Abogacía, Administración de Justicia, Derecho, Derecho de familia, Liquidación, Régimen económico matrimonial

Liquidación del régimen económico matrimonial

En primer lugar, se ha de comenzar la entrada definiendo el régimen económico matrimonial como el “conjunto de reglas que delimitan los intereses pecuniarios que se derivan del matrimonio, ya en las relaciones de los cónyuges entre sí, ya en sus relaciones con los terceros. Se trata de normas de carácter dispositivo que los cónyuges pueden establecer o modificar libremente a su arbitrio, sin otros límites que los señalados en la ley en una serie de normas básicas que se denominan “régimen económico matrimonial primario”.

Se pueden hacer distintas clasificaciones de los regímenes económico-matrimoniales, siendo la más gráfica los que los distingue entre regímenes de comunidad, de separación y mixtos.En los primeros se forma una masa de bienes común a ambos cónyuges, constituida por todos o partes de sus bienes. Por ello puede ser una comunidad universal, una comunidad de ganancias, comunidad de bienes y ganancias, comunidad de bienes muebles, comunidad de bienes futuros… En los regímenes de separación no existe tal masa común, cada cónyuge conserva los suyos y adquieres para sí los que a sus patrimonios se vayan incorporando. Dentro de los regímenes mixtos destaca el régimen de participación”.

En segundo lugar, se ha de señalar que “en nuestro Código Civil existen tres regímenes matrimoniales:

  • Régimen de gananciales
  • Régimen de separación de bienes
  • Régimen de participación 

En el siguiente artículo veremos los tres regímenes en profundidad y sus efectos en la separación o el divorcio.

Régimen de gananciales

La sociedad de gananciales es el régimen económico matrimonial que se aplica en la mayoría de matrimonios celebrados en España, ya que es el régimen común, excepto en algunas Comunidades con derecho foral, como Cataluña, Aragón, Navarra, Islas Baleares y País Vasco, que aplican algunas variaciones a la sociedad de gananciales o aplican por defecto la separación de bienes.

El régimen económico matrimonial de gananciales es aquel por medio del cual se hacen comunes todas las ganancias y beneficios que los cónyuges han obtenido durante el matrimonio.

En el régimen de gananciales cabe diferenciar dos tipos de bienes, los bienes privativos de cada uno de los cónyuges y los bienes comunes.

En caso de separación o divorcio se reparten por partes iguales los bienes comunes de la sociedad de gananciales, pero los bienes privativos serán para cada uno de los cónyuges.

Bienes privativos y bienes comunes en la sociedad de gananciales

Bienes privativos:

  • Los bienes y derechos que tenga cada uno de los cónyuges antes de la sociedad de gananciales..
  • Los que sean adquiridos después por título gratuito.
  • Los adquiridos a costa o en sustitución de bienes privativos.
  • Los adquiridos por derecho de retracto perteneciente a uno solo de los cónyuges.
  • Los bienes y derechos patrimoniales inherentes a la persona.
  • Los bienes y derechos patrimoniales no transmisibles inter vivos.
  • El resarcimiento por daños inferidos a la persona de uno de los cónyuges o a sus bienes privativos.
  • Las ropas y objetos de uso personal que no sean de extraordinario valor.
  • Los instrumentos necesarios para el ejercicio de la profesión u oficio, salvo cuando éstos sean parte integrante o pertenencias de un establecimiento o explotación de carácter común.

Bienes comunes:

  • Los obtenidos por el trabajo o la industria de cualquiera de los cónyuges.
  • Los frutos, rentas o intereses que produzcan tanto los bienes privativos como los gananciales.
  • Los adquiridos a título oneroso a costa del caudal común, bien se haga la adquisición para la comunidad, bien para uno solo de los esposos.
  • Los adquiridos por derecho de retracto de carácter ganancial, aun cuando lo fueran con fondos privativos, en cuyo caso la sociedad será deudora del cónyuge por el valor satisfecho.
  • Las Empresas y establecimientos fundados durante la vigencia de la sociedad por uno cualquiera de los cónyuges a expensas de los bienes comunes.

Separación o divorcio en la sociedad de gananciales

Cuando se produce la separación o el divorcio en la sociedad de gananciales lo primero que se hace es un inventario de los bienes privativos y los bienes gananciales.

