Abogacía, búsqueda de trabajo, despachos de abogados

Empleo 4.0 para abogados

La forma de buscar empleo en todos los sectores está cambiando en todos los sectores, y la abogacía no podía quedarse atrás. La verdad es que el impacto de las nuevas tecnologías en la forma de buscar empleo como abogado, así como en la forma de ejercicio de la misma (presentación de escritos online, envío de documentación relativa al proceso correspondiente, yeso sin contar que en esta época de coronavirus las nuevas tecnologías se han vuelto fundamentales para la celebración de las vistas y juicios) ha supuesto el cambio de las estrategias en esta búsqueda de empleo en el ámbito de la abogacía.

En primer lugar, y para ir introduciendo al lector en la materia de este artículo, cabe señalar que, “junto al debate entre detractores y partidarios de las nuevas formas de producción, es incuestionable que su volumen de negocio alcanza ya importantes cifras. La profesión de abogado aparece en el listado de riesgo de empleos perjudicados por estos cambios tecnológicos, pero a la vez, se abre un campo de oportunidades y nuevos retos, adaptando la prestación de servicios jurídicos a las actividades innovadoras y los perfiles de los clientes.

Una de tantas consecuencias de la invención de Gutenberg, produjo en su día una paulatina modificación de la forma en que se venía prestando hasta entonces el asesoramiento jurídico, bajo la característica común de la gran dificultad del acceso a las fuentes del Derecho y falta de conocimiento de las resoluciones de los conflictos cotidianos.

Con posterioridad, el “maquinismo” de la Primera Revolución Industrial (telares, barco de vapor, locomotora…) llevó a un importantísimo cambio de la estructura socioeconómica, iniciándose desconocidas actividades de negocio generadoras de nuevas formas de relaciones jurídicas, más allá de las fronteras del Código Civil. Lo que se agravó con las invenciones derivadas de las nuevas fuentes de energía (fabricación en cadena, radio, teléfono, automóvil, avión…). Y cuando seguíamos aún asimilando los impactos en nuestras vidas de la combinación entre ciencia y tecnología (microelectrónica, telecomunicaciones, bioingeniería, sociedad de la información…), nos vemos ya inmersos en la Revolución de la “Industria 4.0”, con la denominada “digitalización de los sistemas de producción”, que, muy resumidamente, se extiende a diversos desarrollos en áreas transversales e interrelacionadas como:

  • Robótica: vehículos autónomos, drones, impresoras 3D, robots industriales o de servicios, militares, casi humanos
  • Smart Cities: ciudades inteligentes integradas y equipadas de manera segura y eficiente para poder explotar todos su activos (escuelas, bibliotecas, sistemas de transporte, plantas eléctricas, hospitales, medio ambiente), de forma que armonicen inversión, ciudadanos, comunicaciones, e infraestructuras, apoyándose en el uso y la modernización de nuevas tecnologías (TIC), y dando como resultado una mejor calidad de vida.
  • IoT -Internet of Things-, o red de objetos físicos que recopilan e intercambiar datos entre sí, generando información no humana (máquinas, dispositivos o productos, fábricas, vehículos, edificios, electrodomésticos, etc.).
  • IA -Inteligencia Artificial-, constituida por sistemas informáticos que puedan simular la inteligencia humana (reconocimiento visual y de voz, comprensión del lenguaje, toma de decisiones…)
  • Realidad aumentada y virtual (videojuegos), redes 5G.
  • Big Data y Deep Learning: Se trata de cantidades extremadamente grandes de datos que se analizan de forma que revelan patrones o secuencias que nos pueden ayudar a explicar y predecir comportamientos así como su interacción. En un primer paso, una empresa protege, estructura y analiza su datos para establecer patrones y tomar decisiones sobre estrategias de negocio (Big data analytics); a continuación, sumando Data Science e Inteligencia Artificial se evoluciona al llamado Deep Learning, o aplicaciones basadas en redes neuronales que consiguen que los ordenadores y dispositivos aprendan de los patrones complejos de comportamiento detectados en los datos que van recopilando (Data Lake), aumentando su autoaprendizaje con resolución de problemas, ayudando a las personas a tomar decisiones, mejorando competitividad y servicios (como ya hacen Google, Facebook, YouTube o IBM – Watson).

DESVENTAJAS Y DESAFÍOS

En las conclusiones del último Foro Económico Mundial de Davos se calculó que la Cuarta Revolución Industrial supondrá la próxima desaparición de más de 5 millones de puestos de trabajos en los 15 países más industrializados del mundo. Se ha comenzado por los empleos con alto componente manual (robots en oficinas de correos de Alemania, Kiva en Amanzon). Igualmente la inteligencia artificial afectará negativamente a muchas profesiones cualificadas prestadoras de servicios, entre las que se incluye el ejercicio de la abogacía.

Como en las revoluciones precedentes, el proceso de transformación que conllevan impone alteraciones en los modelos productivos de los que sólo se benefician, en un principio, unos pocos. A medida que la sociedad se vaya adaptando al nuevo entorno, la desigualdad de rentas se irá reduciendo, si bien no de forma automática ya que históricamente se ha exigido al capital humano (quien haya podido aprovechar estas nuevas oportunidades), la adquisición de destrezas y habilidades para participar en el inventado proceso de producción.

RETOS Y OPORTUNIDADES

Según las últimas estimaciones para la Unión Europea, este cambio provocará que en el sector tecnológico se creará también empleo, pero destinado a trabajadores con altos conocimientos informáticos, habilidades comunicativas y versatilidad, cuyas completas características y denominación aún es no está perfilado.

Este contexto está permitiendo, por ejemplo, que las empresas puedan adaptar productos y servicios para clientes en cualquier parte del mundo, y que éstos utilicen la propia fábrica para atender a sus preferencias individuales. Todo ello supone, al menos, la necesidad de sistemas ciber-físicos (CPS, o comunicaciones de máquina a máquina), uso intensivo de TI y tratamiento de una importante cantidad de información y datos, creándose estructuras ligeras pero altamente eficientes, con notable reducción de costes, lo que está facilitando el retorno de quienes practicaron el outsourcing (traslado a zonas con mano de obra barata) a sus países de origen.

SERVICIOS JURÍDICOS ESPECIALIZADOS

Todo parece indicar un modelo diferente del ejercicio del asesoramiento jurídico, tanto para el nuevo entorno de vida de los clientes (nativos digitales), como en las empresas. En primer lugar, es un importante reto en sí mismo, por la formación especializada y continua que se requiere, también con distintos medios y formas de trabajo, alterando la gestión tradicional de los despachos (TIC, marketing, flexibilidad horaria, teletrabajo, habilidades, captación de talento y salvaguarda del conocimiento diferenciador…).

