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El actual mercado de trabajo en España. Parte II

Ya hicimos un primer análisis del mercado laboral en España. Ya se dijo que, en parte, la situación laboral en España ha caído mucho, sobre todo por las drásticas subidas de impuestos y las escasas reformas para mejorar la contratación en España.

En primer lugar, cabe señalar que “estar desempleado no es la única circunstancia que evidencia las disfunciones del mercado laboral. Hay otras situaciones, como tener un empleo de menos horas de las deseadas (denominado subempleo) o directamente, haber dejado de buscar un trabajo por puro desánimo, y dejar de pertenecer así a la población activa.

Este es el mensaje que ha lanzado la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en su último informe de Perspectivas sociales y del empleo en el mundo. Tendencias 2020 presentado hoy. En estas proyecciones, este organismo internacional pone cifras a toda esta cantidad de trabajadores para los que el mercado de trabajo no encuentra un sitio en España.

Concretamente, a los 3,3 millones de desempleados la OIT suma 1,2 millones de trabajadores, la mayoría mujeres, que aunque tienen un empleo a tiempo parcial, les gustaría trabajar con jornada completa. Y, además, otros 900.00 que no buscaban activamente empleo –y por tanto no cumplen los requisitos para clasificarse como parados ni como activos– pero que aceptarían un empleo si se lo ofrecieran.

Esto suma 5,4 millones de personas que están de una forma u otra “subutilizadas” en el mercado de trabajo español (según la terminología de la OIT). Esto equivale al 23% de la fuerza laboral en 2019, cifra que es sustancialmente superior a la tasa de paro en España, que está en el entorno del 14% , y que es el indicador que se utiliza para conocer la marcha del empleo.

Esta situación se da de forma más acusada entre los jóvenes de 15 a 24 años, quienes tienen una tasa de subutilización del 48%: solo uno de cada dos jóvenes de esta edad tenía un empleo o trabaja las suficientes horas.

En cualquier caso, la infrautilización de la fuerza laboral es en España muy superior a la media de la Unión Europea, donde dicha tasa total es del 14% y la de los jóvenes, el 28%.

Y el mismo desfase ocurre de forma global en el mundo. De hecho, el informe indica que “la demanda de mano de obra mundial se extiende mucho más allá de los 188 millones de parados que había en todo el mundo en 2019”. Así, de igual forma que en España, existen otros 165 millones de empleados que trabajarían más horas y 120 personas que no son considerados parados pero que aceptarían un empleo. En total, 470 millones de trabajadores “subutilizados” en todo el mundo, según la OIT.

Por eso, el informe conocido ayer indica que “debemos preguntarnos, por ejemplo, si la tasa de desempleo es la medida más fiable del mal funcionamiento del mercado laboral”. O, por el contrario, debería medirse también si las personas en edad de trabajar pueden desarrollar o no todo su potencial en el trabajo. Para la OIT realizar correctamente esta medición “es crucial para evaluar la creciente percepción de que los mercados laborales no están distribuyendo adecuadamente los frutos de su crecimiento económico”.

En este sentido, esta organización llama la atención de la pérdida de peso de las rentas salariales en el PIB español durante los años de la crisis. Así, con su propia medición –que incluye a asalariados y autónomos, a diferencia de la contabilidad nacional del Instituto Nacional de Estadística (INE) que solo recoge las rentas de los trabajadores por cuenta ajena– la OIT indica que dicha participación de los ingresos laborales ha disminuido 5,4 puntos durante la crisis, pasando del 66,6% del PIB en 2009 al 61,2% en 2017.

“Esto significa que 64.500 millones de euros dejaron de estar en manos de los trabajadores”, dijo ayer El director de la Oficina de la OIT para España, Joaquín Nieto.

Junto a todo esto, el informe también alerta de otros dos desafíos de los mercados de trabajo globales y, en particular, el español: el envejecimiento de la población y el insuficiente crecimiento de la productividad. En el caso español ambas cuestiones se están deteriorando con más velocidad que la media de los países de su entorno. Por ejemplo, la edad media de su fuerza laboral ha pasado de 35 años de media en 1990 a los 43,4 de 2019, cuando este aumento en Europa ha sido de 36,9 años en 1990 a 41,4 años el pasado año.

Ante esto Nieto ha asegurado que para afrontar estos retos “el Gobierno tiene poco margen de política monetaria pero más para las políticas fiscales para estimular determinados sectores”. En concreto, se ha referido a cuatro sectores que son los que según las previsiones de la OIT generarán más puestos de trabajo en los próximos años: las actividades digitales; el empleo verde relacionado con la transición energética; la formación, sobre todo en los nuevos puestos de los sectores anteriormente citados; y el sector de los cuidados a las personas, que aumentará su importancia a medida que aumenta el envejecimiento de la población.

En opinión de Nieto, la digitalización de la economía y la transición energética “son una oportunidad para reindustrializar España” y que su economía dependa menos de sectores como el turístico o para reequilibrar los efectos de la despoblación en algunos territorios”.

En segundo lugar, hay que señalar que “

El mercado de trabajo en España está signado por un modelo productivo con un peso muy fuerte del sector servicios (absorbe alrededor del 75% del empleo), con un sector industrial pequeño (que genera cerca del 15% del empleo), en comparación los países vecinos de la euro zona, y unas áreas de construcción (5%) y agricultura (5%), también pequeñas.

También caracterizan el mercado de trabajo las regulaciones de la economía, lo cual  retarda la generación de empleo, y, por otra parte, el nivel educativo medio de la población en promedio, que genera una alta demanda de empleados con nivel universitario.

