Derecho, Derecho de familia

Parejas de hecho.

En primer lugar, se debe señalar que “debemos partir de la premisa de que no son equiparables las uniones de hecho y el matrimonio. De hecho, la doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo, en línea con la del Tribunal Constitucional, se ha preocupado de precisar que la unión de hecho —condición adquirida siempre y cuando los convivientes se inscriban en el Registro de Parejas de Hecho correspondiente— es una institución que nada tiene que ver con el matrimonio, aunque una y otra se sitúen dentro del derecho de familia. Es más, actualmente, como dice la sentencia del Tribunal Supremo de 12 de septiembre de 2005, con la existencia del matrimonio homosexual y el divorcio unilateral, se puede proclamar que la unión de hecho está formada por personas que no quieren, en absoluto, contraer matrimonio con sus consecuencias.

Precisamente es la voluntad de eludir las consecuencias derivadas del vínculo matrimonial la que explica el rechazo desde la jurisprudencia de aplicar por «analogía legis»” las normas propias del matrimonio a las uniones de hecho.

No obstante, según Mónica Ruiz, socia de ABA Abogadas y especialista en Derecho Laboral y de Familia, cuando las Comunidades Autónomas –ya que no existe una ley de ámbito estatal- regulan sus leyes han extendido derechos o prestaciones del
matrimonio a las parejas de hecho debidamente inscritas.

Según esta especalista, las diferencias más significativas radican en cuestiones hereditarias, fiscales y de liquidación del patrimonio común. También advierte que «hay que ver la regulación existente en el
lugar de residencia, ya que a diferencia del matrimonio, cada Comunidad Autónoma tiene su propia legislación y no todas confieren los mismos derechos».

Estas son a grandes rasgos, las principales diferencias y similitudes descritas por Mónica Ruiz:

Régimen jurídico y requisitos

El artículo 44 del Código Civil (CC) –norma estatal— dispone que el matrimonio es la unión estable y permanente de dos personas del mismo o diferente sexo. Tramitado el expediente previo, conforme a la legislación del Registro Civil y acreditada la capacidad matrimonial (artículo 56 CC), los contrayentes expresarán su consentimiento ante la autoridad competente (artículo 57 CC) y dos testigos, extendiéndose la inscripción o el acta
correspondiente que se inscribirá necesariamente en el Registro Civil
correspondiente.

No podrán contraer matrimonio bajo pena de nulidad:

—Los menores de edad no emancipados.

—Personas ligadas con vínculo matrimonial previo no disuelto.

—Colaterales por consanguinidad hasta el tercer grado.

—Condenado como autor o cómplice de la muerte dolosa del cónyuge anterior, salvo dispensa, otorgada por el Ministerio de Justicia.

Respecto a las uniones de hecho, como ya se ha comentado, no existe en nuestro ordenamiento jurídico una legislación de aplicación general en el ámbito de todo el Estado que regule las uniones de hecho. Sólo diversas Comunidades Autónomas han
dictado normas para regular las parejas de hecho, entre ellas Madrid mediante la Ley 11/2001, de 19 de diciembre, de Uniones de Hecho de la Comunidad de Madrid (BOCM nº 3, de 3 de enero de 2002) y el Decreto
134/2002, de 18 de julio, de Uniones de Hecho de la Comunidad de Madrid (BOCM nº 176, de 26 de julio), que aprobó la Ley de Uniones de Hecho, regulando la situación de aquellas personas que opten por esta forma de convivencia en pareja y publicando en el Reglamento del Registro de Uniones de Hecho de la Comunidad de Madrid el procedimiento para la inscripción en el Registro.

Debido a que cada Comunidad Autónoma tiene su propia normativa, existen muchas desigualdades entre los ciudadanos en función de donde residan, a diferencia del matrimonio que cuenta con una norma estatal. De ahí la necesidad de una regulación estatal.

Definición

En cuanto a su definición, ha sido la doctrina y la jurisprudencia las que han ido perfilando dicha institución jurídica. Se puede definir como una unión libre, pública y estable de dos personas con independencia de su orientación sexual,
siempre que guarden entre sí una relación de afectividad análoga con el matrimonio, siendo incompatible con cualquier matrimonio de los convivientes.

Dispone el artículo 1 de la Ley de Uniones de Hecho de la Comunidad de Madrid que la presente Ley será de aplicación a las personas que convivan en pareja, de forma libre, pública y notoria, vinculadas de
forma estable, al menos durante un período ininterrumpido de doce meses, existiendo una relación de afectividad, siempre que voluntariamente decidan someterse a la misma mediante la inscripción de la unión en el Registro de Uniones de Hecho de la Comunidad de Madrid.