Los bienes privativos son para cada uno de los cónyuges.

Con los bienes gananciales se hace un inventario del activo y del pasivo de la sociedad, y posteriormente una liquidación.

Régimen de separación de bienes

En el régimen de separación de bienes cada uno de los cónyuges tiene su propio patrimonio, sin que exista un patrimonio común del matrimonio, como sucede en el régimen de gananciales. De esta forma cada uno de los cónyuges administra su propio patrimonio independientemente.

Y cada uno de los cónyuges responden únicamente de sus bienes. Aunque inevitablemente los cónyuges adquieren bienes conjuntamente y en este caso, ambos aparecen como propietarios de dicho bien.

A pesar de que cada uno responde únicamente de sus biene sy no existe un patrimonio común, ambos han de aportar a las cargas matrimoniales, tal como indica el artículo 1.438 del Código Civil.

Los cónyuges contribuirán al sostenimiento de las cargas del matrimonio. A falta de convenio lo harán proporcionalmente a sus respectivos recursos económicos. El trabajo para la casa será computado como contribución a las cargas y dará derecho a obtener una compensación que el Juez señalará, a falta de acuerdo, a la extinción del régimen de separación.

La ventaja principal de la separación de bienes es que en el momento de la separación o el divorcio es más fácil hacer una liquidación del patrimonio.

Régimen de participación

Aunque no es muy conocido, existe un tercer régimen económico matrimonial, el régimen de participación.

En el régimen de participación cada uno de los cónyuges conserva su autonomía patrimonial mientras dura el matrimonio, pero cuando se produce la separación o el divorcio se procede como una sociedad de gananciales.

Podemos decir que es un régimen que mezcla aspectos de las separación de bienes y de la sociedad de gananciales. Diferenciamos dos etapas:

  • Mientras se está casado: funciona como la separación de bienes, por tanto cada conyuge es titular de los bienes anteriores al matrimonio y de los obtenidos en el futuro.
  • Separación o divorcio: cuando se produce la separación o el divorcio en régimen de participación se liquida de forma parecida a la liquidación de la sociedad de gananciales.

Separación o divorcio en el régimen de participación

En el régimen de participación cuando el matrimonio llega  a su base de divorcio o separación se hace una liquidación parecida a la del régimen de gananciales, en la que cada uno de los cónyuges adquiere un derecho de participación en las ganancias del otro. Pero antes de determinar la cuantía se tiene que hacer un inventario para sacar el patrimonio inicial y el patrimonio final.

  • Patrimonio inicial: está compuesto por los bienes que pertenecían a cada uno de los cónyuges  al empezar el régimen de participación y aquellos adquiridos gratuitamente (herencia, donación o legado), y tras haber deducido las deudas  que tenía cada cónyuge .
  • Patrimonio final: está compuesto por el valor total de los bienes que se poseen al finalizar el régimen de participación, descontando las deudas pendientes.

Una vez está claro el patrimonio final y el patrimonio inicial de cada uno de los cónyuges se procede a calcular la participación que le corresponde a cada uno. Esta participación no es necesariamente es del 50%, se puede pactar entre las partes que el porcentaje de participación sea otro”.

En tercer lugar, y hecha esta introducción de los diferentes regímenes matrimoniales existentes en España, cabe señalar, para ir adentrándonos en el objeto del presente artículo, que “para realizar la liquidación del régimen económico debemos confeccionar el inventario de bienes en el que se hará constar tanto el activo como el pasivo de la sociedad. El segundo paso sería cancelar las deudas, si las hubiere; y, por último, hacer las respectivas adjudicaciones entre los ex cónyuges, es decir, formar dos lotes y adjudicar uno a cada uno siendo exigible y necesario la igualdad entre ambos lotes.

