Abogacía, Administración de Justicia, Derecho, Derecho y Nuevas Tecnologías, despachos de abogados, LEGALTECH, Teletrabajo

Digitalización en el sector legal. Parte I

La tecnología ya lleva años insertándose en todos los sectores de actividad. Y el legal no iba a ser menos. Pero a la ya de por sí rápida digitalización en el sector legal debido a los rápidos avances tecnológicos que se están produciendo, también hay que añadir la llegada de la pandemia por COVID-19, que ha provocado la necesidad de una mayor rapidez en la digitalización.

En primer lugar, se debe de señalar que, “en el pasado, el ámbito de los despachos de abogados se caracterizaba por ser tradicional y poco dado a las innovaciones. Quizás, esto es causa de estar muy ligado al Derecho, donde rige la máxima de “si algo funciona, no hay que cambiarlo”. Y en algunos casos puede ser una buena filosofía, pero la realidad es que todo está cambiando, y cada vez más rápido.

Hoy en día, la globalización, la era digital, el perfil del nuevo cliente (más informado y tecnológico), los cambios legislativos que favorecen la digitalización y la presencia de nuevos competidores son factores que explican la necesidad de Transformación Digital.

Si atendemos a algunos datos, podemos observar que solo el 32% de los despachos españoles cuenta con una implementación real de soluciones, mientras que el 80% sabe que es necesario.  Lo que esto indica es que los bufetes tienen reticencias no solo al cambio, sino que no ven claros los beneficios otorgados, creen que es un coste muy alto y no se ven capacitados para usar las nuevas herramientas.

Ahora bien, en 2020 todos hemos sido conscientes de que la tecnología ha “salvado” gran parte de la actividad productiva. Si la cuarentena se hubiese producido en el año 2000, seguramente todas las oficinas y los despachos habrían cerrado, con el coste que eso supone. Si han podido funcionar es porque la tecnología está democratizada y hay un libre acceso a multitud de herramientas de teletrabajo (videoconferencia, mensajería instantánea, nube etc.). Es por ello que, si el proceso iba a ser rápido, en 2021 serán pocos los que queden sin, al menos, empezar a transformar digitalmente su negocio. Y los que decidan no hacerlo saben que tienen una desventaja competitiva en el medio y largo plazo.

En este sentido, el sector tecnológico dedicado a digitalizar el ámbito legal se denomina LegalTech. Y en esto, como en todo, encontramos distintas herramientas según las necesidades a cubrir.

Por ejemplo, si nuestra prioridad es la seguridad y la transparencia existen soluciones de Blockchain y SmartContracts que permiten certificar documentos legales de todo tipo (contratos, juntas de sociedades) de forma automática y acreditando legalmente toda la operación. Otras tecnologías, como la Inteligencia Artificial y el Big Data son vistas con más recelo por la creencia de que pretenden “sustituir” al abogado tradicional. Esto deriva de que, en el mundo legal, tareas como la investigación jurídica, la revisión de contratos, la redacción de escritos o la predicción de éxito de un caso se han interiorizado como core del negocio, cuando realmente no lo son.

La realidad es que la tecnología hará que los puestos de trabajo tengan que reinventarse, generará otros nuevos y permitirá centrarse a las empresas en lo que de verdad saben hacer, reduciendo tiempo y coste y obteniendo mejores resultados. Muy probablemente, la Inteligencia Artificial haga más inteligentes a los abogados y dé lugar a mejores profesionales que tomen decisiones más acertadas, respaldadas por datos.

Además del técnico, la Transformación Digital engloba otros campos de acción como el marketing jurídico. Los clientes cada vez están más informados y seguros de lo que buscan y es importante posicionarse con una marca fuerte, respaldada por una imagen digital. Los bufetes deben preocuparse de la experiencia del usuario, en conocer sus gustos y preferencias y en ofrecer lo que demanda su público objetivo en cada momento.

Y si hablamos de tecnología y marketing, no podemos olvidar a las personas. Hay que encontrar nuevos modos de cooperación y comunicación con los clientes, a través de nuevas plataformas y tecnologías. El motivo es que el consumidor está cambiando, aunque los bufetes no quieran, y este perfil de cliente será la norma en un futuro inmediato. Pero, además, deben reducir otros inconvenientes derivados de una forma de trabajo muy tradicional y jerarquizada (por ejemplo, cambiando los costosos despachos por espacios con sitios calientes y lugares de reunión con clientes, teletrabajando la mayor parte del tiempo)”.