Ante esta incipiente pero consolidada actividad económica, parece que se precisaría el ejercicio profesional del asesoramiento y consultoría desde el mismo inicio del negocio (protección de innovaciones, constitución de startups), adecuando a las particularidades de emprendedores o empresas en funcionamiento, clientes y proveedores, los conocimientos del marco regulatorio en que se habrán de desenvolver.

De este modo, podría ser útil la orientación hacia la prestación de servicios en áreas de práctica especializadas, por ejemplo, en “Compliance 360º”, y dentro de éste en las materias del conocido como “IT Compliance”. Así podríamos enumerar, sin exhaustividad, la privacidad y protección de datos (bajo el reciente Reglamento UE), seguridad de la información corporativa, sociedad de la información, comunicaciones electrónicas, control de dispositivos de empresa y personales, propiedad intelectual e industrial, estándares contractuales (SLAs), continuidad de negocio, etc.; sin olvidar el gran desarrollo y papel de las Administraciones Públicas en todo este proceso, con su permanente transformación digital, bajo las normas de transparencia en la información que generan y recaban de todos los ciudadanos”.

Por tanto, cabe destacar, tras esta introducción, que la función de la abogacía en la industria 4.0 va a estar dirigida a la especialización en materia de nuevas tecnologías y en materia de todas los perfiles tecnológicos, que serán los más demandados en los años venideros.

En segundo lugar, se ha señalar que “conectar los procesos con sistemas basados en la inteligencia artificial o el big data es aún un sueño para los bufetes, pero éstos ya empiezan a coquetear con una tecnología que permite ahorrar costes y tiempo.

Desde hace unos pocos años se habla de que las empresas 4.0, aquellas cuyos procesos productivos están interconectados gracias al uso combinado del Internet de las Cosas, la inteligencia artificial o el big data, liderarán la cuarta revolución industrial. En muchos sectores, ya es toda una realidad para las grandes multinacionales y, poco a poco, los despachos de abogados están empezando a coquetear con este tipo de herramientas, aunque aún queda mucho camino por recorrer para poder ser considerados bufetes 4.0.

Uno de los aspectos en el que más se está trabajando en el sector legal es la gestión de la documentación, fundamental para el trabajo de un abogado, pero tediosa y complicada de organizar. Por ejemplo, en Gómez-Acebo & Pombo se espera ahorrar hasta un 15% de tiempo con la implantación de un software de automatización de documentos, que transforma la base de datos de conocimiento del despacho en textos inteligentes que facilitan la producción rápida de documentación personalizada. “La nueva herramienta permite descargar a los abogados de tareas mecánicas para centrarse en las de valor añadido, evitar errores y ahorrar tiempo”, apuntan desde el despacho.

En la misma línea se está moviendo Ontier, que ha implantado el sistema de reconocimiento de voz inteligente DigaLaw, que es capaz de transcribir grabaciones con una precisión del 98%-99% y de formatear textos automáticamente. “Gracias a este sistema, el despacho podrá ahorrar en costes de transcripción, ganar velocidad en la gestión documental y, de esa forma, reducir los plazos de entrega”, comentan. DigaLaw ha sido desarrollado por una empresa española, SpeechWare, por lo que cuenta con el vocabulario necesario para un bufete nacional.

Y es que la barrera lingüística es uno de los problemas que más se están encontrando los despachos que se han animado a probar este tipo de herramientas. Así, Francesc Muñoz, responsable de tecnologías de la información de Cuatrecasas, lamenta el esfuerzo mayor que tienen que realizar los despachos españoles a la hora de implantar una tecnología que no ha sido entrenada para este idioma. En su caso, están trabajando desde hace unos meses con la tecnología basada en inteligencia artificial de Kira Systems, que aplican para la revisión de contratos en procesos de due diligence.

Revisión

“Una vez bien probada la herramienta estimamos ahorros entre el 50 y el 70% del esfuerzo de revisión de los contratos, reduciendo asimismo el riesgo y los plazos”, comenta Muñoz, que explica que, por ejemplo, Kyra identifica sin problemas la cláusula de cambio de control, “análisis típico a realizar en toda operación de compraventa de empresas”.

También indicado para las due diligences es Luminance, herramienta basada en la inteligencia artificial que ha sido desarrollado por un grupo de expertos de la Universidad de Cambridge. Esta herramienta, que han implantado despachos como Pérez-Llorca, Uría Menéndez u Ontier, ayuda a realizar de manera más rápida y eficiente el trabajo gracias al análisis de la información.

Otra de las herramientas que más atención está despertando es Data Forecast, una solución tecnológica basada en el big data que ha sido desarrollada por Ecija. Permite predecir en un porcentaje cercano al 90% el riesgo sancionador en materia de protección de datos, para lo que toma como base la información publicada tanto por la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) como por el Centro de Documentación Judicial (Cendoj).

“El software no sólo ejecuta el algoritmo base, sino que además obtiene de manera semiautomática la información, la analiza, la procesa, la relaciona y la sistematiza en atención a la norma infringida, el precepto infringido y la propuesta económica de sanción, prediciendo también la cuantía económica estimada de la sanción”, explican desde Ecija. Además, Data Forecast permite conocer el plazo estimado para que la AEPD y la Audiencia Nacional resuelvan sobre un determinado procedimiento atendiendo a la época del año, complejidad del supuesto y artículos de la norma sobre los que se basa el propio procedimiento.

En tercer lugar, cabe preguntarse si la tecnología sustituirá a los profesionales jurídicos. Hay que tener en cuenta que, aunque la tecnología esté cada vez más presente en nuestra vida diaria (ya sea en el ámbito personal o laboral), y aunque su intrusión en determinados sectores provocará la reducción de mano de obra humana, en sectores como el de la abogacía va a ser más difícil la sustitución de profesionales como los abogados o procuradores, pero sí que va a producir (mejor dicho, ya ha producido, en esta época de pandemia por COVID-19) una nueva forma de celebración de juicios y de conectividad de los profesionales jurídicos con los clientes.

En este sentido, cabe señalar que “durante varios momentos de nuestra historia reciente hemos visto cómo la tecnología ha afectado a los procesos productivos y laborales. Por ejemplo, la mecanización de las plantas industriales redujo considerablemente los trabajos manuales en las sucesivas revoluciones industriales. Sin ir más lejos, actualmente la industria ya se encuentra inmersa en la llamada “Industria 4.0”, una revolución tecnológica que transformará de nuevo la manera de fabricar. El sector legal también está entrando en una nueva revolución industrial, que algunos expertos llaman “Legal 4.0”, en la que la tecnología está desarrollando muchas de las tareas que hasta ahora desarrollaban las personas. ¿Quiere decir esto que las máquinas sustituirán con el tiempo a los abogados? ¿Se perderán puestos de empleo por la digitalización?