¿Por qué se han de formar dos lotes? El objeto de la liquidación es dar por finalizada la indivisión a la que se encuentran sujetos los bienes maritales que forman el patrimonio conyugal. Su función, por tanto, es proceder al reparto del patrimonio familiar, ya que cada cónyuge es propietario de la mitad de los bienes en su conjunto, pero no de cada uno individualmente, por lo que mientras no se adjudiquen los bienes, todo es de los dos. Estas adjudicaciones no estarán sujetas a tributación ni en el IRPF.

regimen-economico-matrimonial

Existen dos tipos de liquidación:

En la liquidación del régimen económico matrimonial pueden seguirse dos procedimientos: consensual -o de mutuo acuerdo-, o de carácter contencioso. En ambos, el asesoramiento de un abogado especialista en divorcios es necesario para defender tus intereses.

a) Liquidación de mutuo acuerdo:

Es el cauce más rápido, económico, y el recomendable siempre ante una ruptura matrimonial, ya no solo por el valor monetario sino por el emocional. Existen dos vías para ello:

  1. Incluirlo dentro del convenio regulador: si el divorcio es de mutuo acuerdo se puede incluir la liquidación dentro del contenido del convenio regulador.
  2. En la sentencia en un divorcio contencioso: es un caso muy inusual ya que las partes por lo general no suelen estar de acuerdo en el reparto de los bienes. La liquidación es la que condiciona las principales disputas, sobre todo en matrimonios sin hijos; pero a veces sucede que los cónyuges sí están de acuerdo en la liquidación pero no en otras cláusulas como puede ser la de la guardia y custodia de los menores en común. Estaríamos ante un divorcio contencioso, pero en el cual no se cuestiona la liquidación, por lo que puede venir recogida en la sentencia matrimonial.

b) Liquidación de carácter contencioso

En el caso de que no alcanzar consenso habrá que seguir otro cauce judicial mucho más costoso: el procedimiento específico de liquidación del régimen económico matrimonial, contenido en la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC), en sus artículos 806 y siguientes. En esencia, supone que una tercera persona, el Juez, decida. Y que los consejos de tu abogado cobren, si cabe, más relevancia.

El art. 806 establece que “la liquidación de cualquier régimen económico matrimonial que, por capitulaciones matrimoniales o por disposición legal, determine la existencia de una masa común de bienes y derechos sujeta a determinadas cargas y obligaciones se llevará a cabo, en defecto de acuerdo entre los cónyuges, con arreglo a lo dispuesto en el presente capítulo y a las normas civiles que resulten aplicables”.

Este procedimiento puede realizarse de forma simultánea al de la nulidad del matrimonio, separación o divorcio. Iniciado este procedimiento, cualquiera de los cónyuges podrá solicitar que se realice un inventario de los bienes y deudas de la sociedad de gananciales. Esta solicitud deberá acompañarse de una propuesta en la constarán las diferentes partidas que deban incluirse en el inventario (activos y pasivos de los bienes gananciales existentes).

El Secretario Judicial fijará el día y hora para la formación del inventario al que deberán acudir ambos cónyuges. Es importante ya que la no comparecencia, sin mediar causa justificada, supondrá aceptar la propuesta de inventario que efectúe la otra parte. En el caso de que ambos estén presentes y lleguen a un acuerdo sobre el inventario, se recogerá en el acta.

Si hubiese controversias sobre la formación del inventario, el Secretario Judicial citará a los interesados a una vista ante el Juez y será este quien dicte sentencia aprobando el inventario.

Una vez concluido el inventario, y cuando hubiere adquirido firmeza la sentencia que declare disuelto el régimen económico matrimonial, cualquiera de los cónyuges podrá solicitar la liquidación. Dicha propuesta de liquidación deberá incluir el pago de las indemnizaciones y reintegros debidos a cada cónyuge, teniendo en cuenta en la formación de cada lote:

  1. Los bienes de uso personal que no sean de extraordinario valor.
  2. La explotación económica que gestione efectivamente.
  3. El local donde hubiese venido ejerciendo su profesión.

Posteriormente se seguirá un procedimiento similar al de la formación de inventario. Se citará a los cónyuges para que comparezcan ante el Secretario Judicial y lleguen a un acuerdo sobre cómo repartir sus pertenencias. Si uno de los cónyuges no comparece, sin justificación, se entenderá que está conforme con la propuesta de liquidación que efectúe el cónyuge que haya comparecido.