La generación de puestos de trabajo en España ha estado dominado por los sectores de: Servicios, Industria, Construcción y Agricultura.
La generación de puestos de trabajo en España ha estado dominado por los sectores de: Servicios, Industria, Construcción y Agricultura.

El desempleo en España
El desempleo es uno de los principales aspectos negativos que tiene la economía española.

Aunque la recuperación de la actividad económica española es un hecho, tras el prolongado período de recesión que se produjo entre 2008 y 2013, como consecuencia de la crisis financiera global, la creación de empleo en España mejora a un ritmo moderado.

A continuación puede apreciarse el descenso del paro en España en los últimos cuatro años:

  • Tasa promedio de paro 2013: 26%
  • Tasa promedio de paro 2014: 23,6%
  • Tasa promedio de paro 2015: 20,9%
  • Tasa promedio de paro 2016: 19%
  • Tasa promedio de paro 2017: 16,7%

Debe resaltarse que 2016 marcó un hito, pues por primera vez en siete años el desempleo en España no superó la barrera del 20%. Esto quiere decir desde 2016 en España se cuentan menos de cuatro millones de parados (Cálculos de Eurostat).

Destaca también que en mayo de 2017, España lideró la reducción del desempleo en la zona euro en términos interanuales.

Al cierre del tercer trimestre de 2017, la tasa española de desempleo se ubicó en 16,5%, con lo cual, se establece una clara tendencia a la baja del número de desempleados. La tasa de paro promedio del año 2017 se estableció en 16,7%

Sin embargo, a pesar de este positivo balance, España sigue siendo el segundo país con mayor porcentaje de paro de la Unión Europea, por detrás de Grecia (20%, en 2017).

De hecho, España se ubica casi diez puntos porcentuales por encima de la tasa de paro promedio de la Eurozona, la cual se calcula en 10%

Además, el empleo que se crea en España es, en su mayoría, temporal.

EN general, los pronósticos de varios analistas coinciden en desatacar la confianza que existe en que a medida que el aparato productivo español mejore, mayores puestos de trabajo se abrirán en el país. De hecho, se espera que en 2018 la tasa de desempleo en España se sitúe por debajo del 15%

Para algunos analistas, para que España supere el fantasma del paro debe seguir creando empleo a un ritmo anual de unos 500.000 nuevos puestos de trabajo, al menos por los próximos cuatro años.

Desempleo juvenil
En cuanto al paro entre los menores de 25 años, las cifras son poco halagadoras. España se mantiene como el segundo país con más jóvenes desempleados (40%) de la Unión Europea, también por debajo de Grecia (46%), y muy por encima de la media del 18% de la zona euro y del 16% del conjunto de la Unión Europea.

Según cálculos del sindicato Unión General de Trabajadores, cuatro de cada diez profesionales menores de 25 años no tiene trabajo en España y más de la mitad de los contratos que firman tiene una duración inferior a seis meses.

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¿Quiénes son los desempleados en España?
El paro en España impacta principalmente a jóvenes que buscan su primer trabajo, a empleados que desean cambiar de ocupación, a trabajadores que tratan de reinsertarse en el mercado laboral tras un período de retiro y a desocupados de larga duración.

A este cálculo deben sumarse los extranjeros que llegan al país con la esperanza de explorar oportunidades laborales y profesionales ventajosas para su autodesarrollo y crecimiento.

Características del mercado de trabajo en España
Bajo estas premisas señaladas podemos hablar de un mercado laboral español retador y con aún grandes desafíos sociales que enfrentar.

Adicionalmente, en España, la realidad laboral está signada por tres fenómenos de creciente importancia: las empresas de trabajo temporal (ETT’s), el teletrabajo y el mercado en negro.

La oferta laboral de las empresas de trabajo temporal es de poca estabilidad, por su alta capacidad de rotación y su naturaleza perecedera, sin embargo, la colocación en este tipo de empresas es mucho más rápida, pues los criterios de selección suelen ser más flexibles.

El teletrabajo es una opción laboral que gana cada día más adeptos. Se trata de una modalidad de empleo que consiste en utilizar las tecnologías de la información para independizar al trabajador del lugar físico tradicional para desarrollar sus funciones.

Actualmente, se calcula que el 27% de las empresas españolas promueve el trabajo desde casa. En Europa la media es del 35%. Se calcula que unos 7,5% de los españoles practica el teletrabajo. Al 57% de los españoles, sin embargo, les gustaría que su empresa les ofreciera esa opción.

Para los extranjeros el teletrabajo puede significar una opción válida y segura de iniciarse en el competitivo mercado laboral español. Las empresas españolas dedicadas a las tecnologías de la información y la comunicación son las que más teletrabajadores tienen.

El trabajo en negro, también llamado “trabajo sumergido”, es uno de los grandes problemas de la economía española, pues supone un fraude a la nación porque libera al empleador y al empleado de cargas impositivas correspondientes a la seguridad social, a la jubilación y al salario del empleado.

Cuando un trabajador es empleado “en negro” no se establecen registros o se ingresan datos falsos sobre la fecha de la contratación y sobre la remuneración. Esta realidad, a la que muchos inmigrantes y nacionales se ven expuestos, tiene un impacto en el mercado de trabajo, pues hace que los empresarios, en vez de mejorar las condiciones de trabajo, recurran a bajar los salarios de sus empleados para poder competir con las empresas que de manera fraudulenta contratan a trabajadores “en negro”.