Hacia una abogacía digital

Es indudable que estamos inmersos en una nueva era de cambios tecnológicos que están revolucionando el sector legal. El Legal 4.0 ha introducido nuevos factores que han de ser tenidos en cuenta en el sector para seguir generando competitividad, puestos de trabajo y un servicio de alta calidad.

Automatización de procesos y tareas

La tecnología ya permite automatizar gran parte de las tareas diarias que los abogados llevan a cabo. Las tareas más propicias a automatizar son aquellas que restan productividad al profesional y que son más fáciles y rápidas de realizar por una máquina. Algunas de las tareas que ya se están automatizando son la generación de facturas, informes, la firma de contratos (SmartContracts), etc.

Las tecnologías emergentes en la abogacía

Tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial o la explotación de datos a través del Big Data ya permiten aportar un mayor valor al servicio que ofrecen los abogados. Por un lado, los datos ofrecen información de primera mano sobre los juzgados o el sentido de las resoluciones que dan una visión única al abogado a la hora de preparar un recurso o construir una estrategia procesal de éxito. Los datos permiten al profesional jugar con cierta ventaja, al poder predecir resultados con cada vez más precisión. Por otro lado, los algoritmos y lenguajes de programación atraen cada vez más a profesionales del derecho, ya que gracias a ellos pueden construir sus propias soluciones a los retos y problemas que encuentran a diario. Un buen ejemplo de ello son los Hackathon que se celebran alrededor del mundo, donde varios equipos compiten para crear una solución tecnológica que contribuya a la innovación del sector legal”.  

A raíz de todo esto, en cuarto lugar se ha de señalar que “quizás la digitalización de procedimientos y documentación ha sido el principio. O el Big Data para automatizar procesos. Pero las tecnologías tienen el objetivo de ir más allá. Algunos hasta hablan de Inteligencia Artificial para presentar soluciones a casos sencillos de forma rápida. Otros hablan de herramientas o apps tecnológicas como Bots para la agilización de procesos en la “producción” de escritos legales… ¿robots incluso?

BLOCKCHAIN… sí, aquí también aplica

Para definirlo de una forma sencilla: blockchain es una base de datos segura, que cifra y enlaza sus bloques de forma que la información que contiene es real y está totalmente protegida.

En China algunos Tribunales de internet acaban de incorporar el blockchain para proteger la propiedad intelectual de escritores en línea y protegerlos así de la piratería. El uso del blockchain para la protección de los derechos de los autores en internet no es nuevo en sí mimo -ya hay una empresa rusa desarrollando un sistema de protección-, lo novedoso es que sea un tribunal quien lo incorpore para constatar las violaciones a la propiedad intelectual de los autores.

SMART CONTRACTS

Uno de los mayores potenciales del blockchain está en los llamados smart contract o contratos inteligentes. Los smart contracts con contratos que pueden ejecutarse de manera autónoma. Consiguen acuerdos y transacciones de forma segura sin revelar información confidencial entre las dos partes y sin la necesidad de intermediarios. La novedad es que están redactados en lenguaje de programación en los que los términos son comandos y sentencias del código en el que está formado.

LEGISLACIÓN REFERENTE A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

No solo de apps vive el hombre. La Normativa relativa a la protección de datos (LOPD), los servicios de la sociedad de la información, la propiedad intelectual e industrial, ciberseguridad o la ley de cookies son algunas de las novedades sobre las que tendremos que estar muy al tanto para poder cubrir estas nuevas necesidades de los clientes.

Computational law viene pisando fuerte. El derecho computacional es el área de la informática jurídica que se centra en la automatización de procesos anteriormente manuales y en la integración de la información jurídica con otras aplicaciones y sistemas. Los sistemas informáticos automatizan procesos como la comprobación del cumplimiento, la planificación legal y el análisis normativo.

Y NO NOS OLVIDEMOS DE LAS HABILIDADES DIGITALES

Se hace necesario complementar la formación jurídica con formación en habilidades y competencias digitales. Internet ha cambiado las formas tradicionales de trabajo. Comunicación diferente y más rápida. Saber potenciar la imagen de Marca a través de las redes sociales. Análisis de datos y responsables de experiencia de cliente. Inteligencia social, alfabetización mediática, conocimiento digital y gestión de la información. Si no te suenan todos estos conceptos no estás al día.

Está claro que la capacidad de adaptación es imprescindible

El sector legal debe estar al tanto en esta transformación tecnológica porque no es un sector que se pueda permitir quedar apartado. Las tecnologías ayudan a agilizar procesos y además de generar mejoras en los procesos internos del sector legal. Dan lugar a nuevas oportunidades de negocio. Es un activo que debe ser usado como palanca para la generación de mayor crecimiento”.

En cuarto lugar, cabe indicar que “

tanto los abogados como las firmas tienen un reto muy importante para sus respectivos futuros, que ya ha comenzado a gestarse y que un retraso en subirse a esta adaptación podrá suponer la salida del mercado de los servicios jurídicos en un plazo no muy lejano.

Así lo afirman con rotundidad Francesc Muñoz, CIO de Cuatrecasas, y Marc Vidal, CEO de AllRework, por poner dos ejemplos de peso. Este último, por cierto, en el II Legal Tech Forum, organizado por Thomson Reuters, trataba de tranquilizar a los letrados sobre su futuro, explicando que “los países con más robots del mundo -Corea y Alemania-, son los que tienen menos paro”. La experiencia muestra que las empresas utilizan abogados recomendados por personas de confianza. Lo que importa es saber quiénes son los mejores.

Para entender cómo se está desarrollando el fenómeno es preciso, como ocurrió en los albores de Internet, mirar hacia el mercado de servicios legales de Estados Unidos. Allí, la oferta más extendida, en estos momentos, junto a las bases de datos tradicionales, que ahora se enriquecen con la inteligencia artificial para lograr unos resultados más ajustados a las necesidades y exigencias de los letrados que las emplean, se encuentran los buscadores de profesionales y de firmas legales. Se trata de los marketplaces inteligentes, que unen a proveedores y consumidores de servicios legales.