Si las partes no llegasen a un acuerdo se procederá al nombramiento de contador y, en su caso, peritos para que procedan a su valoración (con el incremento de gasto que eso conlleva para los cónyuges). En un plazo máximo de dos meses el contador habrá de presentar un escrito en el que indicará la valoración de los bienes y la división y adjudicación a cada una de las partes.

Posteriormente se dará traslado de este escrito a los litigantes para que se manifiesten a favor o en contra. Si no manifiestan nada se les tendrá por conformes. En el caso de que no llegasen a un acuerdo se les citará a una comparecencia para intentar alcanzar un consenso. De lograrse este pacto, el contador realizará las operaciones divisorias de conformidad con el pacto alcanzado. No obstante, si a pesar de todo no hay entendimiento se seguirán los trámites establecidos para el juicio verbal y se dictará sentencia.

Una vez finalizados todos estos procesos, y se haya realizado la partición y la adjudicación, cada cónyuge adquirirá la propiedad de los bienes que le sea otorgada, siendo la resolución judicial el título válido para adquirir la propiedad y modificar la titularidad de los bienes en el Registro de la Propiedad, sin que sea necesario pagar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales“.

Con todo lo dicho hasta aquí, se puede ver que la liquidación del régimen económico matrimonial depende del tipo de régimen matrimonial, así como si se hace de mutuo acuerdo o no.

En cuarto lugar, y siguiendo un poco con lo que se acaba de comentar, se ha de decir que existe un procedimiento específico en la Ley de Enjuiciamiento Civil para proceder a liquidar el régimen económico matrimonial. En este sentido, se ha de señalar que “dentro de los procesos especiales previstos en la Ley de Enjuiciamiento Civil (en adelante, LEC), se articula en los artículos 806 a 811 LEC el procedimiento de liquidación del régimen económico matrimonial, configurado como uno de los dos procesos de liquidación judicial de patrimonios previstos en el Título II del Libro IV del texto procesal civil. Conviene recordar, con el fin de la posterior delimitación de este proceso, que existen tres tipos de regímenes económicos matrimoniales en el Código Civil, el de separación de bienes, el de gananciales y el de participación, si bien el presente procedimiento sólo operará, como más adelante se explica, sobre estos dos últimos y no sobre el de separación de bienes. La Ley de Enjuiciamiento Civil vigente ha previsto un procedimiento de liquidación mucho más rápido y ágil que el previsto en el texto procesal de 1881 derogado, cuya justificación, tal como señala la Exposición de Motivos de la Ley 1/2000 deriva “de la imperiosa necesidad de una regulación procesal clara en esta materia que se ha puesto reiteradamente de manifiesto durante la vigencia de la legislación precedente”.Junto con las normas generales de la Ley de Enjuiciamiento Civil, también hay que tener en consideración que tendrá una especial importancia a la hora de la formación del inventario y la posterior liquidación la aplicación de las normas del Código Civil, en concreto los artículos 1344 a 1410 CC para la sociedad de gananciales y los artículos 1411 a 1434 CC para el régimen de participación.

Puede definirse, por tanto, como el procedimiento especial previsto en la Ley de Enjuiciamiento Civil mediante el cual, y ante la falta de acuerdo entre los cónyuges, se procede, una vez disuelto el régimen económico matrimonial por cualquiera de las causas previstas en el Código Civil, previa formación de inventario de bienes y obligaciones, a la posterior liquidación y división del patrimonio común y su distribución por partes iguales entre los cónyuges.

Señalar, también, que el artículo 1392 CC modificado por la Ley 15/2015 de jurisdicción voluntaria queda redactado de la forma siguiente:

«La sociedad de gananciales concluirá de pleno derecho:

  • 1.º Cuando se disuelva el matrimonio.
  • 2.º Cuando sea declarado nulo.
  • 3.º Cuando se acuerde la separación legal de los cónyuges.
  • 4.º Cuando los cónyuges convengan un régimen económico distinto en la forma prevenida en este Código”.

