Abogacía, COVID-19, Derecho, Pandemias

COVID-19 y despachos de abogados

Al igual que ha ocurrido con el desempeño de la actividad de los juzgados y tribunales, así como en otras actividades jurídicas (procura, graduados sociales, etc.) y en el sector económico a nivel general, los despachos de abogados también se han visto afectados por el COVID-19. Esta entrada va a distinguir el impacto en los pequeños despachos y en los grandes despachos, pues el impacto va a ser diferente.

Por lo que respecta a los pequeños despachos, cabe señalar que, “en esta situación de alarma, los abogados, al igual que otros muchos autónomos,  debemos continuar abonando los gastos de alquiler de oficina, facturas de luz, agua, internet, cuotas colegiales, cuotas de autónomos o mutualistas… mientras vemos que los ingresos en este periodo son mínimos e incluso inexistentes en muchos casos.

Probablemente para un gran despacho o multinacional dedicados al sector jurídico esta situación provoque una disminución de ingresos considerable pero no lo suficiente como para ver mermada su actividad hasta el punto de tener que bajar la persiana y cerrar el negocio. En el caso de un despacho pequeño con uno o varios trabajadores el impacto económico del Covid-19 es de mayor envergadura, la disminución e incluso desaparición de ingresos mientras esta situación continúa junto con la suspensión de los plazos procesales, administrativos… hacen que sea muy complicado continuar asumiendo los gastos mensuales para un abogado de a pie. Si a toda esta situación añadimos que se acercan los meses de julio y agosto, los meses del año con menos ingresos para los profesionales de la abogacía, pues podemos estar hablando de una pérdida que ascienda aproximadamente a unos  450-500€ mensuales.

Como profesional no estoy de acuerdo con la suspensión general (existen excepciones justificadas) de vistas o cualquier otra actuación judicial pues recordemos que a una vista o declaración, por ejemplo, acude un número muy reducido de personas (juez, secretario, abogados de ambas partes, auxiliar…), considero que si se toman las medidas de higiene y prevención adecuadas no tiene por qué haber ningún problema, pues corremos más riesgo acudiendo a nuestros despachos en el transporte público o yendo al supermercado donde siempre va a haber mucha más gente que en una actuación judicial. Además, no nos olvidemos del colapso que dicha suspensión va a provocar cuando se retome la normalidad en la vida judicial, cientos de procedimientos nuevos en los Juzgados añadidos al retraso que ya había antes de esta situación excepcional, puede ser una situación caótica que conllevará una gran demora en la actividad judicial a pesar de que una vez finalizada la suspensión se establezcan medidas de agilidad judicial.

En definitiva, el impacto económico que está teniendo el Covid-19 en los profesionales de la abogacía que trabajan en pequeños despachos, ocasiona unas pérdidas importantes que el propio profesional tiene que asumir a sabiendas de que probablemente no genere ningún ingreso o sean escasos lo que hace que se plantee cerrar el negocio si la situación se prolonga”.

Siguiendo con los pequeños despachos de abogados, también cabe señalar que “la abogacía toma posiciones ante la altísima litigiosidad que traerá la crisis del coronavirus. En las últimas semanas, tanto despachos como letrados particulares han impulsado numerosas iniciativas que, articuladas a través de plataformas y asociaciones, ofrecen atender de manera gratuita a los afectados por el virus o las consecuencias de las medidas para combatirlo. Brindan desde la atención psicológica hasta, por supuesto, asesoramiento jurídico de todo tipo. Así, estas entidades resuelven consultas sobre el contenido de los reales decretos publicados en las últimas semanas, dudas sobre aplazamientos del pago de alquiler o qué hacer si una familia quiere sacar a un pariente que está en una residencia de ancianos. Las plataformas afirman no tener ningún tipo de vinculación con partidos políticos. Su finalidad, insisten, es únicamente la de ayudar a aquellas personas que se hayan visto perjudicadas por la emergencia sanitaria del Covid-19.

Pero no son solo consultorios legales. La mayoría de ellas admite que, más adelante, si se observa que hay base para emprender acciones legales contra administraciones u otras entidades, reclamarán por los daños y perjuicios ocasionados. Es el caso de la Asociación de Afectados por el Covid 19 (Asacovid), ubicada en Valencia. Este organismo ofrece asistencia, entre otros, a los afectados por residencias de tercera edad o los pertenecientes a grupos profesionales expuestos, como sanitarios y miembros de las fuerzas de seguridad”.