Hay dos tipos de buscadores. De una parte están los más tradicionales, que cuentan con pruebas de admisión de los candidatos a aparecer en ellos y con un funcionamiento muy similar al de los buscadores de hoteles. Así, son los clientes los que van calificando e incluyendo comentarios sobre los letrados para que, quienes llegan después al buscador, se puedan hacer una idea de lo que van a encontrar. Estas plataformas digitales para abogados son las más comunes, son del tipo encuentra a tu abogado, ya que están orientadas a poner en contacto usuarios de servicios jurídicos con abogados freelance. Su misión es la de facilitar la conexión inicial entre abogados y potenciales clientes.

Clasifican y valoran a los abogados dados de alta en sus plataformas, ofrecer al usuario una gran base de datos de abogados con información básica y sobre su experiencia y especialización, y realizan una comparación entre abogados, según los años de experiencia profesional, las valoraciones asignadas por los clientes, sus honorarios, etc.

El segundo tipo de buscadores, con servicios similares, en lugar de emplear las valoraciones de los clientes, usan algoritmos para ofrecer información a los posibles clientes que buscan un especialista en un cierto tipo de Derecho, de un nivel de minuta determinado, en un determinado espacio geográfico y otras muchas características más, que van diferenciando a unos y otros buscadores de abogados y clientes.

Predecir el resultado del juicio

La característica de ofrecer datos fiables sobre la posibilidad de ganar o perder un caso constituye una de las aplicaciones tecnológicas más interesantes para el sector. Así, una de las tendencias más señaladas es la justicia predictiva basada en Inteligencia Artificial débil. Son herramientas que se desarrollan para analizar, por ejemplo, sentencias precedentes y, en base a un análisis masivo de datos, establece la probabilidad de ganar en un determinado procedimiento judicial.

En España, Écija ha desarrollado una tecnología basada en Big Data: Data Forecast, que permite predecir en casi un 90 por ciento el riesgo sancionador en materia de protección de datos”.

En quinto lugar, se ha de señalar que “la llegada de la tecnología y la competencia con las máquinas ha traído grandes retos para todas las áreas del conocimiento y el Derecho no es la excepción.  La falta de empleabilidad, la globalización de herramientas y las comunicaciones han presentado el escenario perfecto para que una cantidad significativa de profesionales se vuelvan hacia el emprendimiento. A propósito de los desafíos jurídicos como tema central de este Workshop, el Abogado del Instituto Tecnológico Autónomo de México, Jonathan H Stahl, presentó una ponencia para socializar los mecanismos financieros y jurídicos de la financiación de emprendedores.

Históricamente han existido barreras de índole política, económica, cultural y social que no han permitido llevar derechos y servicios a diversos tipos de poblaciones, generando desigualdad y dificultando una conexión que genere un diálogo social. Y aunque estas barreras se están derrumbando gracias a las nuevas plataformas y la descentralización de los servicios, aún existen problemáticas a resolver. En el Derecho, por solo citar un ejemplo, la tecnología puede brindar ayuda para agilizar los procesos y facilitar las decisiones de los jueces mediante softwares o plataformas que recopilen datos y los pongan en las manos de la ciudadanía.

Para Stahl, existen tres piezas claves para crear una empresa exitosa: una idea trasformadora, una plataforma que conecte con las personas y un capital para desarrollarla. Si se aprovecha esta oportunidad, a los emprendedores que tengan una idea transformadora y que logren aliarse con otros profesionales de diferentes áreas del conocimiento solo les queda superar una barrera: el financiamiento.

Cada pieza es fundamental, afirma el mexicano, quien en su trayectoria se ha encargado de impartir los primeros seminarios sobre Criptomonedas, Blockchain y Fintech en Latinoamérica. La primera pieza, recae sobre la capacidad del profesional de identificar los vacíos que tiene su comunidad, necesidades que pueden venir de una crisis del sistema o de una ausencia de un derecho o servicio. Logrado esto, se generará una idea que intente generar soluciones útiles para la ciudadanía.

Teniendo esta idea se abre el paso para desarrollar la segunda clave: la innovación. No basta con solo tener una buena idea, se deben conocer y entender los hábitos de consumo del público objetivo y además poseer el conocimiento apropiado para desarrollar su proyecto. En el caso de los abogados y politólogos, donde se presume que las soluciones que presenten se desarrollen en el marco de sus profesiones, se identifica un vacío frente a los conocimientos que puedan tener en materia tecnológica, por ello, lo recomendable es aliarse con otros profesionales que tengan estos conocimientos, la clave es el trabajo en equipo.

Dicho esto, la última barrera que se presenta para el desarrollo de un proyecto es el del financiamiento, lo que Stahl considera como la parte más importante. No es un secreto que la oportunidad de conseguir un crédito bancario no siempre es la solución más apta para este tipo de emprendimiento, por lo que el abogado propone varias alternativas más allá de las entidades bancarias: el financiamiento colectivo.

Financiamiento colectivo es una plataforma que pone en contacto a inversionistas con solicitantes de crédito para que se intercambien los recursos. Por ejemplo, si usted quiere pagar un coche o pagar la universidad, puede solicitar un crédito a un inversionista que haga parte de esta plataforma y pactar un interés para la deuda. De esta forma, gracias a la tecnología se pueden generar oportunidades y créditos a las personas que no lo consiguen en un banco o entidad financiera y de a poco se puede ir quitando el poder a estas entidades para   entregárselo a las personas o las pequeñas empresas.

Para los inversores individuales existen ventajas: lograr financiar empresas muy innovadoras de forma directa. El canal habitual de financiar proyectos no suele estar disponible para inversores particulares o solo lo está para capitales muy grandes. Claro que el motivo de que no exista esta posibilidad es que normalmente hay un riesgo asociado muy alto que normalmente los bancos y fondos de capital riesgo no comercializan a los minoristas sino a inversores cualificados (tanto por motivos estratégicos como legales).

En el caso de las empresas que necesitan capital de inversión existe la posibilidad de vender sus acciones con el fin de que los inversionistas tengan la opción de comprar acciones de diversas empresas y diversificar las ganancias. El financiamiento colectivo se presenta para una oportunidad tanto para inversores como para los emprendedores.

Pero lo anterior hace parte del presente y el abogado Stahl propone empezar a hablar del futuro: William Gibson dice que el futuro está aquí, simplemente no está distribuido uniformemente. No se sabe realmente que va a venir mañana, como se va a materializar, pero lo seguro es que los elementos y las piezas para construir ese mañana ya están al día de hoy. El problema es que no todo el mundo las conoce ni están al alcance de todos. La idea del Workshop es llevar esta información a todo el mundo, pero no todo el mundo tiene actualmente alcance a la información para poder construir nuevas ideas. El futuro ya llegó, pero no está al alcance de todos.

