Abogacía, Análisis de sentencias, Casos prácticos en Facultades de Derecho España, Derecho, Derecho general

Cómo llevar a cabo el análisis de una sentencia

El propósito de esta entrada es ayudar al lector a entener cómo analizar y entender una sentencia de los tribunales para ejecutar el fallo y responder las preguntas (en el caso de que sea una sentencia para un caso práctico de una asignatura en la carrera de Derecho).

En primer lugar, cabe señalar que “hay que tener en cuenta que es prácticamente imposible establecer una forma canónica de hacer el comentario. El contenido y la estructura del comentario variarán según los objetivos concretos del profesor y de la asignatura, del orden jurisdiccional, del Tribunal sentenciador (Constitucional, Supremo…), del tipo de Sentencias y, por supuesto, del nivel de conocimientos jurídicos que tengan los estudiantese tiene la realización de comentarios de Sentencias son que los alumnos asimilen mejor las instituciones jurídicas objeto de su estudio, que vean qué es eso de “razonar en Derecho” y que aprendan a ser críticos con los argumentos jurídicos. Hacia esos objetivos debe ir enfocada la manera en que se construye el comentario”.

TAmbién hay que destacar, llegados a este punto, y teniendo en cuenta lo dicho en los párrafos anteriores, que en las Facultades de Derecho en España no te enseñan a cómo solucinar en primer lugar los casos prácticos o prácticas de la asignatura, cosa que se debería hacer en cada asignatura en primer lugar, ni tampoco a cómo comprender una sentencia.

Para poder seguir avanzando, cabe señalar que “la Sentencia es la resolución judicial mediante la que, de forma debidamente motivada en Derecho, se pone fin a un procedimiento y se resuelven todas las cuestiones planteadas en el mismo. Constituye la finalización normal de los procedimientos judiciales, aquello a lo que tienden todos ellos y que se debe producir salvo que, por excepción y debido a circunstancias especiales recogidas en las leyes, el pleito termine de otra manera. Con la Sentencia se debe dar satisfacción al derecho fundamental a la tutela judicial efectiva (art. 24.1 de la Constitución) en su vertiente de derecho a una resolución judicial motivada y fundada en Derecho sobre el fondo del asunto. La finalidad última de la Sentencia es hacer Justicia en el caso concreto planteado.

Hay Sentencias dictadas en primera instancia, es decir, son la primera resolución judicial de ese tipo que se da en ese litigio . Y también hay Sentencias dictadas en segunda instancia, en las que se resuelve un recurso (de apelación, de casación) interpuesto por alguna de las partes contra una Sentencia de primera instancia. Las Sentencias de primera instancia pueden, por tanto, resultar luego revocadas por otras Sentencias ulteriores.

También existen otros tipos de resoluciones judiciales diferentes a las Sentencias (Autos, Providencias) que, normalmente, tienen menor relevancia.

¿Qué nos encontramos en una Sentencia?

Las Sentencias dictadas por los Juzgados y Tribunales de los distintos órdenes jurisdiccionales tienen que seguir un mismo esquema, previsto de manera general para todas ellas en el art. 248.3 de la LOPJ y en el art. 209 de la LEC. No obstante, existen algunas singularidades concretas en cada orden jurisdiccional, establecidas en sus correspondientes leyes procedimentales.

Según establece el art. 248.3 de la LOPJ, las Sentencias «se formularán expresando, tras un encabezamiento, en párrafos separados y numerados, los antecedentes de hecho, hechos probados, en su caso, los fundamentos de derecho y, por último, el fallo».

De este modo, las partes de toda Sentencia son:

1º.-Encabezamiento.

En el mismo se hace constar el Juzgado o Tribunal que dicta Sentencia (especificando el Magistrado ponente, es decir aquel de los que forman el Tribunal que se ha encargado de redactar la Sentencia), la fecha de la misma, quiénes son las partes del procedimiento judicial, los nombres de los abogados y procuradores de las mismas, y el objeto del juicio.

2º.- Antecedentes de hecho.

Los antecedentes de hecho deben expresarse en párrafos numerados y separados. Constituyen un relato, más o menos sucinto, de la tramitación judicial seguida hasta el momento de dictarse la Sentencia: interposición de la demanda o recurso, pretensiones de las partes, pruebas practicadas, etc.

