COVID-19, Derecho, Derecho de familia

¿Cómo afecta el COVID-19 a la relación con los hijos en casos de separación o divorcio?

La crisis provocada por el COVID-19 ha provocado no sólo la paralización de la actividad económica en todos los niveles, sino también ha provocado fracturas en las relaciones interpersonales de las personas entre sí, y especialmente en las relaciones paterno-filiales en los casos de separación o divorcio de los padres.

En este punto, cabe señalar, en primer lugar, que “ante las normas derivadas del Real Decreto 463/2020 que declara el estado de alarma y la creciente preocupación de la población derivadas de la extensión del coronavirus, uno de los efectos suscitados con creciente interés es el cumplimiento de las resoluciones judiciales en materia de custodia, visitas y estancias derivadas de las separaciones, divorcios y relaciones paternofiliales.

Por ello la Sección de Familia y Sucesiones del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid quiere ofrecer las recomendaciones siguientes:

1º.- Los progenitores deben actuar, sobre todo, siguiendo las normas sanitarias, el sentido común, aplicando responsabilidad en sus decisiones, y siempre buscando el mejor interés del menor.

2º.- Comprendido el cuidado de menores en las excepciones de movilidad (art. 7 e) en el decreto de alarma, deben cumplirse las resoluciones judiciales o los acuerdos adoptados siempre que no se ponga al menor en situación de riesgo.

3º.- Se alienta y sería altamente deseable que los progenitores lleguen a los necesarios acuerdos en beneficio de los hijos, pudiendo cambiar las estancias establecidas en las resoluciones judiciales, teniendo en cuenta que la situación es de emergencia nacional. Recomendamos que dichos acuerdos se plasmen por escrito o entre abogados.

4º.- Acordar las modificaciones de estancia con cada progenitor va a permitir también descansar al otro y aliviar la rutina de los menores, pero siempre deberá hacerse con constancia por escrito por cualquier medio posible, y garantizándose por cada progenitor el cumplimiento estricto de todas las normas sanitarias y confinamiento en el domicilio, así como la inexistencia de posibilidad de contagio o cuarentena en el entorno.

5º.- Si no se consigue el acuerdo entre los progenitores, y la custodia está establecida judicialmente de forma monoparental, la recomendación es que sea el progenitor custodio quien mantenga la guarda del menor evitando traslados de los menores y riesgos de contagio.

Sin embargo, el progenitor que no tenga la custodia tendrá derecho a mantener el contacto durante dicha limitación con el menor, mediante comunicación vía telefónica, Skype, Facetime, o WhatsApp con el menor, y el progenitor custodio estará obligado a facilitarlo.

Se propone que aquellos progenitores que vean recortados sus derechos de visita y estancia puedan compensarlo en todo o en parte una vez termine el estado de alarma.

Si dicho estado se prolonga por más dos semanas se propone la acumulación de los días de visita de manera continuada para su disfrute por el progenitor no custodio, todo ello con la finalidad de minimizar los riesgos en los traslados.

6º.- Se informará de manera sencilla a los menores cuyos padres les consideren maduros, y siempre si tienen doce años o más, de la situación existente y se tendrá en cuenta la opinión de los mismos, con la advertencia de que su opinión será tenida en cuenta, pero ello no significa que sean los hijos los que decidirán, sino sus padres en función de su bienestar.

7º.- Apelamos desde esta Sección de Familia a llamar a los padres a la sensatez, al sentido común y a la generosidad, y distinguir entre incumplimientos voluntarios -aprovechando la emergencia nacional – con incumplimientos necesarios, evitando ampararse en la situación de emergencia para retener a los menores y/o limitar la relación con el otro progenitor.

8º.- Recordar que, en caso de síntomas de enfermedad, hay que ponerse en contacto con el teléfono de emergencias de coronavirus habilitado por la CAM (900102112) o por la Comunidad que corresponda, no acudir a emergencias salvo casos graves, y se debe avisar de inmediato al otro progenitor pues es materia de patria potestad, teniendo ambos progenitores el derecho a estar con el menor, sin perjuicio de las normas que reciban de los facultativos que deberán ser acatadas. Si hubiera otros hijos, de nuevo se llama a la sensatez de los padres para repartirse las responsabilidades con los menores.

