Derecho general

La mala situación del sector agrícola por los bajos precios y la falta de soluciones por parte de los políticos.

El sector agrícola en España lleva bastante tiempo con malas condiciones. Sobre todo por la falta de mano de obra. Y es que hay que destacar que, desde hace mucho tiempo se llevan políticas para promocionar la España periférica y la de las ciudades, dejando al campo desamparado, cuando es el sustento no ya sólo de la economía, sino también de la alimentación y de que los supermercados tengan provisiones para hacer frente a la demanda de alimentos.

En primer lugar, cabe señalar que “la crisis del campo no tiene una sola causa y tampoco un único diagnóstico. Cada eslabón de la cadena, productores, industria y distribución, defiende su papel en el proceso y prioriza unos factores sobre otros en la lista de culpables que han llevado al sector agroganadero a ponerse en pie de guerra. En lo que todos coinciden es en que se trata de un problema complejo, que no se puede, ni se debe, simplificar en la búsqueda de enemigos fáciles, en alusión a las declaraciones de días pasados del ministro de Agricultura, Luis Planas, o del propio presidente Sánchez, cargando las tintas sobre la gran distribución, y en que es necesaria la búsqueda de soluciones para salvar una de las piezas esenciales del engranaje.

Para el presidente de Asaja, Pedro Barato, la crisis del campo se resume esencialmente en “una cuestión de precios y costes”, en referencia a los bajos precios que arrastra la producción en origen desde hace años frente a unos costes que sí “son del siglo XXI”. “La energía es un coste de producción altísimo”, señala Barato, quien también subraya el encarecimiento de los fertilizantes o los productos fitosanitarios. Un escenario de costes in crescendo, incluidos los impuestos, al que en los últimos dos años se ha añadido un alza del 29% en el SMI y que según Barato, “ha venido en el peor momento”. Un cóctel demoledor para el sector del campo que se traduce en una anemia crónica de rentabilidad de las explotaciones.

Pese a los esfuerzos del ministro Planas para desvincular la subida del SMI de los problemas de agricultores y ganaderos, las quejas son prácticamente unánimes en el sector. José María Pozancos, director de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), destaca el fuerte impacto del alza del SMI en un sector que es “intensivo en mano de obra”, hasta el punto de representar el 40% de los costes totales. Un escenario de “precios a la baja y costes al alza” que, según Miguel Blanco, secretario general de COAG, ha provocado que 80.000 profesionales hayan abandonado el campo en la última década.

¿Quién fija los precios?

Pero, ¿quién fija los precios de los productos agroganaderos? Mientras que COAG apunta al sector de la distribución por su posición dominante en una “cadena alimentaria totalmente desequilibrada” por culpa de la “desregulación del sector”, Fepex considera que quienes realmente fijan los precios son los mercados internacionales, en el contexto de un proceso de “globalización del mercado comunitario que es imparable” y de explotaciones hortofrutícolas que sufren “la fuerte presión” de competidores de terceros países, como Marruecos o Túnez, con unos costes de producción más bajos. Para Pozancos, el porcentaje que venden los súper e híper españoles no es suficiente para fijar precio: “El precio lo fijan los mercados internacionales”, subraya.

Esta afirmación entronca con la posición de la distribución, que se muestra abierta al diálogo para buscar soluciones a la crisis del campo, aunque enfatiza que su sector no es el factor más importante. “Es cierto que los precios en origen que perciben los agricultores y ganaderos están sometidos a gran volatilidad y dependen de innumerables factores, entre los que el funcionamiento de la cadena no es más que uno de la lista”, señala Ignacio García Magarzo, director general de Asedas, que aglutina a cadenas de supermercados como Mercadona, Ahorramás o Dia. Ayer mismo, el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, afirmó que el margen de la gran superficie ronda el 4%. “Se está planteando que es un problema de precios y es un problema de costes”.