(2º Bis.- Hechos probados)

La declaración de hechos probados, es decir, el relato de los hechos que el Juez o Tribunal considera que son los verdaderamente acaecidos según deduce de las pruebas practicadas en el procedimiento, no es un apartado obligatorio en todas las Sentencias. Actualmente debe constar en las Sentencias dictadas en los órdenes jurisdiccionales penal y social. Pero no ocurre así en las Sentencias de la jurisdicción civil y la contencioso-administrativa, dónde esta parte no es obligatoria, y, por lo tanto, suele ser inexistente.

3º.- Fundamentos de Derecho.

También se debe expresar en párrafos numerados y separados.

Esta es la parte que constituye el núcleo fundamental. En ella, el Juez o Tribunal debe dar cuenta suficiente de las razones y fundamentos legales de su decisión, expresando cuáles son las normas jurídicas que entiende aplicables y cuál es la interpretación que hace de las mismas en el caso concreto. Además de hacer referencia a las normas jurídicas, también es habitual que se haga un resumen de la doctrina jurisprudencial fijada en Sentencias anteriores que pueda resultar de aplicación al caso enjuiciado.

Es la parte más extensa de la Sentencia.

4º.- Fallo.

A pesar de que en lenguaje usual la palabra «fallo» tiene otro significado, en el ámbito jurídico el fallo es la decisión judicial tomada mediante la Sentencia. Los fallos pueden contener varios pronunciamientos o decisiones diferenciadas. Normalmente, aunque el contenido varía según las distintas jurisdicciones, el fallo absolverá o condenará (total o parcialmente) a la parte contra quien se dirigió el pleito.

El fallo debe incluir también la decisión sobre las costas (gastos generados a la partes por tener que ir a pleito), las cuales se impondrán a la parte que vea desestimadas íntegramente sus pretensiones.

En segunda instancia, las Sentencias confirmarán o anularán («casarán», si el recurso es el de casación) la Sentencia de primera instancia objeto del recurso. También aquí habrá un pronunciamiento sobre las costas.

(4º Bis.- Votos particulares.)

Cuando las Sentencias son dictadas por Tribunales (no por Juzgados) se aprueban por mayoría absoluta de los votos de los Magistrados que formen la Sala o Sección sentenciadora. El resultado de la votación no se hace constar en el texto de la Sentencia.

Pero a veces ocurre, sobre todo cuando el asunto resuelto en la Sentencia es muy relevante o resulta polémico, que los Magistrados que votan en contra del fallo aprobado quieren hacer público el sentido de su voto y la fundamentación del mismo. Para llevarlo a efecto se formula por escrito un «voto particular», una especie de resolución alternativa, con su correspondiente fundamentación jurídica y fallo, que forma parte como anexo del texto de la Sentencia (art. 260 LOPJ). Las Sentencias que cuentan con votos particulares discrepantes suelen ser muy interesantes porque permiten observar el planteamiento de debates jurídicos de gran altura.

Firma, publicación y lectura en audiencia pública.

Las Sentencias deben ser firmadas por los Jueces y Magistrados que las dictan.

Una vez firmadas, las Sentencias son públicas y se depositan en la Oficina judicial, debiéndose permitir «a cualquier interesado el acceso al texto de las mismas» (art. 266.1 LOPJ). Además, el Consejo General del Poder Judicial realiza la publicación oficial de la jurisprudencia de los diversos Juzgados y Tribunales, a través del órgano técnico denominado Centro de Documentación Judicial (CENDOJ), quien la pone a disposición del público en general, de forma gratuita, a través de la página web del Poder Judicial.

Las Sentencias deben ser leídas en audiencia pública, si bien esto es algo que, en la práctica cotidiana, es completamente inusual. Por eso, la inmensa mayoría de las Sentencias acaban con una proclamación («fue leída celebrando Audiencia Pública») que no se corresponde en absoluto con la realidad.

Notificación

Por último, aunque esto no forma parte del texto de la Sentencia, en la notificación de la Sentencia a las partes del pleito se debe indicar» si la misma es o no firme y, en su caso, los recursos que procedan, órgano ante el que deben interponerse y plazo para ello« (art. 248.4 LOPJ). Esta indicación, llamada «pie de recurso», se incluye a veces en los textos de las Sentencias contenidas en las bases de datos de jurisprudencia.