9º.- La imposibilidad de garantizar el confinamiento adecuado para la salud de los hijos o de los convivientes (viviendas o habitaciones compartidas, convivencia con personas de riesgo, etc..), debe llevar al progenitor que las sufra a renunciar voluntariamente y de forma temporal a la custodia de los menores mientras dure esta situación. Igualmente, aquellos progenitores que por motivos laborales se encuentren en contacto con personas con riesgo de contagio, como el personal sanitario, deberá anteponer el interés de los menores y la salud pública a la custodia de los menores mientras dure esta situación de alarma.

10º.- Se recuerda a los progenitores que la situación actual no elimina las necesidades de los menores, por lo que se les recuerda la necesidad del cumplimiento de las prestaciones económicas”.

Por otro lado, cabe señalar que “

El RDL 463/2020 establecía en su artículo 7 apartado e) que, durante la vigencia del estado de alarma, las personas únicamente podrían circular por las vías de uso público, para la realización de las siguientes actividades: la asistencia y cuidado de mayores, menores, personas dependientes, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables. Y digo decía porque el Real Decreto 465/2020, de 17 de marzo (BOE 73, de 18 de marzo de 2020) modifica el anterior con  la redacción siguiente:

«1. Durante la vigencia del estado de alarma las personas únicamente podrán circular por las vías o espacios de uso público para la realización de las siguientes actividades, que deberán realizarse individualmente, salvo que se acompañe a personas con discapacidad, menores, mayores, o por otra causa justificada».

«h) Cualquier otra actividad de análoga naturaleza.»

Al entender de quien suscribe, ni la vigencia del sistema de custodia compartida ni el régimen de visitas en un sistema de custodia individual quedaba en suspenso por las limitaciones de circulación establecidas en el RDL 463/2020. Con la modificación introducida en el RD 465/2020 de 17 de marzo, queda meridianamente claro que así debe ser; y ello porque la regla general es la obligatoriedad en el cumplimiento de las resoluciones judiciales, de conformidad al artículo 118 de la Constitución Española.

Por tanto, el hecho de que la modificación llevada a cabo por el RD 465/2020 de 17 de marzo, introduciendo expresamente, la frase “salvo que se acompañe a ….., menores”, debe hacernos reconsiderar determinadas interpretaciones literales realizadas sobre la letra del texto anterior, y que han motivado criterios o decisiones impactantes para la ciudadanía.

Cierto es que hemos de ponderar la situación excepcional del estado de alarma, preservar con nuestras actuaciones y comportamientos la salud pública, la permanencia en el domicilio, la limitación en la circulación y movimientos a cuando sea estrictamente necesario, cuidando y protegiendo a las personas vulnerables y a nuestros niños y niñas.

EL PAPEL PROBLEMA NO SON LOS NIÑOS, SINO LAS VOLUNTADES ENCONTRADAS

Ante la avalancha de consultas llevadas a cabo por la ciudadanía, es necesario indicar que el problema no son los niños-as y/o adolescentes. El conflicto deriva de las voluntades encontradas entre padres y madres ante esta situación, y el hecho de que en más ocasiones de las deseables se producirán incumplimientos no justificados respecto a las medidas vigentes. Por tanto, es una labor de conciencia, honestidad y responsabilidad de los padres y de las madres cumplir con las resoluciones judiciales, salvo que exista en cada caso concreto motivos de suficiente entidad para no hacerlo, en cuyo caso se deberán adoptar medidas alternativas consensuadas.

Por tanto, como Abogacía Especializada en la materia nos corresponde ser capaces de ponderar en cada caso concreto si nos enfrentamos a un incumplimiento justificado o intencionado. En este último caso, nuestra labor debería consistir en consensuar alternativas con el compañero y, en caso de no estarlo, apercibir al cliente de las consecuencias que ello puede acarrearle. La primera de ellas, el desasosiego,  preocupación y ansiedad que se provoca en los niños, además de la obstaculización en la relación personal con el otro progenitor.

