COVID-19, Derecho, Pandemias, Seguros

Los seguros ante el COVID-19. Parte 1

Ante la intromisión del COVID-19 en nuestras vidas, las formas de protección a través de cualquier clase de seguro contra esta nueva pandemia también se ha visto afectada, sobre todo por el poco conocimiento de este nuevo virus y la forma que tiene de transmisión y de mutar.

En primer lugar, cabe señalar que “el COVID-19 está afectando a la industria aseguradora de múltiples maneras: desde cuestiones que pueden afectar a la continuidad de empleados y negocios hasta consideraciones de servicio al cliente y perspectivas financieras. En este artículo se analizan algunos problemas clave que enfrentan los aseguradores y las posibles medidas que podrían tomar.

Los aseguradores están respondiendo al creciente brote de COVID-19 en distintos frentes: como pagadores de siniestros o prestadores de servicio, como empleadores y como administradores de capital. Cada uno de ellos tiene sus propios desafíos, no sólo para la industria de los seguros, sino para la economía y la sociedad en general.

Sin embargo, la preocupación más inmediata de las aseguradoras es la protección de la salud y la seguridad de los empleados y sus socios en la comunidad de agentes/corredores mientras se esfuerzan por mantener la continuidad del negocio. Al igual que los titulares de pólizas comerciales a los que prestan servicios, las aseguradoras se enfrentan al reto de revisar y actualizar sus planes de gestión de crisis y tomar medidas para continuar las operaciones con un mínimo de impacto para los clientes.

Si aún no lo han hecho, las aseguradoras deberían considerar la posibilidad de establecer equipos multidisciplinares de toma de decisiones de emergencia para coordinar la respuesta de la organización, establecer nuevos protocolos de seguridad y asegurar una acción más rápida a medida que las condiciones sigan evolucionando. También debería existir un sistema de comunicaciones completo para mantener a los empleados, distribuidores y clientes plenamente informados sobre el estado de los planes de continuidad de la actividad y las instrucciones sobre cómo mantenerse personalmente seguros.

Uno de los mayores desafíos podría ser, sin duda, el del pasar a operar en remoto para proteger al personal y adaptarse a las posibles restricciones de acceso a la oficina, todo ello sin dejar de asegurar la continuidad de las actividades.

El énfasis en los esfuerzos por contener la propagación de COVID-19 puede significar permitir que el personal de las compañías de seguros -desde los actuarios hasta los suscriptores y los gestores de siniestros – trabaje fuera de la empresa, muy probablemente desde su casa, como ya está sucediendo en España. Las aseguradoras deben determinar si los empleados pueden acceder a los archivos necesarios y realizar sus actividades desde lugares remotos.

Los aseguradores pueden tener otras circunstancias que considerar para dar cabida a los prestadores de servicios o a los peritos, por ejemplo, que a menudo necesitan viajar para realizar su trabajo, tanto a nivel local como a lugares más distantes. Eso podría ser problemático con el brote de COVID-19. ¿Qué pasa si un perito necesita ir al lugar para examinar una reclamación por daños a la propiedad comercial o personal, y uno de los familiares del asegurado o un empleado que interactúa con el perito está infectado con COVID-19?

Para evitar esas circunstancias, es posible que las aseguradoras tengan que adoptar medidas de seguridad adicionales, como establecer nuevos protocolos para las interacciones en persona con los reclamantes o exigir que las reclamaciones se investiguen desde la oficina o desde un lugar remoto alternativo cuando sea posible, incluso las que normalmente requieren visitas al lugar. O, alternativamente, acelerando modelos de autoperitación digital a distancia”.

En segundo lugar, se ha de indicar que, “ante el inexplorado escenario que se abre en el contexto de la “nueva normalidad”, todos los cambios relacionados con el incremento de la incertidumbre marcan el nuevo rumbo del sector asegurador. Desde el Colegio General se ha difundido la recomendación al sector de la medición para prepararse para las nuevas necesidades de sus clientes. Y así se ha analizado cómo afectará la demanda de los asegurados en las principales líneas del aseguramiento:

Seguro de cancelación de eventos

Las pérdidas económicas por la cancelación de un evento suelen ser elevadas. Asegurar la cancelación de un evento era ya algo bastante extendido en el caso de grandes ferias empresariales o grandes eventos. A partir de ahora estos seguros se generalizarán a eventos públicos y privados más pequeños y también para particulares. Hasta ahora, quizá un seguro era lo último en lo que pensaban unos novios al poner fecha a su boda, pero ahora serán muchas las parejas que decidan contratar este tipo de seguros.

Seguro sanitario

Pocas veces, la sociedad en su conjunto ha estado tan preocupada por la salud como ahora. La respuesta que ha dado el sector asegurador durante la crisis de la Covid-19 ha estado a la altura de las circunstancias. Todos los clientes han tenido su asistencia sanitaria garantizada y las aseguradoras de salud han facilitado el acceso a la atención médica a quienes han mostrado síntomas de una posible infección por coronavirus en los centros adscritos a sus cuadros asistenciales. Además, todas han puesto en marcha sistemas de telemedicina y asistencia remota. Si el ramo de salud ya era uno de los que mejores cifras ha presentado en los últimos ejercicios, todo apunta a que su crecimiento puede ser aún mayor.

Ciberseguros

Los ciberseguros están llamados a convertirse la nueva RC de las empresas. El 40% de las pymes han reconocido ciberataques y muchas no estaban aseguradas. Y eso que son las pymes, mayoritariamente, quienes contratan en España el seguro de ciberriesgos (un 63%), según datos de ICEA que cifra en 31.000 euros el coste medio de los siniestros que afectan a este tipo de empresas.

La pandemia ha despertado la conciencia sobre este riesgo y se espera que potencie la demanda de este tipo de soluciones aseguradoras. En primer lugar porque el teletrabajo ha puesto a prueba la ciberseguridad de muchas empresas y, en segundo lugar, porque los ciberdelincuentes han encontrado en la Covid-19 un aliado perfecto para lanzar sus ataques en forma de phishing, spam, malware, e incluso atacando los sistemas de videoconferencia usados para las reuniones y seminarios.

Seguros de viaje

También se espera un incremento en la contratación de seguros de viaje, una póliza no demasiado extendida cuando los españoles programan sus vacaciones, en comparación con nuestros vecinos europeos. Es muy probable que las coberturas sean mayores, especialmente cuando los viajes sean al extranjero. Cancelación de viaje o atención médica serán algunas de las imprescindibles, además coberturas específicas en caso de contagio de Covid.

Seguro de impago de alquiler

Durante la pandemia, no han sido pocos los propietarios de viviendas en alquiler que se han quedado sin recibir sus mensualidades y sin poder hacer nada en pleno confinamiento. Más allá de los grandes propietarios, los seguros de alquiler con coberturas de mensualidades impagadas se generalizarán para esos pequeños propietarios que complementan sus ingresos con estas rentas.

D&O

Los directivos son cada vez más conscientes del riesgo de reclamaciones de responsabilidad civil y este ramo crecerá vigorosamente en los próximos meses. Además, tras la Covid-19, se prevé que tanto para las nuevas contrataciones, como para la renovación de las pólizas consejeros y Directivos (D&O), se introduzcan exclusiones del riesgo de pandemia.

Vida

La pandemia del coronavirus Covid-19 ha cambiado nuestra forma de trabajar, de relacionarnos y también de percibir los riesgos. Con toda probabilidad, la contratación de seguros de vida crecerá y también el perfil asegurado, cada vez hacia personas más jóvenes”.

En tercer lugar, cabe destacar que “la mejor prueba de que el carácter de norma de principios que presenta la LCS le ha otorgado una flexibilidad y ductilidad que le han permitido afrontar los desafíos del tiempo nos la ofrece su utilidad en la situación presente de la pandemia del coronavirus en la que vive sumido el Orbe entero y en la que nuestro país ostenta “records” de contagios y muertes tan destacados como incomprensibles; o, lo que es peor, sólo comprensibles a partir de una gestión nociva -cuando no negligentemente criminal- en lo sanitario y caótica en lo económico.

Dada la situación de inestabilidad esencial en la que nos encontramos, opté por articular esta segunda parte de mi intervención en torno a un decálogo de preguntas sobre los contratos de seguro ante la pandemia del coronavirus que me limité a formular, sin aventurar la respuesta, sino algún elemento de juicio que pudiera apuntarla. Y, ya que estábamos en una Jornada virtual sobre la LCS, ordené este decálogo de cuestiones en torno a los tres títulos de los que se compone la LCS (el lector interesado en profundizar en la materia puede ver nuestro reciente estudio sobre “Las medidas extraordinarias adoptadas en España y Europa en los seguros y en los planes de pensiones para combatir las consecuencias de la pandemia del COVID 19”, publicado en la Revista Ibero-Latinoamericana de Seguros. Vol. 29, n.º 52 (2020), pp.15-36)”.

A) Preguntas sobre el contrato de seguro en general

1ª. ¿Es la pandemia del COVID 19 una causa de fuerza mayor que libere a los aseguradores del cumplimiento de sus obligaciones en los contratos de seguro? En concreto, ¿Cumple los requisitos generales de imprevisibilidad e inevitabilidad propios de la fuerza mayor? En particular, ¿Era el Covid-19 una pandemia imprevisible, a la luz de la documentación médica general y del propio sector asegurador publicada en los años precedentes a su eclosión?

En este punto, anticipé una aproximación negativa a la cuestión sobre la base de la jurisprudencia interpretativa del art.1105 del Código Civil.

2ª. ¿Puede considerarse la pandemia un riesgo extraordinario en los términos del art. 44 LCS?

En este punto, anticipé una respuesta igualmente negativa en base a la falta de calificación gubernamental de la pandemia como catástrofe o calamidad nacional tomando en consideración lo que dice al respecto el Real Decreto 300/2004, de 20 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento del seguro de riesgos extraordinarios

3ª. ¿Resulta adecuada la aplicación de la regla rebus sic stantibus a los contratos de seguro?

En este punto, señalé que la eventual aplicación de la regla rebus sic stantibus a los contratos de seguro adquiriría perfiles por completo especiales, dada la misma esencia del seguro como instrumento de previsión ante la incertidumbre futura y, en todo caso, la necesidad de que la eventual aplicación de aquella regla tomara en consideración el tipo de contrato de seguro de que se trate en cada caso.

4ª. ¿Cómo ha influido la pandemia del COVID 19 en la situación del riesgo descrito en la póliza?

En este punto, distinguí las dos formas básicas e las que opera la pandemia (en general, sobre los arts.11 y 12 de la a LCS puede verse nuestra Guía del Contrato de Seguro, Ed, Thomson Reuters Aranzadi, Cizur Menor 2018, pág. 74 y ss.):

a) Bien para agravar del riesgo, remitiéndome al art.11 de la LCS para saber qué debe hacer el asegurado en estos casos y recordando la neta distinción que hace este precepto entre los seguros de daños y de personas sobre sus circunstancias de salud.

b) Bien para disminuir e incluso eliminar el riesgo en aquellas actividades que –por mandato legal- hayan cesado o disminuido significativamente, con la aplicación del art.12 de la LCS y las consecuencias respecto a las solicitudes de reembolso o de extornos parciales de la prima.

5ª. ¿Deben calificarse las cláusulas de exclusión de riesgos por pandemia como cláusulas limitativas de los derechos del asegurado?

Aquí anticipé una eventual respuesta afirmativa, con las consecuencias respecto de su válida oponibilidad al asegurado si cumplen los requisitos del art.3 de la LCS (resalte y aceptación expresos). Al respecto, me permití recomendar la lectura de las entradas de este blog del día de ayer sobre “Las sorpresas que dan las cláusulas sorprendentes en los contratos de seguro y sus consecuencias. A propósito de la Sentencia del Pleno de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo 421/2020, de 14 de julio. Seguro de responsabilidad civil de administradores y directivos de sociedades (seguro de D&O). Cobertura accesoria de defensa jurídica” y de los pasados días 10 y 11 del mes en curso sobre “COVID 19, depresión y seguro. Reflexiones a propósito de las Sentencias de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo núm. 345/2020 de 23 de junio y núm. 426/2020 de 15 de julio”.

B) Preguntas sobre los seguros de daños

6ª. ¿Cómo influye la pandemia del COVID 19 en los seguros de pérdida de beneficios?

Para responder a esta pregunta, hay que partir de la base de que el seguro de pérdida de beneficios por interrupción de una empresa se define legalmente como aquel por el que su titular puede asegurar la pérdida de beneficios y los gastos generales que haya de seguir soportando cuando quede paralizada, total o parcialmente, como consecuencia de los acontecimientos delimitados en el contrato (art. 66 LCS). Será preciso discriminar aquellas actividades que hayan cesado o disminuido significativamente–por mandato legal; con una especial atención a la relación de causalidad (sobre el seguro de pérdida de beneficios por interrupción de empresa puede verse nuestra Guía del Contrato de Seguro, Ed, Thomson Reuters Aranzadi, Cizur Menor 2018, pág. 113 y ss.).

7ª. ¿Cómo influye la pandemia del COVID 19 en los seguros de responsabilidad civil de administradores (D&O)?

Se trata de una respuesta particularmente compleja no sólo por incidencia de la pandemia en los deberes de diligencia de los administradores establecidos en la Ley de Sociedades de Capital; sino también por esa misma incidencia de la pandemia del COVID 19 en los deberes de los administradores en la situaciones de insolvencia de las sociedades que se multiplicarán en un futuro inminente y donde existe una normativa proteica y cambiante a la luz de la propia pandemia del COVID 19 en el ámbito concursal. En este último sentido, destacamos la reciente Ley 3/2020, de 18 de septiembre, de medidas procesales y organizativas para hacer frente al COVID-19 en el ámbito de la Administración de Justicia -publicada en el BOE núm. 250 del pasado sábado 19 de septiembre de 2020- que, en su Capítulo II (arts. 3 a 9), establece unas importantes “Medidas concursales y societarias”.

En este punto, nos remitimos a la entrada de este blog del pasado 15 de los corrientes sobre “Una nueva Guía Concursal ante el tsunami empresarial que se avecina” e la que dábamos cuenta del nuevo Texto Refundido de la Ley Concursal (TRLC) vigente desde el pasado 1 de septiembre de 2020 y de la “Guía Concursal” que acabamos de publicar en la editorial Thomson Reuters Aranzadi, dentro de la “Colección de Guías Prácticas”.

8ª ¿Cómo influye la pandemia del COVID 19 en los seguros de crédito, especialmente, en el seguro de crédito a la exportación?

Este punto, comencé recordando que el seguro de crédito es un tipo de seguro contra daños; regulado en la Sección 7.ª (arts. 69 a 72) del Título II de la LCS; por el que el asegurador se obliga a indemnizar al asegurado de las pérdidas finales que experimente a consecuencia de la insolvencia definitiva de sus deudores (art. 69 LCS). Y, ante la miríada de insolvencias empresariales que anuncia el futuro inmediato, tendrá una muy especial importancia (sobre el seguro de crédito en general, puede verse nuestra Guía del Contrato de Seguro, Ed, Thomson Reuters Aranzadi, Cizur Menor 2018, pág. 114 y ss.).

Depués, destaqué las medidas adoptadas respecto del seguro de crédito a la exportación tanto en el ámbito de la UE, con la Comunicación de la Comisión Europea de 28 de marzo de 2020 para adaptar el seguro de crédito a la exportación a corto plazo a las circunstancias extraordinarias provocadas por el brote de COVID-19 (sobre la que se puede ver las entradas de este blog del pasado 25 de marzo sobre “Las ayudas estatales por el coronavirus en la Unión Europea: la Comunicación de la Comisión Europea de 20 de marzo de 2020” y del 30 de marzo de 2020 sobre “El seguro de crédito a la exportación ante la crisis del COVID 19: Comunicación de la Comisión Europea de 28 de marzo de 2020”); como en el ámbito de nuestro Derecho, con el refuerzo en España del Seguro de Crédito a la Exportación como medida extraordinaria de apoyo público a la financiación empresarial ante la crisis del COVID 19 por el capítulo III del Real Decreto-ley 8/2020, de 17 de marzo, de medidas urgentes extraordinarias para hacer frente al impacto económico y social del COVID-19 (el lector interesado e n profundizar en estas medidas puede consultar las entradas de este blog del pasado 19 de marzo sobre “Aspectos financieros y mercantiles de las medidas urgentes extraordinarias del Real Decreto-ley 8/2020 por el coronavirus (2)”; del 30 de marzo de 2020 sobre “El refuerzo del Seguro de Crédito a la Exportación como medida extraordinaria de apoyo público a la financiación empresarial ante la crisis del COVID 19 por el Real Decreto-ley 8/2020”

C) Preguntas sobre los seguros de personas

9ª. ¿Cómo influye la pandemia del COVID 19 en los cuestionarios de salud de los seguros de personas?

En este punto, hice un especial hincapié en la infección por el COVID 19 como condición eventualmente discriminatoria en el acceso a los seguros de personas a la vista de la Disposición adicional quinta de la LCS y en el deber precontractual de declarar el estado de salud en los seguros de personas y la pandemia del COVID 19, con la aplicación del método de diagnóstico precoz de las 5 preguntas -al que tantas veces hemos aludido en este blog- a la situación pandémica global del COVID 19 (sobre el deber de declaración del riesgo establecido en el art.10 de la LCS esta LCS puede verse nuestra Guía del Contrato de Seguro, Ed, Thomson Reuters Aranzadi, Cizur Menor 2018, pág. 61 y ss.).

10ª. ¿Cómo influye la pandemia del COVID 19 en los seguros de decesos?

Al apuntar una respuesta a esta última pregunta, comencé recordando que el seguro de decesos se define legalmente como como aquel por el que el asegurador se obliga, dentro de los límites establecidos en la LCS y en el contrato, a prestar los servicios funerarios pactados en la póliza para el caso en que se produzca el fallecimiento del asegurado (art. 106 bis LCS). Establecido lo anterior, resalté que, dado que la pandemia del COVID 19 ha impedido prestar los servicios funerarios a las aseguradoras de decesos en los términos pactados en las respectivas pólizas, hay que recordar dos previsiones vigentes de la LCS que responden a la configuración del seguro de decesos como un seguro de prestación de servicios funerarios que lleva a establecer reglas especiales (art. 106 bis LCS). En relación con estas previsiones generales, llamé la atención sobre la promulgación de la “Orden SND/298/2020, de 29 de marzo, por la que se establecen medidas excepcionales en relación con los velatorios y ceremonias fúnebres para limitar la propagación y el contagio por el COVID-19” cuyo apartado sexto regula las condiciones de contratación de servicios funerarios (sobre el seguro de decesos, puede verse nuestra Guía del Contrato de Seguro, Ed, Thomson Reuters Aranzadi, Cizur Menor 2018, pág. 219 y ss.)”.

Por tanto, la incertidumbre en materia de seguros en tiempos de COVID-19 provoca más inseguridades a la hora de contratar un seguro no sólo para los consumidores, pero también para las agencias de seguros, por las cantidades a entregar por las consecuencias y secuelas por quien contraiga seguros para prevenir las secuelas del COVID-19.

En este sentido, y en cuarto lugar, cabe señalar que, “sin duda, la primera referencia son los seguros de asistencia sanitaria suscritos tanto particularmente como de forma colectiva a través de empresas y asociaciones. Consultadas las principales aseguradoras con las que colaboramos en este ramo (SANITAS, DKV, ADESLAS, MAPFRE y AXA), comprobamos cómo, hasta el momento, están prestando asistencia sanitaria relativa al Covid-19 en los términos previstos por las autoridades de Salud Pública y por los protocolos establecidos por el Ministerio de Sanidad para estos casos. En este sentido, están facilitando atención médica a quienes presenten síntomas de una eventual infección y redirigiendo a la sanidad pública a quienes confirmen la presencia de la infección por dicho virus, según se establece en los mencionados protocolos.

En general, las epidemias declaradas tienen la consideración de riesgo catastrófico en los contratos de seguro y, como tales, su cobertura suele quedar excluida de las pólizas. En este sentido, no consideramos que deba entenderse que el sector asegurador “se lave las manos”, pues cumple con lo dispuesto en nuestro ordenamiento jurídico y su actividad está controlada por la Dirección General de Seguros, sino que la previsión de la cobertura de semejante tipo de circunstancias extraordinarias resulta prácticamente imposible (o impagable) desde el punto de vista de la técnica actuarial.

En este punto, resulta relevante el concepto de fuerza mayor. El Código Civil (art. 1.105) prevé, en relación con el cumplimiento de las obligaciones y los contratos que, salvo que la ley o la propia obligación lo prevean, “nadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse” (caso fortuito) o, que “previstos, fueran inevitables” (fuerza mayor). Declarado el estado de alarma a consecuencia de la epidemia, deberemos estar atentos a cómo se sustancia en la práctica este concepto de fuerza mayor por parte de las aseguradoras (pero también por los propios asegurados), en cuanto al cumplimiento o incumplimiento total parcial o temporal de sus obligaciones.

Así, en el caso de los seguros de asistencia en viaje, contratados de forma autónoma o bien como complementarios de otros seguros (automóviles, embarcaciones, hogar, decesos, salud, etc.), se contemplan garantías relativas a asistencia médica por enfermedad, traslados sanitarios o por fallecimiento, prolongación de estancia, retorno anticipado por hospitalización o fallecimiento de un familiar, cancelación por causas extraordinarias, etc., cuya prestación podría verse influida también por la incidencia del virus.  En cuanto a las garantías de asistencia sanitaria, entendemos que se prestarán en términos análogos a los anteriormente expuestos. Por lo que se refiere al resto de garantías, no apreciamos exclusiones específicas y, aunque estarán también afectadas por los protocolos sanitarios apuntados, las reclamaciones serán canalizadas alegando fuerza mayor, tal y como se están sucediendo los acontecimientos.

En los seguros de vida riesgo, entre los acontecimientos extraordinarios que se excluyen (para que sean cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros mediante la cláusula especial de Riesgos Extraordinarios que mencionaremos más adelante), no encontramos referencias a las enfermedades epidémicas, por lo que la contingencia de fallecimiento por cualquier causa no se vería afectada. En esta línea, la patronal de seguros (UNESPA), en su nota de prensa de 12 de marzo ha afirmado que las atenciones de salud, vida y asistencia sanitaria se están prestando con total normalidad, hasta la fecha.

En el caso de los seguros de subsidio por Incapacidad Laboral Transitoria y por hospitalización sí se prevé expresamente la exclusión de la cobertura en caso de epidemias oficialmente declaradas.

A modo de conclusión de este primer apartado, los seguros de personas (asistencia sanitaria y en viaje, seguros de vida, de incapacidad laboral transitoria ya citados, entre otros), incluyen la Cláusula de Indemnización de las pérdidas de acontecimientos extraordinarios cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros. En ella se incluyen, fundamentalmente, fenómenos de la naturaleza, alternaciones violentas del orden público y actuaciones de las Fuerzas Armadas y Cuerpos de Seguridad en tiempos de paz, pero no epidemias. Entre los riesgos excluidos de cobertura en dicha cláusula, figuran aquellos “siniestros que por su magnitud y gravedad sean calificados por el Gobierno de la Nación como catástrofe o calamidad nacional”.  Hay que subrayar que, desde que existe el Consorcio, este caso aún no se ha producido, pese a que ya ha habido grandes siniestros que han ocasionado pérdidas elevadísimas. Por tanto, habrá que estar a lo dispuesto en cada modalidad de contrato de seguro respecto de las enfermedades epidémicas, que en unos casos estarán cubiertas y en otros no, como hemos visto.

Por otra parte, entre los seguros contratados fundamentalmente por empresas, nos referiremos, a continuación, a los de pérdida de beneficios (lucro cesante o daño emergente), contingencias (cancelación de eventos), responsabilidad civil y profesional, administradores y directivos (D&O) y ciber-riesgos.

La garantía de pérdida de beneficios se incluye normalmente en las pólizas multirriesgo como garantía complementaria de otras de daños, incluido el todo riesgo de daño material, por lo que no se contempla su aplicación en casos de paralización de la actividad por epidemias o decreto gubernativo.

De forma general, las pólizas de cancelación de eventos prevén la cobertura en caso de incomparecencia de las personas clave (artistas, dj, conferenciantes, etc.) o por cualquier causa fortuita no expresamente excluida en el contrato, como lo son las suspensiones decretadas por las autoridades debido a epidemias de cualquier tipo.  No obstante, la garantía de cancelación en caso de alertas sanitarias sí hubiera sido contratable de forma específica con antelación a la verificación del riesgo (recordemos el caso del Mobile World Congress de Barcelona) con una aseguradora especialista o acudiendo a una agencia de suscripción de Lloyd´s.

En cuanto a las pólizas que, en diferentes ámbitos, cubren la responsabilidad de la empresa y de sus administradores, encontramos exclusiones específicas en las responsabilidades de explotación y profesional relativas al contagio o transmisión de enfermedades infecciosas, aunque con algunos matices, ya que en determinados casos se hace referencia exclusivamente a determinadas enfermedades y sus variantes (Creutzfed-Jacobs, VIH) y, en otros, a cualquier virus o enfermedad infecciosa. Esta circunstancia podría ser relevante con respecto de determinadas decisiones que adopte el empresario en relación con clientes y, sobre todo, empleados. En esta línea, las pólizas de D&O (responsabilidad patrimonial personal de administradores y directivos), ofrecen cobertura de gastos de defensa y representación jurídica con respecto de procedimientos derivados de cualquier violación de prevención de riesgos laborales, vulneración de los derechos fundamentales de los trabajadores o despidos improcedentes, entre otras circunstancias referidas al ámbito laboral, así como otros gastos de gestión de crisis y de reputación que podrían llegar a ser aplicables.

Algunos contratos de seguro ofrecen también, de forma complementaria, coberturas relacionadas con la ciber-privacidad y protección de datos, aparte de los específicos seguros de ciber-riesgos, de gran actualidad últimamente. Un gran número de empresas han tenido que adaptar a contrarreloj sus procesos productivos para adoptar técnicas de teletrabajo o homeworking entre sus plantillas. Conviene comprobar lo antes posible que los procedimientos adoptados siguen los estándares de seguridad necesarios para la aplicación de este tipo de garantías.

Por último, al margen de lo específicamente previsto en los contratos de seguro, y de otros aspectos económicos, laborales, jurídicos y fiscales que se deberán considerar, estoy convencido de que la industria del seguro no va a ser ajena a la gran ola de responsabilidad social y solidaridad que mueve a nuestra sociedad en las circunstancias más adversas, como ya se ha demostrado en otras ocasiones. El ejemplo del personal sanitario, transportistas,  resto de empresas, autónomos y particulares colaborando en pro del bien común debe hacernos sentir responsables, pero también optimistas, sobre el resultado final de este gran esfuerzo contra el virus y sobre la evolución que supondrá la aparición de este cisne negro (Taleb) para una mayor conciencia sobre la gestión de riesgos”.

En quinto lugar, y en cuanto a si el sector seguros está preparado para afrontar los retos que el COVID-19 plantea en este sector, se ha de indicar que “este sector tiene dos características que le dotan de ese “plus” de respuesta ante esta desafiante situación. La primera, es que la propia actividad del sector es la gestión de riesgos. Es cierto que el efecto del coronavirus no era un riesgo totalmente conocido y es lo que se podría llamar, no sin controversia, un cisne negro. La segunda es la visión a largo plazode las compañías aseguradoras, que están más preparadas para mantener su actividad en toda situación, incluso en las más adversas como las actuales. Estas dos características les permiten ejercer su papel de protección de riesgos frente a desastres de todo tipo y continuar con su actividad.

Tradicionalmente las compañías han ejercido un rol de “pagador” la imagen que proyecta el mundo asegurador al gran público tiene que ver más, con la idea de empresa solucionadora -pagadora-, que con la imagen de protección y prevención que, cada vez más, demanda el mercado. Más allá de que se tenga la certeza de que si algo se daña se arreglará o se recibirá el dinero para hacerlo, lo que buscan los clientes, es tener la confianza de que sus compañías aseguradoras podrán anticiparse a los problemas. Pero también, que prestarán un servicio centralizado para responder a las demandas -directas e indirectas- que puedan plantearse, tanto si se produce un siniestro como si lo que se genera es una necesidad -la que sea- en un contexto rutinario. O sea que, el asegurado demanda compañías que aporten servicios de valor añadido -sean o no- servicios relacionados con el seguro.

Cuando se produce una catástrofe las empresas aseguradoras ponen a disposición de sus clientes toda su capacidad de servicio para amortiguar y paliar las consecuencias derivadas de un terremoto, la pérdida masiva de datos, la cancelación de eventos multitudinarios o una crisis sanitaria como la que estamos viviendo.

En este último caso, observamos cómo la globalización ha jugado un papel importante en la multiplicación y evolución del riesgo. No es la primera vez que el mundo se enfrenta a un problema epidemiológico de gran calado. La gripe aviar o el ébola, son algunos de los ejemplos más recientes que tenemos y, quizá, por ello, debía habernos servido, a todos, para apostar por la prevención y la anticipación más, que por la acción-reacción. Pero, vayamos por partes:

Tendencias y retos del sector asegurador

Antes de que todo esto pasara, las compañías aseguradoras planificaron su actuación de cara al famoso 2020, teniendo en cuenta los datos históricos con los que contaban y proyectando esa información en simulaciones a futuro. Entre las muchas estrategias que plantearon para escalar en un escenario tecnificado, sobresaturado y globalizado, como en el que nos desenvolvemos, hablaban de omnicanalidad, nuevas tecnologías como chatbots o asistentes virtuales y de implementar nuevos canales de comunicación y relación con los asegurados, como las redes sociales, WhatsApp, por ejemplo.

Sus agendas también incluían recomendaciones para mejorar la atención al cliente, proporcionando mayor agilidad y sencillez, construir servicios más personalizados y más completos, no solo para incrementar la cartera de clientes sino para optimizar las ratios de fidelización o impulsar la colaboración entre las organizaciones más tradicionales y las nuevas Insurtech, sobre la base del aprovechamiento del dato y el conocimiento del cliente.

La pandemia provocada por el Covid-19 ha puesto de manifiesto, además, la necesidad de implementar nuevas formas de aseguramiento, pero, sobre todo, la necesidad de implementar medidas de prevención y planificación que permitan la anticipación de escenarios tan extremos como en el que nos encontramos en este momento.

Siendo difícil imaginar este escenario de alarma y confinamiento, lo cierto es que el entorno asegurador, familiarizado como está con los riesgos y las catástrofes de toda índole, deberá anotar en su cuenta del debe, la implementación de una visión más proactiva a futuro. Aunque, he de decir en su favor, que su capacidad de reacción ha sido, notable.

Aseguradoras que solucionan, se anticipan y prestan servicios adicionales

Esta es la clave del nuevo entorno asegurador. Lo estamos viviendo en primera persona. El mundo en el que vivimos está expuesto a continuos riesgos de diversa índole, ya sean médicos y amenazas para la salud, ciberataques o catástrofes naturales. Vivimos en una permanente situación de equilibrio inestable de la que muchos de nosotros empezamos a tomar conciencia a golpe de cifras demoledoras. Pero, el entorno asegurador ha tomado buena nota de ello y ha planteado nuevas estrategias de respuesta que apuntan a la interpretación de nuevos papeles en esta escena convulsa.

  • Aseguradoras que facilitan y resuelven. Frente a los riesgos, digamos habituales o convencionales, el asegurado tiene la certeza de que dispone de pólizas con las coberturas necesarias para hacer frente a cualquier siniestro. Sin embargo, lo más importante es trasladar al cliente la seguridad de que ante cualquier situación inesperada o crítica, como la que estamos viviendo, estará igualmente respaldado por su compañía y 100% protegido. De hecho, en las últimas semanas hemos visto circular muchas fake news al respecto de si las compañías de seguros proporcionaban o no cobertura ante el Covid-19. La respuesta debe ser clara. Muchas organizaciones ya planteaban pólizas de “amplio espectro”, quizá podríamos decir incluso, sobredimensionadas, pero que ahora han resultado ser efectivas. Y, el resto de las compañías han reaccionado rápidamente, proporcionando la cobertura necesaria para garantizar el tratamiento y la protección adecuada a sus clientes. Sea como sea y, aunque existieran exclusiones concretas respecto a desastres naturales o pandemias, lo cierto es que existe gran confusión en el público en general sobre los productos aseguradores y sus coberturas, cuestionando muchos asegurados la validez de los seguros de autos durante el estado de emergencia. Esto me lleva a reconocer la necesidad de implementar una mayor personalización y flexibilidad en los productos y servicios aseguradores y, desde luego, a incrementar los niveles de transparencia en la relación entre aseguradora y asegurado.
  • Aseguradoras que se anticipan y previenen. Aun encontrándonos con un amplio margen de mejora, las compañías disponen de servicios de ingeniería y asesoramiento que proporcionan al asegurado recomendaciones e, incluso, medidas de obligado cumplimiento en materia de prevención activa y pasiva. Es una manera de que ambas partes se protejan. El objetivo es doble: por un lado, ayudar a evitar o disminuir una pérdida que pueda afectar al patrimonio o cuenta de resultados del asegurado. Y, por otro, optimizar la ratio de siniestralidad-beneficio de la aseguradora. Es, por así decirlo, un quid pro quo: el cliente se beneficia de un asesoramiento que le permite realizar su actividad de forma segura mientras que la compañía alcanza sus objetivos financieros y evita desviaciones con pérdidas importantes. Estos planes de prevención de riesgos permiten identificar cuáles son las principales amenazas. Y, si están bien desarrollados permitirán, además, diseñar una política de selección adecuada, estableciendo qué industrias o actividades se quiere o se puede asegurar y a qué precio.

Ahora bien, el paso siguiente que deben dar las compañías, más pronto que tarde, es el del uso racional de tecnologías como, Big Data, Inteligencia Artificial o Analítica de Datos para instrumentalizar, por ejemplo, sistemas de alertas tempranas. Con ello se podrían generar avisos que anticiparan un posible desastre y permitieran implementar medidas preventivas. De contar con estos sistemas, las compañías aseguradoras podrían disponer de información, por ejemplo, sobre cómo afectará el Covid-19 en zonas concretas o quién es más o menos vulnerable. Y, en función de la capacidad que tengan las organizaciones de utilizar los datos en tiempo real para gestionar los riesgos, se podrán tomar decisiones más inteligentes y eficientes. Según el World Insurance Report 2019el 37% de los asegurados está dispuesto a proporcionar más información para controlar el riesgo y para implementar medidas de prevención, mientras que solo el 27% de las compañías aseguradoras tienen la capacidad de utilizar esos datos en tiempo real para gestionar los riesgos. Este es uno de los gaps que se deben neutralizar.

  • Aseguradoras que prestan servicios adicionales. Los clientes están dispuestos a pagar más si la aseguradora proporciona servicios de valor añadido. De hecho, según el mismo Informe, cuando la compañía proporciona una batería completa de servicios adicionales y personalizables, que permite prestar una mayor cobertura al cliente y explotar su red de infraestructuras y proveedores habituales, se registra una mayor tasa de retención y fidelización. Las aseguradoras deben trasladar al cliente la idea de que acompañan y prestan servicios más allá del seguro y de que enriquecen su propuesta de valor. Servicios que permiten flexibilizar las propuestas y también los costes, por ejemplo, con seguros de salud básicos abiertos a contrataciones de servicios superiores que incluyan la hospitalización o la realización de pruebas diagnósticas; o la contratación de un pack de consultas que se pueda ir consumiendo -aumentando y/o disminuyendo- en función de las necesidades específicas del asegurado. Incluso nuevos servicios y seguros de valor que se contraten a modo de suscripción recurrente, que permitan una entrega continua de producto para facilitar el crecimiento a lo largo de la vida del cliente y que presenten un precio basado en el valor.

Pero, además de implementar medidas de personalización y flexibilidad, las compañías están en disposición de prestar cualquier servicio, más allá de los llamados “tradicionales”. Pueden hacerlo apoyándose en ecosistemas de colaboración digital para proveedores, en los que hacer coincidir la red de infraestructuras propias (hospitales, talleres, red de profesionales y reparadores de diversos sectores…), con una nueva red de profesionales. Y también, con nuevas fórmulas de comercialización a través de otros productos (viajes, ordenadores, dispositivos electrónicos) o comercializando nuevas iniciativas o negocios colaterales tipo spin-off, start-up o mercados de nicho.

Otra de las claves para lograrlo está en la innovación y en escalar propuestas a través de la integración de nuevas soluciones para reducir el time to market y proporcionar una visión única del cliente y de los canales de relación como mecanismo de fidelización.

En definitiva, la crisis del Covid-19 ayudará a cambiar el rol tradicional de unas compañías “pagadoras” a unas compañías que ayudan a prevenir riesgo y se conviertirán en partners de servicio, que aconsejen y acompañen a los asegurados en todo momento y no solo en caso de siniestro. Y, para ello, será necesario contar con el apoyo de socios tecnológicos de confianza que faciliten y ayuden a identificar y aprovechar las múltiples ventajas que ofrece la disrupción digital. Pero, sobre todo, que permita identificar esos nuevos riesgos y cuáles son las nuevas prioridades de los clientes. Y con todo, diseñar una nueva propuesta de valor que permita transformar, no solo el modelo de negocio, sino la percepción que las empresas aseguradoras proyectan al mercado”.

Por tanto, el sector de seguros también sufrirá consecuencias y problemas a consecuencia de la pandemia por el COVID-19 por cuanto no sabemos casi nada de este nuevo virus, ni de su forma de contagio, ni de cómo se propaga o de cómo va a variar.

FUENTES:

  1. ¿Qué puedo esperar de mis seguros ante la pandemia provocada por el coronavirus (Covid-19)? ASESORÍA UNIDAD: https://www.unidad.es/2020/03/16/que-puedo-esperar-de-mis-seguros-ante-la-pandemia-provocada-por-el-coronavirus-covid-19/
  2. Cómo afecta el COVID-19 a los seguros. UNIVERSIDAD PONTIFICIA DE COMILLAS: https://www.comillas.edu/noticias/64-comillas-icade/icade-derecho/icade-derecho-investigacion/1294-como-afecta-el-covid-19-a-los-seguros
  3. ¿Está el sector seguros preparado ante el Covid-19? VASS COMPANY: https://vasscompany.com/esta-el-sector-seguros-preparado-ante-el-covid-19/
  4. Posibles consecuencias del COVID-19 para el sector de los seguros. DELOITTE: https://www2.deloitte.com/es/es/pages/financial-services/articles/consecuencias-covid-19-sector-seguros.html
  5. ¿Los seguros de salud te cubren ante la COVID-19? MEDICORASSE: https://medicorasse.med.es/es/actualitat/115675/los-seguros-de-salud-te-cubren-ante-la-covid-19
  6. El impacto de la covid-19 en el sector de los seguros. LA OPINIÓN CORUÑA: https://www.laopinioncoruna.es/ideas/miralfuturo/seguros-covid19.html
  7. Siete tendencias del Seguro tras la Covid-19. LA VANGUARDIA: https://www.lavanguardia.com/seguros/empresa/20200622/481897323850/tendencias-salud-ciberseguro-viajes-mediacion.html
  8. Cobertura COVID-19 en viaje. INTERMUNDIAL: https://www.intermundial.es/cobertura-covid19-viaje
  9. COVID 19 y seguros: diez preguntas sobre los contratos de seguro ante la pandemia del coronavirus. Webinar de SEAIDA conmemorativa del cuadragésimo aniversario de la Ley de Contrato de Seguro de 1980. EL BLOG DE ALBERTO J. TAPIA HERMIDA: http://ajtapia.com/2020/09/covid-19-y-seguros-diez-preguntas-sobre-los-contratos-de-seguro-ante-la-pandemia-del-coronavirus-webinar-de-seaida-conmemorativa-del-cuadragesimo-aniversario-de-la-ley-de-contrato-de-seguro-de-1980/
  10. COVID 19, depresión y seguro. Reflexiones a propósito de las Sentencias de la Sala Primera de lo Civil del Tribunal Supremo núm. 345/2020 de 23 de junio y núm. 426/2020 de 15 de julio (2). EL BLOG DE ALBERTO J. TAPIA HERMIDA: http://ajtapia.com/2020/09/covid-19-depresion-y-seguro-reflexiones-a-proposito-de-las-sentencias-de-la-sala-primera-de-lo-civil-del-tribunal-supremo-num-345-2020-de-23-de-junio-y-num-426-2020-de-15-de-julio-2/
  11. Las tres pólizas de seguro gemelas para cubrir los riesgos de fallecimiento y hospitalización del personal sanitario en lucha contra el COVID-19 coordinadas por UNESPA. EL BLOG DE ALBERTO J. TAPIA HERMIDA: http://ajtapia.com/2020/07/las-tres-polizas-de-seguro-gemelas-para-cubrir-los-riesgos-de-fallecimiento-y-hospitalizacion-del-personal-sanitario-en-lucha-contra-el-covid-19-coordinadas-por-unespa/

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