Derecho, Paglio académico, Plagio en documentos oficiales o de investigación

El plagio académico en trabajos académicos, de investigación y oficiales. ¿ Qué es? ¿Cómo detectarlo? ¿Cómo evitarlo?

En primer lugar, cabe decir que, “de acuerdo con el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, plagiar,del latín plagiare, se define en su primera acep-ción, como “…copiar en lo sustancial obras ajenas dándolas como propias” (RAE, 2014). A partir de esta definición se puede inferir que cuando se habla de plagio académico se hace referencia al copiado y presentación del traba-jo académico realizado por otros, como si fue-se obra propia; es decir, se alude directamente al robo de ideas, textos, métodos, mecanis-mos, diseños y, en general, de todo aquello que puede ser considerado como propiedad intelectual académica ajena. Este tipo espe-cial de robo adquiere primordial importancia cuando se evidencia en los productos de la in-vestigación científica, dadas las implicaciones que tiene para el avance de la ciencia en todos los campos del saber.Comprender lo que es el plagio académico con todas sus implicaciones no es una tarea sencilla. Surgen a menudo problemas cuando se trata de identificar las situaciones en las que el plagio está implicado. Se mencionan a con-tinuación tres de los más comunes.El primer problema resulta de la falta de delimitación del concepto. Copiar lo que ha hecho el otro y plantearlo como propio se separa por una línea muy delgada de aquello que debe realizar el investigador con la fina-lidad de llevar su trabajo justo a los límites de lo conocido, y con ello estar en condiciones de poder abonar nuevos conocimientos en el campo: esto es, la articulación de los conoci-mientos previos identificados como relevan-tes y el uso de estos conocimientos como base de lo que habrá de investigar. Ya el estudio de las habilidades y destrezas necesarias para la indagación científica ha llevado a reconocer que una de las características más importan-tes del investigador es la capacidad de abstrac-ción de modelos a partir de la revisión de los conocimientos previos en el área.

Un segundo problema se deriva de las diferentes formas y niveles en las cuales el plagio puede realizarse. Se habla de un plagio verbatum (Aldrete, 2011; Roig, 2009) cuando es exacta la coincidencia entre el texto original y el sospechoso; en este caso la tarea de identificación es relativamente sencilla, ya que actualmente se cuenta con numerosas herramientas automatizadas que facilitan el trabajo. A este tipo de plagio también se le llama plagio palabra por palabra (Martin, 1994), o plagio directo (Klausman, 1999). En contraparte, se habla de plagio inteligente cuando quien lo comete ha tenido el cuidado de plantear las ideas ajenas empleando palabras distintas para dar cuenta del mismo significado (Rojas y Olarte, 2010). Para este nivel de plagio la identificación se vuelve sumamente compleja, pues la automatización actual de las revisiones no ha alcanzado el nivel de eficacia que uno desearía. La identificación del plagio inteligente es aun más complicada debido a que el hecho supuesto se relaciona estrechamente con las intenciones de quien comete el plagio, lo que lleva a distinguir entre plagio intencional y plagio negligente (Miranda, 2013). Este asunto es por demás polémico, ya que si bien implica meterse en los terrenos fangosos de la suposición a partir de la mayor cantidad de evidencias o pruebas posible, no deja de ser suposición.

El plagio también se ha clasificado con base en quien lo comete. Se habla de autoplagio cuando se usan porciones de textos que previamente han sido publicados por el propio autor (Bretag y Mahmud, 2009; Tweehuysen et al., 2012; Dagiene, 2014; Roig, 2010). Este tipo particular de plagio tiene algunas variantes: a) el plagio por redundancia, que es cuando el autor publica en un nuevo texto ideas previamente publicadas por él mismo, pero agrega datos adicionales o material no publicado (Benos et al., 2005; Susser y Yankauer, 1993; Doherty, 1996; Jefferson, 1998; Schein y Paladugu, 2001; Durani, 2006); b) la publicación duplicada, que es cuando el autor de un texto ya publicado vuelve a publicarlo sin que haya consentimiento informado de todas las partes implicadas, es decir, sin la autorización de los responsables de la publicación original y de los de la nueva (Errami, 2008).

Se habla también de un plagio de autoría, que es cuando un autor se atribuye como propia una obra que no lo es, o cuando se atribuye como único autor de una obra que ha sido creada por varios, lo que lleva entonces a una disputa sobre la propiedad intelectual (Benos et al., 2005).

En una versión ampliada del concepto de plagio se suele incluir también a las conductas reprobables relacionadas con el arbitraje de publicaciones o de proyectos de investigación, en donde más bien se habla de una complicidad de plagio en cualquiera de las formas particulares mencionadas en los incisos anteriores (Brondz, 2013).