DISPARIDAD DE PRONUNCIAMIENTOS

A todo ello se suman los pronunciamientos dispares y contradictorios que en estas últimas horas hemos ido conociendo de distintos juzgados y tribunales de nuestro país, que intensifican la incertidumbre de la ciudadanía. Asistimos a decisiones que abordan de forma desigual la misma situación. Hemos conocido con pocas horas de diferencia la decisión gubernativa de un juzgado de Alcorcón y de la Junta de Jueces de Tolosa, que suspenden cualquier sistema de visita y/o custodia compartida, quedando los menores en compañía del progenitor con quien estuviesen en el momento decretarse el estado de alarma.

Las decisiones de Alcórcón y Tolosa son contrapuestas a la de la Junta de Jueces de Familia de Zaragoza, o a la de Jueces de Familia y de Violencia sobre la Mujer de Pamplona, que mantienen los sistemas de reparto de tiempo y los regímenes de visita de los fines de semana alternos, las visitas intersemanales con pernocta, suspendiendo las visitas intersemanales sin pernocta. En el mismo sentido que Zaragoza y Pamplona se posiciona la Junta de Jueces de Familia de Murcia, que hace constar en su criterio 5): “Finalmente, se pone de manifiesto a los progenitores implicados en estas medidas que la situación excepcional en la que se encuentra el país y que afecta a la Administración de Justicia y a la Jurisdicción de Familia en particular por su especial naturaleza, no debe servir de excusas, ni amparar (salvo supuestos excepcionales y que en su caso se deberían justificar adecuadamente), el incumplimiento de las medidas establecidas en las resoluciones judiciales, pudiendo las partes de común acuerdo flexibilizar y adaptar las visitas a estas circunstancias por el interés superior de sus hijos y de forma provisional mientras se mantenga esta excepcional situación”.

Lo que sí es unánime es la suspensión del régimen de visitas que venía desarrollándose en los Puntos de Encuentro, que  están cerrados a público, motivo que hace inviable llevar a cabo el régimen de visitas tutelado. No obstante, se pueden adoptar medidas alternativas entre los progenitores, cuando el Punto de Encuentro se utilizaba para el entrega y recogida.  Dadas las restricciones de circulación y permanencia en la vía pública es preciso aconsejar a los progenitores que lleven consigo la resolución judicial para acreditar y/o justificar su tránsito por la vía pública.

EL PAPEL DE LA ABOGACÍA ESPECIALIZADA Y LA CASUÍSTICA

Llegados a este punto, y ante esta situación excepcional, ¿cómo debemos actuar los abogados especializados en Familia? ¿Qué orientaciones y asesoramiento jurídico hemos de ofrecer a la ciudadanía?

El estado de alarma no suspende a los progenitores ni en la titularidad ni el ejercicio de la responsabilidad parental o la patria potestad, que sigue siendo ejercida, en caso de separación-divorcio-cese de convivencia de pareja no casada con hijos, de conformidad a lo establecido en la resolución judicial vigente.

Ambos progenitores siguen obligados, respecto a los hijos, a velar por su cuidado, atención, crianza, cuestiones escolares,  sanitarias y tenerles en su compañía. Y también a seguir adoptando de común acuerdo todas las decisiones importantes que afecten a sus hijos, salvo las de extrema urgencia y las carentes de importancia, que pueden ser decididas de forma unilateral por el progenitor con quien el menor se encuentre en cada momento. Si el hijo ha de estar hospitalizado, ambos padres pueden y deben cuidarle y atenderle en el centro hospitalario, cumpliendo las normas del centro sanitario, con independencia del sistema de custodia que tengan determinado.

El estado de alarma, tampoco suspende los sistemas de custodia compartida, si ambos progenitores residen en la misma ciudad ni los regímenes de visitas de fines de semanas alternos ni las visitas intersemanales con pernocta. Por tanto, se contempla la necesidad de la circulación por la vía pública para recoger y reintegrar a un menor, así como la utilización del servicio público, guardando las correspondientes medidas de seguridad sanitarias, y supervisando en todo momento las medidas higiénicas de los niños-as. En principio, el RD permite el movimiento, traslado y acompañamiento de los menores de casa del padre a la de la madre, o viceversa.

Excepcionalmente, el régimen de visitas y o sistema de custodia compartida, incluso el sistema de custodia individual, quedará automáticamente suspendido cuando el progenitor esté infectado del virus o esté conviviendo con alguna persona afectada por la enfermedad, y lo mismo sucederá cuando el contagiado sea el propio menor. También está justificada la suspensión del régimen de reparto de tiempo en el caso de que el menor padezca un estado de salud vulnerable, o una patología que sea susceptible de agravarse con el contagio del Covid 19. Igualmente habrá que incluir como casos excepcionales de suspensión cuando el progenitor no custodio resida en zonas de transmisión comunitaria grave que han motivado decisiones administrativas de confinamiento de toda la población.