Por último, en cuanto al procedimiento para la liquidación del régimen económico matrimonial, se han de destacar los siguientes aspectos:

1. Competencia

El artículo 807 de la Ley de Enjuiciamiento Civil atribuye la competencia para este proceso al Juzgado de Primera Instancia que esté conociendo o haya conocido del proceso de nulidad, separación o divorcio o aquél ante el que ya se hayan seguido o estén siguiendo actuaciones para la disolución del régimen económico matrimonial. La definición de la competencia resuelve las incertidumbres existentes al amparo de la legislación derogada, bajo la cual se defendía contradictoriamente la competencia de los Juzgados de Familia o se negaba, dada la competencia residual de estos órganos especializados, para atribuirla a los Juzgados de Primera Instancia según los criterios ordinarios. Una cuestión en la que la propia Jurisprudencia del Tribunal Supremo no supo evitar ciertas contradicciones.

Estamos en presencia de una competencia accesoria o por conexión, respecto del previo o simultáneo proceso principal de nulidad, separación, divorcio o de disolución del régimen económico matrimonial. De un modo análogo a cómo el proceso de ejecución de la sentencia corresponde al mismo Juzgado que conoció del proceso declarativo o cómo lo relativo a las medidas cautelares se atribuye al Juez que está conociendo (o va a conocer) de la demanda principal, para cuya seguridad se solicitan. Este criterio puede chocar con los fueros ordinarios de atribución de la competencia territorial. Pero tiene la indudable ventaja de reunir o concentrar todos los aspectos del asunto en un mismo Juzgado, ante mismo Juez, y posteriormente ante un mismo Tribunal, evitando los efectos de la dispersión que en otro caso se podrían producir frecuentemente. Esta competencia no puede ser alterada por la voluntad de las partes, dado el carácter imperativo de la norma competencial.

2. Legitimación

Tanto la legitimación activa como la pasiva corresponden a cada uno de los cónyuges, únicas partes necesarias de este proceso. Así resulta del artículo 808.1 LEC, al disponer que: “admitida la demanda de nulidad, separación o divorcio, o iniciado el proceso en el que se haya demandado la disolución del régimen económico matrimonial, cualquiera de los cónyuges podrá solicitar la formación de inventario”. Si el cónyuge carece de la capacidad procesal necesaria, o se encuentra ausente, se acudirá a las instituciones procesales dispuestas para suplir tal deficiencia, actuando en el proceso el tutor o el defensor del ausente o incluso el Ministerio Fiscal.

Con relación a los herederos de uno de los cónyuges fallecido, los mismos hay que considerar que igualmente tienen legitimación, tras dicho fallecimiento para acudir a este procedimiento al objeto de liquidar el régimen económico matrimonial y determinar de forma exacta la parte de patrimonio del cónyuge que formará parte de su herencia.

Por su parte los acreedores del matrimonio carecen de toda legitimación para instar este procedimiento de liquidación, teniendo en cuenta que, como señala el artículo 1402 del Código Civil, tendrán en la liquidación de la sociedad de gananciales los mismos derechos que le reconocen las leyes en la partición y liquidación de herencias. Para ello hay que acudir a las normas actualmente vigentes en la Ley de Enjuiciamiento Civil para la división de herencia (artículos 782 a805 LEC). Para la división de la herencia, la Ley de Enjuiciamiento Civil contiene una doble regulación de la posición de los acreedores. Con carácter general les priva de legitimación para promover la división judicial de la herencia (artículo 782.3 LEC). Pero excepcionalmente, respecto de algunos acreedores, les concede un derecho de “oposición” a que la partición se realice en tanto no se satisfagan sus créditos (artículo 782.4 LEC). En todo caso, concede a los acreedores el derecho de “intervención” en las operaciones particionales para evitar que pueda realizarse en fraude de sus derechos. Su legitimación es para el ejercicio de las acciones que les correspondan para hacer efectivos sus derechos (contra la herencia, la comunidad hereditaria o los coherederos). Tales acciones han de ejercitarse en el juicio declarativo que corresponda. La interposición de tales acciones y la promoción del juicio declarativo “no suspenderá ni entorpecerá las actuaciones del proceso especial de división de la herencia”. Por tanto, dada la expresa remisión del artículo 1402 del Código Civil que se hace a las normas de división de la herencia, los acreedores carecerán de legitimación para solicitar la liquidación, pero podrán intervenir en la misma en los términos señalados para la partición de la herencia.

