Derecho, Espionaje, Moral y ética, Política, Seguridad ciudadana

Los servicios de inteligencia. Su especial contribución a la defensa del país correspondiente, funciones y características. Parte I

En primer lugar, hay que destacar que “los Servicios de Inteligencia son organismos del Estado que tienen como misión obtener información, no alcanzable por otros organismos, y difundir inteligencia sobre diversas amenazas, a fin de hacer posible su prevención y facilitar la toma de decisiones por el Gobierno. Las amenazas pueden ser de diversa índole, lo que puede producir una especialización de los Servicios de Inteligencia (por ejemplo por actuar dentro o fuera del territorio), si bien en España se ha adoptado el modelo de un único Servicio de Inteligencia nacional. Habitualmente no tienen carácter policial, por lo que no persiguen delitos ni tienen sus
miembros consideración de agentes de la autoridad”.

Una vez dicho esto, hay que señalar que “aunque el espionaje ha existido desde tiempos inmemoriables, la aparición de agencias altamente especializadas tuvo su máximo apogeo a mediados de siglo XX con el inicio de la Guerra Fría.

Ninguna otra profesión como la de espía, ha requerido nunca una entrega tan absoluta, pero a la vez un abandono de los propios códigos morales, todo ello en defensa de una patria, ya sea los Estados Unidos, Gran Bretaña, la Unión Soviética/Rusia o Israel.

El aprovechamiento de las historias y sucesos sobre agencias y agentes secretos como materia de ficción y su tratamiento periodístico con tintes sensacionalistas (cuando no directamente fabuladores e
irresponsables) han suscitado una imagen pública bastante distorsionada de las funciones que desempeñan [y deben desempeñar] los servicios de inteligencia de las actuales sociedades democráticas.

Por supuesto, los errores y abusos realmente cometidos en el pasado lejano y reciente que resultan de gran ayuda para explicar los tópicos y suspicacias al respecto”.

Avanzando en este aspecto, hay que señalar, en cuanto a la misión de inteligencia, que ésta consiste en “proporcionar al Gobierno información útil, seguridad, y procedimientos no convencionales, para contribuir a que se adopte y ejecute la mejordecisión, previniendo y disminuyendo los riesgos.

Como reverso de la Inteligencia se encuentra la Contrainteligencia ya mencionada dentro de la misión de seguridad.

Otras Definiciones:

De Inteligencia

  • Es el proceso sistemático de recolección, evaluación y análisis de información, cuya finalidad es producir conocimiento útil para la toma de decisiones. (Ley 19.974, sobre el Sistema de Inteligencia del Estado, Chile).
  • Es la actividad consistente en la obtención, reunión, sistematización y análisis de la información específica referida a los hechos, amenazas, riesgos y conflictos que afecten la seguridad exterior e interior de la Nación o Estado. (Ley 25.520 de Inteligencia Nacional, Argentina)
  • Se entiende por inteligencia el conocimiento obtenido a partir de la recolección, procesamiento, diseminación y explotación de información, para la toma de decisiones en materia de Seguridad Nacional. Procesar la información recolectada, determinar su tendencia, valor, significado e interpretación específica y formular las conclusiones que se deriven de las evaluaciones correspondientes, con el propósito de salvaguardar la seguridad del país. (Ley de Seguridad Nacional, México).
  • La Inteligencia como actividad es el conocimiento anticipado logrado a través del procesamiento de las informaciones. La difusión de la Inteligencia debe ser oportuna para contribuir a la toma de decisiones y así poder alcanzar objetivos de seguridad y bienestar. (Ley 27.479 del Sistema de Inteligencia Nacional, Peru).

De Contrainteligencia, Contraespionaje.