Creación de empleos y estímulos al emprendedor
El desempleo en España ha llevado a algunos líderes europeos a expresar su preocupación y a habilitar instrumentos de apoyo financiero por parte de la Unión Europea, entre ellos 900 millones de euros para impulsar el empleo juvenil.

Por su parte, el gobierno español ha promovido, desde el año 2013, un plan de estímulo económico y apoyo al emprendedor, que incluye un paquete de recortes de gastos y un aumento progresivo del impuesto sobre la renta y del impuesto al valor añadido, como parte de las medidas necesarias para reducir el déficit público. Asimismo, se han implementado estímulos para el desarrollo de las pequeñas y medianas industrias y se han buscado mecanismos para llevar a más jóvenes desempleados hacia la población activa.

También el gobierno español ha implementado medidas estructurales como la profunda revisión del sistema laboral, con el objetivo de fomentar la creación de empleo y promover la productividad para mejorar la competitividad de las empresas españolas. La mayoría de estas medidas han sido resumidas en el Programa de Estabilidad del gobierno español, cuya fase 2016-2019 se encuentra en plena ejecución.

Áreas que ofrecen oportunidades de trabajo en España
El progreso en la generación de puestos de trabajo en España ha estado dominado por cuatro sectores económicos:

  • Servicios (turismo, educación, salud, comercio).
  • Industria (tecnología).
  • Construcción.
  • Agricultura.

Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), los sectores que lideraron en 2016 la creación de empleo en España son: el turismo, la restauración, la educación, la agricultura, la ganadería, la construcción, la informática, el comercio al mayor, el área de la salud, la fabricación de productos

El contexto en el que nos desenvolvemos, con el COVID-19 en plena efervescencia, se caracteriza por una enorme incertidumbre. La intensidad y duración de los efectos de la crisis en el empleo dependerán, entre otros factores, del tiempo que sea necesario para controlar la epidemia y de la eficacia de las medidas que se adopten para contrarrestar la caída en la renta de las familias y las dificultades financieras de las empresas. Lo que sí se puede pronosticar es que, dada la naturaleza de la crisis, el impacto laboral en el corto plazo va a ser desigual en función del perfil de los trabajadores, por territorios y por ramas de actividad.

Con relación al perfil de los trabajadores, habría que mencionar en primer lugar la situación de los trabajadores por cuenta propia, donde el comportamiento de la ocupación es menos sensible al ciclo económico, aunque el mantenimiento de la actividad puede enmascarar un deterioro significativo de la renta de los trabajadores autónomos.

Previsiblemente, la destrucción de empleo se va a concentrar, como en la última crisis, en los asalariados con contratos temporales. La elevada volatilidad que caracteriza el mercado de trabajo español se explica por el excesivo peso de los contratos de duración determinada. Además, la temporalidad afecta especialmente a la población más joven, en concreto a la de menos de 30 años donde el 55,4% de los trabajadores tienen un contrato temporal. Paradójicamente, las personas jóvenes que constituyen el colectivo menos vulnerable al coronavirus desde el punto de vista sanitario, son a la vez, las más expuestas a los daños que la epidemia puede ocasionar en el mercado laboral español.

metálicos, el transporte terrestre, el comercio al detal, las ventas de vehículos, la industria farmacéutica, los servicios de alojamiento turístico, las agencias de viaje, la industria de la madera y los servicios de jardinería”.

Cabe señalar que la influencia de la pandemia mundial provocada por el COVID-19 ha influido todavía más en la estructura del mercado de trabajo español. En este punto, cabe señalar que “

Sin las medidas adecuadas, esta crisis puede tener efectos permanentes sobre el mercado de trabajo, la actividad, la desigualdad y el bienestar social. Evitarlo debe ser uno de los objetivos de la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica, en la que he tenido la oportunidad de intervenir

Más info

¿Por qué España presenta tasas de paro, de temporalidad y de desempleo de larga duración muy superiores a las economías europeas más avanzadas? Con frecuencia se afirma que se debe a la pobre estructura o capacidad productiva de la economía del país. Sin embargo, la evidencia desmiente este argumento. España tiene una estructura y capacidad productiva más elevada que la del 80% de los países en el mundo, pero su tasa de desempleo es más del doble que la de estas economías. La explicación del pobre desempeño del mercado de trabajo español se debe a que las regulaciones, barreras y cargas con las que tiene que funcionar nuestra economía no se adaptan a la capacidad productiva de muchas empresas y trabajadores.

Numerosas microempresas con dificultades de crecimiento y muchos trabajadores desempleados, temporales o en la economía sumergida, están abocados a emparejamientos poco productivos e inestables

La regulación laboral y las políticas activas y pasivas, en comparación con las de otros países europeos más avanzados, son social y económicamente más ineficientes, suponen un lastre para la creación de empleo y segmentan el mercado de trabajo generando desigualdad. Frente a la flexiseguridad de muchas economías del centro y norte de Europa, España destaca por su flexirigidez. Por un lado, las empresas más productivas y los trabajadores cualificados son capaces de generar empleos indefinidos y productivos, sin que esas barreras sean una limitación relevante. Por otro, numerosas microempresas con dificultades de crecimiento y muchos trabajadores desempleados, temporales o en la economía sumergida, están abocados a emparejamientos poco productivos e inestables.

La principal causa de la temporalidad es la diferencia en el grado de protección entre contratos. España combina una elevada indemnización por despido en los indefinidos respecto a otras economías avanzadas y, sobre todo, frente al contrato temporal, más ineficiente pero flexible. A esta dualidad se añade la incertidumbre jurídica si el despido se judicializa. La solución a esta segmentación ineficiente del mercado de trabajo es bien conocida en el ámbito académico, como han destacado muchos economistas y think tanks, como en la propuesta de FEDEA en la crisis anterior, coordinada por J.J. Dolado y F. Felgueroso, o más recientemente BBVA Research o la Fundación Sagardoy.