En segundo lugar, se ha de añadir que “mucho se ha dicho y escrito sobre la transmformación digital, la disrupción tecnológica, el aprendizaje automático (o machine learning) y la inteligencia artificial (IA), la tecnología blockchain o los smart contracts. Pero ¿qué significa esto para nosotros, los profesionales del Derecho, que somos abogados por cuenta propia, trabajamos en una asesoría jurídica interna, para un despacho de abogados español o internacional, o para el Estado o las Administraciones públicas en 2019? ¿Tendremos trabajo en 2025? Probablemente. Pero ¿cómo será este trabajo? ¿Estaremos rodeados de las mismas personas, haciendo el mismo trabajo de la misma manera, o realizaremos tareas como la redacción de documentos legales, la búsqueda de información jurídica, la oferta de nuestros servicios, etc., de manera significativamente diferente a como lo hacemos hoy en día? En caso afirmativo, ¿de qué modo? ¿Podremos controlar este cambio o seremos arrastrados sin apenas poder decir nada? ¿Y tendremos las habilidades adecuadas para enfrentarnos con éxito a la transformación digital?

Y más allá, ¿cuál es el papel del ecosistema legal en la era de la digitalización? ¿Nuestras facultades de Derecho modificarán la forma de la enseñanza jurídica? ¿Habrá una guerra por los talentos?, y, de ser así, ¿cómo está cambiando el reclutamiento y la contratación de los profesionales? ¿Cuál es el estado del sector Legal Tech y qué están haciendo los operadores jurídicos? ¿Cuáles son las tecnologías y cómo están afectando a todos los profesionales jurídicos, no solo a los abogados? ¿Pueden surgir nuevas formas para los abogados de ofrecer sus servicios que hoy no conocemos o que no están todavía suficientemente desarrolladas? ¿Qué nuevas tendencias que todavía no se han definido cabe atisbar?

A estas y otras muchas preguntas hemos dado respuesta en una obra muy reciente1, donde todos los autores coincidimos en apuntar que el panorama jurídico es muy diferente de la forma en como se suele presentar oficialmente y reflejan por lo general los manuales y las exposiciones al uso en la enseñanza del Derecho. Desde hace unos años la práctica legal cada vez se parece menos a las narraciones de John Grisham o a los enredos de Harvey Specter y Mike Ross en Suits2. Voces crecientes nos advierten de que probablemente el mundo del Derecho cambie de forma más radicalmente en las próximas dos décadas de lo que lo ha hecho en los últimos dos siglos. Esta metamorfosis vendría provocada por el fenómeno de la transformación digital y la creciente expansión de la LegalTech.

La LegalTech

Aunque no existe una definición universal del concepto “Legal Tech” (Tecnología Legal), que también recibe las denominaciones de “Legal Technology”, “law tech”, “LegalIT” o “legal informatics”, se puede decir que el mismo abarca una serie de soluciones tecnológicas y de software que, en aras a conseguir una mayor competitividad y una mejora de la productividad, ayudan a los operadores jurídicos a racionalizar y mejorar la prestación de los servicios jurídicos. Esa vocación de practicidad es lo que aporta un valor inmediato a su adopción por parte de los profesionales del Derecho, puesto que su utilización facilita, apoya e incluso sustituye en ciertos casos la ejecución de tareas jurídicas concretas, a menudo las más rutinarias, lo que permite al profesional ahorrar tiempo y dedicarlo a otras actividades de mayor valor añadido.

Más en concreto, podemos destacar como grandes grupos de soluciones los siguientes: 1) las herramientas para que un profesional o despacho lleven la gestión de clientes, asuntos o minutación; 2) los servicios de asesoramiento legal automatizado para los ciudadanos, donde es posible por ejemplo obtener asesoramiento o incluso tramitar reclamaciones sencillas; 3) los marketplaces jurídicos o plataformas que facilitan que el profesional se dé a conocer y que un potencial cliente encuentre al abogado que más le conviene por cercanía o coste, incluso valorando y puntuando el servicio recibido; 4) las empresas de externalización del trabajo jurídico para los despachos y departamentos jurídicos; 5) las herramientas de automatización documental para autogenerar contratos por ejemplo, así como 6) herramientas de e-discovery y revisión documental; 7) análisis predictivo de casos, capaces de predecir decisiones futuras con base en el estudio sistemático de las ya producidas; y 8) todos los servicios en línea para apoyar el aprendizaje y la formación jurídica.

