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Redes sociales e Internet y sus diferentes usos estos días. Legalidad en la utilización.

Hay que destacar, en primer lugar, que “Internet ha revolucionado muchos ámbitos y especialmente el de las comunicaciones de una manera radical hasta el punto de llegar a convertirse en un medio global de comunicación hoy día cotidiano en nuestras vidas. Lo utilizamos para casi todo, desde compartir un momento con un amigo enviando un foto a través de mensajería instantánea hasta pedir una pizza o comprar un televisor. Antes, si queríamos leer un periódico debíamos comprar una edición local en papel cuando abría el quiosco de prensa con las noticias del día anterior. Hoy, con un solo clic no solo podemos leer nuestro periódico local, sino también el periódico de cualquier parte del mundo, con una actualización permanente de contenidos.

Internet ha evolucionado muchísimo desde su creación, que es, sin embargo, muy reciente desde la perspectiva de la historia, y poco ha quedado de esa primera red estática concebida para transportar unos cuantos bytes o para enviar un pequeño mensaje entre dos terminales. Hoy cantidades infinitas de información son cargadas y descargadas en este gigante electrónico. Hasta hace no mucho tiempo internet era un simple repositorio de información donde solo aquellas personas capaces de entender y manipular código eran las encargadas de publicar y mantener contenidos; ahora todos somos partícipes fundamentales, teniendo la posibilidad de generar contenidos y comentar contenidos existentes.

Durante los últimos años de la década de 1980 y la década de 1990, internet creció hasta incluir el potencial informático de las universidades y centros de investigación, lo que, unido a la posterior incorporación de empresas privadas, organismos públicos y asociaciones de todo el mundo, supuso un fuerte impulso para internet, que dejó de ser un proyecto con protección estatal para convertirse en la mayor red de ordenadores del mundo, formada por más de 50.000 redes, cuatro millones de sistemas y más de setenta millones de usuarios.

La aparición de la llamada Web 2.0 en la primera década del sigo XXI supuso una importante revolución a su vez en esta joven historia de internet, posibilitando el desarrollo de una nueva era en internet que permitía el nacimiento e implantación de redes sociales y otras herramientas de comunicación interactivas, participativas y sociales.

Ya no era solo una red de intercambio de información, se llegó a convertir en una herramienta de trabajo multidisciplinar, una sofisticada herramienta de escape de la realidad y, sobre todo, una importante herramienta de generación de contenidos y de comunicación entre individuos. Hoy tenemos la posibilidad de enviar información de un lugar del mundo a otro en segundos, realizar presentaciones online, compartir nuestras vidas a través de fotos, vídeos, sonidos y textos, vivir en un mundo paralelo como nos proponen algunos juegos, pero, sobre todo, compartir nuestra vida real, nuestra identidad auténtica. De esta manera, historias personales se convirtieron en públicas y temas locales se convierten en globales.

El desarrollo de internet ha puesto en marcha un debate sobre el modo en el que la comunicación a través de internet afecta las relaciones sociales. Internet libera al individuo de las restricciones geográficas y une a las personas en torno a nuevas comunidades de interés que no están atadas a un lugar concreto. Vivimos en una nueva sociedad en red y globalizada, unida a través de las nuevas tecnologías. Internet es nuestra herramienta de interacción relacional y plantea también nuevos retos para la privacidad y la seguridad.

Así pues, las tecnologías de la información han forjado cambios fundamentales en toda la sociedad posibilitando el paso de la era industrial a la era de redes. Vivimos en una sociedad en la que las redes de información global resultan infraestructuras esenciales, pero ¿cómo han afectado estos cambios a las relaciones humanas? Internet ha cambiado el comercio, la educación, el gobierno, la salud e incluso la forma de relacionarnos afectivamente; podría decirse que está siendo uno de los instrumentos principales de cambio social en la actualidad.

Es especialmente importante cómo ha afectado a la propia comunicación social. No hay duda de que cada día las nuevas tecnologías siguen ganando terreno y transformando nuestros hábitos y posibilidades de comunicación, y lo han hecho especialmente entre el público joven, aunque a día de hoy todavía haya lugar para las herramientas analógicas en determinados sectores. Con internet no existen ya fronteras para la comunicación. A través de internet las barreras tradicionales de tiempo y espacio desaparecen, como he comentado antes, y las posibilidades comunicativas se amplían. Se ha llegado incluso a hablar de «la nueva democracia de la comunicación» gracias al impacto de las herramientas sociales.

Hoy en día la instantaneidad y la movilidad se vuelven predominantes en la evolución de internet. El internet móvil vuelve a revolucionar, una vez más, esta joven historia. No hay duda de que nos enfrentamos a una realidad que es cada vez más móvil, con conectividad total a internet a través de smartphones y tabletas en todos los ámbitos posibles. Una realidad en la que todo está en la nube sin depender de un dispositivo concreto.

La tendencia de uso de internet de los usuarios ya no es pasar horas conectados delante de un ordenador después de las clases o de trabajar, sino estar conectados en todo momento y en cualquier lugar a través de dispositivos móviles.

El cambio de tendencia es radical y quien no lo esté asumiendo está perdiendo una oportunidad.

Oportunidades de comunicación que ha traído internet

Internet está totalmente integrado en nuestra vida diaria, en todos los ámbitos, y esto ha tenido una repercusión en la forma en la que interactuamos con los demás.

