Derecho, Protección de datos

Derecho al olvido en internet-redes sociales.

En primer lugar, cabe reseñar que “en lo que concierne al más que conocido derecho al olvido, hemos de destacar que tanto el artículo 93 como el art. 94 de la L.O. 3/2018, de 5 de diciembre, contemplan básicamente que, toda persona tiene derecho a que ni motores de búsqueda (a través de una búsqueda realizada a través de su nombre) contengan enlaces con informaciones relativas a una persona que fueren inadecuadas, inexactas, no pertinentes, no actualizadas o excesivas o que hubieran devenido por el transcurso del tiempo; ni que determinadas redes sociales contengan datos personales que conciernan a una persona, facilitados por terceros,
cuando sean inadecuados, inexactos, no pertinentes, no actualizados o excesivos.

Actualmente, la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de casación interpuesto por Google contra la sentencia de la Audiencia Nacional, de 18 de julio de 2017, que ha reconocido el derecho al olvido a una persona cuyo nombre aparecía en los resultados de búsqueda asociados a unos hechos parcialmente inexactos, recogidos
en una información de un periódico. En concreto, la Sala manifiesta que “la persona afectada por una supuesta lesión del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen está legitimada para fundamentar válidamente una acción de reclamación ante la entidad proveedora de los servicios de motor de búsqueda en internet o ante la Agencia Española de Protección de Datos cuando los resultados del motor de búsqueda ofrezcan datos sustancialmente erróneos o inexactos que supongan una desvalorización de la imagen reputacional, que se revele injustificada por contradecir los pronunciamientos formulados en una resolución judicial firme”. Continúa la Sala matizando que “los proveedores de servicios de motor de búsqueda en internet ejercen lícitamente su actividad empresarial cuando ponen a disposición del público aplicaciones o herramientas de localización de información sobre personas físicas y ello está amparado por la libertad de información”. Pero añade que, no obstante, “están obligadas a preservar con la misma intensidad el derecho fundamental a la vida privada de las personas afectadas, impidiendo cualquier interferencia que pueda considerarse de ilegítima”.

Pero cabe reseñar que no se sepa cuando se habla del tema qué es el derecho al olvido. Hay que decir que “se trata de un concepto relacionado con la protección de datos personales, el derecho al honor, a la intimidad, y a la imagen.

De manera más clara, se puede identificar con el derecho que tiene una persona a no aparecer en Internet ni en sus buscadores. Sin embargo, este derecho puede en ocasiones colisionarcon la libertad de expresión o información.

El Derecho al Olvido fue reconocido hace cinco años por el Tribunal de Justicia Europea. Es un derecho que podemos ejercer alegando la necesidad de la retirada de esa información por ser inadecuada u obsoleta. Con el actual Reglamento Europeo de Protección de Datos se establecen las directrices de cómo aplicarlo, una vez puestas las bases de su reconocimiento y aplicación tras la sentencia del referido Tribunal.

La normativa establece que el responsable del tratamiento de los datos personales deberá actuar y poner los medios a su disposición para, en caso de que el ciudadano exija la supresión de enlaces, eliminarlos “sin dilación indebida”.

El derecho al olvido puede ejercerse ante el responsable del tratamiento de los datos personales del interesado, ante los buscadores de Internet, como Google, Yahoo y ante la AEPD. En los últimos cinco años, Google ha recibido en España alrededor de 80.000 solicitudes para eliminar más de tres millones de direcciones de su motor de búsqueda, provenientes de personas que deseaban ejercer su derecho al olvido y a borrar su huella digital.

De todas estas solicitudes, se eliminaron el 44,6% de las urls. En Europa, las peticiones de los últimos cinco años para borrar páginas en Google fueron más de 800.000″.

En cuanto a quién puede ejercitarlo, hay que señalar que “el derecho a la supresión de datos, o derecho al olvido, comomcualquier otro derecho en materia de protección de datos, es un derecho cuyo ejercicio es personalísimo, esto decir, solo puede ser ejercido por el titular de los mismos.

Cualquier persona física puede solicitar que se elimine su información de Internet.
Sin embargo, en determinados casos, si se trata de información de interés público o no obsoleta no se podrá retirar la información, ya que según la persona que lo solicite en determinados casos por su trabajo o profesión habrá perdido esa parcela “privada” que le da derecho y le permite exigir la retirada de información, ya que el ser alguien público choca con el derecho a la información que tienen por ejemplo los medios de comunicación”.

Cabe decir que, “formalmente, este derecho al olvido consistiría en el derecho a solicitar, bajo ciertas condiciones, que los enlaces a tus datos personales no figuren en los resultados de una búsqueda en Internet realizada por tu nombre.