Para favorecer la contratación estable y proteger a los colectivos con mayores dificultades de inserción laboral, particularmente los jóvenes, es necesario conjugar una simplificación efectiva del menú de contratos con un sistema mixto de indemnización por despido aplicable a los nuevos que se firmen. Una parte provendría de una cuenta de ahorro individual (similar a la “mochila austriaca”) con aportaciones periódicas realizadas por las empresas con independencia del tipo de contrato. Otra sería la indemnización adicional bajo un esquema de bonus malus: para los contratos temporales sería constante e inicialmente mayor que una indemnización creciente con la antigüedad para los indefinidos. 

Flexibilidad interna

Adicionalmente, España necesita una apuesta decidida por la flexibilidad interna (salarial, tecnológica y organizativa) pactada entre los agentes sociales en el marco de una negociación colectiva más moderna y articulada, hasta donde sea eficiente, en el ámbito de la empresa, como en otros países europeos. La mayor descentralización no está reñida con un sistema de negociación multinivel que delimite bien esta en cada ámbito, en el que la firma del acuerdo de empresa podría complementarse con la adhesión parcial al convenio de ámbito superior (cláusulas opting–in).

Es necesario también mejorar drásticamente las políticas activas, que son cruciales para aumentar la empleabilidad de los trabajadores, mediante la mejora de su cualificación y productividad, y para incrementar la eficiencia en la intermediación entre las vacantes de las empresas y los trabajadores. Estas políticas son particularmente relevantes al ser España el país de la UE con mayor fracaso escolar y abandono temprano. Es crucial reforzar los servicios públicos de empleo y mejorar la coordinación entre administraciones públicas, apostando, sobre todo, por su digitalización para optimizar el proceso de búsqueda y cobertura de vacantes mediante el análisis de grandes bases de datos. Es indispensable un portal nacional de empleo que integre todas las vacantes de las empresas y perfiles de los trabajadores, con las máximas garantías de privacidad, y mejore los emparejamientos mediante Inteligencia Artificial, dando lugar a un auténtico marketplace. Las políticas pasivas y prestaciones deben vincularse a las políticas activas y a la búsqueda efectiva de trabajo.

Los problemas estructurales del mercado de trabajo suponen una debilidad para que España aproveche todas las oportunidades de la transformación digital, como ya hacen otros países

El Ingreso Mínimo Vital recientemente aprobado tiene por delante al menos dos retos. Primero, que las diferentes administraciones públicas se coordinen bien. Segundo, que esta prestación funcione adecuadamente con los programas de activación del empleo, lo que hasta ahora no ha ocurrido con la mayoría de los programas de rentas mínimas ya existentes en las comunidades autónomas. Integrar todas las ayudas públicas existentes en la Tarjeta Social Digital y su compatibilidad con el empleo serán condiciones necesarias para ello.

En el libro reciente La Era de la Disrupción Digital, escrito con Javier Andrés, señalamos que los problemas estructurales del mercado de trabajo suponen una debilidad para que España aproveche todas las oportunidades de la transformación digital, como ya hacen otros países. Por el momento, se observa que las economías que más han avanzado en intensidad digital y automatización muestran en promedio tasas de desempleo y niveles de desigualdad menores. Para converger a estos países será necesario aplicar medidas adecuadas para mejorar la educación y las habilidades digitales, las políticas activas y pasivas y las regulaciones del mercado de trabajo y de los mercados de bienes y servicios para hacerlos más competitivos, el estado del bienestar, la igualdad de oportunidades y la redistribución. En este proceso de transformación digital no existe disyuntiva entre equidad y eficiencia: las sociedades con economías y estados de bienestar más eficientes aprovecharán al máximo las nuevas tecnologías para aumentar la igualdad y el bienestar social, mejorando sobre todo las oportunidades de los jóvenes”.

En el mismo sentido, cabe señalar que “

La naturaleza inesperada del COVID-19 es lo que obstaculiza en gran medida la gestión de la crisis sanitaria y económica. Así como la propagación de la pandemia es simétrica (afecta a todos los países por igual) sus consecuencias, como era de prever, son asimétricas para la economía. La limitación de los desplazamientos de personas junto con las interrupciones en la cadena de suministro  provocan un impacto negativo sobre la economía con efectos devastadores a nivel mundial. No es necesario recordar que las economías mundiales están globalizadas y conectadas para lo bueno y para lo malo. Todos dependemos los unos de los otros.

Crisis sin precedentes

La crisis económica actual provocada por la pandemia no tiene nada que ver con la crisis financiera de 2008 y que, en términos generales,  tuvo su origen en la desregulación financiera (Sus defensores consideraban que sus beneficios compensarían los efectos negativos) con el consiguiente desarrollo de productos financieros. Fue una crisis endógena con un comportamiento sistémico y que posteriormente se trasladó  a la economía real. Mientras que en la  crisis de 2020 sus orígenes no son financieros, como así mismo no es debida a una crisis de exceso de oferta de productos o bienes debido a una escasez de demanda del mercado. Es decir, no tiene ninguna relación con su funcionamiento.  No se trata de falta de gasto sino de falta de actividad. En definitiva, 2008 fue un shock  endógeno y 2020 es exógeno.