Aquí tenemos un ejemplo de una Sentencia reciente en la que he resaltado cada una de sus partes y lo esencial de su contenido. Se trata de una breve Sentencia de primera instancia, de la jurisdicción contencioso-administrativa, en la que se decide acerca de un asunto relativamente sencillo, por lo que resulta ideal para comprobar cómo se desarrolla el esquema antes descrito.

¿Cómo llegar a comprender lo que se dice en una Sentencia?

Conviene empezar teniendo claro su esquema. Y luego, leerla detenidamente y con mucha perseverancia. Decía una coplilla popular que «Nadie entiende al abogado cuando de su ciencia explica, menos aún al magistrado que latines multiplica, pero el pobre ciudadano si la sentencia ha leído, siempre se queda dudando si es que ha ganado o perdido porque lo declara un fallo»  (cita tomada de MUÑOZ ÁLVAREZ, Guadalupe: «La modernización del lenguaje jurídico», Diario La Ley, 7384, 20 de abril de 2010).

Entender bien una Sentencia va a requerir concentración y realizar un considerable esfuerzo intelectual, pero merece la pena”.

Tras esta intensa parrafada, cabe señalar que lo que quiere decir es que se ha de tener en cuetna todos y cada uno de los puntos concretos en los que se relatan los hechos y cómo resuelve el juez la disputa, así como la conexión del conjunto.

Por último, y para terminar de aclarar el contenido de este artículo, se ha de hacer referencia a que en el análisis de una sentencia se han de seguir los siguientes puntos:

“En primer lugar, el comentarista ha de narrar los hechos incluyendo todos los detalles relevantes. Para lo cual, frecuentemente, tendrá que buscar las sentencias de instancia – si se trata de una sentencia del Tribunal Supremo – porque será frecuente que el Tribunal Supremo se limite a contar los hechos que son relevantes para resolver el recurso de casación y no se ocupe de otras cuestiones que quedaron definitivamente resueltas en la primera instancia o en la apelación.

El criterio para enjuiciar si un comentario es bueno en este punto pasa por decidir si el comentarista es un buen “contador de historias” (storytelling). Ha de explicarnos, con sus propias palabras – las de un buen narrador – y de forma ordenada, los hechos y la evolución del procedimiento. Si es relevante, también ha de explicarnos la estrategia procesal de las partes y los límites que las normas procesales impusieron a dicha estrategia o las relaciones de ese proceso con otros que hayan tenido lugar entre las partes (por ejemplo, penales o administrativos). Los hechos son muy importantes para enjuiciar el acierto o desacierto del fallo. A menudo, explican el acierto del fallo y el desacierto de la argumentación y permiten al comentarista ofrecer una argumentación diversa que justifique la decisión judicial.

Tras la narración de los hechos, han de listarse las cuestiones jurídicas relevantes. Aquí, el comentarista tiene cierta libertad (el “género” lo permite) y puede decidir limitar sus comentarios a alguna o algunas de ellas. Esta libertad alcanza incluso al examen de cuestiones que no hayan sido decisivas para el fallo. Faltaría más. Un consejo en este punto: no meterse en asuntos que uno no controla. Si la sentencia trata un tema de gran envergadura y complejidad y no somos expertos en el tema, no somos los indicados para hacer el comentario de la sentencia. Por ejemplo, la prohibición de la cesión separada del derecho de voto es un problema que merece una tesis (no hay ninguna que yo sepa escrita en español) y un buen comentario que se centre en ese tema requiere de mucha expertise. Hará bien el joven comentarista en vadear el tema, si puede. Mi crítica a los comentarios de la Revista de Sociedades se basa también en esta falta de expertise de los comentaristas en los temas abordados por las sentencias que comentan.

