Derecho general

Disforia de género o falta de identidad con el género atribuido por naturaleza. Aspectos jurídicos.

El principal objetivo de este artículo es dar a conocer los múltiples problemas jurídicos que provoca esta disociación entre el sexo atribuido genéricamente y la identidad sexual.

En primer lugar, cabe señalar que “el diagnóstico de disforia de género, definido como un conflicto entre el sexo físico de una persona y aquel con el que se identifica, es tan general que puede abarcar cualquiera de una multitud de otras dolencias. Pero una vez que los especialistas en género deciden sobre el diagnóstico de disforia de género, dejan de buscar más. Si un paciente o padre preocupado revela algo como abuso o enfermedad mental que parecía ser un desencadenante, los especialistas lo consideran menos pertinente. Incluso el abuso continuo de drogas o alcohol es ignorado. Impulsados por el amplio diagnóstico de disforia de género, las personas inocentes reciben un tratamiento no reversible y afirmativo de género”.

A continuación, debe destacarse que “desde una política jurídica consecuente con las demandas y necesidades de las personas trans el texto se propone reconocer aquellos derechos no atendidos por el legislador español en una norma de carácter estatal, entre los que se encuentran: el derecho a la libre determinación de la identidad y expresión de género, el derecho al libre desarrollo de los caracteres sexuales, el derecho a la gestión y autodefinición del propio cuerpo, el derecho a una atención médica donde la identidad de género no es
concebida como una patología y son respetados los criterios de atención que prescribe el sistema nacional de salud para toda la población, el derecho a la identidad y expresión de género de los menores
garantizándose el tratamiento adecuado para el bloqueo hormonal al inicio de la pubertad, y en consecuencia prohibir las intervenciones quirúrgicas con el fin de modificar la anatomía genital de bebés
intersex. Por primera vez en una iniciativa se recoge la posibilidad de que las personas que no se definan desde el binomio hombre/mujer puedan identificarse como no binarias (NB) y ser reconocidas jurídicamente, posibilidad que contemplan
legislaciones de Australia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Canada, Alemania, Malta, Nepal, India y Pakistan, también se reconoce el derecho de las personas recluidas en centros de internamientos y penitenciarios a
expresar y ser tratados de acuerdo a su identidad de género y se insiste en la obligación de los poderes públicos de implementar políticas laborales, educativas y sociales, así como, considerar a la población trans e intersex como sujetos en riesgo de exclusión social y laboral.

Son propuestos mecanismos de monitoreo sobre los efectos y cumplimiento de la Ley desde la participación y representatividad de las personas trans e intersex, como una herramienta de empoderamiento, evitando esquemas paternalista y unilaterales seguidos por los Estados
al momento de reconocer derechos relacionados con la identidad de género”.

Por otro lado, hay que hacer referencia al hecho de que, “antes de seguir adelante hay que dejar constancia de que al hablar de transexualismo no nos estamos refiriendo a

anormalidades sexuales genéticas, como pueden ser el síndrome de Turner
o el de Klinefelter.

Al valorar los aspectos biomédicos de la transexualidad, referidos al proyecto de ley que comentamos, la primera pregunta que
habría que plantearse es si la transexualidad está genéticamente
determinada, es decir si existe un gen específico para ella o a que pueden existir alteraciones cerebrales que puedan predisponer a desarrollarla.

En lo que a nuestro conocimiento
alcanza, no hay evidencia médica de la existencia de un gen de transexualidad, pero sí parece que hay datos científicos suficientes para afirmar que pueden existir alteraciones cerebrales que pueden
favorecer la transexualidad ante estímulos ambientales diversos.

Indudablemente las personas transexuales
tienen una dotación genética inamovible, XX, si se trata de una mujer o XY, si se trata de un varón. Esta identidad genética no varía a lo largo de la vida de cada persona. Es decir, en los transexuales el sexo
está determinado cromosómicamente, por lo que son de forma definitiva mujeres (XX) u hombres (XY). Consecuentemente, su persona se expresará siempre en un cuerpo que necesariamente es masculino o femenino. La no aceptación de esa representación corporal es la causa de la angustia psíquica que condiciona la disforia de género.

Lo que sí parece que puede existir es una predisposición cerebral para la transexualidad, que puede consolidarse al interactuar con factores ambientales, especialmente sociales y educacionales, o pueda atenuarse según se traten dichos
factores.

En relación con ello, existe una amplia
evidencia de que hay objetivas diferencias en la morfometría cerebral entre hombres y mujeres, que afecta tanto al volumen cerebral como a su estructura, ya que está bien establecido que el volumen del cerebro
masculino es mayor que el femenino (3). Sin embargo, la mujer tiene mayor proporción de materia gris y el hombre de materia blanca. El volumen del cerebro de los transexuales parece ser intermedio entre
hombres y mujeres (1), (4).