  • Aquella parte de la actividad de inteligencia cuya finalidad es detectar, localizar y neutralizar las acciones de inteligencia desarrolladas por otros Estados o por personas, organizaciones o grupos extranjeros, o por sus agentes locales, dirigidas contra la seguridad del Estado y la defensa nacional. (Ley 19.974, sobre el Sistema de Inteligencia del Estado, Chile).)
  • Es la actividad propia del campo de la inteligencia que se realiza con el propósito de evitar actividades de inteligencia de actores que representen amenazas o riesgos para la seguridad del Estado o Nación (Ley 25.520 de Inteligencia Nacional, Argentina).
  • Se entiende por contrainteligencia a las medidas de protección de las instancias en contra de actos lesivos, así como las acciones orientadas a disuadir o contrarrestar su comisión. Proponer medidas de prevención, disuasión, contención y desactivación de riesgos y amenazas que pretendan vulnerar el territorio, la soberanía, las instituciones nacionales, la gobernabilidad democrática o el Estado de Derecho. (Ley de Seguridad Nacional, México).
  • Prevenir, detectar y posibilitar la neutralización de aquellas actividades de servicios extranjeros, grupos o personas que pongan en riesgo, amenacen o atenten contra el ordenamiento constitucional, los derechos y libertades de los ciudadanos españoles, la soberanía, integridad y seguridad del Estado, la estabilidad de sus instituciones, los intereses económicos nacionales y el bienestar de la población. (Ley 11/2002, del Centro Nacional de Inteligencia, España)
  • La contrainteligencia es la actividad de evitar que el enemigo tenga la obtención de información secreta, tales como clasificación y control cuidadoso de información sensible y crear desinformación. (Definición de
    Wikipedia).

De Inteligencia Militar

  • Es la parte de la Inteligencia referida al conocimiento de las capacidades y debilidades del potencial militar de los países que interesen desde el punto de vista de la defensa nacional, así como el ambiente geográfico de las áreas estratégicas operacionales determinadas por el planeamiento estratégico militar. (Ley 25.520 de Inteligencia Nacional, Argentina)
  • Es el producto resultante de recolectar, evaluar e interpretar la información disponible que ofrece valor inmediato o potencial para el planeamiento y conducción de operaciones militares. La inteligencia militar abarca, inteligencia de combate, inteligencia básica, inteligencia estratégica y la Contrainteligencia. (Definición de las Fuerzas Armadas de Colombia).
  • El producto de la búsqueda y procesamiento de toda información disponible de carácter militar, para la formulación de planes que garanticen el cumplimiento de la misión asignada al Ejército (Ley Marco de Inteligencia N. 3287, Guatemala)
  • Es la tarea, cumplida por lo general por unidades específicas dentro de las Fuerzas Armadas, de recoger información acerca del enemigo actual o potencial para permitir planear adecuadamente las eventuales operaciones. Asociada por lo general al espionaje, la inteligencia abarca además de éste a un gran número de tareas, desde el reconocimiento visual del terreno de operaciones durante las acciones militares a la compilación de información diplomática, política, económica y demográfica en tiempo de paz. (Wikipedia)

De Inteligencia Criminal

  • Es la parte de la Inteligencia referida a las actividades criminales específicas que, por su naturaleza, magnitud, consecuencias previsibles, peligrosidad o modalidades, afecten la libertad, la vida, el patrimonio de los habitantes, sus derechos y garantías. (Ley 25.520 de Inteligencia Nacional, Argentina)

Ámbito de Actuación y tipos de Inteligencia

La inteligencia abarca el análisis de todo tipo de sectores y actividades: geográficos, sociales, culturales, económicos, militares.

Niveles de Inteligencia:

  • Inteligencia Estratégica: Toda aquella información que responde a los requerimientos de los Gobiernos Nacionales para tener una visión global de los asuntos políticos, económicos, diplomáticos y militares, es necesaria para la preparación de políticas y planes en los niveles nacional e internacional. Este es el nivel superior de la inteligencia derivada de la información obtenida sobre el área más amplia posible en respuesta a las necesidades percibidas por los gobiernos nacionales a través de todo el espectro de asuntos militares, diplomáticos, políticos y económicos nacionales e internacionales.
  • Inteligencia Táctica u operacional: Es la requerida por los mandos para el planeamiento y dirección de las operaciones de combate: Establecer posibilidades operativas o tácticas según corresponda, determinando características, limitaciones y vulnerabilidades del enemigo. Proporcionar los antecedentes necesarios para realizar operaciones de Inteligencia en apoyo a la Conducción Operativa o Táctica.

Por sectores o materias:

  • Inteligencia Exterior: Actúa en el exterior, recogiendo información que de apoyo a la política exterior
  • Inteligencia Interior o de Seguridad: Contrainteligencia, lucha contra el terrorismo
  • Inteligencia Militar: Recoge y evalúa información sobre las capacidades militares y armamentísticas de otros países, fundamentalmente estratégica, táctica y operacional.
  • Inteligencia Económica y Tecnológica: Tecnológica, es decir espionaje industrial o comercial (obtención de concesiones, recursos, contratos, inversiones…), se encuadra dentro de la inteligencia exterior. la búsqueda de información sobre las grandes decisiones de una compañías antes de ser puestas en práctica para elaborar una campaña contraofensiva (desde impedir la fusión o compra de varias compañías). O la utilización de información privilegiada subrepticiamente obtenida para su utilización en el mercado financiero o comercial.
  • Inteligencia Criminal: La lucha contra el crimen organizado, trafico de armamento, organizaciones y grupos terroristas, delitos financieros, la delincuencia internacional, el tráfico de armas y divisas, las redes de blanqueo de dinero negro, la trata de blancas, el tráfico de drogas, etc… algunos incluyen los movimientos extremistas.
  • Inteligencia Empresarial: Se trata de adaptar la metodología de la inteligencia (en especial la economica) al ámbito empresarial, es una área de carácter privado (hay empresas especializadas en estos servicios), y creciente. La mayor parte de las corporaciones modernas tienen secciones de planificación estratégica que requieren servicios de inteligencia.

Tipos de Inteligencia:

  • Inteligencia básica: La inteligencia básica está constituida por los antecedentes de inteligencia acerca de un asunto que se mantiene en bases de datos y se actualiza continuamente en paz y en el transcurso de las operaciones. El uso principal de la inteligencia básica es establecer la escena al comienzo de las operaciones y satisfacer las necesidades de inteligencia que se refieren a hechos invariables tales como el terreno del campo de batalla y a la meteorología que puedan plantearse en respuesta a nuevas necesidades en el transcurso de una operación. La definición de la inteligencia básica es: “Inteligencia, sobre cualquier asunto, que se puede usar como material de consulta para el planeamiento y como base para el procesado de la información o inteligencia posterior”.
  • Inteligencia actual: Inteligencia producida en respuesta a necesidades de inteligencia relacionadas con una operación en curso y que se refieren a acaecimientos producidos en el momento de la operación. Se define como: “Inteligencia que refleja la situación actual en cualquier nivel estratégico o táctico.”Inteligencia de objetivos. Se define como: “Inteligencia que describe y localiza los componentes de un objetivo o conjunto de objetivo se indica su vulnerabilidad e importancia relativa.”
  • Inteligencia de objetivos: Proporciona datos para el proceso del estudio de objetivos. Este proceso asegura el uso más efectivo de los sistemas de fuego de apoyo”.

Ahora toca decir que quienes llevan a cabo la labor de inteligencia son “los Servicios de Inteligencia. De manera resumida, son organismos del Estado que tienen como misión obtener información no alcanzable por otros órganos y difundir inteligencia sobre diversas amenazas, a fin de hacer posible su prevención y facilitar la toma de decisiones por parte de la autoridad competente, que por la importancia que tienen los servicios de inteligencia en la estructura de seguridad nacional, suele ser el Gobierno.

Bajo la definición antes ofrecida, podemos englobar casi cualquier aspecto político-económico que necesite de información elaborada de cara a obtener una ventaja o un mejor conocimiento de una situación determinada. La inteligencia más habitual es la que procede del Estado y está encaminada a la mejora de la seguridad nacional y la prevención de agresiones al Estado y sus ciudadanos, pero actualmente la inteligencia ha evolucionado hasta abarcar también cuestiones económicas, bien en facilitar la seguridad económica del propio estado, bien promovida por las empresas privadas en una perspectiva de mercado competitivo.

Sea como fuere, la elaboración de inteligencia sigue un ciclo muy marcado y que a grandes rasgos sigue seis etapas, si bien se pueden resumir en cuatro: dirección, obtención, elaboración y difusión. En la primera fase, la de dirección – en el ciclo como etapa de “análisis de las necesidades” –, el Estado fija un objetivo en materia de seguridad o política exterior a alcanzar. Esto es fundamentalmente una decisión política. Por poner dos ejemplos, esta decisión puede abarcar desde luchar con más ahínco contra un potencial agresor – un grupo terrorista o una mafia del narcotráfico – hasta investigar a un tercer país de cara a tener un informe más detallado de su desarrollo económico. En la siguiente fase, la de obtención, se consulta a las fuentes que el servicio de inteligencia tenga disponibles y sean útiles para el cometido en cuestión. Esto es simplemente recopilación de información, tanto de fuentes secundarias – más accesibles aunque menos fiables – como de fuentes primarias – con mayor dificultad de acceso pero con información de calidad –. Hasta aquí la recogida de información; ahora viene la inteligencia como tal. En la tercera gran fase, la etapa de elaboración, se traslada toda esa información recopilada a un grupo de analistas, que trabajarán con ella con la intención de que al final quede una información procesada que, siguiendo las pautas establecidas en el objetivo político, le sea útil a los decisores políticos para realizar las acciones más correctas posible al tener información fiable y completa. Esto último será la llamada fase de difusión.