Una vez elegidos o descritos los temas jurídicamente relevante de la sentencia, un buen comentarista debe ser capaz de resumir en muy pocas líneas el status quaestionis al respecto sin citar in extenso ni a autores ni otras sentencias. En este punto, no debe aplicarse la doctrina Romanones. No debe citarse a veinte o treinta autores que son de “nuestra cuerda” y no citar rigurosamente a ninguno de los de la cuerda rival. Hay que citar sólo uno o dos trabajos. Los más importantes y mejor escritos. Los trabajos secundarios, peor escritos y del montón solo deben citarse en trabajos de los que se espere una revisión exhaustiva de la literatura. No en un comentario de sentencia. Hay que revisar, cuidadosamente, anteriores pronunciamientos de los tribunales y las resoluciones administrativas, en su caso, que sean de interés. Pero, de nuevo, hay que evitar caer en la reproducción de párrafos y párrafos de otras sentencias. Un esfuerzo muy productivo en este sentido, es el de tratar de resumir el contenido de las sentencias o de los trabajos revisados por el comentarista en una sola frase (o en unas pocas frases).

Si no somos capaces de resumir el status quaestionis en un par de párrafos, o bien algo hemos hecho mal, o bien se trata de un tema en el que no tenemos suficiente expertise, o bien nuestra doctrina no ha abordado suficientemente la cuestión. Lo que ha de hacer el comentarista, en tal caso, es abstenerse de comentar la sentencia o “meterse en harina” y leer los trabajos publicados en el extranjero sobre la cuestión y elaborar una síntesis (no hacer un viaje turístico por los Derechos nacionales de los países próximos) de lo que hayan dicho los autores y los jueces en un ordenamiento que sea comparable con el nuestro.

Aclarado el status quaestionis, debe compararse el resultado con el de la sentencia y aplicar las reglas extraídas de aquél al caso concreto. Si la sentencia coincide con la doctrina mayoritaria o con la communis opinio, el comentarista podrá “teorizar” el argumento del juez, añadir otros argumentos de apoyo al fallo o, en el peor de los casos, se limitará a constatarlo y a incluir la sentencia en el acervo de los argumentos de autoridad. Si la sentencia discrepa de la doctrina mayoritaria, el comentarista debería argumentar quién tiene razón. La calidad de los argumentos dependerá de la calidad del comentarista. La humildad es, en este punto, la mejor guía. Un comentario de sentencia no es el lugar para lanzar ideas originales (que, en la mayor parte de los casos, serán simples disparates u ocurrencias).

Una vez que se ha procedido de la misma manera con las cuestiones relevantes o que el comentarista ha elegido tratar, puede extenderse el comentario examinando la trascendencia de la sentencia para la interpretación de otras normas o para aplicación de la “regla” formulada en la sentencia por otras autoridades que apliquen el Derecho (por ejemplo, para las autoridades de defensa de la Competencia, para la DGRN o para los tribunales penales o contencioso-administrativos).

Hay que huir del “forofismo”. Debe ensalzarse al juez que dicta una buena sentencia igual que debe criticarse al que se equivoca, especialmente, si podía no haberse equivocado desplegando la diligencia exigible. Pero algunos comentarios sorprenden por la ingenuidad de la alabanza o del reproche (recuérdese lo que dice Tyler Cowen sobre los peligros de configurar los razonamientos como cuentos: nunca se escribió un cuento interesante detrás del que no hubiera intencionalidad de los personajes respecto del resultado). Decimos ingenuidad porque no aprecian que los jueces no son ángeles (y las autoridades de competencia o la DGRN o la DGT, mucho menos). El juez de la sentencia alabada o criticada puede favorecer, consciente o inconscientemente, un objetivo de política legislativa determinado. Por ejemplo, la sentencia puede favorecer determinados intereses protegidos por la norma (los de las entidades de gestión en materia de propiedad intelectual o los de los bancos en pleitos concursales) y hacerlo sin ponderar suficientemente los intereses de otros grupos sociales (de los usuarios de derechos de propiedad intelectual y los de los acreedores ordinarios). Darse cuenta de cuál es el objetivo de policy que una sentencia o una resolución avanzan comparándolo con la Ley que aplican es, en general, importante para cualquier comentario crítico, pero es fundamental para no quedar como un panoli al deshacerse en críticas o elogios.

El comentario ha de terminar con unas conclusiones en las que se exponga la “regla” que resulta de la sentencia y las objeciones críticas que se hayan desgranado en el comentario. En este punto, debería estar prohibido usar frases como “la sentencia habrá de ser tenida en cuenta en cualquier futuro desarrollo de la materia”. Hay que “mojarse” y decidir si el Juez ha resuelto bien el caso o no”.

FUENTES:

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