 60% no lo es. “Los clientes quieren a alguien con quien puedan acercarse, no sólo máquinas que sean efectivas”, dijo”[5]

Por tanto, la aplicación práctica de esta nueva tecnología al mundo del Derecho es bastante complicada por la falta de medios para poder implantarlo, y sobre todo, por la ingente cantidad de despachos de abogados en España.

4.- Las aplicaciones prácticas de la tecnología Legaltech.

En primer lugar, se va a destacar en el presente epígrafe que “Según los datos publicados por la consultora española Legaltechies, actualmente en España tenemos 142 proyectos Legaltech y más de un centenar de empresas relacionadas con la materia por todo el territorio nacional. De hecho, a junio de 2019, el 28,2% de los proyectos se localizaban en Barcelona, el 26,8% en Madrid y el 6,3% en Valencia, entre otros lugares del país.

Ahora bien, ¿en qué tipo de servicios se especializa la Legaltech española? Antes de dar paso a la respuesta resulta necesario hacer una breve mención sobre qué entendemos por Legaltech. La Legal Tech es una combinación de los términos “servicios jurídicos” y “tecnología”, y simplemente significa tecnología jurídica. O lo que es lo mismo, estamos ante un concepto que se refiere en términos generales a la adopción de tecnología y softwares innovadores para racionalizar y mejorar los servicios jurídicos.

Aun así, la realidad es que no existe una definición común, si bien existen algunas explicaciones de mucha precisión como la formulada en septiembre de 2015 por el abogado MICHA BUES: “Legal Tech describe el uso de tecnologías digitales modernas, asistidas por ordenador, para automatizar, simplificar y, con suerte, mejorar el proceso de búsqueda, aplicación, acceso y gestión de la justicia a través de la innovación”.

En sentido estricto, y de acuerdo con lo perfilado por el abogado alemán experto en Legaltech Markus Hartung, la Legaltech es un software que impacta directamente en la prestación de servicios jurídicos como sería la creación automatizada de contratos, la composición tipográfica, la mecanización del flujo de trabajo, la revisión de documentos, las herramientas de autogestión o las bases de datos inteligentes (como por ejemplo Ross Intelligence de IBM).

Así pues, estas aplicaciones sirven de apoyo para la labor de los profesionales del sector jurídico e incluso pueden sustituir en parte sus actividades. La tecnología a menudo produce mejores resultados y es más barata, por lo que ya no se justifica el uso de abogados para actividades mecánicas o burocráticas que se puedan realizar con un sistema informático. De ahí que, sea importante entender la Legaltech como la tecnología que modifica la práctica tradicional del Derecho tanto para los profesionales como sus clientes, haciendo más eficiente y cercana la comercialización del servicio o su prestación.

Centrado ya el concepto de Legaltech, y antes de hacer referencia a los tipos de servicios en los que se está especializando en España, vamos a hacer una breve mención a las modalidades que existen dentro de este ámbito. Para ello, vamos a tomar como referencia el índice tecnológico del Centro CodeX de Informática Legal de la Universidad de Stanford, que en junio de 2019 contenía más de 1200 empresas, de las cuales podemos distinguir siete modalidades principales de aplicaciones y empresas Legaltech:

  1. productos de asesoramiento legal automatizado para los ciudadanos (automated legal advice products);
  2. marketplaces o plataformas de encuentro entre clientes y abogados;
  3. empresas de externalización del trabajo jurídico para los despachos y departamentos jurídicos (legal process outsourcing);
  4. automatización documental;
  5. herramientas de e- discovery y revisión de documentos;
  6. análisis predictivo de casos
  7. plataformas e-Learning.

Bajo esta tesitura, ahora sí que podemos plantearnos ¿en qué tipo de servicios se ha especializado la Legaltech española? Pues bien, si volvemos a los datos publicados por la consultora Legaltechies, ahora mismo podríamos decir que hay 5 grandes categorías en nuestro mercado:

1.- En primer lugar, tenemos los softwares de gestión para que un abogado o despacho lleve el control de clientes, casos o facturación. Son servicios muy útiles ya que, por ejemplo, permiten que los despachos jurídicos lleven la gestión de expedientes, plazos, igualas, minutaciones y demás funcionalidades relacionadas, soportadas y almacenadas en la nube.