Imaginemos que hace 15 años hemos estado inmersos en un procedimiento de ejecución hipotecaria a causa de una deuda, el cual ya hemos saldado y está completamente liquidado. Sin embargo, esa información está recogida en una página oficial que aparece en los primeros 3 resultados siempre que buscamos nuestro nombre en Google. Obviamente no queremos
que nuestro nombre y reputación quede eternamente vinculado a ese hecho
ya superado, dando una imagen errónea de nosotros. En este caso tendríamos derecho al “olvido”, a solicitar que no se nos asocie nuestro nombre con esa página web cuando se busque información sobre nosotros en el navegador.

De esta necesidad de muchos ciudadanos de poder eliminar información personal que no tenga ningún valor informativo, periodístico o académico, errónea u obsoleta, nace el denominado “derecho al olvido””.

En cuanto a la normativa aplicable, hay que señalar la siguiente:

  • REGLAMENTO (UE) 2016/679 DEL PARLAMENTO EUROPEO Y DEL CONSEJO, de 27 de abril de 2016, relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos y por el que se deroga la Directiva 95/46/CE (Reglamento General de Protección de Datos – RGPD)
  • LEY ORGÁNICA 3/2018, de 5 de Diciembre, de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales (LOPDGDD).

Una vez llegados aquí cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿es realmente posible un derecho al olvido?

En cuanto a la respuesta a esta pregunta, hay que destacar que “Internet nos permite recolectar toda la información que necesitemos en cuestión de segundos. Pero nuestra huella puede quedar durante más tiempo del que tal vez desearíamos y las empresas en algunos casos usan nuestros datos sin nuestro consentimiento. La Comisión Europea ha anunciado este miércoles la apertura de una investigación en profundidad a Amazon para aclarar si ha habido abusos monopolísticos en el uso de los datos comerciales de quienes venden sus productos a través de la plataforma online.

El expediente abierto por Bruselas servirá para aclarar si la multinacional estadounidense Amazon vulneró las reglas europeas en materia de competencia, por ejemplo en el modo en que utilizó datos sensibles de terceros obtenidos a través de sus ‘marketplace’ (o puntos de venta).

En mayo de 2018 entró en vigor la normativa de ámbito europeo sobre la protección de datos y todas las empresas tuvieron que adaptarse. “No puedes guardar los datos de las personas sin su consentimiento, mucho menos si son menores”, apunta Raquel Herrera,
profesora de reputación en línea e identidad digital en el Grado en Marketing y Comunidades Digitales del TecnoCampus.

“Los gobiernos de cada país, así como las legislaciones supranacionales como la europea, tienen que dialogar con las empresas privadas para que no se aprovechen de los datos de los usuarios. Pero, asimismo, en cada territorio, puede haber leyes anticuadas por haberse
creado antes de Internet o de las redes sociales”.

En ocasiones, en Internet es difícil encontrar el equilibrio entre el derecho a la información y la libertad de expresión. El país donde nos encontremos puede ser determinante. “Hace unos años, hubo un chico que pidió toda su información a Facebook y recogió un libro enorme. La ley europea lo ayudó a pedir toda esta información. Pero ¿qué ocurriría si esta persona viviera en un país extracomunitario, a cuánta información sobre sí misma podría acceder?”, expone Herrera.

Desde que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea(TJUE) publicó una sentencia favorable al derecho al olvido en 2014, los ciudadanos europeos tienen derecho a la supresión de cierta información sobre ellos que se encuentre en Internet. Pero hay algunas excepciones. Por ejemplo, Google no está obligado a borrar los datos personales de usuarios que hayan solicitado su eliminación en las búsquedas que se hagan fuera de la Unión Europea”.

Por lo que se puede ver con lo expuesto hasta aquí, es muy difícil un derecho al olvido, principalmente porque estamos muy interconectados y la digitalización no deja pollo con cabeza.

También cabe decir que “está claro que el boom de la reivindicación de ese derecho
al olvido viene de la mano de los buscadores como Google, porque basta teclear el nombre de alguien para que aparezca información relativa a esa persona que en algunos casos puede atentar contra el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen del individuo y en definitiva
vulnerar el derecho a la protección de datos. Es la inmediatez en la obtención de esa información la que ha provocado que salten las alarmas. Nadie se preocupaba demasiado cuando su nombre aparecía vinculado a impagos de impuestos en los Edictos publicados en los tablones de las
distintas administraciones públicas. Pero, claro, a ver quién se leía eso y transcurridos los plazos correspondientes, esos edictos se sustituían por otros más recientes, por obvias razones de falta de espacio.

Esto, como es lógico, no ocurre con los buscadores como Google, que exploran Internet de manera automatizada, constante y sistemática en busca de la información que se publica en la Red. El gestor de un motor de búsqueda recoge tales datos, los extrae, registra y organiza en sus programas de indexación y los conserva en sus servidores, facilitando el acceso a los usuarios de tales buscadores en forma de listas de resultado”.

FUENTES:

2 comentarios en “Derecho al olvido en internet-redes sociales.”

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