Por todo ello, la transformación digital y la LegalTech remodelarán masivamente la forma de trabajar de todas las profesiones jurídicas. Algunos incluso sugieren que la tecnología –especialmente el perfeccionamiento de la IA– hará que muchos abogados queden obsoletos. Entre otros, Richard Susskind predice que los abogados tradicionales serán “reemplazados en gran parte y a largo plazo por sistemas avanzados, o por trabajadores menos costosos apoyados por tecnología o procesos estándar, o [incluso] por legos armados con herramientas de autoayuda en línea”3. No hay duda de que ambas palancas del cambio automatizarán, informatizarán y racionalizarán rápidamente las tareas manuales y, por lo tanto, reducirán el trabajo de los operadores jurídicos en varias etapas evolutivas. Sus efectos en el flujo de trabajo legal variarán ampliamente según el tipo de trabajo que realicen los juristas, pero impactarán en todos los sectores y niveles, tanto del sector público como del privado.

En realidad, no es tan difícil automatizar tareas jurídicas por la inteligencia de las máquinas, todo depende de lo estructuradas y repetitivas que sean las tareas (por ejemplo, no es lo mismo preparar un contrato de arrendamiento o una petición inicial de un juicio monitorio que redactar un recurso de casación) y de que los imprevistos sean predecibles y controlables. Las tareas que requieren de habilidades profundamente humanas, como la creatividad y la detección y gestión de emociones, son difíciles de automatizar. Por lo tanto, será complicado automatizar funciones como, por ejemplo, el asesoramiento y la comunicación con los clientes, la preparación y comparecencia ante los tribunales, las entrevistas con los demandantes para obtener información relacionada con los procedimientos judiciales o la investigación académica. Cuando el trabajo legal no pueda ser mecanizado, los clientes seguirán recurriendo a un abogado tradicional. Sin embargo, la velocidad con la que se desarrollan los avances en la IA y el aprendizaje automático continuará desafiando nuestras suposiciones sobre lo que es automatizable y en qué horizonte temporal.

En cambio, las tareas de bajo nivel y repetitivas, como la gestión documental y revisión de formularios, la facturación o la contabilidad, para las que apenas se requiere un verdadero asesoramiento jurídico, pronto se automatizarán o subcontratarán. Es probable que el trabajo sin contacto con el cliente, comoditizado y a nivel de proceso, se industrialice y se estandarice utilizando herramientas de LegalTech ya disponibles (por ejemplo la de Derecho Práctico). Muchas otras funciones se automatizarán solo en parte, como la redacción de documentos, la realización de due diligences o la práctica del e-discovery. Gracias a los progresos recientes, veremos que incluso tareas que al principio parecen difíciles de automatizar serán mecanizadas gradualmente con la eventual sustitución del profesional jurídico en lo que se comienza a denominar como Law Tech.

Debido al progreso de la inteligencia artificial, los profesionales del Derecho tendremos la oportunidad de olvidarnos de aquellas ocupaciones rutinarias y repetitivas para centrarnos en las tareas más nucleares, creativas y de alto valor de la práctica legal. Algunos de estos cometidos pueden incluso ser completamente nuevos. La LegalTech ofrece la posibilidad de trasladar el trabajo aburrido a las máquinas. Los abogados podremos participar cada vez más en las partes analíticas, creativas y estratégicas de la práctica jurídica, es decir, nos centraremos en el trabajo más intelectual. Y, por supuesto, los juristas debemos ser parte del diseño y entrenamiento de estas aplicaciones para garantizar su adecuación al Derecho y su operatividad real. En otras palabras, un jurista exitoso del siglo XXI será un profesional que sabe cómo aprovechar las herramientas digitales para llevar a cabo las tareas monótonas de recopilación de datos y cribado de información, y luego aplicar sus destrezas intelectuales para enmarcar cuestiones y argumentos, y brindar un punto de vista sugerente que el software, por sí solo, no puede proporcionar.

El impacto de la digitalización en la profesión jurídica no tiene que ser visto como una batalla entre máquinas y personas. A nuestro juicio, la LegalTech debe considerarse (al menos por el momento) como un facilitador que ayuda a los operadores jurídicos, no como un sustituto de los verdaderos juristas que asesoran a las personas físicas y jurídicas. Habrá una nueva colaboración entre los ordenadores y los operadores jurídicos. Esto no significa, sin embargo, que sigamos trabajando como en épocas anteriores. La digitalización ya está transformando la composición del trabajo y el comportamiento de las profesiones jurídicas, ha alterado las rutinas y los procesos y requiere nuevas formas de estructura organizativa en la prestación de servicios. En resumen, la LegalTech y los demás impulsores de la transformación digital arrumbarán en menos de dos décadas las profesiones jurídicas en su configuración tradicional.