Dentro de esta categoría destacan servicios como Quolaw (de origen argentino), Kleos, Infolex o IusUp y otros mucho más clásicos como GEDEX, ABOGest, MelkorLex o MN Program. También encontramos otros como sudespacho.net, Procesia, Lex-On del grupo Lefebvre y LexProcess, o los servicios de Nubbius, LexTools, BaseNet o Suasor o Registra Soft. Y, por último, Lexpire, que se trata de una aplicación que permite calcular todos los tipos de plazos de subsanación, interposición de recursos y vencimientos ante la Agencia Tributaria, entre otros.

2.- La segunda gran categoría la forman todas las herramientas para auto-generar contratos o adquirirlos directamente sin tener que pasar por un abogado. O lo que es lo mismo, herramientas que mediante sistemas de preguntas y respuestas obtienen la información necesaria y proporcionan al cliente contratos ajustados a sus necesidades.

Dentro de esta categoría encontramos muchas opciones diferentes: algunas clásicas como FormalDocs o Bigle Legal, la versión española de Wonder Legal, modelos para reclamaciones como los ofrecidos por LexTotal, múltiples variantes como las de Crea mi Contrato, Bounsel, Legaliboo, o Legalbono desde Málaga, Mil Contratos o Lexness, versiones especializadas para startups como Starting Legal, otros en contratos de alquiler como Okidoc, Ammana para protocolos laborales de empresa, plugins para plataformas como WordPress de la mano de Legal+ o un conversor de texto office normal a interactivo HTML vía Docxpresso. Todo ello sin olvidar al “padre” de casi todos ellos, Rocket Lawyer, que ahora ya se encuentra también en España.

3.- La tercera gran categoría son los marketplaces jurídicos. Estos mercados electrónicos permiten, por un lado, a los clientes encontrar fácilmente el abogado idóneo para solucionar su problema y, por otro, posibilitan a los abogados para presentarse mejor y más específicamente tanto a ellos mismos como a los servicios que ofrecen. De esta forma, un abogado puede promocionar y vender su saber legal, mientras que el cliente puede solicitar y buscar ofertas varias y de todo tipo. Los abogados pueden darse de alta y los usuarios buscar por localización, materia, reputación, precio y demás características.

Además, estas plataformas suelen incorporar sistemas de reputación en línea que permiten a los clientes compartir sus experiencias sobre el rendimiento y los niveles de servicio de sus abogados. Vamos, como hacen los clientes de hoteles y restaurantes en TripAdvisor.

En esta categoría también encontramos muchas opciones. Comenzando por Elabogado.com, LexGo App, Sintoga para estudiantes de Derecho, Unión Jurídica o Lawyers for projects; otros más clásicos como Abogae o Abogados365, otra novedad como Abogalista o Unaes, o nombres más sencillos de recordar como Recomendar Abogado, Contratar Abogados o Entre Letrados.

Por otro lado, también tenemos Unabogado.es, Easyoffer, TuAppAbogado, Abogadea, Quiero Abogado o una de las primeras versiones autonómicas, Abogados en Baleares. Todo ello sin olvidar los clásicos directorios legales como puedan ser LexDir o particularidades como Lexdigo que parte de la estructura del marketplace apostando también por la gestión del asunto y la evidencia digital; Emérita Legal, un comparador de abogados cualificado o Vaxes, que pone en común a proyectos de empresa con abogados interesados en la materia.

4.- Otra gran categoría son los servicios para plantear reclamaciones legales de todo tipo desde el sofá de casa mediante Internet. Pueden ser empresas como Reclamador, Indemnízame, AirLex vía móvil, Quarande en materia laboral, Reclama por Mí en múltiples materias, Winu desde Valencia, No Win No Fee y Reclamación de Vuelos en reclamaciones aéreas, Legaline, Welegal o Easyfeedback y Reclamadatos para reclamaciones en materia de datos personales.

Todas estas empresas ofrecen servicios legales de forma muy sencilla, rápida y económica. La amenaza y la disrupción para los abogados convencionales aquí es clara, ya que si los clientes pueden obtener orientación jurídica o entablar una acción jurisdiccional en línea, aparece un competidor de bajo coste para los juristas cuyo sustento se obtiene a partir de los servicios de asesoramiento jurídico tradicionales. Aunque este es otro tema que ya debatiremos.