Tras la crisis sanitaria,  ahora viene la crisis económica y social. Por ello, los organismos internacionales están preocupados por el deterioro económico. Desde la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el Fondo Monetario Internacional (FMI), y la Comisión Europea pronostican un escenario pesimista. Así, recientemente Bruselas advierte de una recesión sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial con efectos muy dispares. En efecto, en 2020,  la UE retrocederá (-7,4%), pero superarán la media países como Francia (-8,2%), España (-9,4%), Italia (-9,5%) y Grecia (-9,7%).

Para la UE el impacto económico asimétrico es debido a tres factores:

  • a) Velocidad de los desconfinamientos.
  • b) Importancia de la industria turística.
  • c) Recursos financieros de cada país.

Efectos sobre el mercado de trabajo

Respecto al mercado laboral de la UE también se prevé un escenario desigual con una tasa de paro del 9%. Y situándose por encima de dicha media países como Grecia (19,9%), España (18,9%), Italia (11,8%), Francia (10,1%) y Portugal (9,7%).

Es evidente que estamos ante una crisis global y que no afecta, sólo de forma ocasional, a una determinada zona del planeta, como es el caso de la UE. Por ejemplo, está también afectando a la economía más desarrollada, en términos económicos, como es Estados Unidos. Su tasa de desempleo actual, según el Departamento de Trabajo, ha pasado del 3,5% al 14,7%, lo que representa un aumento de 36 millones de desempleados (20% de los asalariados), desde el inicio de las medidas de contención. Según el presidente de la banca central americana, Jerome Powell, se estima que la tasa de paro podría alcanzar cifras muy superiores (20/25%), el peor dato desde la Gran Depresión de 1929, según el periódico Les Echos

El turismo en la UE tiene una gran importancia económica al representar el 10% del PIB y el 12% de los empleos europeos, además recibe unos 700 millones de turistas. Así, España tras Francia es el primer destino mundial seguida de Italia; pero el peso específico del turismo en cada país es muy diferente. Por ejemplo, en Francia e Italia el turismo internacional representa sólo del orden del 3% del PIB debido a que disponen de otras fuentes de ingresos, mientras que en nuestro país (6,6%) la dependencia en la economía es mucho mayor.

En la estructura productiva de nuestra economía el sector turístico (nacional+internacional) tiene un elevado peso específico ya que representa en torno al 15% del PIB y emplea a casi 3 millones de personas.

La falta de movilidad internacional no favorece el adecuado funcionamiento del sector turístico, lo que provoca nefastas consecuencias sobre la economía de España, por ser uno de los países del sur de Europa que más se verá afectado por la destrucción de empleos debido a su elevada exposición del sector turístico (restauración, alojamiento y transporte). Este es uno de los motivos que van a incidir en la recuperación de nuestro país, sin ella no hay turismo. Las restricciones a la movilidad hacen imposible la llegada de turistas.

La situación es preocupante debido a que tradicionalmente siempre ha sido uno de los motores para salir de todas las crisis económicas que hemos padecido.

Por todo ello, no nos debe de  extrañar que el conjunto de todos estos factores esté incidiendo en un deterioro sobre el mercado de trabajo. En efecto, la  evolución del desempleo, entre los meses de marzo y abril, refleja un comportamiento muy negativo al aumentar en 584.000 personas (+18%) hasta alcanzar la cifra de 3,8 millones de personas en situación de desempleo.

Sin embargo, según datos del  Ministerio de Trabajo,  no todos los sectores ni CCAA se ven afectados por el desempleo  de la misma manera. Las actividades y CCAA más dependientes del sector turístico han sido las más penalizadas. Este es el caso, por ejemplo, de las comunidades de Baleares y Canarias que representan el doble del PIB turístico de España, además, más de una cuarta parte de los empleos pertenecen a las actividades turísticas.

En este sentido, el mayor aumento en el desempleo ha correspondido a Baleares (26%), Canarias (23%), Andalucía (21%), Comunitat Valenciana (20%), Cataluña (18%) y Madrid (15%) frente al 14% de media del resto de CC.AA. Ver gráfico 1.

En concreto, las seis comunidades autónomas mencionadas que concentran el 75% del empleo del sector turístico han aglutinado las tres cuartas partes del aumento del desempleo. En función de los anteriores datos podemos deducir que existe una correlación entre el comportamiento de las variables de la actividad turística y del mercado de trabajo.                                                        

Sin embargo, si queremos tener una perspectiva más amplia del mercado de trabajo,  hay que tener en cuenta que las anteriores cifras no incluyen a los afectados por un ERTE con suspensión de empleo que, según la metodología de la EPA, se consideran ocupados mientras dicha suspensión sea inferior a tres meses. Su aplicación ha permitido proteger a 3,4 millones de trabajadores en activo (21% del conjunto de asalariados). Las actividades más afectadas corresponden a alojamientos (-75%), agencia viajes (-75%), juegos de azar (-70%), comidas y bebidas (-62%), transporte aéreo (-48%). Ver cuadro 1.

Por grupos de población son los jóvenes menores de 35 años con los que se están cebando los efectos económicos de la COVID-19, al recaer sobre ellos la mayor parte de la medida de los ERTE con el 50% del total realizados.

Un reciente estudio de la consultora Foqus y la Universitat de València concluye que la crisis destruirá entre 900.000 y 1,1 millones de puestos de trabajo del sector, entre directos e indirectos.

De todos los sectores de nuestro país, el sector turístico es el que tiene más que perder ya que, por las limitaciones en la movilidad, tardará más tiempo en recuperar sus niveles de actividad con relación al resto de sectores.

