Derecho, Economía, Estados de alarma, excepción y sitio

La falta de coordinación y de adopción de medidas en materia sanitarias y de adopción de otras cuestiones

La crisis desatada por el coronavirus está causando estragos en el sistema sanitario español. Sobre todo por estar atribuidas las competencias a las Comunidades Autónomas y por el poco interés de las autoridades centrales por el asunto hasta el último momento.

Por otro lado, también hay que destacar la falta de interés por parte del ejecutivo por la situación (reflejado en su deseo de mirar hacia otro lado hasta que no ha tenido otro remedio que tomar la decisión de declarar en estado de alarma) y forzado por los acontecimientos de que no se han tomado todas las medidas necesarias para prevenir antes la gran cantidad de contagios por el coronavirus.

Cabe señalar en primer lugar que “se trata posiblemente del mayor problema de salud pública al que se ha enfrentado el país en décadas con una importante repercusión económica, dadas las restricciones que se están acordando en un intento de contener la propagación del virus. ¿Se ha minusvalorado el calado del problema? ¿Se ha tardado en adoptar medidas preventivas? La coordinación con las comunidades autónomas y la transparencia a la hora de proporcionar información a la ciudadanía son las principales luces de esta gestión, no exenta tampoco de algunas sombras.

¿Por qué no se suspendió la manifestación del 8-M?

Esta pregunta representa uno de los principales reproches que se lanza al Gobierno de Pedro Sánchez por su gestión de la crisis del coronavirus, posiblemente el mayor desafío al que se enfrenta desde que alcanzó La Moncloa en junio de 2018. Cuando el pasado domingo se celebró la marcha feminista por el 8 de marzo en Madrid, el Ministerio de Sanidad había reconocido ya la existencia de 13 muertes y 202 casos positivos por ‘Covid-19’ en la Comunidad, la más afectada con diferencia de toda España.

El Ejecutivo eludió suspender esta concentración, que, según datos de la Delegación del Gobierno, reunió a unas 120.000 personas por las calles de la capital. La marcha se producía días después de que el Consejo de Ministros aprobara el controvertido anteproyecto de la Ley de libertad sexual. Veinticuatro horas después, la jefa del Ejecutivo regional, Isabel Díaz Ayuso, anunció la suspensión de las clases en todos los niveles educativos durante dos semanas inicialmente -a contar desde este miércoles- y otras medidas extraordinarias en un intento de contener la propagación del virus, motivo por el que desde finales de semana había acordado ya cerrar los centros de día de mayores. La medida había sido acordada con el Ministerio de Sanidad.

Ni la marcha feminista del 8-M ni la asamblea de Vox de este domingo -celebrada en Vistalegre y que congregó a unas 9.000 personas- fueron prohibidas pese a la penetración que ya demostraba el coronavirus en la Comunidad. El Ejecutivo ha justificado su actuación con el argumento de que el repunte de casos se registró en la noche del domingo, después de ambas citas.

El Gobierno alentó a la participación en esta marcha y se limitó, por boca del doctor Fernando Simón, a recomendar vagamente que no fuera quien pudiera presentar síntomas. No ha pasado desapercibido que algunas ministras del Gobierno acudieran a la concentración provistas de guantes de látex.

Prohibición de los vuelos procedentes de Italia: ¿Tarde?

Con diferencia, Italia ha sido el país europeo en el que la presencia del virus está siendo más patente, atendiendo a las personas infectadas. En la tercera semana de febrero, las alarmas se activaron en varias regiones del norte del país -como Lombardía, Piamonte, Emilia Romagna y el Véneto- debido al elevado número de casos registrados. Ese foco fue el origen del contagio de un médico transalpino y de su esposa que se encontraban de vacaciones en Adeje (Tenerife), lo que obligó a decretar la cuarentena en el hotel en el que se encontraban alojados desde el pasado 25 de febrero. También el de una mujer de 36 años, de nacionalidad italiana y residente en Barcelona, que había visitado Bérgamo y Milán entre el 12 y el 22 de febrero.

Pese a que la mayoría de los casos detectados en España se pueden rastrear hasta su origen en el norte de Italia, hasta este lunes el Gobierno no ha prohibido los vuelos desde Italia a los aeropuertos españoles, medida que ha entrado en vigor esta medianoche y que en principio se mantendrá hasta las 00 horas del próximo 25 de marzo. Otros gobiernos europeos, entre ellos Francia, tomaron medidas restrictivas con los pasajeros llegados de este país mucho antes”.

Por lo dispuesto hasta aquí, también hay que destacar la irresponsabilidad de Vox por hacer su congreso en una situación como esta.

Como destacó en su día La Voz de Galicia, “La propagación del miedo en la economía es directamente proporcional a la velocidad con la que se expande el coronavirus y sus efectos en cadena podrían amplificarse si una mala gestión de la crisis sanitaria precipita cierres, interrupciones de suministros o agujeros en las cuentas de las empresas. Y eso es precisamente lo que están experimentando buena parte de los países de la zona euro, España no es una excepción. Por eso el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha urgido hoy al Ejecutivo español a no escatimar en gastos a la hora de proteger al sector sanitario y de levantar barricadas para contener daños mayores en su industria y servicios: «El Gobierno tiene que garantizar los recursos suficientes para el sector de la salud además de apoyo dirigido a los más afectados», sostiene en su informe de misión, antes de sugerir que estas medidas extraordinarias deberían ir más allá «si es necesario para prevenir y contener el virus así como mitigar su impacto económico».