3. Postulación

El procedimiento de liquidación de los regímenes matrimoniales no se encuentra incluido entre las excepciones a la postulación obligatoria de los artículos 23 y 31 de la Ley de Enjuiciamiento Civil por lo que la intervención de Abogado y Procurador será necesaria y obligatoria en todas las fases de este procedimiento.

¿Cuáles son las fases del procedimiento de liquidación del régimen económico matrimonial?

1. Solicitud

Admitida la demanda de nulidad, separación o divorcio, o iniciado el proceso en que se haya demandado la disolución del régimen económico matrimonial, cualquiera de los cónyuges podrá solicitar la formación de inventario (artículo 808.1 LEC), a la que deberá de acompañarse de una propuesta de inventario, avanzada por la parte solicitante, en la que, con la debida separación, se harán constar las diferentes partidas (de bienes y obligaciones) que deberán incluirse en el inventario. Se acompañarán también los documentos que justifiquen a criterio del demandante tanto las partidas como la procedencia de su inclusión en la propuesta de inventario (artículo 808.2 LEC).

Es posible considerar que existe una cierta antinomia entre este artículo 808 LEC, que permite solicitar la formación del inventario con la propia demanda de nulidad, separación o divorcio, y el hecho de que no sea posible solicitar la efectiva liquidación hasta que sea firme la resolución que declare disuelto el régimen económico matrimonial (artículo 810.1 LEC). Esta contradicción se resuelve si se acepta que lo que pretende el legislador es adelantar la confección del inventario para tenerlo ultimado en el momento en que se alcance la firmeza de la resolución judicial que podrá permitir la correspondiente liquidación. Como sucede en otras ocasiones, por concesiones a la economía de los procedimientos, la ley permite adelantar una tramitación procesal hasta un momento concreto, a fin de tener despejado un determinado extremo para cuando llegue el momento en que pueda proseguirse la tramitación restante. Es una de las medidas que sin duda han contribuido a la agilización del procedimiento de liquidación.

2. Formación de inventario

Presentada la solicitud, se señalará por el Juzgado día y hora para proceder, en un plazo máximo de diez días, a la formación de inventario, acordando citar a los cónyuges (artículo 809.1.1º LEC). En el día y hora señalados, procederá el Secretario Judicial (Letrado de la Administración de Justicia, tras el cambio de denominación introducido por la Ley Orgánica 7/2015, de 21 de julio), con los cónyuges comparecidos, a formar el inventario de bienes de la comunidad matrimonial, con sujeción a lo dispuesto en la legislación civil aplicable (artículo 809.1.2º LEC).

Si alguno de los cónyuges no comparece en el día y hora señalados, estando ambos oportunamente citados y no justifica causa que le haya impedido comparecer, se le tendrá por conforme con la propuesta de inventario que efectúe el cónyuge que haya comparecido. La propuesta formulada por el cónyuge comparecido se hace constar en acta junto con la incomparecencia del otro cónyuge, y se da por concluido el acto de formación del inventario (artículo 809.1.3º LEC). Si no comparece ninguno de los dos cónyuges, se levantará acta y se declarará el sobreseimiento del procedimiento, sin perjuicio de que las partes puedan volver a plantear el procedimiento en otro momento posterior.

La primera finalidad que se pretende con la comparecencia es la de que las partes alcancen un acuerdo sobre los bienes integrantes del activo y del pasivo del concreto régimen económico, de tal manera que si comparecidos ambos cónyuges llegan a un acuerdo, se hace constar en acta y se concluye el acto (artículo 809.1 LEC).

La Ley 42/2015 ha modificado el art. 809.2 LEC en el caso de que se suscitare controversia en la inclusión de bienes, por lo que se recoge ahora que: “Si se suscitare controversia sobre la inclusión o exclusión de algún concepto en el inventario o sobre el importe de cualquiera de las partidas, el secretario judicial (ahora llamado Letrado de la Administración de Justicia) hará constar en el acta las pretensiones de cada una de las partes sobre los referidos bienes y su fundamentación jurídica, y citará a los interesados a una vista, continuando la tramitación con arreglo a lo previsto para el juicio verbal. La sentencia resolverá sobre todas las cuestiones suscitadas, aprobando el inventario de la comunidad matrimonial, y dispondrá lo que sea procedente sobre la administración y disposición de los bienes comunes”.