Un claro ejemplo de este impacto lo vi cuando empecé en el mundo de las redes sociales. Primero monté una red social política en el año 2005, cuando estaba terminando mis estudios en Estados Unidos. Por aquel entonces yo ya sabía que las redes sociales iban a cambiar cómo comunicarnos y, además, facilitar la forma de compartir información creando un nuevo canal transversalmente opuesto a los tradicionales.

Aunque aquel proyecto no triunfó, para mí fue una lección de aprendizaje. Tengo la sensación de que en muchos países está demasiado penalizado el hecho de fracasar, cuando solo el que no hace nada es el único que seguro no fracasa. Creo firmemente que los errores ayudan a mejorar, y todos sabemos que de ellos se aprende. Con creatividad, trabajo e ilusión es posible llegar a cualquier meta.

Luego creé Tuenti en 2006, cuando ya estaba aquí en España. Tuenti (que viene de «tu entidad» y no del número 20 en inglés, como muchos piensan) es una plataforma social de comunicación social entre amigos de verdad, que apostó desde el primer momento por la sencillez, la relevancia y la privacidad. De ahí la clave de su éxito.

En este sentido, creo que el valor de la comunicación social se encuentra fundamentalmente en poder estar en contacto con la gente que realmente importa en cada momento. Las herramientas sociales de comunicación permiten compartir experiencias e información, poner en contacto personas e ideas, de manera inmediata y sin fronteras, y el compañerismo, la amistad y la solidaridad concurren entre los individuos, como lo han hecho siempre, ahora con grandes facilidades, frente a limitaciones tradicionales de espacio o tiempo.

En cuanto a las infinitas oportunidades de comunicación que ha traído internet consigo, yo destacaría especialmente la aparición y asentamiento de las redes sociales en nuestra vida cotidiana. También ha afectado a la esfera personal del individuo en tanto que ha modificado los usos y costumbres en las relaciones afectivas o incluso sexuales, también en tareas de la vida cotidiana tan básicas como estudiar, los hábitos de compra, la economía (debido al sector emergente de startups y nuevos emprendedores), el comercio electrónico o incluso la movilización social.

Internet y la educación

Es evidente que internet ha tenido un notable impacto en todos los niveles de la educación, proporcionando un aprendizaje sin fronteras, sin límites. Creo que el futuro de la educación está conectado en red. En internet las personas pueden colaborar para crear y compartir conocimientos, y desarrollar nuevas maneras de enseñar y aprender que capten la atención y estimulen la imaginación de los estudiantes en cualquier momento y lugar, mediante cualquier dispositivo. Además, al conectar y habilitar a los estudiantes y los educadores, podemos acelerar el crecimiento económico y mejorar el bienestar social en todo el mundo. Debemos trabajar juntos, en red, para construir la sociedad del aprendizaje global.

La red de redes es una fuente inagotable de información y ha hecho que el consumidor de la información pase de tener el papel de receptor pasivo de un mensaje con los medios de comunicación tradicionales, a tener un papel activo, donde él selecciona qué información desea recibir, cómo y cuándo. Incluso el propio receptor decide si quiere mantenerse informado o no”.

Por otro lado, se puede destacar que “hoy en día podemos decir que además de tener una vida física privada, también tenemos otra vida privada virtual que llevamos a cabo a diario a través de ineternet y de las diverdas redes sociales que utilizamos. Por ello desde Aemol Consulting nos recuerdan que “no debemos olvidar que cuando generamos un perfil o una cuenta en las redes sociales estamos cediendo datos de carácter personal, una información que las empresas han de tratar de acuerdo con la Ley”.

Las redes sociales (Whatsapp, Twitter, Facebook, Linkedln, YouTube, Instagram, Pinterest, Google Plus…) han dejado de basarse en softwares cerrados para convertirse en plataformas flexibles, en las que los usuarios juegan un papel muy activo en lo que a comunicación e interacción se refiere. La mayoría de los usuarios de internet utiliza o consulta estos canales de comunicación casi a diario ya sea por trabajo, por ocio, por comunicación; no cabe duda de las ventajas que aporta, pero también entraña sus riesgos, que debemos siempre tener en cuenta.

Recordemos que para crearse un perfil público es preciso facilitar previamente datos personales, así como otras informaciones, si bien siempre al dar esa información se debe consentir una serie de permisos de privacidad del perfil y condiciones de uso, que en la mayoría de las ocasiones los usuarios realizan a la ligera, sin tener en cuenta, en muchos casos sus posibles y futuras consecuencias. Poco a poco, las redes sociales van consolidando un archivo de los usuarios con los datos que facilitan, cuando realizó el alta, en los comentarios que añaden acerca de sus aficiones, trabajos, amistades actividades, fotos… mucha información que en la mayoría de las ocasiones se facilita de manera inconsciente y que sirve para ir configurando un perfil cada vez más definido y que en manos inapropiadas entrañan muchos riesgos. Uno de ellos, es la privacidad. Las redes sociales han tenido que endurecer los estándares de privacidad y seguridad para adaptarse a la normativa vigente en materia protección de datos.