Y, en conexión con lo anterior, la transformación digital de las profesiones jurídicas requiere asimismo integrar la ciberseguridad y la protección de datos también como deber deontológico del operador jurídico por defecto y desde el origen, siendo aquí prioritario la incorporación por todos los despachos de abogados y asesorías jurídicas de las necesarias medidas preventivas de orden tecnológico para reducir la tasa de éxito de los ciberataques y, en última instancia, proteger la información del cliente y mejorar el servicio de defensa prestado a éste.

Por todo ello, los juristas necesitamos entender las tecnologías, metodologías y conceptos que subyacen a la digitalización, ya que la capacidad de utilizar ésta será una ventaja competitiva que aumentará rápidamente. Debemos comprender sus beneficios y riesgos, y también tenemos que conocer cómo se pueden aplicar las diferentes tecnologías y herramientas para garantizar los mejores resultados de servicio con unos honorarios competitivos. No será suficiente que un profesional aprenda los conocimientos jurídicos en el futuro. Los abogados necesitamos desarrollar una nueva mentalidad y habilidades para asegurarnos de que podemos prestar nuestros servicios de una manera eficiente, lo cual promueve por ejemplo el llamado Legal Design Thinking, una metodología que ayuda a los profesionales del Derecho a transformarse en la nueva era digital.

Para estimular esta nueva mentalidad y destrezas, los operadores jurídicos precisamos al menos de una comprensión básica de la programación informática y de las técnicas y métodos subyacentes que se utilizan en las tecnologías en las que se apoya la transformación digital. Debemos ser capaces de entender qué es el código informático, una blockchain o un smart contract por ejemplo y cómo se encajan en el Derecho. Los juristas tenemos que conocer qué herramientas de LegalTech existen en el marcado y en qué medida podemos utilizarlas en nuestro trabajo diario. Esto significa principalmente destacar que el trabajo jurídico no es monolítico. Es posible descomponer o desagregar el trabajo jurídico en varias tareas sin menoscabar la calidad. La LegalTech trae una nueva actitud de trabajo que fomenta la descomposición de las tareas legales. Al realizar la transformación digital en nuestra organización o despacho, tenemos que discernir si cada tarea debe ser informatizada, estandarizada o automatizada y en qué medida, o si realmente necesita una solución artesanal”.

Parece que sí que se ha avanzado algo en innovación en despachos de abogados, pero se ha de hacer saber al lector que “el sector legal  ha sido uno de los  más rezagados en la gestión del cambio pero poco a poco avanza en paso firme. El aprovechamiento de las nuevas tecnologías y la Inteligencia Artificial en este ámbito van a marcar el  devenir de los bufetes de abogados que tendrán que ser cada vez más excelentes en su gestión implementando nuevos procesos para optimizar y agilizar sus servicios. El llamado LegalTech todavía tiene una implantación desigual. Este concepto señala al uso de la tecnología en la prestación de servicios legales, a través de software o servicios online que reducen la necesidad de acudir al sector jurídico o bien aplicaciones, como Smart Office Centre que aceleran los trámites y la gestión de tareas propias de los abogados reduciendo los tiempos y simplificando, en definitiva, la gestión en los bufetes.Modernizarse digitalmente es el gran reto en la gestión de los despachos de abogado

Modernizarse digitalmente es el gran reto en la gestión de los despachos de abogados para recuperar la competitividad. Muchos ya han empezado el proceso cambiando las formas de organizar y gestionar sus procesos, pero también la manera de comunicar sus servicios o incluso de acceder a  la información, tomando decisiones más acertadas con ayuda de la tecnología.

El impacto del Big data y el IA se traducirá en un servicio mejor al cliente y, también, en tramitación y gestión de la información en menos tiempo. En este ámbito, ya es un imperativo la automatización de procesos con soluciones inteligentes de gestión documental y de gestión de contenidos que logran más colaboración y agilidad de los procesos.

La confidencialidad y la protección de los documentos es otro aspecto que cobra cada vez más relevancia en el sector, como también que toda la información de las compañías esté aún más conectada y accesible para facilitar el desempeño en un sector donde la localización de información y las consultas es habitual.