Por tanto, esta condición se adquiere mediante la inscripción, que tiene por tanto carácter constitutivo y se acredita mediante certificación expedida por el Registro. En caso de que no conste la inscripción, no ha lugar a la aplicación de la ley”.

Por lo que respecta a los derechos reconocidos a las parejas de hecho, se ha de destacar que, “para que exista una pareja de hecho se debe reunir una serie de circunstancias:

  • La unión entre dos personas ya sea de carácter heterosexual u homosexual.
  • Una relación pública y notoria como si de un matrimonio se tratase.
  • Deben llevar una vida de convivencia estable y duradera.
  • No pueden estar unidas por matrimonio.
  • La existencia de unos intereses comunes en el desarrollo de una vida familiar.

Actualmente, la legislación no establece un plazo concreto por el cual considere que la unión de hecho tiene una estabilidad, ahora bien, hay que estar la normativa propia de la comunidad autónoma de que se trate ya que esta cuestión no ha sido regulada a nivel estatal, sino en cada una de las comunidades autónomas.

Derechos de las parejas de hecho

Pensión de viudedad

Se concede el derecho a pensión a la pareja estable al fallecer su conviviente cuando se den las siguientes situaciones:

  • Que el fallecimiento sea posterior a 1 de enero de 2008.
  • Si se cumplen los requisitos de cotización establecidos y se haya acreditado que los ingresos durante el año natural anterior no alcanzaron el 50% de la suma de los propios y de los del causante habidos en el mismo tiempo. En el caso de no tener hijos comunes el porcentaje será del 25%.
  • Si los ingresos del sobreviviente son inferiores a 1,5 veces el importe del salario mínimo interprofesional vigente en el momento y durante el período de su percepción. El límite se aumentará en 0,5 la cuantía por cada hijo común, con derecho a la pensión de orfandad, que conviva con el sobreviviente.
  • El solicitante de la pensión debe acreditar la condición de pareja de hecho mediante certificación de la inscripción en alguno de los registros específicos existentes en las comunidades autónomas o ayuntamientos de lugar de residencia o mediante documento público en el que conste la constitución de dicha pareja. La inscripción o la formalización del documento debe haberse producido con una antelación de dos años, como mínimo, con respecto a la fecha del fallecimiento.
  • Que haya existido una convivencia estable y notoria con carácter
    inmediato al fallecimiento del causante, con una duración ininterrumpida no inferior a 5 años.
  • Que, durante el período de convivencia, ningún componente de la pareja estuviera impedido para contraer matrimonio ni tuviera vínculo
    matrimonial con otra persona.

Relación padres e hijos

Los derechos y obligaciones como padres serán las mismas que en un matrimonio. En el supuesto de ruptura de la convivencia se aplican las mismas reglas de guarda y custodia, pensión, régimen de visitas, y
derechos a heredar por tus hijos.

Régimen económico

En las parejas de hecho no se aplica un régimen económico específico, si bien los miembros de la pareja de mutuo acuerdo podrán regular sus relaciones económicas en escritura pública otorgada ante Notario. Es decir que pueden pactar el modelo económico por el que deseen regirse, pero respetando siempre la ley y no perjudicando o discriminando a una de las partes. Los acuerdos que vulneren estos principios podrían ser nulos.

Impuestos

En relación con el ámbito tributario, hay que diferenciar entre los distintos impuestos, de tal manera que las personas que formen una pareja de hecho no pueden tributar en la opción de tributación conjunta del Impuesto Sobre La Renta De Las Personas Físicas (IRPF), por ello, los integrantes de dicha pareja de hecho sólo podrán optar a efectuar la declaración en modalidad individual.

Sin embargo, a efectos del Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, en ambas modalidades, en la mayor parte de Comunidades Autónomas se han
equiparado las parejas de hecho a los cónyuges, disfrutando así de las mismas ventajas fiscales, pero OJO porque no es en todas.

Herencia

La herencia se trata del punto donde mayores diferencias existen entre el matrimonio y la pareja de hecho. Ya que esta última no puede heredar de su compañero sentimental, no sería un heredero forzoso. Por ello, en estos casos es importante realizar el testamento si se desea
dejar protegida a la pareja, si bien habrán de respetarse siempre las legítimas de los herederos forzosos que serían fundamentalmente los hijos, y en defecto de estos los padres.