5.- Como última gran categoría, debemos mencionar todo lo relativo a las evidencias digitales, desde el registro de obra hasta el envío de correos electrónicos certificados. Por ejemplo, para el envío certificado de emails pueden citarse servicios como Eevidence, Evicertia y Mail Certificado. En cuanto a mensajes o SMS se puede utilizar la conocida Lleida.net. Pero también pueden encontrarse funciones similares, y variantes, en servicios como Ivnosys, Zertifika, Signaturit, ConfirmSign, Validated ID, Addalia, Terminis desde Valencia, la salmantina Doyfe, la popular eGarante, la catalana Certifydoc, la madrileña Procesia con LexSign o NebulaSuite de VintegrisTECH y la murciana Biometric Vox. Todo ello sin olvidar a servicios como Safe Creative o Coloriuris para el registro de contenido online, a modo de registros privados de propiedad intelectual, o servicios que garantizan comunicaciones online como Notificados o Logalty, Visualeo y Punto Neutro para informes sobre el estado de productos o propiedades a distancia”[6].

A continuación, y para terminar este epígrafe, hay que señalar que “los mapas legaltech, los listados de soluciones tecnológicas, y los estudios de análisis del impacto de estas aplicaciones son elaborados por especialistas en legaltech, profesionales de las TICs aplicadas al derecho, medios de comunicación especializados e importantes consultoras internacionales. La elaboración de estos mapas y listados legaltech requiere de un proceso de prueba, análisis y estudio a fondo de cada una de las soluciones que hay en el mercado, con el fin de medir su efectividad en relación a la necesidad concreta que pretende solucionar.

Un nicho en un mapa legaltech es una categoría que engloba diferentes softwares tecnológicos aplicados al derecho y que pretenden solucionar necesidades concretas del sector legal”[7].  

Por último, cabe reseñar que, “en el caso de España, este fenómeno irrumpió hace un par de años, aunque su verdadero despegue no se produjo hasta hace dos ejercicios con un gran potencial por delante. A junio de 2019, la consultora Legaltechies había contabilizado un total de 142 proyectos especializados en legaltech, con Barcelona como foco principal. En concreto, la ciudad condal acapara el 28,2% del total, seguido de Madrid (26,8%) y Valencia (6,3%).

En cuanto a los nichos de mercado, no se aprecia una especial atomización. La citada firma destaca cinco categorías: marketplaces jurídicos, reclamaciones online, software de gestión para despachos y abogados, plataformas para adquirir o generar contratos online y las destinadas a recopilar y generar evidencias digitales.

Así, aunque con cierto retraso en su implantación con respecto a los países europeos, España ha conseguido alinearse en este sentido. Ocupa el tercer puesto por número de inversiones legaltech, solamente por detrás de Reino Unido y los países nórdicos, tal y como recoge la consultora especializada en este ámbito, legaltechies con datos de Legal Geek. Un escenario en el que destaca Red Points. La compañía, dedicada a la identificación y automatización de las falsificaciones online, acumula rondas de financiación por valor de 47 millones de euros. De esta cantidad, 34 millones fueron captados el pasado mes de abril.

Entre las ventajas que dibuja este nuevo panorama, el hub de conocimiento The Valley destaca, además de un menor coste y una comunicación más simple y directa, una mayor flexibilidad laboral impulsada por avances en materia de cloud computing, así como una mayor eficiencia gracias a los avances experimentados en inteligencia artificial. Un escenario que requiere de profesionales formados en competencias digitales, la puesta en marcha de una nueva regulación enfocada a la protección del usuario y el control del uso de las tecnologías. La digitalización del sector legal no es baladí. Entre los muchos retos que encara se encuentran los ciberataques, la invasión de la privacidad, el incumplimiento del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) o un uso incorrecto del big data.

Precisamente, el próximo mes de noviembre Madrid acogerá el Congreso Europeo de Legaltech 2019, organizado por la Asociación Europea de Tecnología Jurídica (ELTA, por sus siglas en inglés). El evento persigue reunir a expertos reconocidos a nivel mundial en tecnología, innovación y transformación digital aplicada al Derecho con el objetivo de abordar los desafíos a seguir y en el que se compartirán la experiencia de algunos abogados en la puesta en marcha y utilización de estas herramientas digitales”[8].

5.- Fundamentos de la tecnología Legaltech.

