COVID-19, Derecho, Derecho penal, Pandemias, Proceso penal, Protección de consumidores y usuarios

Contagiar el COVID-19 a otros por diversión, ¿es delito?

El objeto de esta entrada es el de dar a conocer a la ciudadanía, en medio de la pandemia del COVID-19, y con conductas tan irrespetuosas en una crisis sanitaria global como la que estamos viviendo, con tantos millones de muertos, si las conductas que están realizando determinadas personas para contagiarse del COVID-19 pueden ser constitutivas de delito.

En primer lugar, cabe señalar que “adoptar medidas de prevención, como extremar la higiene y evitar las concentraciones multitudinarias en sitios cerrados, no es sólo una cuestión de salud; en caso de dar positivos en las pruebas del Covid-19 y provocar un contagio de manera intencionada o porque no se han tenido en cuenta unos mínimos cuidados para evitar transmitir el coronavirus, puede ser considerado delito y castigado con penas o multas en función de la gravedad de la lesión ocasionada.

El artículo 152 del Código Penal, en el capítulo dedicado al delito de lesiones, la ley establece que quien «por imprudencia grave causare» un menoscabo en la integridad física o salud mental de una persona «en atención al riesgo creado y el resultado producido» se enfrentará a penas que van desde los tres meses a los tres años de prisión y de los tres a los seis meses de multa. Según fuentes judiciales consultadas por ABC, aquí se circunscribirían las conductas negligentes, aquellos portadores de coronavirus que sabiendo que tienen la enfermedad, no adoptan medidas para evitar contagiar a otras personas.

Los contagios de manera dolosa encajarían en el artículo 147, que señala textualmente que quien «por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental» puede ser condenado. Si bien, la ley diferencia a la hora de fijar la pena entre las lesiones que requieren «objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico». Y en este punto, el legislador ha dejado fuera aquellas dolencias a las que sólo se les aplica «una simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión». Estas últimas tendrían una pena inferior, de uno a tres meses de multa.Estos delitos no se limitan a la esfera privada o individual. También hay pronunciamientos judiciales que castigaron a la administración porque no adoptó medidas suficientes para evitar el contagio, por ejemplo, de enfermos en hospitales

Hay una asentada jurisprudencia sobre los contagios de enfermedades, que fueron materia de procedimientos judiciales a raíz de denuncias de personas afectadas a las que les transmitieron un virus. Es el caso, por ejemplo, del SIDA. Hay sentencias que condenan a portadores que infectaron a sus parejas y también dictámenes absolutorios. La clave está en la conducta del portador del virus, que debe tener intención de transmitirlo y no adoptar «los exigibles deberes de cuidado». Sirva de ejemplo el pronunciamiento del Tribunal Supremo de una causa iniciada en 2006 en Madrid, en el que una mujer denunció a su expareja por haberla contagiado el SIDA. Supo de su enfermedad cuando al nacer la hija de ambos, la bebé tuvo que ser ingresada a los dos meses de vida. La progenitora le había transmitido el virus durante el parto.

La Audiencia Provincial sentenció a favor del acusado en primera instancia porque consideraba que había tomado las medidas oportunas de cuidado al usar preservativo en sus relaciones. Sin embargo, el Tribunal Supremo revocó esa decisión, recordando que los preservativos se rompieron en varias ocasiones y a pesar de eso, prosiguió manteniendo relaciones sin añadir más medidas de prevención. En otro procedimiento, el TS confirmó nueve años de cárcel en 2017 a un hombre que ocultó su enfermedad a su pareja, a la que acabó infectando.

Y en la empresa

Estos delitos no se limitan a la esfera privada o individual. También hay pronunciamientos judiciales que castigaron a la administración porque no adoptó medidas suficientes para evitar que, por ejemplo, un paciente se contagiera de una enfermedad mientras estaba ingresado en un hospital público.

En cuanto a la posible responsabilidad de las empresas que no adopten medidas si se registran positivos en sus plantillas, el letrado Francisco de Borja Ortas, detalla que es posible imponer sanciones a una empresa cuando no se lleva a cabo las medidas oportunas tendentes a evitar el riesgo de contagio de coronavirus, y ello conforme «a la Ley de Infracciones y Sanciones en el orden social o el Real Decreto-legislativo 5/2000, que establece esa infracción como la falta de presencia de los recursos preventivos cuando ello sea preceptivo o el incumplimiento de las obligaciones derivadas de su presencia, cuando se trate de actividades reglamentariamente consideradas como peligrosas o con riesgos especiales. No podemos olvidar que el deber general de prevención de riesgos está a cargo del empleador»”.