Permiso laboral

El parentesco por afinidad se constituye con el matrimonio, por lo que, en el caso de las parejas de hecho al no existir matrimonio tampoco existe parentesco por afinidad, por tanto, no se tendría derecho al permiso por fallecimiento, accidente o enfermedad grave, hospitalización o intervención quirúrgica sin hospitalización de parientes, salvo que se reconociera en el convenio colectivo de aplicación.

En el caso de celebración de inscripción de la pareja de hecho, los funcionarios pueden solicitar el permiso de quince días. Sin embargo, el Estatuto de los Trabajadores no contempla este permiso para las parejas de hecho, por lo que solo tendrías derecho si en el convenio colectivo lo recogiese.

Médicos

Para poder disfrutar de la asistencia sanitaria en las parejas de hecho se debe acreditar convivencia continuada de un año antes de la inscripción en el registro.

Alquileres

En el caso de fallecer el titular del contrato de alquiler, el otro miembro de la pareja de hecho puede subrogarse si acredita dos años de convivencia con la inscripción en el registro, salvo que hubieran tenido
descendencia en común, en cuyo caso bastará la mera convivencia.

Adopción

Se han llevado a cabo modificaciones en la legislación para que una pareja de hecho pueda adoptar igual que un matrimonio”.

De momento, lo que más se pueden ver son los contras. Y es que hay que destacar que ”

Aunque la ley protege y equipara mucho este tipo de unión con el ymatrimonio, existen diferencias significativas entre ambas modalidades.

Por un lado e independientemente del tipo de ceremonia que se celebre, el matrimonio no deja de ser una unión institucionalizada entre dos personas, y para que tenga efectos legales tiene que inscribirse en el Registro Civil.

En el caso de la pareja de hecho, deberán apuntarse en los Registros de Uniones de Parejas de Hecho, que depende de cada Comunidad Autónoma. Para poder hacerlo, es necesario haber convivido durante 1 o 2 años de manera ininterrumpida “de forma libre, pública y notoria”. Esto se acredita mediante declaración firmada de dos testigos (dependiendo de la regulación de cada Comunidad Autónoma) y el empadronamiento al menos de uno de los
miembros en esa Comunidad. Además, se ha de pagar una tasa en el mencionado registro.

Ruptura

En caso de ruptura, los cónyuges pueden separarse de hecho, que se produce cuando viven de forma separada e independiente,
sin necesidad de que el matrimonio haya sido disuelto. No obstante, para que haya efectos legales según el Código Civil, deberá tramitarse la separación legal o el divorcio (de mutuo acuerdo o mediante demanda de
uno de ellos). Esto implica un coste económico y un proceso judicial.

En el caso de un matrimonio religioso, queda sometido además de al Derecho Civil, al Derecho Canónico, con lo que para obtener la nulidad eclesiástica y poder volver a casarse por esta vía, el proceso es más largo y se tienen que alegar una serie de causas de nulidad (causa de impotencia, por ejemplo). Además, ha de ser avalada por el Tribunal Eclesiástico, mientras que para la disolución por vía civil no es necesario alegar ninguna causa.

Por otra parte, la pareja de hecho implica un trámite más sencillo, pues sólo tienen que firmar su disolución en el registro correspondiente.

Régimen económico

Al ser un contrato con efectos jurídicos, el matrimonio crea por defecto un régimen económico que pueden ser separación de bienes (sólo se mantiene la obligación de
contribuir los dos a las cargas y obligaciones familiares de manera proporcional a la situación de cada uno), de gananciales (obligación de poner sus bienes materiales y económicos en común y responder con ellos
ante cualquier deuda de uno de ellos) o realicen un convenio con otro régimen.

En cambio, en la pareja de hecho el régimen económico es voluntario. Pueden decidir cualquiera o ninguno.

En este sentido y en caso de ruptura del matrimonio, el juez puede decidir cuál es la repartición de los bienes si no hubiera común acuerdo y así se solicita. Asimismo, es el encargado de determinar si fuera
necesario una pensión compensatoria.

Por otro lado, las consecuencias legales en caso de separación de la pareja de hecho dependerán de los pactos que se hicieron al respecto. El proceso para determinar la pensión compensatoria para la pareja más
desfavorecida es más complejo, ya que depende de la regulación de cada comunidad.

Permisos laborales

La Seguridad Social reconoce una serie de licencias retribuidas tanto a cónyuges como a parejas de hecho. Este es el caso del permiso de maternidad o paternidad, y el permiso por enfermedad grave o muerte del
cónyuge o pareja y familiares hasta 2º grado de consanguinidad.