Hay que destacar en primer lugar lo siguiente en este apartado:

  1. “Al servicio del abogado: Aunque es en los últimos cinco años cuando el término legaltech gana fuerza, ya en los albores de este siglo en Estados Unidos y el Reino Unido se utilizaba para denominar aquellas herramientas tecnológicas que se ponían al servicio de los abogados para ayudarles en sus tareas, como la contabilidad o la clasificación de documentos. El término, en última instancia, no significa otra cosa que el uso de la tecnología aplicada al sector legal. Sin embargo, las siguientes generaciones de legaltech dieron un gran salto de la mano de soluciones más disruptivas proveedoras de servicios jurídicos, como la automatización de procesos (chatbots; generación y corrección de contratos o demandas, etc.) o la tecnología blockchain (como los smart contracts o contratos inteligentes).
  2. Cambio cultural: Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Esta frase bien podría resumir el cambio de actitud por parte de la profesión en el último lustro. El sector ha dejado de ver la tecnología como una enemiga para verla como una oportunidad (inevitable) de adaptarse a un cambio ya imparable de la forma en que se entiende y se ejerce la profesión. ¿Supone que el abogado desaparecerá? No, salvo aquellos que sean incapaces de ver la tecnología como una aliada. El profesional se centrará en tareas que añadirán valor para él y sus clientes, y utilizará la tecnología para aquellas que sean automatizables.
  3. Servicios de las legaltech: Podríamos decir que existen tres grandes áreas de software aplicado al sector legal:
    1. Aquellos que automatizan o aceleran las tareas de los abogados, reduciendo el tiempo y con ello el coste (herramientas de facturación, análisis de documentos, etc.).
    1. Los que reemplazan al sector jurídico más tradicional (por ejemplo, herramientas para autogenerar documentos o contratos legales).
    1. Aquellos que implican una nueva forma de contactar con potenciales clientes (analítica de bases de datos, marketplaces jurídicos, etc.)”[9].

También dentro de este último apartado de fundamentos, hay que señalar que “La digitalización de procedimientos es una propuesta que está teniendo también mucha salida en el mundo legaltech. El objetivo de la start up española E-voluciona, tal y como asegura Antonio Díaz -su director general-, es “facilitar a las empresas los procedimientos de transformación digital para mejorar su eficacia y ofrecer una mejor experiencia al cliente”. Utiliza la tecnología necesaria en cada caso para “automatizar el procedimiento en cuestión y hacerlo mucho más eficiente en términos de coste y de tiempo. La minoración de los gastos se usa para potenciar otros aspectos”, comenta.

Uno de sus proyectos más relevantes ha sido la incorporación de Inteligencia Artificial a las auditorías de ventas: “Identifica patrones de comportamiento y reconoce la voz. También encuentra los datos contractuales que se deben formalizar”. Su labor, afirma Díaz, es muy necesaria: “Los clientes son cada vez más digitales y se deben satisfacer sus necesidades”.

La tecnología aplicada al sector legal está al día de las tendencias del mundo digital y ya se han creado propuestas que incorporan blockchain, una innovación de magnitud tal que los expertos aún se pelean por definirla. Roberto Fernández, responsable de blockchain de Everis -una compañía que ofrece soluciones de transformación digital para empresas-, apunta que “han surgido iniciativas ligadas a marketplaces jurídicos y de prestación de servicios online que están impactando en el sector y que ofrecen una eficiencia relevante y un ahorro de costes asociado”. No obstante, “requiere una mayor adaptación: la reticencia del ámbito legal a la innovación comporta que, respecto otras industrias, haya un cierto retraso”.

En materia legal, “las blockchain se pueden usar para reemplazar cualquier cosa que necesite autenticación o una firma”. Según explica el experto de Everis, “esta tecnología tiene un componente de disrupción enorme, pues incorpora un mecanismo para que un usuario de Internet transfiera una propiedad digital única a otro, de modo que se garantice que la transferencia sea segura. De esta forma, todo el mundo sabe que se ha realizado y nadie puede desafiarla”.

Otro ámbito de las legaltech que está triunfando es el e-discovery. La obtención de pruebas es esencial para un abogado. Es lo que realmente permite ganar casos. Hoy en día, existen algunas soluciones que usan la tecnología para facilitar esta preciada adquisición. La multinacional Transperfect ofrece todo tipo de servicios digitales a los bufetes para “mejorar la eficiencia de los procesos de intercambio y revisión de todo tipo de información”, afirma Celia Vidal, Director Legal Market Iberia de la empresa. “En países de common law, el e-discovery está totalmente normalizado y nuestro objetivo es ayudar a países menos maduros tecnológicamente, como España, a perder el miedo y usarla en beneficio de todos, ayudando a ganar nuevos clientes y asegurando la calidad de las investigaciones”.

