Derecho, Economía, Política

La política económica de los Gobiernos de izquierdas en España. Parte I

Hay que destacar la mala influencia que tienen las decisiones de los gobiernos de izquierdas en España, sobre todo cuando dicen que van a hacer todo lo contrario de lo que finalmente hacen.

Como destacó el periódico Libre Mercado en mayo de 2019, “A la desaceleración económica que se viene registrando en el último año, se suma ahora la configuración de un Gobierno de la mano de PSOE y Podemos cuyas políticas, añadidas al cuadro que podría dejar tras de sí las elecciones de este domingo, traerán graves consecuencias al conjunto de las familias y empresas españolas. La economía nacional todavía no ha salido completamente de la crisis que estalló a mediados de 2007 y, de hecho, padece importantes debilidades estructurales, de modo que podría recaer en la recesión en caso de que surjan nuevas turbulencias financieras a nivel internacional.

Sin embargo, lejos de reactivar la senda de reformas que aparcó Mariano Rajoy hace ya más de cinco años, la coalición de izquierdas que se cierne sobre el conjunto del país no solo no avanzará un ápice en la mejora de la economía, sino que amenaza con hundirla definitivamente en caso de que el tándem formado por Sánchez e Iglesias, con la inestimable ayuda de las regiones gobernadas por el PSOE, pongan en marcha sus respectivos programas electorales, en mayor o menor medida.

Por el momento, el líder de Podemos ya ha dejado claro que su principal objetivo es hacerse un hueco en el futuro Gobierno mediante la asunción de una o varias carteras ministeriales de relieve. Los efectos del irresponsable y perjudicial proyecto presupuestario que intentó aprobar Sánchez, donde se contemplaba un sustancial aumento del gasto y una histórica subida de impuestos, parecerán casi irrelevantes en comparación con las nefastas políticas económicas que pretenden llevar a cabo los de Iglesias.

La derogación de la reforma laboral, la anulación por completo de los parches aplicados a la Seguridad Social en 2011 y en 2013 para evitar la quiebra del sistema de pensiones, la exigencia de disparar los impuestos a la banca y al ahorro o las fuertes restricciones que plantean sobre el mercado de la vivienda llevarán a la economía española a una situación insostenible a medio plazo.

El resultado será más paro, más déficit y deuda, muchos más impuestos y menor inversión y productividad… La combinación idónea para empujar de nuevo al país al borde del abismo a poco que la coyuntura internacional se tuerza.

Por si fuera poco, tanto el PSOE como Podemos defienden la necesidad de reactivar el Impuesto de Sucesiones y Donaciones, así como el de Patrimonio, dificultando con ello la acumulación de riqueza por parte de los españoles. La posible fijación de un umbral mínimo a nivel nacional en estos tributos y la intención de disparar los tipos en las comunidades en las que Podemos entre a gobernar encarecerán enormemente el hecho de heredar, lo cual, además de constituir un vergonzoso robo, augura una nueva oleada de dramas familiares debido a las renuncias y las abultadas deuda acumuladas.

Y ello sin contar que los ayuntamientos que caigan en manos de la izquierda, dado que son las administraciones competentes en materia de urbanismo, agravarán aún más la subida de la vivienda y de los alquileres en el centro de las grandes ciudades, ya que, lejos de facilitar la oferta inmobiliaria, intensificarán sus aciagos ataques contra propietarios e inversores, generando así una mayor escasez de casas, con el consiguiente alza de precios.

Ahora que ya es evidente que la formación de Gobierno dependerá de una peligrosa coalición entre socialistas y comunistas, es fundamental que el centro derecha se haga con importantes plazas tanto a nivel autonómico como local para ejercer de contrapeso a las desastrosas políticas que se avecinan. En caso contrario, al flagrante deterioro institucional y político que ha traído consigo Sánchez, habrá que sumar en breve un preocupante declive económico”.

Por otro lado, cabe señalar que “hay una pregunta recurrente en los medios durante cada nuevo periodo electoral. Pero no por manida y recurrente hemos de restarle la más mínima importancia; de hecho es una pregunta clave para definir el futuro económico del país durante la siguiente legislatura. Y la pregunta no sólo es recurrente en los medios, también lo es en las mentes de los ciudadanos que se preocupan por su economía, y que incluyen en su ecuación de decisión electoral la eterna pregunta: ¿Las crisis ocurren más frecuentemente durante periodos de gobiernos de izquierdas o de derechas?

La respuesta a esta intrigante pregunta es sin duda algo a tener en cuenta a la hora de votar, puesto que el discurso económico nunca falta en las campañas electorales. Ya les adelanto que no esperen que les demos desde aquí una interpretación subjetiva o una pauta lejos de nuestra intención. Ya saben que la tónica habitual de estas páginas es darles a ustedes datos meramente objetivos para que sean ustedes los que se formen su propia opinión, tan válida como la nuestra siempre que se hayan informado debidamente y hayan usado de forma diligente su capacidad de razonamiento.