Según nos explican desde Aemol Consulting “estas plataformas cumplen con la LOPD, en cuanto a que solicitan el consentimiento del usuario para recabar y tratar nuestros datos personales, incluyendo una redacción sencilla con las condiciones y políticas de privacidad para que el consentimiento que prestamos sea de verdad informado y consecuente, dado que la mayoría de los usuarios no son conscientes de la cantidad de datos que se entregan con la generación de un perfil en cualquiera de la redes sociales que hoy conocemos, o durante la interacción en las mismas”. De ahí, que en palabras de la consultora, experta en protección de datos, “las redes sociales no deben limitar sus esfuerzos destinados a la protección de datos, sino que han de involucrarse de manera efectiva para conseguir que los usuarios dispongan de un mayor conocimiento sobre los usos de la información personal y los riesgos que estos presentan al interactuar en la redes sociales”.

Como usuarios de redes sociales podemos hacerlo de dos formas a título personal o de forma profesional, siempre teniendo en cuenta el nivel de privacidad. En relación al primero de los usos, hemos de configurar la cuenta de forma que sólo los contactos de la misma puedan ver los contenidos del usuario, además de no añadir a desconocidos para evitar así el curioseo que ello propicia; en cuanto al uso profesional de la cuenta, es importante darse a conocer al máximo evitando siempre publicar contenidos y fotos personales, ciñéndose al propósito y siendo responsable de los contenidos, en particular cuando atañan a terceras personas.

Las privacidades de las redes sociales nos recuerdan desde Aemol Consultingno está establecida para preservar nuestra intimidad, ni nuestros datos, todo es visible por defecto. Esta es una de las batallas entre los legisladores europeos y las todopoderosas compañías americanas. Los primeros quieren obligarlas legalmente a ser rigurosas en esa materia otorgando la privacidad máxima por defecto, y así proteger a quienes por ignorancia o negligencia no hacen uso de las opciones de configuración, por su parte las compañías se resisten a renunciar”.

En tercer lugar, cabe señalar que “

Una de las mayores revoluciones de principios del siglo XXI ha sido, sin lugar a dudas, la creación y generalización del uso de las redes sociales y servicios equivalentes como forma de relacionarnos con los demás.

Estos servicios consisten generalmente en plataformas y aplicaciones en Internet creadas con el objetivo de facilitar y mejorar las relaciones e interconexiones sociales entre las personas aun estando en distintos extremos del mundo, si bien estos servicios tienen un desarrollo y una naturaleza muy diversa.

Así, encontramos redes sociales generalistas, que abarcan todo tipo de relaciones e interconexiones, ya sean de amistad como de negocio, frente a otras centradas en fomentar relaciones y conexiones estrictamente profesionales, algunas redes con alcance local frente a otras de alcance mundial, otras sectoriales o centradas en negocios, intereses o aficiones concretas, redes que priman el uso de unos soportes concretos (por ejemplo, fotos o vídeos), etc.

Por ello, pese a algunas características comunes, es complicado hablar de un único fenómeno o realidad tecnológica, social, económica o jurídica.

Si bien el objetivo inicial de las redes sociales podría señalarse como el de fomentar las relaciones e interconexiones entre personas, hemos vivido una evolución incesante de estos servicios que ha provocado que, a fecha de hoy, no exista consenso ni en el propio concepto de red social y se aplique este concepto a muy diversos modelos de negocio.

Gracias al desarrollo tecnológico de los últimos años, por ejemplo en materia inteligencia artificial, y al aumento exponencial de usuarios de estos servicios, las redes sociales han evolucionado para intentar aportar cada día un mayor valor añadido a sus usuarios, con contenidos y funcionalidades cada vez más completos y complejos, mientras que en paralelo han buscado una mayor “monetización” de sus negocios, que un gran número casos se ofrecen de forma gratuita a los usuarios.

Para ello, las redes sociales y servicios equivalentes han invertido en la gestión eficiente de las grandes cantidades de información que manejan (a través del denominado “big data”) y en la oferta de servicios a personas, negocios e instituciones que sí sean monetizables, como son los de “publicidad dirigida”, es decir, publicidad adaptada a los gustos e intereses de los propios usuarios.

Es una realidad que, por ejemplo, la publicidad ha encontrado tanto en las redes sociales como en otros negocios de Internet como webs y otras aplicaciones distintas de las redes sociales un medio de difusión óptimo que permite, entre otras cosas, adaptar los mensajes a los receptores, ampliar el alcance del mensaje, recibir un mayor “feedback” de los receptores y mejorar así en el análisis del impacto de las campañas realizadas.

Así, en paralelo, hemos podido ver cómo se han creado incluso nuevas profesiones relacionadas con el negocio publicitario en Internet a través de estos y otros servicios, como sería el caso de los “influencers”.

También tienen cabida en la redes sociales una gran cantidad de actividades con impacto directo en las personas y en la sociedad, como es el tratamiento de imágenes y otros datos personales, la inclusión por los usuarios de opiniones e información en las redes (con los posibles impactos en el derecho al honor o la reputación), el intercambio de activos y la creación de relaciones jurídicas y económicas entre personas o con negocios, así como incluso, y en ocasiones, la posibilidad de comisión de delitos por usuarios o terceros a través de los servicios, como ocurren en los casos de amenazas.

Esta evolución incesante y exponencial que sigue produciéndose aún hoy en día, junto con esta “doble vis” económica como social, provoca que la normativa aplicable a este tipo de servicios sea amplia, compleja y transversal.

Debe tenerse en cuenta, además, que dada la extraterritorialidad y carácter global de numerosas redes, la ubicación del prestador del servicio no coincide en muchos casos con la del usuario.

