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Introducción a las tarjetas revolving

Se trata de un nuevo tipo de crédito que somete al consumidor que lo solicita a unas condiciones que lo hacen muy vulnerable.

Se ha de destacar, en primer lugar, que “las tarjetas revolving son un crédito de consumo que se instrumenta a través de ellas. Es decir, instrumentos de pago para poder aplazar las compras que hagamos.

Se caracterizan porque llevan un límite de crédito establecido que es el dinero del que podemos disponer. Este va disminuyendo a medida que vamos realizando cualquier cargo o compra y se repone a través de los pagos de los recibos periódicos… permiten pagar a plazos y hacer uso del crédito disponible, ya que a medida que se salda la deuda el dinero vuelve a estar disponible para que el titular de la tarjeta pueda hacer uso de él.

En líneas generales, es el titular el que decide qué importe pagar, pudiendo elegir entre la modalidad de pago total o pago aplazado. En este tipo de tarjetas es muy importante informarse de cómo va a amortizarse la deuda, y la primera elección es en qué plazo. Porque aquí es donde viene uno de las principales características negativas de este tipo de tarjeta.

Si se opta por el pago total en cualquier fecha que elijamos las entidades no suelen cobrar intereses. Pero si el pago es a plazos se generan intereses, los cuales suelen ser bastante altos”.

Dicho de otro modo, siguiendo al periódico El Economista, “Estas tarjetas, al igual que otras tarjetas de crédito, permiten realizar todo tipo de compras aplazando el pago de éstas. Sin embargo, lo que las diferencia del resto y es a la vez su principal característica es que es el cliente el que puede elegir el plazo de devolución del dinero a cambio de un interés previamente pactado. En las tarjetas denominadas tradicionales, el pago del dinero se produce el mes siguiente sin intereses o a plazos establecidos por el banco, que sí tienen intereses.

Así, el usuario de estas tarjetas revolving afronta dos alternativas: pagar un porcentaje determinado del dinero cada mes o elegir, por el contrario, una cantidad fija para desembolsar en las mensualidades que necesite. A medida que se vaya pagando el dinero, se irá recuperando la línea de crédito, siempre dentro de los límites que establecen los contratos firmados. De ahí el nombre de revolving (que significa ‘giratorio’ en inglés)”.

También cabe afirmar que “La banca española no gana para sustos. Con razón y sin ella. Por productos o cláusulas que llevaban décadas existiendo sin generar mayor polémica y por otros nacidos en los últimos años. Este año le toca el turno a las tarjetas revolving, esas tarjetas de crédito con un funcionamiento un tanto especial (el cliente puede pagar una cuota mensual fija en lugar de un porcentaje del capital debido), que se han popularizado en los últimos años y que están generando una enorme polémica. De hecho, uno pone “tarjetas revolving” en un buscador de internet y lo primero que aparece, antes incluso de la publicidad de este tipo de tarjetas, son los anuncios de los despachos de abogados especializados en demandas colectivas que anuncian un nuevo frente de batalla contra el sector financiero.

Las demandas de los afectados se acumulan: aquí, Invertia asegura que las reclamaciones ante el Banco de España se han duplicado en lo que va de año; y no se quedan en el organismo supervisor, en la prensa menudean las noticias sobre juicios en los que tal o cual audiencia provincial ha dado la razón a los clientes por la mala comercialización, la falta de información o los intereses cobrados (aquí, por ejemplo, una noticia de La Nueva España de noviembre del pasado año sobre la devolución de más de 37.000 euros a un ovetense).

Aquí hay dos cuestiones relevantes. La primera es la que tiene que ver con la disputa en los tribunales. Ahí cada uno tendrá su opinión (aquí, una columna muy didáctica de Xavier Albalate en el blog Hay Derecho). Pero hay otra derivada, la que nos lleva a preguntarnos qué puede ocurrir para que alguien se vea atrapado en esta dinámica: por qué contrató un producto con unos intereses tan elevados y cómo pudo ir acumulando una deuda creciente sin darse cuenta. Y lo que nos encontramos es con la falta de gestión de sus finanzas que caracteriza a millones de familias. Personas con un buen nivel de ingresos y que no necesariamente encajan en el arquetipo del manirroto que quiere gastar a toda costa. En ocasiones sí puede que estemos ante un problema de descontrol en las compras; pero, en muchas otras, simplemente lo que tenemos es una carencia de educación financiera básica.

Las tarjetas

En esta circular del Banco de España, de 2017, se explica con cierto detalle lo que son las tarjetas revolving:

El funcionamiento revolving consiste en la disposición de un crédito, con un límite determinado, que suele oscilar entre 600 y 6.000 euros, aunque algunas entidades lleguen a ofrecer hasta 30.000 euros.

Las cuantías de las cuotas que el titular de la tarjeta abona de forma periódica vuelven a formar parte del crédito disponible del cliente (de ahí su nombre revolving), por lo que constituye un crédito que se renueva de manera automática a su vencimiento mensual, de tal forma que en realidad es un crédito rotativo equiparable a una línea de crédito permanente.

Este tipo de tarjetas permite el cobro aplazado mediante cuotas

El titular puede disponer de hasta el límite de crédito concedido a cambio del pago aplazado de las cuotas, las cuales pueden ser un porcentaje de la deuda o una cuota fija que el cliente puede elegir y cambiar dentro de unos mínimos establecidos por la entidad.

El hecho de que los intereses generados, las comisiones y otros gastos repercutibles al cliente se sumen y financien junto con el resto de las operaciones (pagos en comercios, en Internet, o reintegros de cajero) implica que, ante elevados tipos de interés de la cuota de la tarjeta, cuando se pagan cuotas mensuales bajas respecto al importe total de la deuda, la amortización del principal se realizará en un período de tiempo muy prolongado, lo que supone el pago total de una cifra elevada de intereses a medio y largo plazo, y que se calculan sobre el total de la deuda pendiente.