En el caso de la pensión por desempleo, el cónyuge que se queda sin trabajo tiene más derechos que en la pareja de hecho, y en cuanto al subsidio por ayuda familiar, sólo podrá solicitarla el matrimonio (si se dan determinados requisitos), y no las parejas.

Por su parte, el Estatuto de los Trabajadores reconoce 15 días de permiso por unión de matrimonio, mientras que no lo contempla para la pareja de hecho, salvo que el Convenio Colectivo al que esté adscrito el trabajador lo prevea.

Fallecimiento

En el caso de fallecimiento, el cónyuge que sobrevive recibe una pensión de viudedad y tiene derecho a parte de la herencia.

En cambio, la pareja no heredará salvo que se haya dispuesto en testamento y respetando a los herederos forzosos. Además, para que pueda cobrar una pensión por fallecimiento se tendrán que acreditar unos requisitos: haber convivido de forma ininterrumpida los últimos cinco
años y no superar un límite de ingresos.

Hijos

No existen diferencias significativas entre ambas modalidades de unión en caso de tener niños. Estos tendrán los mismos derechos incluso aunque los padres estén solteros, en base al principio de igualdad.
Simplemente basta con la inscripción del nacimiento del hijo para que se reconozca la paternidad.

En el caso de ruptura, si no hay acuerdo en la custodia, el juez podrá decidir sobre la misma y el régimen de visitas, así como sobre la subsidio de manutención.

La única diferencia radica en el procedimiento por el que se solicitan estas medidas, y el hecho de que si fallece uno de los padres y no estaban casados, el superviviente no heredará por derecho, sólo los hijos.

En relación a la adopción, se han llevado a cabo modificaciones en la legislación para que una pareja de hecho pueda adoptar igual que un matrimonio”.

Una primera conclusión que se puede sacar es que existe demasiada regulación al haber adquirido las Comunidades Autónomas la competencia de regulación de esta materia. Por tanto, como critica, se puede afirmar que debería haber una regulación más uniforme para que se garantice la igualdad predicada en el artículo 14 de la Constitución.

Por otro lado, también cabe señalar que, a pesar de haber otorgado unos derechos similares al matrimonio a las parejas de hecho, la equiparación no es del todo igual. Aunque esto es lógico porque no producen las parejas de hecho iguales derechos y obligaciones que el matrimonio.

También cabe señalar que “la pareja de hecho y el matrimonio son figuras que, si bien presentan importantes diferencias, también tienen similitudes.

A continuación exponemos algunos de los puntos en común:

Hijos

Los obligaciones de los padres respecto a los hijos son las mismas en caso de matrimonio o pareja de hecho.

En caso de ruptura, las medidas a tomar (sobre alimentos, custodia, régimen de visitas…) son las mismas. La única diferencia es el procedimiento judicial a seguir.

Permisos laborales retribuidos

Los convivientes (pareja de hecho) disfrutan de los mismos permisos laborales que los cónyuges (matrimonio).

  • Permiso por paternidad o maternidad.
  • Permiso por enfermedad grave o muerte de la pareja.
  • Permiso tras el matrimonio o inscripción de la pareja de hecho.

Aunque en el supuesto de empresas privadas dependerá del convenio colectivo del sector de que se trate.

Asistencia Sanitaria

Tendrán la condición de beneficiarios de un asegurado, quienes se encuentren, entre otras, en las siguientes situaciones:

  • Ser cónyuge de la persona asegurada o convivir ella con análoga relación de afectividad, constituyendo pareja de hecho.

En consecuencia, el conviviente disfruta de los mismos derechos de asistencia sanitaria que el cónyuge.

Alquileres

Al igual que en el matrimonio, si fallece un miembro de la pareja de hecho el otro podrá subrogarse en el contrato de arrendamiento.

Únicamente el sobreviviente tendrá que acreditar dos años de convivencia con el fallecido, salvo que hubiera hijos en común.

Ayudas, becas y subvenciones

Tanto los cónyuges como los miembros de las parejas de hechos pueden acceder a este tipo de ayudas”.

FUENTES:

  1. DIARIO ABC: https://www.abc.es/familia-parejas/20150616/abci-parejas-hecho-matrimonio-201505211344.html
  2. CONCEPTOS JURÍDICOS: https://www.conceptosjuridicos.com/pareja-de-hecho/
  3. BLOG DAS: https://www.das.es/blog/implica-una-pareja-hecho/
  4. LEGÁLITAS:

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