PRIMER RETO JURÍDICO: DETERMINAR CUÁL ES LA NORMA APLICABLE 

Por ello, el primero de los retos jurídicos a enfrentar es el de la determinación de la norma aplicable y la de la autoridad de control competente, que en ocasiones no será la del país en el que se encuentre el usuario final del servicio.

Esta situación ha llevado a que, en los últimos años, de forma cada vez más habitual, las normas nacionales o europeas busquen cada vez más la aplicación extraterritorial de sus reglas y protección, tal como ocurre con la normativa de protección de datos europea.

Como siempre se traslada desde el despacho a los estudiantes del Máster en Abogacía Internacional de ISDE, otro de los retos jurídicos está en la determinación del rol de los prestadores de servicios y de su responsabilidad, dado que, por la propia naturaleza de las redes sociales, gran parte de los contenidos e información volcada en cada red se genera por los propios usuarios, y son esos contenidos los que son susceptibles, en ocasiones, de incumplir determinada normativa o infringir derechos de terceros.

TRATAMIENTO DE DATOS PERSONALES EN EL MARCO DE LAS REDES SOCIALES 

Como apuntábamos, las redes sociales deben tener en cuenta un gran acervo normativo que les es de aplicación a la hora de desarrollar sus actividades.

Una de las principales áreas normativas a tener en cuenta es la de protección de datos personales.

Actualmente, en España, dicha normativa se contiene fundamentalmente en dos normas: el Reglamento (UE) 2016/679 relativo a la protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de datos personales y a la libre circulación de estos datos (conocido comúnmente como RGPD) y la Ley Orgánica 3/2018 de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derechos Digitales (conocida como LOPDGDD).

En este sentido, es importante tener claro que, según el RGPD, un dato personal es “toda información sobre una persona física identificada o identificable”, es decir, cualquier dato a través del cual la identidad de una persona pueda determinarse directa o indirectamente.

Esto implica que se consideren como dato personal desde las fotografías subidas en las cuentas y perfiles y en las que aparecen personas, el propio nombre de los perfiles, así como datos sobre la vida de los usuarios como, por ejemplo, sobre gustos, intereses u opiniones, su lugar de residencia o sus relaciones con terceros, entre otros.

OTRAS NORMAS APLICABLES A LAS REDES SOCIALES

Sin embargo, pese al foco que se ha puesto en los últimos tiempos en la aplicabilidad a estos servicios de la normativa de protección de datos, cabe aclarar que no solamente esta materia regula y aplica al funcionamiento de las redes sociales.

Existen otras normas específicas sobre Internet, como las de servicios de la sociedad de la información y comercio electrónico, las de protección a consumidores y usuarios y otras normas que establecen reglas específicas para los negocios y actos jurídicos desarrollados por medios digitales.

Además, estos servicios quedan regulados por normativas trasversales y aplicables a cualquier negocio “online” u “offline” como son las fiscales, de competencia, o las de publicidad.

Al margen de esta regulación general y trasversal, la cuestión que lleva tiempo suscitándose en los reguladores, en la doctrina e incluso en la opinión pública es la necesidad o no de establecer regulación específica a la tecnología y los negocios tecnológicos, sea el de redes sociales, plataformas digitales, inteligencia artificial, “blockchain” u otras tecnologías y negocios específicos que han surgido, o seguirán surgiendo, basados en tecnología de gran implantación en la actualidad.

Existen recientes ejemplos de cómo el regulador nacional ha probado esta nueva vía de establecer regulación específica a una tecnología concreta.

Nos referimos, por ejemplo, a los derechos digitales que se aprobaron en la LOPDGDD hace algo más de un año ya, algunos de cuales sí se refieren a tecnologías y funciones tecnológicas específicas como las de geolocalización, video-vigilancia, a los mecanismos de monitorización de dispositivos digitales o las propias redes sociales y servicios similares.

Cabe plantear el horizonte temporal y la vida y vigencia de las normas que establezcan regulación de esta forma, en la medida en la que el desarrollo tecnológico y de los negocios digitales es cada vez más rápido.

Por ello, hay quienes abogan por una regulación más neutra tecnológicamente, como es el RGPD que aplica al tratamiento de datos con independencia de la tecnología o funcionalidad aplicada, frente a quienes consideran necesario regular los servicios y tecnologías concretas o, lo que es lo mismo, los fenómenos con impacto social y económico más relevantes en cada momento.

La validez y estabilidad del modelo de regulación específica se complica cuando los conceptos regulados, como es el de las redes sociales, abarcan fenómenos tan variados y complejos como este”.

Lo que se puede deducir de todo esto es que la revolución que han supuesto las redes sociales ha puesto en peligro la protección de datos y es necesario avanzar en esta materia, aprobando más normativa, complementaria de todo lo relativo al Reglamento Europeo de Protección de Datos de 2016 y la recién Ley Orgánica 3/2018, de 5 de diciembre, de protección de datos.

Una vez dicho esto, cabe decir que “

no cabe duda del poder de convocatoria y de influencia de las redes sociales en nuestra sociedad, pero ¿cómo nos afecta el uso de las redes sociales? ¿qué peligros acarrea una elevada exposición? y, lo más importante ¿cómo debe fomentarse un correcto comportamiento para jóvenes y no tan jóvenes?