En sentido, y para todos los despachos de abogados en general, ya sean grandes o pequeños, cabe señalar los siguientes puntos como fortalezas para hacer frente a la actual pandemia para ganar la batalla:

1. Redefinición estratégica: las firmas deben priorizar –y muchas ya lo están haciendo- la redefinición de sus estrategias ante lo que a todas luces se presenta como un cambio de ciclo. Hay áreas de práctica que están teniendo una enorme demanda. Piense estratégicamente. Reflexione. ¿Qué acciones se podrían llevar a cabo para que su firma aproveche las nuevas oportunidades existentes y el desconcertante contexto actual?

2. Comunicación interna: ahora más que nunca, y en particular durante lo que pueda durar el confinamiento, es esencial remar todos juntos en la misma dirección. Por ello, la gestión de la comunicación entre dirección y trabajadores se ha vuelto un factor crítico. Recientemente, una de las más grandes firmas de servicios profesionales tuvo un importante problema de comunicación interna tras darse un caso positivo de COVID-19 en sus oficinas. El momento actual es muy sensible y la lentitud y/o cualquier decisión mal comunicada –o no comunicada- puede provocar una crisis interna de magnitudes insospechadas –y probablemente, sin verla venir-.

3. Comunicación externa: actualmente hay mucho ruido y desconcierto en el mercado. Cuando nos paramos a analizar las comunicaciones lanzadas por algunas firmas de abogados, se denota una falta de estrategia y de visión alarmante. Dar con una estrategia diferenciadora –y, por supuesto, que no vulnere el código deontológico- es vital para captar la atención y, por tanto, oportunidades. Es esencial tener una visión clara de todas las vertientes de esa comunicación: desde la vertiente estratégica a la gestión de medios, pasando por la implementación de los más pequeños detalles.

4. Comunicación de crisis¿Y si su firma se viera abocada a tomar medidas drásticas, como, por ejemplo, reducir los equipos o variar las remuneraciones? Quizá ya haya sido su caso. ¿Y si su despacho fuera víctima de un ciberataque por la vulnerabilidad de trabajar en remoto? En el contexto actual, es prioritario contar con un equipo y/o un plan sobre cómo proceder a nivel interno y externo para contener y minimizar los daños reputacionales.

5. Inteligencia de mercado: en estas circunstancias es vital no solo mantenerse informado sobre noticias de impacto para la firma o sus clientes y contar con un monitoreo especializado de medios y que deben ser recibidos todos los días a primera hora. Contar con información actualizada de las variaciones de este nuevo escenario ayudará a perfilar la ejecución de las acciones planteadas en todos los puntos anteriores”.

A continuación, cabe señalar que “

a historia nos trae un nuevo acontecimiento que, si lo analizamos con cuidado, puede ser el detonante para un cambio más profundo en la profesión legal. Dicen que fue el poeta romano Décimo Junio Juvenal quien habló por primera vez del “Cisne Negro”. Pero no fue si no hasta que Nassim Nicholas Taleb en su libro de 2007, El Cisne Negro, popularizó esta metáfora para referirse a un evento sin dirección e inesperado, normalmente ignorado por su baja probabilidad de ocurrencia, pero de gran impacto socioeconómico.

La pandemia del COVID-19 para algunos podría ser un nuevo Cisne Negro. Aunque lo sabremos con mayor precisión en los próximos meses, todo indica que la actual crisis sanitaria mundial dejará huella en la vida de las sociedades contemporáneas, y los abogados no serán inmunes a ello.

El #QuédateenCasa que el gobierno español impuso a su población con el estado de alarma y las distintas formas de cuarentena que están imponiendo o impulsando casi todos los países del mundo, han obligado a muchos a incorporar el teletrabajo o home office a sus prácticas laborales.

Esto ha obligado a las firmas de abogados a incorporar prácticas que hasta hace poco ni imaginaban. Han debido dejar atrás la creencia de que la eficiencia y productividad se mide por las horas que el abogado se quedaba en la oficina; esa antigua práctica que llevaba a los asociados más jóvenes a pasar 16 horas o más en la oficina para ser visto por sus superiores como un recurso valioso para la firma.

El teletrabajo pondrá a prueba la eficiencia y el rendimiento del trabajo de los abogados, la rapidez de respuesta, la tecnología o falta de ella, y, lo más importante, los recursos que hoy, entrados en el siglo XXI, ya no son indispensables para el éxito de la firma: las grandes oficinas tapizadas de libros que nadie lee y con grandes salas de reuniones que nadie ocupa.