El surgimiento de Bitcoin en 2009 presentó una idea revolucionaria, no por su plataforma sino por su concepto. La importancia de la idea de Bitcoin enseña que existe una manera de organizarnos como comunidad de manera descentralizada, es decir, sin intermediarios y sin que exista necesariamente un gobierno o una plataforma en medio, lo cual propone que –bajo ciertas reglas-  podemos llegar a un consenso de forma distribuida; esa es una parte fundamental del futuro.

El abogado Stahl culminó su presentación hablando a profundiudad de ICO, un acrónimo que significa Initial Coin Offering, es decir, oferta inicial de moneda. Este término  se utiliza cuando una empresa sale a bolsa y quiere ofrecer las acciones a los posibles inversores a cambio de dinero, por lo que ICO es actualmente la forma más eficiente de financiar un proyecto empresarial.

En el caso de una ICO lo que se pretende financiar es el nacimiento una nueva criptomoneda, al estilo de Bitcoin, es decir, tokens virtuales escasos, protegidos por criptografía, que tienen un valor debido a su escasez y a su demanda. Estas monedas virtuales sirven tanto para realizar pagos de una forma muy económica como para almacenar valor, pues existen mercados donde se intercambian por dinero real.

Las criptomonedas se van creando a lo largo de tiempo por un proceso que se denomina “minado”. Cuando alguien decide crear una nueva criptomoneda primero hace un diseño de la misma y luego la implementa a través de un software. Por último, pone ese software a disposición de la comunidad para que aparezcan los mineros que soporten la actividad de la misma.

Por lo tanto, una ICO es ofrecer a unos inversores iniciales las nuevas monedas a cambio de dinero, por esto, también podría decirse que es muy parecido a un crowdfunding, ya que es una comunidad de usuarios quienes financian un proyecto sin que haya intermediarios.

Sin embargo, existen múltiples riesgos de participar en una ICO. El primero es que el proyecto no salga bien y las monedas que se entregan a cambio de dinero no valgan nada. Es el típico riesgo que se corre cuando se invierte en un proyecto empresarial, nada nuevo en el mundo empresarial. Pero además existen otros riesgos. Por ejemplo, que la seguridad de la criptomoneda no sea la correcta y alguien logre robar todo el dinero. El caso más reciente es el de DAO, donde se robaron más de 150 millones de dólares, dinero que perdieron los inversores.

Otro riesgo es que este tipo de operaciones no están reguladas, queda fuera del sistema financiero convencional. Esto no gusta a los Gobiernos por varios motivos: por un lado, porque pierden el control del dinero y de los impuestos; por otro porque estas ICO pueden usarse para actividades delictivas (financiar terrorismo, por ejemplo).

Inteligencia Artificial

Hay una preocupación que es una constante de las revoluciones industriales y, por supuesto, la cuarta no es la excepción. El desplazamiento laboral implícito en el desaforado avance tecnológico de las últimas décadas es un fenómeno del que casi ninguna profesión, labor u oficio logra escapar con total integridad.

La inteligencia artificial tiene un gran impacto en el mundo jurídico, y este fue el tema con el que el Magíster de la National University of Singapore y de la New York University School of Law, Nicolás Lozada Pimiento, dio apertura a la segunda sesión del Workshop Cuarta Revolución Industrial: Desafíos Jurídicos, llevada a cabo el día viernes 27 de septiembre.

Para empezar, el profesor de la Universidad Externado de Colombia y Abogado de la firma Rincón Cuellar en Bogotá, se refirió a los Sistemas de Razonamiento Inteligente, y a esa suerte de materialización de la ciencia ficción, Sophia la Robot, para descartarlos como Inteligencia Artificial más allá del concepto hollywoodense que se nos ha ido configurando en el imaginario colectivo a fuerza de literatura y cine.

La década de 1980 fue prolífica en la investigación y desarrollo de los denominados Sistemas expertos, una aplicación de la inteligencia artificial que pretende simular el razonamiento de un experto en un área de especialización. Estos sistemas almacenan y procesan información a través de la interacción con un motor de búsqueda, y la presentación de la información específica a través de una interfaz, pasos que, a priori, podrían reemplazar la interacción humana de las consultas jurídicas más básicas.

El Sistema basado en reglas, mediante la aplicación de reglas y la comparación y modificación de situaciones en el código, elevó a los sistemas expertos a un segundo nivel. El sistema de reglas sigue la misma lógica de la norma jurídica y el silogismo (causas y efectos). Estos sistemas se alimentan de la aparición de nuevos casos que van afilando su experiencia en la resolución de diversos asuntos, generando un patrón con la información de fuente humana que puede servir en la toma de decisiones.

Existe también el Sistema de soporte de decisiones en el que convergen herramientas de los 2 sistemas anteriores, para ayudar a un ser humano en la toma de una decisión. Sólo “un pasito más allá” está la red neuronal artificial, que no es otra cosa que conexión de diferentes procesos simultáneos que complejizan las relaciones entre la información contenida en el sistema de la misma forma en que se conectan las neuronas en el cerebro, pero a través de pequeñas operaciones computacionales.

El aprendizaje automático es, según muchas personas, la única y verdadera inteligencia artificial. Cuando la red neuronal artificial simboliza una aprehensión continúa de las situaciones para el sistema. El aprendizaje automático captó la atención mundial cuando Cambridge Analytics y Facebook se vieron envueltos en un escándalo de manipulación de información de perfiles personales durante la campaña presidencial estadounidense, separando los nichos de interés que tenían afinidad con los principales postulados de la campaña de ‘Make America Great Again’.

En el análisis de macrodatos ha permitido que algunos software puedan interpretar casos complejos que incluso generan contrariedad en jueces y abogados, a través del estudio de un “estado del arte jurídico” contenido en la red neuronal artificial. Ejemplo de esto es el programa Rose de International Business Machine (IBM), desarrollado para la gestión de controversias judiciales.

Así pues, -explica el profesor Lozada- cualquier conflicto físico o virtual puede ser resuelto con herramientas de inteligencia artificial. “Online Dispute Resolution” es un movimiento que defiende que los conflictos pueden ser solucionados con la intervención humana a través de un computador, aunque también apuntan a que eventualmente puedan ser resueltos con un algoritmo que brinde ventajas.