Finalmente, un tercer problema se deriva de las consecuencias del plagio. Aunque se reconoce al plagio académico como una falta al código de ética del investigador científico y se le ubica dentro del repertorio de conductas reprobables y sancionables por la mayoría de las instituciones relacionadas con la investigación -y por los responsables de la edición y publicación científica-, las acciones a propósito del plagio cambian de un lugar a otro, así como las consecuencias que conlleva éste para quien lo comete. Lo anterior se debe, en gran medida, a dos elementos más a considerar: i) que para valorar este tipo de actividades se debe tomar en cuenta un componente adicional de intencionalidad de quien comete la falta; y ii) que en esta valoración interviene la apreciación personal de quienes se encargan de implementar las acciones consecuentes (Cuevas y Mestaza, 2002). Es decir, las consecuencias que finalmente tiene un acto de plagio académico dependen, en gran medida, del criterio que los pares emplean para juzgar el hecho (Greene, 2001).

Estos tres problemas que se han enunciado a propósito del plagio académico se encuentran estrechamente interrelacionados entre sí y están vinculados con aspectos éticos de la investigación, de la edición y de la publicación en ciencia, que han sido ya ampliamente tratados en la literatura especializada (Cavanillas, 2009; Coats, 2009; Brondz, 2013); sin embargo, tras una revisión exhaustiva de los trabajos disponibles fue posible identificar que son muy pocos aquellos en los que se incluye el abordaje de estos problemas desde la perspectiva del investigador como “evaluador par”, y que buscan comprender los elementos específicos en los que su visión personal puede diferir de lo que a nivel general se reconoce como una falta.

Reconocer esta perspectiva resulta de primordial importancia para poder evaluar, con mayor profundidad, las razones por las cuales no siempre resultan efectivas las medidas contra el plagio implementadas a mayor escala”.

Por otra parte, a continuación cabe señalar que “podría afirmarse que la motivación fundamental para incurrir en el plagio tiene su origen en el ahorro de esfuerzo de uno mismo. O también, dicho con otras palabras, en resistirse a pensar por uno mismo o arriesgarse con sus ideas.

El plagio no es una figura de nueva creación, no obstante, la revolución digital ha propiciado un notable aumento.  El uso de Internet nos da acceso a numerosas fuentes de información y por tanto, es más cómodo “copiar”.  Superando la tarea laboriosa de tener que copiar a mano, como tenía que hacerse antes.

Uno de los ámbitos más afectados por esta figura es el académico, mediante la utilización del denominado “copiar y pegar”.  Además, la mayoría de los alumnos que lo realizan, lo hacen, sin atender a la viabilidad de la fuente.  Y con la única motivación de ahorrase tiempo y ganar comodidad.

En lo que respecta a la redacción de textos, otro ámbito bastante afectado por el plagio es el legal. La utilización de un escrito jurídico firmado por un profesional, podría incurrir en un delito de plagio si está protegido por el derecho de autor. Aunque en la LPI no se hace mención a escritos procesales o judiciales, hay Sentencias que los consideran obras literarias “lato sensu”. Y si son originales, nada impide que gocen de la protección que les otorga el derecho de autor.

En este artículo se estudiará el concepto de plagio, su regulación y Sentencias en el ámbito educativo y legal.

Definición y regulación del plagio

Debemos partir de la base de que el término plagio, no es un concepto legal. Tanto es así que ni tan siquiera se menciona en la Ley de Propiedad Intelectual.

Por tanto, y para su entendimiento, hay que remitirse a como lo definen los Tribunales. Nuestro Tribunal Supremo, en Sentencia nº 1204/2008, Sala 1ª, de lo Civil, 18 de diciembre de 2008 lo define como:

“la copia sustancial, como actividad material mecanizada y poco intelectual y menos creativa, carente de toda originalidad (sentencias de 28 de enero de 1995, 17 de octubre de 1997 y 23 de marzo de 1999)”

Matizando en la misma Sentencia, que no podrá denominarse plagio a las coincidencias, si estas no afectan a las estructuras básicas y fundamentales:

“no constituye plagio cuando son dos obras distintas y diferenciables aunque tengan puntos comunes de exposición (sentencia de 20 de febrero de 1992 ) y no se da un pleno calco y copia (sentencia de 28 de enero de 1995 ) aunque tengan «múltiples e innegables coincidencias» (sentencia de 7 de junio de 1995 ) que se refieran, no a coincidencias estructurales básicas y fundamentales, sino «accesorias, añadidas, superpuestas o modificaciones no trascendentales» (sentencia de 28 de enero de 1995 y 23 de marzo de 1999 ).”

De la definición que el alto Tribunal otorga al plagio, podemos extraer que para su concurrencia deben darse los siguientes elementos:

  • Que se trate de una actividad poco intelectual y creativa
  • Ausencia de originalidad y talento por el actor
  • Afectación a las estructuras básicas y fundamentales. Quedando excluidas las accesorias o modificaciones no transcendentales.

Como decíamos al inicio de este punto, el término plagio no se encuentra reflejado en la LPI. Por tanto, únicamente encontramos su regulación en el artículo 270 del Código Penal:

“Será castigado con la pena de prisión de seis meses a cuatro años y multa de doce a veinticuatro meses el que, con ánimo de obtener un beneficio económico directo o indirecto y en perjuicio de tercero, reproduzca, plagie, distribuya, comunique públicamente o de cualquier otro modo explote económicamente, en todo o en parte, una obra o prestación literaria, artística o científica, o su transformación, interpretación o ejecución artística fijada en cualquier tipo de soporte o comunicada a través de cualquier medio, sin la autorización de los titulares de los correspondientes derechos de propiedad intelectual o de sus cesionarios”.”