Aplicando la lógica, si el lugar y entrega de los niños estaba previsto en el centro escolar, suspendida la asistencia a los centros escolares, la entrega y recogida de los menores ha de verificarse en casa de la madre y/o del padre. A quien discuta esta cuestión, se le puede argumentar que la actividad docente-escolar ha pasado de ser impartida en los colegios a serlo en los domicilios de los niños, el del padre y el de la madre en caso de custodia compartida, por tanto no debe ocasionarse mayor discusión sobre esta cuestión.

En caso de visitas intersemanales, (tanto en la custodia compartida, como individual), la respuesta más difícil es la que corresponde a la pregunta: ¿Está justificado que los hijos-as salgan del  domicilio del progenitor custodio para cumplir el régimen de visitas ordinario establecido por resolución judicial?  En principio, y tal como se establece en la modificación introducida por el RD 465/2020 de 17 de marzo, no está prohibido, pero siempre habrá que ponderar que el régimen ordinario de visitas no justifique arriesgar la salud de los menores y de las personas de su entorno, y en caso de colisión entre los dos deberes, siempre será prioritario garantizar la salud pública en cumplimiento estricto de los Decretos 462 y 465 de 14 y 17 de marzo de 2020, respectivamente. Cosa distinta es, el régimen de visitas durante los fines de semana alternos que, en principio, no existe motivo alguno para suspenderlos. Como alternativa, en caso de suspenderse las visitas intersemanales sin pernocta, para evitar continuos traslados de los niños, puede acordarse unificar dichas horas intersemanales al fin de semana, de manera que se evite dentro de lo posible el mayor número de traslados.

Las visitas intersemanales y visitas sin pernocta que deben desarrollarse en espacios públicos porque el progenitor visitante reside a mucha distancia del domicilio habitual de los niños, sí se ven afectadas. La razón estriba en que está prohibida la utilización de los espacios públicos. Es decir, el progenitor no podrá recoger al menor y permanecer en la vía pública, ni acudir a un centro de ocio, centro comercial, el cine ni a una cafetería, por lo que este tipo de visitas forzosamente quedan en suspenso.

En los sistemas de custodia “casa nido”, son los padres-madres quienes entran y salen del domicilio. Lógicamente se apela a la absoluta responsabilidad de cada uno de ellos, pues ante la sospecha de contagio o de riesgo efectivo de contagio, se deberán tomar las medidas oportunas para evitar el contagio de los menores.

En caso de que uno de los progenitores, o ambos, convivan con los abuelos, quienes son especialmente vulnerables a la pandemia, la recomendación es la suspensión del régimen de estancia de los niños con el progenitor que conviva con los abuelos. En caso de que ambos progenitores convivan en sus domicilios con sus respectivos padres, evidentemente se precisa por parte de ambos progenitores de una labor de supervisión extraordinaria para mantener de forma permanente las medidas higiénicas de seguridad y así evitar los contagios entre los miembros de la familia.

Es conveniente igualmente suspender las visitas en caso de que la progenitora esté embarazada, en cuyo caso, si es la custodia, el menor quedaría con ella evitándole los traslados. Y de ser la progenitora no custodia, con el padre, y en todos los casos arbitrar medidas alternativas para que los niños-as mantengan los contactos más frecuentes con el padre-madre con quien transitoriamente dejen de estar en compañía, mediante los sistemas que nos brindan las tecnologías. El sentido común, la sensatez y la responsabilidad deben presidir en todo caso la actuación de padres y madres, y en ausencia de las mismas, la actuación y comportamiento de la abogacía que represente en cada momento a cada una de las partes.