¿Sabías que en España el uso abusivo de las nuevas tecnologías entre los jóvenes ha pasado de un 16% a un 21% en solo dos años (2015-2017)? El dato es motivo de preocupación y ha provocado que el mal uso de la tecnología se incluya dentro de la Estrategia Nacional de Adicciones.

9 Peligros del excesivo uso de las redes sociales

El exceso de presencia en las redes sociales, la elevada exposición de nuestra vida, la revelación de datos que deben ser confidenciales ya son tema de debate entre padres y madres y objeto de estudio por parte de especialistas que cada día aportan datos nuevos sobre los peligros del mal uso de las redes sociales, en especial por parte de adolescentes y jóvenes, aunque estos problemas pueden aplicarse a cualquier usuario y rango de edad.

  1. Falta de desconexión Según el estudio Desco-net-ta de Pangea, la adicción a las redes sociales nos impide desconectar totalmente en vacaciones y tomarnos el necesario descanso mental y físico que necesitamos. Un 30% de los españoles sube y comparte fotos, vídeos y todo lo que hace en vacaciones a través de sus perfiles en redes sociales. El ‘postureo’ en redes sociales nos impide olvidarnos de algo tan necesario como es descansar en vacaciones. Está comprobado que desconectar de las redes sociales aumenta nuestra felicidad y bienestar.
  2. Adicción a las redes sociales en adolescentes Esta elevada exposición al uso de las redes sociales es especialmente preocupante entre jóvenes y adolescentes. En España se estima que un 33% de las consultas al psicólogo ya están relacionadas con asuntos cibernéticos y, en especial, con el excesivo tiempo de uso de los dispositivos móviles. Muchos de ellos (aunque también muchos adultos) padecen nomofobia ¿Sabes qué es?
  3. Baja autoestima y problemas de ansiedad El comportamiento en algunas redes sociales tiene un efecto directo en la autoestima de los usuarios. ¿Sabías que subir un número excesivo de ‘selfies’ o la constante actualización de nuestra imagen de perfil en redes sociales como Facebook, Instagram o Snapchat están directamente relacionadas con nuestro nivel de autoestima? Para muchos usuarios, la reacción de sus seguidores a estos cambios de imagen puede conllevar problemas de ansiedad o de depresión, en especial en épocas conflictivas como la adolescencia.
  4. Falta de separación entre vida real y social El exceso de uso y la elevada exposición de nuestra vida en redes sociales trae consigo que no sepamos distinguir lo que pertenece al ámbito de nuestra vida real de lo que pertenece al mundo de las redes sociales. Lo que nos sucede en el ámbito de las redes sociales cada vez tiene más repercusión en nuestro comportamiento o en nuestro día a día en la vida real. Necesitamos una constante aprobación de nuestros comportamientos. Y no debería de ser así.
  5. Frustración y soledad Puede resultar paradójico, pero un excesivo uso de las redes sociales puede estar relacionado con problemas de frustración y soledad. La falta de discriminación entre lo real y lo virtual, así como de la necesidad constante de aprobación puede desembocar en problemas de frustración y aislamiento por parte de usuarios que no se sienten lo suficientemente reconocidos en redes sociales lo que les lleva a aislarse socialmente en el mundo real.
  6. Capacidad de sueño El acceso universal a las redes sociales a través de nuestros dispositivos móviles está repercutiendo en nuestra capacidad de sueño. Según los estudios, un 25% de los usuarios de redes sociales se despiertan de madrugada o interrumpen su sueño para revisar si hay alguna novedad o qué actualizaciones se han producido en sus redes sociales. Facebook y Youtube son las redes sociales que más nos quitan el sueño (sin contar por supuesto WhatsApp). ¿Sabes qué es el Fomo?
  7. Falta de capacidad de atención y retención Uno de los peligros del uso de las redes sociales incide directamente en nuestra capacidad de atención y de reflexión. Cada vez se apuesta más por contenidos fugaces o de rápida caducidad (Twitter, Snapchat, Whatsapp) lo que provoca que nuestra capacidad de retención de información se vea afectada y que no dispongamos de elementos o referencias para la reflexión sosegada de la información y, en muchas ocasiones, no sepamos dónde hemos leído una noticia que damos por válida.
  8. Reacciones viscerales y sociales Es habitual que las redes sociales saquen nuestro lado más visceral y, ante determinadas informaciones (que en muchas ocasiones son falsas o manipuladas) activemos nuestros mecanismos de ira o repulsa sin detenernos a pensar si con ello perjudicamos a otros usuarios. Este comportamiento es cada vez más habitual en redes sociales como Twitter.
  9. Egocentrismo Según el estudio Your brain in Social Media (que se podría traducir en Cómo afectan las redes sociales a tu cerebro) de Susan Greenfield, un 80% de los usuarios centra el uso de las redes sociales en hablar de sí mismo, de lo que le ocurre, de cómo se siente o de qué problemas le preocupan. Esto puede derivar en un narcisismo y en falta de empatía con los problemas de los demás”.