A pesar de que el organismo mantiene la previsión de crecimiento del 1,6 % del PIB para este año, el FMI admite que los cálculos están en el aire porque es imposible atisbar el final de esta crisis coyuntural o de hacer estimaciones. En este contexto, sostiene que cualquier previsión es «altamente incierta» y que cualquier aplazamiento temporal de la senda de consolidación fiscal derivada del coronavirus debe ir acompañada de un «compromiso creíble de ajuste a futuro». En otras palabras: Habrá que pagar peaje por el margen de maniobra que gane España hoy para enfrentarse a los efectos del coronavirus. 

Las empresas cruzan los dedos y el FMI, además de salmos, cree que se les debería reforzar con medidas de flexibilidad fiscal. Las mismas que enunció ayer el Gobierno y que podría avanzar en los próximos días como la reducción de la jornada laboral, horarios escalonados y otras flexibilidades. Claro que, entre los colectivos con empleos más precarios eso podría desembocar en una merma de ingresos, por eso el organismo recomienda que sean las Administraciones Públicas las encargadas de abonar con ayudas estatales las pérdidas económicas en los hogares más vulnerables.

Pensiones 

Más allá de la urgencia vinculada al COVID-19, el FMI también ha pedido a España que busque nuevas formas de financiar la subida de las pensiones y el salario mínimo para garantizar la sostenibilidad del sistema o, de lo contrario, que explore vías de contención del gasto. Los ojos del FMI están puestos en las «grandes disparidades socioeconómicas» que persisten en el país y el «amplio desempleo estructural» que parece haberse estancado. Como medida para rebajar el nivel de desigualdad y pobreza, el organismo insta al Gobierno a tomar medidas contundentes para «reducir la prevalencia de los contratos temporales»”. 

Y es que la situación provocada por el coronavirus ha provocado la desaceleración de la economía mundial. Y ello implica, en un país como españa, el peligro de las pensiones y de otro tipo de prestaciones dependientes de las cotizaciones de la población activa. Y se huele el miedo a no poder pagarlo por el parón en las empresas y porque peligran muchos puestos de trabajo.

Pero no solo hay que destacar elnparon de la economía por el cierre de empresas para evitar más contagios, sino también la paralización de los procesos selectivos de oposiciones, además del cierre de universidades y colegios.

Por otro lado, cabe señalar que “Los españoles están dando una tregua a los políticos en plena pandemia. La desafección de la ciudadanía con sus representantes viene alcanzando máximos desde la llegada del multipartidismo y especialmente con la repetición de las elecciones en 2019. Sin embargo, aunque todavía es pronto para tener conclusiones sólidas, la percepción, a tenor de los datos de la encuesta de 40dB., es que esta crisis puede conseguir que se reduzcan los niveles de desapego. Sin que las cifras sean buenas, los Gobiernos no salen mal parados en la valoración de su gestión de la emergencia.

Los españoles están dando una tregua a los políticos en plena pandemia. La desafección de la ciudadanía con sus representantes viene alcanzando máximos desde la llegada del multipartidismo y especialmente con la repetición de las elecciones en 2019. Sin embargo, aunque todavía es pronto para tener conclusiones sólidas, la percepción, a tenor de los datos de la encuesta de 40dB., es que esta crisis puede conseguir que se reduzcan los niveles de desapego. Sin que las cifras sean buenas, los Gobiernos no salen mal parados en la valoración de su gestión de la emergencia.

La valoración de la actuación del Gobierno está fuertemente ligada al voto. Los electores del PSOE tienen una opinión mucho más positiva que la población en su conjunto: el 61% la valora como buena o muy buena, un porcentaje que es del 42,4% en el caso de los votantes de Unidas Podemos. Al contrario, los seguidores de los partidos de la derecha lo ven de otro color: los más negativos son los de Vox, que desaprueban como mala o muy mala la gestión del Gobierno en un 72%. En el caso del PP la rechazan frontalmente un 52%, y en el de Ciudadanos un 40%. Casi un 20% del electorado popular aprueba la gestión del Ejecutivo y un 26% en el caso de Cs.

En la comparativa de su valoración antes y después de esta crisis, el Gobierno mejora ligeramente su nota más positiva pero al mismo tiempo empeora de forma leve la más negativa, lo que parece indicar que de momento no sufre desgaste. Los españoles valoran mejor la actuación de sus Gobiernos autonómicos —el 45,5% la define como buena o muy buena— y de los Ayuntamientos: para el 49,4% es buena o muy buena”.

Pero la cosa no queda ahí, porque todos los días, al escuchar las noticias, solo se oye al Gobierno central repetir los mismos temas y el mismo discurso, y eso sólo puede acabar llevando a esta sociedad a la peor ruina a la que puede llegar una sociedad, con la mentira y la creación de una futura sociedad creada por los actuales estudiantes y potenciales trabajadores en sujetos manipulables con el control de los medios de comunicación y el sistema educativo.

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