Las soluciones de movilidad, y  cloud están ayudando, también, a mejorar el desempeño de estos profesionales que deben adaptarse con rapidez a los nuevos cambios ganando, con ello mayor agilidad del servicio y facilitando eliminar barreras en la comunicación.

Los bufetes que invierten en digitalización en la mayoría de los casos lo hacen para mejorar la eficiencia y la operatividad de las operaciones, pero además la robotización supondrá un ahorro de tiempo y la mejora de la calidad del  servicio obligando a este sector a tener una mente abierta a los cambios.  Sin embargo, el camino que queda por recorrer es aún largo, ya que el 73 por ciento de las asesorías siguen trabajando aún con documentos en papel (Estudio de Quipu).

Educación, a mitad de camino vs digitalización

En el vértice opuesto, los Servicios financieros, TELECO, Tecnología y Turismo, son los sectores que más adelantados están en materia de digitalización, según el barómetro divisadero 2018 que analiza el nivel de madurez digital de las empresas e industrias españolas. Todos ellos,  han desarrollado cambios estructurales que han mejorado el modelo de organización y están aprovechando tecnologías como el análisis de datos para dotar de más inteligencia a sus negocios y sobre todo, han sustituido los procesos manuales a favor de la automatización, ganando en eficiencia y mejorando el desempeño, haciendo de la digitalización un proceso transversal”.

Por lo que aquí respecta, todavía queda mucho por hacer para que ninguna crisis futura vuelva a dejar al sector legal en pañales.

En tercer lugar, se ha de añadir que “

El mundo del derecho pues no solo va ser cuestionado, reformulado y/o mejorado a la luz de los serios interrogantes éticos, morales y jurídicos que la digitalización traerá consigo, como por ejemplo, el “superhombre” o el hombre potenciado (una suerte de ciborg humano pero conectado a máquinas que amplían sus capacidades, etc,..), la búsqueda de la verdad ante la manipulación espúrea de los hechos realmente acontecidos o informaciones sesgadas por algoritmos predictivos interesados, las decisiones automatizadas por algoritmos prescriptivos que afectarán a nuestras vidas (seguros, hipotecas, acceso al trabajo, etc,..) todo lo cual incluso ha sido bautizado por algún autor como un auténtico “Ciberleviatán”, sino también y muy profundamente en su vertiente más tradicional y práctica: la tiene que ver con la prestación de todo tipo de servicios legales por parte de Juristas y despachos.

Así es, hoy es una realidad el poder buscar y contratar un abogado en un “mercado virtual”, auto recurrir una multa a través de la compra de un formulario, reclamar una indemnización por un servicio defectuoso de aerolínea u otros por parte de una empresa especializada y sin coste alguno (en caso de perder), comprar un modelo de contrato de alquiler o compra de nuestra casa ajustado a nuestras necesidades e incluso divorciarnos telemáticamente. Todo ello gracias a las tecnologías que subyacen a la digitalización de los procesos de negocio de este tipo de servicios. Pues bien la aplicación a los servicios legales de las tecnologías que sustentan la llamada cuarta revolución industrial se ha denominado LEGALTECH y si bien no hay un consenso explícito sobre su definición, habrá de convenirse que al igual que su semejantes FINTECH, REGTECH, INSURTECH, etc,.. Legaltech muy bien podría enmarcarse en toda aquella tecnología en la que componente legal es crítico o bien la que satisface necesidades específicas de cualquier colectivo de profesionales jurídicos (Gonzalez-Espejo García, M Jesús). A nuestro juicio, la idea de satisfacción es muy interesante porque debe reflejarse claramente desde ahora que las “legaltech” son propuestas empresariales de solución o satisfacción de necesidades a un colectivo jurídico o para-jurídico mediante herramientas (software) diseñadas para tales fines. En este sentido, con la anteriormente citada autora, podemos establecer una primera clasificación en aquellas que han sido desarrolladas por y/o para prestar un servicio público y las creadas para dar a apoyo al sector privado. Como ejemplo de las primeras tenemos la digitalización del registro civil, los programas PADRE y SII de la Agencia Tributaria, LEXNET, AGENDA PROGRAMADA DE SEÑALAMIENTOS, FACILITA de la AEPD o el CENDOJ del CGPJ, junto a las cuales distintos colectivos, Notarios, Registradores, Procuradores y Abogados han creado herramientas idóneas para la prestación de sus servicios. En cuanto a las herramientas Legal Tech para sector privado, podemos atender a la clasificación que realiza el Instituto de Innovación Legal y sin pretensión alguna al respecto, mencionar las siguientes:

  • Legal Tech para Juristas y despachos
  • Sistemas de gestión integral de despachos
  • Bases de Datos de Jurisprudencia, Legislación, Formularios, doctrina, códigos, etc,…
  • Jurimetria, análisis de datos y algoritmos predictivos que ayudan a imaginar escenarios de futuro (jurisprudencia, doctrina, etc,..)
  • Formularios contractuales
  • Evidencias digitales con eficacia legal (correos, mensajes, etc,..)
  • Legal Tech para empresas
  • Buscador de abogados, Directorios, etc,..
  • Evidencias digitales
  • Software de gestión documental para cumplir con normativa como GDPR o prevenir riesgos, COMPLIANCE PENAL, etc,…
  • Legal Tech para consumidores o usuarios finales
  • Buscador de abogados
  • Reclamaciones en masa de indemnizaciones, etc,..
  • Formularios de toda clase de contratos, instancias,
  • Acceso a documentos oficiales (certificaciones, notas simples, etc,..)

Las claves del éxito de las herramientas “legal Tech” son, básicamente, que están orientadas y diseñadas como PRODUCTOS/SERVICIOS de consumo que satisfacen necesidades concretas a  clientes concretos (user experience), son de consumo sencillo e inmediato, desde cualquier lugar, tiempo (24×7) y forma (multicanal), son en su mayoría, a su vez, autogestionables (do it youself) y la transparencia por el medio a través del cual se prestan es su seña de identidad”.

Por tanto, la digitalización del sector legal es un elemento clave para su avance y mejor prestación de servicios a la sociedad, teniendo en cuenta que se ha producido un gran salto en la adaptación tecnólogica como consecuencia de la pandemia por COVID-19.

FUENTES:

  1. El Sector Legal y Educación, los más rezagados en la carrera de la digitalización. KORPORATE: https://grupokorporate.com/el-sector-legal-y-educacion-los-mas-rezagados-en-la-carrera-de-la-digitalizacion/
  2. Transformación digital en el sector legal: una realidad. RANSTAD: https://www.randstad.es/tendencias360/transformacion-digital-en-el-sector-legal-una-realidad/
  3. Legaltech. Tecnologías de la digitalización en el sector legal. DEVESA&CALVO ABOGADOS: https://www.devesaycalvo.es/legaltech-tecnologias-de-la-digitalizacion-en-el-sector-legal/
  4. La digitalización en el sector legal. LEGAL TODAY: https://www.legaltoday.com/legaltech/nuevas-tecnologias/la-digitalizacion-en-el-sector-legal-2018-10-29/
  5. El sector jurídico, obligado a acelerar su digitalización. REVISTA BYTE: https://revistabyte.es/estudio/sector-juridico-digitalizacion/
  6. Digitalización y retención del talento, los grandes retos del sector en 2020. EXPANSIÓN: https://www.expansion.com/juridico/actualidad-tendencias/2020/01/08/5e14d5d7468aeb192f8b45a3.html
  7. La transformación digital en el sector legal. MR HOUSTON: https://mrhouston.net/blog/transformacion-digital-en-el-sector-legal/
  8. La digitalización en despachos y bufetes de abogados. REGISTRO DE IMPAGADOS JUDICIALES: https://blog.registrodeimpagadosjudiciales.es/articulos-juridicos/digitalizacion-despachos-bufetes/
  9. 2018: El año de la digitalización del sector legal. TIC PYMES: https://www.ticpymes.es/tecnologia/noticias/1102797049504/2018-ano-de-digitalizacion-del-sector-legal.1.html
  10. New Law Summit 2021: la digitalización del sector jurídico. IVNOSYS: https://www.ivnosys.com/es/newlawsummit-digitalizacion-del-sector-juridico/
  11. Hacia la transformación digital de las profesiones jurídicas. REAL INSTITUTO ELCANO: http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari116-2019-barrio-hacia-la-transformacion-digital-de-las-profesiones-juridicas
  12. Wolters Kluwer acelera la transformación digital del sector legal gracias a la tecnología de Microsoft. LAWYERPRESS: https://www.lawyerpress.com/2020/05/06/wolters-kluwer-acelera-la-transformacion-digital-del-sector-legal-gracias-a-la-tecnologia-de-microsoft/
  13. ¿El sector legal está preparado para la transformación digital? DIGITAL POLICY LAW: https://digitalpolicylaw.com/el-sector-legal-esta-preparado-para-la-transformacion-digital/

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