Para proteger todos los aspectos relacionados con las redes sociales e Internet, ha surgido una rama del Derecho denominado Derecho Digital. Cabe decir, una vez dicho esto, que “

el derecho digital nace como respuesta a la imperiosa necesidad de contar con una normativa jurídica para toda actividad relacionada con los servicios de la sociedad de la información y comunicación. Las nuevas tecnologías han revolucionado en muy poco tiempo muchas esferas de nuestra vida desde el punto de vista, social, cultural, laboral, deportivo… Por eso surge la obligación de regular de nuevo cada campo, adaptándolo a la vida actual.
El derecho digital consiste en conjunto de normas que regulan los derechos y obligaciones, tanto de las empresas como de los usuarios, en relación a campañas publicitarias, marketing online, así como de la promoción de productos y/o servicios ofrecidos a través de Internet. Se trata de dar una nueva respuesta, teniendo en cuenta la especialidad de cada medio, el panorama actual e incluso su evolución.

Hoy en día en el entorno digital hay nuevos conceptos con los que estamos plenamente familiarizados y que han dado lugar a los sectores del social media compliance, asesoría legal e-commerce, abogado startupActualmente hay una mayor protección en el comercio electrónico, sobre todo con los cambios regulatorios de Europa, que dan mucho poder al usuario frente a las empresas.Se ha progresado hacia el empoderamiento del consumidor y el usuario, y el motivo de tal avance no es otro que la exposición a la que se encuentran sometidos todos lo negocios.

Además, y de cara a la protección del usuario, la normativa actual también exige a las empresas que estén adaptadas al nuevo RGPD y al reglamento de E-Privacy. Aun así, Facebook sigue siendo una herramienta muy potente de monitorización de los comportamientos y los gustos sociales que siempre será útil a las empresas a la hora de utilizarlo como baremo de cara al lanzamiento de sus productos. Es en este punto donde los reguladores nacionales y europeos deben estar alerta, para ponderar la libre competencia y la garantía a la privacidad.

¿Qué ocurre en Facebook?

Facebook es la red de redes sociales. Este medio ha pasado de ser un inocente sitio para estudiantes de Harvard a convertirse en el principal medio online, el peso pesado del intercambio de la información de entretenimiento, generador de tendencias y modas. Al medio social, no obstante, le han llovido las críticas a cuenta de la privacidad, porque tiene la mayor base de datos personal del mundo junto a Google.

En marzo de 2017 Facebook anunció una actualización de sus políticas de privacidad, para prohibir que terceras personas usen datos personales de su plataforma para la comercialización, pero esta noticia  contrasta con la reciente multa recibida meses después (septiembre de 2017) por la Agencia Española de Protección de Datos, de 1,2 millones de euros, por infracciones graves en el tratamiento de datos.

Así y todo, Facebook, con el derecho digital en las redes sociales como telón de fondo, acaba de reaccionar informando que dará prioridad a la información personal frente a la de las empresas, atendiendo a las críticas que han recibido, según su fundador y actual consejero delegado, Mark Zuckerberg, porque el contenido público de las marcas está comenzando a superponerse sobre la información personal de los usuarios. Estos cambios en Facebook limitan las estrategias en redes sociales de las empresas que utilizan este tipo de canales para la publicidad, pues tendrán más dificultad para visualizar sus contenidos y conseguir más interacción de los usuarios. Aun así, Facebook sigue siendo una herramienta muy potente de monitorización de los comportamientos y los gustos sociales que siempre será útil a las empresas a la hora de utilizarlo como baremo de cara al lanzamiento de sus productos. Es en este punto donde los reguladores nacionales y europeos deben estar alerta, para ponderar la libre competencia y la garantía a la privacidad.

¿Qué ocurre en Instagram?

Para entender qué ocurre en Instagram, la segunda red social con mayor participación, es preciso destacar que la actual propietaria de esta red social es Facebook desde 2012, fecha de la adquisición de compra por valor de 1000 millones de dólares. Cuenta con más de 700 millones de usuarios a nivel global y su alcance podría superar los mil millones de personas en 2018. De este modo, podemos hacernos una idea de la magnitud y la posible utilización de los datos entre las dos plataformas.

En Instagram, que centra su actividad en las fotografías, vídeos y el poder de la imagen sobre la información, están presentes más del 90% de las mejores marcas del mundo que, además utilizan a los perfiles con mayor número de seguidores para publicitarse, introducen sus anuncios y cuentan con sus propios perfiles. Al publicar información de tu empresa en este medio otorgas una licencia de uso sobre tus contenidos”.

Los que más usan Internet y las redes sociales son los jóvenes. En este aspecto, cabe señalar que las redes sociales e internet se utilizan muchas veces para cometer malas prácticas. Así pues, cabe señalar que “

El uso de las redes sociales ha crecido enormemente en los últimos años hasta convertirse en una referencia de comunicación por Internet. Paralelamente, se ha suscitado un debate social sobre la conveniencia de estas redes, especialmente entre los jóvenes, por sus posibles consecuencias legales o familiares.

Para atende a esta preocupación social creciente, la Fundación Pfizer ha organizado el V Foro de Debate Social en el que se han aportado las claves para el análisis de esta cuestión y donde se han dado a conocer los resultados del estudio “La juventud y las redes sociales en Internet”, que se puede descargar gratuitamente en www.fundacionpfizer.org.

Esta investigación responde a preocupaciones prioritarias como los hábitos y usos de los jóvenes en las redes sociales, o dónde está el límite entre el uso y abuso. Para ello, el informe consta de una encuesta representativa nacional de los diferentes rangos socioeconómicos de 1.000 chicos y chicas españoles de entre 11 y 20 años de edad, complementada con otra encuesta paralela entre 1.000 padres y madres de los jóvenes encuestados, así como de entrevistas en profundidad a reconocidos expertos en la materia.