No debemos olvidar el  sector de la automoción al que, a sus anteriores problemas estructurales hay que añadir ahora la crisis sanitaria. En abril las ventas se desplomaron un 97% con relación al mismo mes del año pasado, es decir, se matricularon los mismos coches que cualquier otro mes en un solo día.  Nunca se había registrado una cifra tan baja de venta de turismos.

Por último, sería deseable que prosperase la iniciativa conjunta que han presentado recientemente el presidente francés, Emmanuel Macron, y la canciller alemana, Angela Merkel, en materia económica y sanitaria con el fin de movilizar medio billón de euros en transferencias directas, sin ningún tipo de préstamos ni siquiera ingeniería presupuestaria.

Hay que destacar las palabras del primer ministro francés, Edouard Philippe. “El turismo probablemente se enfrenta a la peor experiencia en su historia moderna, su rescate es, por lo tanto, una prioridad nacional”.”

A continuación, volviendo al tema principal de esta entrada, cabe señalar que “

El mercado de trabajo en España está signado por un modelo productivo con un peso muy fuerte del sector servicios (absorbe alrededor del 75% del empleo), con un sector industrial pequeño (que genera cerca del 15% del empleo), en comparación los países vecinos de la euro zona, y unas áreas de construcción (5%) y agricultura (5%), también pequeñas.

También caracterizan el mercado de trabajo las regulaciones de la economía, lo cual  retarda la generación de empleo, y, por otra parte, el nivel educativo medio de la población en promedio, que genera una alta demanda de empleados con nivel universitario.

La generación de puestos de trabajo en España ha estado dominado por los sectores de: Servicios, Industria, Construcción y Agricultura.
La generación de puestos de trabajo en España ha estado dominado por los sectores de: Servicios, Industria, Construcción y Agricultura.

El desempleo en España
El desempleo es uno de los principales aspectos negativos que tiene la economía española.

Aunque la recuperación de la actividad económica española es un hecho, tras el prolongado período de recesión que se produjo entre 2008 y 2013, como consecuencia de la crisis financiera global, la creación de empleo en España mejora a un ritmo moderado.

A continuación puede apreciarse el descenso del paro en España en los últimos cuatro años:

  • Tasa promedio de paro 2013: 26%
  • Tasa promedio de paro 2014: 23,6%
  • Tasa promedio de paro 2015: 20,9%
  • Tasa promedio de paro 2016: 19%
  • Tasa promedio de paro 2017: 16,7%

Debe resaltarse que 2016 marcó un hito, pues por primera vez en siete años el desempleo en España no superó la barrera del 20%. Esto quiere decir desde 2016 en España se cuentan menos de cuatro millones de parados (Cálculos de Eurostat).

Destaca también que en mayo de 2017, España lideró la reducción del desempleo en la zona euro en términos interanuales.

Al cierre del tercer trimestre de 2017, la tasa española de desempleo se ubicó en 16,5%, con lo cual, se establece una clara tendencia a la baja del número de desempleados. La tasa de paro promedio del año 2017 se estableció en 16,7%

Sin embargo, a pesar de este positivo balance, España sigue siendo el segundo país con mayor porcentaje de paro de la Unión Europea, por detrás de Grecia (20%, en 2017).

De hecho, España se ubica casi diez puntos porcentuales por encima de la tasa de paro promedio de la Eurozona, la cual se calcula en 10%

Además, el empleo que se crea en España es, en su mayoría, temporal.

EN general, los pronósticos de varios analistas coinciden en desatacar la confianza que existe en que a medida que el aparato productivo español mejore, mayores puestos de trabajo se abrirán en el país. De hecho, se espera que en 2018 la tasa de desempleo en España se sitúe por debajo del 15%

Para algunos analistas, para que España supere el fantasma del paro debe seguir creando empleo a un ritmo anual de unos 500.000 nuevos puestos de trabajo, al menos por los próximos cuatro años.

Desempleo juvenil
En cuanto al paro entre los menores de 25 años, las cifras son poco halagadoras. España se mantiene como el segundo país con más jóvenes desempleados (40%) de la Unión Europea, también por debajo de Grecia (46%), y muy por encima de la media del 18% de la zona euro y del 16% del conjunto de la Unión Europea.

Según cálculos del sindicato Unión General de Trabajadores, cuatro de cada diez profesionales menores de 25 años no tiene trabajo en España y más de la mitad de los contratos que firman tiene una duración inferior a seis meses.

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¿Quiénes son los desempleados en España?
El paro en España impacta principalmente a jóvenes que buscan su primer trabajo, a empleados que desean cambiar de ocupación, a trabajadores que tratan de reinsertarse en el mercado laboral tras un período de retiro y a desocupados de larga duración.

A este cálculo deben sumarse los extranjeros que llegan al país con la esperanza de explorar oportunidades laborales y profesionales ventajosas para su autodesarrollo y crecimiento.

Características del mercado de trabajo en España
Bajo estas premisas señaladas podemos hablar de un mercado laboral español retador y con aún grandes desafíos sociales que enfrentar.

Adicionalmente, en España, la realidad laboral está signada por tres fenómenos de creciente importancia: las empresas de trabajo temporal (ETT’s), el teletrabajo y el mercado en negro.

La oferta laboral de las empresas de trabajo temporal es de poca estabilidad, por su alta capacidad de rotación y su naturaleza perecedera, sin embargo, la colocación en este tipo de empresas es mucho más rápida, pues los criterios de selección suelen ser más flexibles.

El teletrabajo es una opción laboral que gana cada día más adeptos. Se trata de una modalidad de empleo que consiste en utilizar las tecnologías de la información para independizar al trabajador del lugar físico tradicional para desarrollar sus funciones.