En la línea de Asedas se expresa Anged, que reúne a grandes de la distribución como El Corte Inglés, Carrefour o Eroski, y resalta que si bien la distribución es uno de los principales clientes del sector primario, no es “el único ni más importante en el caso de muchas producciones”. Asu juicio, entre los problemas del campo está la necesidad de mejorar su “dimensión empresarial” para elevar su competitividad, obtener mejores condiciones, “reducir los eslabones intermedios, garantizar un volumen de comercialización que permita optimizar costes y resolver problemas de sobreproducción”.

Una cuestión sobre la que abunda la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (Auchan Retail, Carrefour, Eroski, Lidl y SuperCor -El Corte Inglés-): “Todos los integrantes de la cadena deben tener una dimensión empresarial competitiva” para ofrecer aquello que el mercado demanda, afirma su presidente, Aurelio del Pino. Y también el ministro de Agricultura, Luis Planas, que ha conminado al sector a concentrarse más y mejor creando cooperativas de mayor tamaño.

La competencia de países extracomunitarios, que el campo califica de desleal, es otro elemento significativo de presión sobre el sector. “Los productos agrícolas y ganaderos somos moneda de cambio” en tratados comerciales que abren las puertas a productos de terceros países con costes de producción más bajos y menores estándares de calidad, señala Miguel Blanco, de COAG, que se lamenta de que ni siquiera exista la obligación de etiqutar el país de procedencia. Una situación de la que, a su juicio, se benefician industria y distribución, que ven elevados sus márgenes en un proceso nebuloso, porque, señala, “no se sabe los márgenes con los que trabaja la industria ni la distribución”. Todo ello en un contexto geopolítico teñido de proteccionismo, como reflejan los aranceles de Trump, que amaga ya con imponer nuevas tasas, o el prolongado veto de Rusia a productos agroalimentarios europeos y españoles”.

Por tanto, algunos de los primeros problemas que surgen aquí, por lo dispuesto hasta ahora, es haber dejado de lado al sector agrícola, especialmente establecido en el interior de la Península (y, dentro de este interior, especialmente en las dos Castillas y Extremadura, y también en Andalucía interior). Incluso hay que destacar el especial impulso de lo que es Madrid y toda la periferia de la Península, como si el sector principal del interior peninsular no fuera importante.

LLegados a este punto, cabe señalar que “la crisis del campo no tiene una sola causa y tampoco un único diagnóstico. Cada eslabón de la cadena, productores, industria y distribución, defiende su papel en el proceso y prioriza unos factores sobre otros en la lista de culpables que han llevado al sector agroganadero a ponerse en pie de guerra. En lo que todos coinciden es en que se trata de un problema complejo, que no se puede, ni se debe, simplificar en la búsqueda de enemigos fáciles, en alusión a las declaraciones de días pasados del ministro de Agricultura, Luis Planas, o del propio presidente Sánchez, cargando las tintas sobre la gran distribución, y en que es necesaria la búsqueda de soluciones para salvar una de las piezas esenciales del engranaje.PUBLICIDADAds by Teads

Para el presidente de Asaja, Pedro Barato, la crisis del campo se resume esencialmente en “una cuestión de precios y costes”, en referencia a los bajos precios que arrastra la producción en origen desde hace años frente a unos costes que sí “son del siglo XXI”. “La energía es un coste de producción altísimo”, señala Barato, quien también subraya el encarecimiento de los fertilizantes o los productos fitosanitarios. Un escenario de costes in crescendo, incluidos los impuestos, al que en los últimos dos años se ha añadido un alza del 29% en el SMI y que según Barato, “ha venido en el peor momento”. Un cóctel demoledor para el sector del campo que se traduce en una anemia crónica de rentabilidad de las explotaciones.

Pese a los esfuerzos del ministro Planas para desvincular la subida del SMI de los problemas de agricultores y ganaderos, las quejas son prácticamente unánimes en el sector. José María Pozancos, director de la Federación Española de Asociaciones de Productores Exportadores de Frutas y Hortalizas (Fepex), destaca el fuerte impacto del alza del SMI en un sector que es “intensivo en mano de obra”, hasta el punto de representar el 40% de los costes totales. Un escenario de “precios a la baja y costes al alza” que, según Miguel Blanco, secretario general de COAG, ha provocado que 80.000 profesionales hayan abandonado el campo en la última década.