En segundo lugar, y aunque más especificado para el ámbito de la empresa, cabe indicar que “

Vivimos un momento extraordinario, no solo porque esta pandemia arrasa nuestro sistema sanitario y nuestra economía, sino también porque los empresarios están viendo cómo aumentan exponencialmente sus preocupaciones; pero ello no nos debería llevar a relajar las obligaciones en materia de prevención de riesgos laborales y, en concreto, la de evitar el contagio de la Covid-19 entre los trabajadores a nuestro cargo.

Así es: es obligación de los empresarios adoptar las medidas adecuadas y facilitar los medios y equipos de seguridad para la protección de los trabajadores ante esta pandemia, y el incumplimiento de esta obligación general podría acarrear incluso consecuencias penales y responsabilidades civiles, si se ha puesto en grave peligro a los trabajadores.

Innumerables son las dudas que se plantean en este contexto. Voy a tratar de exponer una serie de recomendaciones de actuación ante este «extraordinario riesgo» —como ha sido calificado por el RD 463/2020, por el que se declara el estado de alarma en nuestro país—, para que administradores, encargados de servicios y resto de personal puedan actuar ante esta situación y reducir la posibilidad de cometer delito contra los derechos de los trabajadores.

Es preciso mejorar o complementar la planificación preventiva para incluir el riesgo pandémico de la Covid-19; por eso, es recomendable contactar con los servicios de prevención de los que se disponga.

Es necesario obtener los equipos de protección y adoptar cuantas medidas preventivas fueran necesarias para minimizar el contagio. El hecho de que no se puedan adquirir, por la situación en el mercado actual, estos equipos de protección no será necesariamente una excusa para eximir de responsabilidad penal, pues la continuación de la actividad sin estos medios puede suponer un riesgo para la salud de los trabajadores. Por ello, se debería consultar con los representantes de los trabajadores, incluso con la Inspección de Trabajo, sobre la forma de actuar o, incluso, sobre la necesidad de cierre temporal.

Se deben establecer unos protocolos claros de actuación, no solo para el uso y control de las medidas y equipos de protección que se establezcan, sino también para el supuesto en el que alguno de los trabajadores pueda contagiarse.

Hay que intentar minimizar la interactuación de los trabajadores y el contacto directo entre ellos, según la propia actividad, pues estos podrían contagiarse fuera de la empresa y extender entre los demás compañeros el virus. Si es posible el teletrabajo, se recomienda su implementación.

Es cierto que un trabajador, en un contexto de pandemia como el actual, podría haberse contagiado «en cualquier sitio», lo que dificultaría el nexo causal para la presencia del delito contra los derechos de los trabajadores, pero si la empresa no tiene adoptada ninguna medida, o son claramente insuficientes, el riesgo de imputación por este delito aumenta. Por esta razón, recomendamos a las empresas consultar estas cuestiones con sus servicios de prevención y asesores jurídicos, documentando toda actuación que realicen”.

En tercer lugar, y para ir centrando el tema, cabe señalar que “

Los artículos 147 y 152 del Codigo Penal regulan el delito de lesiones. Y tal concepto es extensible y aplicable, según la jurisprudencia de los tribunales, al contagio. Resumiendo, podemos decir que, cuando una persona contagie a otra, dolosamente (queriendo) o por imprudencia por su parte, puede tener que responder penalmente por tal hecho.

Lo indicado puede tener importancia a la hora de valorar ciertas situaciones como las que hoy en día están en boca de todos. Residencias de ancianos, hospitales, son los primeros sitios de batalla a los que todos miramos, con admiración primero, pero con responsabilidad en su actuación después.

¿Cual seria la diferencia practica entre contagio doloso o imprudente entonces?

Un delito doloso de contagio o transmisión de la enfermedad, lo podemos encontrar pacientes, que, siendo diagnosticados de la enfermedad, se niegan a ser ingresados en centro hospitalarios, y en su digamos negativa o rebeldía, escupe o tose sobre personal sanitario o agentes de la autoridad, como ya hemos podido leer en prensa, en algunos casos.

En este caso se cumplirían los requisitos que se exigen para tal comportamiento doloso: el portador conoce que tiene la enfermedad, conoce los riesgos de contagio y de contagiar muy posiblemente a terceros, y conoce perfectamente los medios a través de los cuales se contagia. Y sabiendo eso, ejecuta cada uno de los pasos necesarios para producir ese contagio. Son los requisitos que se establece legal y jurisprudencialmente para tal delito de contagio doloso.