Este ciclo de la inteligencia se retroalimenta constantemente, puesto que en base a la nueva información disponible, los decisores políticos reajustarán su agenda de cara a incluir distintas preferencias. Esto sería, por ejemplo, la creencia de que un grupo terrorista es muy peligroso para la seguridad nacional, pedir un informe a Inteligencia y que tras éste, comprobar que dicho peligro es inexistente, por lo que ese grupo terrorista perdería importancia dentro de la agenda política, cuyo puesto pasaría a ser ocupado por otro asunto.

Hasta aquí todo parece muy correcto e inocente, como si la inteligencia fuese una cosa sencillísima y que funciona en armonía. En absoluto. El análisis es cierto que no entraña más dificultad ni variedad que la de una o varias personas analizando e interpretando información de cara a hacer un informe para el político de turno. Lo complicado, y que a veces se interna en lo ilegal, es la recogida de información. Esta es sin duda la parte más “artística” de la inteligencia, ya que en ella es en la que giran todas las grandes y conocidas tramas en torno al espionaje o las operaciones encubiertas. Podemos resumir en que hay cuatro vías por las que se puede obtener información de cara a una posterior elaboración de inteligencia: la humana, por imágenes, por señales y mediante fuente abierta. La primera de ellas, la inteligencia humana, procede, como su propio nombre indica, de fuentes humanas. Este es el método más antiguo y el que popularmente se conoce como “espionaje”. Al haber dos tipos de fuentes, la inteligencia humana varía. Por ejemplo, si estuviésemos recopilando información sobre un cártel de la droga, la inteligencia humana de fuentes primarias sería preguntar a un confidente o a un infiltrado en la banda, mientras que en fuentes secundarias sería hablar con un experto – académico o periodista – en ese cártel; la inteligencia por imágenes se obtiene de imágenes obtenidas por diversos métodos, tales como aviones, satélites, personas, etc.; la inteligencia por señales consiste principalmente en la interceptación de comunicaciones de terceros, lo que se conoce coloquialmente como “escuchar”; por último, la inteligencia por fuentes abiertas es la obtención de información disponible de manera pública, como en periódicos, revistas especializadas o internet. Este método es actualmente uno de los más utilizados y con mayor potencial, sobre todo gracias a la red de redes”.

También hay que destacar la posibilidad de quimera de un servicio de inteligencia europeo. Aquí hay que señalar que “esta afirmación está prácticamente calcada en la primera línea de las palabras que emplea el primer ministro británico David Cameron para introducir la última Estrategia de Seguridad Nacional del Reino Unido, publicada en noviembre de 2015, en donde manifiesta que “Nuestra seguridad nacional depende de nuestra seguridad económica y viceversa”. Precisamente por tener esta preocupación, el gobierno británico va a invertir casi 3.200 millones de euros en potenciar sus servicios de inteligencia (MI5 –Servicio de Seguridad-, MI6 –Servicio Secreto-, y GCHQ –Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno), incluyendo la contratación de 1.900 personas, plenamente consciente de que la inteligencia es cada vez más el instrumento principal de la seguridad frente a las actuales amenazas asimétricas.

Teniendo en cuenta que la Unión Europea (UE) basa la alianza política entre sus miembros en la economía, no deja de llamar la atención que la inquietud por garantizar ese pilar económico no haya llevado a intentar disponer de un servicio de inteligencia en el ámbito de la UE. Máxime cuando los últimos acontecimientos ocurridos sobre suelo europeo, o los sucedidos en las inmediaciones de sus amplias fronteras, incluyendo por descontado los terribles atentados terroristas de París y Bruselas, han puesto en evidencia esta carencia.

Cierto es que la UE dispone de organismos propios de inteligencia, como el Centro de Análisis de Inteligencia (EU INTCEN), la División de Inteligencia (INTDIV) del Estado Mayor (EUMS), el Centro de Satélites (EUSC o SATCEN) y EUROPOL. Incluso se podría incluir a la Comisión en este esquema, pues sus 139 delegaciones y oficinas repartidas por todo el mundo se constituyen en una buena fuente de información de primera mano.