¿Quién fija los precios?

Pero, ¿quién fija los precios de los productos agroganaderos? Mientras que COAG apunta al sector de la distribución por su posición dominante en una “cadena alimentaria totalmente desequilibrada” por culpa de la “desregulación del sector”, Fepex considera que quienes realmente fijan los precios son los mercados internacionales, en el contexto de un proceso de “globalización del mercado comunitario que es imparable” y de explotaciones hortofrutícolas que sufren “la fuerte presión” de competidores de terceros países, como Marruecos o Túnez, con unos costes de producción más bajos. Para Pozancos, el porcentaje que venden los súper e híper españoles no es suficiente para fijar precio: “El precio lo fijan los mercados internacionales”, subraya.

Esta afirmación entronca con la posición de la distribución, que se muestra abierta al diálogo para buscar soluciones a la crisis del campo, aunque enfatiza que su sector no es el factor más importante. “Es cierto que los precios en origen que perciben los agricultores y ganaderos están sometidos a gran volatilidad y dependen de innumerables factores, entre los que el funcionamiento de la cadena no es más que uno de la lista”, señala Ignacio García Magarzo, director general de Asedas, que aglutina a cadenas de supermercados como Mercadona, Ahorramás o Dia. Ayer mismo, el presidente de CEOE, Antonio Garamendi, afirmó que el margen de la gran superficie ronda el 4%. “Se está planteando que es un problema de precios y es un problema de costes”.

En la línea de Asedas se expresa Anged, que reúne a grandes de la distribución como El Corte Inglés, Carrefour o Eroski, y resalta que si bien la distribución es uno de los principales clientes del sector primario, no es “el único ni más importante en el caso de muchas producciones”. Asu juicio, entre los problemas del campo está la necesidad de mejorar su “dimensión empresarial” para elevar su competitividad, obtener mejores condiciones, “reducir los eslabones intermedios, garantizar un volumen de comercialización que permita optimizar costes y resolver problemas de sobreproducción”.

Una cuestión sobre la que abunda la Asociación de Cadenas Españolas de Supermercados (Auchan Retail, Carrefour, Eroski, Lidl y SuperCor -El Corte Inglés-): “Todos los integrantes de la cadena deben tener una dimensión empresarial competitiva” para ofrecer aquello que el mercado demanda, afirma su presidente, Aurelio del Pino. Y también el ministro de Agricultura, Luis Planas, que ha conminado al sector a concentrarse más y mejor creando cooperativas de mayor tamaño.

La competencia de países extracomunitarios, que el campo califica de desleal, es otro elemento significativo de presión sobre el sector. “Los productos agrícolas y ganaderos somos moneda de cambio” en tratados comerciales que abren las puertas a productos de terceros países con costes de producción más bajos y menores estándares de calidad, señala Miguel Blanco, de COAG, que se lamenta de que ni siquiera exista la obligación de etiqutar el país de procedencia. Una situación de la que, a su juicio, se benefician industria y distribución, que ven elevados sus márgenes en un proceso nebuloso, porque, señala, “no se sabe los márgenes con los que trabaja la industria ni la distribución”. Todo ello en un contexto geopolítico teñido de proteccionismo, como reflejan los aranceles de Trump, que amaga ya con imponer nuevas tasas, o el prolongado veto de Rusia a productos agroalimentarios europeos y españoles.

Industria, eslabón central

Junto al posible impacto del Brexit sobre las exportaciones españolas, son factores sobre los que advierte la industria alimentaria, el eslabón central de la cadena agroalimentaria con la transformación de más del 70% de las materias primas. La Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB) advierte de que no se puede abordar el complejo problema del campo “sin tener en cuenta que cada eslabón tiene unos costes asociados a su actividad”, que en el caso de la industria son, además de la compra de la materia prima, los vinculados a la producción, los costes energéticos, laborales, de logística y la inversión en I+D “para permitir alimentos seguros, de calidad y sostenibles”.