Se preguntarán ustedes, ¿Pero por qué DerBlaueMond se pregunta precisamente ahora por una cuestión tan antigua como las campañas electorales? Pues simplemente porque hace unas semanas leí este artículo de PIMCO sobre el tema, tomando obviamente como escenario político el de Estados Unidos, y tratando de dilucidar si los responsables de las crisis son los demócratas o los republicanos. Y lógicamente me pregunté sobre cuál sería la respuesta a la pregunta anterior en el caso concreto de España. Intentaré dar una respuesta española a esta difícil cuestión, esperando que sepan apreciar el esfuerzo por mantener el rigor y evitar cualquier traza de subjetividad.

Tampoco les puedo negar que abordamos hoy esta cuestión por el compromiso que sentimos que tenemos para con la economía, algo que no sólo viene por el color salmón de nuestras páginas, sino también porque ya saben que siempre les digo que en el fondo de la economía depende todo. Sin dinero lamentablemente no hay sanidad, ni educación, ni cultura, ni ninguna de esas variables socioeconómicas de las que a menudo les hablo y que contribuyen decisivamente a definir nuestro bienestar y nuestro progreso como socioeconomía, además de la sostenibilidad de nuestros sistemas políticos”.

Siguiendo este razonamiento del Blog Salmón, hay que continuar diciendo que “

El tema es que trasladar las premisas (y las conclusiones) del análisis político-económico estadounidense al escenario español no resulta nada fácil. Para empezar, nos encontramos con la clara desventaja de que el periodo de muestra del caso español es sensiblemente inferior al de Estados Unidos. Ello es debido a que, tras el fin del régimen franquista, queda poco margen de periodo democrático en el cual izquierdas y derechas han podido sucederse en el poder para que nosotros podamos sacar conclusiones económicas al respecto. Por otro lado, al escaso periodo de muestra de tiempo democrático tras la transición, se añade adicionalmente el hecho de que, una vez cerrada la transición, España apenas ha estado en recesión.

Efectivamente, dentro del periodo democrático, debemos tomar como punto de partida el cierre de la transición española, pues durante este periodo la complicada y convulsa situación política y social hacen que el desempeño económico no sea atribuíble al color del gobierno en el poder, y por lo tanto no supongan una muestra significativa para nuestro análisis. Y el hecho es que además, tras entrar España en la CEE, la economía española ha disfrutado de un largo periodo de expansión económica sin precedentes en la historia económica reciente del país. Desde 1985, y hasta la llegada de la Gran Recesión de 2007, que en el caso español algunos no dudan en calificar de auténtica depresión, España sólo ha experimentado una recesión en periodo 1992-1993.

Es cierto que el estallido de ambas recesiones democráticas ha tenido lugar con los socialistas ostentando el poder, pero no es menos cierto que el valor de una serie compuesta por dos eventos es despreciable en términos estadísticos. No se puede dudar de que el caso estadounidense deja un margen mucho más amplio para la interpretación y para poder sacar conclusiones significativas. En todo caso, y salvando las grandes distancias en millas naúticas que nos separan de Estados Unidos, tenemos al menos el análisis anterior al respecto.

Por otro lado, lo cierto es que, incluso aunque tuviésemos un periodo de muestra con más eventos estadísticos, hay que tener en cuenta que la fecha de suceso de las diferentes crisis en el caso español es mucho menos significativa en clave política nacional que en el caso estadounidense. Ello es simplemente debido a que la capacidad de contagio de una crisis económica de Estados Unidos a España es infinitamente mayor que en el caso contrario. Pero ello no quita que efectivamente haya otros condicionantes nacionales que puedan potenciar o mitigar las crisis internacionales que acaban siendo contagiadas a la economía española. También es cierto que por ejemplo en la terrible crisis inmobiliaria española iniciada en 2007, aunque fue una crisis que tuvo su origen en Estados Unidos, el burbujeante panorama español hizo de catastrófico multiplicador al denominar la Gran Recesión en pesetas (digo euros). De hecho, si la crisis subprime no hubiese explotado al otro lado del Atlántico, es seguro que nuestra burbuja habría acabado pinchando por sí sola.

E insisto especialmente en que tomen el ejemplo anterior como un mero ejemplo de intensificación de los perversos efectos de una crisis internacional: no hay verdadera intencionalidad de un sesgo político concreto a pesar del color del gobierno durante el cual se desencadenó esta crisis. De hecho, para ser ecuánimes, debemos hacernos aquí también eco de las opiniones que afirman que la burbuja inmobiliaria es en realidad una responsabilidad compartida entre socialistas y populares, puesto que argumentan que su gestación y su pinchazo ocurrieron en un intervalo temporal que abarca legislaturas de ambos partidos.