En resumen, son tarjetas que funcionan como una especie de línea de crédito abierta al cliente hasta un límite. Eso sí, líneas de crédito carísimas, porque el interés que se abona es muy elevado (por encima del 20% TAE en la mayoría de los casos). Y que, además, tienen una segunda característica muy peligrosa: la devolución del importe adeudado no se hace con un calendario fijado previamente (como pudiera ser un préstamo a 12-24-36 meses) sino que puede establecerse a través del pago de una cuota mensual, en ocasiones muy baja respecto al total de la deuda”.

Para avanzar más, hay que destacar que, respecto a la utilización de estas tarjetas, “las tarjetas revolving, al igual que las tarjetas de crédito, abren una línea de crédito para financiar las compras que se pueden amortizar pagando una cuota fija o un porcentaje del capital gastado. Si se opta por pagar una cuota fija cada mes, que comprende parte del capital y los intereses generados por el crédito, las entidades financieras suelen establecer un mínimo mensual entre el 3 y el 5 % del importe gastado.

Las tarjetas no revolving no cobran interés y con un pago único a final de mes. Las revolving pagas una cuota en función del gasto realizado en el momento del mes establecido

El cliente decide cuánto quiere pagar cada mes, pero si elige pagar una cuota muy pequeña, el plazo de devolución puede alargarse mucho, ya que no hay un plazo límite para devolver el dinero, de modo que los intereses aumentan.

En el caso de pagar un porcentaje del saldo pendiente, este puede oscilar entre el 5 y el 25 %, según las condiciones establecidas por el banco y el tipo de tarjeta. Aquí también se incluyen los intereses de la tarjeta y las comisiones, así que debes prestar atención a la TAE que tiene la tarjeta para calcular con mayor exactitud la cuota a pagar.

¿Qué ventajas tienen las tarjetas de crédito con revolving?

Las ventajas que tiene estas tarjetas se resumen en:

Mayor disponibilidad

Se puede usar la línea de crédito asociada para hacer compras o pagar. En general, permiten financiar compras hasta 6000 €, aunque en determinadas condiciones se puede obtener financiación por cantidades superiores.

Flexibilidad en los pagos

El cliente elige cómo y cuánto quiere pagar cada mes y puede cambiarlo en cualquier momento en función de sus circunstancias.

Sin plazo fijo para la amortización

A diferencia de otros préstamos y créditos, no hay un plazo fijo para devolver el dinero, sino que hablamos de compras aplazadas.

Crédito siempre disponible

El crédito siempre está disponible porque conforme se amortizan las cuotas se repone el saldo hasta la cantidad máxima concedida.

¿Cuándo me conviene utilizar esta tarjeta?

Estas tarjetas se pueden utilizar cuando hay que realizar un pago grande porque tienes la ventaja de no tener que pedir un préstamo personal ni tener que realizar ningún trámite para tener disponible el dinero. También se puede usar para cubrir  imprevistos y cuando necesites más liquidez o flexibilidad, ya que al poder elegir el sistema de pago (cuota fija o porcentaje) existe la posibilidad de adaptar lo que se paga al mes con lo que se puede pagar en cada momento.

Lo único que debes tener en cuenta es que si la cuota mensual que se paga es muy baja se necesita mucho más tiempo para amortizar la deuda, lo que supone que se incrementen más los intereses a medio y largo plazo ya que estos se calculan sobre el total de la deuda pendiente. La forma de evitar que los intereses se desboquen es elevando la cuota mensual de la tarjeta para que se acorte el periodo de amortización.

En definitiva, las tarjetas de crédito revolving permiten el pago aplazado de las compras a través de una cuota fija o un porcentaje sobre el saldo, pero debes calcular bien la cuota para evitar que los intereses se disparen”.

Pero, debido a todos los problemas que están dando este tipo de tarjetas, y que se analizarán en otro artículo, se debe señalar que “

Lo mejor es recurrir a ellas solo en casos concretos, dado que suelen tener unos intereses altos. Por lo que, lo más recomendable, es utilizarla sólo para aplazar una compra concreta. Y, en el caso de tener pagos anticipados con tarjeta, lo mejor es cancelar la deuda pendiente anticipadamente.

No obstante, que esta sea una buena forma de utilizarla no quiere decir que sea la única, dado que cada usuario puede utilizarla según necesite. Por lo que, antes de contratar una tarjeta revolving, es importante conocer las condiciones y tener claro para qué se va a utilizar y bajo qué intereses”.

Por tanto, se aconseja leer bien las condiciones que nos imponen cuando nos dan una tarjeta revolving y usarlas lo menos posible.

FUENTES:

  1. LIBRE MERCADO: https://www.libremercado.com/2019-07-21/la-polemica-de-las-tarjetas-revolving-y-lo-que-puede-ensenarnos-sobre-la-gestion-de-nuestras-finanzas-1276642221/
  2. EL ECONOMISTA: https://www.eleconomista.es/banca-finanzas/noticias/10379442/02/20/Que-son-las-tarjetas-revolving-Las-claves-para-entender-una-sentencia-que-tiene-en-vilo-a-la-banca.html
  3. EN NARANJA: https://www.ennaranja.com/economia-facil/que-son-las-tarjetas-revolving-y-como-podemos-utilizarlas/
  4. ¿Qué son las tarjetas revolving?FINANZAS PARA TODOS: https://www.finanzasparatodos.es/es/secciones/actualidad/tarjetas_revolving.html
  5. FINTONIC: https://www.fintonic.com/blog/tarjetas-revolving-que-son/

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