La industria defiende su papel en la cadena, asegurando que la mayoría de sus empresas son pymes y “se localizan cerca de las materias primas, con centros de producción en zonas rurales, contribuyendo a impulsar la actividad agraria” y apunta a la necesidad de erradicar la venta a pérdidas como una práctica que “perjudica a la producción, a la industria y a la generación de empleo y crea confusión en el consumidor”.

Al cuadro clínico de males que aquejan al campo se añade el recorte de las subvenciones y fondos en los últimos años, que han llevado a que haya explotaciones excluidas de las ayudas directas de la PAC, que en conjunto ascienden a unos 5.000 millones anuales. El sector teme que Bruselas recorte aún más esos fondos tras la salida de Reino Unido de la UE en la negociación de la nueva PAC para 2021-2027, un instrumento vital para la supervivencia del campo y que algunas voces dentro del sector creen necesario reestructurar, mediante un reparto más equitativo de las ayudas ponderando el empleo; esto es, que dichas ayudas directas no se concedan en virtud de la superficie de las explotaciones, sino del empleo que generan”.

También hay que destacar que “la agricultura desempeña un rol absolutamente fundamental como fuente de producción de alimentos imprescindibles para la vida y la salud de las personas. Sin embargo, la contribución del sector agrícola no se limita a la importancia de su función como proveedor de productos básicos de alimentación, sino que la actividad agrícola también genera importantes beneficios para la economía, la sociedad, el territorio y el medioambiente.

Durante siglos, la agricultura ha sido el principal sector de la economía española. A pesar de que la modernización del país trajo consigo una pérdida paulatina de su importancia en la economía desde mediados del siglo pasado, esto no debe entenderse como un declive de esta actividad. Su peso se ha reducido solo en términos relativos, por el rápido y fuerte crecimiento del sector industrial y del de servicios, pero la producción agrícola en términos absolutos no ha dejado de crecer. Entre el año 2000 y el año 2017, la producción agrícola ha pasado de poco más de 19.200 millones de euros a más de 25.300 millones, lo que supone un crecimiento anual compuesto del 1,6%.

Además de mediante la producción, la contribución de los sectores a la economía se suele medir a través de la proporción que representa su Valor Añadido Bruto (VAB) sobre el PIB del país. El VAB es la diferencia entre el valor de la producción y los consumos intermedios utilizados para alcanzar esa producción. La medición de la contribución en términos de VAB evita la doble contabilización que se produce al medir en términos de producción, ya que la producción de un determinado sector siempre incluye los consumos de otras actividades anteriores en la cadena de suministro sin que ello suponga ninguna aportación de valor por parte de ese sector.

En el pasado reciente, el VAB del sector ha mantenido una tendencia relativamente estable y al alza. Por ejemplo, entre el año 2000 y el año 2017 el VAB agrario (que incluye agricultura y ganadería) ha pasado de 22.814 millones de euros a 28.779 millones, lo que representa un crecimiento anual compuesto del 1,4%.4 Sin embargo, a pesar del crecimiento en términos absolutos, la proporción del VAB sobre el PIB nacional se ha reducido desde el 3,9% hasta el 2,7% en el mismo periodo, como consecuencia del mayor crecimiento experimentado por el resto de sectores de la economía”.

Hay que destacar que es por eso por lo que hay que apostar por el sector agrario, por su profundo calado, y porque también favorece otros sectores de actividad como la indutria, ya que la industria alimentaria (perteneciente al sector secundario o de producción) tiene como base la agricultura para poder obtener sus materias primas, y también afecta a otras actividades del sector servicios, como los supermercados, y ayuda a la subastación de alimetnos a la sociedad.

Para reforzar esta idea, cabe señalar que, “según los datos de empleo que recopila Eurostat, que incluyen, además de los empleos asociados a la producción vegetal y animal descritos anteriormente, los de silvicultura y pesca, España es el cuarto país de la Unión Europea por número de ocupados, por delante, por ejemplo, de Francia o Alemania. Entre los Estados comunitarios, Rumanía contaba en 2017 con 1.974.900 trabajadores, la fuerza laboral agraria más grande de la UE, seguida de Polonia (1.672.200), Italia (871.200), España (819.500), Francia (697.900) y Alemania (532.000).

La relevancia económica de la agricultura va más allá de su propia actividad, ya que este sector se encuentra estrechamente vinculado con otras actividades como la industria agroalimentaria de transformación de alimentos, o la industria de insumos para proveer al campo de las herramientas necesarias para la producción. De esta forma, la relevancia económica de la actividad agrícola es superior a la que estrictamente se recoge dentro de lo que la contabilidad nacional engloba en su propio sector y que no tiene en cuenta la generación de valor añadido en otros sectores o actividades económicas relacionadas (en particular, respecto a la industria proveedora de insumos, servicios, suministros, equipos o materiales de construcción necesarios para la actividad agrícola, ganadera y agroindustrial, e igualmente, en relación a los servicios de transporte, logística o distribución de los productos agrarios y alimentarios).

Por este motivo, el INE realiza de forma periódica un ejercicio de estimación sobre este valor desde una perspectiva de cadena, con una visión holística del sistema agroalimentario. Así entendida, la cadena de valor del sector agroalimentario abarca las capacidades y procesos a lo largo del ciclo de vida desde el campo hasta la mesa de alimentos, bebidas, textiles y materias primas. De esta forma, incluye tanto el sector agrario, compuesto por la agricultura y la ganadería, como la industria transformadora agroalimentaria y las actividades intrínsecamente ligadas a ellas en los ámbitos industriales, de servicios, transporte, almacenamiento y distribución”.

Incluso para seguir reforzando la idea que se viene defendiendo para que se promueva desde las instituciones el sector agrícola, se debe señalar que “la posición central del sector agrícola dentro de la cadena agroalimentaria sitúa a la producción primaria como uno de los sectores estratégicos de la economía española en términos económicos, no solo por su propia importancia como sector sino por la relación y el efecto que genera sobre sectores estrechamente vinculados, con los que conjuntamente conforma una de las primeras industrias del país.

En el centro de esta cadena se encuentra el sector agrario y, dentro de él, el sector agrícola, dedicado a la producción vegetal, fundamentalmente para uso humano, aunque también para consumo animal e industrial.6 Por tanto, tiene una posición estratégica y esencial dentro de la cadena, al desempeñar la función clave de atender la demanda de alimentos por parte de la sociedad en tiempo, cantidad y calidad suficiente. Además, sus actividades de producción están intrínsecamente relacionadas con otros agentes económicos, por lo que los efectos producidos en el mismo se extienden al resto de la economía tanto a través de la cadena de aprovisionamiento como de la de transporte y distribución.
Hacia atrás, el sector agrícola se relaciona con la industria de insumos, que es la encargada de suministrar a los agricultores los medios de producción necesarios para desarrollar su actividad. Entre estas herramientas destacan las semillas, los productos de sanidad vegetal (o fitosanitarios), los fertilizantes y la energía.

Hacia adelante, el sector provee sus materias primas a la industria agroalimentaria. Esta industria utiliza la producción primaria suministrada por el sector agrícola para transformar los alimentos o materias primas en diferentes productos que puedan ser posteriormente consumidos, ya sea por otras industrias o por los consumidores finales. Además, también se encuentra el último eslabón de la cadena agroalimentaria: las actividades pertenecientes al transporte, la distribución y la comercialización de los productos tanto primarios como transformados.

Dada su condición de eslabón central del sistema agroalimentario, la agricultura contribuye a la generación de riqueza y empleo y no solo de forma directa, sino también de forma indirecta, a través de su estrecha relación con estos otros sectores como la industria agroalimentaria o la distribución y la comercialización”.

Por otro lado, también hay que tener en cuenta la falta de recursos en determinados periodoso de tiempo, bien por la excasez de recursos, o incluso las condiciones meteorológicas adversas, que hacen que el sector de la agricultura se haya incrustado en esta crisis.