“Se trata del primer estudio riguroso realizado en nuestro país sobre el uso que hacen los adolescentes del teléfono móvil, las nuevas tecnologías y las redes sociales que ofrece Internet”, afirma Francisco J. García Pascual, director de la Fundación Pfizer. En este sentido, “la principal conclusión del estudio –añade- es que las redes sociales se encuentran totalmente incorporadas al día a día de los adolescentes,  frente al elevado porcentaje de padres que desconocen en su totalidad o han incorporado con más lentitud este tipo de herramientas. En este sentido, llama la atención que un 30% de los padres todavía no tiene acceso a Internet”.

Revolución en la forma de comunicación entre los adolescentes

Desde hace menos de un año se ha producido una revolución en la forma de comunicación de los adolescentes ya que, según revela el estudio, el 98 por ciento utiliza Internet dentro o fuera del hogar. Entre los servicios de Internet que más utilizan los jóvenes, la mensajería instantánea (tipo Messenger) se sitúa a la cabeza, seguida de la escucha on line de música y vídeos, la búsqueda de información por razones de estudio o trabajo y el envío / recepción de correos electrónicos.
 “El 92 por ciento de los jóvenes usa las redes sociales para charlar con sus amigos prácticamente a diario. Sin embargo, solamente dos tercios de los padres son conscientes de que sus hijos participan en estas redes  (casi el 40% de los padres son desconocedores de las redes sociales)” destaca García Pascual.

En cuanto al tipo de comunicaciones que se mantienen en estas redes sociales, los datos revelan un significativo desconocimiento de los padres: sólo la mitad conoce la participación real de sus hijos en páginas de amigos o blogs. También existe un relativo desconocimiento de la frecuencia con la que se conectan sus hijos a Internet.

En lo que sí coinciden padres e hijos es en el principal uso que realizan los jóvenes de estas redes sociales: contactar con amigos a los que se ve con frecuencia.

¿Supervisan los padres lo que hacen sus hijos en Internet?

Como principal problema, el estudio subraya que ocho de cada diez jóvenes usuarios de redes sociales dicen tener su propio “perfil” en alguna de estas comunidades digitales (es decir, su propia página de usuario, con sus datos personales o, por ejemplo, con sus propios comentarios, imágenes, vídeos, etc.). Aspecto, que sólo 6 de cada 10 padres conocen.

Dentro del hogar, la mayoría de los jóvenes usuarios de redes sociales utiliza el ordenador en su propia habitación, exclusiva de él o ella (el 42,5% de los casos) o compartida (10,7%). Sólo uno de cada cinco lo hace en un lugar común como una sala o salón familiar, por tanto “a la vista” de los padres u otros adultos del hogar.

Ante una pregunta más directa, una mayoría de los jóvenes usuarios de las redes sociales (el 52,8%) confirma que su padre/madre nunca o pocas veces supervisa lo que hace en Internet.

Del mismo modo, los jóvenes facilitan más datos personales en estas redes sociales de lo que sus padres creen conocer. Las diferencias principales se producen en relación al nombre del chico/a y en la edad. De mayor a menor frecuencia de datos facilitados por los jóvenes en estas redes se encuentran: su género, nombre, edad/fecha de cumpleaños, ciudad de residencia, dirección de correo electrónico, centro de estudio, gustos y aficiones; un 16,7% ofrece su dirección postal; y algo menos, un 13,1%, su número de teléfono.

Según Francisco J. García Pascual uno de los datos más relevantes del estudio es que “uno de cada cinco progenitores desconoce el número de contactos que su hijo puede tener en las redes sociales en las que participa. Y cuando afirman saberlo, el número medio dado se aleja bastante del real: 36 contactos según los padres frente a los 116 que dicen tener los hijos”.

Además, los jóvenes participantes en redes sociales reconocen tener o cumplir menos normas de uso de Internet que lo que afirman sus progenitores (tiempo que se puede pasar conectado, tipo de información que se puede compartir, páginas o redes sociales a las que se puede acceder).

Por último, este estudio también aporta datos sobre el uso de móviles entre los jóvenes: prácticamente nueve de cada diez tienen teléfono móvil. Entre esta gran mayoría de jóvenes, tres de cada diez envía SMS diariamente y seis de cada diez lo hace al menos dos o tres veces a la semana, hecho que conocen sus padres, aunque estos últimos tienen la percepción de que sus hijos están mucho más “enganchados” a su utilización diaria. Situación que se repite con los mensajes multimedia: los padres perciben que sus hijos los envían con mayor frecuencia de la que realmente presentan.

Riesgos del uso de las redes sociales

Al ser preguntados por los posibles riesgos del uso de las redes sociales, los jóvenes identifican de forma espontánea una amplia variedad de posibles riesgos o amenazas. Citados de mayor a menor frecuencia: posible vulneración de datos e información personal, suplantación de personalidad, acceso a contenidos inapropiados o peligro de entrar en contacto con gente deshonesta.

Afortunadamente, la gran mayoría de los jóvenes usuarios de redes sociales parece no haber sufrido ninguno de estos problemas o amenazas evaluados.