Otro problema grave se plantea, es aquel en el que, uno de los padres, por su situación personal, profesional, comunica al otro que no pude atender a los hijos comunes en su tiempo asignado de estancia, alegando riesgo para los menores, al tiempo que, el otro progenitor se niega a hacerse cargo de los hijos en los tiempos que no le corresponde, alegando igualmente impedimentos personales, laborales, etc.. Aunque es una situación poco usual, son situaciones que acontecen. La alternativa a esta situación pasa por la contratación de una tercera persona que sustituya a los progenitores durante su jornada laboral, o la ayuda de un familiar, preferiblemente que no sean los abuelos, o en caso de que sean ambos padres quienes quieran desentenderse, habrá que acudir a los servicios sociales y/o Fiscalía para comunicar la situación de desamparo del menor. Esta situación podría darse igualmente en el supuesto de contagio e ingreso hospitalario de ambos padres, y en caso de que no tuvieran posibilidad de acudir a la ayuda de un tercero para el cuidado de los niños durante su tiempo de hospitalización y convalecencia.

Por otra parte, en caso de custodia compartida, cuando los niños no están escolarizados y residan sus padres en ciudades distintas, en principio no existe motivo para suspender este sistema, si bien, la excepción viene dada por las medidas especiales de confinamiento de la localidad en concreto que pudieran existir, en caso de ser un foco de crecimiento y contagio, y por las dificultades del traslado aéreo y terrestre.

Como indica el magistrado Javier Pérez Martín en su artículo  “EL coronavirus y el derecho de Familia”, “no vale la máxima, primero está la salud de los menores que el régimen de visitas, porque garantizar la salud de los menores tanto por el progenitor custodio como por el no custodio está en un mismo plano de igualdad. Nadie puede garantizar que un menor no se va a contagiar por estar en el domicilio materno, ni que se va a contagiar si se traslada al domicilio del padre. Observando todas las recomendaciones del Ministerio de Sanidad, el contagio no debería producirse. Lo que sí debe preocupar a los padres es el nivel de exposición del menor, que debe ser el mínimo, especialmente si éste tiene alguna patología que suponga a un mayor riesgo a los efectos del virus”

La casuística es variada, la actuación de los operadores jurídicos debe enfocarse a evitar y avivar los enfrentamientos. En caso de menores lactantes, habrá que adoptar medidas más rígidas, sobre todo en caso de que las visitas se desarrollen en casa de la madre. Y si para cuando lleguemos a las vacaciones escolares de Semana Santa, y/o cualquier otro período vacacional, estuviéramos en la misma situación, hemos de tener en cuenta el cierre de las fronteras, que los desplazamientos a otros países están suspendidos, y que no será viable que los niños viajen al extranjero, ni a localidades de nuestro propio país fuera de su residencia habitual.

Es conveniente que los regímenes de visitas fijados a favor de los abuelos respecto a los nietos queden suspendidos, en exclusivo interés y beneficio de los mayores, especialmente vulnerables a la pandemia.

NO COLAPSAR LOS JUZGADOS

Según la Disposición Adicional 2ª del RD 463/2020 de estado de alarma, se interrumpen los plazos procesales salvo, entre otros casos, las órdenes de protección  y las medidas cautelares en materia de violencia sobre la mujer o menores en el orden penal (es decir, cuando se ha denunciado un presunto delito). Y en el orden civil, tampoco se interrumpe la adopción de medidas o disposiciones de protección de menores previstas en el art. 158 del Código Civil. Así lo establece el Acuerdo de la Comisión Permanente del CGPJ de fecha 13 de Marzo de 2020, que incluso prevé la posibilidad de la adopción de medida cautelar urgente por el juez competente de la resolución de la petición cursada por el progenitor custodio, al objeto de poder valorar el estado de alarma y el riesgo de contagio ante la movilidad del menor, compensando estos días al otro progenitor.

Lógicamente, esto no puede justificar que se colapsen los juzgados con demandas de modificación, o aclaraciones respecto de menores de edad que puedan resolverse por los progenitores sin intervención judicial, a las que no se les va a dar curso, por no formar parte de los procesos urgentes.

En cualquier caso, es aconsejable antes de instar un proceso de medidas del 158 del Código Civil, haber llevado a cabo con carácter previo las gestiones extrajudiciales para compensar el tiempo no disfrutado por el menor con quien tiene el régimen de visitas o custodia compartida, circunstancia que se aconseja conste en el escrito presentado en el juzgado, a fin de que el estado de alarma no merme los derechos del menor a estar con el progenitor contra quien se pide la suspensión de los tiempos de estancia con el hijo.