En el marco de la resolución de controversias se avecina un panorama en el que se destacan dos cosas interesantes: la primera tiene que ver con la representación legal inteligente, campo en el que ya han incursionado algunas compañías como Legalzoom y Cybersettle. El que fue en su momento Vicerrector de la Universidad de La Sabana en Bogotá, concluyó su ponencia diciendo que aún quedan asuntos que se escapan del campo de acción de la inteligencia artificial, principalmente debido a “la complejidad del lenguaje jurídico sofisticado y a las variables ocultas en la transdisciplinariedad del derecho”. Si bien la inteligencia artificial puede significar preocupación para ejercicio del derecho tal como venimos conociendolo, es importante ver las potencialidades de la inteligencia artificial en un país como colombia donde por múltiples razones el sistema judicial está colapsado y sobresaturado.

Contratos Inteligentes

Los contratos inteligentes están más cerca de lo que cualquiera de nosotros podría imaginar. En este momento, probablemente, hacemos parte en alguna medida de los procesos que uno de estos contratos implica. Los contratos inteligentes definen las reglas y penalizaciones en un acuerdo de la misma forma en que lo hacían los contratos tradicionales, con el plus de que también automatiza el cumplimiento de todas las obligaciones consignadas en él.

Este tema fue el que Santiago Pinzón Galán  Director Ejecutivo de la Cámara de Industria Digital y Servicios en la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (ANDI), compartió con los asistentes del Workshop Cuarta Revolución Industrial. La ANDI ya es consciente de los grandes beneficios que puede traer la implementación de contratos inteligentes en distintas esferas y está apuntando estratégicamente al desarrollo de 5 ejes: conectividad, talento, gobierno, ecosistema y economía digital.

El artículo 147 del Plan Nacional de Desarrollo del presente gobierno, Transformación digital pública, dice que “Las entidades estatales del orden nacional deberán incorporar en sus respectivos planes de acción el componente de transformación digital siguiendo los estándares que para este propósito defina el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. En todos los escenarios la transformación digital deberá incorporar los componentes asociados a tecnologías emergentes, definidos como aquellos de la Cuarta Revolución Industrial, entre otros”.

Lo anterior significa que las diligencias estatales con sus engorrosos procesos burocráticos podrían encontrar una más veloz y eficaz solución en la implementación de nuevas tecnologías “tecnologías de desintermediación, DLT (Distributed Ledger Technology), análisis masivo de datos (Big data), inteligencia artificial (AI), Internet de las Cosas (IoT), Robótica y similares”. La ley 147 también habla de la aplicación de normas, modelos y herramientas  para la protección de información personal involucrada en las diligencias. 

El interés del gobierno -y de ANDI también- la transformación de múltiples procesos de la ciudadanía están ad portas de transformarse. Uno de los grandes retos que enfrenta el gobierno nacional en su pretensión de aplicar estas tecnologías -explica el Magíster en Administración Pública de American University en Washington, DC- es precisamente la cantidad de empleados públicos que serían desplazados por la sistematización digital de los procesos, impacto que debe analizar y sobre el que debe legislar en los dos años que le queda si quiere tachar esa de su lista de promesas.

Pensar en “economía naranja” es entonces pensar en el talento, debido a que las tecnologías están ahí y renovándose constantemente -explica el abogado Pinzón-. Herramientas como la velocidad 5g y la apertura a la posibilidad de servicios vía streaming, con lo que se está hablando ahora de blockchain, los contratos inteligentes, artículos de otras herramientas interesantes que aparecen en el campo de la cuarta revolución podrían servir para hacer de Colombia un mejor país, y en esa medida, el gran reto y la gran oportunidad están en nuestra capacidad de adaptarnos productivamente a lo que se avecina, así como en la inteligencia emocional que no puede reemplazarse con con softwares y máquinas.

Ciencia de datos

El Blockchain, o la tecnología Blockchain nos  permite traducir o dar valor a los datos. Aunque no se limita únicamente a valores monetarios, las transacciones comerciales son uno de los principales ítems por los que se está hablando con tanto furor de esta, después de todo un cuál es la diferencia entre un dato en la red y un pedazo de papel en el bolsillo. El Blockchain, como su traducción indica es una cadena de bloques de información traducible a datos (bitcoin), en esta cadena cada transacción o movimiento de datos representa un bloque que luego de una verificación inteligente se une a la cadena permitiendo una transferencia de moneda, por ejemplo.

Esta forma de movimientos descentralizaría la gestión monetaria que está en manos de los bancos y deja al usuario la exclusiva la potestad de mover sus datos sin acudir a intermediarios. Una de las ventajas del  blockchain y de la ciencia de datos -explica Andrés Fernández De Castro, Magíster en Derecho de Medios, Telecomunicaciones y Protección de Datos como becario del programa Chevening del Foreign and Commonwealth Office del Reino Unido- es la posibilidad de seguimiento que se le puede hacer a estos movimientos de información, gracias a través de los llamados Hash.

Hash, según el Abogado Fernández, son grandes bloques de información que permiten cifrar la información para procesarla de manera sistemática y organizada y restar la capacidad requerida en servidores para su almacenamiento. El generador de Hashes toma una información compleja que puede ser una obra literaria como la factura de unos tenis, y la transforma en un algoritmo de 12 caracteres irrepetible “hay más posibilidades de hashes que de átomos en el universo”, decía el profesor durante su intervención.

El temor de las naciones a esta nueva tecnología de movimiento de información es precisamente que excluye de las transacciones personales bancos de primer nivel como Colpatria, compañía para la que el profesor trabaja, o de segundo nivel como el Banco de la República de Colombia o de tercer nivel como la Reserva Federal. Sin embargo, a quién si beneficia es al usuario por temas de inmediatez, seguridad, transparencia, autoejecución y suficiencia.

Pero ¿qué problemas o a qué retos nos podemos enfrentar en la cadena de bloques? primero, los códigos errados. En muchas de las tecnologías de la cuarta revolución industrial el código es ley obligatoria, y al ser imposible -de momento- que la máquina se programe sola. Otro reto es la estandarización del blockchain y la programación regulada, que debe entrarse a uniformar en aras de uso correcto uso.

Para concluir su ponencia, Fernández, dijo que por más que en la cuarta revolución industrial el código sea la ley, no es que les esté sugiriendo a los abogados en formación que se hagan programadores (si no estaba en sus planes), que el fin último de sus palabras que puedan comprender mejor cómo funciona la ciencia de datos para que puedan aplicarla en sus respectivos subcampos de acción jurídica escogidos.