En todo caso, el problema sufrido más citado es el de la adicción o el uso excesivo de estas redes (un 7,3% del conjunto de jóvenes usuarios), seguido por el acceso a determinados contenidos inapropiados (6,1%). Entre estos jóvenes, el desconocimiento de la situación por parte de los padres parece ser la razón de que la mayoría de adolescentes afirmen que sus padres no han tomado ninguna medida cuando han sufrido alguna de estas amenazas.

El “ciberbullying” es una de las formas de acoso “más perversas”
El ‘ciberbullying’ es una de las formas de acoso “más perversas, malintencionadas y que más sufrimiento producen en sus víctimas”, según alerta el experto en menores e internet, Leonardo Cervera, quien explica que las personas que lo sufren, generalmente adolescentes de entre 13 y 14 años, se convierten en seres “inseguros, depresivos, solitarios e infelices” cuyo rendimiento escolar se ve profundamente afectado.

En este sentido, el autor del libro “Lo que hacen tus hijos en internet” apunta que el fenómeno conocido como ‘ciberbullying’ o ‘ciberacoso’ tiene lugar cuando una persona ejerce presión sobre otra “de forma repetida y maliciosa” a través del envío de correos electrónicos. “Se trata de un acoso mucho más sistemático que otros debido a la condición pseudoanónima del agresor”, aclara.

No obstante, matiza que no se trata de un fenómeno nuevo, ya que “siempre ha habido niños víctimas de acoso en los colegios y gente que disfrutaba haciéndoles la vida imposible”. “Lo novedoso y preocupante del ciberacoso es que las nuevas tecnologías ayudan a que estas agresiones sean más reiteradas y hay que tener en cuenta, además, que los adolescentes son fácilmente influenciables”, asegura.

“La dinámica del conflicto y la violencia está por todas partes. En “reality shows”, como Operación Triunfo o Gran Hermano, los participantes se atacan y humillan, del mismo modo en que en los jurados de estos programas siempre hay un miembro que se dedica a descalificar a alguno de ellos para aumentar el morbo entre la audiencia”, critica Cervera.
Respecto al perfil de las víctimas, el experto subraya que “cualquiera está expuesto a este fenómeno” aunque explica que los ‘ciberacosadores’ suelen centrarse en los “raros”, aquellos niños “que son diferentes física o anímicamente”. “El gordito, el empollón, el enfermizo o el que está siempre con chicas es objeto de mofa por otros compañeros de las redes sociales o recibe amenazas e insultos a través del teléfono móvil que le llevan a pensar de sí mismo que tienen una vida miserable”, afirma.

Por su parte, el agresor suele ser un reflejo de su situación en casa o de los problemas que tiene para relacionarse con los demás. “En el caso de las acosadoras, este comportamiento suele ser síntoma de un bajo nivel de autoestima, al contrario de los acosadores, quienes habitualmente presentan un concepto de sí mismos demasiado alto”, asegura.

“Hoy en día algunos niños aprenden a utilizar internet antes incluso que a leer o escribir”, mantiene. Así, destaca que, por regla general, lo usan para jugar a partir de los ocho o nueve años y para ver vídeos y comunicarse con otros (messenger), a partir de los diez años. Sin embargo, a juicio de Cervera, la mayoría de los padres “no tienen ni idea de lo qué hacen sus hijos en la Red”. “Muchos progenitores creen que lo saben porque ellos también navegan, pero la diferencia está en que los padres usamos Internet y los niños viven en él”, apostilla.

Si rehúye conectarse, puede ser una víctima

Para averiguar si un adolescente es víctima de ‘ciberbullying’, el autor aconseja observarle de cerca y estudiar su comportamiento. “Si rehuye conectarse a internet o se olvida constantemente el teléfono móvil en casa, puede ser síntoma de que está siendo acosado“, advierte. A partir de ese momento, Cervera recomienda “controlar discretamente lo qué hacen, pero nunca espiarles”. “Suelen estar irritables y les da vergüenza hablar de ello, por lo que hay que actuar con sutileza”, apunta”.

FUENTES:

  1. Cómo nos afecta el uso de las Redes Sociales. Andalucía digital: https://www.blog.andaluciaesdigital.es/uso-de-las-redes-sociales-como-nos-afecta/
  2. El impacto de internet en la vida diaria. BBVA Openmind: https://www.bbvaopenmind.com/articulos/el-impacto-de-internet-en-la-vida-diaria/
  3. Tipos de redes sociales y sus características. InboundEmotion: https://www.inboundemotion.com/blog/tipos-de-redes-sociales-y-sus-caracter%C3%ADsticas
  4. Las redes sociales y la protección de datos. Diario Jurídico: https://www.diariojuridico.com/las-redes-sociales-y-la-proteccion-de-datos/
  5. Jóvenes y redes sociales: los límites entre el uso y el abuso. Consejos de tu farmacéutico: https://www.consejosdetufarmaceutico.com/mente/adicciones/jovenes-y-redes-sociales-los-limites-entre-el-uso-y-el-abuso/
  6. Derecho digital y redes sociales. Letslawhttps://letslaw.es/derecho-digital-y-redes-sociales/
  7. La normativa reguladora de las redes sociales: Más allá de la protección de datos. Confilegal: https://confilegal.com/20200129-la-normativa-reguladora-de-las-redes-sociales-mas-alla-de-la-proteccion-de-datos/
  8. Adicción a las redes sociales: causas y síntomas principales. Iberdrola: https://www.iberdrola.com/compromiso-social/como-afectan-redes-sociales-jovenes

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