Además, sería aconsejable el cálculo de los días perdidos a los efectos de la petición de la efecto la debida compensación en los periodos que pacten las partes, una vez se levante el estado de alarma. En caso de discordia, deberá decidirse por el juez competente.

Las decisiones han de considerar siempre el interés superior del menor, una cosa es desobedecer la resolución judicial aprovechando la situación excepcional, y otra muy distinta es no cumplir debido al peligro y/o riesgo que suponga dicho cumplimiento para ese menor en concreto, no para la generalidad de los menores. En este último caso, no se incurrirá en responsabilidad por no salir a la calle a cumplir el régimen de visitas ordinario;  sin perjuicio de que, en caso de que se incumpla el requerimiento judicial expreso, pueda remitirse a la jurisdicción penal por si se aprecia delito de desobediencia”.

Por úlitmo, cabe señalar lo siguiente:

“¿Se debe de suspender el derecho de visitas de los hijos?

Sí, tanto jurídicamente como por sentido común, pensando en que es lo más beneficioso para los hijos y para la sociedad en general, para superar la pandemia del COVID-19.

Jurídicamente, en el decreto aprobado por el Gobierno no consta expresamente que se permita seguir cumpliendo con las visitas de familias separadas. El decreto obliga a todas las personas al confinamiento domiciliario, sin distinción de familias respecto de las que no existen medidas judiciales, y de otras familias de las que sí, por estar los progenitores separados o divorciados. El decreto es ambiguo y está creando grandes problemas de interpretación y aplicación. 

En artículo 7.1.e del decreto  (Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo) se permite circular por la vía pública para la “asistencia y cuidado a mayores, menores, dependientes, personas con discapacidad o personas especialmente vulnerables”. ¿Esto qué quiere decir?
Es tan genérico que puede generar discordias familiares, pero la asistencia o cuidado no se refiere a disfrutar del derecho y alternancia de visitas, sino a cuestiones estrictamente necesarias, como puede ser llevar el menor al médico, o cubrir cualquier necesidad que por su importancia o premura no pueda demorarse en el tiempo. Nos guste más o menos, por encima del derecho de visitas de los progenitores prima la protección de los propios menores y de la sociedad, con responsabilidad y solidaridad. 

Además, durante el estado de alarma no es posible el traslado por el progenitor que no se encuentre con el menor al domicilio del otro para ejercitar su derecho de visitas, al no hallarse incluido expresamente en el decreto, que es aplicable a todos y cada uno de los ciudadanos.
 

Por sentido común. 

La imposición de medidas restrictivas de los derechos en España durante el estado de alarma no es un capricho que afecte a unos más que otros, sino medidas que pretenden frenar el avance del virus en nuestro país y, que de no llevarse a cabo con la mayor rigurosidad posible, no será tan eficaz como debería ser, y se provocará más muertes, dramas, saturación satinaría y más perjuicios económicos de los imprescindibles.
La recomendación es “quédate en casa” y los niños también deben hacerlo, como norma general, en la casa del progenitor con el que se encuentren, con independencia de la regulación de sus progenitores. Si no, no es cuarentena ni confinamiento domiciliario.

En España más del 60% de los matrimonios están separados o divorciados, y más de la mitad de los niños tienen sus padres separados. Si alternan la compañía de sus progenitores durante el confinamiento estaremos frustrando la finalidad del mismo. ¿Os imagináis cuántos miles de familias por medio de un derecho de visitas de un niño podrían propagar innecesariamente la enfermedad? Es un virus que en muchos casos es asintomático, y lo que para unos padres puede ser cumplir su derecho, realmente puede convertirse en una imprudencia que potencialmente  los ponga en peligro a sí mismos, a sus hijos y las demás personas de su entorno y seres queridos, pero también que empeore el gravísimo problema social que genera el COVID-19.

Si la norma general debe de ser suspender el derecho de visitas, ¿es posible aplicarlo en algunos casos?