Paralelamente existe el delito de contagio por imprudencia. Aquí lo que caracteriza al tipo penal, es que el portador sabe que tiene la enfermedad, sus modos de transmisión, pero a la hora de cuidar el trabajo o el contacto con terceros, por un imprudencia, descuido o negligencia llega a contagiar a un tercero.

Imaginemos una residencia de ancianos, que tomaremos como ejemplo pues nos permitirá desarrollar perfectamente lo explicado

Supongamos que un trabajador se contagia, por la falta de Equipos de Protección Individuales, mascarillas, pantallas, guantes etc, que el empresario o estado ha de proporcionar a los trabajadores.

Si se demuestra tal nexo, que el contagio del trabajador se debe a una mala planificación del empresario, por falta o ausencia de las medidas de protección, de falta de medidas y de procedimientos seguros de trabajo, si se demuestra que el contagio se debe a esa negligencia y falta de previsión y protección por parte del empresario, se derivaran las responsabilidades que el juzgado determine.

Segundo supuesto, que el trabajador contagiado conocedor de tal hecho, no toma las medidas necesarias para proteger a las personas con las que entra en contacto, no por no poseer tales medios, sino que por imprudencia por negligencia, en los protocolos de actuación y trabajo  por no realizarlo correctamente, y que debido a ello los equipos que porta para evitar el contagio pierden su finalidad y su nivel de protección, por un hecho como decimos únicamente imputable al el, a no realizar correctamente los protocolos exigidos e implementados, o directamente no hacer todas o alguna de las exigencias de protección y que únicamente por su culpa se llegue a producir el contagio. Estaríamos en lo que antes definíamos como contagio por imprudencia.

Señalar, finalmente, que, si el contagiado fallece a consecuencia de cualquiera de estos supuestos, podría derivar en un delito de homicidio.

En resumen, el contagio del COVID 19, puede llegar a ser objeto de reproche penal, de acuerdo con nuestra legislación, si bien es cierto y hay que indicar, que al ser considerada una Pandemia es decir que la enfermedad afecta a mas de un continente y que los casos en cada país son provocados por transmisión comunitaria y no solo extracomunitaria, el éxito del proceso judicial dependerá de la capacidad de poder acreditar el quien cuando donde y como”.

Y es que el hecho de que existan personas que hayan organizado fiestas para contagiarse entre sí el coronavirus supone una vulneración de los derechos fundamentales, sobre todo el de integridad física, pues, según hemos podido aprender en estos meses desde el inicio de la pandemia, la edad o el estar físicamente en forma no importan frente al COVID-19.

Por tanto, se pide responsabilidad a la ciudadanía para hacer las cosas bien y permitir a científicos y médicos hacer su trabajo en condiciones.

Por otro lado, hay que tener en cuenta que los artículos 341 y siguientes del código penal castigan conductas como las que se han podido ver en televisión en cuanto a la irresponsabilidad de la gente para prevenir los contagios.

FUENTES:

  1. Contagiar el coronavirus de manera intencionada o por no adoptar medidas de prevención es delito. ABC SEVILLA: https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-contagiar-coronavirus-manera-intencionada-o-no-adoptar-medidas-prevencion-delito-202003111243_noticia.html?ref=https:%2F%2Fwww.google.com%2F
  2. Responsabilidad penal y COVID-19. HAY DERECHO: https://hayderecho.expansion.com/2020/06/24/responsabilidad-penal-y-covid-19-2/
  3. ¿Puede ser delito no evitar el contagio de la Covid-19 en la empresa? Prevención de Riesgos Penales. FC ABOGADOS: //www.fcabogados.info/2020/05/19/puede-ser-delito-no-evitar-el-contagio-de-la-covid-19-en-la-empresa-prevenci%C3%B3n-de-riesgos-penales/
  4. Los contagios por coronavirus pueden causar delitos penales. LAWYOU; https://lawyoulegal.com/los-contagios-por-coronavirus-pueden-causar-delitos-penales/
  5. Responsabilidad penal por el COVID-19. ABATI: https://www.abati.es/responsabilidad-penal-covid-19/
  6. ¿Puede ser delito no evitar el contagio de la Covid-19 en la empresa? PERIÓDICO LA VERDAD: https://www.laverdad.es/nuestra-economia/puede-delito-evitar-20200423004223-ntvo.html
  7. “Coronafiestas”: Contagiarse con la COVID-19 por pura diversión. CAMBIO 16: https://www.cambio16.com/coronafiestas-contagiarse-con-la-covid-19-por-pura-diversion/

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