Fintech, Legaltech, Regtech, Insurtech

Los modelos Fintech son la emergente industria financiera que aplica nuevas tecnologías a actividades financieras y de inversión que empezaron a popularizarse inicialmente en Reino Unido y posteriormente en el resto de Europa y Estados Unidos. En Perú -tierra natal Ljubica Vodanovic, ponente de esa tarde- está a punto de ser aprobada la primer ley de Crowdfunding en ese país. Para la experta en regulación financiera, la principal diferencia entre las Fintech y la mayoría de los bancos es que la primera se concentra en la experiencia del usuario y en su educación financiera y la otra no, aunque muchos bancos han empezado a ver la necesidad de emplear negocios Fintech.

La profesora Ljubica aconseja desde su experiencia como asesora financiera de diferentes entidades en Perú, que la regulación sea neutral a la tecnología, que no la regule más allá de su uso, únicamente cuando este impacte en los intereses comunes. Debido a la velocidad con que la tecnología avanza es muy difíciles que la legislación le siga el paso. También recomienda que las Fintech y las tecnologías de esta cuarta revolución industrial sean usadas para que el sistema financiero de ambas naciones sea inclusivo, puesto que de nada sirve que Colombia y Perú sean países de una estructura financiera robusta si está sólo alcanza a la mitad de la población.

Para tener una compañía Fintech -dice la profesora de Regulación del Sistema Financiero en la Pontificia Universidad Católica del Perú- “hay que ser más Fin que Tech”, porque la diferencia de cualquier otra compañía con agregado tecnológico, las Fintech trabajan con el dinero de las personas y no se puede entrar a gestionar actividades financieras de terceros si no se tiene conciencia de cómo sortear lo relacionado con la solvencia, la morosidad, la calidad de cartera y el endeudamiento, etc. Es este el futuro de los abogados financieros.

Las Insuretech, por su lado son los servicios de seguros suministrados a través de la tecnología. Las empresas aseguradoras y sus trámites siempre han traído consigo pilas enormes de papeleo y burocracia, la tecnología aparece como una facilitadora de las experiencias del usuario. Según la Profesora Ljubica, en la última década, el negocio de las Insuretech ha movido más de 3400 millones de dólares.

Gracias a la inteligencia artificial y a los aplicativos de las insuretech es posible adquirir el seguro que se quiera y que con bastante velocidad y eficacia se logre identificar quién eres, cuánto ganas, qué riesgo tienes, cuánto te va a costar y cómo vas a pagar. En Perú como en Colombia es poco lo que se ha hablado de las Insuretech, en Estados Unidos, por ejemplo, empresas como Lemonade, una aseguradora virtual, a la vez que facilita una cobertura, te brinda educación para reducir tus riesgos que analiza gracias a inteligencia artificial y además usa el el dinero excedente de tu póliza al no haber sufrido siniestros para financiar la causa social que tú elijas.

Si el abogado de hoy no se transforma dejará de ser necesario, si las universidades no cambian su pensum con estas consideraciones, los abogados dejarán de estar vigentes. Sin embargo, este no es un mensaje apocalíptico si la materia es capaz de innovarse la tecnología no dejará de ser una herramienta que haga menos pesada la labor del jurista.

El uso de la tecnología para brindar servicios legales es llamado Legaltech y existen diferentes formas de tecnología en que la tecnología puede incidir en el ejercicio del derecho: tecnologías habilitadoras como la nube y los servidores virtuales; tecnologías de procesos como facturación, cobranza y estudio de crédito; las tecnologías que ofrecen soluciones legales sustantivas como aquellos softwares que analizan casos y data con Inteligencia Artificial para predecir los fallos de la autoridad administrativa o de la autoridad judicial. “Ninguna de estas formas, se los digo yo que trabajo estos temas todo el tiempo, podrá reemplazar la inteligencia humana, la inteligencia emocional y el rol estratégico que todavía cumple un buen abogado. “La transformación es un tema cultural, no tecnológico y es nuestra responsabilidad que la tecnología permanezca siendo una herramienta para el humano y no al contrario, el abogado debe usar la tecnología para optimizar su labor. 

La Economía de la Colaboración

La economía colaborativa introduce nuevos modelos de negocio, prácticas y uso de datos lo cual trae consigo un reajuste del derecho.

Daniel Peña Valenzuela, Abogado de la Universidad Externado de Colombia, Magíster en Derecho de la Contratación Tecnológica e Industrial, Propiedad Intelectual y Derecho de las Nuevas Tecnologías de l’Université Pierre Mendès-France (Grenoble,Francia) quien también es experto en áreas de contratación internacional, propiedad intelectual, nuevas tecnologías, comercio electrónico, banca electrónica, contratación pública electrónica, tecnologías de la información y telecomunicaciones, presentó su ponencia sobre Economía Colaborativa y Derecho.

La economía colaborativa trata de resaltar que el sujeto es un nuevo protagonista de este nuevo modelo. Esto implica asumir que el individuo avanza cada vez más hacia una independencia que, sin embargo, necesita coordinación para que haya eficiencia desde el punto de vista económico. Es desde allí donde empiezan a surgir los nuevos modelos de negocio y nuevas ideas de esa colaboración.

Estamos en el momento en el que las ideas de integrar recursos y de trabajar en red producen un mayor beneficio, por ello la economía se entiende precisamente como una acomodación organizada de redes que exploten mejor los recursos, lo cual va afectar el concepto de propiedad privada, porque ya se está hablando de comunitarismo, ese es el concepto que está en juego dentro de la economía colaborativa.

Desde el momento actual que vive el capitalismo es fundamental ver que el mundo digital está respondiendo principalmente la idea del comunitarismo. Es el renacer y es parte de la revolución. Pero toda revolución es disruptiva y propone afrontar los retos que se presentan en este caso desde el derecho para regular el renacimiento del mercado.

Pero antes de entrar a revisar el papel que tiene el derecho en esta revolución, es necesario  mencionar que no se puede hablar de la regulación  de las  plataformas  unicamente desde el punto de vista de los grandes conglomerados con más predominancia y fuerza como Uber, Rappi o Airbnb, dado que  cualquier análisis debe partir sobre la idea de que también se está hablando de una variedad  muy importante de sujetos y  actores que económicamente tienen una relevancia en los ámbitos locales y rurales, que de igual forma tienen incidencia en la economía.

En la actualidad ya hay variedad de plataformas en estos mercados específicos en todos los continentes, por eso el Derecho   debe dar una interpretación a la competencia o al derecho al consumo entre en todas las escalas de este sistema. Además, cabe analizar hasta qué punto el concepto de economía colaborativa trasciende más allá de los sistemas económicos de los países, es decir, cómo lo digital se está convirtiendo en algo particular más allá de la vieja discusión del capitalismo dirigido o capitalismo de estado.