Sí. La norma general es de suspender el régimen de visitas pero, evidentemente, sí se deberá de realizar alternancia en el cuidado y compañía de progenitor en casos excepcionales. ¿Cuáles?, entre otros:

•    Por motivos de salud del propio niño si se entiende que está en contacto con alguna persona infectada, que presenta síntomas o que es población de riesgo de infección, como por ejemplo personal sanitario, policías, personal de supermercados, transporte público, etc.
•    Por motivos de salud de un miembro de la familia por ser población vulnerable al virus, como pueden ser enfermos o ancianos, a los que debemos de aislar en todo lo posible.
•    Por imposibilidad de cuidar del menor cuando, por cualquier motivo, el progenitor con el que está el menor no pueda atenderle correctamente y, por tanto, se tenga que hacer cargo de él el otro progenitor.

¿Puedo exigir como padre pasar el día del padre con mi hijo?

No. Se suspenden los periodos de visita intersemanal, fines de semana y cualquier festividad, como es en este caso el día del padre. Hay que dar la prioridad y la importancia que merece a la pandemia por Coronavirus, y limitar el contacto y relación de personas a las imprescindibles o las derivadas de fuerza mayor. Además, el día del padre es esencialmente importante para el padre. La mejor opción será, en los casos en los que el niño no esté junto a su padre, explicarle al niño que la celebración se hará más adelante, o estimularlo positivamente con algún tipo de relación que no implique contacto personal (teléfono, WhatApp, redes sociales, videos, videollamada, manualidades, etc). 

Los niños no necesitan estar un determinado tiempo concreto con cada progenitor, sino tener dos progenitores que le demuestran que le quieren cada día, y que son capaces de superar sus diferencias por él. Lo peor que puede pasar es que un niño se sienta parte de un problema que enfrenta a sus padres, y que en ese caso no merecerá la pena. Hijos y progenitores tienen derecho a relacionarse de la manera más amplia posible, pero el fin nunca justifica los medios. 

Estamos en una situación de cuarentena nacional y debemos de dejar a un lado muchos derechos, a sabiendas de que están limitados temporalmente y que nosotros mismos seremos los beneficiados o perjudicados de las medidas, en función de cómo seamos capaces de llevarlas a cabo. La cuarentena es importante por mis hijos y los tuyos, y cualquier miembro de cada familia que merece protección.

Lo que no podemos hacer es pretender lo mejor para los niños y que la mayoría pase la cuarentena de una casa a otra, ¿por qué?, sencillamente por arriesgarnos a que cuando vuelvan a las clases muchos de ellos estén infectados, también padres, profesores y, en definitiva,  que no hayamos sido capaces de cumplir con nuestra obligación de confinamiento por querer ejercitar nuestra libertad y derechos sin un criterio acertado.

El transporte público funciona, ¿no tengo derecho a usarlo para ir con mi hijo cumpliendo con las normas y pautas establecidas?

No, salvo que sea una urgencia o caso de fuerza mayor. Ni el día del padre ni el derecho de visitas del otro progenitor ni ninguna otra cuestión similar puede ser tan importante como para ponernos en peligro. La normal general es quedarse en casa en confinamiento, y solo cabe dejar de hacerlo en situaciones excepcionales. La salida del domicilio de los menores en esta situación de crisis sanitaria, evidentemente, no es la mejor opción si no hay un motivo de peso que lo justifique.

¿Se deben de seguir cumpliendo con los pagos de la pensión de alimentos?

Sí. Cada caso es diferente, pero la pensión de alimentos es un importe que se paga en prorrata anual, de manera que no por tener esta situación 15 días afecta a dicha obligación. Debemos apelar una vez más el sentido común y buscar la opción que sea más justa, y si estos 15 días el niño está con el progenitor no custodio, que es el que paga ese mes la pensión de alimentos, lo justo es que se compense y realice el oportuno ajuste.

Entonces, ¿puedo demandar al otro progenitor para que me entregue a los hijos cuando me corresponde según mi sentencia de derecho de familia?

Teóricamente sí, pues toda persona puede acudir a la vía judicial, pero en la práctica no prosperaría.
Todos podemos instar a un Juzgado para que resuelva un conflicto en la aplicación de una determinada cuestión, pero lo más importante y prioridad debería ser prevenir ese conflicto con mediación y entendimiento, más todavía cuando afecta a nuestros hijos.

El incumplimiento de derecho de visitas ya no es un delito penal sino un mero incumplimiento civil. La vía judicial para reclamar es la ejecución (ETJ) y es una vía muy lenta normalmente, y que dadas las circunstancias lo sería todavía más. Con total seguridad cualquier ejecución de sentencia de alguno de los progenitores se resolvería después del estado de alarma, cuando ya no nos pueden devolver ese tiempo que no hemos podido pasar con nuestro hijo.