En un contexto de estrechez económica, como el que se avecina, los abogados deberán ser capaces de poner, de una vez por todas, su práctica a la altura de su imaginación verbal.

Tres son los desafíos que a mi juicio deben enfrentar los abogados en los próximos años para adaptarse y hacer de esta crisis una oportunidad.

1. Lo primero, es poner en el centro de su negocio al cliente. Ya no es suficiente vender servicios legales, hoy se debe entregar una mejor experiencia al cliente. Antes de que existiera Amazon, uno podía comprar libros. Antes de que abriera Starbucks, se podía comprar café. Antes de que existiera Uber, se podía tomar un taxi. Antes de Netflix, se podían ver películas. Lo que impulsó el éxito de estas empresas no fue que introdujeran nuevos productos; fue que cambiaron la experiencia de cómo consumir productos que ya existían.

La industria legal está obsesionada con la “innovación”, pero no con el resultado: la satisfacción del cliente. Los innovadores exitosos serán aquellos que puedan crear un mejor ajuste del mercado legal entre los servicios que ofrecen y cómo los consumidores (clientes) quieren (o necesitan) comprarlos, por ejemplo, al hacer que los servicios sean más eficientes y asequibles, y así obtendrán más clientes y su firma crecerá como nunca antes.

2. Un segundo desafío será incorporar tecnología en la práctica legal. Y no se trata de hablar de legaltech; se trata de invertir en herramientas tecnológicas que permitan hacer del teletrabajo una práctica habitual y no obligada por la cuarentena. Tecnología que ayude a las firmas a prescindir de esas enormes cargas financieras que son las grandes oficinas; que permita estar más cerca de los clientes; que haga natural la gestión, los procesos, la trazabilidad, el control.

La tecnología nos ha permitido salir del encierro de estos días, trabajar en colaboración con otros, comunicarnos, estar al día de las últimas noticias, del último trabajo académico o la última sentencia, conocer al instante el texto del último decreto dictado por la autoridad. La tecnología no viene, como han sostenido algunos, a reemplazar a los abogados; viene a entregarnos una herramienta para hacer mejor y más eficientemente nuestro trabajo.

El desafío de las firmas de abogados es hacer de la tecnología un aliado.

3. Y, por último, pero no por ello menos importante, la gran lección que nos dejará el COVID-19, es que lo más importante son las personas. Y las firmas de abogados deberán preocuparse y ocuparse de sus colaboradores. Hay que dejar atrás esa idea de que las firmas de abogados se construyen en base a una gran máquina de moler carne que asegura grandes beneficios para pocos. Será necesario construir relaciones más horizontales, movidas por el trabajo colaborativo, donde los de más experiencia compartan sus conocimientos con los que vienen entrando, y los beneficios se repartan en base al trabajo, a los méritos y al esfuerzo.

Es indispensable preocuparse de la salud física y psíquica de los colaboradores, asegurarles una buena calidad de vida, un espacio de igualdad, donde hombres y mujeres ocupen la misma posición y tengan acceso a los mismos cargos y retribuciones.

Todo esto hará de esta crisis una oportunidad para los abogados, y quienes logren adaptarse a estos nuevos tiempos serán aquellos que mantendrán la tradicional dignidad de la profesión”.

Llegados aquí, cabe señalar que muchos de estos efectos también se verán en los grandes despachos de abogados. Lo que significa, como en muchos sectores de actividad económica, adaptarse al teletrabajo.

Por lo que respecta al sistema Legaltech, cabe hacer referencia a que “

Además del evidente impacto en la salud de muchas personas y la necesidad de distanciarnos socialmente para prevenir la infección, está generando cambios en la forma de trabajar, la relación con el cliente o la operativa de los tribunales, entre otros.

Para empezar, muchos despachos han cerrado sus oficinas y han comenzado a trabajar desde casa.

Por ejemplo, EY España envió a teletrabajar a toda su sede corporativa de Madrid, compuesta por 3.100 empleados, tras detectar un caso de coronavirus.

Por su parte, Baker McKenzie, en Londres, también actuó de forma similar cerrando su oficina en Londres debido a un posible caso.

Eso ha llevado a que se estén analizando los efectos que el virus puede tener en los servicios legales y las “startups” (empresas emergentes), viéndose, como es lógico, más afectadas las firmas medianas y pequeñas que las más grandes.

En ese sentido, se espera que estas últimas tengan clientes de su misma magnitud con infinidad de cuestiones legales que plantearles.