La finalidad principal de esta compañía es ahorrar tiempo a los despachos de abogados: “Nos ocupamos de hacer que el tiempo del sector legal sea mucho más eficaz y esto tiene beneficios evidentes en cuanto al coste”, apunta el director de Inteligencia Artificial de Transperfect, Diego Bartolomé.

La empresa echa mano de todo tipo de tecnología para que “los bufetes españoles se pongan al mismo nivel que los de otros países” y se constate así la transformación del más tradicionalista de los sectores. La revolución digital de los bufetes, pues, es real y amenaza con arrasar a todo aquel que se niegue a aceptar que las legaltech han llegado para quedarse”[10].

6.- Conclusiones.

En primer lugar, hay que destacar la necesidad de adaptación de los despachos de abogados a las nuevas tecnologías y a los avances que la sociedad actual reclama y que van surgiendo como necesidad de mejoras tecnológicas, productivas y técnicas para mejorar la vida de las personas. Por tanto, es un cambio necesario y al que la abogacía no debe quedar alejada.

En segundo lugar, hay que señalar que el rápido avance de la sociedad hacia un mundo tecnológicamente adaptado y de ayuda a la producción mediante máquinas y robots implica la aparición de nuevas formas delictivas, y, por tanto, los abogados también han de adaptarse en este sentido.

En tercer lugar, también hay que destacar que las relaciones entre los despachos de abogados y los clientes, además de con los órganos jurisdiccionales, o con otros sectores se realiza a través de medios electrónicos, técnicos y tecnológicos, por lo que esto es una razón de peso para que los despachos de abogados se adapten a los nuevos tiempos.

En cuarto y último lugar, se ha de señalar que “al uso de la tecnología también con el fin de comercializar y proporcionar servicios legales. No se trata solo de utilizar herramientas tecnológicas que ya son imprescindibles dentro del tradicional mundo jurídico, sino de revolucionar ese mundo: los clientes cuando requieren servicios legales entran en Internet y escriben en el buscador “abogado Palma de Mallorca divorcio” o “abogado Palma de Mallorca accidente de tráfico”, entonces encuentran el perfil de un potencial abogado que pueda cubrir sus necesidades y valoran la capacidad de respuesta inmediata para solventar su problema. Realizar tareas a través de Internet tales como el concertar en ese mismo momento una cita, un presupuesto aproximado o incluso resolver problemas menores tales como simples reclamaciones a compañías aéreas o revisión de contratos de forma ‘virtual’ ya es una realidad. Es decir,  se trata no solo ofrecer tus servicios, sino también, en los casos en los que sea posible, terminar el círculo mediante la presentación del servicio completo: sencillo, cómodo y rápido para el cliente. Y, sobre todo, para el abogado.

Por otro lado, destacar que para nada debemos tener miedo a esta evolución o pensar que se pone en “peligro” la profesión de abogado de la forma más tradicional, puesto que obviamente no se trata de sustituir lo insustituible –de momento no podemos enviar un robot a un juicio- ni de llevar la revolución tecnológica al absurdo, sino simplemente de ser conscientes que el uso de la tecnología está para ayudar y facilitar el trabajo, para poder invertir el tiempo en las tareas de mayor valor, esfuerzo o en formación y para acceder a nuevos mercados”[11].

7.- Referencias.

¿Qué son los mapas legaltech y por qué los despachos profesionales deberían conocerlos? (17 de Diciembre de 2018). Obtenido de vlex: http://spanish.vlexblog.com/los-mapas-legaltech-los-despachos-profesionales-deberian-conocerlos/

A Definitivas. (26 de Julio de 2018). Legaltech: Una nueva manera de entender la profesión de abogado, a cargo de Xisca Company Mas. Obtenido de A Definitivas: https://adefinitivas.com/arbol-del-derecho/civil/legaltech-una-nueva-manera-de-entender-la-profesion-de-abogado-a-cargo-de-xisca-company-mas/