Hay que destacar después de todo esto que el plagio academio implica una vulneración de la legislación sobre protección de la propiedad intelectual. Por ello, se han establecido ilícitos penales, administrativos y de propiedad intelectual para prevenir el tráfico ilícito de obras protegidas con el derecho de propiedad intelectual (hay que recordar que la Ley de Propiedad intelectual es la principal normativa en esta materia, junto con los ilícitos del Código penal, pero esto lo dejaremos para otro artículo).

A continuación, cabe señalar que “la propiedad intelectual referente a los derechos de autor comprende todo lo relacionado aobras literarias y artísticas, como por ejemplo novelas, poemas, obras de teatro, obras musicales, películas, obras de arte, diseños arquitectónicos, entre otros. Asimismo, los derechos relacionados o conexos a los derechos de autor incluyen los derechos de los artistas intérpretessobre sus interpretaciones realizadas, los derechos de los productores musicales sobre sus grabaciones, así como también los derechos de las empresas u organismos de radiodifusiónsobre las transmisiones de sus programas de radio y televisión. (Arce, 2009, p. 61). El delito del plagio atenta directamente contra los derechos de autor de una obra en particular, ya que toda obra debe poder ser distinguida de otras similares. Al cometer plagio se daña tantolos derechos morales del autor sobre su obra, ya que no se le está dando su debida acreditación y paternidad sobre la misma, y también los derechos patrimoniales o de explotación, debido aque se introduce en el mercado otra obra que copia en gran parte a la primera haciendo queambas compitan entre sí, disminuyendo con esto la esperanza que se tiene de sacar provechoeconómico de la obra original. (Balbuena, 2003). Además el plagio atenta contra el interés público ya que en esencia la obra plagiada al no seroriginal, de alguna manera engaña al consumidor haciéndolo creer que está adquiriendo unproducto único, cuando en realidad no se le está dando crédito al autor verdadero. (Balbuena,2003).

Por estas razones es de vital importancia que este delito esté debidamente tipificado en la ley, yhacerla cumplir debidamente para de esta forma proteger los derechos de autor de todas lasobras que son producidas a nivel mundial.En Costa Rica el plagio no está debidamente tipificado como un delito en el Código Penal ni enla Ley de Derechos de Autor. El incumplir con las restricciones del artículo 70 de la Ley deDerechos de Autor no representa propiamente un delito ya que no fue caracterizadoapropiadamente, por otro lado este artículo es muy impreciso aunque si genera unaresponsabilidad civil. (Arce, 2009, p. 66). Sin embargo en países como España por ejemplo si está propiamente incluido dentro de suCódigo Penal, con lo cual se puede aplicar sanciones más fuertes a las personas que incurran eneste delito. (Arce, 2009, p. 66).

En el ámbito académico el problema del plagio parece algo común y da la impresión de ir enaumento, a continuación se presentarán algunos datos de la investigación realizada por Donald McCabe, aplicando encuestas a estudiantes de pregrado y posgrado de distintas universidades de Estados Unidos a lo largo de 3 años”.

Como conclusión de todo esto, cabe señalarse que utilizar las investigaciones y trabajos de otros sin la conveniente referencia al trabajo de origen supone una vulneración a la larga investigación de esa persona, además de que nuestro trabajo no aportará nada a la investigación científica, jurídica, etc.

Por tanto, si queremos que nuestros trabajos, artículos, etc, sea cual sea su naturaleza, tengan importancia en el ámbito en el que trabajemos, así como aportar nuevos métodos de investigación o nuevos hallazgos en nuestro ámbito, debemos considerar las fuentes que utilizamos en nuestras investigaciones y artículos.

FUENTES:

  1. Plagio, copiar y pegar ¿Quién está libre de culpa? ILP ABOGADOS: https://www.ilpabogados.com/plagio-copiar-y-pegar/
  2. El plagio académico en la investigación científica. Consideraciones desde la óptica del investigador de alto nivel. Mónica Hernández Islas: http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-26982016000300120
  3. E-CienciasdelaInformaciónRevistaelectrónicapublicadaporlaEscueladeBibliotecologíayCienciasdelaInformación,UniversidaddeCostaRica,2060SanJosé,CostaRicahttp://ebci.ucr.ac.crE-Ciencias de la InformaciónRevista electrónica semestral, ISSN-1659-4142Volumen 2, número 1, artículo 2Enero – junio, 2012Publicado 1 de enero, 2012http://revistaebci.ucr.ac.cr/
  4. El plagio y su impacto a nivel académico y profesional. Antonio Soto Rodríguez. UGR: https://www.ugr.es/~plagio_hum/Documentacion/06Publicaciones/ART003.pdf

2 comentarios en “El plagio académico en trabajos académicos, de investigación y oficiales. ¿ Qué es? ¿Cómo detectarlo? ¿Cómo evitarlo?”

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s