Actualmente, se calcula que el 27% de las empresas españolas promueve el trabajo desde casa. En Europa la media es del 35%. Se calcula que unos 7,5% de los españoles practica el teletrabajo. Al 57% de los españoles, sin embargo, les gustaría que su empresa les ofreciera esa opción.

Para los extranjeros el teletrabajo puede significar una opción válida y segura de iniciarse en el competitivo mercado laboral español. Las empresas españolas dedicadas a las tecnologías de la información y la comunicación son las que más teletrabajadores tienen.

El trabajo en negro, también llamado “trabajo sumergido”, es uno de los grandes problemas de la economía española, pues supone un fraude a la nación porque libera al empleador y al empleado de cargas impositivas correspondientes a la seguridad social, a la jubilación y al salario del empleado.

Cuando un trabajador es empleado “en negro” no se establecen registros o se ingresan datos falsos sobre la fecha de la contratación y sobre la remuneración. Esta realidad, a la que muchos inmigrantes y nacionales se ven expuestos, tiene un impacto en el mercado de trabajo, pues hace que los empresarios, en vez de mejorar las condiciones de trabajo, recurran a bajar los salarios de sus empleados para poder competir con las empresas que de manera fraudulenta contratan a trabajadores “en negro”.

Creación de empleos y estímulos al emprendedor
El desempleo en España ha llevado a algunos líderes europeos a expresar su preocupación y a habilitar instrumentos de apoyo financiero por parte de la Unión Europea, entre ellos 900 millones de euros para impulsar el empleo juvenil.

Por su parte, el gobierno español ha promovido, desde el año 2013, un plan de estímulo económico y apoyo al emprendedor, que incluye un paquete de recortes de gastos y un aumento progresivo del impuesto sobre la renta y del impuesto al valor añadido, como parte de las medidas necesarias para reducir el déficit público. Asimismo, se han implementado estímulos para el desarrollo de las pequeñas y medianas industrias y se han buscado mecanismos para llevar a más jóvenes desempleados hacia la población activa.

También el gobierno español ha implementado medidas estructurales como la profunda revisión del sistema laboral, con el objetivo de fomentar la creación de empleo y promover la productividad para mejorar la competitividad de las empresas españolas. La mayoría de estas medidas han sido resumidas en el Programa de Estabilidad del gobierno español, cuya fase 2016-2019 se encuentra en plena ejecución.

Áreas que ofrecen oportunidades de trabajo en España
El progreso en la generación de puestos de trabajo en España ha estado dominado por cuatro sectores económicos:

  • Servicios (turismo, educación, salud, comercio).
  • Industria (tecnología).
  • Construcción.
  • Agricultura.

Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), los sectores que lideraron en 2016 la creación de empleo en España son: el turismo, la restauración, la educación, la agricultura, la ganadería, la construcción, la informática, el comercio al mayor, el área de la salud, la fabricación de productos metálicos, el transporte terrestre, el comercio al detal, las ventas de vehículos, la industria farmacéutica, los servicios de alojamiento turístico, las agencias de viaje, la industria de la madera y los servicios de jardinería”.

En este sentido, cabría exigir a los poderes públicos para que hagan una reforma a fondo sobre el mercado laboral que permita una mayor flexibilidad. Dicho de otro modo, “

El mercado de trabajo en España está signado por un modelo productivo con un peso muy fuerte del sector servicios (absorbe alrededor del 75% del empleo), con un sector industrial pequeño (que genera cerca del 15% del empleo), en comparación los países vecinos de la euro zona, y unas áreas de construcción (5%) y agricultura (5%), también pequeñas.

También caracterizan el mercado de trabajo las regulaciones de la economía, lo cual  retarda la generación de empleo, y, por otra parte, el nivel educativo medio de la población en promedio, que genera una alta demanda de empleados con nivel universitario.

La generación de puestos de trabajo en España ha estado dominado por los sectores de: Servicios, Industria, Construcción y Agricultura.
La generación de puestos de trabajo en España ha estado dominado por los sectores de: Servicios, Industria, Construcción y Agricultura.

El desempleo en España
El desempleo es uno de los principales aspectos negativos que tiene la economía española.

Aunque la recuperación de la actividad económica española es un hecho, tras el prolongado período de recesión que se produjo entre 2008 y 2013, como consecuencia de la crisis financiera global, la creación de empleo en España mejora a un ritmo moderado.

A continuación puede apreciarse el descenso del paro en España en los últimos cuatro años:

  • Tasa promedio de paro 2013: 26%
  • Tasa promedio de paro 2014: 23,6%
  • Tasa promedio de paro 2015: 20,9%
  • Tasa promedio de paro 2016: 19%
  • Tasa promedio de paro 2017: 16,7%

Debe resaltarse que 2016 marcó un hito, pues por primera vez en siete años el desempleo en España no superó la barrera del 20%. Esto quiere decir desde 2016 en España se cuentan menos de cuatro millones de parados (Cálculos de Eurostat).

Destaca también que en mayo de 2017, España lideró la reducción del desempleo en la zona euro en términos interanuales.

Al cierre del tercer trimestre de 2017, la tasa española de desempleo se ubicó en 16,5%, con lo cual, se establece una clara tendencia a la baja del número de desempleados. La tasa de paro promedio del año 2017 se estableció en 16,7%

Sin embargo, a pesar de este positivo balance, España sigue siendo el segundo país con mayor porcentaje de paro de la Unión Europea, por detrás de Grecia (20%, en 2017).