Como conclusión, cabe señalar la necesidad de que los poderes públicos adopten medidas necesarias para fomentar la mano de obra en el sector agrícola y elevar el gasto público para ayudar al sector agrícola, así como favorecer el empleo en el sector.

FUENTES:

  1. ¿Cuáles son los problemas de la agricultura española? EUROPAPRESS: https://www.europapress.es/economia/noticia-cuales-son-problemas-agricultura-espanola-20200207124451.html
  2. El agua en la agricultura. BANCO MUNDIAL: https://www.bancomundial.org/es/topic/water-in-agriculture
  3. Agricultura y proceso de desarrollo. UNESCO: https://unesdoc.unesco.org/ark:/48223/pf0000137605
  4. El empleo se hunde en el campo y el Gobierno culpa a los supermercados. EL MUNDO: https://www.elmundo.es/economia/ahorro-y-consumo/2020/02/04/5e39689621efa0f4698b484e.html
  5. La condena del campo: los agricultores asumen el 90% de la caída de los precios. EL CONFIDENCIAL: https://www.elconfidencial.com/economia/2020-02-02/salario-minimo-agricultura-problema-formacion-precios_2436900/
  6. ¿Quién tiene la culpa de la crisis del sector agrícola? EXPANSIÓN: https://www.expansion.com/economia/2020/02/08/5e3eebf7468aeba62d8b4599.html
  7. La protesta agraria rebrota con cortes de carretera y colapso del centro Valencia. EL PAÍS: https://elpais.com/economia/2020/02/14/actualidad/1581670512_567182.html
  8. El empleo se hunde en el campo y el Gobierno culpa a los supermercados. EL MUNDO: https://www.elmundo.es/economia/ahorro-y-consumo/2020/02/04/5e39689621efa0f4698b484e.html
  9. El futuro del sector agrícola español. PwC: https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&ved=2ahUKEwirtfX0mbvsAhVP1hoKHThSAQwQFjABegQIBxAC&url=https%3A%2F%2Fwww.pwc.es%2Fes%2Fpublicaciones%2Fassets%2Finforme-sector-agricola-espanol.pdf&usg=AOvVaw13Ai7G-cWZX2UE_pd1xx8V
  10. Producción y consumo sostenibles y residuos agrarios. MITECO: https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwirtfX0mbvsAhVP1hoKHThSAQwQFjAIegQIChAC&url=https%3A%2F%2Fweb.ua.es%2Fes%2Fgiecryal%2Fdocumentos%2Fagricultura-peru.pdf&usg=AOvVaw2srXYlqiexf7THZcCTw4zF
  11. TECNOLOGÍAS DE PRODUCCIÓN Y AGROINDUSTRIA: https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwiorZGemrvsAhVmzoUKHcadCgw4ChAWMAZ6BAgJEAI&url=http%3A%2F%2Fwww.zaragoza.es%2Fcontenidos%2Fmedioambiente%2Fonu%2F%2Fnewsletter15%2F090-spa.pdf&usg=AOvVaw04DbK3nQK13Vv4Nml9C-Hg
  12. FACTORES CLAVE EN LA CRISIS DEL SECTOR AGRÍCOLA: https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&ved=2ahUKEwiorZGemrvsAhVmzoUKHcadCgw4ChAWMAl6BAgIEAI&url=https%3A%2F%2Fojs.tdea.edu.co%2Findex.php%2Fencontexto%2Farticle%2Fdownload%2F137%2F122%2F&usg=AOvVaw3Z51cQzeInMyVEb1kQSenG
  13. CAMBIO CLIMÁTICO Y DESARROLLO SOSTENIBLE: https://www.google.com/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=&cad=rja&uact=8&ved=2ahUKEwiSgf-Am7vsAhXNzYUKHfgTCYg4FBAWMAV6BAgGEAI&url=https%3A%2F%2Fwww.fundacioncarolina.es%2Fwp-content%2Fuploads%2F2019%2F06%2FSEGIB-Informe-La-Ra%25CC%2581bida-2018-completo.pdf&usg=AOvVaw0wkZA38vmubtvOImbH66i8

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