El blog de la mutualidad de la Abogacía. (5 de Noviembre de 2018). ¿Qué es ‘legaltech’ y cómo está cambiando el sector legal? Obtenido de El blog de la mutualidad de la abogacía: https://www.mutualidadabogacia.com/jovenes/abogados-2-0/que-es-legaltech-y-como-esta-cambiando-el-sector-legal/

El Confidencial. (11 de Diciembre de 2018). La tecnología aplicada al derecho puede acabar “con el 25% de los abogados”. Obtenido de El Confidencial: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2018-12-11/tecnologia-legaltech-derecho-abogados-bra_1677798/La tecnología aplicada al derecho puede acabar “con el 25% de los abogados”

García, I. J. (18 de Septiembre de 2018). LEGALTECH: RETOS DE LA SOCIEDAD DIGITAL PARA LOS PROFESIONALES DE LA ABOGACÍA. Obtenido de Varona Support: http://varonasupport.com/legaltech-retos-de-la-sociedad-digital-para-los-profesionales-de-la-abogacia/

Maldonado, J. P. (16 de octubre de 2019). RPA jurídicos: la legaltech de verdad. Obtenido de Legal Today: http://www.legaltoday.com/firmas/legaltech/rpa-juridicos-la-legaltech-de-verdad

Moreiro, J. (18 de Diciembre de 2018). Legaltech: del ‘boom’ al día a día. Obtenido de El Mundo: https://www.elmundo.es/economia/innovadores/2018/12/18/5c17df3e21efa0387a8b460b.html

Muñoz, C. (28 de Octubre de 2019). ¿Qué es legaltech y cómo va a revolucionar el sector jurídico? Obtenido de Dirigentes Digital: https://dirigentesdigital.com/que-es-el-legaltech-y-como-va-a-revolucionar-el-sector-juridico

Riquelme, R. (18 de Febrero de 2019). Legaltech: el valor y los retos de la tecnología en el mundo del Derecho. Obtenido de El Economista: https://www.eleconomista.com.mx/tecnologia/LegalTech-el-valor-y-los-retos-de-la-tecnologia-en-el-mundo-del-derecho-20190228-0148.htmlThe Valley. (17 de octubre de 2019). ¿Cuál es la situación de la Legaltech en España? Obtenido de The Valley: https://thevalley.es/blog/legaltech-espanola-2019/


[1] Blog The Valley: https://thevalley.es/blog/legaltech-espanola-2019/

[2] El Confidencial: La tecnología aplicada al derecho puede acabar “con el 25% de los abogados”: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/2018-12-11/tecnologia-legaltech-derecho-abogados-bra_1677798/

[3] RPA jurídicos: la legaltech de verdad. Legal Today: http://www.legaltoday.com/firmas/legaltech/rpa-juridicos-la-legaltech-de-verdad

[4] LEGALTECH: RETOS DE LA SOCIEDAD DIGITAL PARA LOS PROFESIONALES DE LA ABOGACÍA. Varona Support: http://varonasupport.com/legaltech-retos-de-la-sociedad-digital-para-los-profesionales-de-la-abogacia/

[5] El Economista: https://www.eleconomista.com.mx/tecnologia/LegalTech-el-valor-y-los-retos-de-la-tecnologia-en-el-mundo-del-derecho-20190228-0148.html

[6] ¿En qué tipo de servicios se especializa la Legaltech española? Blog Sepin: https://blog.sepin.es/2019/10/servicios-legaltech-espanola/

[7]Los mapas legaltech: http://spanish.vlexblog.com/los-mapas-legaltech-los-despachos-profesionales-deberian-conocerlos/

[8] ¿Qué es legaltech y cómo va a revolucionar el sector jurídico?: https://dirigentesdigital.com/que-es-el-legaltech-y-como-va-a-revolucionar-el-sector-juridico

[9] ¿Qué es legaltech y cómo está cambiando el sector legal? Mutualidad Abogacía: https://www.mutualidadabogacia.com/jovenes/abogados-2-0/que-es-legaltech-y-como-esta-cambiando-el-sector-legal/

[10] Legaltech: del ‘boom’ al día a día. El Mundo: https://www.elmundo.es/economia/innovadores/2018/12/18/5c17df3e21efa0387a8b460b.html

[11] Legaltech: Una nueva manera de entender la profesión de abogado, a cargo de Xisca Company Mas: https://adefinitivas.com/arbol-del-derecho/civil/legaltech-una-nueva-manera-de-entender-la-profesion-de-abogado-a-cargo-de-xisca-company-mas/

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