De hecho, España se ubica casi diez puntos porcentuales por encima de la tasa de paro promedio de la Eurozona, la cual se calcula en 10%

Además, el empleo que se crea en España es, en su mayoría, temporal.

EN general, los pronósticos de varios analistas coinciden en desatacar la confianza que existe en que a medida que el aparato productivo español mejore, mayores puestos de trabajo se abrirán en el país. De hecho, se espera que en 2018 la tasa de desempleo en España se sitúe por debajo del 15%

Para algunos analistas, para que España supere el fantasma del paro debe seguir creando empleo a un ritmo anual de unos 500.000 nuevos puestos de trabajo, al menos por los próximos cuatro años.

Desempleo juvenil
En cuanto al paro entre los menores de 25 años, las cifras son poco halagadoras. España se mantiene como el segundo país con más jóvenes desempleados (40%) de la Unión Europea, también por debajo de Grecia (46%), y muy por encima de la media del 18% de la zona euro y del 16% del conjunto de la Unión Europea.

Según cálculos del sindicato Unión General de Trabajadores, cuatro de cada diez profesionales menores de 25 años no tiene trabajo en España y más de la mitad de los contratos que firman tiene una duración inferior a seis meses.

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¿Quiénes son los desempleados en España?
El paro en España impacta principalmente a jóvenes que buscan su primer trabajo, a empleados que desean cambiar de ocupación, a trabajadores que tratan de reinsertarse en el mercado laboral tras un período de retiro y a desocupados de larga duración.

A este cálculo deben sumarse los extranjeros que llegan al país con la esperanza de explorar oportunidades laborales y profesionales ventajosas para su autodesarrollo y crecimiento.

Características del mercado de trabajo en España
Bajo estas premisas señaladas podemos hablar de un mercado laboral español retador y con aún grandes desafíos sociales que enfrentar.

Adicionalmente, en España, la realidad laboral está signada por tres fenómenos de creciente importancia: las empresas de trabajo temporal (ETT’s), el teletrabajo y el mercado en negro.

La oferta laboral de las empresas de trabajo temporal es de poca estabilidad, por su alta capacidad de rotación y su naturaleza perecedera, sin embargo, la colocación en este tipo de empresas es mucho más rápida, pues los criterios de selección suelen ser más flexibles.

El teletrabajo es una opción laboral que gana cada día más adeptos. Se trata de una modalidad de empleo que consiste en utilizar las tecnologías de la información para independizar al trabajador del lugar físico tradicional para desarrollar sus funciones.

Actualmente, se calcula que el 27% de las empresas españolas promueve el trabajo desde casa. En Europa la media es del 35%. Se calcula que unos 7,5% de los españoles practica el teletrabajo. Al 57% de los españoles, sin embargo, les gustaría que su empresa les ofreciera esa opción.

Para los extranjeros el teletrabajo puede significar una opción válida y segura de iniciarse en el competitivo mercado laboral español. Las empresas españolas dedicadas a las tecnologías de la información y la comunicación son las que más teletrabajadores tienen.

El trabajo en negro, también llamado “trabajo sumergido”, es uno de los grandes problemas de la economía española, pues supone un fraude a la nación porque libera al empleador y al empleado de cargas impositivas correspondientes a la seguridad social, a la jubilación y al salario del empleado.

Cuando un trabajador es empleado “en negro” no se establecen registros o se ingresan datos falsos sobre la fecha de la contratación y sobre la remuneración. Esta realidad, a la que muchos inmigrantes y nacionales se ven expuestos, tiene un impacto en el mercado de trabajo, pues hace que los empresarios, en vez de mejorar las condiciones de trabajo, recurran a bajar los salarios de sus empleados para poder competir con las empresas que de manera fraudulenta contratan a trabajadores “en negro”.

Creación de empleos y estímulos al emprendedor
El desempleo en España ha llevado a algunos líderes europeos a expresar su preocupación y a habilitar instrumentos de apoyo financiero por parte de la Unión Europea, entre ellos 900 millones de euros para impulsar el empleo juvenil.

Por su parte, el gobierno español ha promovido, desde el año 2013, un plan de estímulo económico y apoyo al emprendedor, que incluye un paquete de recortes de gastos y un aumento progresivo del impuesto sobre la renta y del impuesto al valor añadido, como parte de las medidas necesarias para reducir el déficit público. Asimismo, se han implementado estímulos para el desarrollo de las pequeñas y medianas industrias y se han buscado mecanismos para llevar a más jóvenes desempleados hacia la población activa.

También el gobierno español ha implementado medidas estructurales como la profunda revisión del sistema laboral, con el objetivo de fomentar la creación de empleo y promover la productividad para mejorar la competitividad de las empresas españolas. La mayoría de estas medidas han sido resumidas en el Programa de Estabilidad del gobierno español, cuya fase 2016-2019 se encuentra en plena ejecución.

Áreas que ofrecen oportunidades de trabajo en España
El progreso en la generación de puestos de trabajo en España ha estado dominado por cuatro sectores económicos:

  • Servicios (turismo, educación, salud, comercio).
  • Industria (tecnología).
  • Construcción.
  • Agricultura.

Según el INE (Instituto Nacional de Estadística), los sectores que lideraron en 2016 la creación de empleo en España son: el turismo, la restauración, la educación, la agricultura, la ganadería, la construcción, la informática, el comercio al mayor, el área de la salud, la fabricación de productos metálicos, el transporte terrestre, el comercio al detal, las ventas de vehículos, la industria farmacéutica, los servicios de alojamiento turístico, las agencias de viaje, la industria de la madera y los servicios de jardinería”.

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