Cerraremos este artículo simplemente aportando el juicio de valor propio de que un servidor cree que un factor clave, que se ha pasado por alto en este tema a ambos lados el Atlántico, es que es también es muy importante la racionalidad y el buen hacer personal de un dirigente concreto, sea del color que fuere, y es muy arriegado caer en la despersonalización que puede suponer valorarlo tan sólo como parte del colectivo de su partido político. Y ahora les dejo con sus propias reflexiones internas, y tan sólo les aconsejo que traten de no caer en la trampa que nos tienden demasiadas formaciones políticas de que votemos colores en vez de personas, o lo que es lo mismo, de que votemos con el corazón en vez de con la cabeza. Votar pasionamente es votar de forma mucho menos reflexiva y objetiva, y supone un voto casi siempre incondicional para el partido de turno, algo que obviamente está entre sus intereses más inmediatos”.

Como destacó Expansión en su día en torno a las elecciones de noviembre de 2019, “

El mercado daba por hecho que el resultado electoral arrojaría una fragmentación parlamentaria similar y los expertos no esperan una reacción significativa en la Bolsa y en los bonos soberanos. El Ibex ha caído todos los lunes tras la celebración de elecciones generales, excepto en los últimos comicios.

La historia se repite. Las elecciones generales dejan un escenario parlamentario tan fragmentado y complicado de casar como el que emergió de los comicios del 28 de abril. El mercado daba por hecho este resultado y está preparado para seguir transitando por un periodo de incertidumbre hasta que se conforme el Gobierno que saque al país de la parálisis.

Los expertos descartan una reacción significativa de la Bolsa y de los bonos. El Ibex ha caído todos los lunes tras la celebración de elecciones al Parlamento, excepto el 29 de abril, cuando subió un mínimo 0,12% con la inercia de los máximos históricos que alcanzaba Wall Street y sin prestar atención a la política española.

Los inversores que mueven las bolsas -los grandes gestores de fondos de inversión y planes de pensiones- están más pendientes de la cuenta de Twitter de Donald Trump. Con las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y China en un punto crucial, ya que se espera la confirmación de la primera fase de un acuerdo que aliviaría la preocupación sobre una posible recesión global, cualquier otro asunto queda eclipsado en los mercados.

“Hasta el momento, el bloqueo político ha tenido poco impacto en el mercado español, que ha estado [incluso] más condicionado por los problemas de Italia, el conflicto catalán o el Brexit”, señalan los analistas de MacroYield. En esta firma explican que para el mercado no es relevante que el bloque que finalmente gobierne sea de izquierdas o derechas;lo que preocupa es la eventual entrada de Unidas Podemos (UP) en un gobierno. Ése sería el resultado peor recibido por los inversores. “Algunas de las propuestas de UP coinciden con las del PSOE, pero el mercado tendría más miedo respecto a cómo terminarían aplicándose o con qué intensidad”, remarcan. El impuesto a la banca, las restricciones a las inversiones en sicavs y la intervención en los precios de las eléctricas y del sector inmobiliario son los aspectos del programa de la formación izquierdista que más preocupan.

Alivio

El resultado electoral, sin embargo, permite pensar que el PSOE evitará tener a UPde socio de gobierno y el mercado podría recibirlo bien, según los expertos. “El resultado le da más fuerza a Sánchez delante de la izquierda para formar Gobierno, y el notable ascenso de la derecha reformista liberal también es relevante. Sin lugar a dudas, debería sentar bien al mercado”, opina Gisela Turazzini, consejera delegada de Blackbird Broker.

Los expertos creen que la opción más probable es que el PSOE forme un Gobierno en minoría a cambio de hacer concesiones al PPpara que se abstenga. “Pedro Sánchez no ha hecho hincapié durante la campaña en la parte de los impuestos. Podría ser que ofreciera al PP, y quizás a Cs, aunque ahora no sea relevante, una bajada de impuestos. Y también podría llegar a acuerdos en temas importantes de Estado en lo que el PSOE piensa igual que el PP”, comenta Carlos Farrás, socio director de DPM Finanzas.

Joaquín Robles, analista de XTB, remarca que “seguimos con el mismo problema” para la formación de una mayoría parlamentaria que apoye una investidura de Pedro Sánchez, y no descarta que España tuviera que ir de nuevo a elección, lo que empezaría a ser grave porque se están paralizando inversiones. Pero también cree que el mercado incluso aceptaría ese escenario. Sin embargo, este experto considera más probable que se “vaya a algún tipo de abstención” que facilite la formación de gobierno. “Lo que hace falta es un Gobierno estable que pueda responder tomando medidas ahora que la desaceleración económica en Europa es cada vez más palpable y que si finalmente produce el Brexit a finales de enero se puede generar inestabilidad. Como tampoco sabemos cómo va a acabar la guerra comercial entre EEUU y China”, agrega Robles”.

FUENTES:

  1. Expansión: https://www.expansion.com/economia/politica/elecciones-generales/2019/11/11/5dc8aeb2e5fdea8f7d8b4697.html
  2. El Blog Salmón: https://www.expansion.com/economia/politica/elecciones-generales/2019/11/11/5dc8aeb2e5fdea8f7d8b4697.html
  3. Libre meecado: https://www.libremercado.com/2019-05-24/editorial-las-nefastas-politicas-de-la-izquierda-y-sus-consecuencias-87972/