El desarrollo del cerebro en los fetos,
en lo que hace referencia a su desarrollo sexual, depende en gran parte de la acción de determinadas hormonas y de la sensibilidad de su cerebro a la acción de las mismas, pues la acción hormonal sobre el cerebro puede favorecer que éste se desarrolle disconformemente con su identidad sexual genética y con la expresión corporal de su sexo (4). Así se pueden dar personas XY, cuyo sexo aparente es masculino, pero cuyo cerebro tiene características femeninas, por lo que tienden a expresarse como mujeres. Por el contrario hay personas XX, con órganos genitales femeninos, pero que tienden a expresarse como hombres. Todo ello parece confirmar, según recientes datos científicos, que la transexualidad puede estar asociada con un desarrollo cerebral atípico durante la etapa fetal”.

En este punto, hay que señalar que no hay que confundir el término disforia con otros términos aparentemente similares. Hay que destacar que “al igual que en otros ámbitos, en la esfera jurídica ha existido comúnmente una confusión entre sexo, género y orientación sexual. De esta forma, la transexualidad no se reconocía jurídicamente y se equiparaba a la
homosexualidad: la persona homosexual, en cambio, se encuentra bien instalada en su género y sin atisbo de duda respecto a su identidad sexual. Precisamente, a raíz de su despenalización en 1979, podemos
comenzar a hablar de la regulación de cuestiones atinentes a la transexualidad de forma independiente. Por su parte, en el travestismo no se siente aversión al propio sexo anatómico, el sujeto encuentra en
el fetichismo del vestido un medio de satisfacer la libido, pero sin que quepa duda de su identidad sexual. El diagnóstico diferencial debe hacerse, asimismo, con la intersexualidad física, que se caracteriza porque el sexo es ambiguo, es decir, de características anatómicas y hormonales no bien definidas. Supondría la integración de una personalidad imperfecta pero no de un cambio como sucede con el transexual (11).

Transexualidad y cirugía de reasignación sexual

Habitualmente también se identifican los conceptos transexualidad y cirugía de
reasignación sexual (CRS), tratamiento médico-quirúrgico del que se vale el transexual para adecuar el sexo anatómico o biológico que le ha dado la naturaleza al que realmente vive y siente o, en otras palabras, a su sexo psicosocial. Por tanto, desde el punto de vista médico la cirugía de reasignación sexual consistiría en procesos quirúrgicos que las
mujeres y los hombres transexuales llevan a cabo para, en efecto, armonizar su sexo anatómico con su identidad sexual. Puede centrarse en los genitales -denominada cirugía de reconstrucción o reasignación genital- y en la que se pueden distinguir operaciones como la vaginoplastia, la metadoioplastia o la faloplastia. Asimismo, existen operaciones femenizantes o masculinizantes de caracteres sexuales no genitales, como puede ser una mastectomía o cirugía facial.

La primera cirugía de este tipo que se dio a conocer a la luz pública -en 1930 se habían llevado a cabo operaciones semejantes en EE.UU.- fue la realizada en Copenhague a George (posteriormente Christine) Jorgensen el
3 de diciembre de 1952. Este hecho avivó un intenso y polémico debate jurídico en torno
a la admisibilidad o penalización de esta práctica médica. En España es clave el año 1983 en el cual el poder legislativo despenalizó
expresamente esta intervención, subsumida hasta esa fecha dentro del delito de lesiones (estas operaciones que modificaban el sexo anatómico quedaban incardinadas dentro de la llamada castración). De esta forma, la Reforma del viejo Código Penal -por vía de la Ley Orgánica 8/1983, de 25 de junio-, incluyó en su Art. 428, párrafo 2º la llamada cirugía transexual como uno de los supuestos en que el consentimiento libre del paciente mayor de edad y capaz eximía al facultativo de
responsabilidad penal en el delito de lesiones (Arts. 418, 419, 420 y 428). El nuevo Código Penal -modificado por Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre- mantiene esta misma tónica despenalizadora (Art. 156), y cobra así especial virtualidad el consentimiento del solicitante”.

Como se puede ver es un tema importante, ya que causa problemas legales y de concepto, y está claro que se necesita precisar estos términos en materia legal para aprobar una buena regulación al respecto.

FUENTES:

https://www.scielosp.org/article/scol/2014.v10n3/365-377/

Vía libre para el cambio de sexo y nombre de menores con disforia de género

Diagnóstico de disforia de género: demasiado general y demasiado daño

Causas de la transexualidad. ¿Existe un gen de transexualidad?

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s