El gran dilema económico y jurídico que traen las plataformas recae sobre decidir entre conservar o cambiar ¿El rol del derecho (de mercado o contractual) es tratar de establecer un elemento que vaya en favor del tradicional estatus quo? ¿O debe tomar postura a favor de acompañar e incentivar las herramientas para esta transformación? En eso se debatirá el derecho en la próxima década, en la idea de definir cuál será su rol.

Una clave que juega un papel fundamental en este dilema es la perdida de legitimidad. Resulta preocupante que el Derecho pueda estar perdiendo terreno en la conducción y definición del orden social. Ese decaimiento se expresa cuando este poder cumple la función de ser testigo mudo o proteccionista. Un ejemplo claro es la existencia de plataformas como Airnb o Uber que son prohibidas, pero igualmente usadas por los ciudadanos pasando por encima de las directrices del Derecho y afectando la economía.

En la actualidad ya existen ejemplos para evidenciar esta problemática, en algunos casos siendo prohibitivo creando un nuevo parámetro para que lo tradicional tenga una protección o regulación para que el mercado tradicional siga funcionando y en otros casos creando incentivos para que las nuevas plataformas funcionen libremente.  Está claro que el Derecho sí tiene un rol activo para jugar que es muy importante para la tecnología, por ello, la discusión de proteger, habilitar, propiciar e incentivar debe darse ahora.

Pero ¿Qué es la Economía Colaborativa? Es uno de los modelos que más seguidores el cual se basa en prestar, alquilar, comprar o vender productos en función de necesidades específicas y no tanto en beneficios económicos. De hecho, en este sistema es posible que el dinero no sea el único valor de cambio para las transacciones, una persona que pueda hospedar a otra durante algunos días, puede intercambiar este servicio por unas clases de guitarra o piano, es por esto que los servicios ahora son considerados bienes de intercambio”.

Por tanto, como conclusión, se puede afirmar la necesidad de innovación de los despachos de abogados para poder adaptarse a la industria 4.0 y poder innovar en el ámbito jurídico. Se espera que el artículo despierte interés.

FUENTES:

  1. Retos jurídicos de la Cuarta Revolución Industrial. CONSEJO GENERAL DE LA ABOGACÍA ESPAÑOLA: https://www.abogacia.es/publicaciones/blogs/blog-nuevas-tecnologias/retos-juridicos-de-la-cuarta-revolucion-industrial/
  2. Talento digital: la transformación del abogado 2.0 al 4.0. LEMONTECH: https://blog.lemontech.com/talento-digital-la-transformacion-del-abogado-2-0-al-4-0/
  3. Abogados 4.0: los retos del Derecho en la cuarta revolución industrial. PORTAFOLIO: https://www.portafolio.co/contenido-patrocinado/abogados-4-0-los-retos-del-derecho-en-la-cuarta-revolucion-industrial-547546
  4. El sector legal da sus primeros pasos para convertirse en 4.0. EXPANSIÓN: https://www.expansion.com/juridico/actualidad-tendencias/2017/07/17/596cefb4e2704ea11a8b45fa.html
  5. Industria 4.0 vs Legaltech. JURISTAS CON FUTURO: https://www.juristasconfuturo.com/innovacion/industria-4-0-vs-legaltech/
  6. Las fábricas avanzan lentas, pero firmes, hacia la industria 4.0. CINCO DÍAS-EL PAÍS: https://cincodias.elpais.com/cincodias/2017/06/16/fortunas/1497632404_851760.html#?ref=rss&format=simple&link=guid
  7. La eterna pregunta: ¿sustituirá la tecnología al abogado? VLVEX BLOG: http://spanish.vlexblog.com/la-eterna-pregunta-sustituira-la-tecnologia-al-abogado/
  8. Desafíos Jurídicos de la Industria 4.0. UNIVERSIDAD DE ANTIOQUÍA: http://www.udea.edu.co/wps/portal/udea/web/generales/interna/!ut/p/z1/zVVNc5swEP0rzsFHRhLfPlKKndgQcBw7NpeMDLKtFhAB4dT99RVk0sZujOOm6VQzjNjRvt2np9UKhGAOwgxv6RpzyjKcCHsR6vdmz5aRpUJ3cDO0oaXblmNMZq5syuCuxQHNbA2ER5d7KNAP8f5l3xQOqtVTej6aOOhMPBwhDVpjJ7i-9e3g81Buwb_gD48MC74N30LwBH4GQhBGGc_5BixyVnCcVDHBXYjLfWvDUvL8T7OSU15FzRl1YZXRGMeklHAkppRGuKy9VjiqEl4vdGFMChJtWGfXiSjJIorLTs6Si0i5wDF_BkQs40TEYo2V0FKAWRc-suKrSJ9LBdmypMlak84jGoMFXvaQpiqyFBuKIam6hiWMsSGRpR5r0DRwrGmtIjUqhO1nMNxX0b-Z1UUymQ6uB2MUyFpdpnLh2d5a0MJ8I9FsxcD8137AfFMRoWYpVcUSZ7isEfTLw0NoCfVrt28czN8mP2ciYCcRH9mSjNdi1QvST-uljIdph6fq-c95fUhZtBJuju4_I3xmHbdtr2lf_3J74p6Ep_i0OvQ9_dDhlYa672BCsy865q3rqFMPQv-3FK-01FP3tY2kOwpksBANwThaVT4Cd1tKHsE0Y0UqXqHJmf3mEp7IoMJ3ZngKfz3WHCTbQmUoO3DsfxoOXA9B35b_Svij7NGHhh-9l32eTuuRmspOChcmN3fKd3fl8d4VvaJBai9Nz1G0dXr_NFk_AN1T09o!/
  9. ¿TRANSFORMACIÓN DIGITAL EN EL SECTOR JURÍDICO? Hablemos de abogados y nuevas tecnologías. CEU ALUMNI: https://www.ceualumni.com/transformacion-digital-en-el-sector-juridico-hablemos-de-abogados-y-nuevas-tecnologias/
  10. Más «hard» que nunca. HUMANIZANDO LA JUSTICIA: https://humanizandolajusticia.com/y-si-el-robot-del-futuro-eres-tu/
  11. El futuro inmediato del sector jurídico pasa por un abogado con ‘máquina’. PERIÓDICO EL ECONOMISTA: https://www.eleconomista.es/legislacion/noticias/10002267/07/19/El-futuro-inmediato-del-sector-juridico-abogado-con-maquina.html
  12. ¿Cómo son los abogados del mundo 4.0? UNIVERSIA: https://orientacion.universia.net.co/universidades/universidad-sergio-arboleda—bogota-10/noticias/como-son-los-abogados-del-mundo-40-6787.html

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