Por su parte, las firmas medianas y pequeñas se estima que tendrán clientes iguales o más modestos, que ordenarán sus prioridades y, entre otras cosas, congelarán cualquier acción que hayan planeado, buscando mantener sus reservas de efectivo y posponiendo cualquier servicio legal que no sea imprescindible.

Otra consecuencia de la gran expansión del coronavirus y el cierre de oficinas es la explosión del teletrabajo en el sector legal.

Un buen ejemplo de lo anterior han sido los abogados italianos, de los primeros en experimentar su implementación en masa o los profesionales de la consultora Legaltechies, que preparan sus próximos proyectos y atienden a sus cliente desde sus casas.

HERRAMIENTA DE VIDEOCONFERENCIA

En este punto, es interesante destacar Legaler, la herramienta de videoconferencia para abogados unipersonales o pequeños despachos, que está ofreciendo gratis su plan anual para hacer más fácil la gestión del coronavirus.

Sea como sea, las estadísticas son positivas: en una semana el 66 % de los despachos y “startups” Legaltech ya teletrabajan, por iniciativa propia o política de la firma, a causa del COVID-19.

Por contra, más de 30% aún no lo hace.

Otros datos relevantes los aporta Jorge Morell Ramos, responsable de la consultora Legaltechies, cuando dice que “Según datos de 2019, poco más del 30% de los abogados españoles usaban software que facilitara el acceso directo a archivos o proyectos en proceso. Y solo un poco más del 50% trabajaba en la nube”.

Por tanto, un tercio amplio de nuestras firmas “debería poder teletrabajar con cierta facilidad”, aunque “quedan otros dos tercios que es probable que lo tengan más difícil y deban hacer ajustes estas semanas para ponerse a ello”.

El experto también apunta que: “Mucha tecnología para hacer ese salto al teletrabajo tiene un coste relativamente bajo”.

Ahora bien, “tenemos por un lado el problema de la formación y la dificultad para adaptarse a esa nueva forma de trabajar en muy poco tiempo, y por otro lado, el de que si bien el coste puede ser bajo, muchos abogados van a ver cómo sus ingresos bajan durante este periodo por el parón de la actividad económica. Por tanto, es una situación compleja”.

Por último, esa necesidad de teletrabajo también está poniendo más énfasis en la nube y soluciones “cloud” (en la nube) que permitan trabajar a distancia. Ahora bien, ese exceso de teletrabajo y nube implican muchos más ciber riesgos“.

Como conclusión, se puede hacer referencia al hecho de que se va a tener que buscar una nueva vía para poder ejercer la abogacía para afrontar hechos derivados de pandemias como la actual.

FUENTES:

  1. Abogados: 5 estrategias para combatir el Covid-19. CONSEJO GENERAL DE LA ABOGACÍA ESPAÑOLA: https://www.abogacia.es/publicaciones/blogs/blog-comunicacion-y-marketing-juridicos/abogados-5-estrategias-para-combatir-el-covid-19/
  2. ¿Qué lección dejará el COVID-19 a los abogados? PERIÓDICO CINCO DÍAS. EL PAÍS: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/04/03/legal/1585903212_046234.html
  3. Los pleitos por Covid-19 abonan la aparición de nuevos ‘Arriagas’. PERIÓDICO CINCO DÍAS. EL PAÍS: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/04/09/legal/1586431376_795502.html
  4. El impacto del COVID-19 en los pequeños despachos. DIARIO JURÍDICO https://www.diariojuridico.com/el-impacto-del-covid-19-en-los-pequenos-despachos/
  5. ¿Qué lección dejará el COVID-19 a los abogados? MIRANDA 360º: https://mirada360.es/que-leccion-dejara-el-covid-19-a-los-abogados/
  6. El efecto del coronavirus en el sector Legaltech. CONFILEGAL: https://confilegal.com/20200327-el-efecto-del-coronavirus-en-el-sector-legaltech/
  7. Medidas procesales y organizativas, adoptadas en el RDL 16/2020, para hacer frente al COVID-19 en el ámbito de la Administración de Justicia. DJV ABOGADOS: https://djvabogados.com/articulos_juridicos/medidas-procesales-y-organizativas-adoptadas-en-el-rdl-16-2020-para-hacer-frente-al-covid-19-en-el-ambito-de-la-administracion-de-justicia/
  8. Covid-19: abogados al borde de un ataque de nervios. DIARIO EXPANSIÓN: https://www.expansion.com/juridico/actualidad-tendencias/2020/04/06/5e86d4e7e5fdea0d0e8b45b6.html

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