Derecho, Derecho Bancario, Derecho mercantil, Seguros

La Póliza de Seguros

1.- Introducción.

El objeto del presente artículo es dar a conocer el contenido de las pólizas de seguro, y cómo entender su contenido, incluida la letra pequeña.

Para ello, en primer lugar, se procederá a dar un concepto de póliza de seguro y a desgranar sus características principales, así como dar a conocer su contenido principal mínimo.

En segundo lugar, se dará a conocer la forma en que se ha de negociar una póliza de seguro,

En tercer lugar, se darán a conocer las distintas clases o tipos de pólizas de seguros.

En cuarto lugar, se procederá a dar a conocer la diferencia entre póliza de seguro y el contrato de seguro.

En quinto lugar, se darán a conocer las obligaciones del asegurador, del asegurado y del tomador del seguro.

En sexto lugar, se procederá a dar unas conclusiones finales.

2.- Concepto y características de la póliza de seguro.

En cuanto al concepto de póliza de seguro, cabe señalar que se entiende por póliza de seguro “el contrato de seguro entre un asegurado y una compañía de seguros mediante el cual se establecen los términos y condiciones del acuerdo firmado por ambas partes. De esta manera, en ella se establecen los términos a través de los cuales la compañía aseguradora se obliga a resarcir un daño y/o pagar la correspondiente indemnización al comprobarse una eventualidad garantizada dentro del contrato (por ejemplo, el robo de un vehículo, la rotura de un cristal de casa, una invalidez, etc.).

También puede denominarse contrato de seguro, pues funciona de la misma forma que otros documentos de carácter contractual. Es el documento que certifica la validez del contrato de seguro en el que se especifican los beneficios a los que tiene derecho el asegurado cuando abona una prima por la cobertura de un seguro.

Además, la póliza establece la cobertura del seguro o, lo que es lo mismo, las eventualidades que este cubre. Existen diferentes tipos de seguros adaptados a cada ámbito y a lo que el asegurado desea contratar, pero el pago de la prima siempre actuará en cualquier circunstancia como justificante legal de la existencia del seguro y determinará su funcionamiento y sus condiciones.

Los elementos principales de la póliza

Además de los datos personales del contratante y de la compañía aseguradora, que nunca pueden faltar en este documento, existen también una serie de conceptos fundamentales que siempre están presentes en la póliza de seguro.

  • Interés asegurable: consiste en la relación entre el bien que se asegura y un valor económico. Puede tratarse de algo material o inmaterial, ya que la única condición es que dicho bien se pueda tasar con dinero y que existiese antes de la firma de la póliza.
  • Riesgo asegurable: es el riesgo en sí que cubre la póliza al cumplir ciertos requisitos fundamentales que lo hacen posible: debe ser algo específico, que pueda ocurrir y que se pueda cuantificar de forma económica. Además, debe ser lícito y fortuito, es decir, algo amparado por la ley y que sucede de forma inesperada sin que exista premeditación.
  • Prima: se trata de la cantidad que se abona a la compañía aseguradora en función de lo establecido en la póliza para tener derecho a la cobertura que se indica en la misma.
  • Obligación: por su parte, la aseguradora está obligada a resarcir o indemnizar al asegurado si se produce alguna de las eventualidades contempladas en la póliza en los términos acordados”[1].

Como se puede ver de esta definición dada, la póliza de seguros es el documento en el que se plasman las obligaciones y los derechos de las partes que firman el contrato de seguro, así como donde figura la cantidad a pagar y los bienes a asegurar.

En cuanto a las características de la póliza de seguro, cabe señalar las siguientes:

  1. “Consensual: las dos partes, asegurado y asegurador, deben conocer y aceptar expresamente las condiciones del contrato.
  2. Bilateral: el contrato contiene obligaciones para cada una de las partes.
  3. Aleatorio: ninguna de las partes sabe con seguridad si ocurrirá o no la contingencia asegurada ni cuándo se producirá ésta.
  4. Oneroso: el importe de la prima de un seguro siempre es inferior al importe de la prestación o indemnización; de otro lado, el asegurado para el que no se produzca la contingencia asegurada habrá pagado unas primas sin recibir ninguna compensación efectiva.
  5. Estar basado en la buena fe: se parte de que el asegurado no provocará circunstancias que den lugar a que se produzca el hecho asegurado”[2].

Por tanto, para que una póliza de seguro sea válida, tiene que estar basado en la buena fe de ambas partes, así como haber sido negociada por ambas partes, y no vulnerar los derechos de ninguna de las partes involucradas en el contrato.

3.- Forma en que se ha de negociar una póliza de seguro.

Quizá éste sea el punto más controvertido, porque el consumidor o usuario que quiere contratar una póliza de seguros está en una mayor desventaja que las entidades de seguros para contratar un seguro, independientemente del tipo que sea, al no conocer el mercado correspondiente.

En primer lugar, cabe señalar que “A nadie le gusta que le suban el seguro, pero eso no quiere decir que no podamos esperarla o anticiparla. El precio del seguro depende de varios factores y uno de los que más peso tiene es la siniestralidad, especialmente al renovar. Si hemos tenido especialmente un año convulso y hemos dado varios partes al seguro es posible que nuestro riesgo como clientes aumente y la aseguradora determine que debe cobrarnos más.

En otras palabras, existe una razón para el aumento de la prima del seguro. De hecho, entre el argumentario comercial de algunas compañías figura el permitir tres partes al año sin que suba la prima. Eso es lo que anuncian como su gran ventaja.

Contar con la ayuda de un corredor de seguros como motopoliza.com puede ayudarte a descubrir qué argumentos tienen fundamento real y cuáles son pura palabrería. En otras palabras, saber si te han subido el seguro de forma justificada o no. Además, cuando estás con un corredor será él quien negocie con la compañía los precios del seguro de moto por ti.

¿Estaba prevista la subida en contrato?

Si al contratar el seguro de moto nos guiamos únicamente por el precio es posible que pasásemos por alto el aumento de la prima pactado para el siguiente año. Y es que muchas pólizas incluyen este incremento explícitamente en el contrato.

El motivo es que al precio de la póliza del primer año de contratación se le había aplicado un descuento o algún tipo de promoción. Pasado este primer año el seguro volvería a su precio inicial y, por lo tanto, la subida sería más que anticipable.

La aseguradora debe avisar de la subida con tiempo.

Como tomador del seguro debemos avisar por lo menos con un mes a la compañía de que no deseas renovar. Así lo estipula el artículo 22 de la Ley del Seguro. En caso de no hacerlo, la aseguradora tiene el derecho de dar la póliza por renovada, cobrarnos una nueva anualidad.

Lo que ocurre es que este mismo precepto también se aplica a la aseguradora. En otras palabras, si la aseguradora va a subir el precio de la póliza también debe informar por lo menos con un mes de antelación. El motivo es que así nos da tiempo para decidir si queremos o no un seguro con las nuevas condiciones.

En concreto, disponemos de 15 días desde que recibimos las nuevas condiciones para decidir si queremos o no continuar con la prima.

En caso de que la aseguradora no comunique el aumento de prima y que éste no figure en el contrato, podremos proceder a dar de baja el seguro o exigir que se mantengan las condiciones anteriores.

Qué hacer ante una subida del precio del seguro.

¿Cómo actuar si te han subido la prima? Si te lo han comunicado dentro del plazo lo primero que deberíamos hacer es hablar con la aseguradora para averiguar el motivo de la subida y plantearles que den marcha atrás. Es decir, que mantengan el precio del seguro.

Lo segundo sería usar un comparador de seguros de moto para explorar otras alternativas. Así podrás ver qué te ofrecen otras aseguradoras.

Si no te lo han comunicado en plazo, no devuelvas directamente el recibo. Llama a tu aseguradora y coméntales lo sucedido, aludiendo a tus derechos como asegurado.

Y si te lo comunicaron, pero se te pasó no renovar, lo más importante de nuevo es que no devuelvas el recibo del seguro, porque puedes tener consecuencias al contratar otro. De nuevo, la clave está en hablar con la aseguradora para ver si existe posibilidad de cancelar la póliza antes de tiempo”[3].

En segundo lugar, cabe destacar que “es normal que los bancos quieran prever cualquier eventualidad cuando prestan dinero, en este caso, para la hipoteca de una casa.

En estos casos los bancos necesitan mecanismos que le garanticen recuperar el dinero prestado en caso de que el beneficiario falleciera y uno de ellos es una póliza de seguro vida hipoteca.

Lo incorrecto es que el banco haya hecho negocios previos con aseguradoras para imponer sus planes a sus clientes a precios muy por encima del mercado, ya que de esta manera las aseguradoras están ganando clientes de forma indirecta, desleal y antiética.

No obstante los bancos hacen creer que sus planes de hipotecas incluyen la adquisición de una póliza de seguro vida hipoteca que ellos dicen, cuando en realidad la ley les exige que deben ofrecer a sus clientes un abanico de opciones de hipotecas con o sin póliza de vida, incluso el cliente tiene la libertad de contratar con la aseguradora por su propia cuenta.

¿Dónde encontrar pólizas baratas de seguro vida hipotecas?
Lo que sí es cierto (y que muy pocos bancos lo admiten públicamente) es que si se comparan los precios entre las pólizas de sus aseguradoras socias y otras compañías de seguros de vida es que con estas últimas se puede ahorrar hasta 70% en pólizas de seguro vida hipotecas.

Con la ayuda de un buen comparador de precios de pólizas de seguro y la asesoría de un experto independiente en seguros de vida, se pueden conseguir precios baratos y accesibles.

Los aspirantes a una hipoteca inmobiliaria tienen derecho a negociar con la compañía de seguros que mejor le convenga y que sus productos satisfagan las exigencias del banco.

Pasos para negociar una buena póliza de seguro vida hipoteca. Hay algunas recomendaciones útiles para negociar con los bancos una buena hipoteca que incluya una póliza de seguro de vida que no perjudique las finanzas personales:

Si el banco condiciona la contratación de una póliza de seguro de vida con una de sus compañías asociadas, lo mejor es revisar diferentes opciones de hipotecas en varios bancos hasta encontrar la que mejor convenga.
No solo hay que observar el precio de la póliza sino también la tasa de interés y las comisiones por operación financiera, para lo cual es recomendable buscar la asesoría de un contador que realice una proyección de los pagos en el periodo de tiempo previsto.

La capacidad de negociación con el banco dependerá mucho de quién es el cliente, la cantidad de dinero en juego y las capacidades reales de pago del cliente.

El cliente debe hacerle ver al banco que conoce la Ley de Crédito Hipotecario y que sabe que no está obligado a contratar una póliza de seguro vida hipoteca “sugerida” por el banco. El cliente debe tratar de negociar los intereses y penalizaciones y estas últimas, el cliente debe negociar que estas sean aplicadas por separadas cada vez que se elimine alguno de los productos de la póliza.

Si el cliente ya ha firmado una hipoteca con una póliza de seguro de vida. En estos casos hay que revisar si hay o no penalizaciones por cambiar el plan de seguro vida hipoteca.

Si hay sanciones por cambiar la póliza de seguro vida hipoteca (las cuales están detalladas en el contrato por escrito), entonces no hay mucho que hacer, solo hay que revisar cuánto cuestan las cuotas de la hipoteca con o sin penalización.

Si las penalizaciones son muy altas, pudiera valer la pena seguir pagando la hipoteca en las condiciones actuales.

Si no hay sanciones por cambiar la póliza de seguro vida hipoteca, entonces solo hay que comparar los precios de pólizas de vida de otras compañías de seguro para ver si vale la pena cambiar de aseguradora.

Por último y antes de firmar cualquier contrato, cambiar las condiciones o negociar cláusulas, todo debe quedar expresamente por escrito de forma legible. Siempre hay que leer la famosa “letra pequeña” del contrato, porque allí suelen esconderse condiciones poco favorables para los clientes”[4].

En tercer lugar, destacar que quien contrata un seguro y no sabe negociarlo bien y descubre por alguien posteriormente la existencia de cláusulas que le perjudican, tanto la legislación sobre seguros como la de protección de consumidores y usuarios prevén mecanismos de protección frente a estos abusos.

4.- Clases o tipos de pólizas de seguros.

Es un punto difícil de explicar, porque va a haber diferentes tipos de clasificaciones y subclasificaciones. Se intentará explicar de forma clara y sencilla para que no resulte engorroso.

En primer lugar, cabe señalar que, “a la hora de contratar un seguro, hay que tener en cuenta qué tipo de seguro deseamos contratar en función de nuestras necesidades personales o profesionales. Los seguros se clasifican entre, los seguros personales , los seguros de daños o patrimoniales y los seguros de prestación de servicios.

Seguros personales

  • Seguros de salud o enfermedad
  • Seguros de vida
  • Seguros de accidentes personales
  • Seguros de dependencia

Seguros de daños o patrimoniales

  • Seguros de automóvil
  • Seguros de ingeniería
  • Seguros multirriesgo
  • Seguros de crédito y caución
  • Seguros de pérdidas pecuniarias diversas
  • Seguros de robo
  • Seguros de transportes
  • Seguros de incendios
  • Seguros de responsabilidad civil

Seguros de prestación de servicios

  • Seguros de asistencia en viaje
  • Seguros de decesos
  • Seguros de defensa jurídica

 A pesar de todos los seguros mencionados anteriormente, existen una gran variedad de seguros dentro de cada tipología a los cuales podemos acceder en función de nuestras necesidades. Es importante conocer sobre todo a que riesgos nos encontramos expuestos y comparar lo que nos costaría hacer frente al coste de uno de esos riesgos y por otro lado, lo que nos ahorraríamos si contratamos un seguro.

Finalmente, destacar el hecho de que cada vez más los seguros se ajustan a nuestras necesidades, podemos contratar un seguro personalizado en el cual se encuentren sólo las coberturas que os convienen”.

En segundo lugar, se ha de señalar que “las compañías del sector ofrecen muchas clases de seguros que cubren todos los aspectos de la vida de una persona y de las empresas. En líneas generales, estos productos se pueden dividir en tres categorías:

1. Seguros personales

Son aquellos que comprenden todos los riesgos que pueden afectar a una persona en su integridad física, salud o existencia. Se clasifican en:

  • Seguros de vida: sirve para que los beneficiarios puedan tener una seguridad económica en el caso de fallecimiento de la persona asegurada o invalidez absoluta o permanente.
  • Seguros de accidentes personales: se trata de servicios y prestaciones asistenciales. El asegurado puede ser indemnizado si sufriera una lesión o incapacidad a causa de un accidente y también, en caso de fallecimiento.
  • Seguros de salud o enfermedad: ofrece una cobertura sanitaria cuando se necesita, además de prestación de capital o reembolso de gastos sanitarios.
  • Seguro de dependencia: cubre a los clientes que tengan algún tipo de limitación física o psíquica diagnosticada, a causa de la cual necesiten una persona que les asista.

2. Seguros de daños o patrimoniales

Este tipo de productos cubren los riesgos del patrimonio de la persona y de las empresas. Se dividen en:

  • Seguros de automóvil: cubren los riesgos que se pueden correr a la hora de conducir y son obligatorios por ley para circular. Adicionalmente, se pueden incorporar coberturas ante robo, incendio y/o daños propios del vehículo.
  • Seguros de ingeniería: están especializados en daños del patrimonio a causa de accidentes provocados por fenómenos naturales, fallos humanos, acción de las cosas o desgaste natural.
  • Seguros multirriesgo: abarcan una amplia variedad riesgos a través de la contratación de una única póliza de seguros.
  • Seguros de crédito: cubren pérdidas por insolvencia de los deudores.
  • Seguros de robo: se contratan ante la posible sustracción ilegítima (robo) de los bienes asegurados, mediando violencia o intimidación.
  • Seguros de transportes: garantizan la cobertura por los daños materiales que puedan sufrir las mercancías o el transporte.
  • Seguros de incendios: cubren los daños producidos si se incendia el objeto asegurado.
  • Seguro de responsabilidad civil: se contratan para indemnizar a un tercero cuando el asegurado resulte civilmente responsable de los daños o perjuicios causados.

3. Seguros de prestación de servicios: 

En este tipo de seguros, la obligación del asegurador consiste en la prestación de un servicio al asegurado.

  • Seguros de asistencia en viaje: cubren imprevistos en la realización de un viaje.
  • Seguros de decesos: abarcan los gastos derivados del funeral del asegurado y los trámites y gestiones que se deben realizar en el momento del fallecimiento.
  • Seguros de defensa jurídica: se centran en servicios de asistencia jurídica y extrajudicial.

Simuladores de seguros

Antes de contratar un producto de estas características, conviene saber:

  1. Cuáles son los riesgos que hay que cubrir.
  2. Cuánto costaría hacerles frente sin seguro.
  3. Cuánto se podría ahorrar si se contrata un seguro.

Para ayudar en esta tarea existen herramientas, como los simuladores o calculadoras ‘online’, que dan al usuario todos estos datos con tan solo rellenar un sencillo cuestionario. Dichos simuladores permiten comparar los precios de las distintas entidades, algo que es necesario hacer cada vez que se va a contratar un producto financiero. Si se necesita el consejo de un experto, siempre se puede recurrir a su agente, corredor o entidad banco-aseguradora que le sirva de guía a la hora de contratar.

Una vez que se ha optado por un seguro, es importante decidir cómo se va a pagar. Conviene tener en cuenta que, en ocasiones, el pago a plazos puede suponer un incremento en el precio final, por lo que es necesario informarse bien antes de firmar.

BBVA tiene, a disposición de los usuarios, todo tipo de información sobre los seguros que ofrece y una serie de simuladores que permiten calcular el coste de la prima según la situación de cada uno. Gracias a estas herramientas, las personas que quieran contratar un seguro a través de BBVA, sabrán de antemano el precio de la prima, según las variables que ellas mismas indiquen. Además, la entidad ofrece el Plan Estar Seguro a sus clientes, que les permite agrupar el pago de sus seguros BBVA (de hogar, salud, auto, vida o incapacidad laboral para autónomos) en un único recibo, fraccionando su pago en doce meses, sin coste adicional ni compromiso de permanencia, y disfrutar de bonificaciones en función del número de pólizas incluidas. De esta forma, es más sencillo ahorrar al contratar varios seguros y planificar las finanzas para que su pago no suponga ningún quebradero de cabeza”[5].

En tercer lugar, se ha de destacar, en cuanto a los distintos tipos de seguros, que, “para empezar a conocerlos, quédate con que los seguros se clasifican en tres tipos: personales, de daños o patrimoniales y, por último, de prestación de servicios. Dentro de cada categoría puedes encontrar muchísima variedad, tanta como los riesgos que cubren.

-Seguros personales: vida, accidentes personales, salud o enfermedad, dependencia y planes de pensiones.

-Seguros de daños o patrimoniales: seguros de incendios, responsabilidad civil, automóvil, agrarios, pérdidas pecuniarias, robo, crédito y caución, transportes, ingeniería y multirriesgos.

-Seguros de prestación de servicios: defensa jurídica, asistencia en viaje y decesos.

A su vez, todas estas categorías son muy variadas. Porque no todos los asegurados necesitan lo mismo.

Nos detenemos primero en explicarte los seguros personales. “El objeto asegurado es la persona. Se protege al individuo ante la ocurrencia de un evento que le afecte directamente, como puede ser el fallecimiento, la supervivencia, la alteración de su salud o, en algunas ocasiones, su integridad psíquica”, explican en la web “Seguros y Pensiones para todos”, de la Fundación MAPFRE.

Los seguros personales de vida proporcionan dinero a la familia del asegurado en caso de que este muera o sufra de invalidez total y permanente por accidente o enfermedad. Existen tres tipos, los de fallecimiento, supervivencia y mixtos.  

En los de fallecimiento, también conocidos como seguros de riesgo, si el asegurado fallece antes de que finalice el contrato, se abona a los beneficiarios designados la cantidad contratada. Si no fallece, la aseguradora no paga ninguna contraprestación. También cubren, de forma opcional, la invalidez o accidentes.

En los de supervivencia (normalmente se denominan de ahorro), si el asegurado vive, este cobra lo estipulado. Destacan por su ventajoso tratamiento fiscal. Aquí se encuentran cuatro tipos: Planes de Previsión Asegurados (PPA), producto específico de ahorro para la jubilación, los Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS), las rentas vitalicias y los unit linked. Quizás los que menos te suenen sean estos últimos (la expresión inglesa significa “vinculado a unidades de cuenta”). Al contratarlos, “el tomador decide dónde se realizan las inversiones y, por lo tanto, asume el riesgo de las mismas con sus primas”. Garantiza una cobertura en caso de fallecimiento. Lo que no garantiza es una determinada rentabilidad. Orientados a los que quieran invertir y a la vez disponer de un seguro de vida. Una parte de las primas aportadas se invierten normalmente en participaciones de un fondo de inversión y el resto en un seguro de vida de fallecimiento o riesgo.

En los seguros de vida mixtos, “la compañía de seguros garantiza el pago de un capital a los beneficiarios al fallecimiento del asegurado, o bien al vencimiento del seguro si en esa fecha vive el asegurado”. Estos seguros combinan las dos modalidades anteriores, un seguro de fallecimiento o riesgo y uno de supervivencia o ahorro. Pueden contratarse en distintas modalidades: completo, doble, revalorizable, simple o variable”[6].

En cuarto lugar, y según esto último que venimos explicando, cabe destacar, respecto a la clase de seguros de daños o patrimoniales, que “Quizás los más conocidos, se dividen en los que aseguran cosas (un coche, casa, etc.) y los seguros de responsabilidad civil, que protegen al asegurado en caso de que se produzcan reclamaciones provocadas por daños a terceros.

Enumeramos los seguros más habituales dentro de esta categoría: los de incendio, robo, automóviles, agrarios, pérdidas pecuniarias diversas, crédito y caución, transportes, de ingeniería y multirriesgos (hogar, industriales, comercios, etc.).

Los de incendio, robo y automóviles todo el mundo sabe en qué consisten. Nos vamos a detener en el resto, menos populares. ¿Qué cubren los seguros agrarios? Cubren los posibles riesgos de agricultores, ganaderos o explotaciones forestales. Estos pueden ser por daños producidos como consecuencia de inclemencias meteorológicas, incendios y que por ello se produzcan pérdidas de rendimientos, en la producción o daños diversos.

Los seguros de pérdidas pecuniarias diversas indemnizan en el caso de que se produzca una pérdida de rendimiento económico que podría haberse obtenido si no se hubiera dado el siniestro reflejado en el contrato. Por ejemplo, “una interrupción en la producción de una fábrica a consecuencia de una avería cubierta por la póliza de seguros. En este caso, el asegurador va a indemnizar al asegurado por la pérdida económica que dicha avería le haya ocasionado (pérdida de beneficios)”, explican en la web “Seguros y Pensiones para todos”, de la FUNDACIÓN MAPFRE.

En el caso de posibles impagos de tus deudores, con un seguro de crédito es la compañía aseguradora la que responde ante ellos. “Por ejemplo, una empresa tiene una deuda con otra de una cantidad determinada. Por el seguro de crédito se asegura que, en caso de insolvencia definitiva de la empresa deudora, la otra empresa tenga garantizados el pago de los créditos a su favor”.

En el seguro de caución indemnizan al asegurado en el caso de que el tomador incumpla sus obligaciones legales o contractuales. Un ejemplo: “Garantiza al comprador de una vivienda la devolución de las cantidades anticipadas al promotor, más los intereses legales de las mismas, en el caso de que este no le entregara la vivienda objeto de la compra-venta en los plazos convenidos”.

Los seguros de transportes indemnizan al asegurado cuando se producen daños durante el transporte de mercancías. Los seguros de ingeniería cubren los riesgos “derivados del funcionamiento, montaje o prueba de maquinaria o inherentes a la construcción de edificios y obras”.

Los seguros multirriesgo cubren diversos riesgos, como indica su nombre, en una sola póliza. Los más conocidos, los de hogar, que incluyen, entre otras coberturas: daños materiales, asistencia y responsabilidad civil.

Los seguros de responsabilidad civil cubren la indemnización por daños de todo tipo causados a terceros (por ejemplo, una gotera, incendio, explosión). También las fianzas y costas judiciales por reclamaciones de terceros (cuando el motivo de esta esté incluido en la cobertura). Dentro de esta modalidad también se pueden contratar seguros de responsabilidad civil para profesionales”[7].

En cuarto lugar, cabe señalar, respecto al seguro de prestación de servicios, que “este tipo de seguros prestan un servicio al asegurado. Los más conocidos: de defensa jurídica, los de asistencia en viaje y los de decesos. Los primeros cubren los gastos derivados de litigios, como puede ser la asistencia jurídica o los debidos a reclamaciones “Están excluidos de esta cobertura el pago de multas y la indemnización de cualquier gasto originado por sanciones impuestas al asegurado por las autoridades administrativas o judiciales”, explican en la web Seguros y Pensiones para Todos de la FUNDACIÓN MAPFRE, en la que encuentras un sinfín de información útil.

Los seguros de asistencia en viaje te protegen ante un imprevisto cuando estás de viaje. Cubren las necesidades médicas que se produzcan durante este. Generalmente incluyen la asistencia sanitaria, los desplazamientos hasta un centro de salud u hospital, alojamiento de la persona acompañante del asegurado hospitalizado, repatriación del enfermo y los familiares, regreso anticipado del asegurado por fallecimiento de un familiar. También asisten cuando se producen demoras y en todo lo relacionado con el equipaje, cuando lo pierdes, te lo roban o se deteriora en el trayecto. De forma opcional, puedes contratar muchas otras coberturas, dependiendo del país al que viajes, su temática (esquí, caza, estudios, etc.). Muy útil también es la cobertura de cancelación de viajes todavía no iniciados, porque si preparas con antelación un viaje y luego por una enfermedad u otro incidente no puedes ir, al menos estás cubierto.

La asistencia en viaje también está incluida en los seguros de automóviles, en los que se asiste no solo a las personas, sino también al vehículo asegurado”[8].

Por lo que se puede ver, hay muchas clases de seguros, y a veces es difícil dentro de cada uno elegir el mejor. En este punto, cabe destacar que “Desde HelpMyCash indican que la elección del seguro depende de las necesidades particulares de cada persona y, por ello, el primer paso es preguntarnos qué clase de cobertura necesitamos. De esta manera, hay que comparar toda la oferta que existe en el mercado para saber las condiciones de la póliza de cada compañía. Además de revisar la suma asegurada, la deducible y el coste de la prima

El comparador de productos bancarios recomienda la contratación de los siguientes seguros:

  • Seguro de vida: para evitar que si una persona o personas que dependen económicamente de nosotros queden desprotegidos.
  • Seguro de gastos médicos: este tipo de seguros puede cubrir los gastos de hospitalizaciones, atención médica, cirugías o medicamentos.
  • Seguro de coche: aunque no se pueda contratar una cobertura integral, resulta necesario contratar el seguro de responsabilidad civil por si ocasionamos daños a una tercera persona. 
  • Seguro de daños para el hogar: estos seguros cubren los costes provocados por incendios, goteras, inundaciones o robos. 

Otros aspectos a valorar en la póliza a la hora de decantarte por un seguro son la cobertura geográfica, los límites de edad, el periodo de carencia, los servicios que incluye, las coberturas mínimas que necesitas, los límites en las indemnizaciones, las exclusiones o las posibilidades de cancelación[9]

Y hasta aquí este apartado. Para todo aquel que quiera ampliar, se recomienda ver la bibliografía.

5.- Diferencia entre póliza de seguro y contrato de seguro.

El objetivo principal de este apartado es aclarar estos dos conceptos, tan importantes en el mundo de los seguros.

En primer lugar, cabe señalar que “técnicamente el contrato de seguro es el documento que muestra un acuerdo entre la empresa y el asegurado o tomador del seguro. Por otro lado, la póliza de seguro es el documento que refleja este acuerdo y en donde se explican todas las coberturas, condiciones, etc., del mismo.

En la Ley 50/1980 del Contrato de Seguro quedan claras las delimitaciones y la naturaleza de ambos conceptos. Según la misma, el contrato de seguro es el documento por el que el asegurador se obliga a indemnizar, dentro de los límites que se hayan pactado, los daños que se puedan producir en base a una serie determinada de siniestros que estarían cubiertos a cambio del pago de una prima. La cobertura de los daños que se puedan producir si los daños se convierten en siniestros se puede hacer mediante el pago de un capital, una renta o cualquier otra prestación que se haya pactado.

En el tercer artículo de la Ley 50/1980 se habla sobre la póliza de seguros de manera específica:

«Las condiciones generales, que en ningún caso podrán tener carácter lesivo para los asegurados, habrán de incluirse por el asegurador en la proposición de seguro si la hubiere y necesariamente en la póliza de contrato o en un documento complementario, que se suscribirá por el asegurado y al que se entregará copia del mismo. Las condiciones generales y particulares se redactarán de forma clara y precisa».

Se especifica que las cláusulas limitativas deben estar destacadas y que deberán ser específicamente aceptadas por escrito por parte del asegurado. Si se hiciese alguna modificación del contrato de seguro o se añadieran nuevos acuerdos, deberán estar formalizadas por escrito”[10].

En segundo lugar, cabe indicar que “los primeros artículos de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro establecen la naturaleza del contrato de seguro y de la póliza.

Según el artículo primero de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro, “el contrato de seguro es aquel por el que el asegurador se obliga, mediante el cobro de una prima y para el caso de que se produzca el evento cuyo riesgo es objeto de cobertura a indemnizar, dentro de los límites pactados, el daño producido al asegurado o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas”. El artículo segundo añade que”las distintas modalidades del contrato de seguro, en defecto de Ley que les sea aplicable, se regirán por la presente Ley, cuyos preceptos tienen carácter imperativo, a no ser que en ellos se disponga otra cosa. No obstante, se entenderán válidas las cláusulas contractuales que sean más beneficiosas para el asegurado”.

Es el artículo tercero de la citada Ley el que introduce el concepto de póliza, en estos términos:

 Las condiciones generales, que en ningún caso podrán tener carácter lesivo para los asegurados, habrán de incluirse por el asegurador en la proposición de seguro si la hubiere y necesariamente en la póliza de contrato o en un documento complementario, que se suscribirá por el asegurado y al que se entregará copia del mismo. Las condiciones generales y particulares se redactarán de forma clara y precisa. Se destacarán de modo especial las cláusulas limitativas de los derechos de los asegurados, que deberán ser específicamente aceptadas por escrito. Añade el artículo quinto que el contrato de seguro y sus modificaciones o adiciones deberán ser formalizadas por escrito. El asegurador está obligado a entregar al tomador del seguro la póliza o, al menos, el documento de cobertura provisional. En las modalidades de seguro en que por disposiciones especiales no se exija la emisión de la póliza el asegurador estará obligado a entregar el documento que en ellas se establezca.

Cuándo entra en vigor el acuerdo

Al final, lo que verdaderamente importa es cuándo entra en vigor el seguro. Pues bien, el contrato de seguro entra en vigor cuando se perfecciona el seguro, es decir, cuando ambas partes firman la póliza, momento en el que se establecen los derechos y las obligaciones del tomador y el asegurador. Sin embargo, y esto es importantísimo, las coberturas contratadas o sus modificaciones no serán efectivas mientras el tomador no haya pagado el recibo de la prima”[11].

En tercer lugar, y para ahondar un poco más en este aspecto y aclarar las dudas sobre la diferencia entre estos dos conceptos, cabe señalar que “no es tiempo perdido conocer los aspectos informales o culturales del tema, como la diferencia etimológica entre póliza y contrato, pues es importante señalar que no son sinónimos, aunque les demos ese trato a sus acepciones.

Póliza es un vocablo que deriva del italiano polizza, palabra que a su vez fue tomada del griego apodiksis, que en la antigua Grecia tenía el significado de prueba o demostración, cuyo verbo es apodiknimi, que da la idea de probar con elementos o demostrar con argumentos. Por ende, polizza no necesariamente se refiere a una prueba documental.

Por su parte, el vocablo contrato proviene de la palabra contractus que deviene de contrahere, un verbo relacionado con la acción de concertar. En derecho, el contrato es un acto jurídico con objeto definido por los acuerdos entre personas o entidades.

No es nuestro propósito entrar en un estudio doctrinal al respecto, sino sólo advertir que el contrato de seguro es un acto formal donde el objeto principal consiste en transferir riesgos concretos, ciertos y lícitos a una de las partes, mientras que la póliza de seguro es el medio de prueba idóneo para tal acuerdo de voluntades.

La diferencia podría no ser menor cuando se precisa que en su condición formal el contrato de seguro también incluye la etapa precontractual, que supone, por un lado, la oferta en su forma general de cuestionario o de otras maneras que hoy se aceptan, como la práctica intermediaria del bróker o la contratación por medios electrónicos, y, por el otro, la contraoferta que se asume por la modificación impuesta por la institución financiera a la propuesta del tomador del seguro.

En otras palabras, en su forma material, el contrato de seguro se exhibe usualmente como un documento (póliza), pero su existencia se puede probar por medios alternativos, como el confesional, ya que por ministerio de ley no es necesario el documento para probar su validez, pues basta probar la aceptación de la oferta para que el contrato se considere vigente y con efectos.

No en vano nuestra legislación da el tratamiento formal, bajo tal acepción, al acto jurídico (contrato de seguro). En caso de que usemos el término “seguro” solo, éste estaría más relacionado con la actividad de la institución aseguradora, que con el contrato o, menos aún, con la póliza.

En la práctica, cuando una pérdida se ha materializado y surgen los conflictos propios del reclamo, las diferencias antes tratadas no son para minimizarse. Así tendríamos, por ejemplo, que, cuando se paga una caseta federal y con ello se adquieren derechos indemnizatorios, el asegurado (usuario) no recibe la póliza, pero no por ello deja de existir el contrato. En todo caso, los efectos podrían no hacerse plenos en contra del asegurado, ya que aquellas condicionales previstas en el contrato, que limitan sus derechos, podrían no ser efectivas por decisiones de la Corte resueltas en el sentido de que no puede operar en contra lo negativo de un contrato de adhesión del que se ignora su contenido.

De igual forma, el silencio del asegurador ante declaraciones o solicitudes expresas del asegurado (como el cambio en la declaración de la gravedad del riesgo, hecha por escrito), por el simple paso del tiempo que se acuerda por ley, modifica el contrato aunque no conste en la póliza, pues se infiere una aceptación tácita del supuesto agravatorio, o bien, que no fue considerado como tal.

Existen otros supuestos bajo el mismo tratamiento que de igual forma modifican el contrato, aunque no se asienten por escrito, y sólo se requiere la idoneidad de la prueba.

En lo que respecta a la ya referida confesional como medio de prueba de la existencia del contrato, nuestra legislación no precisa a quién aplica el precepto, por lo que no necesariamente se debe asumir que ésta recaiga en el dicho de un representante de la aseguradora, pues en el supuesto cabe que sea el propio tomador del contrato quien declare en confesional haber conocido de la existencia de dicho acuerdo jurídico”[12].

Con esto esperemos que haya quedado clara la diferencia entre contrato de seguro y póliza de seguro.

6.- Obligaciones del asegurador, del asegurado y del tomador del seguro.

En primer lugar, se va a proceder a diferenciar un poco estas figuras. Se ha de destacar aquí lo siguiente:

“2.1. EL ASEGURADOR

Siguiendo el dictado del artículo 1 de la LCS, el asegurador es una de las partes que suscribe el contrato y por él se obliga a indemnizar el daño producido al asegurado o a satisfacer un capital, una renta u otras prestaciones convenidas.

La condición de asegurador no encuentra ninguna limitación en la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro. No obstante, el TRLOSSP, el ejercicio de esta actividad está condicionado a la consecución de la autorización administrativa, previo cumplimiento de los requisitos establecidos en dicha ley. Entre ellos, merece destacar la forma jurídica. Según el artículo 7:

«La actividad aseguradora únicamente podrá ser realizada por entidades privadas que adopten la forma de sociedad anónima, mutua, cooperativa y mutualidad de previsión social».

A ellas hay que añadir las entidades que adopten cualquier forma de Derecho público, que podrán realizar la actividad aseguradora en condiciones equivalentes a las entidades aseguradoras privadas.

La obligación principal del asegurador, a cambio de recibir la prima convenida, es la de pagar la indemnización o prestación pactada. Esta obligación, de carácter genérico o abstracto, en el momento de suscribir el contrato, se convierte en una obligación cierta y concreta cuando se produce el siniestro.

2.2.  EL TOMADOR

El tomador es la persona física o jurídica que junto con el asegurador suscribe el contrato de seguro y asume las obligaciones, y, en su caso, los derechos derivados del mismo.

El artículo 7 de la LCS trata de establecer, al margen de los derechos y obligaciones del asegurador, el régimen del tomador, del asegurado y de los beneficiarios, pensando que son personas distintas, aun cuando tales figuras puedan coincidir en una misma persona.

Si el tomador contrata en nombre propio y por cuenta propia, asume también la condición de asegurado. En este caso, no hay ningún problema por cuanto le corresponderán los derechos y obligaciones, salvo en los seguros de vida donde, frecuentemente, los derechos corresponden al beneficiario.

Si el tomador contrata en nombre propio, pero por cuenta ajena, los deberes y obligaciones derivados del contrato corresponden al tomador, salvo aquellos que por su naturaleza deban ser cumplidos por el asegurado.

Para que se dé este supuesto, la actuación del tomador por cuenta ajena ha de ser clara, ya que en caso de duda la ley presume que se contrata en nombre propio. Para evitar estos problemas el artículo 8 de la LCS, entre el contenido mínimo exigido en las pólizas, establece que contendrán: la designación de asegurado y beneficiario, en su caso, así como el concepto en el cual se asegura.

La regla general de que las obligaciones del contrato corresponden al tomador y los derechos al asegurado o al beneficiario tiene varias matizaciones.

2.3.  EL ASEGURADO

El asegurado se caracteriza por ser la persona titular del interés asegurado y que, por consiguiente, está expuesta al riesgo, en el sentido de que va a sufrir los efectos del evento dañoso cuando éste ocurra.

Ya hemos señalado anteriormente que puede coincidir o no con el tomador. La existencia del asegurado como figura independiente del tomador exige la contratación por cuenta ajena. En este caso, no se pueden dejar al margen algunas circunstancias que dan un carácter especial a la figura del asegurado; así, éste no tiene que hacer saber su aceptación al asegurador, salvo cuando el riesgo asegurado es el de fallecimiento; el asegurador no puede revocar la estipulación por la que se obliga a cubrir el riesgo asegurado; y, por último, el tercero asegurado no puede ser cualquiera, al menos en los seguros de daños, ya que el asegurado ha de ostentar algún interés en el objeto asegurado.

Del artículo 7 se desprende que al asegurado le corresponde el ejercicio de los derechos derivados del contrato. Esta afirmación general se ve exceptuada por los derechos que corresponden al tomador y al beneficiario y por las obligaciones que corresponden al asegurado, cuya existencia reconoce el propio artículo 7 al hablar de deberes que por su naturaleza deban ser cumplidos por el asegurado, algunos de ellos especificados en la propia LCS. En cualquier caso, y aunque no le corresponda, el asegurado puede cumplir las obligaciones que correspondan al tomador, sin que el asegurador pueda impedirlo”[13].

En segundo lugar, e ha de destacar, respecto a las obligaciones del asegurador, que “son las siguientes:

  • Está obligado a satisfacer la indemnización al término de las investigaciones y peritaciones necesarias para establecer la existencia del siniestro y, en su caso, el importe de los daños que resulten del mismo.
  • En cualquier supuesto, el asegurador deberá efectuar, dentro de los cuarenta días a partir de la recepción de la declaración del siniestro, el pago del importe mínimo de lo que el asegurador pueda deber, según las circunstancias por él conocidas.
  • Cuando la naturaleza del seguro lo permita y el asegurado lo consienta, el asegurador podrá sustituir el pago de la indemnización por la reparación o la reposición del objeto siniestrado (p.e. repatriación del vehículo).
  • Está obligado al pago de la prestación, salvo en el supuesto de que el siniestro haya sido causado por mala fe del asegurado.
  • El perjudicado o sus herederos tendrán acción directa contra el asegurador para exigirle el cumplimiento de la obligación de indemnizar, sin perjuicio del derecho del asegurador a repetir contra el asegurado, en el caso de que sea debido a conducta dolosa de éste, el daño o perjuicio causado a tercero.

Las Audiencias consideran que el término mala fe, va más allá de la mera conducta desleal realizada para la obtención de un beneficio, y lo identifican con el dolo, entendido éste como acto consciente e intencional del asegurado que quiere que se produzca el siniestro que es objeto de cobertura por el contrato de seguro, lo que puede pretenderse de modo directo o bien propiciando voluntariamente una situación tal que el siniestro se muestre como una consecuencia probable y lógica del acto consciente inicial. El dolo requiere la voluntariedad y la antijuridicidad de la conducta, aunque no exija de modo necesario el ánimo de lucrarse con el resarcimiento del siniestro resultante.

Si el asegurador se retrasase en el pago e incurriere en mora en el cumplimiento de la prestación, la indemnización de daños y perjuicios, no obstante entenderse válidas las cláusulas contractuales que sean más beneficiosas para el asegurado, se ajustará a las siguientes reglas:

  • Afectará, con carácter general, a la mora del asegurador respecto del tomador del seguro o asegurado y, con carácter particular, a la mora respecto del tercero perjudicado en el seguro de responsabilidad civil y del beneficiario en el seguro de vida.
  • Será aplicable a la mora en la satisfacción de la indemnización, mediante pago o por la reparación o reposición del objeto siniestrado, y también a la mora en el pago del importe mínimo de lo que el asegurador pueda deber.
  • Se entenderá que el asegurador incurre en mora cuando no hubiere cumplido su prestación en el plazo de tres meses desde la producción del siniestro o no hubiere procedido al pago del importe mínimo de lo que pueda deber dentro de los cuarenta días a partir de la recepción de la declaración del siniestro.
  • La indemnización por mora se impondrá de oficio por el órgano judicial y consistirá en el pago de un interés anual igual al del interés legal del dinero vigente en el momento en que se devengue, incrementado en el 50 %; estos intereses se considerarán producidos por días, sin necesidad de reclamación judicial. No obstante, transcurridos dos años desde la producción del siniestro, el interés anual no podrá ser inferior al 20 %.
  • En la reparación o reposición del objeto siniestrado la base inicial de cálculo de los intereses será el importe líquido de tal reparación o reposición, sin que la falta de liquidez impida que comiencen a devengarse intereses en la fecha a que se refiere el apartado 6 subsiguiente. En los demás casos será base inicial de cálculo la indemnización debida, o bien el importe mínimo de lo que el asegurador pueda deber.
  • Será término inicial del cómputo de dichos intereses la fecha del siniestro. No obstante, si por el tomador del seguro, el asegurado o el beneficiario no se ha cumplido el deber de comunicar el siniestro dentro del plazo fijado en la póliza o, subsidiariamente, en el de siete días de haberlo conocido, el término inicial del cómputo será el día de la comunicación del siniestro. Respecto del tercero perjudicado o sus herederos lo dispuesto en el párrafo primero de este número quedará exceptuado cuando el asegurador pruebe que no tuvo conocimiento del siniestro con anterioridad a la reclamación o al ejercicio de la acción directa por el perjudicado o sus herederos, en cuyo caso será término inicial la fecha de dicha reclamación o la del citado ejercicio de la acción directa.
  • Será término final del cómputo de intereses en los casos de falta de pago del importe mínimo de lo que el asegurador pueda deber, el día en que con arreglo al número precedente comiencen a devengarse intereses por el importe total de la indemnización, salvo que con anterioridad sea pagado por el asegurador dicho importe mínimo, en cuyo caso será término final la fecha de este pago. Será término final del plazo de la obligación de abono de intereses de demora por la aseguradora en los restantes supuestos el día en que efectivamente satisfaga la indemnización, mediante pago, reparación o reposición, al asegurado, beneficiario o perjudicado.
  • No habrá lugar a la indemnización por mora del asegurador cuando la falta de satisfacción de la indemnización o de pago del importe mínimo esté fundada en una causa justificada o que no le fuere imputable.
  • Cuando el Consorcio de Compensación de Seguros deba satisfacer la indemnización como fondo de garantía, se entenderá que incurre en mora únicamente en el caso de que haya transcurrido el plazo de tres meses desde la fecha en que se le reclame la satisfacción de la indemnización sin que por el Consorcio se haya procedido al pago de la misma con arreglo a su normativa específica, no siéndole de aplicación la obligación de indemnizar por mora en la falta de pago del importe mínimo. En lo restante, cuando el Consorcio intervenga como fondo de garantía, y, sin excepciones, cuando el Consorcio contrate como asegurador directo, será íntegramente aplicable el presente artículo.
  • En la determinación de la indemnización por mora del asegurador no será de aplicación lo dispuesto en el artículo 1108 del Código Civil , ni lo preceptuado en el párrafo cuarto del artículo 921 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, salvo las previsiones contenidas en este último precepto para la revocación total o parcial de la sentencia”[14].

Por otro lado, cabe destacar, respecto a las obligaciones del asegurado y del tomador del seguro, que son las siguientes:

“El tomador o asegurado tiene los siguientes derechos: 

  • Percibir del asegurador, en caso de siniestro, la indemnización convenida en el contrato de seguro.
  • Recibir del asegurador la póliza o, al menos, el documento de cobertura provisional.
  • Derecho a que la redacción de la póliza se efectúe en cualquiera de las lenguas españolas oficiales en el lugar donde ésta se formalice, o en otra lengua distinta, según lo previsto en el Directiva 92/96, del Consejo de la Unión Europea, de 10 de noviembre de 1992. 
  • Durante el curso del contrato pueden poner en conocimiento del asegurador todas las circunstancias que disminuyan el riesgo y sean de tal naturaleza que, de haber sido conocidas por éste en el momento de la perfección del contrato, lo habrían concluido en condiciones más favorables.

En este caso, al finalizar el período en curso cubierto por la prima:

  1. Debe reducirse el importe de la prima futura en la proporción correspondiente.
  2. En caso contrario el tomador tiene derecho a la resolución del contrato y a la devolución de la diferencia entre la prima satisfecha y la que le hubiera correspondido pagar, desde el momento de la puesta en conocimiento de la disminución del riesgo.
  3. Las comunicaciones efectuadas por un corredor de seguros al asegurador en nombre del tomador del seguro surtirán los mismos efectos que si la realizara el propio tomador, salvo indicación en contrario de éste. En todo caso se precisará el consentimiento expreso del tomador del seguro para suscribir un nuevo contrato o para modificar o rescindir el contrato de seguro en vigor.
  4. En su condición de consumidor o usuario de seguros, se manifiesta en el carácter imperativo de las normas de la Ley del Contrato de Seguro.
  5. Si el Tribunal Supremo declarase nula alguna clausula de algún contrato, la Administración obligará a los aseguradores a modificar las cláusulas idénticas contenidas en las pólizas de los demás clientes (eficacia “erga omnes”)”[15].

Por lo que respecta a las obligaciones del tomador o del asegurado, hay que estar a lo previsto en los artículos 14 a 17 de la Ley del Contrato de Seguro:

Artículo catorce.

El tomador del seguro está obligado al pago de la prima en las condiciones estipuladas en la póliza. Si se han pactado primas periódicas, la primera de ellas será exigible una vez firmado el contrato. Si en la póliza no se determina ningún lugar para el pago de la prima, se entenderá que éste ha de hacerse en el domicilio del tomador del seguro.a  

Artículo quince.

Si por culpa del tomador la primera prima no ha sido pagada, o la prima única no lo ha sido a su vencimiento, el asegurador tiene derecho a resolver el contrato o a exigir el pago de la prima debida en vía ejecutiva con base en la póliza. Salvo pacto en contrario, si la prima no ha sido pagada antes de que se produzca el siniestro, el asegurador quedará liberado de su obligación.

En caso de falta de pago de una de las primas siguientes, la cobertura del asegurador queda suspendida un mes después del día de su vencimiento. Si el asegurador no reclama el pago dentro de los seis meses siguientes al vencimiento de la prima se entenderá que el contrato queda extinguido. En cualquier caso, el asegurador, cuando el contrato esté en suspenso, sólo podrá exigir el pago de la prima del período en curso .

Si el contrato no hubiere sido resuelto o extinguido conforme a los párrafos anteriores, la cobertura vuelve a tener efecto a las veinticuatro horas del día en que el tomador pagó su prima.

Artículo dieciséis.

El tomador del seguro o el asegurado o el beneficiario deberán comunicar al asegurador el acaecimiento del siniestro dentro del plazo máximo de siete días de haberlo conocido, salvo que se haya fijado en la póliza un plazo más amplio. En caso de incumplimiento, el asegurador podrá reclamar los daños y perjuicios causados por la falta de declaración.

Este efecto no se producirá si se prueba que el asegurador ha tenido conocimiento del siniestro por otro medio.

El tomador del seguro o el asegurado deberá, además, dar al asegurador toda clase de informaciones sobre las circunstancias y consecuencias del siniestro. En caso de violación de este deber, la pérdida del derecho a la indemnización sólo se producirá en el supuesto de que hubiese concurrido dolo o culpa grave.

Artículo diecisiete.

El asegurado o el tomador del seguro deberán emplear los medios a su alcance para aminorar las consecuencias del siniestro. El incumplimiento de este deber dará derecho al asegurador a reducir su prestación en la proporción oportuna, teniendo en cuenta la importancia de los daños derivados del mismo y el grado de culpa del asegurado.

Si este incumplimiento se produjera con la manifiesta intención de perjudicar o engañar al asegurador, éste quedará liberado de toda prestación derivada del siniestro.

Los gastos que se originen por el cumplimiento de la citada obligación, siempre que no sean inoportunos o desproporcionados a los bienes salvados serán de cuenta del asegurador hasta el límite fijado en el contrato, incluso si tales gastos no han tenido resultados efectivos o positivos. En defecto de pacto se indemnizarán los gastos efectivamente originados. Tal indemnización no podrá exceder de la suma asegurada.

El asegurador que en virtud del contrato sólo deba indemnizar una parte del daño causado por el siniestro, deberá reembolsar la parte proporcional de los gastos de salvamento, a menos que el asegurado o el tomador del seguro hayan actuado siguiendo las instrucciones del asegurador.

7.- Conclusiones.

En primer lugar, destacar la importancia del contrato de seguro en todos los aspectos de la vida diaria, por el simple hecho de que cualquier actuación del ser humano tiene consecuencias, y en ámbitos como el automovilístico, el de vida, el de hogar, etc., la tenencia de un seguro que cubra los daños y perjuicios producidos o sufridos en estos ámbitos ayuda a resarcir esos daños y perjuicios.

En segundo lugar, cabe señalar que la legislación sobre seguros ayuda a establecer una serie de obligaciones y derechos para ambas partes, pero especialmente para el tomador del seguro o para el asegurado, por ser la parte más débil del contrato de seguro, y está complementada con la legislación para la defensa de los consumidores y usuarios.

En tercer lugar, cabe destacar la necesidad de esta legislación sobre seguros para poder hacer frente a los posibles abusos cometidos por las aseguradoras, así como también para obligar a los asegurados a cumplir sus obligaciones.

En cuarto y último lugar, se ha de señalar que se ha de seguir innovando en este ámbito para poder actuar frente a actuaciones dañosas en este ámbito por parte de ambas partes.

8.- Referencias.

20 Minutos. (22 de Julio de 2020). Tipos de seguros y pólizas que existen y criterios a tener en cuenta en su elección. Obtenido de 20 Minutos: https://www.20minutos.es/noticia/4332515/0/tipos-de-seguros-polizas-existen-en-que-debo-fijarme-contratar/

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Crear-Empresa. (s.f.). Derechos del tomador o del asegurado. Obtenido de Crear-Empresa: https://www.crear-empresas.com/derechos-del-tomador-o-asegurado

Crear-Empresas. Guía para la creación de empresas. (s.f.). Obligaciones para la creación de empresas. Obtenido de Crear-Empresas: https://www.crear-empresas.com/obligaciones-del-asegurador

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El Blog de Mapfre. (11 de Febrero de 2015). ¿Qué tipos de seguros existen? Seguros de daños o patrimoniales (II). Obtenido de El Blog de Mapfre: https://blogmapfre.com/seguros/que-tipos-de-seguros-existen-seguros-de-danos-o-patrimoniales-ii/

El Blog de Mapfre. (18 de Marzo de 2015). ¿Qué tipos de seguros existen? Seguros de prestación de servicios (III). Obtenido de El Blog de Mapfre: https://blogmapfre.com/seguros/que-tipos-de-seguros-existen-seguros-de-prestacion-de-servicios-iii/

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Tu seguro al día. (5 de enero de 2021). Póliza de seguro y contrato de seguro no es lo mismo. Obtenido de Tu seguro al día: https://www.tuseguroaldia.es/poliza-de-seguro-y-contrato-de-seguro-no-es-lo-mismo/


[1] Qué es la póliza de seguro. BBVA FINANZAS: https://www.bbva.es/finanzas-vistazo/ef/seguros/poliza-seguro.html

[2] ¿Cuáles son las características de un contrato de seguro? Edufinet: https://www.edufinet.com/inicio/seguros/contratos/cuales-son-las-caracteristicas-de-un-contrato-de-seguro

[3] Qué hacer si te han subido el seguro: https://www.motopoliza.com/consejos-seguros/te-subido-seguro/

[4] Al sol de la costa: https://alsoldelacosta.com/como-negociar-un-seguro-vida-hipoteca-alternativo-al-que-propone-el-banco/

[5] Los seguros: cuántos tipos existen y cuánto cuestan. BBVA: https://www.bbva.com/es/los-seguros-cuantos-tipos-existen-y-cuanto-cuestan/ Visitado el 8 de enero de 2021

[6] ¿Qué tipos de seguros existen? Los seguros personales (I). El blog de Mapfre: https://blogmapfre.com/seguros/que-tipos-de-seguros-existen-los-seguros-personales/

[7] ¿Qué tipos de seguros existen? Seguros de daños o patrimoniales (II). El blog de Mapfre: https://blogmapfre.com/seguros/que-tipos-de-seguros-existen-seguros-de-danos-o-patrimoniales-ii/. Visitado el 8 de enero de 2021.

[8] ¿Qué tipos de seguros existen? Seguros de prestación de servicios (III). El Blog de Mapfre: https://blogmapfre.com/seguros/que-tipos-de-seguros-existen-seguros-de-prestacion-de-servicios-iii/. Visitado el 8 de enero de 2021.

[9] Tipos de seguros y pólizas que existen y criterios a tener en cuenta en su elección. Periódico 20 minutos: https://www.20minutos.es/noticia/4332515/0/tipos-de-seguros-polizas-existen-en-que-debo-fijarme-contratar/. Visitado el 8 de enero de 2021.

[10] Póliza de seguro y contrato de seguro no es lo mismo. Tu seguro al día: https://www.tuseguroaldia.es/poliza-de-seguro-y-contrato-de-seguro-no-es-lo-mismo/. Consultado el 5 de enero de 2021

[11] ¿Es lo mismo el contrato del seguro que la póliza? Punto seguro: https://www.puntoseguro.com/blog/es-lo-mismo-el-contrato-del-seguro-la-poliza/ Visitado el 8 de enero de 2021

[12] Conocer e identificar Diferencia entre póliza y contrato de seguro. Revista Siniestro: https://revistasiniestro.com.mx/2018/03/24/conocer-e-identificar-diferencia-entre-poliza-y-contrato-de-seguro/

[13] Elementos personales del contrato de seguro: asegurador, tomador, asegurado, beneficiario, mediadores. GESTIÓN SANITARIA: https://www.gestion-sanitaria.com/2-elementos-personales-contrato-seguro-asegurador-tomador-asegurado-beneficiario-mediadores.html

[14] Obligaciones del Asegurador. Crear Empresas: https://www.crear-empresas.com/obligaciones-del-asegurador

[15] Derechos del tomador o del asegurado. Crear-Empresa: https://www.crear-empresas.com/derechos-del-tomador-o-asegurado. Visitado el 9 de enero de 2021.

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