Pero todo ese conjunto de instituciones dista, y mucho, de conformar un auténtico servicio de inteligencia. Un servicio digno de tal nombre incluye gestiones muy variadas, que comienzan con el amplio abanico de acciones básicas tendentes a obtener información a través de múltiples procedimientos humanos (HUMINT), técnicos (SIGINT, IMINT, ACINT, MASINT, …) o de fuentes abiertas (OSINT), y continúan con la transformación de ésta en inteligencia –información útil para la adopción de decisiones– mediante el análisis. Pero un servicio de inteligencia es también mucho más, pues debe incluir otros aspectos como, por citar sólo algunos, contrainteligencia, operaciones diversas o criptología y cifrado, además de contar con ramas altamente especializadas que se ocupen de temáticas concretas, como puede ser la inteligencia económica.

Hoy por hoy, puede decirse que el conglomerado de organismos de inteligencia europeos citados se limitan a elaborar análisis con datos procedentes principalmente de los estados miembros. Es decir, dependen básicamente de lo que los países de la UE puedan y quieran transmitirles.

Así sucede, sin ir más lejos, con el UE INTCEN, parte del Servicio Europeo de Acción Exterior, dependiente del Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, actualmente la señora Federica Mogherini. Si bien ha evolucionado desde que en 1999 se creara su antecesor, el Centro de Situación (SITCEN), el cual comenzó su andadura analizando información procedente de fuentes abiertas y no fue hasta 2001 cuando comenzó a recibir análisis clasificados procedentes de los servicios de inteligencia nacionales, principalmente de Alemania, España, Francia, Holanda, Italia y Reino Unido, en la actualidad el INTCEN sigue dependiendo mayoritariamente –si se deja al margen la información que obtienen por ellos mismos de fuentes abiertas y de las propias instituciones de la UE– de las contribuciones de los servicios de inteligencia y policiales de los estados miembros.

Algo similar podría decirse de la INTDIV, pues su función principal es intercambiar la inteligencia militar que ha compilado procedente de informes nacionales. Incluso el recientemente creado Centro Europeo contra el Terrorismo (ECTC) –dirigido por el prestigiosísimo coronel de la Guardia Civil Manuel Navarrete–, perteneciente a la estructura de EUROPOL y con sede en La Haya, no tiene más finalidad que reforzar la capacidad de intercambio de información y la coordinación operativa entre las distintas agencias de los países miembros de la Unión Europea, al igual que con las de otras naciones aliadas y amigas.

En principio, la excepción en cuanto a capacidad propia de obtención podría ser el Centro de Satélites, localizado en Torrejón de Ardoz, al que muchos consideraron como la primera verdadera capacidad europea de inteligencia. Pero, en realidad, no es el único organismo que proporciona inteligencia de imágenes de satélites y aéreas, no dispone de sus propios satélites, y tampoco opera directamente ninguna fuente de obtención. De hecho, se provee normalmente de satélites comerciales o del sistema Helios –programa de satélites de reconocimiento óptico, en el que participan Bélgica, España, Francia (impulsor y principal inversor: 90%), Grecia e Italia–. De nuevo, su principal cometido es el análisis y la interpretación de las imágenes adquiridas.

Vista la situación actual y la clara necesidad existente, la pregunta que surge es por qué no se ha llegado a desarrollar ese servicio de inteligencia europeo. Las razones son múltiples.

Para empezar, compartir inteligencia es siempre un tema muy sensible, incluso entre los diferentes organismos de un mismo estado. Además, la inteligencia está considerada como parte integrante de la soberanía nacional, por no decir que es uno de sus pilares, por lo que ningún estado va jamás a renunciar a ella compartiendo absolutamente toda la información disponible, que en el caso de la más altamente clasificada es simplemente impensable.

Por otro lado, y dado que bastantes países de la UE se nutren en buena medida de la inteligencia proporcionada por agencias estadounidenses, a éstos les preocupa que potenciar la compartición de inteligencia pueda dañar sus relaciones bilaterales con EEUU y que, por tanto, este país deje de suministrarles una información que por ellos mismos no podrían obtener, especialmente la conseguida a través de medios de alta tecnología de los que ellos carecen.

Asimismo, los países también recelan a la hora de compartir inteligencia, pues los análisis de sus servicios, al ser conocidos por terceros, pueden llegar a afectar a su política interna y poner en un aprieto a su gobierno, dado que la visión sobre un aspecto de seguridad concreto puede variar notablemente, producto de diferencias culturales e históricas (una muestra clara puede ser el modo en que los distintos países europeos han abordado la cuestión de los refugiados sirios; en el tema del terrorismo afectan incluso las discrepancias sobre la propia definición del término)”.

FUENTES: