Abogacía, denuncias falsas, Derecho, Violencia de género

Denuncias falsas en casos de violencia de género

La violencia de género es un problema con profundas raíces en la sociedad en general y con el que hay que terminar sin pensarlo. Está claro que la violencia de género existe y es un problema estructural de la sociedad, sobre todo desde la aparición de internet y las nuevas tecnologías, lo que ha provocado que pueda intensificarse o incluso permitir al violador acabar encontrando a su víctima para continuar cometiendo el delito. Pero no siempre las denuncias por violencia de género tienen una base real, sino que en determinadas ocasiones la mujer que denuncia violencia de género es hacer daño a su pareja, separándola de sus hijos, bien porque le ha sido infiel, o porque quiere hacer daño.

En primer lugar, cabe señalar que “el uso fraudulento de denuncias instrumentales de malos tratos y/o abusos sexuales de un hombre contra su mujer o pareja, es una realidad que mucha gente niega, pero no por negarlo, no deja de existir. Aprovechándose de una Ley injusta y discriminatoria como la Ley Integral contra la Violencia de Género 28/12/2004, muchas mujeres en este país vienen utilizándola para obtener beneficios en su proceso de divorcio; para evitar que el padre obtenga la custodia compartida, e incluso en procedimientos de Síndrome de Alienación Parental, con el fin de apartar a los hijos definitivamente de su progenitor.

Es una realidad conocida en los juzgados y tribunales, que los padres son en multitud de ocasiones denunciados falsamente por malos tratos – físicos y/o psicológicos- tras tener conocimiento las madres de la petición de custodia compartida, o bien para obtener ventajas en el proceso de divorcio, o bien por despecho y resentimiento.

Después de haberse visto humillado en las diversas situaciones que hemos referido, y después de haber sido absuelto o haberse archivado su causa por no haber prueba alguna del maltrato, hemos comprobado como ni los Fiscales ni los Jueces deducen testimonio, es decir, no abren un procedimiento para averiguar qué de cierto había en esa denuncia, y si la misma era falsa. Consecuencias para la denunciante: NINGUNA. Consecuencias para el hombre: la humillación de ser detenido y estar en calabozos, orden de alejamiento, pérdida del domicilio familiar, se atenta contra su honor y dignidad al tener que sufrir un proceso largo hasta que obtiene sentencia, verse separado de sus hijos durante meses, años, y en ocasiones de por vida”.

En segundo lugar, se debe señalar que, “a pesar de que en los últimos años desde algunos medios de comunicación se viene haciendo un ejercicio de responsabilidad a la hora de tratar las noticias de violencia de género con rigor, de nuevo volvemos a encontrarnos con informaciones interpretadas de forma que desvirtúan la realidad de la violencia de género, haciendo un uso de auténtico malabarismo de los datos estadísticos con el oscuro fin de posicionar a la víctima en el rol de la falsedad.

Estas informaciones establecen un paralelismo entre archivo o sobreseimiento de denuncia y denuncia falsa, demostrando un absoluto desconocimiento tanto del funcionamiento judicial, como del ciclo de la violencia.

Sólo quien habla desde la ignorancia puede confundir denuncias falsas con sobreseimientos o archivos. En muchos casos las mujeres abandonan el proceso por miedo, dependencia económica, emocional en la mayoría de los casos, sin que ello signifique que la denuncia fuese falsa. La propia Fiscalía General del Estado reconoce en las víctimas actuaciones de autoperjuicio ante la ausencia de personación o retirada de denuncias debido a las “…características, peculiaridades y aristas que plantea este tipo específico de violencia…”. Así, los datos del Informe de la Fiscalía General del Estado del año 2016 revelan que durante el pasado año 2015 de las 129.292 denuncias que se interpusieron por violencia de género tan solo en un 0,0015% esto es, sólo en dos casos, se ha constatado que la denuncia fuera falsa.

No olvidemos datos como que de las 62 mujeres asesinadas en 2015, sólo 14 de ellas habían denunciado con anterioridad.

En la lucha contra la violencia de género, el poder de los medios de comunicación puede ser un duro escollo a superar si nos enfrentamos al uso intransigente, a veces dogmático, que en ocasiones se dispensa a esta parte tan frágil de nuestra sociedad. A esas víctimas que, en un alarde de la más absoluta de las torpezas, algunos sitúan en la misma calificación de autoría de delito de violencia de género hacia sus parejas si han existido denuncias cruzadas, confundiendo con total ineptitud violencia de género con violencia doméstica.

Desde informaciones sesgadas por la falta de formación, conocimiento y rigor, se aduce el fin económico como una de las motivaciones principales de las víctimas a la hora de interponer la denuncia. Es una terrible situación añadida tener que depender de la concesión de unas ayudas cuyo importe asciende a 426 euros para su subsistencia y la de sus hijas e hijos, otro aspecto que pasa desapercibido y que demuestra la terrible  situación de vulnerabilidad en la que se hallan.

A pesar de que el tratamiento informativo ha mejorado, aún se acude con demasiada frecuencia a los estereotipos y a los mitos en esta materia invisibilizando la raíz real de la misma, que tiene una base estructural y social y creando una falsa justificación en el agresor.

Los medios de comunicación por su alcance y capacidad para generar opinión deben contribuir a mejorar el conocimiento sobre este tipo de violencia, una grave vulneración de los derechos humanos. Deben contribuir a crear un clima social adecuado desde el conocimiento y un posicionamiento crítico frente a la violencia que sufren las mujeres por el hecho de ser mujeres.

Es un trabajo conjunto, de mujeres y hombres, conseguir una sociedad igualitaria que sólo se podrá lograr olvidando diferencias, roles y hábitos tóxicos y con la erradicación de cualquier tipo de violencia contra las mujeres”.

Y es que, a tenor de lo dispuesto hasta aquí, y de cómo aumenta la violencia de género tanto en países democráticos y no democráticos, en ambos casos avanzados o en vías de desarrollo, está claro que la violencia de género está en la base de la sociedad, y para erradicarla hay que actuar en la base de la sociedad, sobre todo en la educación (sobre todo en la educación en valores).

Lo peor de todo esto no es que exista la violencia de género, la cual hay que tratar de eliminar en origen, sino también las denuncias falsas que más mujeres de las que se piensa con tal de poder continuar con sus relaciones fuera del matrimonio o de la relación que tienen con el hombre al que denuncian, y al que se impide ver a sus hijos.

En tercer lugar, hay que hacer referencia a que “presentar una denuncia a sabiendas de su falsedad es un delito con múltiples afectados. En primer lugar afecta al denunciado, puesto que con mucha probabilidad se expone a ser detenido, pasar una estancia en un calabozo en dependencias policiales, perder en primera instancia el derecho a la custodia compartida de sus hijos (teniendo que pasar meses de complicaciones judiciales para poder conseguirla posteriormente), perder el uso de la vivienda, ver limitada su capacidad de movimientos por una orden de alejamiento, y la consiguiente marginación social a causa de todo lo ocurrido. También va en contra de las verdaderas víctimas de violencia de género, pues merma su credibilidad, y copa los escasos recursos destinados a su atención. Además constituye una estafa porque las personas que las presentan reciben ayudas que no les corresponden. Así se considera en el Estatuto de la Víctima (artículo 35) cuando establece la obligación de devolución de ayudas a las personas condenadas por denuncia falsa que las hayan recibido.

Bien es cierto que según datos oficiales del Observatorio Estatal para la Violencia contra la mujer y Doméstica (OVDM), el número de condenas por denuncia falsa en comparación con las denuncias de violencia de género que se presentan anualmente es ínfimo.

Pero hay que aclarar que una cosa son las denuncias falsas y otra las condenas por denuncia falsa. Al igual que los casos de maltrato, las denuncias falsas son de difícil comprobación, dado que el hecho que se denuncia se suele perpetrar sin testigos por producirse en el ámbito privado. Por tanto, se puede afirmar que al igual que existen delitos de violencia de género que se no castigan al no poder demostrarse, también hay denuncias falsas no computadas en los datos oficiales. Es decir, sí hay más denuncias falsas que las que nos dicen ¿esto significa que nos están engañando? Rotundamente no. Los datos oficiales son los que son, pero debemos hacer las consideraciones oportunas a los mismos explicando al respetable la letra pequeña para no dar lugar a malas interpretaciones.

La cuestión es ¿cuánta denuncia falsa no se ha podido demostrar que lo sea? No podemos saberlo a ciencia cierta, pero para profundizar en ello vamos a recurrir a los siguientes datos oficiales:

En el Informe llevado a cabo por el OVDM sobre 7 años de LOVG del OVM-CGPJ (junio de 2005 a julio de 2012) se indica que de las 1.034.613 denuncias presentadas en ese lapso, se dictaron 207.997 sentencias condenatorias (el 20,1 % de las denuncias).

¿Qué ocurre con el casi 80% restante? ¿Son denuncias falsas? Una vez más hay que decir que no. Entre los procedimientos no terminados en condena se encuentran, la sentencia de libre absolución (no se ha probado el delito), el sobreseimiento libre (no hay indicios racionales de que se haya cometido delito) y el sobreseimiento provisional (no hay pruebas suficientes para probar el delito).

Solo en sentencias absolutorias o condenatorias podríamos afirmar la inocencia o culpabilidad del implicado. En el resto de casos simplemente no se ha podido comprobar el hecho, ni en un sentido ni en el contrario. Así que no es conveniente realizar afirmaciones absolutas en ambos sentidos. Es decir, no se puede afirmar que todos los absueltos por sobreseimientos son maltratadores, ni tampoco que todas las denuncias que han terminado sin condena son falsas.

También hay que hablar de un aspecto importante, siempre teniendo en cuenta la especial situación psicológica de las víctimas de violencia, que es la retirada de denuncias. Como hemos visto en artículos anteriores de esta serie, rondan el 10% anuales.

En la Macroencuesta llevada a cabo en 2015, las entrevistadas adujeron como motivos para no denunciar los siguientes: miedo de perder a sus hijos, su pareja o alguien más se lo impidió, sucedió cuando vivía en otro país, no quería que sus hijos perdiesen a su padre, no quería que arrestaran a su pareja, pensó que no la creerían, para que su pareja no la dejara, pensó que era su culpa, carecía de recursos económicos propios, el problema se terminó, eran otros tiempos, sintió vergüenza, apuro, miedo, temor a las represalias, tuvo muy poca importancia, etc.

El problema es que a la retirada de la denuncia no le sigue la investigación de los motivos de la misma para que se puedan conocer los maltratadores que no han sido condenados, y los eventuales casos de denuncias falsas. Esto impide la protección de víctimas de violencia de género en el primer caso, y además, facilita el acceso irregular a ayudas, lo que provoca un efecto llamada. Por lo que es muy interesante la realización de informes psicosociales para determinar cuándo la retirada (o no ratificación) de una denuncia ha venido motivada por la especial situación psicológica de la víctima de maltrato.

También tenemos que tener en cuenta la cifra negra (delitos de denuncia falsa no conocidos por la autoridad). En este sentido tras un sobreseimiento o sentencia absolutoria, puede no seguir la interposición de demanda solicitando deducción de testimonio por diversos motivos, como que el denunciado no desee continuar con más procedimeintos judiciales por motivos económicos, por cansancio, etc.

Puede también ocurrir que la administración de justicia no inicie de oficio el procedimiento de instrucción por delito de denuncia falsa. E, incluso, puede solicitarse a instancia de parte la persecución de la denuncia falsa y que ésta se desestime. Para aproximar la magnitud del problema es importante conocer cuántas solicitudes de deducción de testimonio por denuncia falsa se han atendido y cuántas no, y el motivo de la admisión o inadmisión de las mismas. Así como los casos en los que se establece por sentencia un uso espurio de la ley, instrumentalización, o alguna consideración similar, y sin embargo no se deduce testimonio. No se entiende que todo esto no se haga. Y este silencio oficial alimenta la conspiranoia.

Hablar de denuncias falsas en violencia de género siempre genera una polémica que no deja indiferente a nadie. La cuestión es si se debe hacer. Yo creo que sí, pues como hemos visto, generan un daño irreparable al que las sufre (independientemente del número), a las maltratadas, y a la administración y la sociedad. Solo esto ya es una buen motivo para hacerlo. Pero también lo debemos hacer para aclarar ciertos conceptos con el fin de desterrar mitos sobre las mismas. Y hacerlo en términos pedagógicos no daña en ninguna forma a las mujeres víctimas de violencia de género. Más bien al contrario”.

En cuarto lugar, también cabe señalar que, “ante todo ello, cabe preguntarse ¿QUÉ SE PUEDE HACER PARA TERMINAR CON ESTA LACRA SOCIAL DE LAS DENUNCIAS FALSAS? En mi opinión, pienso que son varias las medidas que podrían y deberían adoptarse:

La primera de ellas es de concienciación social, una vez más la educación vuelve a cobrar protagonismo, es imprescindible enseñar desde pequeños que no se debe mentir y, sobre todo, que una denuncia falsa es un delito, y que quien lo cometa no se va a ir de rositas.

La segunda es una reforma del Código Penal, ya que si bien los artículos 456 y 457 de dicho texto legal contemplan el delito de acusación y denuncia falsa, la realidad es que para que prospere una causa por tal delito la tarea no es nada fácil.

La tercera medida es que en las propias dependencias policiales se advirtiera a quien va a formular una denuncia de las consecuencias que ello puede acarrear si la denuncia es falsa.

La cuartaque el Ministerio Fiscal persiga de oficio la comisión de dicho delito, lo cual ahora, salvo en contadas ocasiones, no se hace.

La quintaque los jueces, en caso de denuncia falsa, no decretaran el sobreseimiento provisional sino el sobreseimiento libre (provisional es que el juez archiva porque no hay pruebas, pero deja una puerta abierta, por si se las aportan en un futuro, lo que dificulta que se pueda perseguir por denuncia falsa al que ha denunciado en falso. Mientras que el sobreseimiento libre, es que el juez archiva porque no hay pruebas, ni indicios, ni nada, de forma que sí se puede perseguir al que ha denunciado en falso).

La sextaque los jueces, en caso de denuncia falsa, libren testimonio de dichas denuncias y den traslado al Juzgado de Guardia para que investigue los hechos, lo cual pocas veces se suele hacer y, cuando se trata de denuncias de violencia de género, menos aún.

Por lo tanto, hoy por hoy, si usted es víctima de una denuncia falsa, mi consejo es que lo denuncie, ya que nadie lo va a hacer por usted.

Ante las denuncias falsas, TOLERANCIA CERO, esta es la forma más eficaz de proteger a las autenticas víctimas de la violencia domestica, sean hombres o mujeres, ya que las personas más perjudicadas por las denuncias falsas son las víctimas de verdad”.

En quinto lugar, y en plena pandemia por el COVID-19, también cabe señalar que el problema de la violencia de género se ha agravado, sobre en España durante la primera cuarentena, en la que se tuvo a la población encerrada en casa.

Como conclusión, hay que señalar que se debe actuar desde los principios básicos del Estado de Derecho, concretamente en el ámbito educativo, para actuar contra la violencia de género, y enseñando tanto a hombres y mujeres, desde niños, a saber respetarse mutuamente y a actuar conjuntamente respetando los derechos de todos. Pero a la vez hay que tener en cuenta que determinados medios de comunicación falsean los números de denuncias falsas. Así que hay que analizar toda la información que nos llega a través de todos los medios de información y comunicación.

FUENTES:

  1. Denuncias falsas de violencia de género. BASTIDA ABOGADOS: Denuncias Falsas de Violencia de Género. – Bastida Abogados (bastidabogados.com)
  2. El calvario de los hombres denunciados falsamente: cárcel, depresión y señalamientos de por vida. LIBRE MERCADO: El calvario de los hombres denunciados falsamente: cárcel, depresión y señalamientos de por vida – Libre Mercado
  3. ¿Cómo puedo actuar ante una denuncia falsa por malos tratos? ABOGADO TORRALVO HINOJOSA: ¿Cómo puedo actuar ante una denuncia falsa por malos tratos? (abogadotorralvohinojosa.com)
  4. Violencia de género: La falsedad de las denuncias falsas, CONSEJO GENERAL DE LA ABOGACÍA ESPAÑOLA: Violencia de género: La falsedad de las denuncias falsas – Abogacía Española (abogacia.es)
  5. Las denuncias falsas por violencia de género en la nueva normalidad. VOZ PÓPULI: Las denuncias falsas por violencia de género en la nueva normalidad (vozpopuli.com)
  6. LAS DENUNCIAS FALSAS POR VIOLENCIA DE GÉNERO, ¿MITO O REALIDAD? MATEO BUENO ABOGADO: LAS DENUNCIAS FALSAS POR VIOLENCIA DE GÉNERO, ¿MITO O REALIDAD? (mateobuenoabogado.com)
  7. Derechos y denuncias ¿falsas? en violencia de género. REVISTA LIBERTALIA: Derechos y denuncias ¿falsas? en violencia de género (revistalibertalia.com)

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