3. Liquidación

Formado el inventario de manera definitiva, debe de procederse a entrar a la fase de liquidación, la cual no se abre automáticamente tras el inventario, sino que es necesario esperar a que sea firme la resolución disolviendo el régimen económico matrimonial para poder solicitar su liquidación (artículo 810.1 LEC).

Firme tal resolución, cualquiera de los cónyuges podrá solicitar que se abra la liquidación del régimen económico matrimonial, presentando ante el Juzgado competente la correspondiente solicitud a la que debe acompañarse una propuesta de liquidación que deberá comprender los siguientes extremos:

  • a) pago de las indemnizaciones que puedan corresponder a cada cónyuge;
  • b) reintegros debidos a cada uno de ellos;
  • c) división del remanente en la proporción que corresponda;
  • d) los bienes que se adjudican a cada uno en pago de lo que le corresponda.

Para ello se formarán los correspondientes lotes de bienes, teniendo en cuenta las disposiciones civiles de la legislación aplicable (artículo 810.2 LEC). Aunque la Ley no lo diga ahora expresamente, la propuesta debe ir documentada, es decir, respaldada por los documentos y justificantes acreditativos de la liquidación que se propone. Las previsiones legales sobre modo de confeccionar la propuesta de liquidación deben completarse incluyendo también las deudas que puedan existir a cargo de la sociedad matrimonial y a cuyo pago deba procederse al realizar la liquidación. Esta exigencia viene además impuesta por los artículos 1396 y siguientes del Código Civil que disponen que para la liquidación de la sociedad se forme un inventario del activo y del pasivo.

Admitida a trámite la solicitud de liquidación, el Juzgado señalará, dentro del plazo máximo de diez días, día y hora para que los cónyuges comparezcan en el Juzgado, ante el Secretario Judicial (ahora llamado Letrado de la Administración de Justicia), al objeto de alcanzar un acuerdo y, en caso de no lograrlo, proceder a designar contador y, en su caso, los peritos necesarios (uno como máximo por cada clase de bienes, según el criterio que sigue la ley), para practicar las operaciones divisorias (artículo 810.3 LEC). Cuando alguno de los cónyuges no comparezca, constando debidamente citado, a la comparecencia sin mediar causa justificada, se le tendrá por conforme con la propuesta de liquidación del cónyuge comparecido. En este caso, así como cuando habiendo comparecido los dos cónyuges lleguen a un acuerdo, se hará constar en acta y se dará por concluido el acto ejecutándose lo acordado (artículo 810.4 LEC).

A falta de acuerdo entre los cónyuges, se procederá al nombramiento de contador y, en su caso, de peritos (según el procedimiento previsto en el artículo 784 LEC), continuando la tramitación de acuerdo con lo dispuesto en los artículos 785 LEC y siguientes por expresa remisión del artículo 810.5 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, dentro del procedimiento de liquidación de la herencia.

Por tanto, el contador partidor deberá de proponer su informe en el plazo de dos meses, incluyendo el activo y el pasivo y una propuesta de liquidación de los bienes de la sociedad conyugal. De dicho informe se da traslado a las partes, las cuales, si muestran su conformidad expresa o tácita determinará el dictado de un auto aprobando las operaciones divisorias con entrega de bienes a las partes. En caso contrario, la parte disconforme deberá de presentar escrito de oposición que versará únicamente sobre las operaciones particionales y no sobre el contenido del inventario que ya es firme e inatacable. Tras la presentación de dicha oposición se convocará a las partes a una vista en la que se intentará llegar a un acuerdo, y en caso de no ser posible se continuará por los trámites del juicio verbal terminando por sentencia en la que se resuelven todos los aspectos litigiosos, llevando a cabo las modificaciones del cuaderno particional que considere oportunas. Dicha sentencia, que carece de efectos de cosa juzgada, puede ser objeto de recurso de apelación. Firme la sentencia, procederá la entrega de los bienes a los interesados”.

Como conclusión, se ha de señalar que se consulte, para ahondar en el tema, cualquier manual actualizado a 2020 de Derecho procesal Civil, la Ley de Enjuiciamiento civil, y las fuentes que se citan aquí.

FUENTES:

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