Se podrían aplicar multas coercitivas, pero dadas las excepcionales circunstancias, siempre que se actúe con buena fe, no se impondrán por el Juzgado y su reclamación no tendrá ningún efecto.

¿Tengo derecho a estar con mi hijo entonces, o no?, como en tantas ocasiones tiene un derecho, pero que en este caso es posible que  no se pueda llevar a la práctica por las obligaciones impuestas por el decreto del Gobierno, que limita, entre otros, ese derecho.
Un hijo no es una cosa ni una propiedad, y deben de ser generosos con el otro progenitor pues, en definitiva, también es su padre o madre. Aprovechemos este momento para unirnos y no separarnos, para entendernos y no enfrentarnos. Es lo mejor que podemos hacer por nuestros hijos.

Consejo:

Lo más beneficioso para los hijos será poder relacionarse de la manera más amplia posible con los progenitores, pero no debemos de olvidar que estamos ante una situación de alarma nacional, y por responsabilidad todos debemos de colaborar para contener el virus, relacionándonos personalmente de la manera mínima e imprescindible posible. Los hijos deben de pasar el periodo de cuarentena como normal general y siempre que sea posible en el mismo domicilio.

Por ello los intercambios de los niños, las recogidas y entregas de los hijos comunes no ayudarán a controlar al virus. Se debe de buscar la opción familiar más beneficiosa para los hijos, que les ayude a sobrellevar este periodo de contención de la manera más cómoda, llevadera, segura y saludable posible.

No por estar separados o divorciados debemos de aplicar un convenio regulador forzosamente, sino que debe de primar la responsabilidad de los padres y madres de procurar el bien de los hijos. No es el momento de discutir ni aprovechar para arremeter contra el otro progenitor. Son tiempos de conciliación y de solidaridad, en los que los padres deben de dar el mejor ejemplo posible a los hijos, cediendo en lo que haga falta y adaptando las medidas familiares a las que se considere que puedan ser más beneficiosa para los hijos.

Lo que no beneficia nada es empeorar todavía más la complicada situación de confinamiento nacional con un enfrentamiento familiar, que puede hacer que para adultos y niños la cuarentena sea verdaderamente insufrible.

Es un momento en el que debemos de ser solidarios y pensar en los demás, cumplir excepcionalmente con lo poco que se nos está pidiendo y quedarnos en casa, siendo cívicos y no buscar las tres patas al gato que nos haga salirnos con las nuestra. Aquí no hay vencedores ni vencidos, sino que todos debemos de remar en el mismo sentido, dejando a un lado nuestras diferencias.

Está previsto una oleada de divorcios después de la cuarentena al igual que ocurrió en China. Lo que debemos de hacer, en la medida de nuestras posibilidades, es aprovechar este momento de aislamiento para mejorar nuestra capacidad de entendimiento con los demás, y valorar las cosas como merecen. Lo importante no es con quien esté en este periodo nuestro hijo, sino aprovechar la oportunidad de demostrarle que le queremos, con generosidad, y dando la prioridad que merece, dejando a un lado la confrontación de los adultos”.

FUENTES:

  1. Custodia compartida y régimen de visitas durante la crisis generada por el Covid-19. ABOGACÍA ESPAÑOLA: https://www.abogacia.es/actualidad/opinion-y-analisis/custodia-compartida-y-regimen-de-visitas-durante-la-crisis-generada-por-el-covid-19/
  2. SEPARACIÓN CON HIJOS Y CUARENTENA POR CORONAVIRUS. ALBERTO GARCÍA CEBRIÁ. NOTICIAS JURÍDICAS: http://noticias.juridicas.com/conocimiento/articulos-doctrinales/14965-separacion-con-hijos-y-cuarentena-por-coronavirus/
  3. Recomendaciones para los padres separados sobre el régimen de custodia, visitas y estancias de los menores. NOTICIAS JURÍDICAS: http://noticias.juridicas.com/actualidad/noticias/14960-recomendaciones-para-los-padres-separados-sobre-el-regimen-de-custodia-visitas-y-estancias-de-los-menores/

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