Abogacía, Derecho, Pandemias

¿Es recomendable hacer reuniones y comidas familiares estas navidades?

El 2020 es un año para borrar de nuestras vidas. Ahora quieren las autoridades permitir hacer reuniones familiares para salvar las navidades y que el gasto no caiga, intentando salvar también la economía, pero ¿es esto aconsejable? Hay que recordar en este punto que España es uno de los peores (por no decir el peor) país por el número de contagios.

En primer lugar, cabe señalar que “la temporada navideña llega después de que el virus se haya propagado con fuerza por todo el país después tras el verano. Por este motivo, según coinciden todos los epidemiólogos consultados, es importante cumplir estrictamente con las medidas en diciembre para conseguir que el pico de contagios que se produzca en enero sea lo más bajo posible. Esta semana, el Gobierno ha hecho público su plan de recomendaciones de cara a Nochebuena y Nochevieja, en el que ha propuesto limitar a seis personas las reuniones familiares y sociales que se celebren durante las fiestas y un confinamiento nocturno entre las entre las 1.00 horas y las 6.00 horas los días 24 y 31 de diciembre. Además, de garantizar en todo momento, , las normas de prevención, independientemente de si son familiares o no.

Pocos días después del anuncio, el propio director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, al igual que el 55% de los encuestados, aseguró que celebraría fuera de Madrid la Navidad aunque fuese con menos personas de lo habitual. “Yo celebraré la Navidad, pero con todas las precauciones que pueda tener. La cuestión es hacerlo bien y, si en lugar de juntarnos 35 personas nos tenemos que juntar 10 pues lo haremos pero celebraremos las navidades”, zanjó el epidemiólogo. 

Las recomendaciones

Para la obtención de los anteriores resultados, la encuesta se distribuyó por correo electrónico entre varios grupos de epidemiólogos con un total de tres preguntas:

1. ¿Qué le aconsejaría hacer a los españoles de cara a las próximas comidas y cenas de la Navidad?
2. ¿Y usted? ¿Va a celebrar la cena de Nochebuena y Nochevieja con sus convivientes o va a visitar a su familia fuera?
3. ¿Tiene pensado hacer algún plan distinto que cumpla con las restricciones impulsadas por el Gobierno o, por el contrario, ha descartado celebrar la Navidad?”

En segundo lugar, respecto a juntarse grandes grupos, se ha de señalar que “la Navidad es sinónimo de familia. Por tanto, estas festividades se antojan complicadas debido a la crisis sanitaria provocada por el coronavirus. Días tan especiales como Nochebuena o Nochevieja están a la vuelta de la esquina y aún no sabemos qué medidas serán las adoptadas por el Gobierno para disfrutar del calor de los nuestros pero siempre mirando por la salud de todos.

Hay algunos especialistas como Vicente Larragainvestigador del CSIC, que ya están empezando a dar algunos consejos para que estas fiestas navideñas sean lo menos atípicas posibles dentro de la situación de pandemia que vivimos desde hace casi un año. Larraga ha afirmado que durante las navidades debemos intentar “no empeorar” una situación que actualmente “no es buena”.

Consejos y medidas a tener en cuenta

Para el experto en vacunación, la Navidad hace que se reúnan en un mismo espacio personas de cualquier punto de la geografía española. Por ello, es fundamental autoconfinarse algunos días antes de acudir al lugar donde se vayan a producir las celebraciones. Es decir, según Larraga “al menos los diez días previos hay que intentar confinarse uno mismo para que cuando uno llegue con su familia esté seguro de que no los va a contagiar”. Esta medida ha sido denominada por el especialista como de “amor práctico”.

Otra de las cuestiones que ha abordado es la disputa entre comunidades por saber el número exacto a la hora de reunirse para las comidas y cenas. Larraga ha sido contundente aseverando que “esto no es una subasta. Me quedaría en seis”. Además, cree que realizar test previos es una buena opción para pisar sobre seguro pero siempre atendiendo a los falsos negativos.

Muchos han sido los científicos que han querido exponer su punto de vista sobre las reuniones familiares y todos indican los mismos parámetros:

  • Grupo de entre 6 y 10 personas
  • Realizar las reuniones al aire libre evitando así la exposición continuada al virus
  • Realizar test previos y seguir manteniendo, aún siendo negativo, las medidas sanitarias
  • Cuarentena Previa de aproximadamente 10 días
  • No compartir cubiertos durante las comidas y cenas
  • Buena ventilación, uso de mascarilla, distanciamiento y lavado de manos”

Por tanto, siguiendo las recomendaciones de los verdaderos expertos, es mejor no juntarse grupos que incluyan más gente de los convivientes. Lo peor de todo es que (¡cómo no!) las autoridades competentes (es decir, los inútiles políticos que tenemos en España) no se ponen de acuerdo y no han llegado a un acuerdo para tomar las mismas medidas en todo el territorio nacional. Y lo peor de todo es que se rodean de “expertos” movidos por intereses económicos que no saben aconsejarles sobre las mejores medidas al respecto.

En tercer lugar, se ha de señalar que “lo malo de la Navidad es que siempre la hemos entendido como unas fechas en las que todo es posible y eso invita de nuevo al pensamiento mágico. Días de euforia, alegría y villancicos.PUBLICIDAD

Lo bueno de esta Navidad es que venimos sobre aviso, es decir, que sabemos que hay determinadas cosas que no se pueden hacer bajo ningún concepto y otras con las que hay que ser comedido.

Todo el mundo habla de una tercera ola en enero -a nivel internacional- porque se da por hecho que la traerá el frío junto al relajamiento de las medidas y los comportamientos.

Las imágenes de este fin de semana en algunas ciudades no son ciertamente esperanzadoras, pero la concentración en exteriores no es lo que más me preocupa. Estas son algunas recomendaciones para no convertir las fiestas más entrañables del año en un foco de contagio masivo.

1. Ir siempre un paso detrás

Salvo novedades negativas, parece claro que cada comunidad autónoma va a poder legislar independientemente dentro de unos mínimos comunes. Hay que recordar que el hecho de que algo se pueda hacer no implica que se tenga que hacer. Las autoridades van a intentar meterse lo mínimo posible en nuestras libertades individuales pero es nuestra responsabilidad ejercer esa libertad con criterio.

Si nos dejan juntarnos a seis pero con cuatro tenemos bastante, ideal. Si nos dejan juntarnos a diez, pero somos ocho, no hace falta invitar a los primos para cumplir el cupo. La apertura de la hostelería allí donde sea posible no implica que haya que reservar un salón cerrado para cenar todos juntos y cantar villancicos. Pensemos, siempre, que si algo es peligroso y quizá no sea peligroso el año que viene, puede que merezca la pena esperar esos doce meses.

2. Mezclar el mínimo

Legislar es complicado porque no atiende a matices. La recomendación del ministerio es que no se junten más de seis personas en ningún momento. Sin embargo, incluso Fernando Simón o comunidades autónomas como Galicia o Madrid han insinuado la viabilidad de ampliar a diez los invitados… siempre que se mantenga el mismo número de hogares no convivientes. En otras palabras, es más peligroso que se junten tres parejas a celebrar el fin de año que juntarse dos familias de cinco miembros.

En ese sentido, habría que estudiar cuál es el papel que juegan los niños en todo esto. Alberto Núñez Feijoo declaró recientemente que su intención era omitirlos del conteo. Llevado al extremo, puede ser peligroso (diez adultos ya pueden ser cinco o más hogares distintos), pero con cautela tiene sentido. Ahora bien, el límite de diez es importante cumplirlo, niños incluidos. Seis más niños o diez con niños. Más de eso parece imprudente.

3. Reducir la movilidad

Este es un tema peliagudo porque son las fechas en las que los universitarios vuelven a sus hogares, los hijos y los nietos van a reunirse con padres y abuelos a los que hace meses que no ven y así sucesivamente… Ahora bien, la incidencia del virus vemos que varía mucho según la región y de ahí los cierres perimetrales. Si nos volvemos a mezclar todos sin control alguno, es más probable que el virus halle nuevos hogares donde antes apenas circulaba y si hay un repunte en una región, no se quedaría ahí.

Del mismo modo, si alguna está más segura, puede verse más expuesta. Por supuesto, esto depende mucho de la situación de cada uno. Habrá casos en los que el viaje se hace inexcusable. Otros en los que es una mera tradición evitable. Si está en este último supuesto, lo mejor es que salte un año la costumbre.

4. Evitar los espacios cerrados

El problema de la Navidad, y centrémoslo en la cena de Nochebuena, la de Nochevieja, la comida de Navidad, la de Año Nuevo o la de San Esteban allí donde sea costumbre, no es que nos reunamos sino cómo nos reunimos. La estampa típica navideña es una mezcla intergeneracional, todos apiñados en un salón, comiendo y hablando a la vez a gritos, con los niños cantando y las ventanas bien cerradas por el frío que hace en estas fechas. Bien, eso igual se puede cambiar.

Evitar los espacios cerrados es un consejo útil durante todo el año y no deja de serlo ahora. Sé que es complicado reunirse al aire libre con el termómetro bajo cero, pero, si por lo que sea es posible, habrá que intentarlo. Y si nos vamos a reunir bajo techo -lo más probable, no nos engañemos- seamos prudentes: intentemos llevar la mascarilla el mayor tiempo posible, tengamos cerca el gel hidroalcohólico y elevemos la voz lo justo y necesario. Porque yo me convenza de que son unas navidades normales o deben serlo… el virus no tiene por qué estar de acuerdo conmigo.

5. Ni comer ni cenar

Esta es una cuestión importante. Supone un cambio radical en nuestros hábitos. En España nos reunimos para comer o para cenar. Como mucho, si la cosa se tuerce, para merendar. Eso supone un riesgo tremendo porque es necesario quitarse la mascarilla y un escenario en el que estamos una hora o más todos con las mascarillas quitadas es peligrosísimo. El aperitivo, los platos, los cafés, una copita, fulanito quiere fumar… Es mucho tiempo compartiendo aire.

Sin embargo, si quedamos para pasar un rato juntos sin necesidad de quitarnos la mascarilla más que de forma esporádica puede tener sentido. Si el asunto es vernos, veámonos, compartamos los momentos y recordemos un año infausto, pero sin necesidad del marisco, el pavo o lo que sea norma en cada casa. Sé que a su vez esto es un nuevo palo económico para determinados sectores, pero ese es otro debate.

6. Ventilar siempre

Hemos pasado todo el domingo viendo imágenes preocupantes de aglomeraciones de gente comprando regalos y viendo las luces, como cualquier otro año. Y, sin embargo, por preocupantes que sean, hay que tener en cuenta que la probabilidad de contagio en exteriores es muy pequeña. Mucho menor, desde luego, que en interiores. Por eso, si hemos decidido mantener las celebraciones en un domicilio, es importante que dejemos una ventana abierta constantemente para que entre aire nuevo y otra para que salga. Es imprescindible, de hecho.

Sabemos ya que el virus se contagia por aerosoles y que esos aerosoles se quedan suspendidos en el aire independientemente de la distancia que exista en el momento de emitirlos. Con las nuevas corrientes, esas micropartículas se van arrastrando hacia el exterior y dejan de ser un problema. Aun siendo conscientes de que hace frío y que las soluciones en ese sentido tendrán que ser ingeniosas, conviene no jugársela.

7. Evitar el jolgorio

Las pequeñas victorias. Los pequeños objetivos. Cada segundo de “normalidad” que le robemos a 2020 ha de ser celebrado como un triunfo. Si conseguimos reunirnos con cinco seres queridos, bienvenido sea. Si son nueve, estupendo. Si puedo hacerlo en mi casa o en casa de los abuelos, adelante. Si me puedo llevar a los niños a ver las luces, pues vale. Yo no lo recomiendo, pero lo entiendo.

Ahora bien, insisto en que no hace falta que todo sea “como antes”. Si nos vamos a reunir en un interior, con demás familiares y con dudas acerca de la ventilación mientras nos comemos un lechazo, al menos evitemos las panderetas, las borracheras, los ataques de entusiasmo etílico, los villancicos a voz en grito y las discusiones sobre política de punta a punta de la mesa. Seamos moderados. Seamos alemanes.

Puede que todo esto no baste y puede que incluso saltándose alguna norma evitemos el contagio. Son muchos hogares celebrando a la vez y hay que ser genérico. Celebren pero con cuidado. Festejen pero con sentido. No piensen que el virus sabe que es 24 de diciembre o que es 1 de enero. Los riesgos son exactamente los mismos, procuren que sean las mismas las precauciones”.ç

Antes de llegar a las conclusiones, y teniendo en cuenta lo dispuesto hasta aquí, está claro que van a ser unas navidades atípicas y que lo mejor que podemos hacer es no reunirnos (ni siquiera con los familiares), pues el coronavirus no descansa y si hacemos reuniones demasiado grandes en navidades, lo único que vamos a provocar es que la tercera ola llegue antes y tenga peores consecuencias incluso que esta segunda ola que estamos sufriendo en España, además de tener ya la consideración como el peor país en la gestión de la pandemia.

Por tanto, la recomendación es no reunirse estas navidades y hacer pequeños grupos y cenas.

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